«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 30 de junio de 2016

La preocupación de los marxista-leninistas del desarrollo del movimiento revolucionario en otros países y su deber internacionalista


«En estos días en que se cumple el 67 Aniversario de la gran Revolución de Octubre de 1917 de la que surgió, en la cuarta parte del mundo, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, nada más oportuno y necesario para la lucha actual de los marxista-leninistas que profundizar y estudiar algunos aspectos de la lucha ideológica y política que fue necesario librar antes, durante y después de la revolución, en el seno del Partido y del Movimiento Comunista Internacional, para impedir que las corrientes oportunistas de derecha y de izquierda desviaran al Partido Bolchevique de sus principios y de sus objetivos y práctica revolucionarios.

El hecho de que posteriormente la Unión Soviética degenerase en el revisionismo y se haya convertido en un país imperialista, no invalida la justeza de esas luchas ideológicas llevadas a cabo, sobre las cuales sigue siendo necesario profundizar y sacar las enseñanzas que nos brindan. 

Una de esas batallas y no la menos importante que libraron Lenin y Stalin, apoyados por la mayoría del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique), fue contra Trotski y sus seguidores dentro y fuera del Partido y dentro y fuera de la Unión Soviética.

La lucha contra el trotskismo en aquel momento era de gran importancia para la revolución socialista y para el movimiento comunista mundial por múltiples razones internas y externas en aquellas circunstancias.

En la actual situación de crisis mundial del capitalismo y también de los países del antiguo bloque socialista que encabeza la Unión Soviética, se ha agudizado también la lucha y la presión ideológicas contra el marxismo-leninismo y contra sus nuevas vanguardias que son los partidos comunistas marxista-leninistas.

La agudización de las contradicciones en la sociedad capitalista y entre las mismas fuerzas imperialistas ha intensificado en nuestros días las presiones y los ataques ideológicos por parte de la burguesía y de las fuerzas oportunistas contra la ideología y las fuerzas marxista-leninistas.

Así, desde la década de los 60, cuando comenzaron a surgir los nuevos partidos marxista-leninistas, se han producido dentro de muchos de esos partidos intentos de fracción y división, basados en general en desviaciones y posiciones oportunistas y revisionistas, encubiertas con posiciones izquierdistas o derechistas, incluso socialdemócratas; pero por lo general, el trotskismo no ha desempeñado, por lo menos en Europa, un papel importante. Sí lo ha desempeñado el maoísmo en todas sus variantes, el eurocomunismo, y el revisionismo prosoviético –baste recordar como casos extremos los desaparecidos el Partido Comunista de Italia (marxista-leninista), que dirigía Dinucci, y el Partido Comunista Francés Marxista-Leninista de Jurquet, en tanto que partidos marxista-leninistas–.

Pero las presiones ideológicas de la burguesía y la agudización de la lucha de clases y las propias dificultades objetivas, son hoy las causas determinantes del oportunismo y el nacionalismo en el movimiento obrero y revolucionario. 

miércoles, 29 de junio de 2016

La diferencia entre la revolución proletaria y la revolución burguesa


«La diferencia entre la revolución proletaria y la revolución burguesa podría resumirse en cinco puntos fundamentales:

1) La revolución burguesa comienza, generalmente, ante la presencia de formas más o menos plasmadas de economía capitalista, formas que han surgido y madurado en el seno de la sociedad feudal ya antes de la revolución manifiesta; mientras que la revolución proletaria comienza con la ausencia total o casi total de formas plasmadas de economía socialista.

2) La tarea fundamental de la revolución burguesa se reduce a conquistar el Poder y ponerlo en consonancia con la economía burguesa existente; mientras que la tarea fundamental de la revolución proletaria consiste en construir, una vez conquistado el Poder, una economía nueva, la economía socialista.

3) La revolución burguesa termina, generalmente, con la conquista del Poder; mientras que para la revolución proletaria la conquista del Poder no es más que el comienzo, con la particularidad de que en este caso el Poder se utiliza como palanca para transformar la vieja economía y organizar la nueva.

