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domingo, 17 de diciembre de 2017

La teoría de que el terrorismo vence las ilusiones reformistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El PCE (r) creía que con las acciones de los GRAPO, estaba abriendo los ojos a los obreros y el resto de masas trabajadoras sobre el carácter del reformismo:

«Ese salto cualitativo se concreta en que el movimiento de masas se ha liberado de toda ilusión reformista y no espera nada de los de arriba; sólo confía en su lucha, en su fuerza y en su unidad; y está resistiendo en todas partes. (...)  Lo cierto es que hoy es imposible paralizar nuestra actividad político-militar a pesar de cualquier éxito policial aislado. (...) Lo cierto, en definitiva, es que el Partido y la guerrilla son un hecho, que su influencia política es inmensa, que van a desarrollarse inevitablemente y que son la garantía de que ya en ningún momento se vaya a producir la desmoralización ni la paralización del movimiento». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

Esta teoría del PCE (r) también es profundamente antimarxista y antileninista. La vida ha demostrado desde hace siglos que el terrorismo de este tipo no ayuda a organizar a los obreros ni ayuda a su concienciación política consiguiendo alejarlos de las ideas reformistas como pretenden hacernos creer:

martes, 1 de abril de 2014

Reflexiones de Enver Hoxha sobre el terrorismo y su incompatibilidad con el marxismo-leninismo


(1) «Mucha gente, entre la cual se cuentan revolucionarios sinceros, al haber rechazado el camino reformista de los revisionistas y haberlo criticado, han abrazado otros conceptos erróneos sobre la revolución y sus vías de desarrollo. Esto se relaciona con su posición de clase pequeño burguesa, con la ausencia de la debida formación ideológica marxista-leninista y con las influencias que ejercen sobre ellos los puntos de vista anarquistas, trotskistas y golpistas. Algunos de ellos conciben la revolución como un golpe militar, como obra de unos cuantos «héroes». Sobrestiman y absolutizan el papel de la «actividad subjetiva», y piensan que la situación revolucionaria, como condición para el estallido de la revolución, puede ser creada artificialmente por las «acciones enérgicas» de un grupo de combatientes que sirve como «pequeño motor» que pone en movimiento al «gran motor» de las masas. Según ellos el potencial revolucionario de las masas en la sociedad capitalista está en todo momento a punto de estallar, basta un impulso exterior, basta que se cree un foco guerrillero para que las masas lo sigan automáticamente.

La lucha armada de un grupo de revolucionarios profesionales sólo puede ejercer influencia en el ímpetu de las masas cuando se coordina con otros objetivos políticos, sociales, psicológicos que determinan el surgimiento de la situación revolucionaria y cuando se apoya en las amplias masas del pueblo y goza de su simpatía y respaldo activos. De lo contrario, como demuestra la dolorosa experiencia en algunos países de América Latina, la acción de la minoría armada, por heroica y abnegada que sea, choca con la incomprensión de las masas, se aísla de ellas y sufre derrotas». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)

(2) «La táctica actual de los imperialistas es engañar a  la humanidad progresista, engañar a los pueblos y pro­pagar el miedo a una nueva guerra sangrienta, aplastar todo tipo de resistencia popular, de lucha de liberación nacional, con el pretexto de que cualquier acto revolu­cionario sería bandidismo, sería terrorismo que trunca la «paz», la «tranquilidad» y se sale de los marcos de la democracia, obviamente, burguesa. Apoyan estas teorías también en acciones que impulsan y organizan los centros de la «seguridad» de los países imperialistas, como la CIA, la KGB, la «seguridad» china, la «seguridad» japonesa, etc. Todos estos engendros del capital organizan bandas terroristas que cometen asesinatos y masacres y tratan de implicar a los elementos revolucionarios de los pueblos, a los marxista-leninistas para desacreditarles y golpearles.

Todos los imperialistas, juntos y por separado, han encontrado diversas formas para encadenar, aplastar y desacreditar la revolución, para desacreditar su teoría marxista-leninista y en particular el leninismo, que es la teoría marxista verdadera y en acción en la época actual del imperialismo en descomposición, en la época de las revoluciones proletarias». (Enver Hoxha; Las dos superpotencias y los demás pretendientes a la hegemonía mundial ponen en peligro a los pueblos; Las superpotencias, 21 de octubre de 1978)

(3) «En los países capitalistas, además de las fuerzas revolucionarias que están dirigidas por el partido marxista-leninista, hay otras fuerzas que luchan y se enfrentan con la policía, la gendarmería, etc. Muchas acciones y enfrentamientos de estas otras fuerzas tienen un carácter terrorista, aventurerista, anarquista, se presentan con toda clase de colores y etiquetas y están guiadas por diversas ideologías. Estas acciones a menudo son organizadas a instigación de los servicios secretos de los países capitalistas, son financiadas por ellos, y tienen por objeto, entre otras cosas, desacreditar a los partidos marxista-leninistas, atribuyéndoles tales acciones. Los elementos fascistas o los agentes secretos de la burguesía que organizan y dirigen frecuentemente estas acciones, se esfuerzan por sacar partida del descontento, la indignación y el coraje del proletariado, de los estudiantes, de la juventud etc., a fin de lanzar a los grupos y los diversos movimientos que forman estas masas a acciones que además de no tener nada en común con los movimientos revolucionarios reales, ponen en peligro los propios movimientos revolucionarios, creando la impresión de que el proletariado está en degradación, de que se ha transformado en lumpemproletariado.

Los partidos marxista-leninistas, dedicando la debida atención a esta cuestión, deben, de una parte, hacer que las masas se convenzan por su propia experiencia de que las acciones revolucionarias tienen un carácter totalmente diferente de los actos terroristas y anarquistas y, de otra parte, deben luchar para separar y reconducir de las filas de los grupos terroristas y anarquistas a los elementos revolucionarios que han caído en su trampa, alejarlos también de la influencia que puedan haber recibido de los fascistas y los agentes secretos de la burguesía infiltrados en dichos grupos». (Enver Hoxha; El imperialismo y revolución, 1978)

(4) «La lucha del proletariado, dirigido por los marxistas-leninistas contra el imperialismo, el capitalismo local, el Estado burgués y de sus partidos políticos, no puede dejar de conducir a golpes entre estos últimos y el proletariado y sus aliados. Provistos de que nuestras acciones son revolucionarias no puede haber otra opción.


Los reformistas evitan llegar a las manos, en realidad votan y apoyan el fortalecimiento de las fuerzas armadas, la policía y otras fuerzas que protegen el sistema capitalista. Los reformistas están sólo a favor de ciertas reformas, suficientes para engañar al proletariado y las masas; ellos están a favor de su propia participación en el Estado capitalista, por lo tanto, ellos están a favor del orden capitalista.


Describen cualquier persona que se levanta contra la burguesía y sus lacayos como terrorista y anarquista. Los marxista-leninistas están en contra el terrorismo y contra el anarquismo, tanto en la teoría y la práctica. Sin embargo, estamos preparando la revolución, por lo tanto, estamos obligados a llegar a las manos con el ejército de la burguesía. Por esta razón la burguesía ya se está preparando el terreno y adoctrina a las masas psicológicamente para crear la impresión entre ellos que nosotros, los comunistas y proletarios que se levantan en la insurrección contra el sistema de opresión y explotación, presuntamente son terroristas, anarquistas, asesinos y ladrones de bancos y nos etiqueta con otros epítetos que son perfectamente adecuados para las bandas terroristas y anarquistas, pero de ninguna manera son apropiada para los comunistas. Es el sistema capitalista que crea estas bandas, el que provoca la degeneración de sus miembros y les anima a operar bajo, etiquetas pseudoproletarias, pseudocomunistas y pseudorevolucionarias. Originalmente, muchos miembros de estas pandillas eran gente honesta, desempleados y sin hogar que han sufrido grandes dificultades, pero esta vida miserable y el capitalismo mismo los llevan a cometer actos de terrorismo, robo y asesinato. En algunos casos, estas pandillas son una vergüenza para el poder de la burguesía, pero sobre todo que sirven a la burguesía y es por lo que éstas aumentan continuamente y los deja libres para seguir actuando. Este es el ejército del fascismo con que el proletariado se ha enfrentado y siempre ha chocado cada vez que se levanta en la lucha revolucionaria. Estas bandas son las ayudas auxiliares del ejército, la policía y todos los órganos de coerción de la burguesía». (Enver Hoxha; Sólo bajo un genuino partido marxista-leninista se pueden conseguir los objetivos; A partir de una charla con Ernst Aust, Presidente del Partido Comunista de Alemania Marxista-Leninista, 30 de noviembre de 1979)


