«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 28 de marzo de 2017

¿Qué piensan los marxista-leninistas sobre la polémica y de la unidad?


«¿Qué piensa nuestro Partido de la polémica y de la unidad? Sobre estas cuestiones nuestro Partido, igualmente, ha definido su posición en sus documentos oficiales y públicos.

En ningún caso puede haber unidad, de pensamiento y de acción con los traidores revisionistas. Aquí precisamente tiene su origen la polémica, que jamás podrá cesar.

No puede esperarse alcanzar la unidad basándose en la demagogia, en suposiciones, en esperanzas, en sentimentalismos. La unidad de los marxista-leninistas es algo enteramente diferente de la unidad preconizada por los revisionistas y está basada en sólidos principios. Si estos principios no se aplican enteramente, no podrá haber unidad.

Para los revisionistas modernos la unidad consiste en cesar la polémica, en no reconocer su traición, en proseguir en este camino de traición, consiste en la unidad sobre las cosas «que nos unen» cuando en realidad nada, absolutamente nada nos une, sino que todo nos separa, etc., etc.

Para nosotros tal unidad es absolutamente inaceptable. Aceptarla significaría deslizarse hacia las posiciones revisionistas, admitir toda su línea traidora. Nuestro Partido nunca caerá en esta trampa. Un acuerdo con los revisionistas modernos puede preverse sólo cuando ellos hayan condenado abiertamente, públicamente toda su traición, y no solamente de palabra, sino demostrando también con hechos, concretamente, en la vida, que ellos han dado un viraje completo que cree en esta posibilidad, ha perdido el juicio. Si los revisionistas lo hacen cosa que no harán jamás, habrán firmado ellos mismos su sentencia a muerte. Otros hombres surgirán y nosotros discutiremos con ellos, estos serán revolucionarios, marxista-leninistas, pero los revisionistas no les servirán a éstos sus cabezas en bandeja de plata; las cabezas de los revisionistas deben ser cortadas con la lucha, con la revolución.

Los revisionistas han cometido una traición total, y querían que todo el movimiento comunista internacional se adhiriera a su línea. Esto no sucedió ni podía suceder. Los revisionistas modernos fueron desenmascarados y están sufriendo sucesivos fracasos. Siguen clamando por la unidad y de mil maneras buscan corromper a los otros para llegar por lo menos a un compromiso, a una falsa unidad, a una supuesta unidad. Debemos combatir con todas nuestras fuerzas esta maniobra y estas tentativas, y, a través de nuestra lucha contra el revisionismo moderno». (Enver Hoxha; El revisionismo moderno: peligro y enemigo principal del movimiento comunista y obrero internacional; Extractos de la conversación sostenida con una delegación del PC de Nueva Zelanda, 6
de octubre de 1965)

domingo, 26 de marzo de 2017

Bandera Roja y el programa político socialdemócrata de 1994; Equipo de Bitácora (M-L), 2017



«En el programa de Bandera roja de 1994, ya se recogía una terminología y medidas cargadas de un indisimulado socialdemocratismo:

a) En el término de alianzas se dice:

«Hemos venido sosteniendo, como planteamiento central de nuestra campaña, que en Venezuela hace falta un nuevo poder. (...) El nuevo poder se fundamenta en una alianza de clases y sectores sociales opuestos a la política entreguista, a la ineficacia y a las prácticas corruptas que han caracterizado al viejo poder; en una alianza que integra a trabajadores del campo y la ciudad, a pequeños y medianos propietarios y comerciantes, a sectores burgueses no monopólicos, y a sectores patrióticos y democráticos de la Iglesia y el Ejército». (Bandera Roja; Un nuevo poder para salvar al país: Programa de gobierno, 1994)

Esto demuestra que en Bandera Roja el concepto de alianza con la burguesía nacional, el ejército burgués y la iglesia viene ya de estos años. Del mismo modo se ve como se usan fenómenos como la corrupción o el «entreguismo» sin explicar que es consecuencia del carácter innato de la burguesía, de su sistema político y su espectro cultural para continuar con su dominación político-económica; es decir que estos fenómenos no pueden solucionarse sin derrocar a la burguesía y eliminar la propiedad privada de los medios de producción. Entonces al mismo tiempo que Bandera Roja se queja de ello teje alianzas con parte de la burguesía nacional y promueve un capitalismo nacional con la ayuda eclesiástica y las castas militares «progresistas».

b) En cuanto a los cuerpos represivos del Estado:

«Intervención y reorganización de todos los cuerpos policiales y de seguridad, y disolución y castigo de las mafias que operan en el seno de dichos cuerpos. (...) Es difícil concebir un proyecto de cambio democrático sin contar con unas Fuerzas Arma­das comprometidas con dicho proyecto. Quere­mos unas FFAA democráticas, con un alto espíritu patriótico y unificadas en torno al pro­yecto de salvación del país. Es necesario redefinir su rol». (Bandera Roja; Un nuevo poder para salvar al país; Programa de gobierno, 1994)

Se plantea aquí pues, como en su día intentó Salvador Allende y otros socialdemócratas, reformistas y revisionistas, intentar purgar del ejército burgués a los elementos «sospechosos». Pero olvidan que bajo las leyes político-económicas de la democracia burguesa, con la fuerza e injerencia de los capitalistas, y bajo el marco del «apoliticismo y apartidismo» en el ejército, es imposible que el ejército y otros cuerpos del Estado cumplan un rol progresista y defensa de los interés nacionales, y del pueblo trabajador:

«Por supuesto, en un Estado democrático-burgués, donde el gobierno reconoce la existencia de los tipos de propiedad económica que sustentan la explotación, y reconoce a las clases explotadoras como parte del sistema, y por tanto a sus partidos; no puede existir partidismo en el ejército. Pero en un Estado socialista, regido por un único partido del proletariado, el ejército nunca sería apolítico, ya que los marxista-leninistas reconocen que el ejército, la cultura, la educación, la economía, y todo lo demás, están dentro de los planes de los restos de las clases explotadoras para restablecer su control sobre las diferentes instituciones de Estado, en tanto, el proletariado tampoco puede dejar de primar sobre ellos debido a la lucha de clases en desarrollo; y no sólo eso, sino que el hecho de dejar un sólo de estos campos sin llevar allí las transformaciones revolucionarias significa poner en peligro el resto de campos a causa de que este será una base desde donde los contrarrevolucionarios intentarán extenderse hacia los otros campos. (...) Toda ilusión sobre la neutralidad de estas instituciones conduce a la ilusión reformista que por desgracia sufrían los revisionistas nicaragüenses de los 80 y actualmente sufren los revisionistas nicaragüenses «socialistas del siglo XXI». El ejército en un Estado socialista debe ser partidista, debe ser partidario del partido de la clase obrera, es decir, del partido comunista, y debe de estar pertrechado con su misma ideología, el marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?; Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio de 2015)

c) También, siguiendo la moda de las organizaciones oportunistas latinoamericanas de la «izquierda» domesticada, tenían como pilar del programa la llamada a la convocatoria de una Asamblea Constituyente como panacea para la resolución de los males de la nación y la «democracia», en un sentido «supraclasista» como gusta a la burguesía:

«Convocatoria urgente de una Asamblea Nacional Constituyente, de carácter soberano y plenipotenciario, donde el pueblo, en forma libre y soberana, redacte un nuevo texto constitucional: donde, entre otras cosas, se le dé rango constitucional a nuevos derechos adquiridos por el pueblo, como el de ser consultado para la adopción de políticas fundamentales por parte del Estado, o el derecho a recibir apoyo del Estado para la promoción y el desarrollo de empresas de tipo cooperativo o de iniciativa familiar (microempresas)». (Bandera Roja; Un nuevo poder para salvar al país; Programa de gobierno, 1994)

Esta es una de las reivindicaciones más estúpidas y dañinas que últimamente han tenido que ver los pueblos en Latinoamérica. Veamos el ejemplo del caso  colombiano:

«En 1990 la mayoría del brazo armado del PC de C-ML: el EPL, empezaron a hablar de nuevo sobre buscar «una solución política global al conflicto armado», de «interés y voluntad de buscar vías diferentes a la confrontación militar, cuyo propósito en último término sirviera de base a una gran movilización por la democracia contra la dictadura de Estado y por el reconocimiento al pueblo como constituyente primario, expresado a través de una Asamblea Nacional Constituyente» como venía indicándose desde los 80 con toda la buena fe. Es decir se decía que dejando las armas, reintegrándose en el movimiento político legal y convocando una Asamblea Constituyente, los problemas en Colombia podrían ser resueltos «democráticamente» y «pacíficamente» siempre confiando a ciegas que el gobierno garantizase mantener su promesa. Con ese objetivo el 90% de los miembros del EPL crearon el movimiento Esperanza, Paz y Libertad, mientras que por otro lado el PC de C-ML se quedó sin su brazo armado, que en realidad debido a sus conocidas acciones de autodefensa en el campo, era el único motivo de cierto prestigio entre la población. Una parte ínfima del ELP se quedó en activo como guerrilla, ocupando algunas zonas en el Norte de Santander. En 1991 en Colombia se convocó una Asamblea Nacional Constituyente que vio nacer una nueva constitución. Pero más allá de las promesas en dicho país siguieron existiendo uno de los mayores niveles de latifundio de la región, un nivel de asesinatos políticos superior al de muchas abiertas dictaduras fascistas, y otros problemas que todos conocemos. La línea de una convocatoria para la Asamblea Nacional Constituyente promovida por muchos grupos de izquierda no sirvió para solucionar nada de peso, porque una nueva Constitución no sirve cuando la burguesía está en el poder, a lo sumo que sirve es para desgajar migajas, migajas que pueden ser suprimidas cuando la burguesía vea que es el momento preciso para lanzar los cuerpos y fuerzas represivas del Estado. (...) Se ve que no aprendieron nada de la misma estrategia de la «búsqueda de una convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente» de los 80 que acabó con la represión y asesinato de su propio Secretario General!». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

jueves, 23 de marzo de 2017

Las luchas de fracciones en Podemos y su pose ante las masas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias
«En este post se analizarán en mayor o menor profundidad varias cuestiones relacionadas con Podemos: su historia, desarrollo, luchas internas, etc.; teniendo como principal interés demostrar que dicha organización no tiene ideología concreta y fija, que la honestidad de sus líderes brilla por su ausencia. Expresar que no nos gusta afirmar sin más, así que hemos indagado en el historial de Podemos para demostrar al lector que efectivamente hay un cambio de discurso cada pocos meses en la dirección este partido y que por tanto no hay garantía de absolutamente nada.

1) ¿Hay traición de principios del partido de alguna de las corrientes? Un repaso de la historia de Podemos y sus posiciones políticas

¿Se puede hablar de una ideología clara en Podemos? Es evidente que no. De hecho tal característica es una resultante de la forma en que se conformó la organización en 2014. Y es que Podemos nace de la convergencia de varios factores, esencialmente los voluntaristas-anarquistas del «movimiento 15M» y los trotskistas de la «izquierda altermundista», pero el impulso definitivo lo recibe de «intelectuales burgueses progresistas» de la Universidad Complutense con la complicidad como decimos del partido trotskizante de la Izquierda Anticapitalista (IA).

En cuanto al líder de Podemos, Pablo Iglesias, este se ha sentido siempre identificado con el «socialismo del siglo XXI» tanto de Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, y en general con los viejos partidos herederos del eurocomunismo que forman parte en Europa del Partido de la Izquierda Europea (PIE); pero en sus planteamientos políticos no es difícil identificar desde posturas que lo aproximan a neoliberal Fukuyama, al pseudorevolucionario y antimarxistaleninista Negri, hasta ver en lo económico que sus recetas se mueven entre Keynes y Hayek. No obstante, por influencia de los revisionistas del «socialismo del siglo XXI» el líder de Podemos en ocasiones, sobre todo en un inicio, se reivindicaba marxista o de herencia marxista sin dejar de identificarse con todo tipo de fauna antimarxista, tiempo después declaraba a su organización fuera del debate ideológico izquierda-derecha buscando la «centralidad y neutralidad en el tablero político-ideológico»; para que luego en la actualidad, y desde hace corto tiempo, Pablo Iglesias se autodenomine socialdemócrata. Como se ve no hay un hilo conductor fijo en la cuestión ideológica, varía según las circunstancias. Lo que es claro es que las propuestas políticas de Podemos se pueden comparar tanto con las del infame PSOE de los 80, como con las de su amigo Alexis Tsipras y el desastroso «socialismo del siglo XXI» griego.

A causa de esta maraña ideológica, desde hace unos meses, hemos asistido al deslindamiento de las corrientes internas en Podemos, líneas o corrientes que no es que fueran nuevas sino que como en toda organización ecléctica y multifraccional salen a relucir en los momentos de crisis de la organización, especialmente causadas por las disputas internas por poder. De hecho, como el mismo Pablo Iglesias reconoció, la división entre pablistas y errejonistas se empezó a cristalizar en marzo de 2016:

«Jordi Évole: A mí me intriga mucho donde está vuestro punto de inflexión, ¿hay un momento donde Pablo Iglesias dice «esto se está rompiendo»?

Pablo Iglesias: Hay un momento que es tremendo para nosotros, a partir de marzo de 2016». (Salvados; Pablo Iglesias frente a sus votantes, 2017)


Esta crisis interna había dado lugar a que cada fracción fuese a lo suyo:

«P.I.: Tiene que sonar más como una orquesta en la que todos los instrumentos suenen, y nosotros habíamos dejado de sonar, hacía un año que desafinábamos». (Salvados; Pablo Iglesias frente a sus votantes, 2017)


Hoy en día, los pablistas dicen ser los guardianes de la esencia de Podemos, del «proyecto regenerador de la verdadera izquierda española», y en tanto acusan a los errejonistas de «haber perdido la esencia ideológica». Se habla de una vuelta a los principios, a la «hipótesis original»:

«Nuestra hipótesis original sigue funcionado bien». Pablo Iglesias ha marcado este jueves la hoja de ruta a seguir por su formación cuando ha terminado el ciclo político en el que han funcionado como una «maquinaria electoral», y toca construir una nueva organización con más peso y poder para las bases y una relación más estrecha con los movimientos sociales para volver a sus orígenes y evitar parecerse a la vieja política. Así, el secretario general del partido ha reconocido errores en la campaña electoral de Unidos Podemos para el pasado 26-J, dirigida por Íñigo Errejón, y ha rechazado que el partido deba seguir intentando dar imagen de moderación». (El Público; Iglesias pide a Podemos volver a su «hipótesis original» y alejarse de la moderación «en las formas», 25 de septiembre de 2016)

