«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 11 de febrero de 2013

Comentario: Argumentación de un marxista-leninista sobre la demagogia teísta del «Secretario Adjunto Internacional del FSLN» sobre dios y la religión; Equipo de Bitácora (M-L), 2013


Tras leer la argumentación de Carlos F. Terán secretario adjunto internacional del FSLN al respecto de la existencia de «dios» Click aquí para leer, no puedo dejar de dar mi respuesta, desde la argumentación filosófica materialista de mis convicciones ideológicas. Y es que su argumento está repleto de neokantismo –idealismo– y revisionismo; en ese sentido, hemos de afirmar en primera instancia que el que «dios» exista como idea no le da una existencia real como deja entrever: 

«Yo creo en Dios, pero no en su existencia, porque creo que la existencia es material por definición, creo que Dios no necesita existir porque es un ser espiritual». (...) porque si hablamos de la creación y de que Dios creó el mundo y ese tipo de cosas , pues para Dios , en caso de que se acepte su existencia , pero como te digo, no creo en su existencia, pero si en su presencia en su condición como ser espiritual que no necesita existir para hacer , aun aceptando su existencia y su condición de creador , es más, su condición de creador no necesariamente tiene que estar vinculada a su existencia , pero aun aceptando todo eso, la creación no puede ser concebida de forma temporal porque la temporalidad es propia de la materia no del espíritu, entonces no hay ninguna contradicción entre la creación divina del mundo y el hecho de que la materia determine el espíritu, porque la creación en todo caso es atemporal (Carlos F. Terán;¿Existe Dios?, 2013)

Pero: ¿qué es el espíritu? dice la metafísica es la que introdujo la idea del espíritu y que aún hoy tiene una amplia influencia en determinados círculos en Nicaragua que es una especie de energía que existe sobrepuesto a la materia; mientra que la física indica que la materia es energía viajando a velocidades próximas a la velocidad de la luz. En cuanto, cuando un sujeto con posturas eclécticas, revisionista en definitiva, como Carlos F. Terán, que abraza toda índole de corrientes filosóficas y política,  dice que «dios» existe en espíritu está afirmando de un modo no tan disimulado que ese «ser superior» tiene una existencia real.

Ahora, en el momento que él le atribuye la «necesidad», o conocimiento de la «necesidad» y esto es materialismo dialéctico, está atribuyéndole además capacidades innatas del conocimiento del entorno, al tiempo que le confiere la voluntad por elección de existir o no como materia, en definitiva le está confiriendo «libertad». Pero resulta que esa no es una argumentación materialista sino metafísica, neoplatónica incluso; de hecho, y en ese sentido, los dogmas religiosos necesitan transmitir la idea de que «dios» no necesita una existencia material para ser «dios» o influir en la materia, en el dogma religioso dios existe superior a la materia, el tiempo y el espacio; pues si dios tuviera una existencia material su mera existencia sería incompatible con todos sus «epítetos», estaría en contradicción con las idea que sustentan su divinidad: no podría ser «omni-todo» por ejemplo.

Hemos de decir que el materialismo dialéctico nunca se ha opuesto a la cuestión religiosa como práctica individual, como confesión individual, incluso las ha garantizado. Esto no ha supuesto claro que no se haya atacado como lo que es: un sistema de pensamiento idealista y alienante que busca la dominación de las masas en favor de las clases explotadoras, un sistema de pensamiento que hace parte de la superestructura del explotador que busca usurpar la libertad individual y colectiva para facilitar la hegemonía de esas clases explotadoras… No obstante el revisionista Terán hace acopio de toda la demagogia posible para decirnos que el materialismo, que el marxismo-leninismo, no se contrapone a la religión, expresa:

«Yo me identifico con la filosofía de la dialéctica materialista que es la filosofía del marxismo y que no se opone, contrario a lo que el marxismo dogmático soviético plateaba; no se opone a la creencia, a ninguna creencia religiosa, a ninguna fe religiosa a la creencia en Dios, ni siquiera en su existencia». (Carlos F. Terán;¿Existe Dios?, 2013)

Veamos que nos dice Marx:

«La religión es la teoría universal de este mundo, su compendio enciclopédico, su lógica popularizada, su pundonor espiritualista, su entusiasmo, su sanción moral, su complemento de solemnidad, la razón general que la consuela y justifica. Es la realización fantástica del ser humano, puesto que el ser humano carece de verdadera realidad. Por tanto, la lucha contra la religión es indirectamente una lucha contra ese mundo al que le da su aroma espiritual. La miseria religiosa es a un tiempo expresión de la miseria real y protesta contra la miseria real. La religión es la queja de la criatura en pena, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas embrutecido. Es el opio del pueblo. La superación de la religión como felicidad ilusoria del pueblo es la exigencia de que éste sea realmente feliz. La exigencia de que el pueblo se deje de ilusiones es la exigencia de que abandone un estado de cosas que las necesita. La crítica de la religión es ya, por tanto, implícitamente la crítica del valle de lágrimas, santificado por la religión». (Karl Marx; Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, 1844)

Lenin agrega:

«La religión es una de las formas de opresión espiritual que gravita por doquiera sobre las masas abrumadas por el trabajo incesante en bien de otros, por la pobreza y la privación. La impotencia de todos los explotados en su lucha contra los explotadores, origina inevitablemente la creencia de una vida mejor, después de la muerte, del mismo modo que la impotencia del salvaje en su lucha con la naturaleza, da origen a la creencia en los dioses, los diablos, los milagros, etc. La religión enseña a aquellos que se debaten toda su vida en la pobreza a que sean resignados y pacientes en este mundo, y los consuela con la esperanza de la recompensa en el cielo. En cuanto a los que viven del trabajo ajeno, la religión les enseña a ser «caritativos», suministrándoles así un justificativo a su explotación y, por decirlo así, un billete barato para el cielo. «La religión es el opio del pueblo». La religión es una especie de tóxico espiritual en el que los esclavos del capital ahogan su conciencia y adormecen su anhelo de una existencia humana decente». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Socialismo y religión, 1905) 

Además:

«La religión debe ser considerada como una cuestión privada»; tal es la posición corriente de los socialistas respecto a la religión. Pero es menester definir el significado de estas palabras precisamente para evitar todo equivoco. Nosotros exigimos que se considere a la religión como una cuestión privada en lo que concierne al Estado; pero de ninguna manera podemos considerarla como una cuestión privada en nuestro propio partido. (...) No obstante, para el Partido Socialista Proletario la religión no es una cuestión privada. Nuestro partido es una organización de luchadores conscientes y progresistas por la liberación de la clase obrera. Semejante organización no puede ni debe ser indiferente a la ignorancia y al oscurantismo bajo la forma de creencias religiosas. Nosotros exigimos la total separación de la Iglesia del Estado con objeto de disipar la neblina de la religión con armas pura y únicamente intelectuales, mediante nuestra prensa y la persuasión oral. Uno de los objetivos de nuestra organización, el Partido Obrero Socialdemócrata ruso [así se llamaban los marxistas revolucionarios, hasta que tras la Primera Guerra Mundial se autodenominaron comunistas, para diferenciarse de la socialdemocracia de la II Internacional - Anotación de Bitácora (M-L)], consiste precisamente en luchar contra todo engaño religioso entre los trabajadores. Para nosotros, la lucha ideológica no es una cuestión privada, sino una cuestión que interesa a todo el partido y a todo el proletariado. Si es así ¿por qué no declaramos en nuestro programa que somos ateos? ¿Por qué no impedimos a los cristianos y creyentes que vengan a nuestro partido? La respuesta a esta pregunta revela una diferencia muy esencial entre la actitud democrática burguesa y la democrática socialista frente a la religión. Nuestro programa está enteramente basado en la filosofía científica, para ser más exacto materialista. Por consiguiente, al explicar nuestro programa debemos necesariamente explicar las verdaderas raíces históricas y económicas de la religión. Así pues, nuestro programa incluye por fuerza la propaganda del ateísmo. (...) Probablemente tendremos que seguir el consejo que, en su tiempo, Engels diera a los socialistas alemanes: el de traducir y propagar entre las masas la ilustrativa literatura atea del siglo XVIII». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Socialismo y religión, 1905)

