«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 12 de octubre de 2017

Las pobres excusas de Olarieta para evitar que se critique el revisionismo en Corea del Norte; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Yo no he estado en Cuba nunca, y en Corea del Norte ni te cuento. No puedo opinar porque no lo sé, y no opino de lo que no sé, y creo que todos deberíamos ser honestos y decir es que no hemos estado –al menos en Corea del Norte muy poquitos–. (...) Admiro muchas cosas de Corea y de Cuba, soy un admirador y yo nunca voy a hablar mal de ellos». (Juan Manuel Olarieta; Cuba y Corea del Norte, 6 de septiembre de 2015)

Este es el recurso estrella de todos los oportunistas sobre un x país: «como no eres de allí no puedes opinar» o su variante «como no lo has visitado no puedes opinar». Decir esto en plena era digital con el abundante río de fuentes directas e indirectas sobre estos países, no posicionarse presupone un acto de dejadez o de oportunismo, pero no de una posición crítica y objetiva marxista-leninista. Este pensamiento resume la cobardía pequeño burguesa, que teme que al posicionarse pierda simpatías, el PCE (r) y otros partiduchos como el PCPE buscan, a causa de su aislamiento, simpatizar con el público revisionista seguidor de Corea del Norte.

Pero analicemos las excusas que nos da Olarieta para no criticar a estos países. ¿Acaso por no haber estado en la ya extinta Unión Soviética no podemos pronunciarnos sobre ella ni realizar un análisis fiel a la realidad de entonces? ¿Acaso por no haber visitado nunca Francia no podemos hablar de los franceses y sus problemas actuales? Bajo esta lógica no podríamos ni criticar el pueblo de al lado por no ser de allí o no haber estado allí. ¿No existen obras disponibles de los principales dirigentes de esos procesos capitalista-revisionistas? Hay multitud de obras en castellano e inglés de Fidel y Raúl Castro, de Guevara, Kim Il Sung, Kim Jong Il, Kim Jong-un. ¿No cuentan estos países con periódicos y agencias de información enfocados también hacia el exterior? Las hay oficiales como Granma o la Agencia Telegráfica Central de Corea, y no oficiales afines como Cubadebate o el blog de Alejandro Cao de Benós para extraer información más que suficiente. ¿No existen medios de comunicación extranjeros que recogen hechos objetivos que ayuden a analizar la cuestión cubana o coreana? Si las hay, incluso favorables como Actualidad Russia Today o Hispan TV. ¿No existen además otros medios no tan favorables u hostiles a estos regímenes del que podemos sacar información objetiva y fiable? Obvio, y estos medios no solamente publican datos de estos países sino que eso lo podemos hacer extensible a cualquier régimen revisionista, de ellos podemos criticar temas importantes como el nivel de inversión extranjera en Corea del Norte por lo que dicen las fuentes chinas y rusas, cualquier medio español se puede hacer eco de los tratos entre el FMI y Vietnam, recoger sus declaraciones ante tal evento, podemos ver también como los dirigentes cubanos loan a El Vaticano y a sus gerifaltes, como presentan a China y Rusia como garantes de los pueblos como hace el PCE (r). Información hay, lo que no hay es ganas de analizar y en su caso prefieren mirar a otro lado porque en el fondo comparten sus desviaciones.

Por supuesto no preguntemos ya a Olarieta que opina de las relaciones entre Kim Il Sung y Carrillo, porque este demagogo seguramente ni las conocerá. Pero ha de saber el lector que el régimen juche apoyó al eurocomunismo sin disimulo, véase el capítulo: «La última prueba de fuego: las relaciones entre Kim Il Sung y Santiago Carrillo; entre el «Juche» y el «Eurocomunismo» de 2015.

«Si Corea del Norte cae, Corea del Norte será lo que hoy es Corea del Sur, un país apéndice de EEUU, un país sin cultura propia e iniciativa propia». (Juan Manuel Olarieta; Cuba y Korea del Norte, 6 de septiembre de 2015)

Bien hablemos de la cuestión de la división de Corea. ¿Cuál ha sido la postura del régimen norcoreano desde las últimas décadas ante una cuestión tan importante? Una de claudicación, de apostar precisamente por la fusión con el modelo surcoreano incluyendo a sus políticos y empresas controladas por los estadounidenses con tal de lograr la reunificación:

«Las demandas e intereses de diferentes clases y capas de la nación son diferentes entre sí, pero la tarea principal que enfrenta nuestra nación hoy en día es la reunificación nacional, y hay que subordinar todo a la causa de la reunificación nacional.  También se unirán las personas de clase alta en el poder, figuras del partido de gobierno y de los partidos de la oposición, los grandes capitalistas y generales –de Corea del Sur– bajo la bandera de la gran unidad de la nación, si se valoran los intereses comunes de la nación y quieren la reunificación del país». (Kim Jong Il; Permítannos reunificar el país independiente y pacíficamente a través de la gran unidad de la nación entera: Carta al simposio nacional para conmemorar el 50 aniversario de la histórica Conferencia Conjunta de representantes de partidos políticos y organizaciones públicas en Corea del Norte y Corea del Sur, 18 de abril de 1998)

En 1998, se proclama que toda la «causa» reside en la cuestión de la reunificación nacional, y que en esta causa, desde el Norte, Kim Jong Il tiende la mano a los capitalistas del Sur para conformar un nuevo Estado donde se garantizarán sus posesiones económicas y donde estarían representados políticamente con sus partidos, que elegantemente se unirían sin ningún problema al resto de partidos del Norte. ¿Qué bella unificación entre capitalistas cierto?

Atentos a esto: los revisionistas coreanos reiteraban una vez más que por supuesto garantizarían el poder económico de la burguesía surcoreana en un supuesto Estado unificado. ¿Por qué iba a ser de otra manera? ¡Ellos mismos reconocían que en el Norte habían perseguido la «política de protección» a los capitalistas!:

«Consideramos que el norte y el sur podrán promover la gran unidad nacional, a pesar de las diferencias en sus ideas y sistemas, opiniones políticas y creencias religiosas, si todos adoptan una actitud patriótica y destacan por la reunificación nacional. (...) Si uno cree en el comunismo, el nacionalismo o el capitalismo no debe ser un obstáculo para la gran unidad nacional. No nos oponemos a los nacionalistas y capitalistas en el Sur de Corea. La mayoría de los capitalistas de Corea del Sur son capitalistas nacionales. Hemos estado persiguiendo una política de la protección de los capitalistas nacionales. En aras de la reunificación nacional, vamos a unirnos y cooperar con las personas de todos los orígenes en el sur de Corea, incluyendo los nacionalistas y capitalistas nacionales». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

Los contactos existentes entre Corea del Sur y Corea del Norte ya apuntan en ese sentido:

«El 2 de abril de 2007 el periódico Libération titulaba: «En la madriguera del capitalismo en Corea del Norte», con un reportaje sobre la zona económica especial de Kaesong, un vasto parque industrial que fue empezado a construirse en 2003 a algunos kilómetros de la frontera con Corea del Sur. Los promotores norcoreanos prevén que la zona franca de Kaesong se extenderá sobre 16.000 hectáreas en 2012 cuando serán implantadas 1.800 empresas extranjeras que emplearan a 350.000 obreros, producirá anualmente 0,6 mil millones de dólares en Corea del Norte. A principios de 2007, 15 empresas surcoreanas se implantaron ya y hacían trabajar a 11.000 norcoreanos». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

La verdadera reunificación puede suceder bajo estos gobiernos burgueses, pero la verdadera independencia de Corea debe llevarse a cabo bajo la comandancia del marxismo-leninismo, y es deber de los verdaderos marxista-leninistas de las dos Coreas. De otro modo toda unificación coreana bajo auspicios del «pensamiento Juche» o cualquier otra variante de ideología burguesa quedará en agua de borrajas, continuando la explotación asalariada y la sumisión neocolonial hacia los imperialismos.

Recordemos la actual situación de dependencia de Corea del Norte:

«Desde el año 2000, Corea del Norte ha ampliado su relación con China y la Rusia de Putin. La parte de China en el total del comercio exterior norcoreano pasó del 20 al 37% durante el período 1995-2004, mientras que el volumen total del comercio exterior norcoreano aumentaba el 52% durante mismo período. Si la parte comercial de Corea del Sur se mantuvo alrededor del 18%, la de Japón, en cambio bajó mucho pasando del 19 al 7%». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

Enviar a sus trabajadores a trabajar a los países imperialistas:

«Del mismo modo que China envía en la actualidad a obreros a trabajar en ciertos países de Europa del Este, Corea del Norte envía a obreros a trabajar a Rusia. En 2004, la región de Vladivostok registró la entrada de 262.000 nacionales chinos y de 13.000 nacionales norcoreanos. En los últimos años, un promedio de 10.00 trabajadores norcoreanos, bajo un visado de trabajo, cruzan la frontera anualmente. Estas prácticas son antiguas para Corea del Norte, pues ya enviaba trabajadores emigrantes como medio de satisfacer la deuda contraída frente a la Unión Soviética socialimperialista: en respuesta al acuerdo concluido entre Kim Il Sung y Brézhnev en 1966, eran de una media entre 15.000 a 20.000 trabajadores emigrantes quienes trabajaban anualmente en la región de Vladivostok, sobre las obras de construcción y deforestación, es decir trabajadores empleados en los sectores más ávidos de mano de obra barata y donde las condiciones de trabajo eran más penosas». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

Debido a una gran deuda contraída con los imperialismos:

«Sin embargo la deuda exterior norcoreana nunca fue reabsorbida: la dawisación de Corea del Norte lo impidió, y en 1991 la deuda exterior contraída frente a la Unión Soviética socialimperialista llegaba a los 8 mil millones de dólares. (...) Numerosos son los economistas burgueses que hablan de las «reformas económicas» llevadas a cabo por Corea del Norte en los 80, de China en 1978, de Vietnam en 1986, de Cuba en 1992 o de la Unión Soviética revisionista en 1991. Todas ellas son idénticas en el fondo: ¡no sólo únicamente la integración en la división internacional del trabajo en el dominio de la producción mercantil, sino la mayor apertura al capital extranjero! Según las estadísticas chinas, el flujo de Inversión Extranjera Directa china hacia Corea del Norte ha pasado de 1,1 a 14,1 millones de dólares entre 2003 y 2004. En 2006, Kim Jong Il y Ju Jintao hablaron con entusiasmo de los «éxitos» en la «cooperación mutuamente beneficiosa de la economía y en el dominio del comercio». Ju Jintao aseguraba su apoyo a los norcoreanos en su búsqueda de un «camino de desarrollo conforme a la realidad de su país», y Kim Jong Il a cambio alabó la «modernización socialista de características chinas. (…) En 1996 la deuda exterior norcoreana fue de 12 mil millones de dólares. Las cosas no pintan como para pensar que esto va a arreglarse, ya que por el solo año 2004, el déficit de la balanza comercial exterior norcoreana se instalaba 0,9 mil millones de dólares, esto es un valor igual al 3/4 de sus exportaciones, una situación bastante comparable a la de Cuba». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

También Olarieta, nos dice orgulloso que Corea del Norte ha podido proteger su cultura. Cierto, los revisionistas coreanos se han valido de todo lo retrógrado de la cultura feudal nacional para retener el poder. Desde luego en Corea del Norte han sido muy bien protegidos los conceptos patriarcales y el culto a la personalidad de los líderes:

«Nos referimos al Líder como el líder paternal y al partido como el líder maternal porque la organización del partido con el Líder en su centro es el órgano principal de nuestra integridad socio-política. (...) Tener al líder paternal en alta estima y serle leal es una obligación moral para todos los coreanos. (...) Llamamos lealtad al Líder, la máxima expresión de moralidad comunista». (Kim Jong Il; Sobre el establecimiento del Juche en la revolución, 10 de octubre de 1987)

En consecuencia, apoyándose en la propaganda revisionista del partido y en la mentalidad religiosa de la gente –confucionismo, budismo y chondoismo– que el mismo partido apoya, se crea la idea de que el líder es el «padre» y el partido la «madre» de la sociedad –añadiéndole como vimos ya, el toque reaccionario patriarcal de que el padre está un escalafón por encima de la madre en cuando a mando–, creando con ello el concepto de que luchar contra el Líder sería como levantarle la mano a un padre. Los revisionistas coreanos reconocen que han utilizado la religión y la filosofía local, razón por la que no la erradican:

«Respecto al respeto a la figura del Líder, no difiere de la que los españoles puedan tener a la familia Real ya que su imagen debe ser respetada. En países asiáticos la figura de muchos dirigentes es también inviolable. La diferencia reside en que por cultura y tradición, en un país como Corea de fuerte influencia confucionista la figura de Padre y Líder van unidas». (Alejandro Cao de Benos; Respuesta a Jon Sistiaga, 2013)

¿Y qué pasaría ante la siguiente hipótesis: sería aceptable el argumento coreano si por un momento aceptáramos los rasgos religiosos, culturales más reaccionarios de Corea del Norte y consideráramos que es aceptable que el «Líder», o dicho de otra forma más sencilla, el máximo dirigente del partido fuera algo así como el «Padre» dentro del partido? Si hablamos de una organización marxista-leninista, la argumentación de estos sofistas serían igual de invalida e igual de antimarxista, en un partido marxista-leninista, no tratamos los problemas ni las relaciones como si fuera una familia o un grupo de amigos. ¿Qué crítica y autocrítica puede existir en el «partido Juche» que ve y estructura al partido como una familia –encima bajo conceptos patriarcales–? ¿Cómo puede ser que el PCE (r) que se queja aquí en España de las leyes que protegen la figura del rey transige con este tipo de prácticas en Corea del Norte?