En la entrevista que Pablo Iglesias concede a Jordi Évole habla de «sentirse decepcionado en lo personal» con los miembros del sector errejonista, y de tomar nota para el futuro ante tales traiciones. Pero no nos engañemos ya que esto solo es un sofisma burdo, pues si Pablo Iglesias llegó a ser líder de esta organización fue gracias a ir derechizando la organización contando con el consentimiento y apoyo inestimable de la mayoría de figuras y corrientes incluyendo a Iñigo Errejón y los errejonistas. ¿Acaso habrá que recuperar los archivos en los que queda atestiguado este complejo proceso de mentiras, cinismo, y mucha pero que mucha demagogia? En adelante pedimos paciencia al lector para leer las citas que atestiguan tantísimo cambio de posturas:

a) En sus primeras apariciones públicas, Pablo Iglesias se autodenominaba comunista delante de sus amigos en su propio programa de televisión, pero también en medios simpatizantes del franquismo:

«Yo soy comunista».  (Intervención de Pablo Iglesias en el programa El Gato al Agua, 2013)

Después pasó a autodenominarse abiertamente como un socialdemócrata en los medios de comunicación cuando ya era un firme candidato a la presidencia del gobierno. Calificó su etapa comunista como poco menos que un sueño infantil de la adolescencia y tendió la mano al PSOE para recuperar los principios del socialdemocratismo:

«Nos hacemos mayores y cuando uno es candidato a la presidencia del Gobierno tiene que decir las cosas que puede hacer. Yo me siento orgulloso de haber sido un joven comunista, pero como candidato a la presidencia no lo soy, soy socialista como Allende o como Mujica. (...) Lo que ocurrió en España es que por desgracia el Partido Socialista dejó de ser socialista en muchas cosas» y «la reconstrucción de ese espacio nos compete a muchos, no solamente a nosotros, sino también al Partido Socialista y ojalá podamos reconstruirlo juntos». (La Sexta; Entrevista de Ana Pastor a Pablo Iglesias, 19 de junio de 2016)


No es nada nueva esta conversión, históricamente los revisionistas que autoproclamándose comunistas revisaban los principios del marxismo-leninismo se igualaban a los socialdemócratas, incluso acabaron reconociéndose como tales, ella es la deriva normal del revisionismo moderno como agente de la burguesía en el seno del proletariado:

«Los revisionistas habían puesto a sus partidos en el camino de la degeneración socialdemócrata, y para ello necesitaban del arsenal teórico de ella y de la alianza directa con sus agrupaciones, lo que finalmente derivaría como veríamos años después, en la conversión de viejos partidos comunistas en revisionistas, en la disolución directa en los partidos socialdemócratas, o sino simplemente en el paso de muchos partido revisionistas hacía partidos socialdemócratas oficiales. (...) Si bien los socialdemócratas habían renunciado a los últimos vestigios teóricos del marxismo, los revisionistas empezaban a renunciar sobre el papel todo lo que estaban negando desde hace tiempo en la práctica: adoptaron la democracia burguesa como máxima expresión de democracia, el tránsito pacífico al socialismo, la aceptación de la propiedad privada como un tipo de propiedad más en el socialismo, y ha considerar a la clase obrera como diferente a la de los tiempos de Marx y Lenin por lo que no era necesario su papel histórico hegemónico, y por tanto se oficializaron como caducos todos los conceptos del partido marxista-leninista. Todo esto haría que los revisionistas cosecharan aplausos entre la prensa y los ideólogos del imperialismo, y por supuesto del balcón de otras ramas del revisionismo, algo que sólo era normal, para alguien que en efecto había traicionado los principios del comunismo». (Introducción del Equipo de Bitácora (M-L) al documento de Enver Hoxha: «Los revisionistas modernos en el camino de la degeneración socialdemócrata y su fusión con la socialdemocracia» de 1964, 21 de noviembre de 2015)

¿Y qué es el la socialdemocracia propiamente?:

«El término socialdemócrata es un término que ha evolucionado desde hace siglos, antiguamente se autocalificaban socialdemócratas o socialistas tanto los reformistas –que pensaba en llegar al socialismo por medio de reformas progresivas de la sociedad capitalista–, los revisionistas –que reconocían y decían basarse en Marx y Engels pero revisaban injustificadamente la parte cardinal de sus tesis centrales acercándose a corrientes antimarxistas–, como los marxistas revolucionarios –que era propiamente marxistas y que sólo actualizaban las tesis de Marx si la época lo requería, sin alterar la esencia revolucionaria del marxismo–. Durante el cisma entre los socialdemócratas revolucionarios encabezados por Lenin y los socialdemócratas socialchovinistas encabezados por Karl Kautsky durante la Primera Guerra Mundial, los primeros rechazaron seguir identificando a sus partidos como socialdemócratas y los denominarían en adelante como partidos comunistas, más tarde también llamados marxista-leninistas. A partir de entonces el término socialdemócrata quedaría pues en manos de autodenominados «marxistas» que revisaban a Karl Marx y volvían a los conceptos de los autores reformistas y de otras corrientes ajenas al marxismo, se agruparon en la Internacional Obrera y Socialista de 1923-1939. Posteriormente el término sería usado por los partidos de la Internacional Socialista fundada en 1951. Tras la Segunda Guerra Mundial el mero hecho de que los socialdemócratas contemporáneos hubieran renunciado incluso en sus estatutos de partido al marxismo evidenciaba su alto grado de degeneración». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2015)

Ahora resulta que a los pablistas les interesa volver a hablar de nuevo sobre quién es de «izquierda», incluso relacionar a la izquierda con la socialdemocracia que tantas veces ha traicionado a la clase obrera. Opone su concepto socialdemocracia/izquierda al de Errejón centralidad-transversalidad/ni izquierdas ni derechas:

«La brecha surgida entre Iglesias y Errejón ha ido creciendo en los últimos meses. Mientras los pablistas acusan al secretario político de «moderación», los errejonistas denuncian el viraje a la izquierda del secretario general. Sí queda constancia del cambio de discurso en el líder de Podemos, que hace dos años en el congreso fundacional apelaba al 15M, a la transversalidad y a la mayoría social, conceptos ahora abanderados por Íñigo Errejón. Lo dejó claro en su primera gran intervención en Vistalegre I: 
«Nos querían hacer jugar en un tablero en el que todo estaba vendido, donde las cartas están repartidas, y nosotros dijimos que no, que queremos ocupar la centralidad del tablero, que existe una mayoría social del país que apuesta por la decencia», alegó Iglesias. Una centralidad que no hace referencia a la cuestión ideológica, sino al sentido del término en clave política: se refería a que el nuevo partido, Podemos, era quien tenía que marcar las reglas del juego, obligando al resto de partidos a posicionarse en torno a él, y no al contrario. Así, defendía que no eran ni de izquierdas ni de derechas, un argumento que el secretario político ha abandonado en los últimos meses, después de que el acercamiento a IU reabriera este debate». (El Independiente; Vistalegre I vs. Vistalegre II: diez diferencias dos años después, 10 de diciembre de 2016)

miércoles, 22 de marzo de 2017

La CIA desvela que Santiago Carrillo defendió la permanencia de las bases de EEUU en España en 1975; El Diario, 2017

