«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La política aislacionista y sectaria sin trabajo de masas real de Reconstrucción Comunista; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Entre sus discursos cínicos Roberto Vaquero se hincha el pecho diciendo que Reconstrucción Comunista (RC) a diferencia de otras organizaciones, se deja la piel en el contacto con las masas, acusando al resto de partidos y colectivos de lo contrario. Esto es una fachada más; pues de nuevo se trata de una postura barnizada de mucha verborrea pero de poca verdad.

¿Realiza dicha organización algún tipo de política de masas en frentes? ¡Sí por supuesto! Participan en aquellos «frentes de masas» donde solo militan sus propios militantes (¿?):

«Así mismo, esto provoca una errónea concepción de la separación partido-frentes, pretendiendo hegemonizar los frentes, principalmente de carácter económico, mediante la participación de gran número de camaradas en ellos. A su vez, unido a una mala práctica en el seno de los mismo, nos ha llevado no pocas veces a «sectarizarnos», a crear frentes en los que acabamos trabajando prácticamente con nosotros mismos, por lo que dejan de ser frentes «de masas» para convertirse, indirectamente, en apéndices bien del partido, bien de la juventud. No citaré ejemplos concretos por seguridad, pero basta pensar en los principales frentes donde se trabaja en Madrid, por ejemplo, para constatar esto claramente». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

Como vemos con el innovador y mejorado método de trabajo de masas «robertista», ahora los marxista-leninistas deberíamos fijarnos en sus métodos y trabajar en frentes donde nuestra labor es ir a convencernos a nosotros mismos (sic). ¿¿¡Se puede ser más estúpido!?? 

Felipe, ex Secretario de Organización, que nadie negara que algo debía saber del estado real de la organización en la cuestión del trabajo de masas, en su carta como todavía militante, denunció los defectos de RC, dejando constancia de este penoso fenómeno, pero claro, esta carta jamás llegó a la militancia y el Comité Central se la guardó para que nadie viese sus defectos:

«La militancia no está preparada para llevar una estrategia clara en los distintos frentes, al menos fuera de Madrid. Esto tiene varios puntos, uno el anterior nombrado, la falta de aplicación de esa formación teórica, y el otro la falta de análisis de esta secretaría a la hora de hacer las estrategias en cada frente, esto es igual culpa del secretario por no plantearlo así, como de los militantes de base por no hacer los documentos como deberían hacerse, así entre el desconocimiento de cómo van los frentes en cada territorio como por la pasividad de los militantes que en ellos trabajan estamos cada vez con menos fuerza en los frentes, ya que a día de hoy y en esto igual me equivoco, pero hasta donde tengo constancia solo tenemos hegemonizados y ni eso y no todos, los frentes que nosotros mismos hemos creado. Con esto creo que deberíamos de empezar a trabajar en frentes más profesionalizados y ver la fuerza real que tenemos en ellos, donde los partidos reaccionarios tienen la hegemonía, perder el complejo, pero ir nosotros donde anden las masas y no esperar a que vengan». (Felipe; exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de crítica al Comité Central, 16 de octubre de 2015)

Sin palabras. ¿No es este defecto una reminiscencia muy vieja que arrastra el movimiento marxista-leninista internacional?:

«¿En qué radica la fuerza de la socialdemocracia en los países occidentales? En qué se apoya en los sindicatos.  ¿En qué radica la debilidad de nuestros partidos comunistas en los países occidentales? En que no se han compenetrado todavía íntimamente con los sindicatos y algunos elementos de estos partidos comunistas no quieren compenetrarse íntimamente con ellos. Por esta razón la tarea principal de los partidos comunistas de los países occidentales consiste, en el momento actual, en desarrollar y llevar a término la campaña por la unidad del movimiento sindical en hacer que todos los comunistas, sin excepción, entren en los sindicatos, en desplegar dentro de ellos una labor sistemática y paciente para lograr la cohesión de la clase obrera contra el capital, y en conseguir de este modo que los partidos comunistas puedan apoyarse en los sindicatos». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Balance de los trabajos de la IXVº Conferencia del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia, 13 de mayo de 1925)

Entre la camarilla de Roberto, su mano derecha Adrián llegó a cocinar la teoría de que «No se puede trabajar en los sindicatos porque son muy reaccionarios y se niegan a seguir la línea del partido». De ahí que RC haya cesado todo intento de trabajo en los sindicatos. Increíble pero cierto:

«Felipe: Al principio de entrar a Reconstrucción Comunista (RC) se trabajaba con el Coordinador Sindical de Clase (CSC), un sindicato residual sin ningún tipo de fuerza en Madrid más allá de aparecer en dos manifestaciones al año. Hubo un tiempo en que sí se trabajaba más activamente, pero por edad y situación solo podía trabajar en él Javier. Una vez que él dejó de acudir a las reuniones, se dejó de hacer cualquier tipo de trabajo sindical, algo lógico si planteamos que en lo que era la organización menos de un 5% sabía lo que era trabajar y ese mismo porcentaje aproximadamente sería el que estaba en edad activa. Cuando Javier se fue del partido ya se dejó directamente ni de plantearse trabajar en ningún sindicato. Digo que se dejó de plantear ya que todo se tenía que hacer exclusivamente en Madrid, donde el porcentaje de gente que diera un perfil mínimo para trabajar en un sindicato bajaba de ese ridículo 5%.

En mi última época solicité, por necesidad laboral, entrar en un sindicato. Después de estudiar los distintos sindicatos de Valencia, el único en el que se podía hacer trabajo político y social era la CGT, con lo cual pedí permiso al secretario de Frente de Masas y una hoja de ruta de cómo plantear el trabajo en dicho sindicato. La respuesta de Adrián, la persona supuestamente más cualificada para liderar el trabajo de frente de masas fue «No, no trabajamos en sindicatos porque ninguno sigue la línea de nuestro partido, espérate a que creemos nuestro propio sindicato». No es broma (Risas). Un grupo que no tenía más de 100 militantes y con una media de edad de 19 años, sin abogados y sin experiencia laboral, iba a formar un sindicato de clase y combativo, esta y muchas otras cosas las quería tratar en el central ampliado del 13 de febrero de 2016, donde iba a presentar mi dimisión de todos los cargos por diferentes motivos. Este central jamás se llegó a celebrar a causa de las detenciones del 27 de enero de 2016.

Todo esto puede parecer una locura a simple vista y visto desde fuera, pero no lo es. Era la forma de actuar de Roberto Vaquero –de ahí mismo nace RC, de no poder mandar ni en la UJCE ni en CJC–. En RC, el trabajo de masas consistía en que si no puedes entrar en un frente porque estás vetado de dicho espacio –una realidad sobretodo palpable en Madrid– o no lo logras hegemonizar, crea el tuyo propio con tus propios militantes, de ahí que siempre sean los mismos colectivos los que firman los comunicados y manifestaciones marginales. Lenin decía que debía haber un militante delegado en cada frente. Quizá esa cita la copió al revés y entendió que era un frente –o más, pues casi todos militan en varios frentes– por militante.

