domingo, 4 de junio de 2017

El «socialismo a la coreana» es bien visto por todos; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Kim Jong Il y Kim Jong-un

«¿Qué burgués no aceptaría este tipo de «socialismo»? ¿Qué burguesía internacional no promovería este pseudosocialismo como arma de contención contra el verdadero marxismo-leninismo de su país?

Los revisionistas chinos ya hicieron propaganda de que su burguesía nacional estaba contenta de su socialismo, así hablaba un burgués preocupado de la «transformación socialista» de su fábrica de harina:

«Por supuesto, yo estaba muy preocupado en ese momento acerca de cómo el partido comunista nos trataría. Sin embargo, el gobierno popular me invitó a participar en varias reuniones inmediatamente después de la liberación de Beijing, y más tarde, me nombraron secretario general del órgano que preparaba la creación de la comisión de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino en Beijing. Me di cuenta de que sólo mediante la aceptación de la transformación socialista podría haber un futuro brillante para mí. Cuando mi empresa de harina se convirtió en una empresa conjunta estatal-privada en 1954, me adjudicaron un puesto de liderazgo en mi empresa. Además del interés fijo, he recibido una paga relativamente alta. Fui elegido además, miembro del Gobierno Municipal Popular en 1957». (Pekín Informa; Vol.10, Noº34, 18 de julio de 1967)

Un ejemplo más para que veamos que no es casualidad que en el «socialismo» revisionista, donde insertan en el nuevo régimen a la burguesía en empresas estatales, cooperativas, privadas o estatal-privadas sin tocar un ápice su poder, la burguesía nacional lejos de desaparecer crece y con ello también su poder económico y político:

«Liu Tsing-kee, un miembro del Congreso de Shanghái y del Congreso Nacional del Pueblo, es un magnate textil, sus activos han incluido a cinco grandes fábricas -ahora en propiedad conjunta con el Estado-, las cuales emplean a unas 11.000 personas, los pagos de intereses personales tienen un valor de unos 400.000 dólares anuales, y un salario mensual de 300 dólares. Los activos totales de su familia, incluyendo las propiedades inmobiliarias, se han valorado en 16 millones de dólares. Mr. Liu heredó gran parte de la fortuna de su padre hace varios años, y pese a que desde hace tiempo es un capitalista, no ha recibido ningún estigma social por ello. Su fabulosa casa está llena de muchas antigüedades de trescientos años de edad, algunas tan antiguas incluso como para tener seiscientos años encima. Él tiene a su cargo a cuatro funcionarios y tiene un sedán Humber con chófer. Otro señor Liu, que tiene negocios con el del partido, recibe $ 320.000 en intereses anualmente y ha ocupado varios puestos clave del Estado». (B. Richman; La sociedad industrial en la China comunista, 1969)

En el caso norcoreano ocurre lo mismo:

«La política de nuestro partido y gobierno de nuestra República hacia los comerciantes y fabricantes privados está siendo apreciada por la gente que no es comunista. Muchos visitantes que vienen a nuestro país, provenientes de países capitalistas dicen que ellos apoyan y aprueban el socialismo en Corea». (Kim Il Sung; Los comerciantes y fabricantes coreanos en Japón deben hacer una fuerte contribución al trabajo patriótico de su Patria y nación: Conversación con el segundo grupo de comerciantes y fabricantes coreanos de Japón que visitan la Patria, 1973)

Como Iósif Stalin declaró, los genuinos marxista-leninistas no apostamos por hacer la revolución para construir este tipo de «socialismo» que proclaman los oportunistas:

«He ahí a qué estupideces lleva la teoría de Bujarin. Los capitalistas de la ciudad y del campo, los kulaks y los concesionarios, integrándose en el socialismo: hasta esa estupidez ha llegado Bujarin. No, camaradas, no es ése el «socialismo» que nosotros necesitamos. Que se quede con él Bujarin. Hasta ahora, los marxistas-leninistas habíamos pensado que entre los capitalistas de la ciudad y del campo, de una parte, y, de otra parte, la clase obrera, existe un antagonismo irreconciliable de intereses. En ello, precisamente, descansa la teoría marxista de la lucha de clases. Pero ahora, según la teoría de Bujarin acerca de la integración pacífica de los capitalistas en el socialismo, todo esto se trastrueca, desaparece el antagonismo irreconciliable entre los intereses de clase de los explotadores y de los explotados, y los explotadores se integran en el socialismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1929)

