«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 8 de mayo de 2018

Una descripción de las teorías y las políticas internacionales del socialimperialismo soviético a la luz de los marxista-leninistas españoles de los 70



«La pretendida ayuda de los socialimperialistas soviéticos a los países de América Latina, Asia, África y otras partes del mundo, tiene fundamentalmente por objeto colocar a los países de todos los continentes bajo su influencia y dominio, y se disputan las zonas intermedias de influencia con el imperialismo estadounidense, al igual que cualquier otra potencia imperialista.

En todos los terrenos, los cabecillas y la clase burocrática que ha usurpado el poder en la Unión Soviética, imitan por todos los medios a los yanquis y a todos los reaccionarios del mundo. Eso es así en sus relaciones internacionales, en arte, literatura, en el modo de vida, en el enfoque del desarrollo de las ciencias modernas, al servicio de la propaganda espectacular y no al servicio de los intereses del pueblo y del conjunto de la humanidad. En el terreno de la economía, hace ya tiempo que las empresas soviéticas y la agricultura aplican métodos de trabajo, retribución, organización y gestión netamente capitalistas. De igual nodo, su política exterior, su actividad comercial, internacional se basa también en métodos y principios de carácter imperialista, de explotación y rapiña aprovechándose de la situación de desigualdad y debilidad de los pueblos que aceptan su «ayuda y colaboración».

Al igual que los imperialistas estadounidenses y otros, las socialimperialistas soviéticos se dedican al tráfico de armas, es decir a la venta mercenaria de armamentos, a la concesión de préstanos con elevados intereses y condiciones humillantes, lo que nada tiene que ver con la ayuda a los pueblos que luchan por su libertad e independencia. Pero a quien vende armas y ayuda facilitan los socialimperialistas soviéticos es a los gobiernos ultrarreaccionarios, como son el de Indonesia, Grecia, Irán, Brasil, sin olvidar España. No podemos dejar de señalar que mediante un acuerdo «marítimo»  –cuyas cláusulas dispositivas no son conocidas, la Unión Soviética ha instalado en nuestro país, en los Islas Canarias, importantes bases navales pesqueras oficialmente, donde operan varias flotillas do unas trescientas unidades.

Todo esto demuestra de manera irrefutable que los socialimperialistas soviéticos siguen empleando toda una teminología de carácter marxista y hasta leninista para mejor en cubrir su traición al marxismo-leninismo y a la causa de la revolución proletaria» y seguir engañando a las nasas soviéticas y a los pueblos del mundo entero.

Los socialimperialistas soviéticos han puesto en pie toda una serie de «teorías», acerca de la «seguridad colectiva» y de la «soberanía limitada», que en realidad equivalen a las tesis de cosmopolitismo y supranacionalidad que también enarbolan los inperialistas yanquis para justificar el saqueo y la explotación de los países más débiles por parte de los más fuertes y desarrollados.

Así pues con motivo de la agresión militar de la Unión Soviética contra Checoslovquia, los cabecillas revisionistas del Kremlin han pretendido hacer creer a los pueblos del mundo y al pueblo y al ejército soviéticos que esa agresión era necesaria para salvaguardar el socialismo en Checoslovaquia y proteger al conjunto de los Países del Este. Pero ¿qué lección de salvaguardia del socialismo puede dar los dirigentes revisionistas soviéticos, cuando hace ya tiempo que ellos mismos han destruido las bases económicas, políticas e ideológicas de la Dictadura del Proletariado en la misma Unión Soviética?

Tras las engaños y formulas de «soberanía nacional limitada», la «ayuda en los países del tercer mundo», etc. se esconden los intereses de carácter imperialista de los nuevos zares del Kremlin. Al haberse transformado en capitalistas las mismas bases económicas del Estado soviético, se han transformado también el contenido de su política exterior y de sus relaciones internacionales. Estas tienen en los momentos actuales el carácter netamente colonialista como lo afiman sus relaciones impositivas y desiguales con los países del Este de Europa bajo dirección revisionista y también las condiciones draconianas y el modo de «ayuda» y «colaboración» que presta a los países subdesarrollados y de economía débil.

Ademas la llanada «política de soberanía limitada», los socialimperialistas soviéticos, pretenden, al igual que sus compinches y contrincantes yanquis, aplicar en los países bajo su influencia, el principio de la división internacional del trabajo, esto es, que los países ya desarrollados desde el punto de vista industrial, científico y técnico continúen desarrollando su potencial industrial y tecnológico, y que aquellos que aún no han desarrollado su industria y técnica modernas, continúen dedicándose a la extracción de materias primas, a la apicultura, a la industria fabril productos da la industria ligera y artesanal como calzados, muebles, cueros, envasado de hortalizas y frutas, etc., ya que según ellos, no es necesario que todos los países cuenten con una industria pesada propia y con una ciencia y técnicas avanzadas propias. Basta, según los nuevos zares del Kremlin y también los imperialistas yanquis, que algunas naciones poderosas cuantas menos mejor, dispongan de una industria superpotente y supermoderna y que por consiguiente esas naciones poderosas y desarrolladas deben también de poder disponer las riquezas naturales del resto del mundo para poder acelerar su propio desarrollo industrial y tecnológico». (Partido Comunista de España (marxista-leninistas); Cuadernos marxista-leninistas, suplemento a «Revolución Española»; El leninismo y nuestra lucha actual, 1970)