Cada cierto tiempo la CIA y varios organismos del imperialismo estadounidense revela sus documentos secretos pasadas unas décadas. Documentos en que varias ocasiones no dejan en buen lugar a las figuras revisionistas. Ya vimos con anterioridad en el documento desclasificado por el National Security Archive, como en las entrevistas con Henry Kissinger, el revisionista Mao Zedong pedía el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea actual Unión Europea dejando en evidencia que él era el creador de la teoría de los «tres mundos» y que él mismo la ponía en práctica mejor que nadie:

«Presidente Ford: «Estamos muy preocupados por la situación en España también, señor presidente. Al rey lo apoyamos. Esperamos que sea capaz de manejar los elementos que pudieran socavar su régimen. Y vamos a trabajar con él para tratar de tener el control necesario de la situación durante este período de transición». Presidente Mao: «Sería bueno que el Mercado Común Europeo los aceptara. ¿Por qué no acepta la Comunidad Económica Europea a España y Portugal?». Presidente Ford: «Señor presidente, nosotros hemos exhortado a la alianza de la OTAN para que fuera más amigable incluso durante la dictadura de Franco. Y esperamos que con el nuevo rey España sea más aceptable para la alianza de la OTAN. Además creemos que la CEE debe ser sensible a los movimientos del gobierno español hacia la unidad con la Europa occidental en su conjunto. Vamos a trabajar en ambos sentidos tanto como nos sea posible». (Conversación entre Mao Zedong y Henry Kissinger; 2 de diciembre de 1975)

Este documento volvió a confirmar que el maoísmo era un agente del imperialismo estadounidense como mostraban sus declaraciones y documentos oficiales y no oficiales de los años 40–: un peligro para la libertad de China y todos los pueblos.

Esta vez los documentos de la CIA dejan en evidencia a Santiago Carrillo, se demuestra que toda la parafernalia que hizo Carrillo sobre el cambio de parecer del PSOE de Felipe González sobre la cuestión de la OTAN era una mera pose antiimperialista para ganar simpatías, pues él mismo defendía la permanencia de las bases estadounidenses en España. Este documento no descubre nada realmente nuevo, porque ya en los periódicos de aquella época se recogieron declaraciones similares de Carrillo donde bajo una excusa u otra se hablaba siempre de «respetar» el estatus de las bases estadounidenses:

«Aunque nosotros nos oponemos a las bases extranjeras, el gobierno provisional debería respetar las bases americanas en España, a condición de que Estados Unidos no se mezclara en los asuntos internos españoles. Y ésto último en espera de una negociación internacional que afronte los problemas de las bases extranjeras tanto en el bloque americano como en el soviético. Por lo que concierne a la construcción europea, habría que iniciar rápidamente las gestiones para que España ingrese en la CEE». (Santiago Carrillo; Entrevista, 13 de agosto de 1976)

Con razón como vimos también anteriormente, Carrillo desde sus inicios siempre se basó en los escritos y las prácticas de Mao Zedong para conformar su eurocomunismo, es decir su política traicionera:

«¡¡¡¿Existe alguien tan ciego o hipócrita como para no ver que sólo pajarracos sin principios y claramente oportunistas como Mao Zedong y Carrillo eran capaces de pedir en conversaciones con los estadounidenses la mediación para que España formara parte de la Comunidad Económica Europea (CEE) y siguieran las bases estadounidenses en España e incluso fuera parte de la OTAN?!!! Los pueblos hace tiempo que pasaron examen a estas dos figuras y tienen cientos de pruebas para tipificar que son unos confabuladores, agentes del imperialismo y traidores no solo de la causa del pueblo español, sino a la causa antiimperialista mundial». (Equipo de Bitácora (M-L); Una breve glosa sobre la influencia del revisionismo chino en la conformación del revisionismo eurocomunista, 2015)

Es curioso que la CIA que registrase el hecho de que Carrillo se encontraba más a la derecha aún que el revisionista portugués Álvaro Cunhal y que también destacase del continuo cambio de posturas del dirigente español en sus posiciones internacionales, lo que le hacía inestable en cuanto a ojos de los estadounidenses. 

Actualmente en España Podemos recoge el legado del traicionero Partido Comunista de España (PCE). En materia internacional: de apoyar en 2014 el abandono de España de la OTAN a apoyar su permanencia:

«Preguntado por su posición respecto a la OTAN, Iglesias ha respondido que Podemos apuesta por un sistema integral de defensa europeo, al tiempo que ha reconocido que España tiene que cumplir con sus compromisos internacionales y legales. «Sabemos que tenemos que cumplir nuestras obligaciones legales y pensamos que la OTAN tuvo un importante papel en la modernización de las Fuerzas Armadas», ha admitido tras insistir en que hay compromisos internacionales «ineludibles», aunque la OTAN «forma más parte del pasado que del futuro». En este sentido, ha indicado que no le «entusiasma» que haya soldados de EEUU en territorio nacional, pero que es «responsable y pragmático» y «las cosas hay que hacerlas bien». De este modo, ha recalcado que «el futuro se tiene que construir a partir de un sistema de defensa integral europeo», tarea en la que puede tener un papel importante en el partido un exmilitar del prestigio y la experiencia de Julio Rodríguez». (EFE; Podemos ficha al ex Jemad Julio Rodríguez para sus listas al 20D, 4 de noviembre de 2015)

¡¡¡Pablo Iglesias está tratando emular a sus ídolos como Carrillo o Tsipras con una evolución sobre el tema de las bases estadounidenses y la participación de España en la OTAN desde un aparente rechazo; pasando por una presunta neutralidad; hasta la política pro-activa de apoyo!!! En la actualidad permitir a Podemos no posicionarse en una ambigüedad o en un apoyo directo de las bases estadounidenses y la OTAN, sería el mismo error que los que permitieron que el PCE de Carrillo jugará con los intereses del país mientras se vestía de figura antiimperialista.

Durante el documento dejaremos el link que da acceso al informe de la CIA sobre Carrillo y sus declaraciones.

El documento:


«Los americanos pueden estar en España mientras los rusos mantengan tropas en Checoslovaquia». El secretario general del PCE en 1975, Santiago Carrillo, defendió así la presencia de las bases que por entonces tenía EEUU en suelo español, según un informe del espionaje de EEUU desclasificado esta misma semana por la CIA. El documento recoge además las críticas del líder del PCE a su homólogo portugués, Álvaro Cunhal, por su papel en la Revolución de los Claveles y las consecuencias que pudiera tener en España.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA, en sus siglas en inglés) ha desclasificado esta semana cientos de miles de informes secretos, más de 12 millones de páginas, entre los que se encuentran un número indeterminado referidos a la historia reciente de España. Uno de los documentos publicados en la web de la agencia de espionaje de EE UU ( aquí en PDF) recoge una conversación que mantuvo en 1975 el entonces secretario general del PCE, Santiago Carrillo, con un responsable [official] de la «revista Time».

El documento está fechado el 15 de julio de 1975, meses antes de la muerte del dictador Franco, aunque la charla está sin datar. En la conversación, Carrillo hace hincapié en que el PCE colaborará «con otros partidos» en la consecución «de un gobierno democrático», según el documento de la CIA. El líder del PCE preveía un «derrocamiento» de Franco «relativamente pacífico».