Según los Juches no es necesaria la dictadura del proletariado ni la violencia revolucionaria en la transición al socialismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Kim Il Sung y János Kádar en los 70, líderes del revisionismo coreano y húngaro respectivamente

«
No hace falta decir, que para los revisionistas coreanos, el nuevo Estado de tipo «democracia progresista», como mantenía una alianza entre explotadoras y explotadores, y se mantenía el poder de las clases explotadoras, mientras según ellos se reeducaban ideológicamente bajo líneas «socialistas», ¡se llegó a la conclusión que el establecimiento de la dictadura del proletariado no era necesario o que se había establecido pero de forma pacífica y siempre sin ir contra la burguesía nacional!:

Es decir según los revisionistas coreanos y dependiendo del texto dicen que: 1) la dictadura del proletariado no fue necesaria mientras que en otros textos más tardíos se viene a decir que; 2) la dictadura del proletariado se instauró finalmente pero de forma pacífica, porque las clases explotadoras estaban dispuestos a ir al socialismo.

1) Si miramos uno de los documentos de 1973 de los revisionistas coreanos reconocen que la dictadura del proletariado no se estableció en Corea del Norte:

«El establecimiento del poder de la dictadura del proletariado por la fuerza fue seguido, como último recurso, en algunos países. En la mitad norte –de Corea– esto no era necesario». (Baik Bong; Kim Il Sung: Biografía, Tomo II, 1973)

Esto es imposible y demuestra que buscan que su Estado sea un Estado de conciliación y paz entre clases.

Georgi Dimitrov daría caza en su partido a estas concepciones sobre la particularidad nacional para evadir la dictadura del proletariado:

«Algunos camaradas que en la discusión mencionaron el problema de la democracia popular, pusieron o estaban inclinados a poner el acento ante todo sobre las diferencias entre el régimen de democracia popular y el régimen soviético, cosa que puede llevar a conclusiones injustas y nocivas. De acuerdo con el planteamiento marxista-leninista el régimen soviético y el de democracia popular son dos formas de un mismo poder: el de la clase obrera en alianza y al frente de los trabajadores de la cuidad y campo. Se trata de dos formas de la dictadura del proletariado. La forma específica de la transición del capitalismo al socialismo en nuestro país no deroga ni puede derogar las leyes naturales, fundamentales, del período de transición del capitalismo al socialismo, comunes para todos los países. El paso al socialismo no puede efectuarse sin la dictadura del proletariado contra los elementos capitalistas y sin la organización de la economía socialista». (Georgi Dimitrov; Informe al Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, 1948)

Explicaremos mejor a continuación el porqué de la imposibilidad de tal ilusa afirmación de los norcoreanos que recuerda a la de los revisionistas yugoslavos:

«Según Kardelj la violencia no es obligada para la dictadura del proletariado. Así pues, ¡dictadura del proletariado sin violencia contra la burguesía! nuestro Edvard Kardelj, el nacionalista burgués, se desenmascara. Y todo eso lo presentan los oscurantistas de la camarilla de Tito como el «desarrollo del marxismo en las condiciones yugoslavas». (Pavel Yudin; Los enemigos del marxismo, 1949)

¿Por qué ganó el NO a «los acuerdos de paz» en el plebiscito colombiano?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Hay muchos y variados aspectos y variable cuya convergencia han dado como resultado el rechazo a los acuerdos de paz, veamos los más importantes:

1) Las FARC-EP, como ejemplo concreto del «revisionismo armado», siempre ha estado aislada de la sociedad colombiana en general lo que ha sido estimulado por todo ese enjambre de acciones derivadas de su revisionismo que le ha llevado a la ejecución de acciones terroristas, reclutamientos forzosos y demás métodos de los que ya hemos dado cuenta en este documento. Esto indudablemente ha dado lugar a que toda propuesta que involucre a las FARC será rechazada de modo beligerante o por simple indiferencia; así ocurre y viene ocurriendo cuando trata de deponer las armas e intentar incorporarse al tejido socio-político colombiano.