3 comentarios:

  1. Comunismo de guerra-NEP-Planes quinquenales. Son las 3 formas y fases en las que se organizó la economía de la URSS. En todas ellas la dirección de la economía se encontraba en el estado, no en aquellos que producían valores de uso, sí en aquellos que los gestionaban.
    Lo que hace la URSS, no mucho tiempo después de vencer en la segunda guerra mundial, es utilizar su superioridad económica y tecnológica para doblegar a otros estados, esto "coincide" con la transformación de su estado de importador de materias primas y productor de bienes de producción y consumo, a estado exportador de capitales (que no solo de mercancía). Es la suma del monopolio de estado y de la exportación de capitales lo que marca a la URSS como estado imperialista; pese a su simbología, himnos y folclore en general. Imperialista no solo en el sentido clásico de invasor militar y colonialista descarado; también en el sentido leninista, como capitalismo incapaz de grandes mejoras sociales y muy limitado a la hora de encontrar nuevos mercados.

    La fase en la que el estado soviético controlaba la economía para el beneficio de los trabajadores soviéticos (proletariado urbano y rural, así como pequeños campesinos y artesanos), queda atrás para jugar un tablero mundial imperialista.

    Queda y espero que lo tratéis alguna vez, puede que lo hayáis hecho ya, la coherencia de llamar socialismo a un capitalismo de estado, aunque haga lo mejor para los trabajadores, siendo que estos son asalariados y no hay socialismo con asalariados... .

    Un saludo y grandísimo blog Bitacora ML.

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  2. Basta ya! de teorías burguesas anarcoides y trotskistas ajenas al movimiento obrero. Jamás en mis 35 años de vida laboral he visto un comité de huelga anarquista o trotskista. Un piquete de anarquistas o mismo un compañero obrero anarquista, a pesar de trabajar más de 25 años en empresas obreras.
    Porque fueron expulsados del movimiento obrero, por su quintacolumnismo, su utópia pequeño burguesa, sus mentiras y tergiversaciones, su negación de la lucha política de clases y su oposición a la lucha organizada del proletariado, por su fobía a todo tipo de autoridad y organización que les huela lejanamente a estado.
    ¿Ya nos olvidamos de su traición continua? ¿De su contra revolución y su supuesto "derecho a una revolución social" trás las filas repúblicanas en la guerra civil?. Bien, han pasado más de 75 años desde entonces, y jamás han intentado nada. Solamente actuan para dividir y sentar la discordia, allí donde se cuestiones el capitalismo en su forma superior, imperialista.
    Yo critico y aborrezco, la restauración del capitalismo y el golpe dado por ellos mismo, los agentes burguesses en la URSS, trás la muerte de Koba. Pensar que se podría vencer al fascismo, con cooperativismos, federalismos etc articulados por utopías. Que se puede vencer a la burguesía con individualismos trasnochados, articulados y armonizados por ilumización espontanea. Por medio de artificiales Rojavas pro imperialistas, de limpiezas etnicas y donde unas élites controlan el petróleo. Más que Revolución y lucha contra el capitalismo, semejan libros de auto-ayuda y sectas budistas. Mi experiencia laboral en cooperativas, es que el pensamie to de burgués y propietario, no solo se conserva, sino que a veces aumenta.
    Solo el comunismo es anticapitalista, solo se puede llegar a él, mediante la dictadura del proletariado.

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    1. Con la transición la CNT volvió a ser legal y era, tras el Franquismo, más numerosa que en la actualidad. Lo mismo que has dicho puede aplicarse a los comunistas, desgraciadamente ausentes en el mundo del trabajo y existentes solo en el estudiantil universitario.
      De un modo similar a la CNT el PCE fué mayor en número y apoyos tras el Franquismo, que hoy día y debido a múltiples sucesos en la actualidad está formado por pequeños "destacamentos" hijos unos de otros. Una realidad teoskista para un movimiento derrotado.
      Ésta es la desaparición tanto del anarquismo como del marxismo en relación al movimiento obrero, en los últimos 25 años y antes.

      También hay que añadir más a la anterior aportación que has hecho camarada,la cual está aún pensando en que la dirección del estado de toda la economía es superior y más docialista que su reparto en consejos obreros, al estilo soviético original. Debe añadirse, yo creo y porque parece interesarle, que el federalismo yugoslavo tiene poco que ver con el anarquismo y más que ver con un modelo mixto que no le era correcto a Yugoslavia por su bajo grado de desarrollo, un utopismo sí, como su aplicación en los primeros tiempos de la URSS. Cada cosa en su momento.
      La mayor lección de los estados revolucionarios del siglo pasado es, que todos fallaron y no solo por la acción u omisión de algunos individuos (que es lo que pensaría un individualista) sino por el camino del desarrollo económico, que siempre encuentra impedimentos y contradicciones, tanto en los capitalismos privados como en los de estado.

      Un saludo camarada.

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