(5) «Ni el anarquismo, ni el terrorismo, ni el bandidismo, que están cobrando vastas proporciones en los países capitalistas y revisionistas, tienen nada en común con la revolución. Los hechos de cada día comprueban que los grupos anarquistas, terroristas y de bandidos están siendo utilizados por la reacción como una justificación y una arma a la vez para preparar e implantar la dictadura fascista, para amedrentar a la pequeña burguesía y convertirla en instrumento y en terreno abonado para el fascismo, para paralizar a la clase obrera y mantenerla encadenada al capitalismo, bajo la amenaza de perder las pocas migajas que le ha «concedido» la burguesía.

Todas estas corrientes y grupos se enmascaran con nombres atrayentes, como «proletarios», «comunistas», «brigadas rojas» y otros apelativos, que siembran una gran confusión. Las acciones de estos grupos no tienen nada que ver con el marxismo-leninismo, con el comunismo.

La burguesía, en su propaganda, acusa también a los comunistas, a los que están verdaderamente por la revolución y el socialismo, por la destrucción del dominio burgués, de terroristas, anarquistas y bandidos, y trata de movilizar a la opinión pública contra las verdaderas organizaciones revolucionarias del proletariado y su vanguardia. Es principalmente por este objetivo que incita el terrorismo y el bandidismo, los cuales en países como Italia están cobrando grandes proporciones». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

(6) «Un partido marxista-leninista revolucionario está reñido con el reformismo con el anarquismo y el terrorismo. Se opone a todas estas corrientes contrarrevolucionarias en cualquier forma que se presenten. El partido debe tener en cuenta que la burguesía no permanecerá impasible, lo golpeará, calificará sus actos de anarquistas y terroristas, mas esto no debe llevarle a mantenerse a la zaga de los acontecimientos y del movimiento de las masas, a dejar de emprender acciones y a caer en el círculo vicioso de los partidos revisionistas y reformistas.

Son las propias acciones complejas de la lucha política, ideológica y económica de los partidos marxista-leninistas a la cabeza de la clase obrera, contra la burguesía, la socialdemocracia, el revisionismo y el Estado burgués, las que definen a los ojos de las masas el verdadero carácter revolucionario de estas acciones. Las masas saben distinguir las verdaderas acciones revolucionarias que van en su interés del terrorismo y el anarquismo. Por eso se suman a las acciones revolucionarías que dirigen los partidos marxistas-leninistas y se alzan contra el poder de la burguesía, independientemente de los ataques y la dura represión, a veces sangrienta, que la burguesía capitalista lanza contra la clase obrera y los verdaderos comunistas». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

(7) 
«De entre las armas de la burguesía capita­lista, atemorizada por la oleada de revoluciones, viene te­niendo difusión la corrupción de las camarillas, ocultas y en el poder, la degeneración intelectual y moral valiéndo­se de todos los medios de propaganda. La burguesía utili­za, asimismo, su arma preferida en época de crisis, el terrorismo, con el que intenta mancillar a los ojos del pueblo sublevado la ardiente aspiración a la liberación de los grilletes del capital e, identificando el terrorismo con la actividad de los verdaderos revolucionarios, intenta amedrentar a las masas, apartarlas de la revolución, preservar el régimen de opresión y salir de la grave y mortal crisis sin grandes pérdidas». (Enver Hoxha
Reflexiones; Las superpotencias, 15 de julio de 1981)

(8) 
«Para atemorizar a las masas y preparar la implantación del fascismo, el gran capital está incitando el terrorismo, que en numerosos países ha tomado amplias proporciones. Con el terrorismo la burguesía pretende, asimismo, denigrar al verdadero movimiento revolucionario, desviar hacia un camino erróneo a diversos elementos que se rebelan contra su opresión. De forma intencionada identifica la lucha revolucionaria con el terrorismo, con el fin de crear entre las masas la idea de qué los comunistas, los patriotas y los revolucionarios que luchan contra la opresión nacional y social, son terroristas y anarquistas que asesinan y saquean. Los verdaderos revolucionarios están contra el terrorismo y el anarquismo, en la teoría y en la práctica». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

martes, 24 de abril de 2018

Sobre el aumento de los juicios por enaltecimiento del terrorismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Últimamente ha salido a la palestra de la opinión pública española las condenas contra diversos músicos, tuiteros, humoristas, titiriteros, y demás artistas, con lo que ha vuelto a debatirse la cuestión de la libertad de expresión y temas similares.

¿Es por ejemplo «una muestra de fascismo» las condenas de la Audiencia Nacional a los raperos simpatizantes del PCE (r) como tanto dicen ellos? 

Analicemos las condenas, sus razones, y el carácter ideológico de los elementos condenados.

«Curiosamente» desde el final de ETA se ha quintuplicado los datos de juicios por enaltecimiento del terrorismo:

«Los datos hablan por sí solos. En el año 2015 la Audiencia Nacional emitió hasta 25 sentencias por delitos de enaltecimiento del terrorismo. Nada más y nada menos que cinco veces más de las que produjo el mismo tribunal durante el año 2011, cuando la organización terrorista ETA dejó las armas. De las 25 sentencias señaladas, seis terminaron en absolución y 19 en una condena para los acusados siendo la pena más repetida la de un año de prisión y siete de inhabilitación. En 2011, sin embargo, sólo uno de los cinco juicios terminó en condena, según los datos a los que ha tenido acceso Público». (El Diario; Los juicios por enaltecimiento del terrorismo se quintuplican desde el final de ETA con el PP en el Gobierno, 11 de febrero de 2016)

Esto no es muy sorpresivo, sin la cuestión etarra, el Estado ya no tiene un as en la manga para distraer a las masas en un tema que era fetiche para la contertulia de los programas políticos, para las polémicas parlamentarias o para los discursos preelectorales, por tanto se intenta avivar artificialmente el tema aunque ya no sea con los miembros de la organización, sino con sus simpatizantes, intentando extender la cuestión etarra de forma artificial para sus intereses.

Entre todos estos juicios hemos visto efectivamente casos de enaltecimiento del terrorismo claros mezclados con sorna, como el del músico César Strawberry:

«La Audiencia Nacional absolvió este martes al líder de Def con Dos, Cesar Montaña Lehman –cuyo nombre artístico es César Strawberry–, para quien la fiscalía pedía un año y ocho meses de cárcel por una serie de tuits. (...) Entre otros mensajes publicados entre noviembre de 2013 y julio de 2014, Strawberry escribió: «El fascismo sin complejos de Esperanza Aguirre, política del PP, me hace añorar hasta los Grapo» o «Street Fighter, edición post-ETA: Ortega Lara versus Eduardo Madina». El cantante retuiteo, «haciéndolo suyo», según el tribunal, este otro comentario: «¿Se puede llevar una camiseta con un estampado de Miguel Ángel Blanco? Lo pregunto desde el respeto y el verano». (El País; Absuelto el líder de Def Con Dos de enaltecimiento del terrorismo, 20 de julio de 2016)

El caso de «Fausto»:

«Un joven acusado de enaltecimiento del terrorismo se ha conformado este martes en la Audiencia Nacional con la pena de un año de cárcel por publicar en Twitter mensajes en los que justificaba a ETA, humillaba a sus víctimas, e incitaba a acciones violentas. (...) «¿Alguien puede pegarle algún tiro en la nuca a la Infanta?, porfis», «Escrache a las víctimas de ETA» y «Ojalá a Irene Villa la hubieran matado» son algunos de los comentarios que el acusado publicó entre 2013 y 2014 en su perfil de Twitter, Ibai_93, que abrió en 2011. Otros mensajes hirientes hacia las víctimas del terrorismo son: «Los twiterroristas se ríen porque quedarán libres y Ordóñez no», «Me sé de unos cuantos peperos a los que no van a poner en libertad porque están bien muertos» y «Gora ETA militarra». (El País; Un año de cárcel por pedir un tiro en la nuca a la Infanta y justificar a ETA, 12 de enero de 2016)

El caso de Germán:

«También en este 2017 se ha condenado a Germán –nombre otorgado por el Poder Judicial– a un año de cárcel y siete de inhabilitación por mensajes como «#inventatupropiorefrán No por mucho madrugar Gora Eta militar» o «a estos maderos les desearía yo algo en la nunca, y no son collejas». (El Público; La Audiencia ha condenado al menos a 30 personas por enaltecimiento de ETA y Grapo en redes sociales desde 2016, 31 de marzo de 2017)

Sin duda el caso más extraño es de la tuitera transexual Cassandra Vera: que fue condenada por trece chistes sobre Carrero Blanco y su muerte a manos de ETA en 1973:

«Según informa Marisa Recuero, Cassandra escribió 13 tuits, entre 2013 y 2016, sobre el que fuera presidente del Gobierno en el régimen franquista y el terrorismo. Entre ellos, algunos tales como «Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna, ETA le pagó el viaje a ella», «ETA impulsó una política contra los coches oficiales combinada con un programa espacial», «Película: A tres metros sobre el cielo. Producción: ETA films. Director: Argala. Protagonista: Carrero Blanco. Género: Carrera espacial», «Si hacer chistes de Carrero Blanco es enaltecimiento del terrorismo…», «Elecciones el día del aniversario del viaje espacial de Carrero Blanco. Interesante» o «¿Carrero Blanco también regresó al futuro con su coche? #RegresoAlFuturo». (El Mundo; Cassandra Vera, tras ser condenada por los tuits contra Carrero Blanco: «Es insultante y estúpido», 13 de marzo de 2017)

Caso inverosímil, pues esos treces tuits dudosamente constituyen un enaltecimiento del terrorismo pues están circunscrito dentro del género «humor negro» como los otros casos en los que los acusados fueron absueltos. Incluso, otros tuits publicados por Cassandra que ley en mano si podrían ser calificados de instigación y enaltecimiento del terrorismo, no fueron juzgados, hablamos de frases que han salido después en los medios como: «El asesinato de Rajoy va a ser #Unatravesurainfantil». (@kira_95; 10 de junio de 2012), «#MeMolestaQue Rajoy todavía no haya recibido un balazo en la cabeza». (@kira_95; 16 de diciembre de 2012) «Ejecutar a un facha». O directamente colgar imágenes de Gora ETA diciendo «Un día voy a hacer alguna de estas por mi cuidad». (@kira_95; 18 de julio d 2013). 

Efectivamente leyendo esto se ve que si la fiscalía hubiese querido hubiera tirado de estos tuits para condenarla a una multa o directamente a la cárcel, lo que indica que estos juicios son más bien de escarnio y advertencia pública más que otra cosa.

El mensaje de estos tuiteros que estamos viendo deja al descubierto que los autores no son muy maduros ni perspicaces. Están encuadrados en actitudes y comentarios de adolescentes que se regocijan en el uso del terror, y que fantasean y amenazan de muerte a sus enemigos en redes sociales. Evidencian que les falta un mínimo de inteligencia política para entender que así no se abre los ojos a la gente sobre el carácter de estas figuras que tanto odian, por no hablar del hondo desconocimiento sobre el carácter de estas bandas terroristas que en ocasiones enaltecen. Además muchos de ellos denotan una cobardía latente, cuando llamados a declarar, en vez de ser coherentes con su pensamiento terrorista, lo reducen todo a un «mal entendido», a su «libertad de expresión» sin explicar el apoyo a esas bandas y en ocasiones incluso lo tildan de comentario realizado para «hacer la gracia», mientras encima, durante el proceso y al término del mismo, piden que se note la «solidaridad antifascista» por mantenerse estoicos y no retroceder ante la represión. 

También ha habido casos ridículos en donde no había enaltecimiento del terrorismo ni siquiera discutible, como en el caso de los titiriteros o el sketch de Facu Díaz, parodias políticas sin más relevancia y sin posicionamiento político, finalmente absueltas. La mayoría de casos tanto los que constituyen un discutible enaltecimiento del terrorismo como los que no, han sido absueltos los acusados.

Algunos simplones del PCE (r) dicen que estos juicios demuestran la existencia de un fascismo, ahora recrudecido bajo mandato del PP. Si esto fuese cierto España sería el primer país fascista que permite el escarnio público de sus ministros por corrupción en los medios de comunicación; el primero que su justicia llama a declarar a su propio Presidente del Gobierno por corrupción, como ha ocurrido cuando la Audiencia Nacional ha reclamado a Rajoy para declarar en el caso Bárcenas. Cuando lo normal es que en un país fascista el líder máximo sea intocable y se concentren en él todos los poderes, y que sus ministros no sean imputados por corrupción sino expulsados a dedo según la voluntad del líder máximo aunque no haya motivos para tal procedimiento. Precisamente en España los recientes casos de obstaculización a la justicia del PP evidencia el carácter democrático-burgués de España, pues es la forma clásica de los partidos democrático-burgueses, es decir tratan de influenciar, sobornar o controlar las comisiones que evalúan la financiación de partidos o los jueces que evalúan si han cometido actos irregulares, así como impulsar a sus figuras allí, igual que hacen en la sanidad o educación, todo ello tratando de ganar ventaja sobre los demás partidos y poner la justicia de su lado. Mientras que en el fascismo, la justicia no se atrevería a tocar a los ministros, y mucho menos al presidente, porque sencillamente la justicia bajo el fascismo es directamente controlada por el ejecutivo.

sábado, 17 de marzo de 2018

La creencia de que las leyes antiterroristas corresponden a países fascistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«La aplicación de leyes antiterroristas que bajo lagunas legales se hacen extensibles a organizaciones y militantes no terroristas de todo tipo no es un rasgo que demuestre que haya fascismo, es un mecanismo que todas las democracias burguesas o fascismos han aplicado desde sus orígenes bajo distintas denominaciones como puede ser leyes contra el bandidaje, contra el robo, contra los pobres, contra las asociaciones ilícitas, contra la sedición, contra la rebelión, y en todos estos casos se guardaban términos ambiguos con lo que poder extender esa legalidad a los trabajadores que molestaban por una u otra razón.

El propio Olarieta nos insinúa bajo sus tesis afines al PCE (r), que vivimos en una Europa llena de países fascistas (sic):

«Sorprende, por ejemplo, comprobar que el artículo 2 del Convenio Europeo para la Represión del Terrorismo de 1977 sea una reproducción del artículo 4 del Tratado de 1942 entre la Alemana nazi y la Italia fascista (88). Su proceso de elaboración es la viva imagen de la negación de la democracia, se redactó clandestinamente, sin que la Asamblea del Consejo de Europa pudiera conocer el texto, ni siquiera en trámite de urgencia (89). En España, toda esa creación legislativa se asocia fácilmente al régimen franquista». (Juan Manuel Olarieta; Transición y represión política, Revista de Estudios Políticos, 1990)

Y cita las consecuencias que según él han tenido:

viernes, 23 de agosto de 2019

¿Los marxistas respetan y apoyan «cualquier tipo de lucha armada»?


«¿Cuál es la actitud de Pablo Hasél y demás seguidores o simpatizantes del PCE (r)/GRAPO sobre la lucha armada?