El deber de los marxista-leninistas colombianos respecto a los mitos nacionales; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Imagen de un documento de las FARC-EP que demuestra el eclecticismo atroz de la organización


«En cuanto a su influencia en las masas trabajadoras, tampoco debería haber cabida para que la nueva organización política salida de las FARC-EP hegemonice la conciencia de las clases trabajadoras si sus detractores revolucionarios hacen bien su trabajo. Las FARC-EP cuentan con el apoyo de su halo mitificado que seguirá siendo sostenido durante mucho tiempo por las fuerzas internas y externas de la izquierda domesticada, pero he aquí donde entra el trabajo de los marxista-leninistas colombianos, que deben refutar su historia explicando su pasado reformista y terrorista y revisionista, pasando a refutar del mismo modo la actual línea reformista y legalista con la que se presenta. En especial Colombia y su movimiento obrero gira entorno varios mitos, podríamos citar algunos internos: FARC-EP, PCC, PCC (M-L), algunos externos: Venezuela y Cuba, alguno sobre figuras históricas del continente: Bolívar, Camilo Torres, Guevara, etc. Cada país tiene estos mitos por influjo interno o exterior entorno a movimientos pasados, regímenes exteriores o figuras históricas que no son puestas en su debido lugar, que son sobrestimado e incluso considerados referentes. Entendemos que no son mitos que vayan a desaparecer de la noche a la mañana porque han sido creados en la mente colectiva a través de un largo trabajo de propaganda agitada machaconamente, pero lo que no es permisible es que los llamados marxista-leninistas contribuyan a agrandar estos mitos en las masas, ya que si es que son verdaderamente la verdadera vanguardia del proletariado de su país, pondrán estos temas bajo el prisma de clase, y bajo un análisis certero se dará fin a falsos conceptos sobre estos temas. Y es que los marxista-leninistas colombianos deben preguntarse seriamente: ¿si no hacen ellos mismos este quién lo hará?

Todos los países tienen en la mentalidad colectiva de los trabajadores muchos mitos arraigados, inclusive de grupos y figuras pseudocomunistas nacionales, es necesario desmontar estos mitos ya que de otro modo se quedan incrustados en la mente de los trabajadoras e identifican erradamente conceptos como: lucha de clases, libertad, democracia, violencia, revolución, socialismo, marxismo, o comunismo y otros con experiencias erradas de grupos antimarxistas y el concepto que estos le daban. Es decir que si es importante explicar las mentiras de la llamada «derecha» de que «no existe alternativa al capitalismo», o desmontar teorías falsas sobre las causas de la crisis, no es menos importante desmontar las mentiras y mitos de la falsa «izquierda», que hace que los trabajadores adopten posiciones erradas creyendo que ciertos conceptos y poses son las correctas por desconocimiento o bajo la resignación que es a lo máximo que pueden aspirar según les enseñan estos embusteros.

La refutación de los programas, proclamas y mitos de las organizaciones políticas que sean: desde los de la derecha filofascista y más rancia, hasta la de los grupos semianarquistas aventureros y terroristas, no suponen un gran trabajo para los marxista-leninistas, que gracias a su método científico saben analizar correctamente sus fenómenos, su origen y causas. Es menester ponerse a sacar conclusiones de todo esto, pero también es menester que una vez sacadas las conclusiones se pase a explicar y desmontar con paciencia, en un lenguaje entendible, todo esto a las masas trabajadoras.