En el ámbito universitario hubo una época en que sí se era fuerte en Madrid, mientras manejaba todo ello Rubén, el cual supo llevar lo que era el trabajo de masas dentro de los centros de estudio. En realidad el secreto del éxito era que trabajaba como él veía sin hacer caso a Roberto, ya que Rubén sabía lo que era trabajar al pie del cañón, cosa que Roberto nunca supo. Al irse Rubén y quedarse en manos de Pablo el trabajo en la universidad fue aguantando ese éxito, pero todo se volvió de nuevo residual al encargarse Adrián, no porque el chaval no supiera manejar la situación ya que tenía buenas ideas, pero se fue todo al garete al ser un títere de Roberto y no confrontar con él para nada, gente así era la que quería Roberto para su dirección, pero esto lo trataremos más adelante. Desde entonces, entre intentos de «cacicadas» dentro de los sindicatos estudiantiles, robos de material a los mismos y conflictos de género, tengo entendido que ya no pueden ni aparecer por las universidades en Madrid. Donde ahora parece que están creciendo es en Valencia, pero muy a la cola de sindicatos universitarios realmente grandes, esto de Valencia es algo totalmente pasajero, ya que se han aprovechado de la falsa plataforma de apoyo a los detenidos del 27E y de su falsa concepción del conflicto de género, y todo esto tarde o temprano acaba saliendo. También influye el hecho de ser grupos –círculos de amistad– de chavales de entre 18 y 22 años, algunos de los cuales han entrado en masa y medianamente organizados a las mismas facultades y carreras, llevándose así consigo a chavales marginales hacia su terreno, todo esto cuando se empiecen a distanciar dentro de la misma universidad se verá el resultado, ya que técnicamente no tienen nada más que las directrices de Madrid». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

Esto no es ninguna opinión subjetiva, es completado la pura verdad como se ver en la documentación interna de dicha organización. En el apartado «Frente de masas» de los documentos al IIº Congreso de 2015 –que se negaron a enseñar al público y que nos ha sido facilitados gracias a los exmilitantes– se estableció como línea oficial la no participación tanto en los grandes como en los pequeños sindicatos de la actualidad:

«Debido a la actual situación de inexistencia de un sindicato estatal que represente los intereses de la clase obrera y descartada la participación en las empresas sindicales lacayas de la burguesía y su Estado –CC.OO. y UGT–, nos vimos obligados a emprender la búsqueda de un auténtico sindicato de clase y combativo.  Hasta 2015 nuestra apuesta sindical ha sido la CSC (Coordinadora Sindical de Clase), en la que hemos tenido una mayor actividad a través de la CSM (Coordinadora Sindical de Madrid). Lamentablemente, tanto la CSM como la CSC están plagadas de elementos trotskistas y derechistas a todos los niveles que imposibilitan la correcta actuación de ambas coordinadoras.

Ante este panorama, urge que el Partido enfoque sus esfuerzos en el ámbito de la lucha sindical, en la toma de contactos con estructuras sindicales que defiendan los intereses del proletariado. Si estas estructuras no existen, el Partido deberá fomentar la creación de un nuevo sindicato que, siguiendo la línea del PML(RC), garantice la lucha en pro de los intereses de la clase obrera». (Reconstrucción Comunista; Documentos del IIº Congreso, 2015)

¿Cómo no va a conducir esta línea política sectaria al aislacionismo estas absurdas tesis? ¡¡¡He aquí nuestros líderes de Reconstrucción Comunista (RC), no solo intentan emular a Tito, a Jruschov, a Mao, a Trotski, sino también a semianarquistas como Pannekoek!!! Venir a siquiera teorizar esto es volver a la época de las catacumbas, a las ideas del premarxismo, desviarse hacia el anarquismo:

«Pero la lucha contra «la aristocracia obrera» la sostenemos en nombre de las masas obreras y para ponerlas de nuestra parte; la lucha contra los jefes oportunistas y socialchovinistas la sostenemos para ganarnos a la clase obrera. Sería estúpido olvidar esta verdad elementalísima y más que evidente. Pero tal es, precisamente, la estupidez en que incurren los comunistas alemanes «de izquierda», los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas sindicales la conclusión de que es preciso ¡salir de los sindicatos!, ¡renunciar a actuar en ellos!, ¡crear formas de organización obrera nuevas, inventadas! Una estupidez tan imperdonable que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. (...) No actuar en los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios, de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u «obreros aburguesados». (...) Precisamente la absurda «teoría» de la no participación de los comunistas en los sindicatos reaccionarios prueba del modo más patente con qué irreflexión abordan estos comunistas «de izquierda» el problema de la influencia entre «las masas» y cómo abusan de su griterío acerca de éstas. Para saber ayudar a «las masas» y conquistar su simpatía, su adhesión y su apoyo no hay que temer las dificultades, las cicaterías, las zancadillas, los insultos y las persecuciones por «los jefes» –que, siendo oportunistas y socialchovinistas, están en la mayor parte de los casos relacionados directa o indirectamente con la burguesía y la policía– y se debe actuar sin falta allá donde estén las masas. Hay que saber hacer toda clase de sacrificios y vencer los mayores obstáculos para efectuar una propaganda y una agitación sistemáticas, tenaces, perseverantes y pacientes precisamente en las instituciones, sociedades y asociaciones, por reaccionarias que sean, donde haya masas proletarias o semiproletarias. Y los sindicatos y las cooperativas obreras –estas últimas, por lo menos, en algunos casos– son cabalmente las organizaciones donde están las masas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo, 1920)

¿Es más, que opinaba Stalin de las tesis sindicales de este tipo? ¿Son conjugables las tesis de Stalin con este tipo de maoístas occidentales?:

«Si se pregunta a las amplias masas de Alemania o del resto de Europa qué organización es para ellas más afín, el Partido o los sindicatos, responderán sin duda que los sindicatos les son más afines que el Partido. Bueno o malo, esto es un hecho: los trabajadores sin-partido de Europa ven en los sindicatos sus principales fortalezas, que les ayudan a luchar contra los capitalistas –salario, jornada, seguros, etc. –, mientras que el Partido es para ellos algo auxiliar y secundario, si bien preciso. Eso explica que las amplias masas obreras vean en la lucha directa que los «ultraizquierdistas» mantienen desde fuera contra los sindicatos actuales una lucha contra sus principales fortalezas, que ellos construyeron durante decenas de años y que ahora «los comunistas» quieren destruir. No tener en cuenta esta particularidad, significa hundir el movimiento comunista del Occidente. Pero de ahí se desprenden dos conclusiones: en primer lugar, en el Occidente es imposible conquistar las masas de millones de obreros sin conquistar previamente los sindicatos, y, en segundo lugar, es imposible conquistar los sindicatos sin trabajar dentro de ellos y sin fortalecer allí la influencia propia. Por eso se debe conceder especial atención al trabajo de nuestros camaradas en los sindicatos. Por ahora, nada más. No se enfade conmigo por mi sinceridad y aspereza. Hoy vamos a ver, con qué facilidad el oportunismo trotskizante le encanta inventar todo tipo de chismes y hacer revaluaciones históricas basadas en el único fundamento que la mente calenturienta de sus autores». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Carta al camarada Me-rt, 28 de noviembre de 1925)

He aquí porque ninguna de estas organizaciones que tanto se la dan de superadores de «los errores del Ciclo de Octubre» ha podido hacer una quincuagésima parte de lo que hicieron los bolcheviques como Lenin y Stalin.

RC en vez de seguir la línea sindical leninista es como el PCE (r), ¡a los cuales tampoco les parece correcto que se deba participar en el trabajo sindical de las grandes centrales sindicales del país!

