«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 31 de agosto de 2015

El FSLN y su posición ecléctica respecto al Frente Amplio Opositor (FAO); Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Humberto Ortega, uno de los líderes de la tendencia del FSLN (Tercerista)

«El Frente Sandinista de Liberación Nacional como hemos podido estudiar a lo largo de este documento, se estructura como una organización multiclasista, sin unidad organizativa ni unidad ideológica.

Es decir, se comportaba como una alianza de elementos dispares para un objetivo común inmediato –un frente–, pero se dio la casualidad de que este frente también participaría en tácticas de frente con otras agrupaciones, ¡imagínense el caos y los peligros que fraguaba tal paradoja y despropósito!

Durante los meses de marzo a agosto de 1978 se formarían frentes –agrupaciones de organizaciones y alianzas entre ellas– de diferentes sectores de la población nicaragüense antisomocista. Expliquemos los dos más significativos.

Por un lado el frente del Frente Amplio Opositor (FAO), formado por las siguientes formaciones:

«Unión Democrática de Liberación (UDEL): Rafael Córdova Rivas, presidente Rodolfo Robelo Herrera, secretario general, Juan Manuel Gutiérrez, Partido Liberal Independiente, Ramiro Sacasa Guerrero, Movimiento Liberal Constitucionalista. Héctor Sánchez Argüello, Acción Nacional Conservadora, Gustavo Tablada, Partido socialista Nicaragüense, Julio Briceño Dávila, Partido Socialista Nicaragüense, Domingo A. Sánchez Salgado, Confederación General del Trabajo independiente, Adolfo Bonilla, Central de Trabajadores de Nicaragua. Partido Conservador de Nicaragua: Julio Icaza Tijerino, Partido Conservador Auténtico; Adolfo Calero Portocarrero, Partido Social Cristiano Nicaragüense: Róger Miranda Gómez, José Esteban González, Partido conservador de Nicaragua. Enrique Sotelo Borgen, Julio Cesar Avilez, Grupo de Los Doce: Emilio Baltodano, Sergio Ramírez Mercado, Confederación de Unificación: Luía Medrano, movimiento democrático nicaragüense, Adolfo Callejas, Ramiro Cardenal». (Revista Envió; Partidos y Movimientos Políticos en Nicaragua, 1984)

Su historia y objetivos podrían describirse de la siguiente forma:

«Lo forma el sector de la burguesía no vinculado a la familia Somoza. Tiene bastante poder económico y limitado poder políticos. Se puede distinguir en él una gran burguesía –finanzas, agro-exportación de café, azúcar y algodón– y una burguesía media –negocios de menor envergadura–. Juntas suman el 0.5% de la población de Nicaragua. Las intervenciones militares norteamericanas, con las que colaboró la oligarquía criolla –liberal o conservadora– frustraron el proyecto nacionalista de Zelaya y determinaron que ya fuera posible el surgimiento de una burguesía nacional con un proyecto político y económico coherente. El somocismo, por su parte, hizo imposible el establecimiento de una democracia burguesa de consenso social. Sólo quedó espacio para la dictadura. La dictadura somocista, a lo largo de su prolongada dominación, desarrolló intereses propios, que entraron en creciente conflicto con los de la burguesía. Y si en los años 50 ésta llegó a sentirse representada en sus intereses por Somoza, en los últimos 7 años somocistas –desde el terremoto de Managua– los intereses de ambos bloques se fueron haciendo más y más irreconciliables. Frente al compacto y poderoso bloque somocista, la burguesía opositora aparece fraccionada en muchos partidos y débil en el planteamiento de su alternativa antisomocista y reformista. La crisis irreversible en que entró la dictadura en los dos últimos años canalizará una mayor unión en este bloque, que empezará a tener en las coaliciones de (UDEL primeramente y posteriormente del FAO, un órgano de expresión política más propio y unificado. Pero para entonces ya había pasado su «tiempo» histórico: llegaba tarde la unidad». (Revista Envío; Partidos y Movimientos Políticos en Nicaragua, 1984)

Por otro lado estaba el frente del Movimiento Pueblo Unido (MPU), formado por:

«El Comité de Lucha de los Trabajadores (CLT): Central de Acción y Unidad Sindical (CAUS); Movimiento Sindical Pueblo Trabajador (MSTP); Confederación General de Trabajo (CGT); Unión Nacional de Empleados -UNE-; Asociación de Trabajadores del Campo (ATC); Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN); Asociación de Estudiantes de Secundaria (AES); Movimiento Estudiantil de Secundaria (MES); Centro Estudiantil de la Universidad Privada (CEUPA); Frente Estudiantil Revolucionario (FER); Asociación de Mujeres ante la Problemática Nacional (AMPRONAC); Federación de Movimientos Juveniles de Managua (FMJM); Frente Estudiantil Revolucionario Socialista Nicaragüense (JSN); Partido Socialista Nicaragüense (PSN); Movimiento Obrero Revolucionario (MORE); Partido Comunista de Nicaragua (PC de N); Partido Liberal Independiente (PLI); Agrupación de los Doce; Central de Trabajadores de Nicaragua (CTN); Partido Popular Socialcristiano (PPSC); Sindicato de Radio periodistas de Managua; Frente Obrero». (Revista Envío; Partidos y Movimientos Políticos en Nicaragua, 1984)