«Hasél: Yo respeto cualquier tipo de lucha, y nunca voy a condenar una acción armada que sea ahora mismo por ejemplo (sic), pero creo que primero hay que concienciar, pero si esa concienciación va acompañada de según qué acciones, yo personalmente la respeto». (Hasél y Valtonyc; Actuación En Gracia (Barcelona) + Entrevista, 2012)

Su amigo y compañero de profesión e ideológico Valtonyc sigue sus pasos:

«Según la sala, el rapero «justifica la violencia con menciones como «y mira, yo no tengo huevos a pillar una metralleta pero al menos no condeno al que se atreve y al que la lucha se aferra». (El Confidencial; La AN condena a tres años y medio al rapero Valtonyc por su canción sobre el Rey emérito, 22 de febrero de 2017)

Por supuesto alguien que apoya los métodos terroristas de la RAF, ETA y GRAPO es bastante normal que diga esto; que un anarco-comunista como Hasél lo sostenga también entra dentro de la lógica. ¿Pero acaso los marxistas apoyan cualquier tipo del uso de la violencia? El uso del terror indiscriminado, el uso del engaño o la corrupción serían fines lícitos si «Hacen avanzar al movimiento». Más bien esto es un planteamiento cercano al pensamiento nietzschano o al fascista, de que no hay moral que valga, no hay escrúpulos para conseguir el objetivo pretendido, similar a la postura que tanto criticó Marx de la mezquina máxima jesuítica del «Fin justifica los medios». Esta moralidad influye en todos los sentidos. De aquí se comprende porqué las organizaciones revisionistas se empecinan tanto en ocultar y justificar sus errores, creyendo que con eso hacen un servicio a la «causa».

Demos una clase rápida a Hasél y Valtonyc sobre la posición marxista en torno al tema de la violencia revolucionaria en la historia:

lunes, 21 de septiembre de 2020

Lenin contra la teoría del terrorismo excitativo


«En la octavilla tampoco falta la teoría del terrorismo excitativo. «Cada desafío del héroe despierta en todos nosotros el espíritu de lucha e intrepidez», nos dicen. Sin embargo, sabemos por lo pasado y vemos por lo presente que sólo las nuevas formas del movimiento de masas o el despertar de nuevos sectores de las masas a la lucha independiente despiertan de verdad en todos el espíritu de lucha e intrepidez. En cambio, los desafíos, precisamente porque no pasan de ser desafíos, de los Balmashev, causan solo de momento una sensación efímera y llevan a la larga incluso a la apatía, a la espera pasiva del desafío siguiente. Se nos asegura más adelante que «cada relámpago de terrorismo da luz a la inteligencia», lo cual no advertimos, lamentablemente, en el Partido de los Socialistas-Revolucionarios, que preconiza el terrorismo. Se nos ofrece una teoría de la labor minúscula y de la gran obra. «Quien tenga más fuerzas y mayores posibilidades y decisión no debe darse por satisfecho con la labor minúscula (!), debe buscar y entregarse a una gran obra: la propaganda del terrorismo entre las masas (!), la preparación de complicadas –¡se ha olvidado ya la teoría de la calidad de incapturable!– empresas terroristas». ¿Verdad que resulta inteligente a maravilla? Entregar la vida de un revolucionario para vengarse del canalla Sipiaguin y sustituirlo por el canalla Plehve es una gran obra. Pero preparar, por ejemplo, a las masas para una manifestación armada es una labor minúscula. Revoliutsionnaya Rossia explica esto en su número 8, al declarar que de las manifestaciones armadas «es fácil hablar y escribir como de algo perteneciente a un futuro lejano e impreciso»; «pero todas estas peroratas han tenido hasta ahora un carácter solo teórico». ¡Qué bien conocemos este lenguaje de quienes se sienten libres de las incomodidades que implican las firmes convicciones socialistas y de la gravosa experiencia de todos los movimientos populares, cualesquiera que sean! Esas personas confunden lo tangible y los resultados inmediatos sensacionales con su importancia práctica. Para ellas, la exigencia de sustentar con firmeza el criterio clasista y velar por el carácter masivo del movimiento es «teorización imprecisa». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Aventurerismo revolucionario, 1902)

martes, 9 de enero de 2018

La teoría de que el terrorismo es bueno porque supone atemorizar a los explotadores; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Últimamente nos ha causado especial gracia lo que los nuevos cachorros del PCE (r) van pregonando. Pablo Hasél, Valtonyc, Siker [*] y demás raperos anarcoides seguidores del PCE (r) se basan constantemente en la cita de Ulrike Menihoff que viene a decir que practicando el terrorismo se lograría que la burguesía negociase para no perder sus bienes (?), un pensamiento propio del reformismo armado, ¡como si el objetivo del proletariado fuese negociar con la burguesía para unas cuantas migajas!

«No sabes cómo temblarían los poderosos si lleváramos la violencia a la puerta de su casa. Si vieran amenazados sus privilegios y sus vidas, negociarían para no perderlo todo». (Cita extraída del documento Rafael Narbona; Ulrike Meinhof; La guerrilla urbana, 2011)

Este pensamiento ha sido la consigna de los elementos más inmaduros. Creen que es mejor y más efectivo el aventurerismo y el terrorismo, lo que entre el anarquismo se ha llamado «acción directa», que lo que ellos llaman el «estéril» trabajo de lucha y clarificación ideológica o de la «tediosa» organización de las masas.

En general hemos visto que históricamente el PCE (r) se ha valido de pensamientos similares que no vale la pena volver a reproducir pues ya hemos documentado suficientemente que este es su pensamiento.

Los marxistas ya analizaron muchos años antes todo tipo de terrorismo, incluyendo el asesinato selectivo de explotadores en medio de luchas por reivindicaciones económicas justas. Concluyeron que eso era el clásico pensamiento premarxista, pero que para la clase obrera poca rentabilidad le produce esos hechos, y que de facto contribuye a desviarlos de su organización, educación y preparación para la revolución:

«No cabe duda de que también el terror económico tiene cierta «justificación» aparente, por cuanto es empleado para atemorizar a la burguesía. Pero ¿qué significa este temor, si es pasajero y fugaz? Y que sólo puede ser pasajero, lo evidencia el mero hecho de que es imposible practicar el terror económico siempre y en todas partes. Eso en primer lugar. En segundo lugar, ¿qué pueden reportarnos el temor pasajero de la burguesía y las concesiones obtenidas merced a él: si no estamos respaldados por una fuerte organización obrera de masas, dispuesta siempre a luchar por las reivindicaciones de los obreros y capaz de defender con buen éxito las concesiones conquistadas? Y los hechos evidencian que el terror económico mata la necesidad de tal organización, quita a los obreros el deseo de unirse, de luchar por iniciativa propia, pues, afortunadamente, cuentan con héroes terroristas capaces de actuar por ellos. ¿Debemos desarrollar en los obreros el espíritu de iniciativa? ¿Debemos desarrollar en los obreros el deseo de una estrecha unidad? ¡Naturalmente que sí! Pero ¿podemos acaso practicar el terror económico, si mata en los obreros lo uno y lo otro? ¡No, camaradas! No es propio de nosotros asustar a la burguesía con unos cuantos atentados desde las encrucijadas: dejemos que se ocupen de tales «asuntos» ciertos terroristas. ¡Nosotros debemos actuar abiertamente contra la burguesía, debemos tenerla amedrentada constantemente, hasta la victoria definitiva! Y para ello lo que hace falta no es el terror económico, sino una fuerte organización de masas, capaz de llevar a los obreros a la lucha». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; El terror económico y el movimiento obrero, 1908)

Concluyendo tras un análisis serio que el problema no era ni las máquinas, ni la fábrica, ni el burgués de turno que explota a los proletarios, sino las relaciones de producción que guardan todo ello:

«La lucha de los obreros no siempre ni en todas partes reviste la misma forma. Hubo un tiempo en que los obreros luchaban contra los patronos rompiendo las máquinas e incendiando las fábricas. ¡La máquina: he ahí el origen de la miseria! ¡La fábrica: he ahí el lugar de la opresión! ¡Rompámoslas, incendiémoslas! decían entonces los obreros. Era aquélla la época de los choques espontáneos, como manifestaciones de una rebeldía anárquica. Conocemos también casos en que los obreros, desilusionados en cuanto a la eficacia de los incendios y las destrucciones, pasaban a «formas más tajantes»: a los atentados contra la vida de los directores, los gerentes, los administradores, etc. No es posible destruir todas las máquinas ni todas las fábricas, decían entonces los obreros, y, además, no es ventajoso para los obreros; pero siempre se puede amedrentar a los gerentes y meterlos en un puño con el terror: ¡duro con ellos, infundámosles espanto! Era la época de los choques terroristas individuales sobre la base de la lucha económica. El movimiento obrero condenó tajantemente esas dos formas de lucha, relegándolas al olvido. Y se comprende por qué. No hay duda de que la fábrica es en efecto, un lugar donde los obreros son explotados ni de que la máquina ayuda hasta ahora a la burguesía a acrecentar dicha explotación, pero eso no quiere decir que la máquina y la fábrica sean en sí el origen de la miseria. Por el contrario, precisamente la fábrica y precisamente la máquina permitirán al proletariado romper las cadenas de la esclavitud, acabar con la miseria, abatir toda opresión; para ello se requiere únicamente que, en vez de ser propiedad privada de este o aquel capitalista, se conviertan en propiedad colectiva de todo el pueblo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; El terror económico y el movimiento obrero, 1908)

Queda evidenciada la falta de formación marxista-leninista que padecen las personas que apoyan el terrorismo consciente o inconscientemente; no quiere decir que no puedan superarlo pero la primera condición que han de cumplir es desprenderse de tanto mito y sentimentalismo; y claro es, mostrar una cierta voluntad de superar sus limitaciones acompañado de una profunda y honesta crítica de sus posturas actuales.

La posición marxista sobre el terror es la siguiente:

«El bolchevismo heredó, al surgir en 1903, la tradición de guerra despiadada al revolucionarismo pequeño burgués, semianarquista o capaz de coquetear con el anarquismo, tradición que había existido siempre en la socialdemocracia revolucionaria y que se consolidó particularmente en nuestro país en 1900-1903, cuando se sentaban los fundamentos del partido de masas del proletariado revolucionario de Rusia. El bolchevismo asimiló y continuó la lucha contra el partido que más fielmente expresaba las tendencias del revolucionarismo pequeño burgués, es decir, el partido «socialrevolucionario», en tres puntos principales. En primer lugar, este partido, que rechazaba el marxismo, se obstinaba en no querer comprender tal vez fuera más justo decir en no poder comprender la necesidad de tener en cuenta con estricta objetividad, antes de emprender una acción política, las fuerzas de clase y sus relaciones mutuas. En segundo término, este partido veía un signo particular de su «revolucionarismo» o de su «izquierdismo» en el reconocimiento del terror individual, de los atentados, que nosotros, los marxistas, rechazábamos categóricamente. Claro es que nosotros condenábamos el terror individual únicamente por motivos de conveniencia; pero las gentes capaces de condenar «en principio» el terror de la Gran Revolución Francesa, o, en general, el terror ejercido por un partido revolucionario victorioso, asediado por la burguesía de todo el mundo, esas gentes fueron ya condenadas para siempre al ridículo y al oprobio en 1900-1903 por Plejánov, cuando éste era marxista y revolucionario. En tercer lugar, para los «socialrevolucionarios» ser «izquierdista», consistía en reírse de los pecados oportunistas, relativamente leves, de la socialdemocracia alemana, mientras imitaban a los ultraoportunistas de ese mismo partido en cuestiones tales como la agraria o la de la dictadura del proletariado». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo, 1920)

Esto significa que el terror puntual desatado por un partido proletariado con amplia influencia entre el proletariado, que cuenta con la aprobación de los trabajadores para aplicar esas medidas y que se encuentra generalmente en mitad de una lucha de clases aguda frente a la resistencia violenta de las clases explotadoras como ocurrió con los bolcheviques en la guerra civil de 1918-1922, no es comparable a la política terrorismo que ocupa la mayoría de la actividad de los pequeños grupos sin influencia con las masas y que actúan en su nombre, sin tener en cuenta las condiciones para el desencadenamiento de cualquier acción armada, como han realizado históricamente los grupos anarquistas y semianarquistas. Por eso el terror en el primer caso es aprobado e incluso propuesto por el pueblo y ayuda a mantener o impulsar una causa en un momento temporal y determinado, mientras que en el segundo caso es contraproducente y causa el rechazo del pueblo». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[*]  
Autocrítica de Siker, músico y antiguo simpatizante de las ideas del PCE (r); Siker, 2018

miércoles, 2 de enero de 2019

La advertencia de Joan Comorera sobre el terrorismo político del PCE de Carrillo-Ibárruri


«Ahora bien, el Buró Político [del PCE] haría bien en calcular más serenamente el camino y el arma que escoge, ya que el terrorismo nunca ha dado buen resultado a las organizaciones que lo han empleado. Haría bien en recordar la experiencia del partido social-revolucionario ruso y del provocador Azef, jefe de su organización de combate y al mismo tiempo agente de la Ojrana. Haría bien en recordar que en nuestro país el anarquismo ha hecho una desastrosa experiencia del terrorismo y que la locura se saldó con pérdidas irreparables en las filas de la CNT. El Buró Político haría bien en grabarse en el cerebro que el terrorismo es el arma de los impotentes, de los desesperados, y a menudo de los cobardes, también por experiencia histórica, de los agentes del enemigo de clase incrustado en los centros dirigentes del proletario revolucionario. El terrorismo se encuentra en las antípodas de la lucha de clases, comienza disfrazado de arcángel y acaba siempre presentándose con la ropa del esbirro que mata por cuenta de quién le paga mejor. El terrorismo es una arma de doble filo mortal que acaba ahogando las fuerzas políticas que caen presas de sus redes y que el pueblo rechaza siempre». (Treball (Comorerista); Portavoz del Partido Socialista Unificado de Cataluña, Suplemento Nº116, 1953)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Y las sospechas de Comorera no eran fantasías. Enrique Líster, miembro carrillista del PCE hasta los 70 –cuando se escindió para crear su propio partido brézhnevista–, comentó una confesión que Vicente Uribe le relató muchos años después sobre un plan fallido de atentado contra Comorera a inicios de los 50, cuando el catalán cruzó la frontera franco-española, y como ante el fallido intento, la nueva táctica de Carrillo contra Comorera fue la pura calumnia mediante los medios de comunicación del PCE:

«El examen y decisión sobre las eliminaciones físicas se hicieron siempre en el Secretariado, y el encargado de asegurar su ejecución era Carrillo, quien tenía los ejecutores en su aparato. Alguna vez la ejecución fallaba. Tomemos, por ejemplo, el caso Comorera. Tú conoces toda la parte política del problema. Pues bien, Carrillo y Antón propusieron al Secretariado la liquidación física de Comorera. La propuesta fue aceptada y Carrillo, encargado de organizar la liquidación. Carrillo designó dos camaradas para llevarla a cabo; pero Comorera decidió marcharse del país. A través del informador que tenía entre la gente de Comorera, Carrillo conoció la decisión de aquél y luego el lugar de su paso por la frontera y su fecha. Carrillo envió a sus hombres a ese lugar para liquidar a Comorera al ir a cruzar la frontera. Pero éste, que se sentía en peligro y vivía con una gran desconfianza, a última hora cambió el lugar del paso. Supimos que había cruzado la frontera cuando ya llevaba quince días en Barcelona. En 1971 y después de leer mi libro ¡Basta!, uno de los componentes del equipo que debía liquidar a Comorera me completó la información que me había hecho Uribe. El equipo lo componían seis, entre ellos el jefe del sector de pasos por donde Comorera debía cruzar la frontera. Este miembro del equipo me dio los nombres de los restantes componentes del mismo. Dos siguen con Carrillo, tres han roto con él, incluido el responsable del sector de pasos, y el sexto no sé lo que fue de él. Me dijo también que el tiempo que estuvieron en la montaña esperando el paso de Comorera fue de tres semanas. Ante la imposibilidad de la liquidación física, Carrillo, como buen especialista de las acusaciones y denuncias del más puro estilo policíaco y provocador, se dedicó a la destrucción moral por medio de calumnias infames. Dirigida por él, se abrió en nuestras publicaciones y en nuestra radio una ofensiva de chivatería denunciando la presencia de Comorera en Barcelona». (Enrique Líster; Así destruyó Carrillo el PCE, 1982)

