«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Socialfascismo; Terminológico, 2017


«Término utilizado con excesiva ligereza entre los oportunistas como insulto, pero rara vez utilizado correctamente para designar una posición, movimiento o régimen político. Esta cuestión es una cuestión que normalmente se suele olvidar dentro del movimiento marxista-leninista: el régimen socialfascista –en este caso un régimen que sus dirigentes oportunistas presentan como socialista pero revisa los axiomas marxista-leninistas y establece un régimen capitalista de tipo fascista–. El revisionismo cuando accede al poder generalmente se ha valido de métodos democrático-burgueses de dominación política pero también socialfascistas, sobre todo cuando necesitaba usurpar y purgar a los dirigentes de un partido marxista-leninista en el poder o cuando a su llegada al poder no podía mantener una forma de dominación más liberal y laxa. En las experiencias en que el socialfascismo ha usurpado los regímenes socialistas ha sido a causa de que se han infiltrado en el partido comunista y lejos de combatirse sus desviaciones nacionalistas y derechistas se han ido afianzando hasta dar un golpe de gracia a la dirigencia y las masas adormecidas. La variante revisionista socialfascista se ha valido tanto del uso del unipartidismo como del multipartidismo, siendo este último un multipartidismo que se diferencia del democrático-burgués en que los partidos de oposición son tolerados siempre que no pongan en tela de juicio al partido revisionista en el poder, no hay por tanto cambios de partidos en el gobierno. El socialfascismo puede verse en la encrucijada de que pese a toda la parafernalia que monta sobre el multipartidismo y el lema burgués del pluralismo político en realidad los poderes están concentrados en manos de una junta o de un caudillo. El socialfascismo suele valerse del ejército y favorecer una casta militar para asegurarse su fidelidad, las fracciones burguesas en pugnan recurre a él tanto para resolver luchas de clanes como para reprimir a la clase obrera. El socialfascismo cumple con la paradoja que suele permitir asociaciones e ideas políticas altamente reaccionarias e incluso religiosas pero niega la conformación de asociaciones políticas y la publicidad de las ideas marxista-leninistas. El socialfascismo en lo político no puede dejar de tener su reflejo en el resto de campos: con unas políticas económicas belicistas y socialimperialista o –dependiendo del grado de desarrollo de fuerzas productivas– una política neocolonialista y entreguista pese a su verborrea, siempre camina bajo la consigna interna de necesario entendimiento entre la burguesía revisionista y los obreros por el bien del pretendido bien colectivo, apoyándose en una cultura abiertamente religiosa, nacionalista, chovinista, racista, con una literatura y el arte burgués nacionalista enfocado a una alteración de la historia nacional, casi fantasiosa». (Equipo de Bitácora (M-L)Terminológico, 2017)

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