«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 24 de agosto de 2014

Sobre el concepto revisionista de la «lucha de dos líneas» en el partido

Lin Piao, Chou En-lai y Mao Zedong durante los años 60

«El tratamiento deformado de este problema en la vida social también está conectado con su tratamiento deformado dentro del partido. De acuerdo con el «pensamiento Mao Zedong», el partido de la clase obrera está dividido en clases antagónicas, con su jefatura burguesa y proletaria, y como resultado de ello, existen en forma objetiva e inevitablemente dos líneas en el seno del partido, que expresan los intereses de estas dos clases. En esta cuestión también  tenemos que lidiar con una flagrante desviación del marxismo-leninismo.


La división de la sociedad en clases no se expresa necesariamente en la división del partido en clases. Es cierto que entran en el partido personas de diferentes clases, pero no vienen a él en calidad de representantes de estas clases. «El partido no es arena de las diversas clases y de la lucha de las clases antagónicas», dice el camarada Enver Hoxha, «no es una reunión de personas con objetivos opuestos [1]». El partido marxista-leninista es la unión militante de personas inspiradas por los mismos ideales y que luchan por el mismo objetivo, y éstos son los ideales y los objetivos de la clase obrera.

Por supuesto, las personas que vienen al partido, no sólo las de capas no-proletarias sino también las de la propia clase obrera, no están libres de las influencias y de las ideologías de la burguesía y la pequeña burguesía, el feudalismo y el patriarcalismo. Los comunistas viven, trabajan y luchan en medio de la sociedad, en la cual se libra la lucha de clases, y no son inmunes a las influencias y manifestaciones extrañas. La presión externa del mundo capitalista y revisionista actúa sobre toda la sociedad y también sobre todos los miembros del partido. Todo esto constituye esa base sobre la cual se libra la lucha de clases en el partido.

Esta lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, es el reflejo de la lucha de clases que ocurre en la sociedad. Sin embargo, la lucha de clases en el partido no se expresa en todos los casos y de manera inevitable, como una lucha entre dos líneas. La lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, pero no lo es la existencia de dos líneas.

La línea del partido es un complejo de directrices y orientaciones para todo un período histórico; define los objetivos del partido, así como los métodos para llegar a ellos. El partido de la clase obrera puede tener una sola línea, la línea de la revolución, de la dictadura del proletariado, de la construcción del socialismo y el comunismo. Desde este punto de vista, no cualquier manifestación extraña en el partido, no cualquier tipo de oposición, no cualquier divergencia, representan una línea aparte. Es otro asunto a quien sirven y a que molino llevan el agua. Estos asuntos no pueden y no deben confundirse. De lo contrario, las consecuencias serían muy graves; se daría lugar al sectarismo, a la asfixia de la democracia en el partido, a confundir a los amigos con los enemigos.

Aceptar que la línea burguesa en el partido existe objetivamente, independientemente de los deseos del pueblo, significa aceptar el concepto fatalista y antidialéctico que confunde la posibilidad con la realidad. Puesto que la aparición de la línea burguesa es sólo una posibilidad, presentarla como algo que existe fatalmente significa abrir el camino, de manera consciente, a la línea burguesa en el partido y minar al partido, la dictadura del proletariado y el socialismo. Los acontecimientos que tienen lugar en China actualmente son consecuencia directa de la autorización hecha por Mao Zedong para que en el partido coexistan dos líneas opuestas». (Foto ÇamiContradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

Notas:

[1] Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978

2 comentarios:

  1. Interesante aportación del camarada Enver Hoxha que, en mi opinión, no invalida la concepción materialista y dialéctica de la "lucha de líneas" dentro del partido.

    La lucha de líneas, de concepciones, de ideologías, se produce en cualquier formación humana; y dentro del partido obrero también. Los ejemplos son tantos y tan variados, tan universales, que sobra fijarnos en uno u otro. Cada uno puede fijarse en como han evolucionado, como se han transformado, las etapas que ha pasado cada formación social de cada país, cada partido político, y también los llamados partidos comunistas (hoxhistas o no).

    Como digo, una constante en la evolución de los partidos políticos modernos, y concretamente en los comunistas, es la división y enfrentamiento en el interior del partido como reflejo de la lucha de clases de la sociedad en general. Eso lo dice Hoxha, pero lo que no dice es que esa división y diferenciación social se va a plasmar en una lucha de líneas, desde las organizaciones de base hasta la dirección del partido. La única forma de que la burguesía no logre que su línea sea finalmente la que dirija la dirección del partido es teniendo claridad en los principios y claridad en la ejecución de la política del partido, decidida orgánicamente por sus afiliados en los Congresos, de todas formas la burguesía y la pequeña-burguesía seguirán intentando torcer el rumbo del partido comunista, por eso hay que tener un celo máximo en la conservación de los principios del partido y en el respeto a los intereses de la clase obrera, garantizando que ella sea la que hegemonize el partido a nivel de políticas y de formación de órganos directivos.

