«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 31 de octubre de 2014

Los revisionistas franceses, italianos y soviéticos adorando la «vía específica» de Mao Zedong de los 50

Chou En-lai y Mao Zedong durante 1956

«El VIIIº Congreso del Partido Comunista Italiano de diciembre de 1956, cuando los revisionistas chinos y soviéticos todavía mantenían luna de miel, Palmiro Togliatti acertadamente destacó que el nuevo curso oficialmente proclamado por Nikita Jruschov en el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de abril de 1956 estaba:

«Precedido por tres grandes correcciones que constituían un punto de inflexión». (Partido Suizo del Trabajo; Revista «Socialismo», nº139, diciembre de 1956 - enero de 1957)

Tanto en el interior del país:

«Donde los problemas de desarrollo industrial, agricultura y la dirección del partido se había instalado un nuevo camino». (Partido Suizo del Trabajo; Revista «Socialismo», nº139, diciembre de 1956 - enero de 1957)

Como en el plano exterior. Palmiro Togliatti añadiría sobre estas «importantes correcciones» que:

«En China el partido comunista no podía sorprenderse [se refiere respecto a las tesis del XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956 - Anotación de Bitácora (M-L)], porque él siempre había tenido su propia conducta original, adaptada a las condiciones de este gran país donde se realiza la construcción de la sociedad socialista bajo nuevas formas y en la misma vida del partido existen características especiales que vienen desde la larga y heroica lucha que ampliamente estrechó a todas las capas de la población trabajadora y que hace de los comunistas chinos la expresión más alta de conciencia nacional y social de todo el pueblo de China. Pero hubo ciertamente sorpresa, al menos entre ciertos países de las democracias populares y fue probablemente profunda». (Partido Suizo del Trabajo; Revista «Socialismo», nº139, diciembre de 1956 - enero de 1957)

¡Tantos elogios enviados a Mao Zedong por un revisionista tan consecuente y honesto como Palmiro Togliatti deberían hacer reflexionar en profundidad a los partidarios actuales de los revisionistas chinos! ¿Si los elogios que le enviaba Palmiro Togliatti a Tito, no podían ser más que de un líder revisionista a otro, que era entonces Mao Zedong? ¿Quién más que Mao Zedong tenía tal unanimidad entre los revisionistas en 1956?

En el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, en marzo de 1956, Dmitri Shepílov no sólo alabo:

«La gran importancia teórica y práctica de las tesis contenidas en el informe del camarada Nikita Jruschov». (Dmitri Shepílov; Discurso en el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética; XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética: Recopilación de documentos, marzo de 1956)

Sino que se citaba a la China maoísta como:

«Ejemplo perfecto de la transición pacífica al socialismo». (Dmitri Shepílov; Discurso en el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética; XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética: Recopilación de documentos, marzo de 1956)

Y según él, el final de los «dogmáticos», y no sin antes aparentar como un «leninista creativo» diría que:

«En China, el progreso de la revolución socialista tiene un carácter más original aún. Después de la introducción revolucionaria del poder popular, el Partido Comunista de China, procediendo en una aplicación fructífera del marxismo-leninismo, ha llegado a la conclusión de que, en las condiciones de China «a través de los medios pacíficos, es decir, los métodos de persuasión, educación», indicados por el camarada Mao Zedong, «uno no sólo puede remplazar la propiedad individual en propiedad socialista, colectiva [se refiere a las cooperativas - Anotación de Bitácora (M-L)], sino remplazar la propiedad capitalista por la propiedad socialista». Después de haber aislado a la burguesía compradora, que es el enemigo jurado del pueblo, fuera de peligro, el Estado chino realiza paso a paso la transformación en diferentes formas de la propiedad privada en propiedad socialista». (Dmitri Shepílov; Discurso en el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética; XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética: Recopilación de documentos, marzo de 1956)

Estas posiciones antimaterialistas de los revisionistas soviéticos sobre China ya se encontraban en la edición de 1955 del «Manual de economía política», que acompañaban a otras evaluaciones antimarxistas sobre Yugoslavia. Según el manual:

«[En Yugoslavia] El poder pertenece a la clase obrera y al campesinado, y la desigualdad nacional ha sido suprimida. En Yugoslavia la propiedad  social de los medios de producción es dominante». (Partido Comunista de la Unión Soviética; Manual de economía política, 1955)

¡Y ojo, además!:

«A pesar de las intrigas de las fuerzas imperialistas, Yugoslavia mantuvo su independencia nacional y se resistió a los intentos de los capitales extranjeros de penetrar en la economía». (Partido Comunista de la Unión Soviética; Manual de economía política, 1955)

En cuanto a China, el manual soviético reconocía que:

«La nacionalización socialista llevada a cabo en China por el poder de la democracia popular tiene la distinción de no haber tocado la propiedad de la burguesía nacional, que en su mayoría es una burguesía media». (Partido Comunista de la Unión Soviética; Manual de economía política, 1955)

En consecuencia, se decía, en la industria china donde la forma de propiedad del «capitalismo de Estado» domina y es considerada como «una forma de economía socialista» donde:

«La explotación del trabajo es limitado». (Partido Comunista de la Unión Soviética; Manual de economía política, 1955)

Porque:

«Los capitalistas no reciben parte de los beneficios». (Partido Comunista de la Unión Soviética; Manual de economía política, 1955)

Estas posiciones sobre China y Yugoslavia eran totalmente incompatibles con las sostenidas por Iósif Stalin y entraban perfectamente dentro del triunfo de la desviación nacionalista en la Unión Soviética que ilustraba de manera clara la suscripción al nuevo curso de  la «división «socialista» internacional del trabajo».

Un revisionista como Maurice Thorez, obviamente no podía pasar sin citar las lecciones –socialdemócratas– del maoísmo: en un artículo para el diario del Partido Comunista Francés «L'Humanité» del 27 de marzo de 1956 alabando las tesis revisionistas de la vía específica al socialismo «teniendo en cuenta las particularidades concretas de cada país», Thorez puso en primer plano que:

«Aún más que las democracias populares de Europa, China ha engendrado muchos nuevos aspectos en la transformación social». (Maurice Thorez; L'Humanité: Obras escogidas en 3 volúmenes, tomo III 1950-1964, 27 de marzo de 1956)

Así que él era libre de justificar el cretinismo parlamentario del Partido Comunista Francés afirmando la posibilidad de:

«Evitar las formas más agudas de la lucha de clases como la guerra civil». (Maurice Thorez; L'Humanité: Obras escogidas en 3 volúmenes, tomo III 1950-1964, 27 de marzo de 1956)

Citando a Lenin mal e indiscriminadamente, en su artículo Maurice Thorez «se olvidó» en las circunstancias concretas en que Lenin había contemplado la posibilidad de la vía pacífica al socialismo para Rusia. Thorez «olvida» que en todos los países imperialistas, el aparato de represión burguesa era infinitamente más poderoso que el de la Rusia zarista de 1917, descompuesto por años de guerra imperialista. Únicamente en este marco y en vista de que la guerra había estallado en los países imperialistas desde hacía tres años, Lenin consideró la posibilidad de que los bolcheviques en la transición al socialismo tuvieran un mínimo de resistencia del ejército de las clases explotadoras, tanto en el interior como en el exterior, ya que estaban ocupados con la guerra. Ninguna de estas condiciones se cumplían cuando los revisionista proclamaron su curso dogmático de «transición pacífica al socialismo» en los años 50, mientras que el aparto burgués lejos de descomponerse se estaba reforzando al igual que las relaciones interimperialistas eran por entonces relativamente pacíficas. La historia nunca ha dejado de demostrar más adelante que esta teoría era reaccionaria y finalmente terminaba beneficiando a la reacción, no sólo en el caso de los países imperialistas, como Portugal o España, sino también para todos los países bajo su yugo como Indonesia y Chile.

¡Como puede verse un amplio frente interrevisionista apoyó la vía «específica» de los revisionistas chinos en los años 1953-1956!». (Vincent GouysseEl socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués; 2007)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[1] Cuando el revisionista soviético Dmitri Shepílov alude a la aplicación china del tránsito «pacífico» al «socialismo», se refiere a las teorías que Mao Zedong a la muerte de Iósif Stalin, se atrevería a proclamar abiertamente en su programa del tránsito «pacífico», «no antagónico» y «reeducacional» con la burguesía nacional:

«Nuestro método para llevar a cabo la revolución socialista es el método pacífico. En el pasado, mucha gente, tanto dentro como fuera del partido comunista, expresaban dudas acerca de este método. (...) Dadas las condiciones que prevalecen en nuestro país, es posible usar métodos pacíficos –estos son, el método de persuasión y educación– no sólo en lograr la transformación del sistema de propiedad individual en propiedad colectiva socialista, sino también en lograr la transformación del sistema capitalista al sistema socialista». (Mao Zedong; Discurso en la Conferencia Suprema de Estado (Extractos), 25 de enero, 1956)

Hoy día, este tipo de citas bujarinistas-titoistas de Mao Zedong han sido ocultadas a propósito por los seguidores y fanáticos del revisionismo chino, ya que darse a conocer estas citas, se acabaría rápido con el mito del «Gran Presidente» Mao Zedong». (Vincent Gouysse; El socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués; 2007)

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