Carrillo informó además a su interlocutor de que sus  intenciones eran «restaurar las libertades civiles y las instituciones democráticas» y no «instaurar el socialismo», siempre según el documento. «Eso vendrá después», señaló a su interlocutor.

Unas intenciones que, creía el líder del PCE, chocaban con el papel de su partido hermano en Portugal y, especialmente, de su homólogo, Álvaro Cunhal, por su papel en la Revolución de los Claveles.

El secretario general de los comunistas españoles temía que un «gobierno radical» en Portugal podría «dañar» sus opciones de «jugar un papel en la España postfranquista». Un papel que, según el documento de la CIA, podría llevarle a formar parte de un gobierno. Algo que haría «si sus camaradas se lo piden», reza el informe de la inteligencia estadounidense.

Carrillo, que aseguró que el reinado de Juan Carlos duraría «un par de meses» y mostró sus preferencias por los derechos dinásticos de Don Juan, el padre del actual rey emérito.

Por último, el interlocutor de Carrillo le preguntó por su opinión acerca de las bases de EEUU en España. El informe recoge la respuesta textual del secretario general del PCE: «Los americanos pueden estar en España mientras los rusos mantengan tropas en Checoslovaquia».

El informe de la CIA recuerda que Carrillo se opuso a la intervención militar de la Unión Soviética en Checoslovaquia en 1968 pero también indica que «en el pasado», el dirigente comunista se había opuesto en público a la presencia militar norteamericana. «Su cambio de actitud puede ser un esfuerzo de ablandar» la reacción de EEUU ante una posible entrada del PCE en un futuro gobierno, interpreta el informe.
El Diario
19/01/2017

martes, 21 de marzo de 2017

El carácter revisionista y capitalista de las relaciones de producción de Corea del Norte; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En Corea del Norte, por tanto, el Partido del Trabajo de Corea (PTC) no tocó el poder económico de la burguesía nacional.

¿Pero acaso la estructura económica del país era igual a la de cualquier otro país capitalista? Obviamente no, ningún país capitalista tiene exactamente las mismas características que otro, dependiendo de la historia del país, del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, y de las fuerzas políticas que gobiernen, la fisonomía de la economía tiene una u otras características, pero en el caso de un país como Corea del Norte se le añade el hecho que es un país capitalista en el cual sus políticos intentan hacer creer a su pueblo, y al resto de países, que tienen una economía socialista.

Según el desarrollo de la política económica ejercida por los dirigentes revisionistas en el poder desde 1945, podemos ver como Corea del Norte expone un desarrollo económico muy parecido al de mucho de los países capitalistas-revisionistas ya extintos y al de otros todavía presentes como Cuba, Vietnam o China.

En una etapa inicial se promovió la propiedad privada –como vimos en sus escritos sobre la «democracia progresista»–. Después de la Guerra de Corea 1950-1953 teorizó que había que conformar un sector estatal y cooperativista –siempre bajos las leyes de producción capitalistas– que sería el teórico sector socialista.

En una segunda etapa se fue promoviendo medidas de integración de la burguesía nacional de la ciudad y el campo en el plano de las empresas estatales mediante su paso inicial en empresas cooperativistas.

Veamos algunos ejemplos del trato a la burguesía urbana según los mismos revisionistas coreanos:

«Tenemos la intención de llevar a cabo la revolución para eliminar los elementos capitalistas en el Norte no expropiando a los capitalistas comerciantes y fabricantes, pero transformándolos en líneas socialistas dibujándolos en diversas formas de economía cooperativa». (Kim Il Sung; Sobre la naturaleza de la Revolución en nuestro país en la etapa actual y la dirección básica del Primer Plan Quinquenal, 29 de noviembre de 1954)

Otro:

«Nuestro partido debe formar un frente unido sólido con los empresarios y comerciantes. Varios métodos se pueden aplicar en la reducción de las prácticas de explotación de los empresarios y comerciantes. Pero no vamos a tratar de confiscar sus propiedades». (Kim Il Sung; Sobre el fortalecimiento del frente de trabajo: Discurso de cierre en la VIIº Reunión Plenaria del Comité central del Partido del Trabajo de Corea, 18 de diciembre de 1953)

Y ahora algunos ejemplos del trato y medidas a la burguesía rural:

«En la cooperativización agrícola el principio de voluntariedad se aplicó no solo a los campesinos medios, sino para todos los sectores de la población rural, incluyendo los campesinos ricos». (Kim Il Sung; Informe sobre la labor del Comité Central en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Corea, 9 de noviembre de 1961)

Otro:

«Los campesinos ricos fueron remodelados en trabajadores socialistas a través de la restricción de sus tendencias negativas y una educación con paciencia, en lugar de su expropiación. El principio de voluntariedad se mantuvo estrictamente hasta la fase final. (...) La cooperación agrícola dio fin en agosto de 1958». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

Exactamente eran las mismas teorías revisionistas que los marxista-leninistas soviéticos habían denunciado en 1948 sobre los métodos bujarinistas de Tito en Yugoslavia:

«En el Partido Comunista de Yugoslavia el espíritu de la política de la lucha de clases está ausente. El aumento del número de los elementos capitalistas tanto en el campo como en la ciudad prosigue rápidamente, y la dirección del Partido no toma medidas para limitar a estos elementos. El Partido Comunista de Yugoslavia se adormece con la podrida teoría oportunista de la integración pacífica de los elementos capitalistas en el socialismo, tomada prestado de Bernstein, Vollmar, Bujarin». (Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética; Carta del CC del PC(b)US al camarada Tito y otros miembros del CC del Partido Comunista de Yugoslavia; 27 de marzo, 1948)

E igual que la denuncia  que Kao Kang, eminente marxista-leninista, opuso en China durante 1953-1954, comparando estos métodos de «integración pacifica de las clases explotadoras» en el socialismo a las teorías revisionistas de Bujarin en la Unión Soviética:

«En toda esta política, Kao Kang fue el único en discordia. Cuando los otros expresaron su apoyo incondicional al método pacífico, él permaneció en silencio. Mientras que él no dijo nada, su silencio fue percibido en el Partido Comunista de China correctamente como un desacuerdo. Mao Zedong, según una fuente oral autorizada, sintió que Kao Kang era un izquierdista sobre este tema, pero optó por no enfrentarse a él. En vez sin embargo, Mao probó a enviar a Li Weihan, que había trabajado con Kao Kang durante los años 30, para persuadirle de las virtudes de tal política heterodoxa. Kao Kang muy a diferencia de lo que esperaba obtener Mao Zedong de esa conversación, no atendió a los argumentos presentados pese hacer un esfuerzo en escuchar a Li Weihan, e irónicamente intentó revelar la ignorancia teórica del grupo que apoyaba tal política, comentó a Li Weihan; «¿Has oído hablar algo de la oposición derechista en la Unión Soviética? ¿No estás al tanto que Bujarin fue el que abogaba por el tránsito pacífico al socialismo?». (Políticas en la corte de Mao Zedong; Kao Kang y el fraccionalismo de mediados de los 50, 1990)

El revisionismo coreano y su alianza inmutable con la burguesía nacional; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Y qué hay de la burguesía nacional y el trato dado por el Partido del Trabajo de Corea? Por supuesto aquí tampoco se podía distanciar de las enseñanzas revisionistas del Partido Comunista de China. Mao Zedong declaró que la burguesía nacional era una compañera de viaje no solo en la etapa democrático-burguesa sino en la pretendida etapa de construcción del socialismo:

«Tratamos la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional como una contradicción en el seno del pueblo. (...) La burguesía y la pequeña burguesía exteriorizarán indefectiblemente su ideología. Se expresarán, obstinadamente y por todos los medios posibles, sobre las cuestiones políticas e ideológicas. No se puede esperar que actúen de otra manera. No debemos, recurrir a la coacción, impedirles que se manifiesten; por el contrario, debemos permitirles que lo hagan y, al mismo tiempo, debatir con ellos y someterlos a una crítica adecuada (...) Abogamos por una libertad bajo dirección y una democracia guiada por el centralismo, pero con esto no queremos decir en ningún sentido que, en el seno del pueblo, deban emplearse métodos coercitivos para resolver los problemas ideológicos y los problemas relativos a la distinción entre lo correcto y lo erróneo. Pretender solucionar estos problemas utilizando órdenes administrativas y métodos coercitivos no sólo sería inútil, sino perjudicial». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo, 27 de febrero, 1957)

El revisionista español Carrillo fue de las figuras que se inspiró en este esquema de explotados y explotadores de la «construcción del socialismo» en China para aplicarlo también a su país:

«Quizás el rasgo más original de la Revolución Socialista China lo constituye el hecho de que como aliado del proletariado, al lado de las masas campesinas y la pequeña burguesía urbana, se encuentre también la burguesía nacional. Esta constituye una de las aportaciones de los camaradas chinos a la experiencia revolucionaria mundial, digna de ser estudiada. (…) Lo que ha ocurrido en China, es decir, que una parte de la burguesía participe en determinadas condiciones en la edificación del socialismo, puede repetirse en otros países». (Santiago Carrillo; Sobre una singularidad de la revolución china: la alianza de los capitalistas nacionales con el proletariado, 1957)

En Corea del Norte el esquema inicial, como vimos fue similar, se dijo que la alianza con la burguesía nacional era temporal, con ello pudo engañar a la gente con que esta alianza era temporal por el carácter de las tareas iniciales, pero tiempo después, a la muerte de Iósif Stalin, e igual que su homólogo Mao Zedong, se declaró oficialmente que la burguesía nacional no era una compañera de viaje ocasional de la anterior etapa, sino que en la etapa de construcción socialista también lo era –esto lo vemos repetido una y otra vez en la propaganda del revisionismo coreano–:

«Bajo el sistema democrático-popular en nuestro país, los empresarios individuales, los comerciantes y otras secciones sociales participan en el gobierno junto a obreros y campesinos, formando parte integrante del frente unificado». (Kim Il Sung; Sobre las tareas inmediatas del poder popular en la construcción socialista, 20 de septiembre de 1957)

Este discurso de proponer un Estado en el que exista la unión de las masas trabajadoras con la burguesía nacional, no representa ninguna doctrina política nueva, es el nuevo reformismo adaptado a su «nueva doctrina». Ellos creen que pueden permitir que en su sociedad convivan todas las clases sociales y llamarla socialista, aunque siga existiendo explotadores y explotados y sus contradicciones, aunque siga existiendo las relaciones de producción capitalistas, y continúe la alianza de estos partidos revisionistas con las clases explotadoras y sus partidos. Resulta obvio que este  esquema de sociedad no es el socialismo que teorizaron Marx y Engels y pusieron en práctica Lenin y Stalin. Como venimos insistiendo, esto supone una evidencia clara de negación de la lucha de clases, entre explotadores y explotados intentando conciliar a los dos bandos antagónicos, y evidencia el tipo de «lucha de clases» que aplicaban y aún aplican los revisionistas en Corea del Norte:

«Entre otras cuestiones, en las posiciones sobre el significado y la aplicación de la teoría de la lucha de clases se distinguen los marxistas-leninistas de los revisionistas. Los marxistas-leninistas consideran la lucha de clases como la principal fuerza motriz en la sociedad de clases y libran a través de métodos radicalmente revolucionarios bajo la base del carácter irreconciliable de esta lucha, una pugna contra los enemigos de clase, su política e ideología. Los revisionistas a diferencia de ellos, siguen la política de conciliación con los enemigos de clase internos y externos, una política de extinción de lucha de clases, no sólo en los casos en los que la niegan abiertamente, sino también en los casos en que aceptan esta lucha con palabras, formalmente». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

He aquí que surge la necesidad de preguntar. ¿Cuál es el socialismo que Kim Il Sung y sus lacayos se suponían iban a construir bajo esas características? ¿Podía brotar el verdadero socialismo de una condicionalidad teórico-práctica tan errática? Evidentemente que no: esto nos queda más claro además cuando vemos además que bajo esta condicionalidad de unidad entre clases antagónicas y paz social entre clases antagónicas, se pide a los militantes que hagan siempre su crítica al partido, con la condición de que esta «crítica» no rompa con esa «unidad» que el partido «comunista» establece entre clases explotadoras y clases explotadas, en tanto que dicha crítica no ponga en tela de juicio su sistema política burgués y su legalidad que se ampara en la constitución burguesa, en este caso «Juche», de dicho país. Kim Il Sung también proclamaría:

«Los empresarios y comerciantes de nuestro país son compañeros de viaje, no sólo para realizar la revolución democrática, sino también en la construcción socialista». (Kim Il Sung; Sobre las tareas inmediatas del poder popular en la construcción socialista, 20 de septiembre de 1957)

¡Craso error! Esto nos indica la poca preparación teórica o el cinismo oportunista de Kim Il Sung, siendo en cualquiera de los casos un vulgar nacionalista-burgués más, de aquellos los muchos que defendían el entendimiento, la actividad y el desarrollo con las clases explotadoras nacionales.

Terminar con las clases explotadoras extranjeras y las clases feudales en Corea del Norte, fue un gran paso para las masas de ese país, pero el error de los revisionistas coreanos fue creer como otros tantos que era posible transitar al socialismo o hablar directamente ya de socialismo en su país, con la asistencia y siempre según ellos en alianza de las clases explotadoras nacionales, de ese modo Corea del Norte se estancó en la etapa democrático-burguesa y jamás pasó a la etapa socialista, derivando en que la burguesía nacional se asimiló como algo normal y transformándose en un país neocolonial dependiente:

«La transformación de revolución anticolonial en verdadera revolución antiimperialista y revolución socialista, por tanto, requiere de varios factores: 1) en primer lugar la existencia de un partido comunista marxista-leninista capaz de movilizar a los trabajadores de la ciudad y el campo contra el poder imperialista comprador sin transferir la dirección de la lucha a la burguesía nacional interesada en el derrocamiento de los capitalistas y terratenientes compradores; 2) después, que el partido llegue a demostrar que las aspiraciones democráticas de las capas populares y de los trabajadores sólo pueden alcanzarse la política de liberación del yugo del imperialismo extranjero está ligada a la liberación del yugo social, ejercido no sólo por el capital extranjero, sino también por el desarrollo del capitalismo, incluso circunscrito dentro del mercado interior. De hecho Marx destacó que la explotación del trabajo asalariado condujo necesariamente a nivel nacional –a causa de la brecha entre la producción y el consumo en el mercado interno– a forzar grandes vínculos comerciales con otros países burgueses, y sobre la base de la teoría del valor-trabajo y la existencia de diferentes grados en la productividad del trabajo social, estas relaciones hasta estrictamente comerciales tornan en una relación de dependencia y sujeción económica de los países burgueses más débiles en provecho de los más poderosos, capaces de echar sobre el mercado cantidades importantes de mercancías a un precio de coste menor. Por lo tanto, si la revolución «antiimperialista» se detiene a mitad de camino y permanece entre las manos de los capitalistas «nacionales», la liberación política y económica conquistada gracias a la revolución anticolonial necesariamente se convertirá en algo meramente formal y dará nacimiento a una nueva dependencia, primero económica, que crea así misma una dependencia política, incluso cuando la independencia política formal es reconocida». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialista, 2007) (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

