«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 8 de julio de 2017

El factor interno en la creación del PCE(r); Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Esto es muy significativo, profundicemos: ¿Cuáles son los factores que dieron a luz a la OMLE en 1968 y después al PCE (r) en 1975?

Primero: España había dejado de tener su partido marxista-leninista tras el establecimiento del control revisionista del Partido Comunista de España (PCE) por el binomio Carrillo-Ibárruri a mediados de los años 40 mediante sus propias tesis revisionistas que incluso anticipaban el curso que Jruschov daría como receta a los partidos comunistas. He ahí la línea de «reconciliación nacional» establecida en 1954, sin entrar en los errores tácticos y bandazos en la línea durante 1942-1954.

Segundo: Finalmente con la abierta adhesión del PCE al jruschovismo en los 50 y más tarde al eurocomunismo en los 70, los marxista-leninistas españoles se agruparon en el Partido Comunista de España (marxista-leninista) en 1964, siendo el primer grupo que se escindía del PCE –el resto de miembros que permanecieron y crearon escisiones en años sucesivos serían fracciones igualmente revisionistas que el carrillismo–. La pregunta se alza clara. ¿Por qué los miembros que dieron lugar al PCE (r) no se aunaron junto al PCE (m-l) en la polémica y famosa escisión de 1964 contra Carrillo? No hay excusas posibles, los miembros del futuro PCE (r) siguieron dentro del PCE o sin partido hasta la creación en el exilio casi cinco años después de Organización de Marxistas Leninistas Españoles (OMLE) que ni siquiera tampoco era un partido como tal. ¡Es decir en 1964 la gente del PCE (r) ignoró la lucha de los revolucionarios anticarrillistas, y solamente en 1968 crearon una organización que no era un partido ni tenía presencia en el interior!

Pero más tarde, como nos ha tenido acostumbrado, la dirección del PCE (r) intentó justificarse diciendo que no se sumó porque el PCE (m-l) era el resultado de la unión de grupos heterogéneos y una mala copia seguidista de las fórmulas de Pekín:

«La oposición a que hemos hecho referencia, logró agruparse y de ahí salió el llamado «Partido Comunista de España (m-l)». Este llamado Partido nace en el extranjero, con la fusión de varios grupos de lo más heterogéneo y sobre una base programática que era una mala copia, a retazos, de la línea aplicada en la revolución china». (Partido Comunista de España (reconstituido); Informe en el Iº Congreso del PCE (r), 1975)

Si bien es cierto que el PCE (m-l) nació como tantos otros nuevos partidos marxista-leninistas con la carga del maoísmo, es igualmente cierto que el maoísmo en aquel entonces no estaba destapado a nivel internacional como una corriente revisionista, suponiendo para él como para el resto de partidos una de las principales fuentes de los errores que cometerían.

Ya explicamos en otros documentos la incidencia perjudicial del maoísmo en los nuevos partidos marxista-leninistas de los años 60 y 70:

«El maoísmo supuso un grave problema para estos nuevos partidos, ya que los partidos que no fueron capaces de librarse de este lastre y adoptaron los conceptos y teorías del maoísmo como la «nueva democracia» en lo político-económico, la «lucha de dos líneas» en el partido o la «guerra popular prolongada» en lo militar no fueron capaces de tomar una forma organizativa eficiente, una línea ideológica de pensamiento y acción fuerte. Pero tampoco llegaban a comprender y refutar a las expresiones del revisionismo moderno de forma correcta y completa, ya que al seguir las directrices de la doctrina revisionista china o seguir a ciegas directamente cada orden del momento de Pekín, perdían toda estabilidad en su línea política, toda credibilidad, y confundían a la militancia. Y es que recordemos: al basarse fundamentalmente en otro revisionismo no se está en condiciones de tener un cuerpo teórico sólido y científico para refutar a ninguna otra corriente revisionista, para organizar un partido ni para asegurar su unidad ideológica. Algo que todavía no han aprendido muchos: criticar a un revisionismo desde una posición teórica y práctica alejada de los principios marxista-leninista, conduce a que puedas cometer esos mismos errores, basar tu partido en métodos organizativos revisionistas, no garantiza su unión, y basarse en una doctrina ecléctica, no garantiza la existencia de una sola línea de pensamiento». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

Para inicios de los 70 el PCE (m-l) ya se había distanciado de forma crítica con Pekín, a diferencia del PCE (r) que pretendía ocupar su lugar:

