domingo, 17 de diciembre de 2017
La teoría de que el terrorismo vence las ilusiones reformistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
martes, 1 de abril de 2014
Reflexiones de Enver Hoxha sobre el terrorismo y su incompatibilidad con el marxismo-leninismo
(1) «Mucha gente, entre la cual se cuentan revolucionarios sinceros, al haber rechazado el camino reformista de los revisionistas y haberlo criticado, han abrazado otros conceptos erróneos sobre la revolución y sus vías de desarrollo. Esto se relaciona con su posición de clase pequeño burguesa, con la ausencia de la debida formación ideológica marxista-leninista y con las influencias que ejercen sobre ellos los puntos de vista anarquistas, trotskistas y golpistas. Algunos de ellos conciben la revolución como un golpe militar, como obra de unos cuantos «héroes». Sobrestiman y absolutizan el papel de la «actividad subjetiva», y piensan que la situación revolucionaria, como condición para el estallido de la revolución, puede ser creada artificialmente por las «acciones enérgicas» de un grupo de combatientes que sirve como «pequeño motor» que pone en movimiento al «gran motor» de las masas. Según ellos el potencial revolucionario de las masas en la sociedad capitalista está en todo momento a punto de estallar, basta un impulso exterior, basta que se cree un foco guerrillero para que las masas lo sigan automáticamente.
La lucha armada de un grupo de revolucionarios profesionales sólo puede ejercer influencia en el ímpetu de las masas cuando se coordina con otros objetivos políticos, sociales, psicológicos que determinan el surgimiento de la situación revolucionaria y cuando se apoya en las amplias masas del pueblo y goza de su simpatía y respaldo activos. De lo contrario, como demuestra la dolorosa experiencia en algunos países de América Latina, la acción de la minoría armada, por heroica y abnegada que sea, choca con la incomprensión de las masas, se aísla de ellas y sufre derrotas». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)
(2) «La táctica actual de los imperialistas es engañar a la humanidad progresista, engañar a los pueblos y propagar el miedo a una nueva guerra sangrienta, aplastar todo tipo de resistencia popular, de lucha de liberación nacional, con el pretexto de que cualquier acto revolucionario sería bandidismo, sería terrorismo que trunca la «paz», la «tranquilidad» y se sale de los marcos de la democracia, obviamente, burguesa. Apoyan estas teorías también en acciones que impulsan y organizan los centros de la «seguridad» de los países imperialistas, como la CIA, la KGB, la «seguridad» china, la «seguridad» japonesa, etc. Todos estos engendros del capital organizan bandas terroristas que cometen asesinatos y masacres y tratan de implicar a los elementos revolucionarios de los pueblos, a los marxista-leninistas para desacreditarles y golpearles.
Todos los imperialistas, juntos y por separado, han encontrado diversas formas para encadenar, aplastar y desacreditar la revolución, para desacreditar su teoría marxista-leninista y en particular el leninismo, que es la teoría marxista verdadera y en acción en la época actual del imperialismo en descomposición, en la época de las revoluciones proletarias». (Enver Hoxha; Las dos superpotencias y los demás pretendientes a la hegemonía mundial ponen en peligro a los pueblos; Las superpotencias, 21 de octubre de 1978)
(3) «En los países capitalistas, además de las fuerzas revolucionarias que están dirigidas por el partido marxista-leninista, hay otras fuerzas que luchan y se enfrentan con la policía, la gendarmería, etc. Muchas acciones y enfrentamientos de estas otras fuerzas tienen un carácter terrorista, aventurerista, anarquista, se presentan con toda clase de colores y etiquetas y están guiadas por diversas ideologías. Estas acciones a menudo son organizadas a instigación de los servicios secretos de los países capitalistas, son financiadas por ellos, y tienen por objeto, entre otras cosas, desacreditar a los partidos marxista-leninistas, atribuyéndoles tales acciones. Los elementos fascistas o los agentes secretos de la burguesía que organizan y dirigen frecuentemente estas acciones, se esfuerzan por sacar partida del descontento, la indignación y el coraje del proletariado, de los estudiantes, de la juventud etc., a fin de lanzar a los grupos y los diversos movimientos que forman estas masas a acciones que además de no tener nada en común con los movimientos revolucionarios reales, ponen en peligro los propios movimientos revolucionarios, creando la impresión de que el proletariado está en degradación, de que se ha transformado en lumpemproletariado.
