«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El desarrollo de los grupos comunistas en Corea; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea, celebrado en agosto de 1946

«La historia del movimiento comunista en Corea es el clásico caso de fraccionalismo extremo lo cual ha llevado a que al no consolidarse los marxista-leninistas, y barrer al resto de fracciones, el partido no haya podido cumplir su función y haya degenerado en un partido con nombre y apariencia comunista pero con una práctica contrarrevolucionaria. El actual Partido del Trabajo de Corea tiene una curiosa historia en cuanto a esto.

Uno de los primeros grupos comunistas coreanos se fundó en Shanghái en 1921 liderados por  Yi Tong-hwi, pero la lucha fraccional los llevó a la desintegración. En 1925 se creó el Partido Comunista de Corea reconocido por la Komintern –Internacional Comunista–. Pero al existir tantos grupos fraccionales actuando en el interior del mismo, y al establecer viejos métodos antimarxistas de organización y bajo resquicios ideológicos pasados, la Komintern revocó el estatus de partido de la Komintern en julio de 1928 bajo la argumentación que no se estaban cumpliendo los requisitos exigidos para ser aceptado como miembro de la Komintern.

La Komintern emitiría la siguiente resolución sobre Corea:

«La principal línea a seguir por el movimiento comunista en Corea en la fase actual de desarrollo es fortalecer el movimiento revolucionario proletario, para garantizar su total independencia con respecto al movimiento nacional revolucionario pequeño burgués. (...) Los comunistas coreanos deben hacer todo lo posible para atraer primero de todos a los obreros de la industria y también a los campesinos pobres, que no han renunciado a la agricultura, al partido. Los comunistas será capaz de lograr esta gran tarea sólo caso de que efectúen una clara ruptura con los viejos métodos de organización de los círculos intelectuales y llevar a cabo un trabajo bolchevique de masas, sobre todo en las fábricas y los sindicatos». (Komintern; Resolución del Comité Ejecutivo de la Komintern sobre la cuestión de Corea, 10 de diciembre de 1928)

En los años 30 los comunistas coreanos estrecharon lazos con el Partido Comunista de China e iniciaron una serie de guerra de guerrillas debido a la presencia de los imperialistas japoneses. 

Durante la Segunda Guerra Mundial el Ejército Rojo de la Unión Soviética liberó el Norte de Corea, mientras que Corea del Sur fue liberada por los Estados Unidos quién llevó desde el primer momento una feroz represión de los comunistas, lo que agravó la situación de los comunistas coreanos que tenían la mayoría de cuadros e influencia en el Sur del país.

Tras la liberación de Corea de los imperialistas japoneses, a instigación de los soviéticos los grupos comunistas dispersos se juntaron para formar el Partido Comunista de Corea en octubre de 1945. ¡Recordemos que los comunistas coreanos habían estado sin partido desde 1928! Las características del nuevo partido indicaban que seguían teniendo los viejos problemas de fraccionalismo.

En 1946 los coreanos exiliados en China durante la guerra formaron el Nuevo Partido Popular encabezado por Kim Tu-bong.

Ambos partidos: el Partido Comunista de Corea y el Nuevo Partido Popular decidieron unificarse el 28 de agosto de 1946, formaron una membrecía de 336.399 miembros, y así dio lugar el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte en 1946.

El presidente inicial del partido fue Kim Tu-bong de la facción china, y los vicepresidentes fueron Kim Il Sung de la facción guerrillera junto a Chu Yong-ha de la facción doméstica, poco después Chu Yong-ha dejaría de ser vicepresidente y daría su cargo a Ho Ka-i de la facción soviética.

Durante el congreso Kim Il Sung describió los propósitos para los que el partido había nacido:

«En el curso de la fusión del Partido Comunista y el Partido Nuevo, diversas opiniones se expresaron en cuanto a qué tipo de un partido debe ser el Partido del Trabajo y lo que debe hacer. El Programa del Partido del Trabajo  declara explícitamente sus objetivos, su carácter y tareas. Nuestro partido es, como se dice claramente en el comienzo del programa, un partido que representa y defiende los intereses de las masas obreras coreanas, su objetivo es construir un poderoso Estado, próspero, independiente y democrático. El Partido del Trabajo es el destacamento de vanguardia de las masas trabajadoras de Corea y que tiene sus raíces en sus grandes masas: los obreros, campesinos e intelectuales que trabajan. Es por ello que el partido debe llegar a ser la fuerza principal en la lucha por la independencia, la soberanía y la democratización de Corea y jugar el papel central en el Frente Democrático para la Reunificación de la Patria. (...) Nuestro partido lucha para derrocar a los elementos projaponeses, traidores a la nación, los propietarios y los capitalistas compradores, para lograr la completa liberación del país del yugo del imperialismo extranjero, y para construir un Estado independiente, soberano y democrático. Este es el objetivo que tanto el Partido Comunista y el Partido Nuevo han estado buscando. (...) Hoy en día nuestra lucha no es la lucha por la vieja democracia parlamentaria de los países capitalistas, sino por una verdadera democracia para la nueva Corea, la democracia de las amplias masas populares, la democracia progresista». (Kim Il Sung; Discurso en el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte, 29 de agosto de 1946)

¡Es decir que el partido nació para dar respuesta a la teoría de Kim Il Sung de la «democracia progresista», no para luchar por el socialismo y el comunismo!