miércoles, 14 de febrero de 2018

La burguesía y el fenómeno del terrorismo para sacar provecho político; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El terrorismo es una lacra más que nace del propio capitalismo. Nace de los problemas no resueltos en la sociedad capitalista como el desempleo y la precariedad, de la influencia que la superestructura burguesa proyecta en la clase obrera hasta degenerar a algunos de sus miembros y convertirlos en lumpemproletariado, de la herencia en las concepciones equivocadas sobre la revolución a falta de un factor subjetivo marxista-leninista que barra con estas desviaciones, de la inestabilidad y desesperación pequeño burguesa, de la creación e incitación de los servicios secretos de los gobiernos, de la desesperación de la burguesía para mantener su poder o para volver a acceder a él.

viernes, 13 de agosto de 2021

La época de las «desapariciones» no empezó con Videla, sino con Perón; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

«Durante los últimos tres años, más de 2.000 argentinos han muerto como resultado de la violencia política. El mayor número de estas muertes fueron causadas por terroristas de izquierda y derecha. Los terroristas de izquierda en particular hicieron de la policía, los oficiales del ejército y otros funcionarios del gobierno uno de sus principales objetivos. Los terroristas de derecha, en cambio, han dirigido su fuego contra estudiantes de izquierda, dirigentes sindicales, congresistas y personas simpatizantes de las causas de izquierda en general. Del lado del gobierno, hay evidencia que indica que, frente a la violencia subversiva a gran escala, la policía y los oficiales del ejército han recurrido en ocasiones a ejecuciones extralegales, detenciones y encarcelamientos durante largos períodos y torturas a presuntos terroristas. (...) En cuanto a la libertad de expresión, el gobierno federal ha cerrado en los últimos tres años casi una veintena de publicaciones de extrema izquierda y derecha del espectro político». (CIA; Aerograma A-32 de la Embajada en Argentina al Departamento de Estado, Buenos Aires, 9 de marzo de 1976)

El gobierno peronista, en sus distintos mandatos, ya practicaba las desapariciones con todo aquel que se dijera comunista o mínimamente contrario a sus postulados. Véase el «caso Bravo», referido a Ernesto Mario Bravo, quién fue secuestrado y torturado en 1951; el caso de Juan Ingalinella, secuestrado y asesinado en 1955, o el abogado comunista Guillermo Kehoe, tiroteado por las bandas peronistas en 1964. En el primer gobierno peronista ya existía la llamada «Sección Especial», un cuerpo encargado de la represión concreta del comunismo, como orgullosamente proclamaban en sus discursos. Las campañas de propaganda anticomunista no tenían nada que envidiar a las del maccarthysmo en EEUU o a las del franquismo en España. Recomendamos el visionado de los vídeos anticomunistas de la época peronista recogidos en el documental de Eduardo Meilij: «Permiso para pensar» de 1989.

miércoles, 4 de agosto de 2021

La teoría de que el movimiento obrero necesita los atentados del terrorismo como estímulo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


[Nota: Editado en 2017. Reeditado en 2021]

«En los estudios del siglo XIX de Marx y Engels sobre Rusia y las fuerzas políticas en pugna, se dejó bastante claro lo que estaban realizando los populistas –antecesores de los eseristas–. No estaban precisamente estimulando al pueblo para vencer al zarismo, sino que más bien, con sus acciones terroristas, precisamente habían agrupado en torno a la autocracia zarista a las clases sociales que no necesariamente estaban interesadas en su continuación:

«Así escribía Marx en 1877. A la sazón había en Rusia dos gobiernos: el del zar y el del comité ejecutivo [ispolnítelnyi komitet] secreto de los conspiradores terroristas. (…) La revolución rusa no se produjo. El zarismo ha triunfado sobre el terrorismo, el cual, en el momento presente ha empujado a todas las clases pudientes y «amigas del orden» a que se abracen con el zarismo». (Friedrich Engels; Acerca de la cuestión social en Rusia, 1894)

Lenin aconsejó a los revolucionarios suizos que, según la experiencia de los bolcheviques, la lucha por el socialismo debía emitirse en una propaganda que combatiera sistemáticamente tanto el pacifismo de los oportunistas como el terrorismo de los aventureros anarquistas. Lo que era imperativo era educar a las masas en el uso de la violencia revolucionaria, pero siempre involucrando al pueblo en ese desempeño para que, llegado el momento, visto que los explotadores seguramente no iban a entregar el poder, las masas, ya concienciadas y experimentadas, realizasen una revolución popular para imponer justicia y cumplir sus anhelos. Se trata de algo a todas luces muy distinto de los pequeños comandos terroristas que actúan a su libre albedrío fuera de la lucha de las masas y que ignoran el grado de concienciación de estas:

«Permítanme decir algunas palabras sobre otro punto que se discute mucho en estos días y respecto del cual, nosotros, los socialdemócratas rusos, poseemos una experiencia especialmente rica: el problema del terror. (...) Estamos convencidos de que la experiencia de la revolución y contrarrevolución en Rusia confirmó lo acertado de la lucha de más de veinte años de nuestro partido contra el terrorismo como táctica. No debemos olvidar, sin embargo, que esta lucha estuvo estrechamente vinculada con una lucha despiadada contra el oportunismo, que se inclinaba a repudiar el empleo de toda violencia por parte de las clases oprimidas contra sus opresores. Nosotros siempre estuvimos por el empleo de la violencia en la lucha de masas y con respecto a ella. En segundo lugar, hemos vinculado la lucha contra el terrorismo con muchos años de propaganda, iniciada mucho antes de diciembre de 1905, en favor de una insurrección armada. Considerábamos la insurrección armada no sólo la mejor respuesta del proletariado a la política del gobierno, sino también el resultado inevitable del desarrollo de la lucha de clases por el socialismo y la democracia. En tercer lugar, no nos hemos limitado a aceptar la violencia como principio ni a hacer propaganda en favor de la insurrección armada. Así, por ejemplo, cuatro años antes de la revolución, apoyamos el empleo de la violencia por las masas contra sus opresores, especialmente en las manifestaciones callejeras. Hemos tratado de que la lección dada por cada manifestación de este tipo fuera asimilada por todo el país. Comenzamos a prestar cada vez mayor atención a la organización de una resistencia sistemáticamente y sostenida de las masas contra la policía y el ejército, a traer, mediante esa resistencia, la mayor parte posible del ejército al lado del proletariado en su lucha contra el gobierno, a inducir al campesinado y al ejército a que participasen con conciencia de esa lucha. Esta es la táctica que hemos aplicado en la lucha contra el terrorismo y estamos profundamente convencidos de que fue coronada con éxito». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Discurso en el Congreso del Partido Socialdemócrata Suizo, 1916)

sábado, 6 de julio de 2019

¿Históricamente los reformistas no han contraído alianzas y han comprado el guion propagandístico de los grupos terroristas y viceversa?


«Es más, ¿históricamente los reformistas o su ala más a la «izquierda» no han contraído alianzas, tesis y han comprado parte del guión propagandístico de los grupos los terroristas y viceversa? ¿No han hecho esto siempre mutuamente para pescar entre un público ecléctico e inmaduro? ¿No hacían esto para hacer un frente común contra los verdaderos revolucionarios que no plantean ni lo uno ni lo otro? Ejemplos los hay a patadas señores.