«¡Qué pinta una fracción roja o un círculo obrero dentro de CC.OO. o UGT? Los obreros más avanzados no se encuentran en CC.OO. y UGT por la sencilla tazón de que se han hecho incompatibles con esas centrales». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Antorcha, número 6, 1999) 

Aquí se nos presentan la estúpida teoría espontaneista de que los obreros tienen la suficiente conciencia como para saber que Comisiones Obreras (CC.OO.) y la Unión General de Trabajadores (UGT) no los representan, entonces ya esta caballeros, no hace falta realizar una labor de masas, ya que los obreros se organizan solos en sindicatos revolucionarios aparte, que suerte, todo está hecho. Por esa regla de tres, los obreros también verían como incompatibles a los grandes partidos PP y PSOE, ¿no? 

Según la Tesis Doctoral de Sandra Senin Otero «Introducción a los sindicatos en España, financiación, afiliación y sindicatos más representativos» podemos ver registrado que los dos sindicatos reformistas más grandes, lejos de lo que pronosticaba el PCE (r) en 1999, han tenido un crecimiento exponencial: CC.OO. de 1976 a 2010, es decir desde la transición hasta el momento de la crisis económica nacional e internacional, ha tenido un crecimiento ininterrumpido llegando hasta el 1.200.000 de afiliados, a partir de entonces ha caído en 2015 a 909.052. Por otro lado UGT en 2009 contaba con 1.151.451 personas, pero de nuevo por su política amarillista en medio de la crisis se fue reduciendo hasta que en 2013 rozaba los 1.110.000 afiliados, y en 2015 928.846. Pero no son los únicos, según otros datos, el tercer sindicato más grande, la Unión Sindical Obrera (USO) pasó de  121.165 en 2008 a 114.612 en 2015, del mismo modo la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) pierde de 175.200 afiliados a 174.848. Como se ve es una bajada generalizada del sindicalismo principal en todas sus corrientes y no solo son por los niveles de paro como aluden, sino por la propia política de colaboración de clases.

En 1977 había 1.606.600 afiliados a los sindicatos con una población asalariada del 8.705.200, lo que hace una tasa del 18,40%, para 2013 había evolucionado hacia los 2.434.803 afiliados con una población asalariada de un 15,90%. Sin duda la tasa ha bajado, no hay tampoco duda que España es un país con baja afiliación sindical comparado con otros países, pero eso no importa siempre para tener perfectamente alineada a la población. Estados Unidos o Polonia cuentan con tasas aún inferiores y no ha habido un cambio en la mentalidad de los trabajadores, siguen siendo bastiones donde la reacción ha embrutecido a las masas. 

Pero no nos engañemos con estos datos. La postura de contentarse con decir que los «sindicatos están en crisis» y quedarse de brazos cruzados porque su afiliación ha decaído, es un crimen imperdonable:

«Muchos de nuestros camaradas, pasando por alto la gravitación de los obreros hacia los sindicatos y ante las dificultades que ofrecía el trabajo de los sindicatos adheridos a Amsterdam, no se detenían en esta complicada tarea. Hablaban invariablemente de la crisis orgánica de los sindicatos de Amsterdam, de que los obreros abandonaban los sindicatos y perdían de vista cómo éstos, después de un cierto descenso al comienzo de la crisis económica mundial, empezaron a crecer de nuevo. (…) En los países, donde existen pequeños sindicatos rojos, les recomendamos que procuren ingresar en los grandes sindicatos reformistas, exigiendo la libertad para sostener sus opiniones propias, el ingreso de los miembros expulsados; y en los países, donde existen paralelamente grandes sindicatos rojos y reformistas, recomendamos que exijan la convocatoria de un Congreso de unificación sobre la plataforma de la lucha contra la ofensiva del capital y la salvaguardia de la democracia sindical. Hay que afirmar, del modo más categórico, que el obrero comunista, el obrero revolucionario, que no pertenece al sindicato de masas de su oficio, que no lucha por convertir este sindicato reformista en una verdadera organización sindical de clase, que no lucha por la unidad del movimiento sindical sobre la base de la lucha de clases, no cumple con su deber proletario primordial». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

Nótese como estas barbaridades que esgrime el PCE (r) sobre el sindicalismo coinciden justamente con la de otros grupos maoístas que también se encontraban encerrados en sus mundos de fantasías y con los que precisamente polemiza de vez en cuando, pero son primo-hermanos. Una de las variadas ramas del «reconstitucionalismo», opinaba en su sección «Documentos sobre los fundamentos de la táctica Comunista», desde el órgano escrito de su «partido» ya desaparecido:

«El sindicato sólo genera conciencia de clase burguesa; y sólo es posible combatirlo desde la conciencia comunista y desde el Partido Comunista. No hay terceras vías a lo Marta Harnecker, no existe la evolución natural del sindicalismo al comunismo, ni de la conciencia obrera a la conciencia revolucionaria. El comunismo es la única expresión revolucionaria y la única forma de conciencia verdaderamente proletaria, contraria a la forma burguesa que el obrero reproduce espontáneamente. El proletariado, o se incorpora a la revolución con el Partido Comunista, o se incorpora a la reacción desde alguno de sus organismos de masas, como el sindicato. (...) Es en estos términos que rechazamos la línea de masas sindicalista, la consigna de ir inmediatamente a los sindicatos para ganar a las masas frente al oportunismo de sus direcciones». (Partido Comunista Revolucionario (Estado Español); La Forja, Nº35, 2006)

Los nuevos grupúsculos «reconstitucionalistas» de la actualidad se atienden a estos principios anarcoides mientras a la vez, paradójicamente, se lamentan con el hecho de que las masas prestan más atención a otros oportunistas que al menos si hacen aunque sea un mínimo de trabajo sindical. Estos avestruces políticos creen que la lucha contra la burguesía y sus agencias revisionistas se hacen solo por medio de deseos.

La política de RC y otros grupos maoístas es una herencia de los métodos de trabajo premarxistas, que bajo el conformismo y la holgazanería justificaban su inoperancia, o más recientemente, es una copia de las ideas thälmmanianas, que justificaba el no trabajar en los sindicatos bajo la excusa de que son reaccionarios e inoculan ideas capitalistas en la mente de los trabajadores. ¡Normal! Es lo que ocurre cuando dejas que la burguesía hegemonice una organización de masas, un error que muchos marxistas aprendieron a la fuerza viendo sus nefastas consecuencias:

«En el otoño de 1932, el XIIº Pleno del Comité Ejecutivo de la Komintern condenó la idea bastante generalizada de que «los sindicatos  son una escuela del capitalismo». Fue solo en el otoño de 1932 que el Partido Comunista de Alemania publicó a los comunistas el lema de la defensa de las organizaciones laborales y su propiedad, lo cual ayudó a despertar el fuerte simpatía por los comunistas entre todos los miembros de los sindicatos, las cooperativas operarios y el Partido Socialdemócrata». (Wilhelm Pieck; Las actividades del Comité Ejecutivo de la Komintern; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 26 de julio de 1935)

Sobre el tema sindical hay que decir que básicamente más allá de las características del movimiento obrero de cada país, algunos no entienden o no quieren entender que los trabajadores salvo honrosas excepciones no se autoconciencian solos. La lucha económica del sindicalismo les da ciertamente una cierta conciencia que Lenin llamó conciencia tradeunionista, pero no toda la necesaria para asimilar la ciencia del proletariado que es el marxismo-leninismo, no son conscientes completamente de su rol como clase ni de las luchas más elevadas que pueden llevar fuera del ámbito sindical. De ahí la necesidad del factor subjetivo del partido comunista que da clarividencia en los sindicatos para que los trabajadores eleven la madurez de concienciación.  Pero obviamente si directamente el pretendido «partido comunista» abandona el trabajo en los sindicatos, los trabajadores por muy honestos y versados que estén en la lucha sindical caerán presos del anarco-sindicalismo, del reformismo socialdemócrata, del pragmatismo y el gremialismo, cuando no degenerarán y pasaran a formar parte de los esquiroles y del peor amarillismo sindical.

