«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 20 de septiembre de 2014

Los antimarxistas y sus técnicas para negar el centralismo democrático


«
Los revisionistas, y en general, todos los movimientos pseudomarxistas, han negado el centralismo democrático, o han hablado en su nombre para usurparlo y distorsionarlo para finalmente reemplazarlo por el centralismo burocrático:

«Con el fin de rechazar las enseñanzas del marxismo-leninismo sobre el papel y la importancia de la organización del partido, los enemigos de la clase obrera y el marxismo-leninismo, los oportunistas y revisionistas, antiguos y nuevos, niegan el principio del centralismo democrático, considerándolo como innecesario, como un principio que hace al partido burocrático, que marchita la iniciativa de la masas de los miembros del partido y evita su participación en la solución de problemas. Bajo el pretexto de la supuesta democracia y la libertad de opinión, algunos revisionistas, que toman el punto de vista liberal-anarquista, niegan la necesidad de que el centralismo en el partido y se oponen al principio de que todo el trabajo y la actividad del partido deben estar centralizadas y llevadas a cabo bajo el liderazgo de un solo centro. De acuerdo con estos revisionistas, la concentración del liderazgo en un solo centro niega los órganos inferiores, inhibe su iniciativa, y así sucesivamente. Por lo tanto, dicen, los órganos inferiores deben trabajar de forma independiente del centro y ser completamente autónomos. Por otro lado, consideran que la disciplina dentro del partido, y la aplicación obligatoria de las decisiones, como requisito irrazonable y contrario a la democracia, lo que impide la iniciativa de las masas y los coloca bajo el dictado de los órganos superiores o la minoría. Ellos niegan la necesidad de la participación de todos los miembros del partido, sin excepción, en una de las organizaciones de base, y describen el requisito obligatorio de rendir cuentas de las funciones que desempeñan como ultra-democracia, es decir, una distorsión de la democracia. La base ideológica y de clase de estos puntos de vista y teorías revisionistas que niegan el principio del centralismo democrático y sus requisitos, hay que buscarla en la ideología burguesa y pequeño burguesa; en el intelectualismo burgués, el liberalismo y el anarquismo». (Petro Ciruna y Pandi Tase; La degeneración organizativa de los partidos revisionistas y sus consecuencias, 1978)

Y junto a esta posición frente al centralismo democrático marxista-leninista, existe otra posición; la de hablar en nombre del respeto y aceptación del centralismo democrático para aplicar el centralismo burocrático que convierte al partido en un régimen guerrillero, sin democracia interna; veamos:

«Mientras se luchaba contra las ideas liberales anarquistas, el Partido del Trabajo de Albania siempre ha luchado también contra los puntos de vista y prácticas burocráticas de los revisionistas modernos en relación con el principio del centralismo democrático. Los revisionistas modernos que están en el poder, encabezados por los revisionistas soviéticos, hablan mucho acerca de la democracia dentro del partido y se jactan de que aplican los principios leninistas sobre el partido. Pero esto está lejos de la verdad. En esos partidos, el centralismo democrático se ha transformado en el centralismo burocrático. Los miembros del partido que se oponen a su línea y la política antiproletaria son sometidos a represalias, el destierro y la cárcel. La línea de los partidos revisionistas no es el fruto de la participación de la masa de los miembros del partido y las clases trabajadoras, sino el trabajo de las camarillas gobernantes. La disciplina del partido se ha convertido en una disciplina mecánica y la masa de los miembros del partido se someten a las decisiones de la dirección desde el miedo». (Petro Ciruna y Pandi Tase; La degeneración organizativa de los partidos revisionistas y sus consecuencias, 1978)

De una forma u otra, todos los partidos revisionistas, usan una de las dos versiones contrarias al centralismo democrático, a veces combinando sus dos antítesis. Es sabido que muchos partidos por ejemplo usan métodos de descentralización en el partido, que no somete a los órganos superiores o inferiores a ninguna supervisión ni crítica, y a la vez usan métodos de expulsión a quién ejerza su derecho de crítica sobre la dirigencia. El fin de estas formas de organización no marxista es legitimar a la dirigencia». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

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