4) La revolución burguesa se limita a sustituir en el Poder a un grupo de explotadores por otro grupo de explotadores, razón por la cual no necesita destruir la vieja máquina del Estado; mientras que la revolución proletaria arroja del Poder a todos los grupos explotadores, sin excepción, y coloca en él al jefe de todos los trabajadores y explotados, a la clase de los proletarios, razón por la cual no puede dejar de destruir la vieja máquina del Estado y sustituirla por otra nueva.

5) La revolución burguesa no puede agrupar en torno a la burguesía, por un período más o menos largo, a los millones de hombres de las masas trabajadoras y explotadas, precisamente porque se trata de trabajadores y explotados; mientras que la revolución proletaria puede y debe unirlos al proletariado en una alianza duradera, precisamente por tratarse de trabajadores y explotados, si es que quiere cumplir su tarea fundamental de consolidar el Poder del proletariado y construir una nueva economía, la economía socialista»(Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Cuestiones del leninismo, 25 de enero de 1926)

Sobre el necesario estudio individual del marxismo-leninismo


«Nuestras actividades de estudio se llevan a cabo mediante dos procedimientos: el estudio colectivo, en grupos del Partido, las reuniones de estudio de las células, y el estudio individual que efectúa voluntariamente cada camarada. Si bien estos dos métodos deben combinarse, el estudio individual constituye el método esencial para el estudio del marxismo-leninismo.

El marxismo-leninismo es una ciencia de la ley del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad que se basa en la asimilación de todos los conocimientos científicos acumulados hasta el presente a lo largo de la Historia. Es la ciencia de la liberación de la clase obrera y del pueblo; es la ciencia de la victoria del socialismo y del comunismo.

Estudiamos el marxismo-leninismo para conocer las teorías básicas, las posiciones y los puntos de vista del marxismo-leninismo así como sus métodos, para hacer de ellos nuestras armas ideológicas para transformar nuestro pensamiento, para elevar nuestra comprensión avanzar en nuestro trabajo de resolver los problemas concretos que tenemos planteados, y combinar así la teoría con la práctica. Así pues, de este modo al estudiar el marxismo-leninismo hemos de hacerlo por iniciativa propia, esforzándonos por ahondar en nuestras ideas y esforzar nuestra inteligencia. Hemos de acumular al mismo tiempo nuestras experiencias personales en el trabajo práctico. En este aspecto no podemos depender de los demás.

Lenin señalaba con razón que para buscar la verdad hemos de ser capaces de pensar de manera independiente. «Si somos capaces de llevar a cabo en cierta medida una labor independiente, no podremos descubrir la verdad acerca de ningún problema que nos planteemos». Así pues, el estudio individual significa que debemos estudiar y aprender por nosotros mismos.

El estudio colectivo, particularmente el curso del Partido, es indispensable para los camaradas que no tienen costumbre ni experiencia de estudiar por sí solos, para desarrollar en ellos el deseo de estudiar y orientarlos cómo hacerlo. Asimismo, los que ya tienen la costumbre y la experiencia de estudiar, pueden hacer progresos gracias a conferencias y charlas que les permitan profundizar y ampliar sus conocimientos teóricos e ideológicos y comprender mejor los problemas mediante la discusión. Pero en definitiva lo que decide de los resultados en el estudio, es el esfuerzo constante, individual de cada militante.

Las obras que han de seleccionarse para el estudio individual corresponden a tres categorías:

1. Documentos de nuestro Partido y la Historia del movimiento obrero español.
2. Documentos sobre el Movimiento Comunista Internacional.
3. Escritos sobre la teoría marxista-leninista.