En el PCE (r) como hemos visto se preguntan que qué pintaría un comunista en un sindicato de masas. Y RC le sigue en esta aventurera teorización, como así los reconstitucionalistas. 

 La historia de la Internacional Comunista (Komintern) dejó más que patente la necesidad de luchar contra esta desviación, subrayando la necesidad de acabar por una vez por toda con:

«La oportunista o sectaria, subestimación o descuido del tremendamente importante trabajo con los sindicatos reformistas». (Komintern; Extractos de las tesis del XIº Pleno del Comité Ejecutivo de la Komintern sobre las tareas de las secciones de la Komintern, 1931)

Por ello instó siempre a:

«Una lucha decidida contra las desviaciones oportunistas de «izquierda» que se expresan en la «teoría» izquierdista de que los obreros organizados en los sindicatos reformistas representan una masa uniforme reaccionaria, contra la subestimación izquierdista-sectaria de la táctica del frente único, contra el establecimiento de la idea de que los sindicatos reformistas son «escuelas del capitalismo», contra la actitud sectaria al trabajo dentro de los sindicatos reformistas». (Komintern; Extractos de la resolución del XIIº Pleno del Comité Ejecutivo de la Komintern, 1932)

¿Esto fue exclusivo de la «Komintern después de Lenin» y es una «alteración del leninismo» como podría alegar algún trotskista-maoísta? Ni mucho menos, estas directrices estaban inspiradas por la Komintern de la época de Lenin. En el IIº Congreso de la Komintern de 1920 se decía:  

«En lo que respecta a los sindicatos, «los comunistas deben ingresar en ellos para convertirlos en formaciones de combate contra el capitalismo y escuelas de comunistas». La salida de los comunistas de los sindicatos tendría como resultado que las masas quedasen en manos de los jefes oportunistas que colaboran con la burguesía». (Komintern; Tesis, manifiestos y resoluciones adoptados por los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, 1919-1923)

No es casualidad que cuando los marxista-leninistas albaneses analizaron el estado de los sindicatos en su época de otros países, notaron que especialmente entre los grupos trotskistas y anarquistas se justificaban este tipo de conceptos y teorías debido a que en realidad estos grupos estaban liderados y se basaban su militancia en las capas del estudiantado y la intelectualidad, de ahí que para ellos el «trabajo sucio sindical» con los obreros fuese un quebradero de cabeza, les horrorizara, por lo que concluían simplemente que eran reaccionarios y que el movimiento revolucionario no debía ya prestarle demasiada atención:

«Los trotskistas y los anarquistas niegan también la función de la clase obrera y su capacidad. Consideran a los estudiantes y a los intelectuales como fuerza principal de la revolución. Al predicar la espontaneidad en el movimiento obrero, los trotskistas y los anarquistas no admiten la necesidad del partido del proletariado, de la organización de la clase obrera en sindicatos que consideran como «burocráticos», ellos ven la traición de los líderes sindicales revisionistas no como consecuencia de su línea oportunista y revisionista, sino como consecuencia de la organización misma. (...) Estas corrientes independientemente de las declaraciones de sus representantes, de su jerga de «izquierdas» y «revolucionaria», se alían con los objetivos principales de los revisionistas modernos». (Filip Kota; Dos líneas opuestas en el movimiento sindical mundial, 1974)

Algunos incluso han teorizado y llevado a la práctica que los únicos sindicatos en donde trabajar son los estudiantiles, otros que el trabajo determinante de la organización revolucionaria debe basarse es agrupar a los intelectuales de todo el país para que apoyen su plataforma, intentando reclutarlos para dar legitimidad al movimiento con cabezas ilustradas. Esta es una desviación maoísta europea común de la época de la Revolución Cultural, no merece ser comentada, en la mayoría de casos sus grupos no niegan el papel de la clase obrera en la teoría pero se contradicen con sus teorías programáticas y la composición de sus organizaciones.

Otro ejemplo del mismo excusismo para no trabajar cuando se autodenominan «partido» puede verse en Reconstrucción Comunista (RC) sobre el tema electoral:

«El PML(RC) no está en contra de participar en las elecciones, siempre teniendo en cuenta la función de estas como elemento secundario en el trabajo del Partido, usando estas para realizar agitación, difundir y dar a conocer las posiciones del partido y denunciar las elecciones burguesas como algo inservible a los obreros, concienciando a estos para la verdadera batalla, la tima de poder por parte del proletariado, que desde luego no vendrá del juego parlamentario ni de la presencia en instituciones como piensan los revisionistas que abogan por la vía democrática al socialismo, que no es otra cosa que la defensa y perpetuación del capitalismo. No hay ninguna opción obrera presente en estas elecciones, y los que podrían presentarse no tienen fuerza aún para ello. Ante esto, debemos apostar una vez más por el boicot a las elecciones del día 20, debemos promover la abstención activa como única opción realmente obrera. Los comunistas de España debemos centrarnos en construir el Partido como objetivo principal, un Partido fuerte, antes de poder hablar de presentarse a las elecciones». (Reconstrucción Comunista; Resolución del PML(RC) sobre las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015)

Aquí hablan que RC «no está en contra de las elecciones», pero a continuación inexplicablemente se dice «no hay ninguna opción obrera presente en estas elecciones, y los que podrían presentarse no tienen fuerza aún para ello». ¿Entonces que nos viene a decirnos RC? ¿Para qué anunciaron a bombo y platillo en su congreso de 2015 que ya se constituyeron como «partido» si no tiene fuerza ni siquiera para cumplir con lo que anuncian que debe ser la función de unos comunistas en unas elecciones: «agitación, difundir y dar a conocer las posiciones del partido y denunciar las elecciones burguesas como algo inservible a los obreros, concienciando a estos para la verdadera batalla, la tima de poder por parte del proletariado»? ¿Cuánto necesitan para esto, 50 militantes, 500, 5.000 para que se vean «capacitados» para cumplir con este deber? ¿O más bien será que prefieren no mover un dedo porque es más fácil no trabajar y emitir un comunicado abstencionista como el PCE (r) y los reconstitucionalistas? ¿Quizás tienen miedo de sacar menos votos que el PCPE y de que sus viejos camaradas se mofen de haberse ido de allí para ser el hijo menor del revisionismo? La respuesta es clara, y se reflejó en su «política de abstención activa» de aquel 2015, pues su trabajo fue subir a la web los carteles y pintadas que han hecho como acostumbran, como alarde de proeza. ¡Bravo valientes revolucionarios! Bien muchachos, ya podéis volver a casa tranquilos, habéis «creado conciencia», nadie puede deciros que no habéis hecho nada –nótese la ironía–.