Es de ellos –los marxista-leninistas– de quienes depende por cuánto tiempo perdurará mitos como el de las FARC-EP en Colombia. Si realizan bien su trabajo de explicación y agitación será relativamente fácil de desmontar en pocos años». (Equipo de Bitácora (M-L)Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

sábado, 3 de junio de 2017

La cuestión de la propiedad de los medios de producción y la cuestión del capitalismo de Estado y su predominancia en la economía; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Brézhnev con Nixon

«¿La URSS revisionista-capitalista era un caso especial en lo económico? Sí, pero fácilmente explicable:

«El retroceso de la Unión Soviética al capitalismo no podía sino tener sus propias peculiaridades y el régimen capitalista no podía sino asumir allí formas específicas. Estas peculiaridades y formas son determinadas por el hecho de que el capitalismo fue restaurado allí como consecuencia del derrocamiento del socialismo, como un proceso regresivo, diferente al del capitalismo de tipo clásico que llega tras el derrocamiento del régimen feudal, como un proceso progresivo». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

En la URSS capitalista-revisionista existía un capitalismo monopolista de Estado. ¿Cuáles eran sus rasgos de los medios de producción y las relaciones de producción allí?:

«La propiedad estatal en la Unión Soviética es una forma de propiedad privada capitalista con un alto nivel de concentración de la producción y del capital. La burguesía revisionista es el verdadero propietario de las empresas estatales y, con la ayuda del Estado, que explota a la clase obrera y las masas de todos los trabajadores del país. A través de esta explotación fortalece sus posiciones económicas y, junto con esto, también, consolida su dominación política». (Aristotel Pano y Kico Kapetani; El carácter capitalista de las relaciones de producción en la Unión Soviética, 1978)

Aquí en este punto hay gente que alude que no era capitalista «porque las empresas públicas ocupaban la mayoría en el sistema económico». ¿Hay algo más ignorante y antimarxista?

«Los revisionistas soviéticos declarar que la propiedad del Estado en la Unión Soviética tiene un carácter social. Es comprensible que, en aras de la demagogia que no han abandonado la fraseología marxista-leninista. Pero esto no cambia el contenido de las cosas y fenómenos en lo más mínimo. Karl Marx hizo hincapié en que la cuestión no es quién es el propietario nominal de la empresa estatal, sino de quién se embolsa las ganancias de esta propiedad. ¿Cómo puede tal propiedad, que conserva grandes desigualdad en el campo de la distribución de los bienes materiales entre las diferentes clases y estratos de la sociedad, y que profundiza la desigualdad de este día a día, ser socialista? ¿Puede ser una propiedad socialista, cuando los miembros de la clase de la burguesía revisionista, los directores de las empresas, y otros, tienen el derecho de despedir a los trabajadores a su voluntad, cuando pueden determinar a su gusto la cantidad de los salarios de los trabajadores y el importe de la ganancia que compartir por sí mismos, cuando tienen el derecho de vender los medios de producción, para desarrollar el juego libre de los precios y las relaciones capitalistas con las otras empresas monopolistas, y así sucesivamente? Es evidente que tal propiedad mantiene la etiqueta socialista sólo por el bien de la demagogia. (...) El carácter y el contenido de la propiedad dependen, en último término, de la naturaleza y del carácter del Estado. (...) Hablando sobre esta cuestión, Karl Marx subrayó que «siempre que las clases ricas siguen en el poder, cualquier nacionalización no representa la abolición de la explotación, sino sólo la alteración de su forma». (...) En el cómputo final, poco le importa a la clase obrera si la propiedad está en manos de los capitalistas individuales o en manos del capital unido en forma de monopolios estatales. En cualquiera de los casos la explotación está presente, ya se trate de la explotación capitalista individual o de una explotación capitalista colectiva». (Aristotel Pano y Kico Kapetani; El carácter capitalista de las relaciones de producción en la Unión Soviética, 1978)

¿Y es que acaso si los Estados Unidos de Obama nacionalizara-estatizara la mayoría de sus empresas dejaría de ser un país imperialista o seguiría siendo un país capitalista con un amplio capitalismo monopolista de Estado? ¿Dejaría de dominar la burguesía estadounidense o es el capitalismo de Estado una forma de dominación colectiva de la burguesía? ¿Acaso la socialdemocracia nórdica cuando creaba un sector estatal que ocupaba gran parte de su economía estaban creando socialismo o creaban capitalismo de Estado porque esas empresas se regían por métodos y leyes capitalistas? La respuesta para todo marxista en estas preguntas es siempre la segunda opción por supuesto.