La fisonomía ecléctica y caótica del propio FSLN haría que entre sus tres tendencias se crearan riñas debido a que cada tendencia tenía una posición sobre las alianzas a entablar en la lucha contra el somocismo. Mientras el FSLN (Proletario) y el FSLN (GPP) preferían entablar las tácticas de frente con las agrupaciones «populares» del Movimiento Pueblo Unido (MPU), el FSLN (Tercerista) prefería integrarse y combatir desde el frente de las agrupaciones de la burguesía antisomocista del Frente Amplio Opositor (FAO). Una posición del FSLN que solo parece que cambiaría cuando comenzaron las conversaciones para la reunificación de las tendencias, que incluían que las tres tendencias se integraran en el MPU y no en el FAO. Años después lo relataba Wheelock:

«Nosotros promovimos la formación del Movimiento Pueblo Unido (MPU) en el que, además de los partidos de izquierda, participaban como 30 organizaciones populares. Los terceristas no estaban participando en este movimiento porque, por su táctica, y por el tipo de alianzas que conformaron se decidieron a participar en un frente de oposición organizado por la burguesía, el Frente Amplio Opositor (FAO). (...) Hay que agregar que el MPU estaba sostenido por dos tendencias del FSLN: la GPP y los Proletarios, que sumaron allí sus organizaciones más combativas y ambos trabajaron para llevar allí a los otros partidos. (...) Finalmente las tres tendencias nos pusimos de acuerdo en integrar el MPU y sin muchos tropiezos elaboramos ya toda una estrategia unitaria». (Jaime Wheelock; Vanguardia y revolución en las sociedades periféricas; Entrevista de Marta Harnecker, 1986)

La evolución del FAO puede describirse así:

«Ante el empuje de la guerra popular de liberación, el bloque opositor burgués tratará de volver a ocupar espacios ya imposibles de oposición cívica. Y así plantea una mediación entre el FAO y Somoza. Las gestiones se extienden desde agosto de 78 a enero de 79. La Comisión Mediadora la integran representantes de República Dominicana, Guatemala y Estados Unidos. Por parte del FAO, la hegemonía de la mediación se le quiso dar a la jerarquía eclesiástica. De hecho, la tuvo el INDE.

El gobierno norteamericano aspiraba a que la mediación sirviera para quitar a la dictadura su signo dinástico, para ir borrando gradualmente el sello somocista del Estado y para eliminar la corrupción administrativa, de tal manera que una mayor racionalidad aumentara los beneficios de la empresa privada. El bloque opositor burgués presentaba la mediación como un «puente necesario» para poder implementar después las reformas democráticas. Un sector de este bloque ponía gran confianza en la presencia de Estados Unidos en la mediación.

En octubre, cuando el FAO llega incluso a presentar a la Comisión Mediadora un Esquema de Gobierno Provisional, los Doce declaran que «la mediación se ha descarado en intervención» denunciando la creciente influencia que tienen en ella los planteamientos norteamericanos, y manifiestan al representante de Estados Unidos que la única solución es la salida inmediata de Somoza y de su familia del país. Después, los Doce abandonan el FAO.

Somoza y el PLN no aceptan la propuesta de Gobierno Provisional y ante lo irreconciliable de las posiciones, la comisión propone que en 60 días se celebre un plebiscito para que el pueblo decida si Somoza debe irse o quedarse. El FAO comienza entonces a ponerle algunas condiciones al plebiscito plegándose cada vez más a las presiones norteamericanas, que apoyan esta salida. En diciembre, el PLI propone a la FAO que rompa con el «Plan Washington» y que juntos inicien conversaciones con el FSLN y el MPU para formar el Frente Patriótico Nacional (FPN). El PLI abandona la FAO. Ese mismo día el PPSC hace lo mismo. Se produce una reacción en cadena. Los partidos más progresistas que integraban el FAO, los más sensibles a los intereses del bloque popular, lo abandonan. Los doce los aglutinan a todos y en febrero de 79 se crea el FPN con el Grupo de los Doce, las 22 organizaciones del MPU, el PLI, el PC de N, y una fracción de la CTN. Llevando adelante la política de unidad nacional, que se traduce en flexible política de alianzas, el FPN propone al FAO la formación de una nueva Alianza Patriótica, pero el FAO ya no acepta unirse al bloque popular, cuya fortaleza no llega a estimar suficientemente.

Fracasada la mediación que conducían a los estadounidenses, los partidos que quedaron en el FAO promueven en abril una «mediación criolla», que apoya esencialmente la empresa privada. Se llama Comité de Reflexión Patriótica propone un diálogo con todas las fuerzas políticas: FAO y FPN y que incluya al PLN y la GN. El comité lo encabeza el Mons. Obando y resultó otro fracaso». (Revista Envío; Partidos y Movimientos Políticos en Nicaragua, 1984)

Y esto dará como resultado:

«Las fuerzas del bloque opositor burgués –partidos y sectores de la empresa privada– que quedaron en los residuos de la FAO y no integraron el FPN están aún agrupadas en la Coordinadora Democrática (CDN) o en la contrarrevolución armada. Parte de la CTN, formó parte del FPN pasó a la CDN, en la que también está ahora el partido de reciente creación PSD). Como sucedía ya en el pasado somocista, es el COSEP la verdadera fuerza de este bloque. Son los empresarios quienes intentan conducir a los partidos y recrear así el rol político capital privado». (Revista Envió; Partidos y Movimientos Políticos en Nicaragua, 1984)

Es decir, que los desechos del FAO serían parte integrante de la llamada Contra, otra parte de la burguesía antisomocista integrada en el FAO iría desertando para unirse al frente MPU, y a su cabeza dirigente el FSLN, donde tiene su representación en la tendencia del FSLN (Tercerista) que abiertamente hacía proclamas en su favor. Unos años después, con el FSLN ya en el poder, la burguesía antisomocista sería descrita por la propaganda del gobierno como «burguesía sandinista»: como describían sus propios amigos eurocomunistas en 1984»(Equipo de Bitácora (M-L)¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

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