Sobre la unidad del partido se dijo:

«Debemos armar a todos nuestros miembros en un solo partido bajo la misma ideología basada en el programa de nuestro partido. (…) Hay que luchar contra toda tendencia fraccional que es de especial importancia hoy en día para la vida del partido. Debemos acabar por completo con los restos de fraccionalismo que históricamente ha hecho un gran daño al movimiento revolucionario en Corea». (Kim Il Sung; Discurso en el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte, 29 de agosto de 1946)

¡Y el partido garantizaría su unidad no en el marxismo-leninismo y el principio organizativo del centralismo democrático sino en el famoso programa de lucha por la idea de la «democracia progresista»! Por supuesto el intentar basar la unidad del partido en el programa de luchar por la «democracia progresista» que incluía a variadas capas y clases de la población, incluida la burguesía nacional, no era una garantía de unidad para eliminar atavismo de fraccionalismo y el parroquialismo que arrastraban los grupos comunistas en Corea.

Esta fusión de los dos partidos se hizo sin ningún requisito especial, y es que como vemos dicha unión no fue con un fin ideológico doctrinal. Es más Kim Il Sung reconoció un mes antes de la fusión que ante cualquier debate, fricción y alboroto en torno a cuestiones ideológicas se respondería con una política de expulsiones inmediatas para no obstaculizar la fusión:

«Incluso si hubiera alguna fricción entre las dos partidos, la cuestión de la eliminación de ese problema se resolvería con la expulsión de los ultra-sectarios de izquierda del Partido Comunista y los ultraderechistas recalcitrantes del Nuevo Partido Democrático, antes de fusionarnos en uno solo». (Kim Il Sung; La actual situación política y nuestras nuevas tareas: Informe de la reunión conjunta ampliada de los Comités Centrales del Partido Comunista de Corea del Norte y el Nuevo Partido Democrático, 29 de julio de 1946)

Y así fue, por lo que dicen las fuentes especializadas en Corea y los documentos de los revisionistas coreanos, hubo varias voces discordantes con tal fusión mecánica, así mismo estaban descontentos con el carácter ecléctico tanto en lo ideológico como social:

«Otra grave tendencia busca expresar que nuestro partido será diluido en el Nuevo Partido Democrático» o será «un partido de la pequeña burguesía». (Kim Il Sung; Discurso en el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte, 29 de agosto de 1946)

Kim Il Sung los calificó como elementos que:

«Eran un pequeño grupo de izquierdistas arrogantes que pensaban que eran los únicos verdaderos comunistas en Corea». (Kim Il Sung; Discurso en el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte, 28 de agosto de 1946)

¡En efecto; al lector le pueden resultar familiares estos epítetos! Normalmente los oportunistas ante la falta de capacidad para contrarrestar los argumentos bien cimentados de los marxista-leninistas sobre una cuestión, aluden a excusas del tipo «para estos izquierdistas todo el mundo es revisionista», «se creen los únicos con el derecho de expandir carnets de comunistas» o el también clásico «son dogmáticos que solo saben enunciar textos teóricos de memoria». Pero los hechos son los hechos, y en Corea del Norte la unificación de los grupos autodenominados comunistas no se estaba llevando a cabo de una forma revolucionaria, bajo un debate y un establecimiento de normas y requisitos ideológicos-organizativos, sino de un modo que el formalismo, el personalismo y el pragmatismo brillaban por encima de los principios.

Los marxista-leninistas coreanos tenían dos opciones en aquel proceso: denunciar tal maniobra de unión de varios grupos sin ninguna exigencia ideológica clara ni organizativa, o integrarse en el nuevo partido que incluía a varios elementos claramente desviacionistas y fraccionales con lo que debían de trabajar arduamente en el interior de la organización para tratar de luchar contra ellos y barrer en dicha nueva organización de este tipo de influencias malsanas. Los marxista-leninistas como Ho Ka-i confiaron en el segundo camino –creyendo tener suficiente influencia como para mantener a raya y barrer a los elementos de dudosa fidelidad revolucionaria–, pero muchos otros decidieron el camino de la denuncia de este fenómeno de fusión mecánica y precipitada –seguramente no esperando una política real de expulsiones–, y fueron los primeros purgados.