La burguesía históricamente dependiendo del momento ha usado las nacionalizaciones, la propiedad de tipo estatal y cooperativa pero ello no ha alterado el carácter capitalista de las relaciones de producción. Marx y Engels ya explicaron los ejemplos de varios países que nacionalizaban las empresas tabaqueras, de transporte y grandes sectores sobre todo en casos de guerra. O si leemos a Lenin veremos cómo hablaba de que los monopolios estatales agrandaban las ganancias de la burguesía, la corrupción y como también estaban interrelacionados con la creación y saneamiento de los monopolios privados. Otro ejemplo sería la propia formación de la industria y la expansión de la burguesía gracias a las empresas estatales, algo que todo país capitalista ha pasado en uno u otro momento:

viernes, 2 de junio de 2017

Alianza espiritual y colaboración práctica entre el vaticano y las camarillas revisionistas; Albania Hoy, 1975

«La religión es una de las formas de opresión espiritual que gravita por doquiera sobre las masas abrumadas por el trabajo incesante en bien de otros, por la pobreza y la privación. La impotencia de todos los explotados en su lucha contra los explotadores, origina inevitablemente la creencia de una vida mejor, después de la muerte, del mismo modo que la impotencia del salvaje en su lucha con la naturaleza, da origen a la creencia en los dioses, los diablos, los milagros, etc. La religión enseña a aquellos que se debaten toda su vida en la pobreza a que sean resignados y pacientes en este mundo, y los consuela con la esperanza de la recompensa en el cielo. En cuanto a los que viven del trabajo ajeno, la religión les enseña a ser «caritativos», suministrándoles así un justificativo a su explotación y, por decirlo así, un billete barato para el cielo. «La religión es el opio del pueblo». La religión es una especie de tóxico espiritual en el que los esclavos del capital ahogan su conciencia y adormecen su anhelo de una existencia humana decente». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Socialismo y religión, 1905)

El siguiente texto demuestra el lazo innegable que existían dentro de los países del bloque del revisionismo soviético con la religión y sus instituciones.

Especial y relevante es el papel de la religión en Yugoslavia, Polonia en Europa, en África países como Libia, Argelia o Egipto, cuyas direcciones políticas siempre mantuvieron una política conciliadora con las instituciones valiéndose de mediar con ellas, financiandose, hablando bien de ellas, a cambio de pactar una relativa política a favor o neutral frente a sus políticas gubernamentales, ¡a veces incluso declarando que su ideario político combinaba el marxismo con la religión!: 

«Las prédicas del «pluralismo ideológico» constituye además una de las direcciones más expandidas entre los ataques directos al marxismo-leninismo por parte de los revisionistas modernos. Prueba nuestra afirmación el hecho de que en la prensa revisionista –incluida como es obvio la prensa soviética–, se ensaye sobre la «posibilidad» de conseguir el socialismo con: «el Corán en una mano y El Capital de Marx» en la otra» o «con la cruz en una mano y la hoz y el martillo en la otra», etc. Los revisionistas modernos han extendido éste «pluralismo ideológico» incluso a nivel del partido de la clase trabajadora mismo, al abogar por la coexistencia entre las más variadas concepciones filosóficas en el seno de éste, incluidas las religiosas». (Agim Popa; El XXº Congreso del PCUS y la evolución de los revisionistas modernos, 1981)

Las relaciones de la iglesia católica y sus figuras que en el documento se citan como el arzobispo Casaroli no solo se limitaban a estrechar lazos con revisionistas como Tito sino también por personajes políticos del cariz de Felipe González o Reagan.

En los últimos años entre los nuevos gobiernos de la llamada nueva izquierda o del «socialismo del siglo XXI» han hecho suyos el ideario religioso en su doctrina política –Venezuela–, algunos sancionan en su constitución el carácter religiosos del Estado –Nicaragua–, otros aprueban leyes retrógradas como la prohibición del aborto bajo argumentos religiosos –Ecuador–, otros combinan el catolicismo con el paganismo –Bolivia–, otros siguen financiando a sus instituciones –Grecia–, etc. 

