«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 25 de julio de 2017

Apoyo a la teoría de los tres mundos y a la política exterior contrarrevolucionaria y belicista de China [por el PCE(r)]; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«En 1975, con la teoría de los «tres mundos» en apogeo, el PCE (r) llegaba a denominar a China como «baluarte de la paz» y «defensora de los pueblos»:

«China es hoy el baluarte de libertad del progreso de la humanidad y la más consecuente defensora de la paz entre las naciones». (Partido Comunista de España (reconstituido); Informe en el Iº Congreso del PCE (r), 1975)

Es una completa vergüenza que el PCE (r) escribiese tales epítetos. ¿A qué se dedicaba China por aquel entonces a ojos de todos?:

«En la política exterior China se caracteriza por un aislamiento absoluto, apenas recibe delegaciones de ningún lado. Sus relaciones con otros partidos se basan en el reconocimiento de cualquier grupo como marxista-leninista siempre que sea adepto a la Revolución Cultural, de lo contrario no le interesa promocionar a ese grupo ni financiarlo. La tendencia de hacer concesiones y hablar bien de los regímenes capitalistas-revisionistas como Rumanía que tuvieran algunas contradicciones con el socialimperialismo soviético se agudiza con los choques fronterizos de 1968 y 1969. En la propaganda el culto a Mao y las expresiones y teorías tercermundistas en las publicaciones oficiales es la tónica común. La diferenciación entre verdaderos revolucionarios de contrarrevolucionarios, se hace a partir de quién aceptase la Revolución Cultural y las teorías que se acuñaron durante su desarrollo. (...) En la política exterior se rechaza asistir al VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania (PTA) de 1971 debido a la crítica albanesa de la política exterior china. Ocurre la visita de Nixon a China en 1972 y el Comunicado sino-estadounidense donde se firma toda una serie de frases que embellecen y apoyan la política del imperialismo estadounidense. La anunciación oficial de la «teoría de los tres mundos» en 1974 en el Congreso de la ONU, en un discurso pronunciado por Deng Xiaoping a petición de Mao Zedong. Se dice que existe el «primer mundo» con Estados Unidos y la Unión Soviética, en el «segundo mundo» con los países desarrollados aliados de éstos, y el «tercer mundo» con el resto de países subdesarrollados, finalmente se crea el esquema de un frente común de los Estados Unidos, el «segundo mundo» y el «tercer mundo» contra la Unión Soviética. De ahí se deriva la idea de que el «tercer mundo» es la «fuerza motriz de la humanidad». La teoría de que el imperialismo estadounidense «está en decadencia y solo desea el status quo» y que «el socialimperialismo soviético era la superpotencia más agresiva». El reconocimiento e incluso apoyo a países fascistas pro estadounidenses como el de Franco, Pinochet, Mobutu, Marcos o el Shah de Persia. El aumento del apoyo económico-militar a regímenes capitalistas-revisionistas con contradicciones con los soviéticos y tendencias pro estadounidenses como Tito en Yugoslavia o Ceaușescu en Rumanía. El aumento del apoyo a partidos revisionistas con divergencias con los revisionistas soviéticos, como el PCE de Carrillo, o el PCE de Berlinguer. El apoyo a países y líderes del «segundo mundo» como Francia. El apoyo a los movimientos pro estadounidenses del «tercer mundo» como el FNLA en Angola. La defensa abierta de la Comunidad Económica Europea (CCE) y la OTAN. Se sabotean las relaciones económicas con Albania debido a la no aceptación de la política exterior china de los «tres mundos». La negativa china a ayudar o celebrar reuniones multilaterales con los partidos marxista-leninistas para debatir las divergencias se agudiza mientras se ayuda cada vez más abiertamente a los gobiernos reaccionarios y los partidos revisionistas locales de cada país creando un hondo descontento entre los revolucionarios. El lanzamiento en 1977 por Hua Kuo-feng del V Tomo de Obras Escogidas de Mao Zedong, que cubren el periodo de 1949-1957, retocadas pero que muestran perfectamente el carácter antimarxista del maoísmo». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