    La lucha de líneas, como digo, a todos los niveles del partido, va a ser inevitable, como atestiguará cualquiera que haya tenido una vida militante media, y la victoria de la línea política de la clase obrera, de las masas trabajadoras, sólo se alcanzará avanzado en el proceso revolucionario en la sociedad y dentro del propio partido. Una experiencia socio-política que hoy sólo podemos vivir parcialmente en los países intensamente machacados por el capitalismo oligárquico internacional.

    Saludos

    P.D.: Sin la herramienta de la crítica y de la autocrítica, no hay militancia comunista que valga, y eso conlleva debate y respeto por las opiniones emitidas democráticamente en los órganos del partido por sus afiliados.

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  2. Vamos a ver, no se puede decir que es una buena frase de Enver Hoxha, y luego decir que todavía tiene validez la lucha de líneas en el partido, eso es ser un filomaoísta que acepta las fracciones y por tanto las líneas. En el partido comunista, no debe haber líneas, si hay líneas es que es un partido oportunista, no se diferenciaría a un partido socialdemócrata, al propio Partido Comunista de España de la época de Santiago Carrillo que tenía mil líneas diferentes. Lee de nuevo la cita de los albaneses:

    "Esta lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, es el reflejo de la lucha de clases que ocurre en la sociedad. Sin embargo, la lucha de clases en el partido no se expresa en todos los casos y de manera inevitable, como una lucha entre dos líneas. La lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, pero no lo es la existencia de dos líneas".

    Otro ejemplo:

    "Por lo tanto, la lucha de clases en el seno del partido marxista-leninista no puede ser caracterizada como una lucha entre líneas opuestas, y menos aún puede considerarse a esta “lucha de líneas” como un fenómeno objetivo. La lucha de clases en el seno del Partido es, en verdad, un fenómeno objetivo, como la lucha de clases en general, pero no es necesariamente una lucha entre dos líneas opuestas. La experiencia de la lucha en el seno del PTA confirma esto muy bien: esta lucha siempre ha sido emprendida en defensa, aplicación y enriquecimiento, en el calor de la acción revolucionaria, de una única línea marxista-leninista, y no ha sido una lucha entre dos líneas. No se debe confundir la lucha entre los dos caminos con la lucha entre dos líneas. La lucha entre el camino socialista y el camino capitalista de desarrollo, que incluye la lucha entre la ideología proletaria y la ideología revisionista, es una ley objetiva, mientras que la lucha entre líneas políticas opuestas es un fenómeno subjetivo, que surge y se desarrolla sólo en ciertas condiciones, cuando el Partido permite que se creen tendencias fraccionalistas y líneas antimarxistas en su seno. Estas tendencias y líneas revisionistas oposicionistas, por lo general, logran cristalizar cuando el partido de la clase obrera no emprende una correcta, resuelta y consecuente lucha de clase en sus filas, en todo momento". (Ndreçi Plasari; La lucha de clases en el seno del partido: Una garantía de que el partido seguirá siendo siempre un partido revolucionario de la clase obrera, 1978)

    Eso esta en consonancia con el concepto leninista de partido esgrimido por Lenin y Stalin. ¡Decir que puede existir o que existe una línea o varias diferente a la línea del partido no sólo es reformista, sino que apoyar la política ecléctica y oportunista de Mao Zedong de basarse, ahora en una tendencia, ahora en otra!:

    "Al parecer, la táctica de las dos líneas, o de muchas líneas, en el Partido Comunista de China es una práctica corriente y se ha elevado a principio. Sin duda, estas diferentes líneas también tienen sus líderes y sus seguidores, que se refugian bajo la bandera de Mao Tsetung. Mao Tsetung “aprueba a medias” a una de ellas y le da un “tiempo para que demuestre su exactitud”. Si el tiempo no la confirma, él se vuelve a la otra línea, dándole también “un tiempo para que demuestre su exactitud”. Y así sucesivamente. En cada cambio de postura Mao pronuncia una “frase”, una “cita”, y el mundo chino gira en torno a ellas, las personas reflexionan y toman un camino: unos toman el del poder, los demás, durante cierto tiempo, el de la “escuela de reeducación”. Lin Piao solitariamente “se suicidó”, porque había conspirado. Los demás son rehabilitados y posteriormente entran en el partido y el Estado para volver a ceder más tarde sus cargos a los demás". (Enver Hoxha; La táctica de muchas líneas en China – una práctica elevada a principio; Reflexiones sobre China; agosto de 1973, Tomo II)

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