«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 7 de febrero de 2017

El buroractismo y el liberalismo: dos factores que llevan a la degeneración del sistema socialista


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Como confirma la experiencia histórica, hay dos enemigos principales que ayudan a la degeneración pacífica de la dictadura del proletariado: la burocracia y el liberalismo.

La burocracia ataca la dictadura del proletariado en sus centros nerviosos. Esto conduce a la esclerosis del partido y la clase obrera y debilita su rol de liderazgo, interrumpe los enlaces del poder del Estado con el pueblo y dificulta la participación de las masas trabajadoras en el gobierno del país, se paraliza la democracia socialista y cultiva la presunción en los cuadros, con todos los males que ello conlleva, como la vanidad y el desprecio por las masas.

El liberalismo es un gran peligro. A través de liberalismo, se manifiestan las tendencias de laxitud hacia la política y la ideología del enemigo, a la renuncia a las normas de la moral proletaria, al espíritu de conciliación con la forma de vida revisionista-burgués y la permisión de deficiencias y debilidades, etc., penetran en el partido de la clase obrera, el Estado socialista, y las masas trabajadoras. El liberalismo se presenta a menudo con consignas engañosas acerca de la «libertad» y «democracia», y plantea como «un rival de la burocracia», con el objetivo de sembrar su semilla venenosa más fácilmente.

La burocracia y el liberalismo, como dos peligros letales para el socialismo, se entrelazan, complementan y fomentan entre sí. Esto se puede ver claramente en el ejemplo negativo de los países revisionistas. En Yugoslavia, la tendencia principal del revisionismo y la restauración capitalista fue el liberalismo, pero el aparato burocrático fue creado junto con él. En la Unión Soviética, el camino típico fue la degeneración burocrática, pero ella estaba estrechamente relacionada con las manifestaciones de degeneración liberal-burguesa, tales como el campo de la cultura y el arte, en la forma de vida, etc., o la notoria campaña de «desestalinización» en sí, que comenzó precisamente con el eslogan del liberalismo.

El socialismo, debido a su naturaleza, no constituye una fuente de liberalismo ni de burocracia. Estas manifestaciones no son características del socialismo. Sin embargo, siempre y cuando la lucha de clases continúe, siempre y cuando la presión hostil interna y externa esté activa y siempre y cuando las reminiscencias del pasado, junto con las diferencias esenciales del trabajo mental y físico, etc. se conserven, estas manifestaciones no pueden evitarse por completo en el socialismo. Lo mismo vale también para otras formas de manifestación como el tecnocratismo y el intelectualismo, que plantean los mismos peligros potenciales y que encuentran su expresión en la absolutización de la función de los equipos, la ciencia y la inteligencia técnica, en la sobrevalorización del trabajo mental y la subestimación del papel de las masas, en el desplazamiento de la clase obrera de la dirección del estado y la sociedad socialista.

En su lucha de clases para fortalecer y perfeccionar constantemente la dictadura del proletariado y para llevar adelante la revolución y la construcción socialista, el Partido del Trabajo de Albania (PTA) ha otorgado fuertes y continuos golpes contra cualquier manifestación de liberalismo y burocracia. Las medidas tomadas en contra de estas manifestaciones han sido políticas, ideológicas, económicas y administrativas. Las enseñanzas del PTA y el camarada Enver Hoxha sobre las causas que mantienen la burocracia y el liberalismo con vida bajo el socialismo, así como sobre la forma de manejarlos política e ideológicamente, al ver estos fenómenos como expresiones de concepciones del mundo reaccionarios, y la lucha contra ellos como una parte constituyente importante de la lucha de clases, son de gran valor teórico y práctico.

Resumiendo la experiencia albanesa e internacional en conexión con las manifestaciones de liberalismo y burocratismo en la sociedad, el PTA y el camarada Enver Hoxha han enfatizado que las manifestaciones de burocratismo y liberalismo constituyen un gran peligro para el socialismo, pero cuando no se les permite la libertad de acción y cuando se combaten de forma continua y resolutivamente, las consecuencias son completamente evitables. Estas consecuencias se produjeron en los antiguos países socialistas, pero fueron evitadas en Albania. Gracias a las continuas medidas que el PTA ha tomado, la burocracia y el liberalismo nunca han encontrado el terreno para alterar el carácter proletario del estado albanés.

La esencia de la lucha de clases contra la burocracia y el liberalismo consiste en el establecimiento e implementación de correctas relaciones entre democracia y centralismo, entre los órganos electos y los órganos de la administración, entre los cuadros y los funcionarios, por una parte, y la masas trabajadoras, por el otro, entre las libertades y derechos de los ciudadanos, y su disciplina y deberes contraídos con el estado y la sociedad socialista, en todo momento. Todas las medidas que el partido haya adoptado para la erradicación de las manifestaciones de la burocracia y el liberalismo, están conectados con este esencia del problema». (Vahid Lama y Gramos Hysi; La lucha de clases en el campo político en el periodo del socialismo, 1978)

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