(4) «La lucha del proletariado, dirigido por los marxistas-leninistas contra el imperialismo, el capitalismo local, el Estado burgués y de sus partidos políticos, no puede dejar de conducir a golpes entre estos últimos y el proletariado y sus aliados. Provistos de que nuestras acciones son revolucionarias no puede haber otra opción.
Los reformistas evitan llegar a las manos, en realidad votan y apoyan el fortalecimiento de las fuerzas armadas, la policía y otras fuerzas que protegen el sistema capitalista. Los reformistas están sólo a favor de ciertas reformas, suficientes para engañar al proletariado y las masas; ellos están a favor de su propia participación en el Estado capitalista, por lo tanto, ellos están a favor del orden capitalista.
Describen cualquier persona que se levanta contra la burguesía y sus lacayos como terrorista y anarquista. Los marxista-leninistas están en contra el terrorismo y contra el anarquismo, tanto en la teoría y la práctica. Sin embargo, estamos preparando la revolución, por lo tanto, estamos obligados a llegar a las manos con el ejército de la burguesía. Por esta razón la burguesía ya se está preparando el terreno y adoctrina a las masas psicológicamente para crear la impresión entre ellos que nosotros, los comunistas y proletarios que se levantan en la insurrección contra el sistema de opresión y explotación, presuntamente son terroristas, anarquistas, asesinos y ladrones de bancos y nos etiqueta con otros epítetos que son perfectamente adecuados para las bandas terroristas y anarquistas, pero de ninguna manera son apropiada para los comunistas. Es el sistema capitalista que crea estas bandas, el que provoca la degeneración de sus miembros y les anima a operar bajo, etiquetas pseudoproletarias, pseudocomunistas y pseudorevolucionarias. Originalmente, muchos miembros de estas pandillas eran gente honesta, desempleados y sin hogar que han sufrido grandes dificultades, pero esta vida miserable y el capitalismo mismo los llevan a cometer actos de terrorismo, robo y asesinato. En algunos casos, estas pandillas son una vergüenza para el poder de la burguesía, pero sobre todo que sirven a la burguesía y es por lo que éstas aumentan continuamente y los deja libres para seguir actuando. Este es el ejército del fascismo con que el proletariado se ha enfrentado y siempre ha chocado cada vez que se levanta en la lucha revolucionaria. Estas bandas son las ayudas auxiliares del ejército, la policía y todos los órganos de coerción de la burguesía». (Enver Hoxha; Sólo bajo un genuino partido marxista-leninista se pueden conseguir los objetivos; A partir de una charla con Ernst Aust, Presidente del Partido Comunista de Alemania Marxista-Leninista, 30 de noviembre de 1979)
(7) «De entre las armas de la burguesía capitalista, atemorizada por la oleada de revoluciones, viene teniendo difusión la corrupción de las camarillas, ocultas y en el poder, la degeneración intelectual y moral valiéndose de todos los medios de propaganda. La burguesía utiliza, asimismo, su arma preferida en época de crisis, el terrorismo, con el que intenta mancillar a los ojos del pueblo sublevado la ardiente aspiración a la liberación de los grilletes del capital e, identificando el terrorismo con la actividad de los verdaderos revolucionarios, intenta amedrentar a las masas, apartarlas de la revolución, preservar el régimen de opresión y salir de la grave y mortal crisis sin grandes pérdidas». (Enver Hoxha; Reflexiones; Las superpotencias, 15 de julio de 1981)
(8) «Para atemorizar a las masas y preparar la implantación del fascismo, el gran capital está incitando el terrorismo, que en numerosos países ha tomado amplias proporciones. Con el terrorismo la burguesía pretende, asimismo, denigrar al verdadero movimiento revolucionario, desviar hacia un camino erróneo a diversos elementos que se rebelan contra su opresión. De forma intencionada identifica la lucha revolucionaria con el terrorismo, con el fin de crear entre las masas la idea de qué los comunistas, los patriotas y los revolucionarios que luchan contra la opresión nacional y social, son terroristas y anarquistas que asesinan y saquean. Los verdaderos revolucionarios están contra el terrorismo y el anarquismo, en la teoría y en la práctica». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)
martes, 24 de abril de 2018
Sobre el aumento de los juicios por enaltecimiento del terrorismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
¿Es por ejemplo «una muestra de fascismo» las condenas de la Audiencia Nacional a los raperos simpatizantes del PCE (r) como tanto dicen ellos?