«Para esa época [1972] los chinos habían roto con el PCE (m-l), al que en la embajada apodaban despectivamente «la banda de Benita» para regocijo de la colonia exiliada [es decir el PCE (r)].Una vez más, empero, fallamos al intentar ocupar el hueco dejado por otros». (Pío Moa; De un tiempo y de un país. La izquierda violenta (1968-1978): La oposición durante el franquismo, 2002)

Durante la disputa sino-albanesa el PCE (m-l) se posicionó con Albania:

«Al año siguiente [1978] se producirá, ¡por fin!, la ruptura del PCE (ml) con China, la inversa había tenido lugar ya en 1970, en realidad el PC chino nunca había apoyado al PCE (m-l). Tal ruptura fue más lejos, conllevando [el PCE (m-l)] una condena a todo el pensamiento Mao Zedong». (Lorenzo Peña; Amarga juventud: Un ensayo de egohistoria, 2010)

El PCE (r) siguió manteniendo el mito de Mao, defendiendo su ideología frente a partidos marxista-leninistas que estaban abriendo los ojos respecto al revisionismo chino, atacando siempre las posiciones del Partido del Trabajo de Albania de Enver Hoxha como veremos en otro capítulo.

Por supuesto, nosotros pensamos que fue un grave error para el PCE (m-l) haberse fundado bajo conceptos e ideas maoístas, vemos una concesión injustificable no haber roto relaciones y denunciado abiertamente a China cuando recibía a Carrillo como aliado en 1970, y cuando en 1973 restableció relaciones con Franco, prefiriendo alejarse en silencio hasta denunciar al maoísmo abiertamente en 1978. Precisamente ese ejercicio de autocrítica y valentía diferencia al viejo PCE (m-l) de Elena Ódena del actual PCE (m-l) de Raúl Marco que nada tiene que ver con el de aquellos años, y que entre otras traiciones se ha atrevido a rehabilitar al revisionismo chino, soviético y cubano, y ha seguido una deriva en materia de política interior y exterior basada en posiciones seguidistas y de simpatías y alianzas con el revisionismo altamente despreciables, muy comunes a la línea histórica del PCE (r).

Pero al César lo que es del César, el PCE (r) no puede dar lecciones de moral a nadie y criticar bajo la acusación de seguidismo a ningún partido en ninguna época, pues se ha limitado a ser un poliagente de los revisionistas en España, en especial de los revisionistas chinos, con cuyos conceptos y prácticas maoístas jamás ha roto, cuando para más vergüenza oculta su propia historia o la distorsiona.

También en las acusaciones del PCE (r) al PCE (m-l) se incluía una crítica o mejor dicho difamaciones contra el programa del PCE (m-l):

«Basta recordar, entre los ejemplos más conocidos, los programas que tanto el PCE (m-l) como la ORT han venido sosteniendo en los últimos años acerca de la «revolución nacional antiimperialista», copias, sin apenas ninguna variación, de la revolución china de nueva democracia». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; Atreverse a hablar y pensar con voz propia, publicado en Bandera Roja, 2ª época-año IV – nº 41, noviembre de 1978)

Esto es otra calumnia más que el PCE (r) vertió sobre el PCE (m-l) para intentar desacreditarle presentándolo como un partido que copiaba de forma mecánica un programa de otra experiencia.

El programa de «nueva democracia» de Mao incluía: 1) Negar la hegemonía de cualquier clase o partido en esta etapa; 2) No obstaculizar sino primar el desarrollo del sector privado considerándolo «beneficioso para el pueblo»; 3) Pedir créditos para industrializar el país; 4) Considerar a la burguesía compradora y al necocolonialismo como enemigos, y a la burguesía nacional una aliada importante del proceso y del «pueblo», esquema de la alianzas que también decían era posible «durante la construcción del socialismo».

El programa del PCE (m-l) no tenía nada que ver con el programa antimarxista de nueva democracia de Mao ni en lo político ni en lo económico:

«El objetivo general del Partido Comunista de España (marxista-leninista) es el de poner fin al régimen de los capitalistas y terratenientes, conquistar el poder para la clase obrera, instaurar la dictadura del proletariado y construir el socialismo y el comunismo». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Programa, 1973)

Es más, dentro del propio PCE (m-l) se fustigó a quienes intentaban alterar el carácter del programa por la derecha o izquierda:

«Es innegable que dado el papel dirigente que ha de desempeñar la clase obrera en alianza con el campesinado así como con otras capas populares, bajo la dirección de su Partido de vanguardia en la lucha actual contra la dictadura y la dominación yanqui, el carácter de dicha República ha de ser en gran medida de contenido socialista y ello no puede ser de otro modo dado que la mayor parte de la industria, las finanzas, las materias primas, la energía, los transportes, la mejor parte de la tierra, etc., están en manos de oligarcas o de yanquis u otros inversionistas extranjeros y que todo ello deberá ser confiscado y socializado por el Estado popular con arreglo a las modalidades y formas que establezca el nuevo poder revolucionario. Queda entendido, claro está, que en esta primera fase se mantendrá la propiedad privada de la tierra de los campesinos no latifundistas, así como la del artesanado y empresas de menor importancia. Todo esto está perfectamente claro en nuestra línea política, salvo para los revisionistas, los aventureros y ambiciosos fracasados que ven en nuestro partido el primer y principal obstáculo para sus turbias andanzas en los medios de la oposición antifranquista y revolucionaria. Todos estos elementos, no teniendo ya más calumnias que inventar contra nuestro partido y su dirección, intentan ahora sembrar la confusión y la duda tergiversando nuestra línea política y nuestros objetivos en ella claramente expuestos. Por eso, nuestra mejor respuesta a ellos –cúbranse con banderas rojas o con el nombre de comunistas–, es la de difundir y llevar a las masas, para su discusión, nuestra línea política». (Elena Ódena; Por una República Democrática Popular y Federativa, 1972)

Tercero: El PCE (r) como tantos otros partidos, nació de la migración y fusión de varios grupúsculos revisionistas en junio de 1975:

«En el año 1967 se escinde de la organización del PCE en París un sector maoísta que adopta el nombre de Organización de Marxistas Leninistas Españoles (OMLE). En sus orígenes también entran militantes procedentes del PCE (ml) y de los Círculos Guevaristas, además de otros procedentes de Organización Obreira. (...) La OMLE, en su primer congreso, celebrado en 1975, decide autodisolverse para formar el PCE (reconstituido), el cual se dotará de un brazo armado para combatir a la dictadura: Los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO)». (Fernando Vera Jiménez; La diáspora comunista en España, 2009)

Apuntar que la OMLE, núcleo principal del futuro PCE (r), nace en 1968 al calor del Mayo del 68 francés, movimiento influenciado por el existencialismo, el estructuralismo, el trotskismo, el anarquismo, el tercermundismo, el maoísmo más anarquista de la Revolución Cultural, y un sinfín de variantes antimarxistas que tenían su nexo en el antistalinismo y las simpatías por el maoísmo. Además, que no fue hasta bien tarde que empezó a tener un par de células en el interior de España:

«Las primeras bases organizadas de la OMLE en España se efectúan con el retorno de militantes de la emigración. Entre 1969 y 1970 se forman las primeras células en Madrid y Cádiz». (Lorenzo Castro Moral; «PCE(r), GRAPO. Análisis de un proceso de violencia política, 1990)

Cuarto: el PCE (r) también es el resultado de la unificación de guevaristas y de los elementos vistos con mejores ojos por Pekín, esto se reflejó cuando el PCE (r) vino a recoger los restos de los elementos derrotados del PCE (m-l) que contarían con firmes apoyos de Pekín en lo sucesivo.

Un testigo y ahora exmiembro del PCE (m-l), diría:

«Tras el Pleno ese puñado de irreductibles –con Suré a la cabeza– formará un grupo con la misma denominación del PCEml, sólo que ellos escribieron con mayúsculas la coletilla «(MARXISTA-LENINISTA)»; dudo que fuera deliberada esa sutil diferencia. Publicaron una revista que se llamó Mundo Obrero –igual que el órgano del PCE que dirigía Carrillo–. Mencionar a ese inoperante grupúsculo tendría escaso sentido –ni significaba nada ni tenía posiciones ideológicas propias (casi habría que decir que tampoco no propias)–si no fuera porque el partido comunista chino siempre le dio un respaldo económico y moral». (Lorenzo Peña; Amarga juventud: Un ensayo de egohistoria, 2010)

Otro testigo y exmiembro del PCE (r) diría:

«No debe, pues, extrañar de aquellos «obreros degenerados» vieran su honor restituido por el propio PCE (r), cuando se les recordó como los «elementos sanos del grupo que apoya a Suré» y que junto con otros militantes comunistas, pasaron a formar las OMLE. (...) Los referidos obreros eran quienes habían rehusado crear en el 1964 el PCE (m-l) al lado de Elena Ódena». (Pío Moa; De un tiempo y de un país. La izquierda violenta (1968-1978): La oposición durante el franquismo, 2002)

El PCE (r) acusaría al PCE (m-l) en los 70 de padecer sus propios defectos: de ser una copia mecánica y metafísica de las tesis maoístas, de realizar seguidismo, de ser una unificación de grupos heterogéneos». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

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