miércoles, 28 de mayo de 2014

martes, 27 de mayo de 2014

Crítica al artículo: «Podemos» irrumpe con fuerza en el panorama político español; Equipo de Bitácora (M-L), 2014

Se suceden los argumentos optimistas al respecto de la irrupción de «Podemos» dentro del panorama político español, dentro del ejercicio electoral de la democracia burguesa diseñada por los herederos de la franquismo de la mano de los eurocomunistas, y todos los grupos políticos extra e intraparlamentarios que dieron por buena aquella etapa, que la historia burguesa doméstica llamó «transición»; y en efecto fue una transición, pero que se desarrolló desde la dictadura abierta fascista a la democracia burguesa-monárquica, ambas expresiones de la dictadura de la burguesía imperante. Expliquemos varias cosas que hoy acontecen con este artículo de José M. Torres:

1. Hoy como ayer los grupos de «izquierda» se declararon sin más vencedores de dicho proceso al verse tomando parte del nuevo régimen político que estaba construyendo la burguesía; se olvidaron de la lucha de clases y ya solo aspiraron a la reforma del sistema, tomando todos ellos, quiérase o no, los mismos patrones del revisionismo eurocomunista de Santiago Carrillo a la hora de posicionarse sobre «democracia»«libertad»«socialismo» y demás. En la actualidad muchos han renunciado oficialmente al marxismo, otros lo siguen bastardeando, el caso es que como decimos olvidan el axioma del marxismo-leninismo sobre la lucha de clases, y siguen dando por bueno el actual sistema capitalista y burgués en España, al cual solo aspiran ya a «mejorarlo», pero sin hablar ya –como ellos dicen– de «los viejos dogmatismos de la dictadura del proletariado, lucha de clases, hegemonía de la clase obrera», etc».

2. En consecuencia el autor del documento a continuación se equivoca –esperemos que sea eso y no deliberado–, la puerta no se ha abierto, sencillamente el sistema ha permitido que otro partido más se sume a la fiesta de los buitres, en este caso uno con una ideología ecléctica como buen partido revisionista de tintes reformistas-socialdemócratas que es, aunque cabe destacar que presenta claras tendencias trotskistas y anarquistas que también son evidentes para todos. ¿Alguien cree que en la actual democracia burguesa, un partido con planteamiento revolucionario, verdaderamente revolucionario, no sería bloqueado por todos los medios como se ha demostrado históricamente? ¿Alguien cree que el «cambiemos Europa» de Podemos es una posibilidad medianamente real bajo la democracia burguesa? ¿No se observa acaso el discurso reformista que ya elevó a dogma la socialdemocracia? ¿Cuál es el próximo paso, tratar de reformar la OTAN «desde dentro»? ¿Se les ha olvidado que por ejemplo los llamados «verdes» llevan décadas metidos en el Parlamento Europeo gritando esa misma consigna de cambio sin lograr ningún cambio cualitativo? Sino pregúntenle al anarco-trotskista Daniel Cohn-Bendit si se ha logrado tal hito.

3. Recapitulando. ¿Alguien cree que en la actual democracia burguesa, donde los medios de producción y por tanto también la mayoría de la prensa son de dominio burgués, un partido con planteamiento revolucionario, verdaderamente revolucionario, que supusiese una amenaza seria para el sistema, no sería directamente censurado y difamado en vez de impulsar su voz y ser criticado en los medios de (in)comunicación como lo es Podemos? ¿No estaría la oligarquía jugando con fuego si accediese a los revolucionarios a explicar su visión a las masas? Y es ahí que encontramos otro dato interesante. ¿Como es normal que un partido relativamente pequeño y nuevo como «Podemos» que se jacta de no necesitar a los poderosos tiene el poder económico de llegar a literalmente empapelar ciudades enteras? ¿Cómo se financia dicha organización o quién la financia? ¿Cuál es el motivo por el que «Podemos» y su líder han sido visibilizado enormemente por esos medios que de hecho no están interesados en una reforma del sistema y mucho menos en una revolución? ¿Cómo es que Intereconomía –entre otros órganos de la ultraderecha– le prestó sus tribunas al susodicho en variadas ocasiones? ¿Alguien cree que si Pablo Iglesias fuera en realidad un factor proletario en la lucha de clases, este tendría esos espacios a su disposición parcial o total? Obviamente son preguntas retoricas señores. Nosotros le respondemos al autor. Sencillamente «Podemos» se ha prestado al sistema para fracturar el piso electoral y el posible crecimiento exponencial de Izquierda Unida (IU) ante la debacle del bipartidismo dominante del Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Y no es que IU nos parezca mejor opción –y dudamos seriamente que pudiera asimilar el descontento de las masas por el periodo de crisis y estancamiento interno que arrastra, pero analizando el bipartidismo, el triunfo o el elevamiento de esa fuerza política hubiese significado para empezar el posible fin del mismo que lleva imperando desde los años 80, siendo una muestra de que las masas han avanzado políticamente, aunque sea mínimamente, en sus posiciones ideológicas, aunque como sabemos –y he aquí lo que olvidan los oportunistas– el problema no es tanto el bipartidismo como el sistema, que es capaz de fabricar o adaptarse a otras organizaciones no tradicionales si así lo necesitase la burguesía.

