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martes, 1 de febrero de 2022

Carácter popular y realismo; Bertolt Brecht, 1938

«Si se quieren fijar lemas para la literatura alemana contemporánea conviene tener en cuenta que lo que pretende reivindicar, el derecho de llamarse literatura, sólo puede imprimirse exclusivamente en extranjero y leerse casi exclusivamente en el extranjero. El lema carácter popular para la literatura adquiere de esta forma una nota singular. El escritor debe escribir para un pueblo con el cual no vive sin embargo considerándolo más de cerca, la distancia del escritor con respecto al pueblo no es tan grande como se pudiera creer. La estética dominante, el precio de los libros y la policía han puesto siempre una distancia considerable entre escritor y pueblo. A pesar de ello, sería injusto, esto es, no realista, considerar el aumento de la distancia sólo «externamente». Se requieren sin duda alguna esfuerzos especiales para escribir hoy de forma popular. Por otro lado, se ha hecho más fácil, más fácil y más imperioso. El pueblo se ha separado más claramente de sus clases directoras, sus opresores y explotadores se han salido de él y se han embarcado en una lucha con él ya de alcance inapreciable, sangrienta. Se ha hecho más fácil tomar partido. Entre él «público» ha estallado una batalla, por decirlo así.

Tampoco se puede pasar por alto la exigencia de una forma de escribir realista. Se ha convertido ya en algo que se da por sobreentendido. Las clases dominantes se sirven más que antes de la mentira y de una mentira más abultada. Decir la verdad aparece como una tarea cada vez más imperiosa. Los males han aumentado y el número de los afligidos es mayor. A la vista de los grandes males de las masas, el tratamiento de pequeñas dificultades de grupos pequeños produce una sensación de ridículo, de desprecio.

Contra la barbarie creciente sólo hay un aliado: el pueblo, que tanto sufre bajo ella. Sólo de él puede esperarse algo. Por tanto, es lógico dirigirse al pueblo y, más necesario que nunca, hablar su lenguaje.

Así coinciden, de forma natural, los lemas carácter popular y realismo. Es de interés para el pueblo, para las amplias masas obreras, obtener de la literatura imágenes de la vida fieles a la realidad, y las imágenes de la vida fieles a la realidad sirven, en realidad, únicamente al pueblo, a las amplias masas obreras, y deben ser, por tanto, absolutamente comprensibles y provechosas para ellas, populares, por tanto. No obstante, estos conceptos deben ser depurados a fondo antes de confeccionar frases, en las cuales se utilizan y mezclan. 

Sería un error considerar estos conceptos totalmente depurados, carentes de historia, no comprometidos, unívocos −«todos sabemos muy bien lo que se quiere decir con ellos, no sutilicemos»−. 

domingo, 26 de diciembre de 2021

¿Por qué Bertolt Brecht pensaba que había que superar el heroísmo y la tragedia del teatro clásico?