En cuanto a los viejos y deprimentes regímenes capitalistas-revisionistas de Vietnam, o China siguen la misma política que antaño: reforzamiento y alianzas con las instituciones y figuras de las religiones locales, otros financian abiertamente la religión dominante y la pagana mientras proclaman el rol progresista de las figuras e instituciones religiosas –Cuba, cuando no como otros, proclamando que su doctrina política es impensable la religión local –Corea del Norte.  Como dijo Enver Hoxha en su momento:

«Es un hecho bien conocido que la ideología religiosa siempre sirve y ayuda a las clases explotadoras para robar y oprimir a las masas trabajadoras. Esta es una herramienta para criar el sentimiento de impotencia en la gente ante el sufrimiento, la desgracia y la miseria. La ideología religiosa nubla la mente humana y paraliza su voluntad para la transformación de la naturaleza y la sociedad. Esta es la razón por la que Marx, como es bien conocido, comparó la religión con el opio. (...) Precisamente a causa de que la religión desempeña un papel reaccionario es la razón por la que ha gustado y cuenta con el apoyo de las clases dominantes. El lenguaje del capitalista, el revisionista, y el clérigo reaccionario es esencialmente el mismo. El partido marxista-leninista no puede conciliar con la ideología religiosa y su influencia. La base teórica de la política y del programa del verdadero partido de la clase obrera es la filosofía marxista-leninista y no el idealismo y la religión. La lucha de clases para la construcción del socialismo no puede separarse de la lucha contra la religión». (Enver Hoxha; La autogestión yugoslava; teoría y práctica capitalista, 1978)

El documento:

El líder del revisionismo polaco Władysław Gomułka y el líder del oscurantismo católico Karol Józef Wojtyła, alias Juan Pablo II

«Dos prelados del Vaticano, los arzobispos Casaroli y Poggi han estado visitando Checoslovaquia y Polonia, respectivamente. Sus reuniones y conversaciones con los círculos oficiales y religiosos de estos países se centran en encontrar nuevos medios para fortalecer las posiciones del clero oscurantista y promover las relaciones y la colaboración entre el centro del oscurantismo medieval y la nueva burguesía checoslovaca y polaca. De acuerdo con la agencia de noticias revisionista checoslovaca «ÇETEKA», las conversaciones en Praga se llevaron a cabo en un ambiente «francamente realista y positivo». Por otro lado, el periódico revisionista polaco «Zycie Warszawy» escribió en relación con la visita del otro misionero del vaticano que «la visita del arzobispo Poggi a Polonia contribuirá para seguir avanzando en el  proceso de normalización, no sólo como resultado de sus conversaciones y reuniones con los representantes de las autoridades polacas, sino también como resultado de sus contactos directos con el clero».

Las visitas de los emisarios del vaticano a estos países son ahora bastante habituales y bienvenidas por las camarillas revisionistas. Esto se debe a que hay conformidad de intereses entre la nueva burguesía revisionista y la reacción clerical en casa y en el extranjero. En todos los países en los que hoy están los revisionistas en el poder, la religión, como parte orgánica de la superestructura, tiene el mismo papel y misión que ha tenido a través de los siglos: la santificación del poder de los gobernantes, ya sean feudales, burgueses o revisionistas y esclavizar espiritualmente a las masas obreras, la liquidación general de todos los movimientos revolucionarios y progresistas.

jueves, 1 de junio de 2017

[Sobre] China; Jim Washington, 1980



La «nueva democracia»


Durante la guerra civil revolucionaria dirigida por el Partido Comunista de China contra el Gobierno del Kuomintang, el Partido Comunista de China identifica las clases enemigas señalando a los grandes terratenientes y a los «capitalistas burocráticos». La clase capitalista burocrática, o la gran burguesía de China, de acuerdo con Mao Zedong, consistieron en cuatro familias enormemente ricas, Chiang, Soong, Kung y Chen, quienes tuvieron el sector estatal de la economía. Este sector incluye la mayor parte de la industria pesada de China, la mayor parte de la cual fue desarrollada por los imperialistas japoneses y nacionalizada por el gobierno Kuomintang después de la Segunda Guerra Mundial. Véase la obra de J. Chesneaux: «China: La República Popular» de  1979.