4. Como curiosidad de la crisis interna que está sufriendo el capitalismo español –como en otros países europeos–, ha hecho como decíamos, que las elecciones europeas hayan significado una victoria del Partido Popular –partido en el gobierno–, seguido del Partido Socialista Obrero Español, las dos cabezas gobernantes de hace veinte años; pero han mantenido su status a costa de perder 5 millones de votos, en beneficio de otros partidos como Unión Progreso y Democracia, Izquierda Unida, Podemos,  Esquerra Republicana de Catalunya. Como curiosidad al lector, que el desastre gubernamental llevado a cabo por las últimas legislatura –la del Partido Socialista Obrero Español con Zapatero y la actual del Partido Popular con Rajoy,  ha hecho, que se pase de las últimas elecciones al Parlamento Europeo de 2009, en el cual tenían entorno al 80% de los votos entre los dos partidos, a un 50% actual en las elecciones de 2014, lo que muestra la inutilidad de los últimos gobiernos para resolver los problemas y mantener la confianza de sus votantes. Y como más dato y curiosidad, partidos a la deriva, como Izquierda Unida o Esquerra Republicana de Catalunya –que se presentan como partidos de izquierda, los cuales gracias a su floja propuesta de aquellos años, insustancial de cara a las masas, habían cosechado: Izquierda Unida un 3.7% –en coalición en La Izquierda–, y Esquerra Republicana de Catalunya 2,5% –en coalición en Europa de los Pueblos - Verdes–. Si miramos en estas elecciones, han sacado: Izquierda Unida 10%, y Esquerra Republicana de Catalunya en coalición en L'Esquerra pel Dret a Decidir– un 4.5%. Estos datos indican, que la ruinosa política del bipartidismo ha hecho renacer a partidos desacreditados que estaban al borde de su autodisolución.

5. En cuanto al artículo, se nota que el autor sabe poco o nada del argumento postmoderno de Pablo Iglesia y «Podemos», cuyo discurso no solo recoge tesis de Foucault, Sartre, del estructuralismo y neoestructuralismo etc. sino que se atreve a hacer propios muchos argumentos del tristemente célebre Fukuyama, e incluso hace bandera del «fordimos» elevándolo a categoría filosófica por su postmodernismo, y de este modo poder reforzar su manido argumento encaminado a disipar, a arrancar, el papel histórico del proletariado en la construcción del socialismo.