«Para Schopenhauer, el poder de la tragedia y su catarsis consiste en persuadir al espectador acerca de la necesidad de resignarse ante un mundo dominado por fuerzas irracionales −la voluntad− y aceptar el sufrimiento, porque se halla en la naturaleza del universo −el reconocimiento de que ni el mundo ni la vida nos pueden satisfacer por completo, y que por consiguiente no vale la pena comprometernos−. A partir de allí, aconseja una aceptación del mundo tal como es. La vida es una tragedia. (...) Para Hegel, la «resolución trágica» implica el hecho de que «la justicia eterna es operativa... de una forma según la cual se restablece la sustancia ética y la unidad en y junto a la perdición del individuo que interrumpe su reposo». Una vez más, la «racionalidad del destino» se hace presente. La razón eterna de Hegel triunfa, ya que «el Destino retrotrae la personalidad hasta sus límites y la quiebra por completo cuando ha crecido con arrogancia». Las contradicciones son «anuladas»; el carácter trágico despierta nuestro «temor» cuando contemplamos «el poder de la moral violentada», y nuestra «compasión» cuando contemplamos las consecuencias de su propio accionar. Una vez más, las emociones del espectador se reconcilian con el «orden mundial racional y justo». (...) Sobre los héroes y el heroísmo Brecht tiene cosas importantes que decir. El heroísmo se encuentra donde se lo busque y según se lo mire. Desde admitirse que desde su posición estratégica −como materialista dialéctico− la tragedia desaparece, mejor dicho: la tragedia existe, pero no los temas trágicos. Al ver al mundo en un proceso de constante cambio, donde el hombre interviene para moldearlo en un sentido social constructivo, no puede considerarlo como algo definitivamente trágico. Para la tragedia, el hombre se encuentra en una lucha ineluctable contra fuerzas transcendentes. Por lo general, son consideradas irracionales e inalterables, y terminan por destruir los esfuerzos y objetivos del hombre, aunque a menudo sirvan para desplegar su grandeza. Estas fuerzas presumiblemente castigan la hubris del hombre, su excesivo orgullo frente a un universo justo. O simplemente lo castigan por «existir», una existencia que se ha convertido en un pecado original o en algún tipo de violación a la ley natural o al orden divino. Al ser esta la naturaleza de la tragedia, Brecht sostiene que no puede describir adecuadamente al mundo tal como es en la actualidad. Podemos redefinir la tragedia y su representación de la «visión trágica de la vida» como la forma de arte dramático que muestra la búsqueda frustrada de la libertad en un mundo que no es libre. Para el marxismo, se trata de un mundo de transición; y la tragedia también representa formas y actitudes de transición relacionadas con el periodo particular en el cual se produce o expresa. Al ser los conflictos esenciales a la vida, la tragedia permite comprender mejor los grandes valores de la naturaleza y el heroísmo del hombre. Pero a medida que este va desvelando la naturaleza de aquellos poderes que supuestamente lo frustran y lo destruyen, y en la medida en que convierte a los dioses inmortales en fuerzas naturales para posteriormente controlarlas, la tragedia como tal desaparece, aunque no suceda lo mismo con las situaciones trágicas. En una época como la nuestra, en la que el viejo combate contra lo nuevo, seguirán existiendo desilusiones, derrotas y desastres». (Frederic Ewen; Bertolt Brecht: su vida, su obra, su época, 1967)

sábado, 22 de febrero de 2020

Bertolt Brecht hablando de la forma y el contenido


«Yo mismo nunca fui expresionista, pero juicios artísticos como este me irritan. En este debate impera mucha confusión sobre el formalismo. Algunos dicen: simplemente cambia la forma, pero no el contenido. Otros tienen la impresión de que lo que haces es lo mismo que renunciar al contenido en favor de la forma; en particular de la forma convencional. Y muchos aún no han percibido una cosa: ante las exigencias siempre nuevas del mundo social en transformación, el mantener las antiguas formas convencionales también es formalismo. ¿Podemos los subversivos realmente ir contra la experimentación? ¿Qué, «no deberíamos haber tomado las armas»? Sería mejor explicar las desventajas de un putsch mediante la explicación de las ventajas de la revolución. Pero no las ventajas de la evolución. Convertir al realismo a una cuestión formal, vincularlo a una, solo a una forma –y a una forma antigua, además significa esterilizarlo. La escritura realista no es un problema formal. Tenemos que eliminar todos los aspectos formales que nos impiden entender profundamente la causalidad social; todos los aspectos formales que nos ayuden a entender en profundidad la causalidad social deben ser bienvenidos. Si queremos hablar con el pueblo, tenemos que ser comprendidos por el pueblo. Pero esto tampoco es una simple cuestión de forma. El pueblo no entiende solo las formas del pasado. Marx, Engels y Lenin recurrieron a formas muy nuevas de revelar la causalidad social al pueblo. En comparación con Bismarck, Lenin habló no solo de diferentes cosas, sino también de diferentes maneras. Lo que quería no era hablar de la manera antigua, ni de una forma nueva. Habló apropiadamente. Los errores y las equivocaciones de los futuristas son evidentes. Colocaron un pepino gigante sobre un cubo gigante, lo pintaron todo de rojo y lo llamaron Retrato de Lenin. Lo que querían era: que Lenin no debiera parecerse a nada que se haya visto antes. Se suponía que el cuadro no debía recordar a nada malo de los viejos tiempos. Por desgracia tampoco recordaba a Lenin. Esto es terrible. Pero no por eso le da la razón a los artistas cuyos cuadros sí recuerdan a Lenin, aunque su forma de pintar en nada recuerda la forma de luchar de Lenin. Esto también es evidente. Debemos luchar contra el formalismo como realistas y como socialistas». (Bertolt Brecht; Sobre el debate sobre el expresionismo, 1938)