Queda claro cristalino que esta escoria, no pueden calificarse de jefes del proletariado, y deben ser barridos del movimiento obrero con este tipo de críticas demostrativas que evidencian a la perfección que no están capacitados para lograr a lo que dicen aspirar:

«La crítica –la más violenta, más implacable, más intransigente– debe dirigirse no contra el parlamentarismo o la acción parlamentaria, sino contra los jefes que no saben –y aún más contra los que no quieren– utilizar las elecciones parlamentarias y la tribuna parlamentaria a la manera revolucionaria, a la manera comunista. Sólo esta crítica –unida, naturalmente, a la expulsión de los jefes incapaces y a su sustitución por otros más capaces– constituirá un trabajo revolucionario útil y fecundo que educará a la vez a los «jefes» para que sean dignos de la clase obrera y de las masas trabajadoras, y a las masas para que aprendan a orientarse como es debido en la situación política y a comprender los problemas, a menudo sumamente complejos y embrollados, que resultan de semejante situación»». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo, 1920)

En el caso del PCE (r) el nivel de excusas tan patético para no trabajar con las masas, las justificaciones para no participar en el uso del parlamento como instrumento de denuncia del régimen son tan pero tan burdas, que han llegado a proclamar la afirmación surrealista, de que no participan porque las masas tienen superado el parlamento (sic):

«Las masas hace tiempo que han perdido la fe, la esperanza y hasta la caridad en el sistema electoral y en el parlamentarismo burgués». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Antorcha, número 6, 1999) 

¿Ha perdido el pueblo trabajador su fe y esperanza en el sistema electoral parlamentario actual? Centrémonos solo en los dos grandes partidos del capital y en la participación electoral de 2000-2016. 

En las elecciones del año 2000 participaron un 68,71% de la población lo que significaba una bajada del 6% respecto a las últimas elecciones generales, hubo el 44% de votos para el Partido Popular (PP) y un 34% para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Ya entonces Don Quijote Arenas proclamaba orgulloso su épica victoria:

«Diez millones de trabajadores boicotean. (...) [Una] de las más importantes victorias, como la principal derrota que ha sufrido el régimen fascista español en muchos años».  (Partido Comunista de España (Reconstituido); Resistencia, nº50, 2000)

Este personaje bañado en la metafísica más insultante a la inteligencia se adjudicaba poco menos que el mérito de esos 10 millones de votos, y como buen anarquista creía que esa parcial abstención electoral era una «victoria aplastante», abstrayéndose de la realidad y los factores de ese descenso,  solamente pensando como si automáticamente toda abstención fuese un rechazo consciente y revolucionario al régimen cuando puede ser de un individuo que sufre una simple indiferencia hacia la política o de un abstencionismo de castigo pero que sigue creyendo en la democracia burguesa. Comenta los resultados como si por sí mismos no demostrasen por sí solos con ese más del 60% el alto grado de alineación de los trabajadores en torno a los dos grandes partidos y su confianza en el sistema político parlamentario para resolver sus problemas. Además se clamaba tal tontería exageradamente optimista con un PCE (r)/GRAPO que llevaba años en decadencia y su cúpula escondida en el exilio, siendo en breve desmantelada de forma definitiva, lo cual lo hace todo más increíblemente ridículo. Pero después de descorchar las botellas de champagne francés tras los resultados electorales, la cúpula del PCE (r) se volvió a dar de frente con la realidad, demostrándose en las próximas elecciones que estos resultados solo eran un leve descenso, por una parte normal dentro de las crisis pasajeras del sistema, pero por otra un dato sin demasiada importancia ya que no podían ser capitalizados por una organización revolucionaria con peso entre las masas, en breve palabras: que fue una ilusión.

En 2004 la participación en las elecciones generales fue del 75%, con un aumento del 7% respecto a las elecciones del año 2000, la distribución de votos fue del 42,59% hacia el PSOE y del 37,71% hacia el PP. La participación más baja hasta nuestros días fue en 2016 donde hay que entender que viene precedido de un periodo de votación en elecciones generales den 2015 y el hartazgo general a la incapacidad de los políticos de cerrar un nuevo gobierno aunque fuese de coalición entre las diferentes formaciones burguesas: pese a todo esto, se tuvo el 66,48% de participación, donde el PP mantuvo el 33% y el PSOE un 22,63%, Podemos/Izquierda Unida un 13,42% y Ciudadanos un 10,6%. Esto deja bastante claro, que tras la brutal crisis político-económica iniciada en 2008 los trabajadores ha repartido sus votos entre las dos nuevas formaciones con la esperanza de revertir la situación: el socialdemocratismo de Podemos y el neoliberal Ciudadanos, pero igualmente siguen teniendo grandes ilusiones en el parlamento y sobre todo en los partidos capitalistas de siempre los cuales todavía lideran las listas de votos; el que  niegue esta evidencia es que es un iluso o un demagogo profesional.

Como se ve Arenas hace las veces de Trotski, fallando en sus múltiples profecías, no importándole cuantas veces queda en ridículo. ¿No fue precisamente esta afirmación la misma que hicieron los ultraizquierdistas semianarquistas de los que Lenin tanto se mofaba?

«¿Ha «caducado políticamente» el parlamentarismo? Esto es ya otra cuestión. Si fuese cierto, la posición de los «izquierdistas» sería sólida. Pero hay que probarlo por medio de un análisis serio, y los «izquierdistas» ni siquiera saben abordarlo. (...) En primer lugar, los comunistas «de izquierda» alemanes, como se sabe, ya en enero de 1919 consideraban el parlamentarismo como «políticamente caduco». (...) Como es sabido, los «izquierdistas» se equivocaron. Este hecho basta para destruir de golpe y radicalmente la tesis según la cual el parlamentarismo «ha caducado políticamente». Los «izquierdistas» tienen el deber de demostrar por qué ese error indiscutible de entonces ha dejado de serlo hoy. Pero no aportan la menor sombra de prueba, ni pueden aportarla. La actitud de un partido político ante sus errores es una de las pruebas más importantes y más fieles de la seriedad de ese partido y del cumplimiento efectivo de sus deberes hacia su clase y hacia las masas trabajadoras. Reconocer abiertamente los errores, poner al descubierto sus causas, analizar la situación que los ha engendrado y examinar atentamente los medios de corregirlos: esto es lo que caracteriza a un partido serio, en esto es en lo que consiste el cumplimiento de sus deberes, esto es educar e instruir a la clase, primero, y, después, a las masas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo, 1920)

¿Ha pedido el PCE (r) perdón por tratar de inocular estas teorías dañinas en el movimiento obrero? ¿Lo ha hecho RC o los reconstitucionalistas? No y nunca lo hará seguramente, porque jamás han sido ni serán comunistas, sino charlatanes que justifican su estupidez y miopía política bajo palabrería que solo aplaude su parroquia insulsa.