En una carta enviada al Partido Comunista de China con ocasión del fallecimiento de Mao, se decía:

«[Mao] impulsó siempre, en contra de la corriente revisionista, una política exterior en el espíritu del internacionalismo proletario, apoyando a los pueblos del Tercer Mundo y a la clase obrera de los países capitalistas en sus movimientos revolucionarios». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Al Comité Central del Partido Comunista de China, 10 de septiembre de 1976)

¿Pero a que se dedicaba la política exterior China de aquellos años en Europa? ¿Cuál era la posición real de Mao Zedong sobre España en aquellos convulsos años?:

«El gobierno de la República Popular China y el gobierno de Estado español han firmado en París el 9 de marzo del 1973 un comunicado sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países». (Pekín Informa;  nº 11, 16 de marzo de 1973)

¿Qué significado tenía esto para la España franquista y la China maoísta de cara a sus seguidores y de cara al exterior?:

«En el caso del fascismo español, suponía una pérdida de credibilidad para su discurso anticomunista ya que sus dirigentes fascistas, consideraban a todo lo que se autodenominara comunista ligado al judaísmo y a la masonería, aunque a cambio le daba aires renovados de flexibilidad. El régimen de Franco no hacía por tanto distinción entre la Unión Soviética de Stalin y la revisionista-imperialista de Jruschov, ni tampoco entre el Partido Comunista de España de José Díaz y el eurocomunismo de Santiago Carrillo, por tanto, no reconocían tanto a la URSS de Brézhnev como a la China de Mao, y a ambas las consideraba como países socialistas dirigidas por comunistas. (...) La nueva orientación política de la administración Nixon de alianza entre Estados Unidos y China, daba al régimen franquista una justificación para el reconocimiento del gran país asiático, ya que además desde los contactos chinos con Nixon y Kissinger los dirigentes chinos se presentaban como un nuevo amigo de la política estadounidense y sus aliados. Además nadie salvo los falangistas de línea dura negaba dentro del régimen franquista la necesidad de ampliar los contactos económicos y políticos con más países proestadounidenses, fueran de la envoltura que fueran. (...) En el caso chino, el reconocimiento del Estado fascista tiraba por la borda toda la propaganda previa del Partido Comunista de China que condenaba al fascismo español en ejercicio, de no olvidar la época del frente popular antifascista, la propia guerra civil española, la lucha de liberación nacional contra los imperialismos alemán e italiano, o del glorioso papel del Partido Comunista de España (PCE) en estos eventos, y esto aún más si cabe, hacía quedar más dañada la credibilidad de la política exterior china». (Equipo de Bitácora (M-L); Los vínculos del Partido Comunista de China con los recientes gobiernos españoles, 23 de julio de 2014)

¿Cómo juzgaba las luchas de los antifascistas españoles? Por un lado recibiendo a Carrillo en Pekín y por otro lado guardando silencio frente a las muertes de los revolucionarios antifascistas y marxista-leninistas del PCE (m-l) que combatían a Franco y que eran anticarrillistas:

«China está lista para llegar a acuerdo y lograr reconciliación sobre muchas cuestiones con los países revisionistas y los partidos de revisionistas que ayer mismos apoyaban a la Unión Soviética y que hoy la critican. Lo que digo no es una suposición sino la realidad confirmada con hechos. Los chinos dieron la bienvenida al español Carrillo en Pekín, se reunieron con él y se separaron como amigos. ¿Por qué no? ¿Acaso han formulado un comunicado para demostrar lo contrario? Los chinos reanudaron las relaciones diplomáticas con la España de Franco mientras que no hacen mención del Partido Comunista de España (marxista-leninista) ni a sus miembros que son asesinados por los falangistas. ¿Por qué? Porque los comunistas marxistas-leninistas de España a diferencia del francés Jurquet –este amante de las ideas de Mao Zedong– no dicen a sus seguidores que apoyen el ejército de la burguesía española como hace Jurquet con la de su país. China habla bien de cualquier país revisionista solo si este habla bien del imperialismo estadounidense. En Polonia, que entra a la esfera del capital estadounidense, sobre la Bulgaria de Zhivkov, y no digamos en Rumanía y Yugoslavia, en todos casos China disimula estas acciones». (Enver Hoxha; El zigzag de la línea china; Reflexiones sobre China, Tomo II, 1 de enero, 1976)