Analicemos las condenas, sus razones, y el carácter ideológico de los elementos condenados.
Esto no es muy sorpresivo, sin la cuestión etarra, el Estado ya no tiene un as en la manga para distraer a las masas en un tema que era fetiche para la contertulia de los programas políticos, para las polémicas parlamentarias o para los discursos preelectorales, por tanto se intenta avivar artificialmente el tema aunque ya no sea con los miembros de la organización, sino con sus simpatizantes, intentando extender la cuestión etarra de forma artificial para sus intereses.
Entre todos estos juicios hemos visto efectivamente casos de enaltecimiento del terrorismo claros mezclados con sorna, como el del músico César Strawberry:
Efectivamente leyendo esto se ve que si la fiscalía hubiese querido hubiera tirado de estos tuits para condenarla a una multa o directamente a la cárcel, lo que indica que estos juicios son más bien de escarnio y advertencia pública más que otra cosa.
sábado, 17 de marzo de 2018
La creencia de que las leyes antiterroristas corresponden a países fascistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
viernes, 23 de agosto de 2019
¿Los marxistas respetan y apoyan «cualquier tipo de lucha armada»?
«¿Cuál es la actitud de Pablo Hasél y demás seguidores o simpatizantes del PCE (r)/GRAPO sobre la lucha armada?
Demos una clase rápida a Hasél y Valtonyc sobre la posición marxista en torno al tema de la violencia revolucionaria en la historia:
lunes, 21 de septiembre de 2020
Lenin contra la teoría del terrorismo excitativo
martes, 9 de enero de 2018
La teoría de que el terrorismo es bueno porque supone atemorizar a los explotadores; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
Anotaciones de Bitácora (M-L):
[*] Autocrítica de Siker, músico y antiguo simpatizante de las ideas del PCE (r); Siker, 2018
miércoles, 2 de enero de 2019
La advertencia de Joan Comorera sobre el terrorismo político del PCE de Carrillo-Ibárruri
miércoles, 14 de febrero de 2018
La burguesía y el fenómeno del terrorismo para sacar provecho político; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
viernes, 13 de agosto de 2021
La época de las «desapariciones» no empezó con Videla, sino con Perón; Equipo de Bitácora (M-L), 2021
«Durante los últimos tres años, más de 2.000 argentinos han muerto como resultado de la violencia política. El mayor número de estas muertes fueron causadas por terroristas de izquierda y derecha. Los terroristas de izquierda en particular hicieron de la policía, los oficiales del ejército y otros funcionarios del gobierno uno de sus principales objetivos. Los terroristas de derecha, en cambio, han dirigido su fuego contra estudiantes de izquierda, dirigentes sindicales, congresistas y personas simpatizantes de las causas de izquierda en general. Del lado del gobierno, hay evidencia que indica que, frente a la violencia subversiva a gran escala, la policía y los oficiales del ejército han recurrido en ocasiones a ejecuciones extralegales, detenciones y encarcelamientos durante largos períodos y torturas a presuntos terroristas. (...) En cuanto a la libertad de expresión, el gobierno federal ha cerrado en los últimos tres años casi una veintena de publicaciones de extrema izquierda y derecha del espectro político». (CIA; Aerograma A-32 de la Embajada en Argentina al Departamento de Estado, Buenos Aires, 9 de marzo de 1976)
El gobierno peronista, en sus distintos mandatos, ya practicaba las desapariciones con todo aquel que se dijera comunista o mínimamente contrario a sus postulados. Véase el «caso Bravo», referido a Ernesto Mario Bravo, quién fue secuestrado y torturado en 1951; el caso de Juan Ingalinella, secuestrado y asesinado en 1955, o el abogado comunista Guillermo Kehoe, tiroteado por las bandas peronistas en 1964. En el primer gobierno peronista ya existía la llamada «Sección Especial», un cuerpo encargado de la represión concreta del comunismo, como orgullosamente proclamaban en sus discursos. Las campañas de propaganda anticomunista no tenían nada que envidiar a las del maccarthysmo en EEUU o a las del franquismo en España. Recomendamos el visionado de los vídeos anticomunistas de la época peronista recogidos en el documental de Eduardo Meilij: «Permiso para pensar» de 1989.
