«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 7 de julio de 2014

Las tesis de Marx sobre la clase obrera sobre su explotación en la sociedad capitalista, mantienen toda su plenitud




«En los países capitalistas, donde la clase obrera es despojada de los medios de producción y para vivir se ve obligada a vender su fuerza de trabajo y someterse a la explotación capitalista que no cesa de intensificarse. En estos países el proletariado, además de ser oprimido ferozmente y explotado hasta la médula, sufre la represión del ejército y de la policía burguesa. En los Estados capitalistas el proletariado, no obstante de vestir ropas de nailon, producidas por la sociedad de consumo, de hecho sigue siendo proletariado. (...)

Hoy los revisionistas modernos, como Georges Marchais, Enrico Berlinguer, Santiago Carrillo y compañía, rechazan estas concepciones científicas de Marx. Actualmente, dicen ellos, ha dejado de existir el proceso de la pauperización relativa y absoluta del proletariado, debido al desarrollo de la revolución técnico-científica y a las conquistas que los obreros han logrado a través de las reformas. Quieren decir a los proletarios que con las limosnas que les da el capitalismo pueden cubrir todas sus exigencias y necesidades, y por lo tanto no tienen por qué lanzarse a la revolución.

Otros teóricos revisionistas, al verse ante los indiscutibles hechos de la vida, declaran que si bien es cierto que Marx se ha referido a la explotación de la clase obrera, esto es válido tanto para los países capitalistas, como para los países socialistas. Como consecuencia, la clase obrera no tiene por qué alzarse contra la explotación capitalista, ya que de ésta jamás podría liberarse. Esta es una tergiversación de la realidad y una calumnia. La posición de la clase obrera en el capitalismo y en el socialismo es diametralmente opuesta.

En los países capitalistas y revisionistas, el obrero no es libre ni en el trabajo ni en la vida. Es esclavo de la máquina, del capitalista, del tecnócrata, que exprimen su fuerza de trabajo creando la plusvalía para el capital. Solamente en el verdadero régimen socialista donde en el poder está la clase obrera, las enseñanzas de Marx, debidamente aplicadas, permiten al proletariado tomar conciencia y hacerse plenamente dueño de los medios de producción y conquistar, a través de su dictadura, todas las libertades y todos los derechos democráticos, políticos y económicos». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

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