miércoles, 24 de abril de 2013

Ecosocialismo; Terminológico, 2013


«El ecosocialismo, también conocido como «rojiverdes», es una corriente política nacida de las cenizas del «mayo del 68» que se entiende así misma como «izquierda», condensando ideas del socialismo utópico, del romanticismo, del anarquismo, del socialdemocratismo, del hippismo, del tercermudismo, del altermundismo y de todas esas corrientes ya refutadas por la historia. En variadas ocasiones se ha desarrollado hacia el respaldo del belicismo imperialista; podríamos considerar que forma parte de la «izquierda» proimperialista. Su revisión fundamental consiste en que renuncia a la lucha de clases –eje fundamental del marxismo-leninismo y del socialismo científico– como elemento central de las relaciones sociales establecidas por los modos de producción, tenencia y concentración de los medios de producción procuradas por el capitalismo, y la sustituyen por el problema del daño ambiental; entienden que la principal contradicción del capitalismo no es dentro de la sociedad humana, sino en el seno del medio ambiente, que destruye para procurar el máximo beneficio. Vale apuntar que los ecosocialistas no tienen un estructura ideológica clara debido a la enorme influencia de otras corrientes políticas, así, dentro del mismo, han surgido diversos planteamientos, en algunos casos priman las relaciones sociales a las ambientales, he ahí los rojiverdes o «sandias», pero que no pasan de propuestas cooperativistas dentro del capitalismo o de una lucha solo contra las recetas del neoliberalismo. En general dicen combatir al capitalismo, pero defienden la funcionalidad de la democracia burguesa, expresión de la dictadura de la burguesía; ofrecen unos métodos de actuación contra el poder muy habitualmente bajo métodos pacifistas aunque hay círculos cercanos al anarquismo que proponen una «resistencia» violenta si bien desorganizada. En lo económico presentan la condonación de la deuda como panacea del mundo actual neocolonial sin ver que ella solo es un engranaje más de ese sistema, engranaje que emergió junto la existencia misma de la propiedad y la usura; piensan en la llamada «redistribución de la riqueza» sin esforzarse en ver cuál es la raíz que hace nacer esa desigualdad, creen que en base a la educación pueden llegar a hacer que las empresas potencien por altruismo las energías renovables y que ofrezcan para el bien común y el uso público las patentes en materia tecnológica. A grandes rasgos, el ecosocialismo es una concepción pequeño burguesa, un socialismo pequeño burgués». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

sábado, 20 de abril de 2013

Lenin sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado

“la república burguesa, aun la más democrática, no es más que una máquina para la opresión de la clase obrera por la burguesía, de la masa de los trabajadores por un puñado de capitalistas”




1. El desarrollo del movimiento revolucionario del proletariado en todos los países ha hecho que la burguesía y sus agentes en las organizaciones obreras forcejeen convulsivamente con el fin de hallar argumentos ideológico-políticos para defender la dominación de los explotadores. Entre esos argumentos se esgrime particularmente la condenación de la dictadura y la defensa de la democracia. La falsedad y la hipocresía de este argumento, repetido en mil variantes por la prensa capitalista y en la Conferencia de la Internacional amarilla de Berna [1], celebrada en febrero de 1919, son evidentes para todos los que no quieren hacer traición a los principios elementales del socialismo.

2. Ante todo, ese argumento se basa en los conceptos de “democracia en general” y “dictadura en general”, sin plantear la cuestión de qué clase se tiene presente. Ese planteamiento de la cuestión al margen de las clases o por encima de ellas, ese planteamiento de la cuestión desde el punto de vista -como dicen falsamente- de todo el pueblo, es una descarada mofa de la teoría principal del socialismo, a saber, de la teoría de la lucha de clases, que los socialistas que se han pasado al lado de la burguesía reconocen de palabra y olvidan en la práctica. Porque en ningún país capitalista civilizado existe la “democracia en general”, pues lo que existe en ellos es únicamente la democracia burguesa, y de lo que se trata no es de la “democracia en general”, sino de la dictadura de la clase es decir, del proletariado, sobre los opresores y los explotadores, es decir, sobre la burguesía, con el fin de vencer la resistencia que los explotadores oponen en la lucha por su dominación.