«La esencia de las cualidades ideológicas y espirituales de comunista, revolucionario, trabajador, es la verdadera lealtad y devoción al Líder, que nunca deben cambian, no importa cuáles sean las circunstancias». (Kim Jong Il; Mejoremos aún más el papel de los intelectuales en la revolución y la construcción, 20 de septiembre de 1990)

Ha de saberse que este culto a la personalidad enfermizo puede interferir –como de hecho hace y reconocen los revisionistas coreanos– en la dirección colectiva del partido y sus órganos. Cabe decir que esa forma de tratar a las figuras de modo irreal ha sido condenado históricamente por todas las figuras marxista-leninistas, ya que entre otras cosas crea entre las masas la idea anarquista de que la «historia la hacen los héroes».

Olarieta prefiere seguir en silencio mientras se bastardea el nombre del comunismo y su simbología en estos países. Nosotros en cambio lo denunciamos a viva voz, he ahí la diferencia entre una posición seguidista y cobarde y una revolucionaria.

Los revisionistas coreanos llegan incluso a proclamar, que para que uno pueda entender su régimen, debemos entender las religiones que allí han imperado durante siglos así como sus tradiciones retrógradas:

«Para entender a Corea del Norte es necesario tener nociones de budismo, confucionismo y cultura tradicional, ya que el ideario político no contradice sino que está influenciado por esa sabiduría ancestral». (Boltxe; entrevista a Alejandro Cao de Benós, 23 de enero de 2013)

¿Se imaginan a Lenin proclamando que para entender a la Unión Soviética socialista debemos comprender los «aportes» del cristianismo ortodoxo; o a Enver Hoxha que para entender a la Albania socialista debemos entender al Islam? El revisionismo coreano, vira al revisionismo chino, y como este adoptaría en su día la idea de que al perpetuar la religión tendría una herramienta que le haría más fácil controlar a las masas trabajadoras sin que cuestionaran el poder político». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

2 comentarios:

  1. El problema de Olarieta y de Pablo Hasel, principalmente, es que non marxistas-leninistas, al igual que Alejandro Cao, la extinta ETA Y GRAPO, que con sus acciones terroristas creían que eso era revolucionario y tomarian el cielo por asalto e implantarían la revolución socialista.

    La idea Juche consiste en el hecho y en la indicación de la posición del papel del hombre en el mundo. Los dirigentes coreanos no consideran al marxismo-leninismo dentro de la idea Juche, ya que, esta la consideran superior al propio marxismo, para ellos es su socialismo científico elevado a lo máximo, y dicho esto en palabras de Kim Jong Il en sus memorias.

    En estas, y durante la guerra revolucionaria su credo fue el llamado iminwichon, que considera al pueblo como el centro de todo.
    Lo que si está claro es una cosa, solo existe en el mundo el socialismo científico de Marx, Engels y Lenin, o lo que es en si el marxismo-leninismo, el hacer llegar por encima de esto a una superioridad solamente está dentro de una idea repleta de fantasias religiosas como lo es el regímen de Corea del Norte.

    Existe un ejemplo palpable como fueron las imágenes de Marx y de Lenin colgadas en la fachada del Ministerio de Comercio Exterior en la capital Pyongyang, haciendo alusión sus lideres que solamente podían figurar sus lideres anteriores en dícha fachada y bajo la idea Juche.

    Corea del Norte nunca fue ni será marxista-leninista por las siguientes y sencillas razones. Nunca hubo una revolución socialista, nunca se implantó la dictadura del proletariado y no existío ni existe el centralismo democrático, es más, el país esta dirigido por una única familia sucesoria, incompatibilidad total y absoluta que va en contra del marxismo-leninismo, igual que Cuba por poner un ejemplo o también China.

    Un saludo a Bitacora M-L-

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  2. "El problema de Olarieta y de Pablo Hasel, principalmente, es que non marxistas-leninistas, al igual que Alejandro Cao, la extinta ETA Y GRAPO, que con sus acciones terroristas creían que eso era revolucionario y tomarian el cielo por asalto e implantarían la revolución socialista."

    Más claro imposible

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