Los actuales contactos del Partido Comunista de China (PCCh), con toda la reacción gubernamental y con todo revisionismo español, no es sino otra herencia más del Pensamiento Mao Zedong.

El belicismo y la línea socialchovinista de la política exterior China era más que evidente desde inicios de los 70:

«Cuando la Alemania de Guillermo II atacó a Francia e Inglaterra, la II Internacional llamó a la «defensa de la patria» burguesa tanto por parte de los socialistas alemanes como de los franceses, a pesar del carácter imperialista de la guerra que libraban las dos partes. Es sabido como Lenin condenó esta actitud y lo que dijo contra las guerras imperialistas y acerca de su transformación en guerras civiles. Hoy los chinos, cuando se pronuncian por la defensa de la «Europa Unida», actúan del mismo modo que la II Internacional. Instigan la futura guerra nuclear que las dos superpotencias quieren desatar, y a pesar de que esta guerra entre las dos superpotencias sólo puede tener un carácter imperialista, hacen llamamientos «patrióticos» a los pueblos de Europa Occidental y a su proletariado, para que dejen de lado las «pequeñas cosas» que los oponen a la burguesía –y estas «pequeñas cosas» son la opresión, el hambre, las huelgas, los asesinatos, el paro forzoso, la salvaguardia del poder burgués– y se unan con la OTAN, con la «Europa Unida», con el Mercado Común Europeo de la gran burguesía de los consorcios, y combatan a la Unión Soviética, es decir, les llaman a convertirse en carne de cañón al servicio de la burguesía. ¡Ni la propaganda de la II Internacional lo hubiera hecho mejor! Pero la dirección china, ¿qué aconseja que hagan los pueblos de la Unión Soviética y de los otros países revisionistas miembros del Tratado de Varsovia y del COMECON? ¡Nada! Con su silencio les dice: ¡«Permanezcan donde están, luchen y derramen su sangre por la sanguinaria camarilla del Kremlin»! ¡¿Se trata de una actitud leninista?! ¡No! Esta línea del Partido Comunista de China es antiproletaria, belicista. Los chinos no están por que se haga una lucha en los dos flancos, contra las dos superpotencias imperialistas, a fin de frustrar sus planes de guerra de rapiña; no quieren que se trabaje para hacer que, si la guerra estalla, se transforme en una guerra civil, en una guerra justa. Nosotros nos atenemos precisamente a esta enseñanza leninista, por eso los chinos nos acusan de que, supuestamente, ¡¡nos hacemos ilusiones sobre la paz y llevamos agua al molino de los soviéticos!!». (Enver Hoxha; Los revisionistas chinos atacan por la espalda al Partido del Trabajo de Albania; Reflexiones sobre China: Tomo II, 8 de enero de 1977)

Seguramente por el dinero que recibía de China o por el caos ideológico y el seguidismo como motor, el PCE (r) apoyó la teoría de los «tres mundos» –es decir brindó apoyo a los Estados Unidos, sus aliados, y sus instituciones como la OTAN o la Comunidad Económica Europea, bajo la excusa de que supuestamente había que frenar a la Unión Soviética que era «la mayor amenaza para los pueblos»–:

«Nosotros somos de la opinión de que, actualmente, el socialimperialismo representa un peligro mucho mayor para todos los pueblos que el imperialismo yanqui. Esto conduce a una tercera guerra mundial donde los soviéticos jugaran el papel de pirata, chantajista y agresor». (Partido Comunista de España (reconstituido); Carta de Arenas a Eiaguirre, 1975)