6. Pese a lo que digan los ilusos, Podemos no puede servir para proponer o hacer nada que no se haya visto en otros partidos de corte reformista con sus sonados fracasos [véase lo que ocurrió con sus aliados internacionales de Syriza en el gobierno durante 2015-2019 y la justificación de Podemos a las traiciones hacia el pueblo griego], sus propuestas no se salen de los límites del sistema actual, pero es que ni siquiera cumplirán los aspectos más progresistas de su programa, y ni mucho menos harán otras cosas que sus seguidores fantasean [y que sus líderes no quieren ni oír hablar de ello]. Pongamos unos breves ejemplos de estas ilusiones. Hay quienes dicen que Podemos es un «frente de varias organizaciones y corrientes de izquierda», serviría para «poner freno a los grandes monopolios», que «podría sacarnos de la OTAN» [cuestión que Podemos ya no cuestiona], que «podría proponer sobre la mesa una lucha contra la monárquica corrupta» [algo que Podemos también ha olvidado], que «acercaría a los obreros al comunismo» [ahora se reconocen abiertamente como socialdemócratas]. Esta gente en efecto no conoce ni ha estudiado las obras del comunismo, ni la propia historia del movimiento obrero de su país. Uno de los requisitos básicos para que triunfe un frente anticapitalista, es la existencia de un partido comunista, que si bien puede que no sea vanguardia al inicio, intentará ganarse tal posición por su línea política ante las masas trabajadoras, precisamente apoyándose en los obreros cansados de las bonitas palabras de los reformistas, y de la incapacidad de su dirigencia reformista de romper la colaboración de clase con la burguesía y su sistema, que no los libra de la explotación. Delegar en manos de reformistas y organizaciones de este tipo cuestiones como poner freno a los grandes monopolios y salirse de la OTAN... es un verdadero acto de fe sin respaldo en la historia. Ahí tenemos la actuación del PSOE de González con la OTAN. Lo mismo cabe decir de las promesas del PCE de Carrillo-Ibárruri de luchar contra la monarquía. ¿Tanto tiempo han pasado de estas traiciones para que la gente se deje engañar de nuevo? Más bien habría que decir que se ha hablado muy poco de ellas. Por último, ¿quién va a «enseñar» marxismo al obrero, el partido de Pablo Iglesias que alaba el trotskismo y el «socialismo del siglo XXI» mientras ataca frontalmente el «dogmatismo de Lenin y Stalin»? ¿Una agrupación que rechaza el centralismo democrático en favor del fraccionalismo y el eclecticismo ideológico? Una organización así no solo no va al socialismo, no va con seguridad ni a la vuelta de la esquina. Sigan soñando. [Los corchetes son notas de 2019]


7. Pero como vemos, su necedad no llega ahí, hay quienes todavía incluso dicen que su programa 
–el de Podemos– es revolucionario, marxista-leninista. Estos que se excitan con el programa de este nuevo partido carecen de todo conocimiento de marxismo. ¿Todavía igualmente estos autodenominados marxistas, no conocen que el sistema político parlamentario multipartidista no es un órgano completo ni real para que las masas populares ejerzan su poder político como sí defiende Podemos? ¿No han aprendido que la burguesía nacionaliza cuando le viene bien –como en sectores objetivamente caros– sectores estratégicos de la economía y no por ello establece el socialismo, sino un simple capitalismo de Estado y que el programa de Podemos no sale de ese marco? ¿Aún no se han enterado que no puede existir neutralidad en el ámbito de la lucha ideológica como la educación como propaga, no saben que jamás podrá haber una lucha igualada en el capitalismo en cuanto a prensa y extensión de la ideología proletaria?

Es por tanto tarea urgente para el proletariado español labrarse un partido marxista-leninista que sepa entre otras cosas barrer todo este tipo de ilusiones que alimentan los herederos del trotskismo y el eurocomunismo.


8. Compréndase que el Parlamento Europeo no tiene funciones legislativas reales, quién determina los lineamientos económico-políticos de la Unión Europea es el Banco Central Europeo y éste está fuera del control del Parlamento Europeo, en cuanto es el Banco Central Europeo el auténtico centro del poder. Es decir, cualquier integración en el Parlamento Europeo no es más que cosmético, carece de valor de cara a la transformación del sistema.

9. Finalmente, en sus líneas finales, el autor habla del adversario de clase, pero el adversario de clase es precisamente el Partido Popular, el Partido Socialista Obrero Español, Izquierda Unida, Podemos y todas las organizaciones políticas –parlamentarias o no– que toman parte en la colaboración de clase con la burguesía.

El documento:



«Podemos» irrumpe con fuerza en el panorama político español

Las puertas se han abierto por fin y una tormenta de aire nuevo entra en la institucionalidad que los poderes fácticos, bastiones de la Dictadura del franquismo, lograron forjar en la transición política de finales de los 70 para dar a luz a una democracia vigilada y controlada, basada en el bipartidismo compartido, donde el PSOE se había convertido en su rehén privilegiado.

Que aquella transición política, propagada a los cuatro vientos como el modelo ejemplar a seguir urbi et orbe y convertida en el sursum corda de todo proceso de democratización de regímenes dictatoriales, estaba agotada, era un comentario restringido a algunos círculos de pensamiento social, pero que no era posible exteriorizar ni publicar, por dos razones simples: ningún diario serio de gran tirada lo publicaría y porque su valor de cambio en el mercado de la política iba a ser ridiculizado como reflexión idiota.