miércoles, 4 de agosto de 2021
La teoría de que el movimiento obrero necesita los atentados del terrorismo como estímulo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
«En los estudios del siglo XIX de Marx y Engels sobre Rusia y las fuerzas políticas en pugna, se dejó bastante claro lo que estaban realizando los populistas –antecesores de los eseristas–. No estaban precisamente estimulando al pueblo para vencer al zarismo, sino que más bien, con sus acciones terroristas, precisamente habían agrupado en torno a la autocracia zarista a las clases sociales que no necesariamente estaban interesadas en su continuación:
«Así escribía Marx en 1877. A la sazón había en Rusia dos gobiernos: el del zar y el del comité ejecutivo [ispolnítelnyi komitet] secreto de los conspiradores terroristas. (…) La revolución rusa no se produjo. El zarismo ha triunfado sobre el terrorismo, el cual, en el momento presente ha empujado a todas las clases pudientes y «amigas del orden» a que se abracen con el zarismo». (Friedrich Engels; Acerca de la cuestión social en Rusia, 1894)
Lenin aconsejó a los revolucionarios suizos que, según la experiencia de los bolcheviques, la lucha por el socialismo debía emitirse en una propaganda que combatiera sistemáticamente tanto el pacifismo de los oportunistas como el terrorismo de los aventureros anarquistas. Lo que era imperativo era educar a las masas en el uso de la violencia revolucionaria, pero siempre involucrando al pueblo en ese desempeño para que, llegado el momento, visto que los explotadores seguramente no iban a entregar el poder, las masas, ya concienciadas y experimentadas, realizasen una revolución popular para imponer justicia y cumplir sus anhelos. Se trata de algo a todas luces muy distinto de los pequeños comandos terroristas que actúan a su libre albedrío fuera de la lucha de las masas y que ignoran el grado de concienciación de estas:
«Permítanme decir algunas palabras sobre otro punto que se discute mucho en estos días y respecto del cual, nosotros, los socialdemócratas rusos, poseemos una experiencia especialmente rica: el problema del terror. (...) Estamos convencidos de que la experiencia de la revolución y contrarrevolución en Rusia confirmó lo acertado de la lucha de más de veinte años de nuestro partido contra el terrorismo como táctica. No debemos olvidar, sin embargo, que esta lucha estuvo estrechamente vinculada con una lucha despiadada contra el oportunismo, que se inclinaba a repudiar el empleo de toda violencia por parte de las clases oprimidas contra sus opresores. Nosotros siempre estuvimos por el empleo de la violencia en la lucha de masas y con respecto a ella. En segundo lugar, hemos vinculado la lucha contra el terrorismo con muchos años de propaganda, iniciada mucho antes de diciembre de 1905, en favor de una insurrección armada. Considerábamos la insurrección armada no sólo la mejor respuesta del proletariado a la política del gobierno, sino también el resultado inevitable del desarrollo de la lucha de clases por el socialismo y la democracia. En tercer lugar, no nos hemos limitado a aceptar la violencia como principio ni a hacer propaganda en favor de la insurrección armada. Así, por ejemplo, cuatro años antes de la revolución, apoyamos el empleo de la violencia por las masas contra sus opresores, especialmente en las manifestaciones callejeras. Hemos tratado de que la lección dada por cada manifestación de este tipo fuera asimilada por todo el país. Comenzamos a prestar cada vez mayor atención a la organización de una resistencia sistemáticamente y sostenida de las masas contra la policía y el ejército, a traer, mediante esa resistencia, la mayor parte posible del ejército al lado del proletariado en su lucha contra el gobierno, a inducir al campesinado y al ejército a que participasen con conciencia de esa lucha. Esta es la táctica que hemos aplicado en la lucha contra el terrorismo y estamos profundamente convencidos de que fue coronada con éxito». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Discurso en el Congreso del Partido Socialdemócrata Suizo, 1916)
sábado, 6 de julio de 2019
¿Históricamente los reformistas no han contraído alianzas y han comprado el guion propagandístico de los grupos terroristas y viceversa?
