«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 13 de agosto de 2016

Reflexiones sobre el VIIº Congreso del Partido «Comunista» de Cuba y su línea económica; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Imagen del VIIº Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado del 16 al 19 de abril de 2016

¿Ha habido algo «nuevo» en economía que haya sido proclamado el VIIº Congreso del «Partido Comunista» de Cuba? No.

Analicemos sus puntos más importantes y veremos que no hay nada nuevo, que solo se trata de la profundización de un camino emprendido tiempo atrás:

1) Desde finales de los 80 Cuba permitió la entrada de capital extranjero para equilibrar su balanza comercial deficitaria, en base a esto a ido reformando su ley de inversiones en 1995 y más adelante. Actualmente si bien no está neocolonizada por el capital estadounidense, sí lo está por otros imperialismos, veamos unos datos simplemente de hace 10 años:

«A fines del año 2000 habían 392 asociaciones económicas con capital extranjero, ubicadas en su mayor parte en minería, prospección-extracción de petróleo, turismo, industria –ligera, alimentaria y sideromecánica– y construcción. En los últimos años se han incorporado nuevas ramas a la inversión extranjera, entre  las que se encuentran la industria energética, del gas, sector financiero, comercialización de tabacos y la gestión del suministro de agua a la ciudad, también se han aprobado importantes negocios para el desarrollo hotelero, la industria del cemento, la aviación civil e industrias para fabricación de pinturas y omnibus. Los capitales provienen de más de 46 países entre los que se resaltan, España, Canadá, Italia, Inglaterra y Francia. Alrededor del 50 % de los proyectos corresponde a Países de la Unión Europea». (Roberto Villas Bôas y Mário Sanchez; Tecnologías limpias en las industrias extractivas minero-metalúrgica y petrolera, 2006)

Muchos de los admiradores del modelo cubano, argumentaban que esto era algo temporal, que en cuanto se repusiera de la crisis económica que se arrastraba de los 90 y cuando el modelo se actualizara, en Cuba paulatinamente se iría eliminando la presencia de compañías imperialistas. Pero actualmente no solo se ha mantenimiento sino que se ha profundizado la tendencia hacia la promoción de la «inversión extranjera» para «alcanzar el crecimiento requerido»:

«En efecto, en la economía cubana actual se alcanzó una tasa de crecimiento de solo 2,7% en los últimos cinco años, cuando se requiere un ritmo estable superior al 5% anual, lo cual demanda a su vez una tasa de inversión superior al 20%. Sin embargo, el país no posee una capacidad de ahorro interno suficiente –la tasa de inversión en relación al PIB ha promediado solo alrededor del 10% en los últimos años-, por lo que resulta indispensable incrementar la inversión extranjera directa para alcanzar el crecimiento previsto». (Cubadebate; Los Lineamientos para la Política Económica y Social y su evolución 2011-2016, 14 de abril de 2016)

Durante el congreso se ha recalcado la importancia que ha tenido la nueva Ley de inversión extranjera directa de 2014 para facilitar la entrada de capital de los imperialismos. Recordemos esta ley y algunos de sus nuevos epítetos que contiene:

«La nueva ley reduce del 30% al 15% los impuestos sobre las ganancias de los inversores extranjeros y ofrece mayor protección legal. Para la mayoría de ellos se establecerá también una moratoria tributaria para un período ocho años». (Actualidad Russia Today; La nueva Ley de Inversión Extranjera en Cuba romperá con el bloqueo fuera de EE.UU, 29 de marzo de 2014)

Otra cuestión a conocer es saber cómo funciona esta ley y como el gobierno cubano se aprovecha de ella para exprimir un poco más a los trabajadores cubanos:

«La Ley de Inversión Extranjera estipula que la contratación de mano de obra cubana se debe realizar a través de empresas contratistas constituidas por el Estado cubano, que son las que aportan la mano de obra según los requerimientos de las empresas extranjeras. Estas empresas contratistas, denominadas «entidades empleadoras», reciben el pago por el 
«servicio» que los trabajadores cubanos brindan a las empresas extranjeras, y de esa suma global, el Estado cubano paga los salarios a los trabajadores. De la misma forma ocurre en el caso de los servicios médicos, donde la «Comercializadora Servicios Médicos Cubanos S.A. del MINSAP» recibe el pago por los servicios médicos y a su vez paga a médicos, enfermeras y auxiliares. Obviamente, los contratos entre el Estado cubano y los trabajadores cubanos son contratos de sujeción, en los cuales los trabajadores sólo pueden aceptar sin poner condiciones. Además, es conocido que el Estado cubano cobra una cantidad mucho mayor a la que paga en definitiva al trabajador. Pese a ello, las empresas extranjeras encuentran que la mano de obra cubana es muy barata y permite niveles de rentabilidad bastante altos. El monopolio de la contratación de mano de obra y la prohibición del contrato directo entre empleador-empleado le permite al Estado cubano apropiarse de una parte sustancial de los salarios de los trabajadores. En el caso de trabajadores calificados y profesionales, esta parte es mucho mayor. Aún así estos salarios son superiores a los que cualquier trabajador puede obtener trabajando para las empresas estatales». (Bajo la Bandera del Marxismo; Cuba: En camino a la completa integración en la economía mundial, 2015)