Sobre el carácter de clase y la conciencia según los revisionistas coreanos; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

El líder del revisionismo rumano Nicolae Ceaușescu junto al líder del revisionismo coreano Kim Il Sung

«
De acuerdo con los revisionistas coreanos, el origen de clase no influye para nada en la determinación de las ideas de aquellas personas, pero es que además de tal afirmación, no consideran que los ideales de lucha por el socialismo y el comunismo sean los únicos válidos para aglutinar a las masas populares, ¿Cuál es entonces? ¡entonando un discurso sacado de cualquier demócrata burgués y pequeño burgués, se alude al patriotismo!:

«Para distinguir a sus integrantes de los que no lo son se debe tener en cuenta su situación socio-clasista, pero no hay que absolutizarla. La ideología y acción del hombre no sólo son susceptibles de la influencia de esta situación. Si recibe influencias revolucionarias y asimila ideas avanzadas, puede servir a las masas populares, independientemente de su situación socio-clasista. La principal pauta para distinguir a los miembros de las masas populares no es su origen socio-clasista, sino su ideología. La ideología socialista y comunista no es la única que sirve de fundamento ideológico para aglutinar a las personas de todos los sectores y clases en masas populares. Cualquiera que ame al país y el pueblo puede servir a éste y, por consiguiente, ser integrante de las masas populares. Partiendo de esta posición, el gran Líder, camarada Kim Il Sung, impulsó con éxito el proceso revolucionario y constructivo agrupando en sus distintas etapas a todas las personas que tenían la idea de servir a la Patria, al pueblo y a la nación, en una sólida fuerza revolucionaria. Nuestro partido confía en los integrantes de todas las clases y sectores que tienen interés en la revolución, considerándolos acompañantes no temporales sino eternos de la revolución, y los guía por el camino del socialismo y el comunismo». (Kim Jong Il; El socialismo es una ciencia, 1994)

Desmontemos esta barbaridad revisionista con paciencia.

Primero, el origen de clase y posición en la producción, claro que no siempre determinante, pero si en una gran mayoría de ocasiones, sino no sería más que casualidad que los campesinos –nos referimos en concreto a los que explotan la tierra individualmente– guarden más prejuicios pequeño burgueses de vacilación y doble faz como del aventurerismo al desánimo repentino o de costumbres religiosas que la clase obrera, también es normal que los elementos de la intelectualidad –como capa social que se forma a partir de varias clases sociales y por su posición en la sociedad–, guarde más defectos como el burocratismo, liberalismo, altanería o vanidad que la clase obrera. De hecho este origen de clase se palpa incluso entre la propia clase obrera y sus capas:

«Me refiero, en segundo lugar, a la heterogeneidad de la clase obrera, a la existencia de diversas capas dentro de la clase obrera. A mi modo de ver, el proletariado, como clase, podría ser dividido en tres capas. Una capa la compone la masa fundamental del proletariado, su núcleo, su parte permanente; es la masa de proletarios «puros», que rompió hace ya mucho los lazos con la clase de los capitalistas. Esta capa del proletariado es el apoyo más seguro del marxismo. La segunda capa la componen gentes salidas hace poco de clases no proletarias, de los campesinos, de las filas pequeñoburguesas, de los intelectuales. Esas gentes proceden de otras clases, hace poco que han pasado a formar parte del proletariado y llevan a la clase obrera sus hábitos, sus costumbres, sus vacilaciones, sus titubeos. Esta capa ofrece el terreno más propicio para el surgimiento de grupos anarquistas, semianarquistas y «ultraizquierdistas» de toda índole. Finalmente, la tercera capa la compone la aristocracia obrera, la élite de la clase obrera, la parte más acomodada del proletariado, con sus tendencias al compromiso con la burguesía, con su aspiración predominante a adaptarse a los poderosos del mundo, con su afán de «hacer carrera». Esta capa ofrece el terreno más propicio para los reformistas y oportunistas declarados». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Una vez más sobre la desviación socialdemócrata en nuestro partido: Informe en el VIIº Pleno ampliado del Comité Ejecutivo de la Komintern, 7 de diciembre de 1926)

Segundo, el concepto de que para ser parte del «pueblo» tan sólo debes de ser patriota, es rebajar el concepto de pueblo –término ambiguo, que sólo serviría desde la base de que todas las clases sociales trabajadoras se van paulatinamente proletarizando hasta borrar sus diferencias de clase– hacia concepciones burguesas y nacionalistas. Los clásicos del marxismo-leninismo hace tiempo que nos dieron magníficas lecciones sobre los verdaderos peligros de estas desviaciones nacionalistas, e históricamente vimos que el nacionalismo era tan sólo el síntoma, el preludio de renuncia a toda política proletaria e inicio de una próxima contrarrevolución en esos partidos.

Cualquier cita de los marxista-leninistas de los años 40 y 50 en su lucha contra las tendencias nacionalistas-derechistas de los revisionistas, nos sirve para ver los paralelismos entre esos revisionistas de fuerte inspiración nacionalista-burgués de las democracias populares de Europa del Este y los revisionistas de Corea del Norte:

«En su razonamiento, el camarada Gomułka está influenciado por un particularismo nacional, por un espíritu nacional que le limita, que le estrecha el horizonte político y no le permite ver el estrecho lazo que existe en la época actual entre las aspiraciones nacionales y las aspiraciones internacionales; por ello ha acabado en conclusiones políticas falsas y muy perjudiciales en la práctica. De ahí la tendencia, en su valoración del movimiento de la clase obrera polaca, a separar la lucha por la independencia de la lucha del proletariado; de ahí la interpretación errónea de la naturaleza de la democracia popular, y de las transformaciones que se producen y deben producirse en su seno, de ahí también el deslizamiento a posiciones que justifican un «equilibrio» entre la democracia liberal burguesa y la democracia socialista». (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

¿Qué nos encontramos aquí? Una situación en que el sujeto revisionista piensa y desliga la lucha por la independencia nacional de la lucha por el proletariado e intenta crear un Estado intermedio entre la democracia burguesa y la democracia proletaria. En Władysław Gomułka nos encontramos la teoría de Kim Il Sung de que es más importante, de que la nueva era consiste en «la época de la independencia, nueva época de la historia» que prima más que la revolución socialista en sí, desligando que esta independencia solo es posible bajo el poder del proletariado y tras la construcción del socialismo, como piensan los marxistas. Por otro lado, también vemos en Władysław Gomułka la teoría de Kim Il Sung de que la «democracia progresista» con explotados y explotadores puede ser un Estado intermedio entre la democracia burguesa y la democracia proletaria, recordemos: «la democracia a la que nosotros aspiramos es fundamentalmente diferente de la de los países capitalistas del Oeste, ni es una copia servil de la de un país socialista. La nuestra es un nuevo tipo de democracia que se ajusta a la realidad de Corea», sabiendo los marxistas que esto no existe mientras las clases explotadoras mantengan su poder político, económico y cultural». (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