lunes, 2 de septiembre de 2019

Ocultar los defectos; Bertolt Brecht, 1939


«Me-ti dijo: Lo peor no es tener defectos, ni siquiera es grave no combatirlos. Lo grave es ocultarlos. No aparentar lo que se es, es una desdicha para uno mismo. Aparentar lo que no se es, es una desdicha para los demás. ¿Cómo puede alguien acompañarte en la lucha, si no le has mostrado tus defectos? El solo esfuerzo que te demanda aparentar lo que no eres consumirá toda tu capacidad de lucha. Temes, por ejemplo, que tu amigo te abandone si se entera de que eres cobarde. Pero lo único que él puede temer son las consecuencias de tu cobardía, y él podría evitarlas mejor que tú... siempre que esté enterado de tu cobardía. Hasta cuando alguien es mentiroso debe demostrarlo... por lo menos a tus mejores amigos; sobre eso no debe mentir». (Bertolt Brecht; Me-Ti. El libro de las mutaciones, 1935-1939)

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Bertolt Brecht hablando del realismo socialista


«El concepto de realismo socialista no es algo que debiera sacarse de las obras y estilos existentes. El criterio no debería ser si una obra o una descripción se parecen a otras obras y otras descripciones que se incluyen en el realismo socialista, sino si es socialista y realista.

1. El arte realista es arte combativo. Lucha contra visiones erróneas de la realidad e impulsos que se oponen a los intereses reales de la humanidad. Hace posibles formas correctas de pensar y potencia los impulsos productivos.

2. Los artistas realistas enfatizan lo sensitivo, lo «terrenal», lo típico, entendido en sentido amplio –lo importante en términos históricos–.

3. Los artistas realistas hacen hincapié en el momento de formación y extinción. En todas sus obras piensan históricamente.

4. Los artistas realistas muestran sus contradicciones entre el ser humano y sus relaciones, y muestran las condiciones bajo las cuales aquellas se desarrollan.

5. Los artistas realistas están interesados en las transformaciones que se dan en las personas y en las circunstancias, tanto en los cambios constantes como en los repentinos, en que se convierten los constantes.

6. Los artistas realistas reflejan el poder de las ideas y el fundamento material de las ideas.

7. Los artistas del realismo socialista son humanos, es decir, filantrópicos, y muestran las relaciones entre las personas de tal manera que se fortalecen los impulsos socialistas. Se fortalecen mediante análisis útiles de la maquinaria social y por el hecho de que los impulsos se convierten en disfrute.

8. Los artistas del realismo socialista no sólo tienen una visión realista de sus temas, sino también de su público.

9. Los artistas del realismo socialista tienen en cuenta el grado de formación y la pertenencia social de su público, así como el estado de la lucha de clases.

10. Los artistas del realismo socialista tratan la realidad desde el punto de vista de la población trabajadora y de los intelectuales aliados con ella y que están a favor del socialismo». (Bertolt Brecht; Sobre el socialismo, 1954; Extraído del libro de Juan José Gómez; Crítica, tendencia y propaganda; Textos sobre arte y comunismo, 1917-1954, 2004)

miércoles, 8 de julio de 2015

A los combatientes en los campos de concentración; Bertolt Brecht


A los combatientes en los campos de concentración

¡Hombres a duras penas alcanzables!
¡Enterrados en los campos de concentración!
aislados de toda palabra humana
sometidos a los peores tratos
derribados a garrotazos pero nunca
refutados;
¡Desaparecidos pero
no olvidados!

Aun cuando oímos poco de ustedes, oímos que son incorregibles:
fanáticos, los llaman, entregados a la causa proletaria.
Obstinados en la idea de que sigue habiendo en Alemania
dos clases de gente: explotadores y explotados
y que sólo la lucha de clases
puede liberar de la miseria a las masas humanas del campo y de las cuidades.