Los resultados de las Elecciones Europeas, han quebrado los viejos esquemas:

El bipartidismo como solución de democracia restringida ha saltado por los aires y no lo ha hecho como se esperaba con la manida teoría del sorpasso, donde la fuerza política, que había sido la más grande u organizada durante la Dictadura, se convirtió en comparsa por la izquierda de una socialdemocracia llena de ilusiones posmodernizantes, que no podía prosperar en un mundo donde el poder de Occidente ha entrado en declive global. Lección amarga para una Izquierda Unida acomodada en el electoralismo e impotente para los grandes cambios que se precisan para sacar a la sociedad mayoritaria del abismo de la Gran Recesión.

La sorpresa ha venido de mano de un nuevo movimiento de masas, básicamente juvenil, e innovador, que irrumpió en la calle como el 15-M, en 2012, el gran acontecimiento social que inauguraba un nuevo modo de hacer política que tanto amargaba a escépticos y esquemáticos. No cabe duda que los hechos golpearán con contundencia las conciencias de millones de votantes aferrados a la nostalgia de tantas e incontables izquierdas, que ven ahora posible un amplio Frente Social y Popular, que abre la puerta a la confianza en un mundo nuevo y mejor, ideales que están presentes en tantos compañeros de Izquierda Unida, de la socialdemocracia e incluso de cientos de miles de electores, que pertenecen a las clase trabajadora y que votan opciones conservadoras con gran desánimo.

No será fácil proseguir en el avance de la construcción de este Frente Social. Somos un pueblo complicado, desvalorizado por la cultura neoliberal que buscará la forma de minar por mil y una formas la construcción de esa fuerza política necesaria. Somos un pueblo castigado por el complejo de Sísifo, que perdió la II República y volvió a perder la Transición. Será necesario revolucionar aquellos valores perdidos, huir como la peste del particularismo y el individualismo y forjar una conciencia colectiva valiente y convencida, dispuesta a burlarse de los ataques del adversario del clase, una conciencia basada en el respeto al otro, confianza en la juventud y fomento de los valores internacionalistas de la fraternidad y solidaridad entre los pueblos de España, de la nueva Europa que bulle y de nuestra querida América Latina que ha marcado el rumbo al Socialismo de este siglo XXI.

José M. Torres
Libre Red

Como en cualquier campo, no se puede dejar en manos de revisionistas la lucha ideológica contra el idealismo religioso

Cardenal polaco Stefan Wyszyński  y su compatriota Edward Gierek en Roma, 1977

«En el campo polaco impera, pues, el sistema agrícola capitalista, alimentado y reforzado con sentimientos religiosos antisocialistas y antisoviéticos por la propaganda capitalista occidental y por el Vaticano a través de la iglesia polaca, que tienen luz verde para actuar. La misma situación se da en las ciudades polacas, y por tanto en las fábricas. La iglesia católica tras la liberación, a excepción de un período en la época de Bolesław Bierut, ha desempeñado y desempeña un importantísimo papel contrarrevolucionario. Ha conservado, afirmado y desarrollado sus posiciones ideológicas reaccionarias y continúa ejerciendo una profunda influencia política sobre el campesinado y la clase obrera, por no hablar ya de la intelectualidad polaca, que defiende y desarrolla el idealismo y otras ideologías reaccionarias. Władysław Gomułka y Edward Gierek han dado este importante papel a la iglesia católica y, queriendo o sin querer, lo han tolerado los revisionistas soviéticos. (...) La propia clase obrera polaca debe comprender esto. Comprender que el verdadero camino de salvación exige que la clase obrera polaca, bajo la dirección de un partido verdaderamente marxista-leninista e inspirada por el marxismo-leninismo, ponga al pueblo polaco en pie y le guíe en el campo de batalla para derrocar a las camarillas capitalista-revisionistas del interior, para liberarse del yugo de la Unión Soviética revisionista, para sacudirse el yugo del capitalismo mundial y para liquidar la corrosiva influencia de la iglesia católica. La clase obrera y el pueblo polaco deben comprender que su actual antisovietismo no se basa en la ideología marxista-leninista, sino que es un antisovietismo inspirado por las ideas chovinistas de la burguesía polaca». (Enver Hoxha; ¿Qué se oculta tras las huelgas de los obreros de los puertos polacos del Báltico?, 1980)

sábado, 24 de mayo de 2014

Al respecto de las tareas del proletariado allá donde los partidos de vanguardia se transformaron en partidos revisionistas-burgueses