Frente a la ideología reaccionaria burguesa, los marxista-leninistas oponemos nuestros principios de la igualdad total entre el hombre y la mujer


«En general, esta actitud reaccionaria y discriminatoria hacia la mujer va acompañada de la prédica en todo momento y lugar de que la mujer fue creada por Dios para obedecer, obedecer al marido, obedecer sumisamente al patrón, obedecer a la autoridad. Contra esta actitud oscurantista con relación a la mujer, Lenin dijo: 

«Esta exclusividad, tendente a confinar a la mujer en su casa, la priva de ver más allá de su hogar, de participar activamente en la producción social y en los asuntos políticos, de los cuales dependen al fin y al cabo su felicidad y la de sus hijos». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; Una gran iniciativa, 1919) 

Y Engels por su parte señaló que: 

«La emancipación de la mujer exige, como primera condición la incorporación de todo el sexo femenino en el trabajo productivo social». (Friedrich Engels; El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, 1884)

Dada la importancia del problema de la mujer en nuestro país y la urgente necesidad de que ésta, que en la sociedad española constituye aproximadamente la mitad de la población, se incorpore más ampliamente a la lucha contra la dictadura y por su propia emancipación, así como que los mismos militantes adopten una actitud correcta y revolucionaria frente a este problema, creemos importante recordar algunas cuestiones históricas que nos permitan abordar el problema de la mujer sobre la base de los principios de la lucha de clases y de la lucha por el socialismo.

Corresponde a Engels el incomparable mérito de haber descubierto y analizado sobre la base de datos aún escasos en su época, el verdadero origen de la opresión que la mujer sufre desde hace miles de años. En vez de las consideraciones tradicionales y superficiales sobre la mujer, su psicología particular, sus debilidades o cualidades, que normalmente se utilizan para justificar su opresión, Engels ha dado una explicación económica que es la única que nos permite estudiar de manera racional todos los problemas relativos a la opresión de la mujer, a su posición inferior en la sociedad y a su liberación. Fue también Engels quien indicó con gran claridad la relación que existe entre la condición de la mujer y la aparición de las clases, motivada por el desarrollo de la propiedad privada. A este respecto Engels dice: 

«La primera oposición de clase que se manifiesta en la historia, coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en el matrimonio conyugal, y la primera opresión de clase, con la opresión del sexo femenino por el sexo masculino». (Friedrich Engels; El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, 1884)

En efecto, puede hoy afirmarse que la familia conyugal ha nacido de las contradicciones económicas que aparecen en el momento en que el trabajo se ha hecho más productivo, es decir, ésta ha nacido de la propiedad privada y se ha consolidado con ella, al mismo tiempo que se precisaban en toda la sociedad los antagonismos de clase. Por consiguiente los conflictos y las luchas que se desarrollan en el seno de la sociedad han de reflejarse, y de hecho se reflejan, en la oposición existente inicialmente entre los hombres y las mujeres en el seno del matrimonio conyugal. La noción de la inferioridad de la mujer se explica fundamentalmente por el hecho de que desde el momento en que los hombres obtienen su supremacía, han impuesto la idea de que las mujeres son de una naturaleza distinta, que poseen por naturaleza caracteres distintos y que sus capacidades son normalmente inferiores. A este respecto no podemos dejar de señalar el papel determinante que en la era cristiana ha jugado la «Santa Madre Iglesia», cuyos fundadores sostenían incluso la idea de que la mujer era un ser intermedio entre el hombre y el animal, un ser impuro e inferior en todos los órde nes.

Todas las clases opresoras tratan de justificar su opresión imponiendo la idea de que el ser oprimido es inferior. Así tenemos el caso de la política racista que trata de justificar la inferioridad de los pueblos de color, para mejor asegurarse su explotación y opresión. Otro tanto ocurre con la mujer utilizada hoy por el capitalismo como mano de obra barata y como reserva en la producción. Ahora bien, como la clase dominante, en este caso la burguesía capitalista e imperialista, es la clase que impone su ideología al conjunto de la sociedad, la noción de la inferioridad de la mujer también existe entre la clase obrera, e incluso entre no pocas mujeres.

Frente a la ideología reaccionaria burguesa, los marxista-leninistas oponemos nuestros principios de la igualdad total entre el hombre y la mujer y rechazamos de plano toda idea de discriminación hacia la mujer y de considerarla como un ser inferior. Afirmamos a este respecto:

1. Que la subordinación de la mujer no se basa en una inferioridad congénita, sino que es la consecuencia histórica de un hecho económico, es decir, del desarrollo de la productividad del trabajo y el acaparamiento por los hombres de las principales riquezas creadas por esta productividad acrecentada.

2. Que el desarrollo de la propiedad privada monopolizada por los hombres, ha hecho posible el reforzamiento hasta el extremo de la autoridad del marido en la familia y ha convertido a la mujer prácticamente en una esclava doméstica, totalmente sometida a los deseos y a la voluntad del marido.

3. Que dada la estructura familiar basada en la transmisión de la propiedad privada, no existe esperanza alguna bajo el régimen capitalista de que la mujer se libere totalmente, ya que los hombres de las clases dirigentes tienen sus intereses de clase ligados a esa estructura familiar.

4. Que la degradación de la familia actualmente, ha comenzado con el desarrollo de la gran industria que ha arrancado a la mujer de la servidumbre doméstica para imponerla otras nuevas.

5. Que la incorporación de la mujer a determinadas actividades y funciones reservadas hasta el presente a los hombres, anuncia su eventual independencia económica y ya en algunos países les ha permitido cierto grado de igualdad jurídica con los hombres.

6. Que el modo cómo las mujeres desempeñan las funciones sociales y profesionales demuestra que sus capacidades intelectuales, su poder de decisión y su espíritu de organización, no son en modo alguno inferiores a los hombres. En España, al igual que en otros países capitalistas, la mujer trabajadora sólo se verá liberada de su condición de ser inferior y de su doble opresión explotación y opresión del hombre, con la implantación de un régimen socialista. Denunciando la actitud de engaño de la burguesía hacia la mujer, Lenin señaló en el año 1919 que: 

«La democracia burguesa es la democracia de las frases pomposas, de la palabrería solemne, de las promesas rimbombantes, de las consignas grandilocuentes de la libertad e igualdad, pero en la práctica todo eso oculta la falta de libertad y la desigualdad de la mujer, la falta de libertad y la desigualdad de los trabajadores y de los explotados». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; El Poder Soviético y la situación de la mujer, 6 de noviembre de 1919)

Y al mismo tiempo, Lenin señalaba todo cuanto un régimen socialista hace por la liberación real de la mujer: 

«Observad la situación de la mujer. Ningún partido democrático del mundo, en ninguna de las repúblicas más avanzadas, se ha hecho en este aspecto en decenas de años ni la centésima parte de lo que hemos hecho nosotros en el primer año de nuestro Poder. No hemos dejado piedra sobre piedra, en el sentido literal de la palabra, de las vergonzosas leyes que establecían la desigualdad de la mujer, que oponían obstáculos al divorcio y que exigían para él requisitos odiosos». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; Una gran iniciativa, 1919) (Elena Ódena; La mujer española y la lucha contra la dictadura franquista, 1967)