3. La historia enseña que ninguna clase oprimida ha llegado ni podría llegar a dominar sin un período de dictadura, es decir, sin conquistar el poder político y aplastar por la fuerza la resistencia más desesperada, más rabiosa, esa resistencia que no se detiene ante ningún crimen, que siempre han opuesto los explotadores. La burguesía, cuya dominación defienden hoy los socialistas, que hablan contra la “dictadura en general” y se desgañitan defendiendo la “democracia en general”, conquistó el poder en los países adelantados mediante una serie de insurrecciones y guerras civiles, aplastando por la violencia a los reyes, a los señores feudales, a los esclavistas y sus tentativas de restauración. En sus libros y folletos, en las resoluciones de sus congresos y en sus discursos de agitación, los socialistas de todos los países han explicado miles y millones de veces al pueblo el carácter de clase de esas revoluciones burguesas, de esa dictadura burguesa. Por eso, la defensa que hoy hacen de la democracia burguesa, encubriéndose con sus discursos sobre la “democracia en general”, y los alaridos y voces que hoy lanzan contra la dictadura del proletariado, encubriéndose con sus gritos sobre la “dictadura en general”, son una traición descarada al socialismo, el paso efectivo al lado de la burguesía, la negación del derecho del proletariado a su revolución, a la revolución proletaria, la defensa del reformismo burgués en un período histórico en el que dicho reformismo ha fracasado en todo el mundo y en que la guerra ha creado una situación revolucionaria.

martes, 26 de marzo de 2013

“Socialismo en un Solo País”

 Stalin y Lenin

A la sombra de la ideología pequeñoburguesa concentrada en el Socialismo del Siglo XXI, se ha reactivado el virulento ataque a los ejes fundamentales del marxismo-leninismo, en especial al concepto referido en el título.

Vale apuntar que el desarrollo del socialismo en un solo país es parte de la teorización materialista dialéctica de Lenin que analiza el desarrollo del socialismo, y las condiciones en las que este se habrá de desarrollar, esta conclusión –que la historia ha demostrado cierta- es el producto de la «Ley del desarrollo desigual del imperialismo» cuya consecuencia última es que las contradicciones máximas en el capitalismo ocurren en el capitalismo periférico, en consecuencia, es en ello en donde se concentran las condiciones objetivas y subjetivas para un proceso revolucionario como efectivamente ha demostrado la historia de los procesos emancipadores.

Es preciso apuntar que el socialismo solo puede ser si se cuestionan las formas de tenencia y concentración de los medios de producción –como expresión de la lucha de clases- propios del capitalismo, y de hecho lo que lo hace posible… Cualquier teorización encaminada a «proteger» esa naturaleza del capitalismo, no solo no es socialismo, sino que es TRAICIÓN al socialismo, a los pueblos… a las luchas proletarias…

Lenin Expresa:

«Sin embargo, como consigna independiente, la de los Estados Unidos del mundo dudosamente sería justa, en primer lugar, porque se funde con el socialismo y, en segundo lugar, porque podría dar pie a interpretaciones erróneas sobre la imposibilidad de la victoria del socialismo en un solo país y sobre las relaciones de este país con los demás.

La desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta del capitalismo. De aquí se deduce que es posible que el socialismo triunfe primeramente en unos cuantos países capitalistas, o incluso en un solo país en forma aislada.

El proletariado triunfante de este país, después de expropiar a los capitalistas y de organizar dentro de el la producción socialista, se alzaría contra el resto del mundo capitalista, atrayendo a su lado a las clases oprimidas de los demás países, levantando en ellos la insurrección contra los capitalistas, empleando, en caso necesario, incluso la fuerza de las armas contra las clases explotadoras y sus Estados. La forma política de la sociedad en que triunfe el proletariado, derrocando a la burguesía, será la república democrática, que centralizará cada vez más las fuerzas del proletariado de dicha nación o de dichas naciones en la lucha contra los Estados que aún no hayan pasado al socialismo. Es imposible suprimir las clases sin una dictadura de la clase oprimida, del proletariado. La libre unión de las naciones en el socialismo es imposible sin una lucha tenaz, más o menos prolongada, de las repúblicas socialistas contra los Estados atrasados». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La consigna de los Estados Unidos de Europa, 1915)


P.M.; KBML-1917.MK9

sábado, 2 de marzo de 2013

Lenin sobre Trotsky


«Todo aquel que lleve tiempo militando en el movimiento Marxista ruso conoce la personalidad de Trotsky, y probablemente no considere necesario prestarle atención. Pero para los nuevos camaradas, es importante que lo conozcan, ya que es un ejemplo significativo de los grupitos de exilados que vacilan entre los liquidadores y el Partido.

En los tiempos de la vieja ISKRA (1901-1903) había gente que dudaba entre los economicistas y los iskristas. Cuando ahora hablamos de liquidacionismo, hablamos de una ideología definida, que creció alimentada por el economicismo y el menchevismo a lo largo de 20 años de historia Marxista rusa, y que está indisolublemente ligada a la política e ideología de una clase, la burguesía liberal.

Lo único en lo que el grupo «del pantano» tiene para poder decir que están por encima de las diversas tendencias es que cogen un día de una de ellas y al siguiente de otra. Trotsky fue un iskrista convencido de 1901 a 1903, y Ryazanov lo describía como «de la pandilla de Lenin». A finales de 1903 se convirtió en un menchevique ardiente, desertó de los iskristas a los economicistas. Dijo que «entre la nueva y la vieja ISKRA hay un océano». Entre 1904 y 1905 desertó de los mencheviques y se colocó en una posición vacilante, cooperando con Martinov y defendiendo su absurda teoría de la revolución permanente. En 1907 dijo que con quien realmente estaba de acuerdo era con Rosa Luxemburgo.