«Es más, ¿históricamente los reformistas o su ala más a la «izquierda» no han contraído alianzas, tesis y han comprado parte del guión propagandístico de los grupos los terroristas y viceversa? ¿No han hecho esto siempre mutuamente para pescar entre un público ecléctico e inmaduro? ¿No hacían esto para hacer un frente común contra los verdaderos revolucionarios que no plantean ni lo uno ni lo otro? Ejemplos los hay a patadas señores.
«Juan Carlos Monedero: Cuando uno piensa que en el País Vasco la represión ha tenido un espacio muy alto, uno puede a lo mejor empezar a entender la violencia de ETA». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)
O anunciando que lo que ETA perdía dejando la «guerra armada» no lo podría ganar sus sucesores en la actividad parlamentaria:
«Pablo Iglesias: Hay otra forma de entender la política entenderla como boxeo. Entender que la paz no es más que el resultado de una guerra. Así lo entendieron en ETA la política, e hicieron una guerra que apenas ha terminado. (...) Hoy cabría preguntarse si lo que ha perdido ETA EN su guerra contra el Estado lo podrá recuperar la izquierda abertzale ganando elecciones y poder institucional. Hay quienes pensamos que lo que se pierde en los campos de batalla no se gana en los parlamentos». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)
Estos argumentos siguen siendo utilizados por la izquierda abertzale simpatizante con ETA para justificar sus atentados, inclusive los dirigidos hacia objetivos civiles como Hipercor en 1987 como vimos en declaraciones de Hasél y otros especímenes que no han cejado en reproducir la propaganda filoetarra.
Por aquellos años Hasél y otros ensalzaban sus figuras, pintaban a sus programas y artículos de «medios alternativos» contra el sistema, estos artistas escribían canciones para ellos y lo promocionaban, porque dichos intelectuales eran considerados «aliados tácticos de la causa». En realidad de contracultural los Iglesias, Monedero o Errejón no tenía más que el ser el clásico posmodernismo con barniz radical de universidad que deslumbra a adolescentes como Hasél, una corriente y postura que como sabemos de contracultural tiene poco.
