«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 2 de octubre de 2017

El centralismo burocrático y el caciquismo en Reconstrucción Comunista; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«¿Cuál es el modelo organizativo de Reconstrucción Comunista (RC)? Podría resumirse en el compadrazgo y el amiguismo combinado con una suerte de caciquismo feudal:

«A pesar de que, en la teoría, organizativamente el partido se rige por el centralismo democrático en la realidad la toma de decisiones del partido se toma en el círculo de confianza del camarada R, el Secretario General (SG). Puedo afirmar esto porque lamentablemente yo he sido partícipe de ese círculo de confianza, en el que, por lo que creía el bien del partido en aquel momento, se tomaban decisiones a espaldas de otros miembros del Comité Central (CC) y por supuesto, del resto de la militancia. El común denominador en la mayoría de los casos en que desde el seno del Comité Central se realizaban acciones a espaldas de alguno de sus miembros era que el camarada SG fue el incitador a estas actuaciones.

Este funcionamiento, basado en amiguismos y no en el modelo del centralismo democrático, incluye así mismo a militantes ajenos al propio CC –desde militantes de base hasta cuadros intermedios del partido y juventud– que reciben diversa información que, orgánicamente, no debería estar en su conocimiento. De esta manera el grado de acceso a la información sensible del partido no depende de la posición en el organigrama, no se rige por los principios del CD, sino de la cercanía personal al Secretario General. He de remarcar que la gran mayoría de los involucrados en esta vulneración del funcionamiento orgánico lo hacen sin ser conscientes de lo que ello supone, consideran que están siendo reconocida su militancia y por eso se les hace partícipe de las decisiones, que si el SG es quien lo hace no puede estar mal, ignorando –algunos no tanto– que son conocedores de dicha información por la relación personal que les une al SG, no por directriz del CC ni del BP.

He de pedir perdón por haber vulnerado, yo mismo, los principios del Centralismo Democrático. Como ejemplo, en el que yo he formado parte, cabe reseñar la existencia de un grupo de Telegram del que formábamos parte el SG, un militante de la célula de Leganés y yo. Este grupo, que empezó siendo una forma de coordinación entre 3 camaradas que trabajábamos en la misma zona para cubrirnos mutuamente de alguna agresión mientras se estaba trabajando. De esta forma un militante ajeno al Comité Regional y al Comité Central estaba informado antes que el CC de multitud de problemáticas, aparte de las referentes a la seguridad.

No es permisible que el SG del partido de vanguardia de la clase obrera comparta información a espaldas del CC con otros militantes en función de su cercanía personal o de los planes personales que tenga el SG para conseguir un fin político o personal fuera de los cauces debidos. No es la primera vez que el camarada R aduce a sus relaciones de amistad para solucionar problemas políticos, cubriendo a sus amistades cuando le conviene o desprestigiando y difamando a aquellos que osan atacar –en lo político o en lo personal– a su círculo de amistades o a él mismo. Históricamente el camarada R sólo ha tomado partido en los conflictos (A, R) cuando los involucrados le han atacado a él personalmente, hasta ese momento siempre ha tenido un papel mediador y ha chantajeado emocionalmente a los involucrados para ocultar el problema, en lugar de solucionarlo». (Javier M., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de salida de militancia, 31 de julio de 2015)

¿Qué nos dice otro exmilitante sobre las estructuras del partido?:

«El motivo principal de mi marcha es lo que yo entiendo como una falta de democracia interna del partido, y las repetidas vulneraciones al centralismo democrático, sobre todo en lo referente a juventud». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese de la militancia, 29 de octubre de 2015)

En especial Roberto Vaquero popularizó aquello de que presentar críticas en papel era «una demostración de burocratismo», una buena estratagema del Secretario General para no dejar rastro de las críticas que se presentaban ni de las discusiones acaecidas por la misma. De igual modo cuando el reglamento decía que sus actos eran ilegales calificaba las reglas de «papeluchos» sin más importancia:

«Felipe: En el Comité Central (CC) celebrado presenté una carta de crítica como Secretario de Organización a todas las responsabilidades y para profesionalizar de una vez el «partido» y dejar de parecer pandilleros entre otras cosas, esa carta leída por Jordi y Adrián dijeron que sí, que era necesario cada punto, Roberto contestó que eso era burocratismo que las críticas no se presentaban por escrito, a lo cual los dos anteriormente citados se callaron y votaron junto a Roberto, lo cual un campo que gestionaba yo con total competencia votado en el congreso de abril del 2015 se lo cargaba Roberto de una sola frase, no es la única vez que se pudo ver a estos dos miembros haciendo la del títere, ni fue la vez más grave. Durante el IIIº Congreso de abril de 2015 en una enmienda en la cual Roberto no estaba de acuerdo salieron más votos a favor que en contra de la enmienda, y más abstenciones que ambas, al decir que pasaba la enmienda Roberto dijo que no, paró el congreso y la mesa formada por Jordi –este ni habló en todo el congreso, ahí se puede ver la preparación de sus nuevas incorporaciones que os hablaba antes–, Adrián, Roberto y yo nos metimos a debatir esto en un cuarto, y como no llegábamos a un acuerdo llamamos a Pablo que era la persona del partido en este campo, el dijo que pasaba la enmienda, que había más votos a favor que en contra, que las abstenciones no contaban, a lo que Roberto dijo «¿Ves? Él viene de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) [juventudes del PCE], y dice eso porque allí son revisionistas, así que las abstenciones han ganado y no pasa la enmienda», a los que sus miembros electos para la mesa le dieron la razón sin dar ningún motivo de nuevo de porque su voto. Durante ese mismo congreso hizo varias «cacicadas» más de este tipo en varios campos: como en el de género; desde Bilbao se presentaba una enmienda para hacer una secretaría de la mujer, al cual por error de Bilbao no se presentó y Roberto se negó a incluir esa enmienda, sucedió igual con varias enmiendas, pero luego pasó lo mismo con una enmienda suya en la célula de Vallecas pero en su caso obligó a que se incluyera, y hasta aquí el tema del congreso porque daría para escribir varias páginas más entre el antes, el durante y el después; como que al ponernos a debatir con los documentos congresuales en la mano él decía frases tan democráticas como «me dan igual los documentos, eso es papel» que hacían que perdieses toda esperanza en el proyecto en que estabas embarcado». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