Y luego agrega:

«Todas y cada una de las organizaciones religiosas, son órganos de la reacción burguesa llamados a defender la explotación y a embrutecer a la clase obrera. (…) El marxismo es materialismo. En calidad de tal, es implacable enemigo de la religión». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Actitud del partido obrero hacia la religión, 1908)

Queda demostrado que el Carlos F. Terán es una demagogo charlatán que antepone sus intereses de clase y que no escatima en manipular incluso a los clásicos del marxismo-leninismo para justificar sus desviaciones, su oportunismo.

Y sigue con sus desviaciones que rosan lo ridículo:

«Entonces hay que hacer una separación entre la fe y la razón, pero son cosas que están vinculas entre sí, la separación hay que hacerla en ciertos aspectos , y me explico mejor en este sentido; la condición humana es espiritualidad y racionalidad; la espiritualidad se manifiesta como fe, la racionalidad se manifiesta como conocimiento y como análisis , como explicación de las cosas, como los fenómenos , etc. entonces ; voy mas allá; la fe , la creencia en algo es fundamental para un revolucionario ; un revolucionario puede ser o no creyente ; puede ser o no cristiano; eso no tiene nada que ver una cosa con la otra, pero , es decir, una cosa no es condición de la otra. Pero resulta que la gran diferencia que define a un revolucionario y el que no lo es , es un asunto que al fin de cuenta es de fe, no estoy hablando de fe religiosa, estoy hablando de fe en general, de capacidad de creer». (Carlos F. Terán;¿Existe Dios?, 2013) 

Lo primero que hay que dejarle claro a este señor es que la «fe» y la razón jamás pueden convivir como expresa, la primera es un instrumento idealista la segunda es materialista; la «fe» es la renuncia a la búsqueda del conocimiento, todo el entorno se cree incontrovertible e incognoscible; la razón en cambio es la búsqueda de las respuestas que hacen cierto uno u otro conocimiento. Y vale decir que el único intento «serio» de vinculación argumental entre ambas lo introdujo el «tomismo» teosofía, y lo hizo con la idea de superar al conocimiento científico, pero tal ejercicio lo llevó a que en su argumentación estuvieran ausentes los dogmas que le empujaron a tal ejercicio: es decir, su argumentación terminó por negar en efecto a ese dios que describen los libros del «judeocristianismo».

Indicar además; y dejar claro que la «fe» es creer en algo indemostrable como ya dejé entrever anteriormente; pero Carlos argumenta mezclando y confundiendo «fe» con optimismo pensamiento intrínseco a cada empresa humana que entiende que el resultado de la misma será positivo para el ejecutor de la misma–. Precisar además que lo que plantea como «fe» en las luchas revolucionarias este es un error recurrente debido a la infiltración del elemento religioso en la argumentación materialista en realidad no lo es, pues lo que empuja a un sujeto a abrazar las luchas revolucionarias son las contradicciones existentes en el medio en que está inmerso, es decir, es el resultado precisamente de la confrontación dialéctica de la tesis y la antítesis en la que el revolucionario se identifica con la antítesis, claro está.

No podemos dejar de referirnos a una de sus perlas:
 

«Pero yo me identifico con la filosofía de la dialéctica materialista que es la filosofía del marxismo y que no se opone, contrario a lo que el marxismo dogmático soviético plateaba». (Carlos F. Terán;¿Existe Dios?, 2013) 

Puntúo porque esto es además el más rancio «revisionismo» explícito de parte del revisionista nicaragüense que se hace pasar por marxista-leninista ante las masas: no hay «materialismo dogmático soviético o stalinista» como suelen decir en los contornos del FSLN, hay materialismo dialéctico y revisionismo. El solo hecho de referir tal epítetos es caer en el campo de la reacción, de la propaganda anticomunista a la que de hecho este señor perteneces.


Pedro Madrigal Reyes

Nota: este artículo si bien es fruto del trabajo personal del camarada Pedro en aquellos días, el Equipo de Bitácora (M-L) en la actualidad subraya todos sus pensamientos.

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