El resto de la burguesía china, la que el Partido Comunista de China considera como «capitalistas nacionales» serán sus aliados en la revolución democrática nacional. Este sector de la burguesía controlaba dos terceras partes de la producción industrial moderna en China en la época de la revolución.  Véase de nuevo la obra de J. Chesneaux: «China: La República Popular» de 1979.

Las empresas de la burguesía nacional se concentran sobre todo en la industria ligera –textiles, productos alimenticios, etc.–, pero también se incluyen las minas, molinos de acero, etc. Entre ellos se encontraban fábricas modernas a gran escala y los molinos que emplean a decenas de miles de trabajadores cada uno.

El programa presentado por el Partido Comunista de China durante la revolución nacional-democrática fue diseñado para ganar la cooperación de la burguesía nacional, haciendo hincapié en que habría un lugar para ellos en la sociedad de la «nueva democracia» que el Partido Comunista de China proponía. Mao Zedong describió el programa económico del Partido Comunista de China de la siguiente manera:

«Confiscar la tierra de la clase feudal y entregarla a los campesinos; confiscar el capital monopolista, cuyos cabecillas son Chiang Kai-shek, T. V. Soong, H. H. Kung y Chen Li-fu, y entregarlo al Estado de nueva democracia; proteger la industria y el comercio de la burguesía nacional: éstos son los tres principios cardinales del programa económico de la revolución de nueva democracia». (Mao Zedong; La situación actual y nuestras tareas, 25 de diciembre de 1947)

Veamos otro ejemplo del campo económico de la nueva democracia:

«En vista del atraso económico de China, incluso después de la victoria de la revolución en todo el país, será todavía necesario permitir, durante un largo período, la existencia del sector capitalista representado por la extensa capa superior de la pequeña burguesía y por la burguesía media». (Mao Zedong; La situación actual y nuestras tareas, 25 de diciembre de 1947)

En el ámbito político, Mao Zedong dejó claro que el Partido Comunista de China no tenía la intención de establecer la dictadura del proletariado, sino una coalición de gobierno de las cuatro clases a las que el Partido Comunista de China calificaba como democráticas y revolucionarias: el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía y la burguesía nacional:

«La política de nueva democracia, que preconizamos, consiste en derrocar la opresión extranjera y liquidar la opresión interior feudal y fascista, para luego establecer un régimen político de frente único de todas las clases democráticas, y no uno de vieja democracia. Lo que preconizamos coincide plenamente con las tesis revolucionarias del Dr. Sun Yat-sen. (...) Hay quienes se preguntan si los comunistas chinos, una vez en el poder, no implantarán una dictadura del proletariado y un gobierno unipartidista, siguiendo el ejemplo de Rusia. Nuestra respuesta es que un Estado de nueva democracia, basado en la alianza de las diversas clases democráticas, es por principio distinto de un Estado socialista de dictadura del proletariado». (Mao Zedong; Sobre el gobierno de coalición, 24 de abril de 1945)

Este gobierno de coalición democrática iba a estar en teoría bajo la dirección del proletariado, pero se hacía énfasis en que iba a ser en principio diferente de la dictadura del proletariado. Esto se debió a que Mao Zedong pensaba que la etapa democrática nacional de la revolución continuaba tras el derrocamiento del gobierno Kuomintang y el establecimiento de una de un gobierno democrático de coalición. Mientras explicaba que el programa inmediato del Partido Comunista de China era el derrocamiento del gobierno de Kuomintang, agregó que:

«Nuestro programa general de nueva democracia ha permanecido y permanecerá inalterado a lo largo de toda la etapa de la revolución democrático-burguesa, es decir, durante varias décadas». (Mao Zedong; Sobre el gobierno de coalición, 24 de abril de 1945)