sábado, 30 de diciembre de 2017
Un repaso a la metodología de las bandas terroristas y sus resultados; Equipo de Bitácora (M-L), 2017
«En lo concerniente a las formas de lucha usadas para destruir el capitalismo, hay divergencias entre los anarquistas. Pero esta divergencias no significa un cambio en la esencia anarquista sobre sus puntos de vista. Algunos anarquistas piensan que la burguesía puede ser derrocada a través de acciones «revolucionarias» aisladas. En su opinión, estas acciones pueden ser llevadas a cabo por pequeños grupos de determinados individuos, como por ejemplo los grupos de la llamada «oposición extraparlamentaria», o por las aisladas y conspirativas guerrillas urbanas. Otros defienden el terror individual, pensando que, asesinatos individuales o colectivos, secuestros de personas, sabotajes, etc. son los medios más efectivos de conseguir su objetivo. Basándose en sus principios, los grupos anarquistas de varios países deciden aplicar esto a una actividad práctica. La experiencia nos muestra que sin embargo estas acciones pese a ser audaces y espectaculares, no cambian la situación. Por el contrario, ellas dificultan la revolución porque puede crear muy peligrosas ilusiones en elementos políticos inmaduros en lo concerniente a lo efectividad del terror individual y colectivo, de los movimientos desorganizados y espontaneístas». (Bujar Hoxha; El anarquismo como teoría y práctica contrarrevolucionaria, 1972)
Podemos explayarnos en esto, porque sin duda es necesario a causa de la influencia predominante del revisionismo en el movimiento obrero las últimas décadas.
1) Los GRAPO por ejemplo se caracterizaron por realizar secuestros, asesinatos selectivos y colocar bombas de forma indiscriminada, unas acciones que por supuesto no contaron con el apoyo ni la participación de las vastas masas; acciones que tampoco tenían un fin concreto más allá de una política pasiva anarquista de que «acabar con un elemento del enemigo es oponer resistencia al sistema» o que al menos supone «presionar al sistema»:
sábado, 20 de febrero de 2021
¿Con quién estamos, con los contenedores o con el pueblo?; Equipo de Bitácora (M-L), 2021
«¡Oh, no, los contenedores!», gritan los pusilánimes [1] mientras las unidades antidisturbios se dedican a vaciar ojos y a usar munición real [2] contra manifestantes. Pareciera que la gran víctima de las movilizaciones que se están sucediendo esta semana fuera el inerte mobiliario urbano. Es más, si atendemos a las afirmaciones de los «grandes analistas», pareciera que esta ola de violencia espontánea –sí, espontánea, como no podría ser de otro modo– se debe únicamente a la detención de Hasél. La realidad es que los vasallos de los capitalistas –a uno y otro lado del espectro político– no entienden nada. Los trabajadores no queman las calles por un rapero encarcelado, lo hacen porque entienden que la severidad de su condena es desproporcionada [3] y que, en realidad, se debe a que la justicia burguesa lo está juzgando con dureza por ser, o, mejor dicho, por creer que Hasél es «comunista» –ésta no distingue entre churras y merinas, simplemente aparta de un guantazo todo lo que diga ser opuesto a su sistema–. Quizás –una apuesta arriesgada, lo sabemos– también inundan las calles por la rabia acumulada: por el peso de la pandemia que cargan sobre sus hombros, por el último caso de violencia perpetrado por dos «agentes de la ley», por la celebración de unas elecciones absurdas que solo pueden ser calificadas como atentado contra la salud pública –nos referimos a las catalanas, evidentemente, que se han celebrado con una tasas de contagio astronómicamente superiores a las que propiciaron el encierro de 2020–.
Mientras las masas responden de la única forma que pueden responder en ausencia de un partido comunista, con violencia espontánea e inusitada, los socialdemócratas en el gobierno despliegan sus agentes represivos mientras lanzan consignas abstractas sobre la «libertad de expresión», condenan el encarcelamiento de Hasél –como si no tuvieran el poder para ponerle fin– y llaman a la calma, a la paz social. Y, claro está, la espiral de violencia sigue en aumento, haciendo que sea difícil posicionarse. ¿Quién tiene razón? ¿Los contenedores? ¿Los millares de personas que protestan contra la absurda brutalidad del sistema? ¿Vox, Roberto Vaquero, Armesilla, Inda y Bastión Frontal, que creen que Hasél y, por extensión, los manifestantes, «se lo han buscado» y «se lo merecen»? ¡Si hasta el siervo del régimen juche, Alejandro Cao de Benos, mandó «total apoyo a los policías no fachas y de vocación, que tienen que comerse los marrones, los insultos de un pueblo al que sirven»!