El PCE (r) seguía pues a puntillas la teoría de los tres mundos, que embellecía al imperialismo estadounidense bajo diversas excusas. Caracterizando precisamente las «justificaciones» de la teoría de los tres tipos de mundo, Enver Hoxha observaba que:

«La cuestión principal para los chinos es convencer de boca en boca a la gente de que los Estados Unidos son económica y militarmente débiles, que su deuda interna y externa se ha acrecentado considerablemente, que su situación es tal que otros países capitalistas invierten en los Estados Unidos y que su fuerza ya no es la de antes. Se trata de un análisis falso, infundado, cuyo objetivo es demostrar algo indemostrable. Pretenden demostrar que los Estados Unidos ya no son agresivos; que, según los chinos, sólo intentan conservar lo que han conquistado; que quieren mantener el statu quo, y que por consiguiente «el enemigo principal para el mundo es el revisionismo soviético, que busca la expansión». Esta es una de las tesis de los chinos, y una de las más fundamentales. Nos acusan de que no hacemos, supuestamente» un análisis marxista-leninista de la situación internacional y de las contradicciones existentes entre las dos superpotencias; y que por eso, no seguimos el camino de los chinos de llamar a la «Europa Unida», al Mercado Común Europeo y al proletariado mundial a unirse contra los soviéticos». (Enver Hoxha; Los revisionistas chinos atacan por la espalda al Partido del Trabajo de Albania; Reflexiones sobre China, Tomo II, 8 de enero de 1977)

Pero el imperialismo estadounidense no había cambiado su carácter:

«El mundo sigue enfrentando al imperialismo estadounidense agresivo y expansionista. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, el imperialismo estadounidense ha llevado a cabo una política y actividad criminal en contra del comunismo, la libertad, y la independencia de los pueblos. El fue el que desencadenó la agresión bárbara en Corea y Vietnam, cometiendo además los crímenes más atroces que haya conocido la humanidad. Es él quien intervino en el Congo, el que asfixió la Revolución Dominicana, el que llevó la guerra a Laos y a Camboya, el que prendió fuego a Oriente Próximo y organizó el putsch fascista en Chile y Argentina. El imperialismo estadounidense, como imperialismo que es, plantó sus uñas sobre todos los continentes, y refuerza por todas partes sus posiciones de todas las maneras; ya sea mediante «ayudas», esclavizando con créditos al deudor, con acuerdos y tratados de todo género, con la instalación de bases militares que han sido extendidas en numerosos países que han realizado brutales y descaradas intervenciones en los asuntos interiores de esos mismos países llegando incluso al punto de realizar abiertamente agresiones armadas. Todos estos son los rasgos del despiadado imperialismo estadounidense. Los compromisos múltiples y las concesiones sin principio del jruschovismo no lo han suavizado. Permanece siendo la ciudadela política y económica del sistema capitalista de explotación, el gran defensor del colonialismo y del neocolonialismo, el inspirador del racismo y el más grande gendarme de la reacción internacional. Nuestro partido se reitera constantemente en el prisma de que el imperialismo estadounidense es agresivo y que lo seguirá siendo mientras le quede un solo diente. A consecuencia de las luchas revolucionarias y de liberación, a consecuencia de la degeneración continua y a consecuencia de las contradicciones interiores inconciliables que lo roen, el imperialismo mundial ha perdido gran parte de sus posiciones. Nos basta con citar la descomposición del sistema colonial y el acceso de numerosos países a la independencia. Y en el futuro va a perder mucho más. Pero al mismo tiempo, el imperialismo, y en particular el imperialismo estadounidense, redoblará los esfuerzos para reconquistar las posiciones perdidas y para ocupar otras nuevas. Esta es la dialéctica del desarrollo y la decadencia del imperialismo». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

Las tesis chinas del PCE (r) significaban rebajar el peligro del imperialismo estadounidense de cara a las masas, y exacerbar al socialimperialismo soviético llegando a calificarlo de mayor peligro para los pueblos, incluso como decían los dirigentes chinos, de «mayor amenaza de la historia para la humanidad»:

«Nuestro partido sostiene que el socialimperialismo soviético es el enemigo principal de todos los pueblos del mundo y muy particularmente de los pueblos de Europa. Estos convencidos de que es totalmente errónea la tesis que considera a las dos superpotencias, los EEUU y la URSS, por igual como los principales enemigos». (Partido Comunista de España (reconstituido); Informe en el IIº Congreso del PCE (r), 1977)

Las tesis tercermundistas eran sinónimo de apoyar en el aspecto europeo la política proestadounidense como hemos visto:

«Hoy los chinos, cuando se pronuncian por la defensa de la «Europa Unida», actúan del mismo modo que la II Internacional. Instigan la futura guerra nuclear que las dos superpotencias quieren desatar, y a pesar de que esta guerra entre las dos superpotencias solo puede tener un carácter imperialista, hacen llamamientos «patrióticos» a los pueblos de Europa Occidental y a su proletariado, para que dejen de lado las «pequeñas cosas» que los oponen a la burguesía –y estas «pequeñas cosas» son la opresión, el hambre, las huelgas, los asesinatos, el paro forzoso, la salvaguardia del poder burgués– y se unan con la OTAN, con la «Europa Unida», con el Mercado». (Enver Hoxha; Los revisionistas chinos atacan por la espalda al Partido del Trabajo de Albania; Reflexiones sobre China, Tomo II, 8 de enero de 1977)

Uno: hacerse ilusiones sobre los imperialismos y sus bloques, ni mucho menos apoyarse en ellos:

«Nuestro partido presenta y defiende la tesis que tanto cuando las superpotencias se acercan entre ellas como cuando se riñen, son otras naciones las que pagan los platos rotos. La colaboración y la rivalidad entre las superpotencias presentan ambas caras de una realidad contradictoria, son la principal expresión de la misma estrategia imperialista que tiende a encantar a los pueblos su libertad y a dominar el mundo. Constituyen el mismo peligro, y es para esto que ambas superpotencias son los principales y los enemigos más peligrosos de los pueblos, es para esto que jamás se puede apoyar en un imperialismo para combatir el otro o para escapar de el. Ciertos Estados, siendo amenazados por una u otra de las superpotencias, ligan su propia defensa a la protección militar de los Estados Unidos o de la Unión Soviética. Pero la protección militar de las superpotencias es una protección ilusoria, ya que tiene como objetivo hacer del país «protegido» un protectorado. La posición de dicho país bajo el «paraguas protector» de las superpotencias se acompaña siempre de concesiones políticas y económicas, de concesiones en el dominio de la soberanía nacional y de restricciones en la capacidad de decisión tanto sobre las cuestiones intentas como en las cuestiones externas». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

Refutando a los defensores del imperialismo estadounidense y a los abogados del socialimperialismo, se diría:

«Los pueblos no deben caer en la trampa del pretendido «frente antiimperialista» predicado por el socialimperialismo soviético, el cual desea comprometer y manipular a los que están en contra del imperialismo estadounidense y lo combaten. Unirse a este «frente» significa sacrificar los intereses superiores del país, exponer al pueblo, de convertirse en siervo del socialimperialismo soviético y servir como carne de cañón para la realización de sus designios. Contrariamente a lo que pretende hacer creer Moscú, las contradicciones que oponen a los Estados Unidos con la Unión Soviética no se tratan de contradicciones entre imperialismo y socialismo, sino de contradicciones entre dos potencias imperialistas. A la vez que se rechazan la demagogia y las tácticas engañosas sobre «el antiimperialismo» de los revisionistas soviéticos, es menester rechazar al mismo tiempo el «antisocialimperialismo» que propagaba los Estados Unidos y la burguesía monopolista mundial. Los pueblos no pueden permitirse convertirse en las víctimas de las rivalidades entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, ni en juguete de sus maniobras imperialistas». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976) (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

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