Tras un periodo de vacilación, en el que no organizó ninguna fracción, en 1912 volvió hacia la derecha y formó un bloque con los liquidadores. Ahora ha vuelto a desertar, pero en esencia mantiene sus irresponsables ideas. Gente como ésta era característica de la época en la que apenas existía movimiento obrero en Rusia y cada grupúsculo formaba su propia tendencia o fracción, negociando con los otros una parte del poder.

Los nuevos camaradas deben conocer exactamente con quién están tratando, cuando individuos como éstos se presentan con frases rimbombantes y quejas pretenciosas, negándose a aceptar las decisiones del Partido, que desde 1908 ha decidido claramente su actitud frente al liquidacionismo, o a reconocer las experiencias de la clase obrera rusa, que está unida alrededor de éstas decisiones». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Ruptura de la unidad encubierta con clamores sobre la unidad, 1914)

domingo, 24 de febrero de 2013

Mensaje de Lenin para la autogestión y otras formas de propiedad privada defendidas como «socialismo»


«Toda legislación, ya sea directa o indirecta, sea de la posesión de su propia  producción por los obreros de una fábrica o de una profesión tomada en  particular, con derecho a moderar o impedir las órdenes del poder del Estado en general, es una burda distorsión de los principios fundamentales del poder soviético y la renuncia completa del socialismo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Sobre la democratización y el carácter socialista del poder soviético, 1918)

Mensaje desde la Yugoslavia «socialista»



«Hace unos días les comentaba que durante mucho tiempo se nos enseñó que Yugoslavia era el paradigma socialista autogestionaria, al menos fue lo que nos hicieron creer los intelectuales orgánicos del sandinismo en los ochenta, muchos reconvertidos en derecha postmoderna, otros aún en la estructura. (…) Pero resulta que la autogestión yugoslava –de inspiración próxima al anarquismo- era capitalismo bajo una forma de propiedad privada que ellos llamaron «social», en todo momento dominadas por primarias formas de producción y competencia capitalistas, que a su vez convivía con la burguesía tradicional. (…) En ese «paraíso» construidos por los revisionistas yugoslavos, con el firme apoyo de los revisionistas soviéticos –la era post Stalin- y maoístas; cuya práctica económica resultó en las reformas económicas impuestas desde los acreedores externos –el FMI y el BM- desde 1980. (…) Obsérvense los datos. En 1985 la deuda externa yugoslava ascendía a 19.000 millones de dólares –el 70% de esa deuda era con EEUU-, lo que la convertía en uno de «los países más endeudados» del mundo desde los ochenta hasta su destrucción por el imperialismo que actuó de acreedor, este endeudamiento se tradujo ya no solo en la subordinación a los interese suprasoberanos, sino en la congelación de los salarios de la clase obrera… y en la masiva desocupación –sólo en Serbia medio millón de desempleados a finales de los noventa-, además de la desigual inversión entre las diferentes naciones…, lo que concentró la riquezas en unas regiones en detrimento de otras y en última instancia en manos de capital privado nacional y transnacional con el que se convivió como política de Estado. (…) Esto nunca fue marxismo-leninismo, ni dialéctica materialista científica». (Bitácora (M-L); 2013)

jueves, 21 de febrero de 2013

La izquierda disipada en tiempos de crisis


«Desde que el reformismo y el revisionismo hicieran saltar por los aires al bloque socialista, la izquierda perdió por completo sus objetivos revolucionarios (…) y entonces se renunció casi por completo a las teorías científicas del socialismo, salvo honrosas excepciones… Lo que resultó en la adopción de principios ajenos a la misma que terminaron deformando los conceptos fundamentales de las luchas proletarias, incluso las más elementales. Esto resultó en la desmovilización ideológica de las masas en algunas latitudes y en otras, con mejor suerte, en la adopción de una suerte de neo-revisionismo reformista (…) Hoy que las condiciones objetivas para un proceso de transformación revolucionaria existen debido a la crisis económica global. No hay ni una sola posibilidad inmediata de hacerlas coincidir con las condiciones subjetivas necesarias para propiciar el proceso y conducirlo (…) Sin lugar a dudas, estamos insertados en un punto crítico en el que debido a la confluencia de lo expresado, esas condiciones existentes son favorables a las fuerzas retardatarias (…) Nos enfrentamos a la posibilidad real de la reedición del Tercer Reich (…) La organización y movilización de las masas ya es una imperiosa e impostergable necesidad». (Bitácora (M-L); 2013)