Nos cuentan que ni a golpes de vara, ni ahorcándolos
se los puede hacer admitir que
ahora dos más dos es igual a cinco.
De modo que están
desparecidos, pero
no olvidados.
Derribados a golpes, pero
no refutados.
Unidos a todos los combatientes incorregibles
que perseveran fanáticamente en la verdad
hoy como ayer los auténticos
líderes de Alemania.

Extraído del recopilatorio: «80 poemas y canciones»

miércoles, 24 de junio de 2015

Las cinco dificultades para decir la verdad; Bertolt Brecht, 1934


«El que quiera luchar hoy contra la mentira y la ignorancia y escribir la verdad tendrá que vencer por lo menos cinco dificultades. Tendrá que tener el valor de escribir la verdad aunque se la desfigure por doquier; la inteligencia necesaria para descubrirla; el arte de hacerla manejable como un arma; el discernimiento indispensable para difundirla.

Tales dificultades son enormes para los que escriben bajo el fascismo, pero también para los exiliados y los expulsados, y para los que viven en las democracias burguesas.

1. El valor de escribir la verdad

Para mucha gente es evidente que el escritor deba escribir la verdad, es decir, no debe rechazarla, ocultarla, ni deformarla. No debe doblegarse ante los poderosos; no debe engañar a los débiles. Pero es difícil resistir a los poderosos y muy provechoso engañar a los débiles. Incurrir en la desgracia ante los poderosos equivale a la renuncia, y renunciar al trabajo es renunciar al salario.

Renunciar a la gloria de los poderosos significa frecuentemente renunciar a la gloria en general. Para todo ello, se necesita mucho valor.

domingo, 21 de junio de 2015

Elogio del Estudio; Bertolt Brecht


Elogio del Estudio

Aprende lo más simple.
¡Nunca es tarde para aquellos
cuyo tiempo ha llegado!
Aprende al alfabeto. No alcanza
¡pero apréndelo! No te desanimes.
¡Empieza ya! ¡Debes saberlo todo!
Prepárate para gobernar.

Aprende, marginado, hombre del campo,
aprende, ocupante de la cárcel,
aprende, mujer atada a la cocina,
¡aprende sexagenaria!
Prepárate para gobernar.
Ven a la escuela, hombre sin techo.
El saber es para ti que tienes frío.
Hambriento: toma con fuerza el libro: es un arma.
Prepárate para gobernar.

¡No temas preguntar las cosas, camarada!
No te dejes influenciar,
averigua tú mismo.
Lo que no sabes por cuenta propia
no lo sabes.
Revisa la cuenta.
Eres tú el que la paga.
Pon el dedo sobre cada cifra.
Pregunta: ¿Cómo se llegó hasta aquí?
Prepárate para gobernar.

Extraído del recopilatorio: «80 poemas y canciones»

jueves, 19 de septiembre de 2013

Elogio de la dialéctica; Bertolt Brecht


Elogio de la dialéctica

Hoy la injusticia se pavonea con paso seguro.
Los opresores se instalan como para diez mil años.
La violencia segura: todo quedará como está.
No suena otra voz que la de la clase dominante
y en los mercados la explotación proclama: Esto recién comienza.
Por otra parte muchos de los oprimidos ahora dicen:
Lo que nosotros queremos, nunca será.

¡El que aún este vivo, que no diga: «nunca»!
Lo seguro no es seguro.
Nada quedará como está.
Cuando hayan hablado los que dominan
hablarán los dominados.
¿Quién se atreve a decir «nunca»?
¿De quién depende que la opresión continúe? De nosotros
¿De quién depende que se le aplaste? También de nosotros.

El que es derribado, ¡que se levante!
El que está perdido, ¡que luche!
¿Cómo han de contener al que ha tomado conciencia de su situación?
Pues los vencidos de hoy serán los vencedores de mañana
y ese «nunca» será: ¡Hoy mismo!

Extraídos del recopilatorio: «80 poemas y canciones»

martes, 17 de septiembre de 2013

Muchas maneras de matar; Bertolt Brecht


Muchas maneras de matar

Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda. Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc…
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.

Extraídos del recopilatorio: «80 poemas y canciones»