Esto: el poner la unidad a toda costa por delante de los principios ideológicos es contrario a las exigencias estipuladas por los marxista-leninistas a la hora de unificar los pretendidos grupos comunistas, o a la hora de absorber a otras tendencias reformistas, agraristas, anarquistas, etc.:

«Pero, si para establecer el frente único de los partidos comunista y partidos socialdemócratas basta con llegar a un acuerdo sobre la lucha contra el fascismo, contra la ofensiva del capital y contra la guerra, la creación de la unidad política sólo es posible sobre la base de una serie de condiciones concretas que tienen un carácter de principio. Esta unificación sólo será posible: Primero, a condición de independizarse completamente de la burguesía y romper completamente el bloque de la socialdemocracia con la burguesía; Segundo, a condición de que se realice previamente la unidad de acción; Tercero, a condición de que se reconozca la necesidad del derrocamiento revolucionario de la dominación de la burguesía y de la instauración de la dictadura del proletariado en forma de soviets; Cuarto, a condición de que se renuncie a apoyar a la propia burguesía en una guerra imperialista; Quinto, a condición de que se erija el partido sobre la base de centralismo democrático, que asegura la unidad de voluntad y de acción y que ha sido constatado ya por la experiencia de los bolcheviques rusos. Tenemos que aclarar a los obreros socialdemócratas, con paciencia y camaradería, por qué la unidad política de la clase obrera es irrealizable sin estas condiciones. Con ellos debemos enjuiciar el sentido y la importancia de estas condiciones». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

En la unión del Partido Comunista de Corea del Norte y el Nuevo Partido Popular no se exigieron estos puntos ya que: (1) ni rompieron con la burguesía nacional;  (2) no sólo no se reconoció la dictadura del proletariado sino que se negó como innecesaria la dictadura del proletariado en el país; (3) no se reconoció el centralismo democrático, etc. Estas unificaciones mecánicas fueron algo que precisamente se criticó con dureza en el Movimiento Comunista Internacional de la época como una desviación derechista y nacionalista en los partidos de los países de Europa del Este, ya que los elementos desviacionistas pretendían unificar al partido comunista con otras formaciones sin este tipo de exigencias organizativas e ideológicas:

«La tendencia a realizar la unidad orgánica con el Partido Socialista Polaco en su conjunto, sin eliminar a los elementos de derecha; el deslizamiento hacia un compromiso ideológico en la preparación de la unidad con el Partido Socialista Polaco, cerrando los ojos, al mismo tiempo, ante el peligro de las desviaciones nacionalistas y oportunistas en el futuro partido unificado». (Partido Obrero Polaco; Las desviaciones de derecha y nacionalistas en la dirección del partido; orígenes y medios de superarlas: Resolución del Comité Central del POP; 1948)

Esta desviación es lo mismo que hicieron mencheviques durante las polémicas con los bolcheviques a principios de siglo XX, o lo que mencheviques, trotskistas, otzovistas y otros promovieron en 1912 con el Bloque de Agosto contra los bolcheviques de Lenin y su concepto de partido. Lenin diría:

«Como hemos dicho, la unidad ideológica de los socialdemócratas rusos está aún por crear, y para ello es, en nuestra opinión, necesario tener una discusión abierta y global de las cuestiones fundamentales de principios y tácticas planteadas por los «economistas», bernsteinianos y «críticos» de hoy en día. Antes de que podamos unir, y con el fin de que podamos unirnos, debemos en primer lugar, trazar líneas firmes y definidas de demarcación. De lo contrario, nuestra unidad será puramente ficticia, la cual  ocultará la confusión reinante, por ello es necesario aglutinarnos para su eliminación radical. Es comprensible, por tanto, que no tenemos la intención de hacer nuestra publicación un mero almacén de diversos puntos de vista. Por el contrario, vamos a llevar a cabo esta labor en el espíritu de la tendencia estrictamente definida anteriormente. Esta tendencia puede  ser expresada por la palabra marxismo, y no hace falta añadir que defendemos el desarrollo coherente de las ideas de Marx y Engels y enfáticamente rechazamos las equivocadas, imprecisas, y oportunistas «correcciones» que Eduard Bernstein, Peter Struve, y muchos otros han puesto de moda». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Declaración del Consejo de Redacción de Iskra, 1900)

Por ello recordamos que:

«¡La unidad es una gran cosa y una gran consigna! Pero la clase obrera necesita la unidad de los marxistas y no la unidad de los marxistas con los enemigos y los falseadores del marxismo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Unidad, 1914)

En 1948 la sección del partido de Corea del Sur se unificó con la sección de Corea del Norte formando oficialmente el Partido del Trabajo de Corea, celebrándose el IIº Congreso del Partido del Trabajo de Corea de 1948. Otro dato importante es que Kim Il Sung remplazó a Kim Tu-bong como presidente en junio de 1949, pero los problemas fraccionalistas no tardarían en reaparecer.

Como veremos más adelante la lucha fraccional siguió adelante durante muchos años y se fue agudizando. Kim Il Sung aprovecharía diversos sucesos internos y externos como la Guerra de Corea o la muerte de Stalin para liquidar al resto de facciones». (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)


No hay comentarios:

Publicar un comentario

«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»