Los revisionistas cubanos dependen tanto de la inversión extranjera para cubrir las pérdidas de su desastroso modelo económico que se han llegado a definir en los documentos referidos al VIIº Congreso a la inversión extranjera como parte esencial para el desarrollo del país y en particular de los sectores estratégicos:

«Concebir la inversión extranjera directa como parte esencial de la estrategia de desarrollo del país y en particular, de los sectores definidos como estratégicos». (Partido Comunista de Cuba; Conceptuación del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista, 2016)

Cualquier marxista-leninista entiende de esto que:

«Después del año 1991 bajo el agravamiento del déficit de la balanza comercial exterior y el aumento de las inversiones extranjeras directas, Cuba devino a ser un país comprador-burgués clásico donde una parte creciente de la economía es propiedad directa del capital extranjero. En estas condiciones, luchar por «salvaguadar» o «reforzar» el «socialismo cubano» es solamente una lucha vista a mistificar a los trabajadores cubanos sobre este «socialismo», que tan solo es un reformismo burgués en crisis bajo una apariencia de independencia cuando todo indica una dominación económica de tipo compradora». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

2) Promover intentos de renegociación de las deudas –que alcanza a cerca del 30% del PIB– y de la consecución de nuevos créditos en «mejores condiciones»:

«Alcanzar ese incremento en la inversión foránea resulta imposible si no se pagan las deudas vencidas y se retoman nuevos créditos en mejores condiciones, por lo que resulta indispensable restaurar primero la confianza de los acreedores en el país liquidando hasta donde sea posible esos adeudos, que se consideraban por analistas internacionales en torno al 27% de la deuda total, la que a su vez en el 2011 se estimaba en 22.716 millones de dólares –un 32,4% del PIB–. (...) Mediante este proceso se logra –por un lado- la condonación de una proporción significativa de deuda vencida y –por otro lado- la incorporación de menores adeudos a partir de lo renegociado, al tiempo que se añaden los compromisos de pago por los nuevos créditos obtenidos en mejores condiciones. A partir de este proceso se aprecia que la deuda estimada en 2015 llegaba a 24 108 millones de dólares –un 28,7% del PIB-, con un servicio planificado a pagar de 5.661 millones –6,7% del PIB– y unas reservas internacionales calculadas en 11.603 millones. (...) Pasando rápidamente revista a lo ocurrido, en 2013-2015 se dieron pasos acelerados en esa dirección. Así se acordó la cancelación del 90% de la deuda con la antigua URSS, que según cifras rusas, alcanzaba los 35.000 millones de dólares, pactándose el pago restante a 10 años en condiciones favorables; también en 2014 se renegoció  la deuda con México por 487 millones de dólares, que se canceló en un 70% con facilidades para su pago durante 10 años; finalmente en diciembre de 2015 se renegoció la deuda con el Club de París por 11.100 millones de dólares, la que se condonó en un 70%, con un pago restante durante 18 años en cuotas gradualmente crecientes. Otras cancelaciones de adeudos bilaterales se han venido negociado también con Francia y España». (Cubadebate; Los Lineamientos para la Política Económica y Social y su evolución 2011-2016, 14 de abril de 2016)

Y finalmente España, país básico en las inversiones en la isla, recientemente ha perdonado gran parte de la deuda:

«De hecho, la reunión con Castro no ha sido casual ya que llega casi dos semanas después de que el ministro de Economía, Luis de Guindos, firmara en Madrid el acuerdo para reestructurar la deuda de la isla, que asciende a 2.444 millones de euros, de los cuales fueron condonados el 80%: 1.955 millones». (El Confidencial; Castro «castiga» a España: recibe a Margallo y Pastor un año después que a Francia, 17 de mayo de 2016)

3
) En el sentido de «mejorar la rentabilidad» se estableció una «reorganización de la fuerza de trabajo», eliminando empresas estatales y cooperativas –ambas bajo leyes económicas capitalistas e ineficientes a todas las luces–:

«De tal modo, los incrementos de productividad que se obtienen en este período reciente se deben mayormente a una reorganización de la fuerza de trabajo, factor de un alcance menor que el aumento de las inversiones. En este sentido se comenzaron a adoptar medidas para reducir el subempleo estatal y al mismo tiempo se flexibilizó el empleo de los trabajadores por cuenta propia en 2010 y de las cooperativas no agropecuarias a partir de 2013. Hasta 2014 se redujo el empleo estatal en 14,7%, se disminuyó el número de ministerios un 34% y un 27% el número de empresas, aunque una parte de estas pasaron a ser unidades empresariales de base (UEB). Así el empleo en el llamado sector no estatal –que incluye al sector privado y el cooperativo – aumento del 16,2% del total de trabajadores al 27%. Sin embargo, su aporte al PIB se mantuvo en el 12% solamente tomando en cuenta la baja intensidad de capital de los negocios que operan en este segmento económico, lo cual revela que el mismo cuenta como una solución de empleo e ingresos para una parte de la población, pero no poseen los recursos de inversión suficientes para convertirse en el sector que arrastre el crecimiento del país». (Cubadebate; Los Lineamientos para la Política Económica y Social y su evolución 2011-2016, 14 de abril de 2016)

No hay que engañarse en una cosa. Por supuesto en Cuba ha habido la constante proclama desde hace décadas de ¡aumentar la «productividad» y «eficiencia»! –pero siempre ha sido bajo las leyes de producción capitalistas como la ley del valor–;

«El precio del renovado apoyo soviético fue una cierta descentralización de la toma de decisiones económicas y la introducción de una gama limitada de los mecanismos de mercado. Desde el comienzo de los años 70, los dirigentes cubanos trataron de reformar las estructuras económicas y políticas de Cuba para dar cabida al nuevo modelo. (...) Las reformas que siguieron en la primera mitad de la década los 70 en Cuba iban en consonancia con la línea de la Unión Soviética, bajo la cooperación de numerosos asesores soviéticos se reestructuraron los organismos y empresas económicas de Cuba. Una Comisión soviético-cubana se creó en diciembre de 1970 para coordinar el uso de la ayuda soviética, y dos años más tarde, Cuba se convirtió en un miembro de pleno del mercado común del bloque soviético, el CAME –Consejo de Ayuda Mutua Económica–. Un nuevo sistema de gestión económica se estableció progresivamente en los años 70, y estaba en pleno funcionamiento a finales de la década. Se introdujeron un cierto grado de responsabilidad financiera, la rentabilidad, así como la introducción de una amplia gama de incentivos materiales. (...) Fidel Castro no fue parco en sus ataques a la excesiva centralización en la planificación económica, a los administradores de la empresa se les dio mayor poder de toma de decisiones a nivel de las empresas individuales». (Sebastian Balfour; Castro, 1990)

4) Reconocer oficialmente en la ley el «cuentapropismo» como «pymes» pequeña y mediana empresas:

«Aunque el Gobierno cubano ya reconoce la posibilidad de cierta iniciativa económica privada los llamados trabajadores por cuenta propia, conocidos popularmente como «cuentapropistas», una categoría en que caben varios cientos de oficios, desde la peluquería hasta la propiedad de restaurantes o casas de huéspedes, la nueva medida les permitirá registrar legalmente sus negocios como «empresa». Esto, además, dará cobertura legal a determinadas prácticas que existían, como la contratación de trabajadores, pero que se encontraban en un limbo regulativo». (El Confidencial; El Gobierno de Cuba reconocerá como «pymes» los negocios privados, 25 de mayo de 2016)

Y promover esta propiedad como forma ilusoria de «estimular» la estancada economía, aumentando cada día su peso en la economía:

«El 7 de septiembre de 2011. La Gaceta Oficial número 209 recoge ocho resoluciones de diferentes ministerios a través de las cuales se autoriza el trabajo por cuenta propia, en un sentido verdaderamente amplio y definitivo. (...) En casi cinco años el número de «cuentapropistas» se ha cuadruplicado actualmente supera el medio millón de personas; la intención del gobierno es que para 2030 represente entre el 40 y el 50% del mercado laboral». (El Confidencial; Diez años sin Fidel: las cinco medidas que han cambiado Cuba en la última década, 4 de agosto de 2016)

5) Cifrar muchas esperanzas en la «normalización en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos» para salir del atolladero en que se hayan, incluyendo el contacto económico que presupone la entrada de capital estadounidense:

«Pensamos que el sector de negocios de los Estados Unidos debe tener la posibilidad de acceder al mercado cubano, de igual modo que lo hacen los empresarios del resto del mundo. No es Cuba quien los discrimina, sino las propias leyes estadounidenses. (...) Como parte de la visita del presidente Obama se encuentra en Cuba una importante representación de líderes empresariales estadounidenses. Esperamos que sea una ocasión propicia para que establezcan vínculos con las empresas cubanas, aumenten su conocimiento sobre las oportunidades que ofrece el mercado cubano y puedan sumarse en su país a la campaña por la total eliminación del bloqueo. (Cubadebate; No es Cuba quien discrimina a los empresarios de EEUU, sino las leyes estadounidenses, 20 de marzo de 2016)

Eso incluyó desvergonzadas alabanzas al presidente estadounidense pintandolo como hombre cabal, diplomático y pacífico:

«Le pido disculpas porque el presidente Obama no tiene ninguna responsabilidad con nada de esto. ¿Cuántos presidentes hemos tenido? Diez antes que él, todos tienen deuda con nosotros, menos el Presidente Obama. Después de decir tantas cosas duras de un sistema, es justo que le pida disculpas, porque yo soy de los que pienso —y así se lo he manifestado a unos cuantos jefes de Estado y de Gobierno que veo aquí, en reuniones privadas que he tenido con ellos en mi país al recibirlos— que, según mi opinión, el Presidente Obama es un hombre honesto. Me he leído algo de su biografía en los dos libros que han aparecido, no completos, eso lo haré con más calma. Admiro su origen humilde, y pienso que su forma de ser obedece a ese origen humilde». (Raúl Castro; Discurso en la VI Cumbre de las Américas, 11 de abril de 2015)

A lo que Obama contestó:

«Continuaremos trabajando para restablecer las relaciones diplomáticas, para la reapertura de la embajadas en La Habana y en Washington, y para fomentar un mayor contacto, comercio e intercambio entre nuestros ciudadanos». (Barack Obama; Comentarios del Presidente Obama en la Conferencia de Prensa después de la Cumbre de las Américas, 11 de abril de 2015)

Bueno, como ya dijimos:

«Si Raúl Castro ha leído una biografía –seguro que nada decorada– y confía en el origen de clase humilde de Obama y en su honestidad, podemos estar tranquilos, porque el viejo revisionista le ha dado la bendición y promete que no atacara a nadie. Los revisionistas cubanos proclaman: «¡¡¡Obama no nos ha hecho nada, fueron los que estaban antes que él; creemos en ti Obama!!!» ¿Tan pronto se les olvidaron los golpes militares en Honduras y Paraguay? ¿Se les olvidó que allí sigue el asesinato sumarial y sistemático de todo aquel que suponga una amenaza para esos regímenes salido directamente del golpismo apoyado por la administración Obama? Debemos añadir en torno a la táctica de los revisionistas cubanos del «lanzamiento de lisonjas varias» –y olvido del carácter mismo del imperialismo– que no es nueva, ya fue utilizada por otros revisionismos –como el soviético, rumano, yugoslavo o chino– cuando se querían acercar al imperialismo estadounidense de modo permanente o coyuntural
». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas reflexiones sobre los discursos en la VII Cumbre de las Américas, 24 de abril de 2015)

Todo está dado para esta conexión económica cubano-estadounidense como se ve.

6) Las diferencias sociales crecen sin censar. Mientras la actualización del modelo económico sigue su curso, la realidad dice que los trabajadores cubanos ven caer sus salarios, bajada de pensiones, encarecer los precios de los alimentos y ver su nivel de vida empeorar año tras año. Un ejemplo de como trata el gobierno cubano a los trabajadores y del nivel de vida que tienen fueron las reformas de 1990:

«El lado negativo de este tipo de ajuste fue un déficit fiscal que rebasó el 30 por ciento del PIB y una impresión excesiva de dinero para financiarlo. Como consecuencia, aumentaron los precios más de 9 veces y el salario real cayó más de un 70 por ciento; algo similar ocurrió con las pensiones. Así, los asalariados y pensionados pagaron indirectamente el déficit fiscal, es decir, financiaron las empresas en pérdida y el sector presupuestado. Este tipo de ajuste en los 90 significó una distribución de los costos entre la mayoría de la sociedad por el mecanismo de transmisión déficit fiscal-emisión de dinero-inflación-disminución real de salarios y pensiones, lo que en teoría económica se conoce como impuesto inflacionario». (Pavel Vidal & Omar Pérez Villanueva, Entre el ajuste fiscal y los cambios estructurales. Se extiende el cuantapropismo en Cuba, Espacio Laical nº 24, octubre-diciembre de 2010, pág. 58)

El «periodo especial» de 1990-1993, es una época en Cuba donde se perfectamente, que como otros gobiernos burgueses, los dirigentes cubanos tiran del pueblo trabajador para cubrir las pérdidas producidas por su mala praxis y su adhesión a los mecanismos capitalistas de gestión:

«La economía cubana tuvo que reajustarse, y, como todo reajuste en el mundo capitalista, éste se hizo a costa de la clase obrera y el pueblo trabajador. Para empezar a ordenar las cuentas fiscales, hicieron uso de los mecanismos y las formas típicos de todos los ajustes fiscales de tipo monetarista en el capitalismo. Al más puro estilo neoliberal, Castro y su círculo hicieron caer sobre las espaldas del pueblo cubano, todo el peso de la crisis provocada por una política dependiente del socialimperialismo soviético y por el desarrollo deformado de la economía cubana, bastante alejado de la victoriosa experiencia socialista de la Unión Soviética encabezada por Stalin. El primer quinquenio del llamado «período especial» es una las épocas de más triste y dramática recordación para el pueblo cubano. Además de reducirles los salarios reales en un 70%, el gobierno cubano impuso al pueblo una severa política de austeridad, que nada tuvo que envidiar a las que impuso el FMI a los otros países de América Latina. En aquella época, la disponibilidad de productos de primera necesidad se redujo drásticamente, la canasta de productos incluidos en la «cartilla de abastecimiento» disminuyó en variedad y en cantidad; la ración mensual se consumía mucho antes de que acabara el mes, obligando a la población a buscar otros ingresos y recurrir al mercado negro donde los escasos productos de primera necesidad se vendían a precios inalcanzables para un pueblo cuyos limitados salarios ya se habían reducido a un tercio de su poder adquisitivo. Los niveles de pobreza aumentaron y en la actualidad abarcan a un 25% de la población, según cálculos de intelectuales afines al régimen. El temor de posibles convulsiones sociales, obligó a los dirigentes cubanos a preservar en lo posible los servicios sociales –conquistas de la revolución de 1959–, que paulatinamente se han venido deteriorando en los últimos años y que actualmente, con la gradual apertura de la economía, se están reduciendo y corren el riesgo de incorporarse a las condiciones de «libre competencia» del mercado capitalista que va ganando terreno en la Isla». (Bajo la Bandera del Marxismo; Cuba: En camino a la completa integración en la economía mundial, 2015)

Por otro, la élite, la vieja y la nueva burguesía concentrada en el Partido «Comunista» de Cuba vive ajeno a las dificultades del pueblo cubano:

«Hace cerca de un año, Tony Castro ganó notoriedad a causa de un viaje en yate a través del Mar Egeo. Se alojó en varios de los complejos hoteleros más exclusivos de las islas griegas y el litoral turco, acompañado por un séquito que habitualmente ocupaba media docena de suites de cada instalación. En casi todas, el coste por noche supera los 1.000 euros. (...) Las mansiones construidas por la burguesía antes de 1959 son hoy las residencias de los «winners» del socialismo cubano. Su mundo se extiende por casi 15 kilómetros cuadrados, divididos en cuatro urbanizaciones fundamentales: la ya mencionada Miramar –donde se ubica el grueso de las embajadas– y las tres que acogen a lo más selecto de la nomenklatura y sus colaboradores inmediatos, Atabey, Siboney y Cubanacán. (...) Durante años, la élite del oeste de La Habana nutrió sus filas con dirigentes del Gobierno y el Partido Comunista y algunos integrantes de la vieja burguesía republicana –sobre todo profesionales– que encontraron acomodo dentro de las instituciones del nuevo poder. Tras las reformas económicas de los años noventa y las del último lustro, el grupo ha crecido con las incorporaciones de nuevos ricos, aupados por sus negocios privados y los vínculos con compañías mixtas. Su vida difiere de la del común en todos los aspectos, empezando por el lugar de residencia, continuando por las escuelas y los hospitales a los que acuden, y terminando por los espacios en que van de vacaciones o se divierten. Es una farándula que «se codea con artistas y gente de la televisión: es difícil ver allí algún político, pero sus hijos quizá no falten». (El Confidencial; La vida de los otros: así es la existencia del 1% más rico del socialismo cubano, 19 de mayo de 2016)

Estos ataques a los derechos y nivel de vida de los trabajadores cubanos, y que la élite gobernante y su comparsa salga airosa, ocurre como consecuencia de:

«Las masas trabajadoras de la ciudad y el campo hayan sido despojadas del derecho a tomar parte real en la organización y gestión de la producción, el hecho de que un pequeño sector de la población, como los burócratas, tecnócratas, el nivel superior de la casta militar y la parte superior de la intelectualidad creativa, se apropie de diversas formas de la mayor parte de los ingresos de la sociedad, llevándolos a una vida parasitaria, todas estas cosas en conjunto muestran que (...) hay clases con intereses económicos fundamentales opuestos, proletarios y burgueses. La capa de burócratas y apparatchiki que usurpó la dirección del partido y del Estado (...) tomó la posesión real de los medios de producción, ahora se ha convertido en una nueva clase burguesa. Por su parte, la clase obrera (...) se ha transformado en una simple clase productora, una clase oprimida y explotada, que vive de la venta de la mercancía fuerza de trabajo». (Omer Hashorva; El actual orden socio-económico de la Unión Soviética, un orden capitalista, 1980)

¡Vaya, que casualidad! Algo totalmente igual a lo que pasaba y pasa en los países capitalistas-revisionistas:

«El alto grado del sector monopolista de Estado no causa el fin de la competencia entre los nuevos capitalistas. Dentro de la nueva burguesía monopolista tiene lugar una lucha constante por acceder a posiciones de poder y por tanto a mayor parte de las ganancias y a mayor control sobre los medios de producción. De ahí que entre las líneas de las diferentes empresas se ve el incremento de una competencia cada vez más feroz. El ingreso entre los nuevos capitalistas de la RDA es de hasta 10:1 respecto a los salarios de los trabajadores. Ellos tienen sus vías para acceder al dinero y los productos occidentales, sus propios hostales de primera clase y sus casas de reposo. Ellos además viven en villas de lujo, tienen sus chalets en áreas preferentes de áreas protegidas, operan bajo sus propios clubes, que no permiten el paso a la gente trabajadora, pueden ir a Occidente, sus hijos están en una educación preferente, etc». (Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Programa, 1978)

7) El subdesarrollo de la economía cubana y su descompensación sólo es entendible conociendo la historia del revisionismo cubano desde su llegada al poder. Se sabe que Cuba es uno de los países peor balance comercial, y no es de ahora, ni sólo desde los 90:

«Desde 1965, Cuba presenta un déficit crónico en su balanza comercial, a pesar de los precios preferenciales que obtiene de algunos países. La diversidad de productos que exporta es bastante limitada y se concentra en unas pocas materias primas tradicionales y algunos productos básicos –azúcar, níquel, tabaco, ron y combustible–, que en 2013, en conjunto, representaron el 80% de sus exportaciones. Estas exportaciones de bienes generan un ingreso de divisas insuficiente para adquirir en el exterior productos alimenticios para la población y las materias primas y bienes intermedios necesarios para la producción. En el año 2013, las exportaciones de bienes apenas llegaron a cubrir el 35% de las importaciones de bienes, dejando una brecha comercial muy grande, al igual que en años anteriores. Cuba compra más de lo que vende en el mercado internacional. Y no puede prescindir de lo que compra en el exterior sin afectar sensiblemente la marcha de su economía: cada vez que se ha visto obligada a recortar sus importaciones –por falta de divisas–, el resultado ha sido una reducción de la producción y una menor disponibilidad de productos para el consumo de la población. El crecimiento de su economía depende del comercio exterior, porque la estructura de la economía cubana es dependiente de alimentos, insumos, bienes intermedios y bienes de capital producidos en el extranjero». (Bajo la Bandera del Marxismo; Cuba: En camino a la completa integración en la economía mundial, 2015)

Esto se debe a que no se desarrolló la industria cubana ya que se sumaron a la teoría del revisionismo chino de la «agricultura como base de la economía», y a la vez a la teoría del revisionismo económica soviético de la «división internacional del trabajo», incapacitando al país para mantener su autosuficiencia, y para llevar a cabo la colectivización en el campo bajo la mecanización a gran escala:

«Partiendo de entender esto debemos entender que la teoría y práctica que más le afectó por entonces para el desarrollo futuro sería la aceptación de la «división socialista internacional del trabajo» –cuya máxima expresión fue la entrada de Cuba en el Consejo de Asistencia Económica Mutua (CAME) en 1972–, la cual plegaba a los países del campo revisionista soviética a una mera especialización económica mientras la Unión Soviética socialimperialista mantenía el monopolio industrial. En el caso cubano eso se tradujo en una especialización en la agricultura y en especial en el azúcar, en consecuencia, Cuba desatendió el desarrollo de su industria pesada, ley general del desarrollo del socialismo, y requisito indispensable para la independencia y autosuficiencia económica y por extensión política». (Equipo de Bitácora (M-L); Crítica al artículo: «La nueva Ley de Inversión Extranjera en Cuba romperá con el bloqueo fuera de EEUU», 30 de marzo de 2014)

En los 90, como ya todos sabemos, su evolución viró hacia el sector terciario y en especial al sector turístico:

«El turismo es la industria más estable y sólida de Cuba. Desde los tiempos de la desintegración de la URSS y la apertura inicial a la inversión extranjera durante el «Período Especial», se perfiló como un sector con bastante proyección. Durante muchos años fue la principal fuente de ingresos de Cuba, y sólo ha sido relegada a un segundo lugar por la mayor participación de la exportación de los servicios médicos a Venezuela. Las facilidades y concesiones que el gobierno cubano ha otorgado y otorga a la inversión extranjera han permitido levantar una industria rentable que cubrió parcialmente el vacío dejado por la industria azucarera del período soviético. La participación de capitales monopolistas españoles en la década de 1990 del siglo pasado y en la primera década de ese siglo, fue de vital importancia para la edificación de esta industria que en la actualidad sirve a casi 3 millones de turistas al año y representa el 42% de la inversión extranjera en Cuba, ocupando actualmente el tercer lugar como destino turístico en el Caribe. La industria del turismo que comprende hotelería, restaurantes, servicios de transporte aéreo y terrestre, operadores de turismo, etc., dejó alrededor de 2.6 mil millones de dólares en 2013, superando a las exportaciones de níquel, azúcar, tabaco y ron, e igualando a la exportación de combustibles, la principal mercancía de exportación cubana. Esta importante contribución del sector turismo es casi equivalente a la mitad del valor total de las exportaciones de bienes de 2013. Aun cuando su crecimiento se ha estancado, el potencial de esta actividad económica es todavía grande si consideramos que la apertura y proximidad de Estados Unidos incrementará sustancialmente el flujo de turistas, demandando más hoteles, hospedajes, restaurantes, transporte, servicios turísticos. Si a esto le sumamos que Cuba aún no ha desarrollado otros tipos de turismo ni la recreación y entretenimiento vinculados a él casinos, parques temáticos, bares, clubes nocturnos, reservas naturales, etc., la proyección que deben estar haciendo los capitales monopolistas en ese sentido debe tenerlos con la boca haciéndose agua». (Bajo la Bandera del Marxismo; Cuba: En camino a la completa integración en la economía mundial, 2015)