«En las actuales condiciones, cuando las camarillas revisionistas están liquidando en sus países todas las victorias del socialismo, la clase obrera debe allí tener clara conciencia de que el partido revisionista en el poder no es ya un partido del proletariado, sino un instrumento en manos de estas direcciones traidoras para restaurar el capitalismo y engañar a las masas. Hoy no hay lugar para las ilusiones, las vacilaciones y las esperas. La clase obrera de los países revisionistas se encuentra actualmente ante la absoluta necesidad histórica de lanzarse nuevamente al campo de batalla, emprender una lucha implacable y consecuente hasta el fin para derrocar y aplastar a las camarillas traidoras, realizar una vez más la revolución proletaria, restaurar la dictadura del proletariado. Esto exige indudablemente decisión, audacia, sacrificios, la renovación del espíritu y de las tradiciones revolucionarias de los tiempos de Lenin y Stalin. Exige, en primer lugar y sobre todo, que los auténticos revolucionarios se organicen en nuevos partidos marxista-leninistas, que movilicen al proletariado y al resto de las masas trabajadoras, les organicen y conduzcan a la victoria su insurrección general». (Enver Hoxha; La clase obrera de los países revisionistas debe lanzarse al campo de batalla para restablecer la dictadura del proletariado, 1968)

miércoles, 21 de mayo de 2014

Un vez más sobre el carácter del crédito capitalista y la genuflexión de los revisionistas


«El capitalismo nunca puede invertir en otros países, conceder préstamos y exportar capitales, sin calcular de antemano los beneficios que se embolsará. Si a los grandes monopolios y bancos, que se han extendido como una telaraña por el mundo capitalista y revisionista, no se les presentan datos concretos sobre los posibles ingresos a obtener de la explotación de una mina, de las tierras, de la extracción del petróleo o del agua en un desierto, no dan créditos. También hay otras formas de conceder créditos, que se practican de cara a los Estados pseudosocialistas que buscan camuflar el camino capitalista que siguen. Estos créditos, que alcanzan grandes sumas, se conceden en forma de créditos comerciales y se liquidan, naturalmente, a corto plazo. Tales créditos son dados conjuntamente por muchos países capitalistas, los cuales han calculado de antemano los beneficios económicos, y también los políticos, que van a sacar del Estado que los recibe, teniendo en cuenta tanto el potencial económico, como la solvencia de los mismos. Los capitalistas en ningún caso dan créditos para construir el socialismo, sino para destruirlo. (...) Es sabido que el capitalista no concede ayudas a nadie sin antes considerar, en primer lugar, su propio interés económico, político e ideológico. No se trata únicamente del porcentaje que obtiene como ganancia. El país capitalista que concede el crédito, junto con él, introduce en el país que recibe la «ayuda», también su modo de vida, su modo de pensar capitalista, crea sus bases y se extiende insensiblemente como una mancha de aceite, amplía su telaraña y la araña está siempre en el centro y chupa la sangre a todas las moscas que caen en sus redes, como fue el caso de Yugoslavia, como lo es actualmente el caso de la Unión Soviética. Y China correrá la misma suerte. (...) El endeudamiento de cualquier país, grande o pequeño, con un imperialismo u otro, con sus entidades públicas o privadas, siempre conlleva peligros inevitables para la libertad, la independencia y la soberanía del país que toma este camino, tanto más para países económicamente pobres». (Enver Hoxha, El imperialismo y la revolución, 1978)

lunes, 19 de mayo de 2014

La misión histórica del partido marxista-leninista y del proletariado


Leonid Ilich Brézhnev; uno de los máximos exponente del revisionismo soviético

«Marx y Lenin han afirmado que entre todas las clases que hoy se enfrentan a la burguesía, sólo el proletariado, en tanto que clase más progresista y consecuentemente revolucionaria, puede y debe desempeñar sin titubeos su papel hegemónico en todos los actuales procesos revolucionarios que contribuyen a la destrucción del viejo régimen de opresión y explotación y a la transición de la sociedad al socialismo.

Los revisionistas soviéticos, en oposición al marxismo-leninismo y a la experiencia del desarrollo práctico de la revolución, por un lado tergiversan la realidad pretendiendo que en muchos países que acaban de proclamar la independencia nacional aún:

«No se ha creado la clase obrera nacional». (15) (Voprosi fillosofi; Nº.3, 1983)

Lo que no es en absoluto verdad, mientras por otro lado, especulando con el hecho de que en muchos otros países como estos existe un proletariado poco numeroso y no organizado, extraen la conclusión antileninista de que el proletariado no puede:

«Asumir la misión hegemónica en la revolución democrático nacional». (16) (Mezhdunarodnova zhizny; Nº.3, 1981)