No hace mucho, antes de adaptarse al «guión constitucional» y a la poltrona parlamentaria, los actuales líderes trotskistas de tipo reformista de Podemos cuando eran más «contestatarios» y «camaradas» de Hasél y sus ideas filoterroristas, Monedero o Iglesías podían ser vistos a menudo siguiendo los argumentos de la izquierda abertzale: justificando o relativizando la actividad terrorista de ETA, así como el de las demás bandas y figuras históricas del terrorismo. Para ello se utilizaban los sofismas de siempre como que el nivel de represión en Euskadi justificaba la violencia [terrorista] de ETA:

«Juan Carlos Monedero: Cuando uno piensa que en el País Vasco la represión ha tenido un espacio muy alto, uno puede a lo mejor empezar a entender la violencia de ETA». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)

O anunciando que lo que ETA perdía dejando la «guerra armada» no lo podría ganar sus sucesores en la actividad parlamentaria:

«Pablo Iglesias: Hay otra forma de entender la política entenderla como boxeo. Entender que la paz no es más que el resultado de una guerra. Así lo entendieron en ETA la política, e hicieron una guerra que apenas ha terminado. (...) Hoy cabría preguntarse si lo que ha perdido ETA EN su guerra contra el Estado lo podrá recuperar la izquierda abertzale ganando elecciones y poder institucional. Hay quienes pensamos que lo que se pierde en los campos de batalla no se gana en los parlamentos». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)

Estos argumentos siguen siendo utilizados por la izquierda abertzale simpatizante con ETA para justificar sus atentados, inclusive los dirigidos hacia objetivos civiles como Hipercor en 1987 como vimos en declaraciones de Hasél y otros especímenes que no han cejado en reproducir la propaganda filoetarra.

Por aquellos años Hasél y otros ensalzaban sus figuras, pintaban a sus programas y artículos de «medios alternativos» contra el sistema, estos artistas escribían canciones para ellos y lo promocionaban, porque dichos intelectuales eran considerados «aliados tácticos de la causa». En realidad de contracultural los Iglesias, Monedero o Errejón no tenía más que el ser el clásico posmodernismo con barniz radical de universidad que deslumbra a adolescentes como Hasél, una corriente y postura que como sabemos de contracultural tiene poco. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

Un repaso a la metodología de las bandas terroristas y sus resultados; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«La metodología de las bandas terroristas anarquistas y seminarquistas se basa en puntos muy claros:

«En lo concerniente a las formas de lucha usadas para destruir el capitalismo, hay divergencias entre los anarquistas. Pero esta divergencias no significa un cambio en la esencia anarquista sobre sus puntos de vista. Algunos anarquistas piensan que la burguesía puede ser derrocada a través de acciones «revolucionarias» aisladas. En su opinión, estas acciones pueden ser llevadas a cabo por pequeños grupos de determinados individuos, como por ejemplo los grupos de la llamada «oposición extraparlamentaria», o por las aisladas y conspirativas guerrillas urbanas. Otros defienden el terror individual, pensando que, asesinatos individuales o colectivos, secuestros de personas, sabotajes, etc. son los medios más efectivos de conseguir su objetivo. Basándose en sus principios, los grupos anarquistas de varios países deciden aplicar esto a una actividad práctica. La experiencia nos muestra que sin embargo estas acciones pese a ser audaces y espectaculares, no cambian la situación. Por el contrario, ellas dificultan la revolución porque puede crear muy peligrosas ilusiones en elementos políticos inmaduros en lo concerniente a lo efectividad del terror individual y colectivo, de los movimientos desorganizados y espontaneístas». (Bujar Hoxha; El anarquismo como teoría y práctica contrarrevolucionaria, 1972)


Podemos explayarnos en esto, porque sin duda es necesario a causa de la influencia predominante del revisionismo en el movimiento obrero las últimas décadas.


1) Los GRAPO por ejemplo se caracterizaron por realizar secuestros, asesinatos selectivos y colocar bombas de forma indiscriminada, unas acciones que por supuesto no contaron con el apoyo ni la participación de las vastas masas; acciones que tampoco tenían un fin concreto más allá de una política pasiva anarquista de que «acabar con un elemento del enemigo es oponer resistencia al sistema» o que al menos supone «presionar al sistema»:

sábado, 20 de febrero de 2021

¿Con quién estamos, con los contenedores o con el pueblo?; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

«¡Oh, no, los contenedores!», gritan los pusilánimes [1] mientras las unidades antidisturbios se dedican a vaciar ojos y a usar munición real [2] contra manifestantes. Pareciera que la gran víctima de las movilizaciones que se están sucediendo esta semana fuera el inerte mobiliario urbano. Es más, si atendemos a las afirmaciones de los «grandes analistas», pareciera que esta ola de violencia espontánea –sí, espontánea, como no podría ser de otro modo– se debe únicamente a la detención de Hasél. La realidad es que los vasallos de los capitalistas –a uno y otro lado del espectro político– no entienden nada. Los trabajadores no queman las calles por un rapero encarcelado, lo hacen porque entienden que la severidad de su condena es desproporcionada [3] y que, en realidad, se debe a que la justicia burguesa lo está juzgando con dureza por ser, o, mejor dicho, por creer que Hasél es «comunista» –ésta no distingue entre churras y merinas, simplemente aparta de un guantazo todo lo que diga ser opuesto a su sistema–. Quizás –una apuesta arriesgada, lo sabemos– también inundan las calles por la rabia acumulada: por el peso de la pandemia que cargan sobre sus hombros, por el último caso de violencia perpetrado por dos «agentes de la ley», por la celebración de unas elecciones absurdas que solo pueden ser calificadas como atentado contra la salud pública –nos referimos a las catalanas, evidentemente, que se han celebrado con una tasas de contagio astronómicamente superiores a las que propiciaron el encierro de 2020–. 

Mientras las masas responden de la única forma que pueden responder en ausencia de un partido comunista, con violencia espontánea e inusitada, los socialdemócratas en el gobierno despliegan sus agentes represivos mientras lanzan consignas abstractas sobre la «libertad de expresión», condenan el encarcelamiento de Hasél –como si no tuvieran el poder para ponerle fin– y llaman a la calma, a la paz social. Y, claro está, la espiral de violencia sigue en aumento, haciendo que sea difícil posicionarse. ¿Quién tiene razón? ¿Los contenedores? ¿Los millares de personas que protestan contra la absurda brutalidad del sistema? ¿Vox, Roberto Vaquero, Armesilla, Inda y Bastión Frontal, que creen que Hasél y, por extensión, los manifestantes, «se lo han buscado» y «se lo merecen»? ¡Si hasta el siervo del régimen juche, Alejandro Cao de Benos, mandó  «total apoyo a los policías no fachas y de vocación, que tienen que comerse los marrones, los insultos de un pueblo al que sirven»!

jueves, 1 de abril de 2021

Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«Los jóvenes que apoyan esto demuestran su desconocimiento sobre qué eran estas bandas más allá de la propaganda que ellas mismas y sus simpatizantes proclaman. Cualquier rapero de este tipo lo único que consigue es seguir contribuyendo a mantener el mito de estas organizaciones. Hasél no ha crecido y madurado políticamente, ha pasado de sus simpatías por Izquierda Unida a los GRAPO, de admirar a Anguita a beber los vientos por Arenas, y ahí se ha estancado, pero el resto de la juventud no tiene por qué seguir su deriva, puede y debe progresar, formarse ideológicamente, para sí poder discernir entre lo que es y no debería de ser reivindicable: diferenciar blanquismo y anarquismo de marxismo; populismo, trotskismo y eserismo de leninismo; aventurerismo y terrorismo del marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2021)


Preámbulo

Este documento no será una mera crítica al Partido Comunista de España (reconstituido) y a su brazo armado los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, sino que será un ataque directo a la médula del propio maoísmo. Elegimos la historia de este grupo ya que es quien mejor ha condensado la demagogia de esta corriente, pero sépase que hubo infinidad de grupos y hoy varios de sus sucesores vuelven a la carga, de ahí la imperiosa necesidad de relanzar este importante documento escrito originalmente en 2017. 