8) Para los que eran escépticos respecto al descaro de los líderes cubanos y finalmente se han acabado llevando las manos a la cabeza dándose cuenta del tipo de política revisionista que ejercen, hemos de recordarles que como los mismos dirigentes cubanos reconocen, su línea económica no es nueva:

«Considero conveniente recordar que el proceso de actualización del modelo económico que iniciamos desde el VIº Congreso no es una tarea de uno o dos quinquenios. El rumbo ya está trazado». (Raúl Castro; Discurso de clausura en el VIIº Congreso del Partido Comunista de Cuba, 20 de abril de 2015)

Por supuesto hay y habrá algunos que estos hechos tan obvios no sean suficientes para tildar de oportunista y vendepatrias la actitud de los Castro, pero eso es algo normal debido al bajo nivel de formación marxista-leninista, pero ese tipo de elementos que pese a tener este tipo de demostraciones presentes y otras pasadas sobre el revisionismo cubano no ven y no quieren reconocer que su política es ajena al marxismo-leninismo, contrarrevolucionaria, pero es que nosotros no guardamos esperanzas ni esperamos nada de ellos, son recalcitrantes, debemos en cambio tener paciencia y desmitificar esta corriente en los revolucionarios que todavía guardan ciertas esperanzas en el revisionismo cubano pese a reconocer gran parte de sus fallos y desviaciones.

***

Dos apuntes más sobre la línea económica cubana:

a) ¿Alguien ve futuro económico, progreso y autosuficiencia en un país que sigue insistiendo en no industrializarse y que pone sus esperanzas en el capital extranjero y las leyes económicas del capitalismo para progresar? Es posible, pero no pueden llamarse marxistas.

b) ¿Alguien se cree que si en Cuba se estuviera «construyendo el socialismo» y fuese verdaderamente «antiimperialista» y buscase la «independencia económica» del imperialismo y el socialimperialista, iba el Partido Comunista de China a saludar su congreso? Puede ser que alguien creyese esto, pero esta idea solo la aceptarían los mismos dirigentes del socialimperialismo chino que tienen grandes tratos e intereses económicos en Cuba o los meros papagayos del revisionismo chino y cubano, pero no los marxistas del mundo, que no comulgan con esta evidencia ni son partícipes de esta falsa. 

Algunos «marxistas flexibles» y autodenominados «no dogmáticos» esperan en pleno 2016 «llevar a debate» si Cuba es un país socialista, un país revisionista-capitalista, si Castro es un marxista-leninista o un revisionista, si cumple un rol antiimperialista o es un país neocolonial que mendiga al imperialismo de turno según se tercie; a estos elementos hay que disculparlos pues llegan  más de cuatro décadas tarde, ya que las respuestas están más que claras para todo marxista-leninista desde hace rato; y cuando las pruebas te llevan a conclusiones evidentes e irrefutables no podemos expresarnos con medias tintas, eso se los dejamos a los asustadizos que temen perder credibilidad, lectores, militantes, amigos o familiares por criticar a una figura o un régimen que tiene muchos seguidores o influencia como es el caso del revisionismo cubano en hispanoaméricaPero los marxista-leninistas no proceden así, porque nos avergonzaríamos de nosotros mismos y no mereceríamos tal término, mucho menos vamos a pecar de seguidismo cuando el tema de Cuba ya ha sido desbrozado antes por los marxista-leninistas en décadas anteriores, vamos que no es nada nuevo.

c) Algunos revolucionarios, influidos por la propia propaganda que algunos sectores del castrismo inoculan en el pueblo cubano y al exterior, proclaman que lo que necesita cuba es una vuelta a los postulados guevaristas en economía para encauzar la vía al socialismo. Falso, el guevarismo, no es sino una variante del revisionismo cubano, y en la economía, pese a tener postulados más acertados que el castrismo, no deja de retomar un fuerte voluntarismo-practicismo que lo aparta sensiblemente del materialismo, algo que resulta evidente 
–por ejemplo en su teoría del «foquismo» en sus planteamientos económicos en general –en donde se aprecia que lo fundamental, a pesar de su correcta posición en favor de la preponderancia de la industria pesada, se basa en la voluntad, la conciencia, es decir, subordina la transformación de la estructura económico-política a la transformación prima de la superestructura, y no al contrario–. 