En realidad esta postura sobre el parlamentarismo y las elecciones burguesas es un defecto hartamente conocido y sentenciado por el comunismo:

«La tribuna del parlamento burgués es uno de esos puntos de apoyo secundarios. No es posible invocar contra la acción parlamentaria la condición burguesa de esa institución. El partido comunista entra en ella no para dedicarse a una acción orgánica sino para sabotear desde adentro la maquinaria gubernamental y el parlamento. Ejemplo de ello son la acción de Liebknecht en Alemania, la de los bolcheviques en la Duma del zar, en la «Conferencia Democrática» y en el «preparlamento» de Kerensky, en la Asamblea Constituyente, en las municipalidades y también la acción de los comunistas búlgaros. Esta acción parlamentaria, que consiste sobre todo en usar la tribuna parlamentaria con fines de agitación revolucionaria, en denunciar las maniobras del adversario, en agrupar alrededor de determinadas ideas a las masas que, sobre todo en los países atrasados, consideran a la tribuna parlamentaria con grandes ilusiones democráticas, debe estar totalmente subordinada a los objetivos y a las tareas de la lucha extraparlamentaria de las masas. (…) El «antiparlamentarismo» de principios, concebido como el rechazo absoluto y categórico a participar en las elecciones y en la acción parlamentaria revolucionaria, es una doctrina infantil e ingenua que no resiste a la crítica, y muchas veces es el resultado de una sana aversión hacia los políticos parlamentarios pero que no percibe, por otra parte, la posibilidad del parlamentarismo revolucionario. Además, esta opinión se basa en una noción totalmente errónea del papel del partido, considerado no como la vanguardia obrera centralizada y organizada para el combate sino como un sistema descentralizado de grupos mal unidos entre sí». (Komintern; El partido comunista y el parlamentarismo; IIº Congreso de la Komintern, 1920)

¿Cuándo solamente es permisible la abstención de las elecciones y el parlamento?:

«Reconociendo de este modo, por regla general, la necesidad de participar en las elecciones parlamentarias y municipales y de trabajar en los parlamentos y en las municipalidades, el partido comunista debe resolver el problema según el caso concreto, inspirándose en las particularidades específicas de la situación. El boicot de las elecciones o del parlamento, así como el alejamiento del parlamento, son sobre todo admisibles en presencia de condiciones que permitan el pasaje inmediato a la lucha armada por la conquista del poder». (Komintern; El partido comunista y el parlamentarismo; IIº Congreso de la Komintern, 1920)

Esto demuestra que ni la política del PCE (r) ni de RC, ni de los «reconstitucionalistas ni ninguna otra secta maoísta tiene justificación más allá de su ignorancia, complejo y oportunismo. Lenin precisamente propuso y consiguió expulsar en 1908 dentro el partido bolchevique a los izquierdistas que se oponían a este axioma, ellos querían impulsar la política del boicot al parlamento como una ley permanente para el partido:

«En 1908, los bolcheviques «de izquierda» fueron expulsados de nuestro Partido, por su obstinado empeño en no comprender la necesidad de la participación en un «parlamento» ultrarreaccionario. (...) Se apoyaban sobre todo en la experiencia favorable del boicot de 1905. Cuando el zar, en agosto de 1905, anunció la convocatoria de un «parlamento» consultivo, los bolcheviques, contra todos los partidos de oposición y contra los mencheviques, declararon el boicot a semejante parlamento, y la revolución de octubre de 1905 lo barrió en efecto. Entonces el boicot fue justo, no porque esté bien no participar en general en los parlamentos reaccionarios, sino porque fue acertadamente tomada en consideración la situación objetiva, que conducía a la rápida transformación de las huelgas de masas en huelga política y, sucesivamente, en huelga revolucionaria y en insurrección. Además, el objeto del debate era, a la sazón, saber si había que dejar en manos del zar la convocatoria de la primera institución representativa, o si debía intentarse arrancársela de las manos al antiguo régimen. Por cuanto no había ni podía haber la certeza plena de que la situación objetiva era análoga y de que su desenvolvimiento se había de realizar en el mismo sentido y con igual rapidez, el boicot dejaba de ser justo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo, 1920)

Marx describiría a la perfección estos grupos respecto a su política de elecciones y sindical:

«Los grupos sectarios. (…) Pensadores individuales hacen la crítica de los antagonismos sociales y dan para ellos soluciones fantásticas que la masa de los obreros no tiene más que aceptar, propagar y poner en práctica. Por naturaleza, las sectas formadas por estos iniciadores son abstencionistas, extrañas a todo movimiento real, a la política, a las huelgas, a las coaliciones; en una palabra, a todo movimiento de conjunto. La masa del proletariado se mantiene siempre indiferente o incluso hostil a su propaganda». (Karl Marx y Friedrich Engels; Las pretendidas escisiones en la Internacional; Circular reservada del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, 1872)

Sobre la política aislacionista, ya criticamos que no ha publicado hasta ahora ninguno de los documentos de sus respectivos tres congresos, tampoco de ningún pleno:

«Ellos argumentan que la no publicación de sus documentos es debido ¡«a cuestiones de seguridad»!, algo bastante estúpido ya que mientras afirman esto son conocidos por colgar fotos de su «Comité Central» en su página oficial, e incluso por actos como subir las fotos de actos «políticos» a las respectivas cuentas oficiales de cada integrante, con los que pueden ser identificados fácilmente sus cabecillas, por lo tanto la privacidad de sus «militantes» es nula, y sus excusas bastante malas. Además, ¿qué «riesgo a la seguridad» supone para una organización publicar su programa económico o su análisis de la economía internacional actual –o cualquier otra cuestión que un partido debe tocar–? Ninguno, por lo que todo esto son excusas para justificar su inoperancia en cuestiones de peso». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 18 de octubre de 2016)

Algo que ya hemos criticado a infinidad de partidos revisionistas porque es una táctica elevada a principio:

«El actual PCE (m-l) tiene la casual «manía» de esconder la mayoría de informes de sus plenos o de sus congresos así como sus resoluciones, existiendo solo contados documentos desde su fundación en 2006, aplicando la máxima cobarde de muchos partidos revisionistas de: «cuanto menos se publique menos podrán criticarnos». Esta política cobarde solamente lleva al autoaislamiento, a que solo se acerquen al partido por motivos de siglas y postureo folklórico». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena y unas reflexiones sobre el actual PCE (m-l), 4 de marzo de 2016)

Por favor, no nos pretendan hacer creer que los mismos lumbreras que en el trabajo en los frentes de masas como los sindicatos se limitan a entrar en frentes creados por ellos mismos y salirse de ellos sino les siguen, están realizando una «labor de masas» por crear «escuelas de formación» por y para sus propios militantes. Es totalmente otro intento ridículo de tomarnos el pelo.

No hay ni puede haber un trabajo de masas bajo y un crecimiento exponencial de la organización bajo estas formas de actuación:

«Cualquiera sabe que un partido marxista-leninista no puede pretender que las masas trabajadoras vengan sin más a la sede de tu partido a afiliarse, o que empiecen a interesarse y simpatizar con la línea del partido, menos con todo el halo de presión ideológica anticomunista que ejerce la burguesía. El partido marxista-leninista necesita propagar a viva voz el programa de la organización comunista, necesita popularizarlo no solo entre la clase obrera, sino entre el resto de masas trabajadoras, debe asegurarse de que sus tesis lleguen a oídos no solamente de los marxista-leninistas o simpatizantes del marxismo-leninismo, sino hasta el último trabajador idiotizado y paralizado por la ideología burguesa, de hecho debemos reconocer que en plena era de las nuevas tecnologías, con los avances que se han logrado que permiten la difusión de la teoría marxista-leninista, no poner a disposición de las masas la línea de tu partido y un material básico de formación marxista-leninista equivale a demostrar una mayor preocupación en otras cuestiones que en conectar y educar a las masas, es decir, es dejar de lado la primera responsabilidad de una vanguardia proletaria». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 18 de octubre de 2016)