Parece ser que a la cúpula de Reconstrucción Comunista (RC) se le da muy bien pasear banderas con fotografías de Enver Hoxha y hacer pegatinas con su rostro y demás parafernalia pero desde luego no se le da igual de bien cumplir los principios marxista-leninistas que este defendía sobre el partido comunista y su funcionamiento.

No construir el partido marxista-leninista sobre el centralismo democrático, es animar a que la organización sea usurpada por sentimentalistas, oportunistas o provocadores. Este es un caso donde esto se vuelve a revelar. 

¿Cómo podríamos resumir qué es el centralismo democrático como método organizativo en un partido comunista para el lector novel? De tal forma:

«El principio esencial sobre el que se edifica un partido revolucionario, un partido marxista-leninista, es el del centralismo democrático. Centralismo democrático significa: 1) Todos los órganos dirigentes del partido se eligen democráticamente de abajo arriba y no son nombrados o cooptados. 2) Los órganos dirigentes tienen la obligación de rendir cuentas periódicamente de su actividad ante los miembros que los han elegido y de crear todas las posibilidades para que no se obstaculice la participación de estos miembros en los debates y en la adopción de las decisiones. 3) El centralismo exige necesariamente una disciplina férrea, pero consciente, de manera que la minoría se someta a la mayoría. La disciplina férrea implica necesariamente la discusión, la confrontación de opiniones. 4) Las decisiones de los órganos superiores del partido son obligatorias para los órganos inferiores». (Enver Hoxha; Informe presentado ante la Conferencia de activistas del partido de Tirana sobre los análisis y las conclusiones del XIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Albania, 4 de octubre de 1948)

¿Es acaso posible el compadrazgo y el amiguismo compatible con el centralismo democrático?

«La distribución de los cuadros sobre la base de la amistad y del nepotismo constituye una práctica muy nociva. Esta práctica, en abierta contradicción con todas las directrices del partido, vicia a los cuadros y perjudica gravemente el trabajo. En un ambiente de tan nociva familiaridad no existe crítica ni autocrítica, por consiguiente no hay una lucha por mejorar el trabajo. Estos ambientes son terreno abonado para las adulaciones, la vanagloria y la sumisión al «jefe de la familia». Y detrás de todo esto, vienen los abusos y los robos. El partido debe mostrarse cuidadoso y permanecer vigilante para destruir toda manifestación, por embrionaria que sea, de ello, ya que afecta gravemente al trabajo. No podemos permitir de ninguna manera que nuestros centros de producción, nuestras empresas de servicios y nuestras oficinas, se transformen en «familias». (Enver Hoxha; Informe en el IIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 25 de mayo de 1956)

Una de las tácticas históricas de los revisionistas para negar el centralismo democrático, y sus normas, ha sido este mismo fenómeno de evasión de responsabilidades de la dirección bajo la excusa de que es «exceso de democracia» e incluso una «desviación burócrata» con el fin de evita rendir cuentas regularmente a la militancia para que pueda ser criticada:

«Consideran que la disciplina dentro del partido, y la aplicación obligatoria de las decisiones, como requisito irrazonable y contrario a la democracia. (...) Ellos niegan la necesidad de la participación de todos los miembros del partido, sin excepción, en una de las organizaciones de base, y describen el requisito obligatorio de rendir cuentas de las funciones que desempeñan como ultrademocracia, es decir, una distorsión de la democracia. La base ideológica y de clase de estos puntos de vista y teorías revisionistas que niegan el principio del centralismo democrático y sus requisitos, hay que buscarla en la ideología burguesa y pequeño burguesa; en el intelectualismo burgués, el liberalismo y el anarquismo». (Petro Ciruna y Pandi Tase; La degeneración organizativa de los partidos revisionistas y sus consecuencias, 1978)

Si el liderazgo no rinde cuentas, ni desde la aletargada militancia se piden responsabilidades, la degeneración y el colapso de la organización llega por sí solo. Esto lo estamos viendo día a día en este tipo de organizaciones». (Equipo de Bitácora (M-L); Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 25 de septiembre de 2017)

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