Ha de saberse que la historia del PCE (r)/GRAPO y sus líderes es el relato de unos mentirosos compulsivos que ocultan sus documentos y falsifican su propia historia; artífices de sofismas continuos, de una hipocresía de campeonato pensada para justificar sus constantes bandazos ideológicos. La historia del PCE (r)/GRAPO es como la de cualquiera organización oportunista: parten de un guion de poca monta basado en mitos endebles, y en cuanto estos son investigados sale rápido a la luz sus incontables incongruencias. A partir de ahí sus protagonistas intentan relativizar todo esto para poder continuar con su show. 

Debido a que este documento alcanza casi las mil páginas, consideramos necesario realizar una introducción clara para que el lector sepa que va a encontrarse en cada bloque:

1) El líder histórico de la organización, el «camarada Arenas», intentó engañar al público diciendo que «nunca han sido maoístas» pero que valoran a Mao como un «gran marxista-leninista». Lo cierto es que desde la fundación del PCE (r) nos han bombardeado con las clásicas diatribas del «Pensamiento Mao Zedong». En este primer capítulo se analizaran algunos mitos de la historia del maoísmo que su dirección asumió sin rechistar: las relaciones entre el Partido Comunista de China (PCCh) y la Internacional Comunista, la estrategia militar maoísta, la política del PCCh en torno a la cuestión nacional, las relaciones sino-soviéticas, etc.

2) En este bloque se analizará cómo el PCE (r), al igual que tantos otros grupos de aquellos años 70, adoptó las recetas de Pekín en cuanto a filosofía, organización, arte, economía, cultura, etc., especialmente los nacidos al calor de la «Revolución Cultural» (1966-76). Al defender a capa y espada todas y cada una de las desviaciones del revisionismo chino –como de hecho continúan haciendo en los puntos fundamentales– ha sido esta y no otra es la razón principal de sus estrepitosos fracasos –aunque estaría al mismo nivel de su falta de honestidad personal–, pero a pesar de que ello, siguen sin querer desprenderse del todo de sus «ídolos de barro» por miedo a quedar «desacreditados», aunque hace largo tiempo que ese barco zarpó.

3) Aquí se comprobará cómo para configurarse el PCE (r) copió todos y cada uno de los dogmas maoístas para su estructura partidista: «lucha de dos líneas», «unidad-crítica-unidad», «línea de masas», y un infinito etcétera. Examinaremos tanto lo que significaban estos conceptos en la teoría como lo que significaron en realidad en la praxis, ya que algunos aún no han aprendido a distinguir entre propaganda y realidad, y para tal ejercicio no solo podemos valernos de la documentación de los protagonistas, sino también de la externa a los propios implicados.

4) En su día los jefes del PCE (r) nos hablaban con vehemencia «de la necesidad de la lucha contra el revisionismo y el imperialismo» pero ellos han sido los mayores agentes de la burguesía en el seno del «movimiento revolucionario», se han comportado como gratuitos abogados de Mao, Deng, Brézhnev o Gorbachov. Ahora hasta han rehabilitado a Thälmann, Beria, Kim Il Sung, Guevara, Perón o Putin. La lista de despropósitos sería interminable.

5) Antiguamente mantenían que «a iniciativa del PCE (r) y bajo su dirección fueron creadas numerosas organizaciones» entre las que «cabe destacar a los GRAPO». En cambio, ahora juran que «el PCE (r) no fue creador de los GRAPO» y atacan a quién no crea tal cambio de parecer. Clamaban «no somos blanquistas, anarquistas, ni terroristas», cuando su línea de acción ha sido el terrorismo individual sin conexión con las masas, pero son tan idealistas que como creen que su lucha era justa eso exime a sus acciones de su carácter objetivo; ¡no era terrorismo sino «resistencia armada»! Aquellos que cayeron presos por promocionar y practicar el aventurerismo son, según ellos, «presos políticos por el único delito de ser comunistas». Ya que uno de los mayores puntos de demagogia de ha concentrado en estos puntos, se hará un repaso histórico entre las nociones y actividades militares del PCE (r)/GRAPO para desenmascarar sin piedad su discurso.

6) La dirección del PCE (r) que alardeaba de las «previsiones científicas» de sus análisis y todavía hoy nos sigue vendiendo que España «sigue siendo un Estado fascista», sin más justificación que su cabezonería. Su grupo lanzó la absurda tesis que dice que «cuando el capitalismo alcanza el grado monopolista su forma de dominación es el fascismo», y que, por tanto, no puede volver jamás a formas de dominación demócrata-burguesas. Para para inri, llaman «fascista» a cualquier que no siga sus esquemas irreales. Y por si no hubieran hecho suficientemente el ridículo, resulta que ante cualquier conato de crisis se profetiza cada dos por tres «el inminente fin del sistema tal y como lo conocemos». En esta sección constataremos además que las peregrinas ideas que el PCE (r) ha difundido siempre, con las nefastas connotaciones que esto ha tenido para su propia estrategia política: no participación en las elecciones, sindicatos, desprecio del uso de la legalidad existente y demás.

7) Nos juraban que como «vanguardia» indiscutible iban crear y aplicar «un programa revolucionario». ¿Y bien? Pese a que ni ellos ni sus aliados tenían ni tienen poder para plantear nada sobre cómo será o dejará de ser el proceso, aún siguen defendiendo un esquema mecánico donde, al igual que otras formaciones de la «izquierda radical», se lamentan de que la «revolución socialista» no está madura en España, por lo que concluyen que será necesaria una etapa intermedia, una «república popular» con un gobierno de coalición y mil peros más que anticipan de antemano. En relación a lo anterior, analizaremos las estrategias y tácticas centrales del PCE (r): su programa pequeño burgués, su concepción de las huelgas, su concepto de «presos políticos», etc. Temas en los cuales pese a ser su principal dedicación tampoco lo han sabido enfocar debidamente.

8) En cuanto a problemática nacional en España, mantienen una proclama de que la independencia de la nación oprimida es per se beneficiosa para la «causa revolucionaria», sin mucho más análisis de fondo. Algo que, mezclado con su influencia marginal en el panorama político, han sido suficientes razones de peso como para ir adaptándose al discurso del nacionalismo vasco y catalán, yendo a remolque de la «izquierda abertzale» y la «esquerra independentista», sin duda una fórmula desesperada que ha tenido como único fin intentar ganar algo de influencia en dichas zonas. 

9) En esta penúltima parte registraremos como Olarieta y otros mantienen desde las tribunas del PCE (r) una peligrosa postura sobre el cambio climático, muy similar a la de los representantes del imperialismo, especialmente a la llamada «derecha alternativa». Hablamos de la misma esencia analítica de tipo conspiranoica y especulativa que hoy han reproducido en torno a la cuestión del COVID-19. Será menester, pues, ver qué relación tiene la cuestión ecológica con el análisis y método marxista, combatiendo tanto a los llamados «ecosocialistas» como a los negacionistas del cambio climático.

10) En esta última sección, y no por ello la menos importante, observaremos cómo algunas de estas ideas han calado en algunos artistas: siendo el «haselismo»: postureo, gansterismo, comentarios machistas, metáforas sobre el consumo de drogas, embellecimiento de la república burguesa, admiración por los líderes del nacionalismo catalán, fascinación generalizada por los jefes del tercermundismo, etc. El capitalismo español ha usado al haselismo y sus estúpidas declaraciones como un espantapájaro contra el marxismo. También realizaremos echaremos una mirada histórica al rock vasco ochentero del entorno etarra para observar hasta qué punto el haselismo es comparable en cuanto a influencia y destreza de lo que debería ser un «arte combativo».

Notas

[1] Lectura y descarga del PDF [AQUÍ] en Scrib o [AQUÍ] en Mega.

[2] Para consultar todos los documentos en PDF editados por el Equipo de Bitácora (M-L) pinche [AQUÍ].