En su momento criticamos la falsa creencia de que el tener escuelas de formación es sinónimo de «trabajo de masas» que les distingue del resto de formaciones revisionistas de nuestro país, o que dar charlas junto a otros colectivos maoístas –para promocionar movimientos del mismo tipo– es trabajo de masas serio:

«Ellos creen fervientemente que con tener lo que llaman «escuelas de formación» para militantes y simpatizantes están realizando una elevación del nivel ideológico e incluso un «trabajo de masas» –como si los partiduchos con militantes sin apenas formación ideológica y nula influencia entre los trabajadores no hicieran esto mismo entre sus amiguetes de secta–, pero no entienden o no quieren entender que... precisamente debido a las características de su organización –la no popularización de su línea– y sus líderes –que carecen de conocimientos teóricos y de espíritu crítico– quienes imparten estas clases lo hacen desde un punto de vista formal y doctrinario, cuando no cometiendo verdaderos atentados contra los principios marxista-leninistas cuando se aventuran a decir algo que se sale de sus limitados conocimientos, y en lo único que redunda en crear una mentalidad a la militancia de sumisión a la ideología ecléctica y oportunista de la dirigencia fuera de todo análisis crítico: de ahí que los propios enunciados que la dirigencia enumera y en la práctica incumple apenas puedan ser detectados por una militancia bajo este ambiente o que se acepte concepciones y tesis revisionistas acuñadas por los líderes como principios marxista-leninistas sin saber que se está apoyando una distorsión del marxismo-leninismo. Afortunadamente este tipo de «formación» crea contradicciones de todo tipo que pueden ser fácilmente vislumbradas si se está ojo avizor: 1) Hay una dirigencia como la de RC que afirma: «nuestro partido lucha contra el maoísmo» y luego organiza actos con otras organizaciones maoístas –como Odio de Clase– en favor de otros maoístas del extranjero –naxalitas–, segundo, ver cómo sus teóricos pueden charlar en contra «de los peligros del maoísmo nacional» –como el PCE (r)–, pero a la vez pueden ser vistos como tejen alianzas con otras ramas maoístas nacionales o directamente como RC milita en la ICOR –una internacional de partidos maoístas–; 2) Una dirigencia que puede engañar temporalmente en sus círculos cerrados a su militancia y simpatizantes, pero cuando ésta por fin investiga por sí misma y contrasta las supuestas tesis y actitudes marxista-leninistas que la dirigencia les ha inoculado, con la teoría de los clásicos del marxismo-leninismo y la realidad histórica y presente, acaban fácilmente por desencantarse y despertar del largo letargo. Esto supone el hecho que los partidos revisionistas debido a su inconsistencia en unos principios claros caven su propia tumba». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 18 de octubre de 2016)

De hecho hace poco, hemos tenido constancia de más ejemplos de cómo se desarrollan estas charlas formativas por medio de una de las militantes que daban las charlas en RC:

«Itxasne: No es la primera vez que Roberto pone de ponente en charlas y formaciones a alguien que no está aún capacitado para ello. Adrián, Secretario General (SG) de la Juventud de RC, llegó a explicar en una formación de cuestión nacional, que la ligazón territorial de una nación que tuviera territorio insular, se rompía en función de los km que separasen a la isla/archipiélago del territorio más grande, llegando a estar en verdaderos aprietos cuando los militantes de base le preguntaban ejemplos de islas japonesas y demás, ante tal barbaridad tuvimos que intervenir para detener tales descalabros teóricos. Esto es más grave que Adrian, miembro permanente de la camarilla de Roberto, se nos presentó como el historiador del partido, pero se notaba que no tenía una concepción marxista de nación, sino una sacada de su mundo idealista y totalmente ridícula pues por esa regla de tres Ibiza es una nación. La capacidad de Roberto para aplicar la teoría que decía estudiar y saber era tan escasa que durante años explicó el materialismo dialéctico con los mismos ejemplos ridículos. Conocido por todos era el ejemplo único y absoluto del vaso de agua. Esto era: un vaso vacío al borde de una mesa que se iba llenando gota a gota hasta precipitarse y estrellarse contra el suelo por el peso del agua representaba según él que cada gota de agua añadida un cambio cuantitativo y que con la caída del vaso al suelo había sucedido un cambio cualitativo. O su ejemplo estrella para explicar la diferencia entre un cambio dialéctico y uno mecánico era su «ejemplo de la cucaracha». «Si una cucaracha muere por muerte natural es un cambio dialéctico, pero si ahora pasa por aquí una cucaracha y yo la piso [¡PAAAM!] –y daba un pisotón en el suelo–, es un cambio mecánico». (Risas). Como veis este es el nivel de sus afamadas «escuelas de formación». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

Como ejemplo de trabajo de masas también hace poco han publicitado pagando en redes sociales para que salga en forma de spam sus videos sobre su «campamento de verano» para militantes. Nuestros afables «boy scouts» revisionistas nos brindaron unos breves videos que fueron el hazmerreir para todo el campo antifascista. Ejemplificante fue ver como en todos los fotogramas salían haciendo actividades físicas y de contacto excepto en uno, que salía un individuo aislado jugando al ajedrez, lo que viene a enseñar el tiempo de media que dedican los militante de RC a la actividad física y a la mental. Y es normal porque el arquetipo de militante que se proyecta es el de su Secretario General, un hombre obsesionado y autoacomplejado por el físico, frustrado porque no consigue constituir la musculatura deseada pese a los ingentes gastos económicos en batidos de proteínas y demás frivolidades. Eso sí, de formación ideológica poca o ninguna. Suponemos que este campamento sirvió como tantos otros actos, para que el degenerado Secretario General le echara el guante a alguna de las inocentes militantes y aumentar así el número de conquistas sexuales de las que luego tanto se vanagloria.

De igual modo, Reconstrucción Comunista (RC) destaca por sus infantiles métodos de agitación y propaganda, siendo más similares a la parafernalia de los colectivos juveniles anarquistas que basan todo su trabajo en pintadas:

«La responsabilidad de agitación y propaganda es de todo menos profesional, una responsabilidad donde todo se hace mecánicamente, solo se llevan a cabo acciones de agitación marcadas por fechas o eventos puntuales, obviando la seguridad muchas veces a la hora de llevarlas a cabo, por ejemplo mandar agitaciones jueves y viernes de fechas señaladas las cuales se pueden hacer durante otro días, ya que en ciertas zonas y ciudades esto es un suicidio aunque se terminen haciendo. (…) Debería también de dejar de llevar la línea de hace 5 años y evolucionar, ya que el tema de pintadas es más un trabajo de juventud y el partido se debería de centrar en temas más profesionales como octavillas, encarteladas, videos, pancartadas, etc. ya que hay de sobra capacidades para hacer nuestro propio material». (Felipe; exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de crítica al Comité Central, 16 de octubre de 2015)

Algo que ya fue intuido y advertido por nosotros:

«De igual modo, actos como colgar breves mensajes de solidaridad con causas lícitas, realizar pintadas y subir su revista «De acero» de forma esporádica –siete números en más de tres años de existencia (!)– con breves articulillos diciendo severas obviedades –cuando no incurriendo en errores teóricos– no está mal, pero no es suficiente para dar a conocer la línea de un partido, y por supuesto no supone una práctica de trabajo de masas. (…) Quizás –solo quizás– sus jefes, y la militancia, deberían plantearse que su organización malgaste menos tiempo en llenar de grafitis y pegatinas las ciudades con eslóganes infantiles y subirlo a las redes sociales, en engalanar todos sus actos de pomposa simbología comunista –que al fin y al cabo no demuestra nada–, en llevar lo último de lo último de la moda «red skinhead» –cultura que nada tiene que ver con la proletaria, siendo una mezcla ecléctica de formas de vida e ideologías pequeño burguesas– para lucir todos a juego en sus desfiles, etc. y... puede que en cambio debieran implantar más disciplina y exigir el invertir más energías en formarse ideológicamente individualmente –que es el principal medio de formación–, en expandir más libros de los clásicos del marxismo-leninismo y de los referentes nacionales –y no de figuras y organizaciones ajenas al marxismo–, en organizar más planes de estudio colectivo más eficaces –sin formalismos y con cuadros verdaderamente formados que no desorienten a los militantes–, en verificar si los cuadros han asimilado lo estudiado de forma autodidacta o lo impartido en los planes de estudio colectivo y si lo saben aplicar –si tiene alguna utilidad práctica–, en popularizar su línea a las masas –y no entre sus conocidos–. De este modo podrían tener sus propios teóricos y sus PROPIAS obras, no tener que caer en estas desviaciones típicas de aparatos y sujetos oportunistas». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 18 de octubre de 2016)

En resumidas cuentas, por si los militantes más inocentes de RC creen de buena fe que el vender libros en un mercadito, celebrar alguna comida o torneo «solidario», el dar «charlas de formación» para la militancia-simpatizantes y el desfilar banderas son actividades reservadas exclusivamente para los «revolucionarios», deben saber: primero, que esos actos no son características  principales de un partido sino más bien de un club de amigos del folclore «comunista», y segundo que sus líderes no han inventado nada, solo ha tomado los mismos patrones que vieron dentro del PCPE y el PCE cuando militaron en estos partidos.

Recientemente desde RC, para intentar aparentar que hacen algo, han montado un nuevo frente fantasma, el Frente Republicano (FR), esta vez para ver si así rascan algún republicano de izquierda nostálgico, o a ver si pueden robar a algunos de las filas de otras organizaciones revisionistas cuya carta de presentación es el republicanismo pequeño burgués. Entre sus 6 propuestas ambiguas, destacamos cuatro de ellas por lo ridículas:

«Establecimiento de una república federal, popular y encaminada al socialismo. (…) Se realizará una reforma agraria, expropiando a los terratenientes. Actualmente debido a los chantajes, integrados habitualmente en subvenciones de la Unión Europea, obligan a dejar campos sin cultivar mientras los campesinos no tienen ni para comer. La reforma será una de las prioridades de la nueva república, fomentando a su vez la creación de cooperativas estatales agrarias. Se acabará con los restos del imperialismo español, se solucionará la cuestión de Canarias, Ceuta y Melilla. A su vez se dejará de intentar establecer relaciones de dependencia con ningún país. Se tomará como prioridad la búsqueda de una solución para la cuestión del Sáhara. Se decretará una amnistía política para todos los presos políticos. Se abolirán todas las leyes que van en contra del progreso y la transformación de la sociedad. Se depurará la policía y el ejército, constituyendo así un nuevo ejército del pueblo y al servicio de este». (Frente Republicano; Programa, 2017)

Para un país como este el recetar un republica «encaminada al socialismo» que vaya usted a saber que es, se puede tipificar como poco como una desviación pequeño burguesa, ya que no corresponde a las etapas de desarrollo de la España capitalista en su etapa imperialista. También el hablar en España en pleno siglo XXI de limitar la reforma agraria a que simplemente acabe con el latifundismo es un buen programa progresista para un partido liberal capitalista del siglo XIX, pero no es lo que se espera de un frente liderado por teóricos comunistas que debe agrupar a los republicanos progresistas y atraerse a los medianos y pequeños campesinos, porque les deja vendidos ante las deudas y la depredación de los monopolios. Que se hable de «buscar una solución para los restos del imperialismo», es una enunciación cuanto menos ambigua, ¿a través de qué medios? ¿Se regalará esos territorios a otros Estados, serán independientes automáticamente, se convocará un referéndum en el que los comunistas apoyarán que esos territorios se mantengan dentro? No sabemos cuál es la postura de este esperpéntico «FR», que viene a ser el frente tapadera número mil que monta RC. Por último la propuesta de derogar las leyes que van en contra del progreso es otro vago intento de ir de progresistas sin concretar qué se define como progresista, algo que un pretendido partido comunista debe enunciar para sacar de la confusión y no esperar que todo el mundo sepa a qué se refieren. Para un posmoderno la promiscuidad sexual, la legalización de las drogas y el dar rienda suelta al irracionalismo y el individualismo extremo en la cultura es una muestra de «progresismo» indiscutible, para un ultraconservador el maltratar física y psicológicamente a la mujer, el verla como un objeto sexual y una mercancía que vender es considerado un derecho natural en un «Estado democrático» y en un «gobierno de orden», suponemos que para este «FR» liderado desde internet por Roberto Vaquero y en el cual solo participa su secta, defienden realmente estas mismas propuestas políticas de «progresismo» como demuestran con sus actos como el promover la promiscuidad o permitir el consumo de prostitución y drogas. Ante la falta de concreción de propuestas en su programa, suponemos que esas son a grandes rasgos son líneas de pensamiento sobre «progresismo» legislativo a instaurar. Aquello de decretar amnistía política para todos los presos políticos es la misma cantinela demagógica de siempre. ¿Se consideran presos políticos a los que han atentado indiscriminadamente contra los trabajadores? Según lo que expone RC suponemos es un sí rotundo, pues esa ha sido siempre su postura en diferentes publicaciones a favor de las bandas terroristas y sus figuras, algo que ha utilizado para intentar ganarse al público más anarcoide. Lo de depurar la policía y el ejército es una medida cuanto menos insuficiente como se ha visto históricamente en todos los procesos reformistas, algo que deja intacta la estructura del ejército burgués, para pertrechar golpes de Estado y encañonar a los trabajadores cuando la burguesía lo necesita, por tanto esto proclamar sin más, como panacea, son ilusiones socialdemócratas. En general este penoso programa son medidas todas ellas en las que vemos que efectivamente Roberto Vaquero no solo aspira a ser el nuevo Arenas para el coro de lumpens del que se rodea, sino que por su programa republicano se ha convertido definitivamente en el nuevo Raúl Marco. Si hacemos otra analogía más lejana en el tiempo este programa es calcado al programa republicano burgués del Partido Comunista de España (PCE) de 1960 que abanderaba por entonces el infame Carrillo.

Todo esto demuestra porqué RC en más de cinco años de existencia no ha podido echar raíces entre las masas trabajadoras en ningún sitio. Pues repetimos una vez más, el eludir pisar los centros obreros y ser despreciado por la infinidad de sectores más avanzados mientras se tiene en cambio como células a un puñado de estudiantes de la misma clase –algunos de ellos incluso menores de edad–, a hooligans, skins y demás escoria lumpen como supuesta flor y nata de una raquítica militancia, no es tener  influencia entre las masas trabajadoras, ni es ser un partido, al menos no uno comunista». (Equipo de Bitácora (M-L)Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 25 de septiembre de 2017)

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