Al mismo tiempo tratan de «probar» que la preparación de las premisas y la «transición gradual al socialismo» de los países, calificados de «orientación socialista» será obra no del proletariado y bajo su dirección, sino de aquellas fuerzas –frentes– que dirigieron la lucha por la liberación y la independencia nacionales, o de aquellas fuerzas que actualmente se encuentran en el poder, sin que sea necesario un nuevo alineamiento de las fuerzas de clase y sin dirigir el rigor del combate y los golpes revolucionarios contra la burguesía, porque, según los revisionistas soviéticos, una parte considerable de la burguesía de estos países habría asumido tendencias socialistas, habría abrazado la «vía del desarrollo socialista» y tendría la posibilidad de desempeñar también el papel dirigente en este importante proceso de desarrollo y progreso. A la par, los revisionistas soviéticos hacen hincapié en su propaganda de que la llamada «orientación socialista» no puede realizarse sin la «ayuda» ni la «experiencia» del socialimperialismo soviético. Afirman que la «orientación socialista» sólo es real en aquellos países:

«Que aceptan y aprovechan la ayuda y la experiencia de los países socialistas [léase: de los países revisionistas - Anotación de N.K.]». (17) (Voprosi fillozofií; Nº.10, 1981)

De donde resulta que si no reciben esta «ayuda» y esta «experiencia» los países no podrían marchar hacia el «socialismo». Así pues, la primera condición fundamental para que los países vayan al socialismo, según los revisionistas soviéticos, sería el factor externo.

También en estas prédicas relacionadas con una de las cuestiones más cardinales de la estrategia y de la táctica, de la teoría y de la práctica de la revolución, como es la de las fuerzas motrices de la revolución, de su situación, alineamiento y de su papel en ella, se descubren abiertamente las posiciones antimarxistas y neocolonialistas, enmascaradas con palabrería pseudomarxista una nueva campaña «civilizatoria» sobre los pueblos subdesarrollados como hacían los colonialistas de antaño y el imperialismo occidental hoy.

El marxismo-leninismo nos enseña y la práctica ha confirmado plenamente que la burguesía, al estar relacionada con la explotación capitalista y siendo la protagonista de esta explotación, no sólo no puede tener ni tiene tendencia socialista alguna, por lo que no puede ser tratada como fuerza motriz del proceso de transición al socialismo y mucho menos como fuerza dirigente de este proceso, sino que además, objetivamente se alinea al frente de los enemigos de la revolución y del socialismo, inclusive a lo largo del desarrollo de la revolución de liberación, democrática y antiimperialista, debido a sus propias posiciones económicas y de clase. Se caracteriza por sus vacilaciones y sus compromisos con el imperialismo y la reacción interna, y por lo tanto no está en condiciones de llevarla hasta el fin. Tampoco pueden jugar el papel dirigente de la revolución las capas de la pequeña burguesía, puesto que tienen exigencias limitadas, individualistas, están bajo la influencia de la ideología anticientífica y dan bandazos ora a la «derecha», ora a la «izquierda», deslizándose hacia el oportunismo y el aventurerismo. Tampoco las capas de la intelectualidad pueden ser una fuerza independiente, porque proceden de diversas clases, por naturaleza son vacilantes política e ideológicamente y tampoco pueden desempeñar un papel dirigente en la revolución». (Nesti Karaguni; La esencia reaccionaria de la teoría revisionista soviética de la «orientación socialista», 1984)

domingo, 18 de mayo de 2014

La clase obrera no puede dejar en manos de otras clases los problemas de la política exterior y la defensa del país


«Tiene extraordinaria importancia las directivas del gran Lenin, en el sentido de que la clase obrera debe, antes que nada, tener fe en sus propias fuerzas, acabar con el maldito prejuicio de que los pueblos no pueden rescindir de la dirección de la burguesía, no pueden subsistir si ésta no decide su destino. La clase obrera debe compenetrarse profundamente de la idea que tiene que encabezar con decisión el movimiento popular contra el fascismo.

La traición contra Checoslovaquia y la confabulación  de Munich demuestran una vez más, y de modo muy convincente, que la clase obrera no puede dejar los problemas de la política exterior y la defensa del país al arbitrio de las camarillas imperialistas y los magnates financieros, a la dirección no controlada de los gobiernos burgueses. La vida reclama imperiosamente que la propia clase obrera se ocupe de la solución de esos problemas». (Georgi Dimitrov; El frente único del proletario internacional y de los pueblos contra el fascismo, 1938)