Como finalización: estas «reformas» ya las analizamos hace tres años y no son ni siquiera «novedosas» dentro del mundo de los países revisionistas-capitalistas:

«La verdad de todo esto es que la promoción del cuentapropismo –crear la pequeña propiedad privada y pequeño burgueses– es la receta desesperada capitalista dentro del mismo capitalismo de los regímenes revisionistas que andaban moribundos para intentar salir de los quebraderos de cabeza y pérdidas económicas que le creaban la propiedad capitalista monopolista de Estado en varias de sus ramas económicas por la naturaleza liberal y capitalista de actuación en su base, por ello buscaban el estímulo económico de los pequeño burgueses, véase sino las reformas económicas de János Kádár en Hungría en los 70, la única diferencia es que los revisionistas húngaros no lo llamaban «cuentapropismo». Por supuesto, todo defensor del revisionismo cubano es por extensión un pseudomarxista defensor de la principal figura de la restauración del capitalismo en Hungría, y seguro que lo saludan como «un gran dirigente comunista» y a sus reformas como «ambiciosas reformas socialistas» pero eso nos da bastante igual, los hechos son los hechos, verdad científica solo hay una, y se quedaran solos defendiendo a estas figuras que han reptado a los pies de las clases explotadoras nacionales e internacionales». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Visto desde una óptica global y en especial en el campo revolucionario; las últimas reformas y línea política de los dirigentes cubanos sirve a los marxista-leninistas para desenmascararlos fácilmente, sirven para que los revolucionarios del mundo no guarden ni un ápice de piedad al mito del revisionismo cubano, sino para que leyendo este tipo de cosas su repulsa aumente, y tomen en su trabajo distancia de las tesis y concepciones del  castro-guevarismo hasta comprender y condenar finalmente sus lineamientos como lo que es: «revisionistas».

Entonces si el pueblo cubano desea acabar con su falta de libertades y derechos político-económicos, con los privilegios y abusos de las clases explotadoras, si anhela una economía que mire por el bienestar de los trabajadores y aumente su nivel de vida, su desea una Patria verdaderamente independiente del imperialismo y el socialismo, una cultura proletaria alejada de corrientes decadentes; es decir  es decir si desea crear establecer el socialismo, para ello debe alejarse del castro-guevarismo y otras corrientes revisionistas y asimilar y luchar por aplicar el marxismo-leninismo, algo que obviamente no podrá hacer a través del podrido Partido «Comunista» de Cuba, donde dentro de sus corrientes internas –castristas, guevaristas, trotskistas, socialdemócratas, maoístas, socialistas del siglo XXI, etc. no permiten a los verdaderos marxista-leninistas, su deber es crear un partido propio y una política de clase independiente a la del gobierno revisionista-burgués, porque ningún revolucionario cuerdo no esperará que un partido lleno de oportunistas le permita a los marxista-leninistas establecer su línea proletaria en un partido de vividores y arribistas.

2 comentarios:

  1. Cuba núnca fué socialista, solamente antiimperialista, guevarista y castrista, en Cuba no hubo una revolución proletaria, no se instaló la dictadura del proletariado, no existen los soviets, el pueblo no participó en nada, no existe poder popular, por lo tanto el PCC no es marxista-leninista, es martiniano simplemente,o sea un partido revisionista que ignora o que no reconoce a las figuras de Lenin y de Stalin principalmente, Cuba está como está por la amalgama de tendencias que hay dentro del partido comunista, es más, el continuismo en el poder familiar no es de recíbo dentro del marxismo-leninismo a igual que en Corea, que Cuba va hácia el capitalismo del siglo XXI es una realidad, siempre y cuando hagan un bloque los marxistan-leninistas que lo impidan.

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  2. Completamente de acuerdo salvo una excepcion ya explicada: Cuba jamás ha sido antiimperialista, fue sumida y dependiente del socialimperialismo soviético, ha promovido y promueve al círculo de los países "no alineados" que promueve el neocolonialismo, y actualmente llama a los pueblos a apoyarse en el imperialismo ruso y el socialimperialismo chino, aparte de estar endeudada con imperialismos como España. Más claro no pueden ser los hechos... Llamar a esto antiimperialismo es una locura, solo tiene contradicciones con el imperialismo estadounidense por razones que ya explicamos en varios documentos, y desde hace una década ellos mismos aluden que si por ellos fueran los empresarios yankees ya estarían allí y ponen por las nubes a Obama, eso es un antiimperialismo selectivo, es decir un falso antiimperialismo, Cuba busca y ha buscado apoyarse en uno u otro imperialismo y cuando lo logra habla bien de ellos, eso no es una lucha antiimperialista, es oportunismo.

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