Es un deber sagrado de todos los marxista-leninistas librar una lucha de principios en el plano ideológico y teórico contra las tendencias internacionales del revisionismo moderno, considerado como el principal peligro para el desarrollo del Movimiento Comunista y de la clase obrera». (Elena Ódena; ¿Por qué todos los militantes deben adquirir el habito de estudio individual?, 1966)

martes, 28 de junio de 2016

Sobre el «Brexit» [Recopilación documental]; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Al margen de que el referéndum realizado en Reino Unido sobre su continuidad en la Unión Europea (UE), es una consulta no vinculante, lo cierto es que las masas se han expresado y han dado un serio revés a la UE que bien puede ser considerado como el punto de inflexión, como el punto que puede marcar el inicio del desmantelamiento del Mercado Común Europeo. Hay que decir que hay algunas variables que no se están considerando, tanto en lo referente a las causas como a las consecuencias. Veamos:

1) Lo primero que hay que comprender es que el referéndum es un punto más en la escalada de contradicciones no antagónicas entre la burguesía compradora propiamente europea, refiriéndonos a la burguesía que se beneficia de tal organización, y la burguesía indígena, británica en este caso, que ha visto reducida su influencia en el mercado común, y hasta perjudicada debido a que la UE está hegemonizada por la burguesía compradora Alemana. La burguesía de Reino Unido, al menos una parte, al ver que no pueden aspirar a hegemonizar el mercado común, pues han preferido desconectarse del mismo y de ese modo proteger su propio mercado de la embestida alemana. Recordemos que Alemania se está auto protegiendo de la crisis absorbiendo el mercado periférico europeo, e imponiendo sus directrices económicas desde los «órganos europeos» ya convertidos en entidades suprasoberanas.

2) Históricamente Reino Unido siempre ha sido un «miembro incompleto» de la UE, –incompleto porque ha rehuido adherirse en su totalidad– de hecho mantiene su moneda y no se ha integrado en el Schengen. Esto se origina en su particular «nacionalismo imperial» por un lado, y por el otro a su llegada tarde a una organización política y económicamente hegemonizada por Alemania como ya hemos expresado. Es decir, esta desconexión es también una resultante de la agudización de las contradicciones interimperialistas en el seno de la UE.

3) Pero, ¿por qué buena parte de las masas han dado la espalada a la UE en Reino Unido al punto de votar por abandonarla? La respuesta es sencilla, la UE prometió un «Estado de bienestar» a las masas, pero en realidad ese Estado de bienestar era un bluff, debido a que la UE es un órgano económico-político del capital financiero, es decir, busca el máximo beneficio para los monopolios. La mascarada se mantuvo durante un tiempo, pero sobrevino la crisis económica, y esta dejó claro que para la UE las masas trabajadoras no cuentan, que ella dicta directrices con el único objetivo de mantener las ganancias de la burguesía, en especial de la alemana. Esto, en efecto supuso para Reino Unido en este caso, el empobrecimiento en general de las masas trabajadoras como una política que se vino a sumar a la envestida del thatcherismo y sus sucesores.

4) La crisis económica en Reino Unido ha estado ligada a un culpable dictado por la propaganda, la inmigración. Y es que la llegada masiva de trabajadores ha supuesto una mayor oferta de mano de obra lo que ha significado un abaratamientos de la misma, de los costos de contratación, debido a que como mercancía está regulada por la ley del valor [oferta y demanda]. En ese sentido, ocurre que la mayor parte de la inmigración a Inglaterra de los últimos años proviene de los países de la UE que llegan a competir por los puestos de trabajo ofertados. Esto es en la teoría, porque en realidad hay otro factor que está siendo determinante y no es otro que la contracción del propio mercado laboral interno a causa de la crisis económica y de la legislación laboral implementada desde los días del «thatcherismo». Es decir se apunta a la inmigración como un factor de desestabilización interna del mercado laboral para darles a las masas un causa reconocible de sus situación, pero lo cierto es que el mercado laboral ya estaba desestabilizado, la inmigración solo lo ha evidenciado; la verdadera causa de sus situación está en la naturaleza del capitalismo y en la dinámica de la burguesía tanto pro como anti UE. Este falso argumento es vociferado con fuerza por los políticos xenófobos en su política antiinmigración como Donald Trump en los Estados Unidos, quien felicitó a Gran Bretaña por separarse de la UE para según él poder «frenar la invasión» de inmigrantes.

5) ¿Por qué los demás líderes y partidos de la UE, tanto de derecha como los de la presunta izquierda –de corte reformista y revisionista, englobados casi todos en el Partido de la Izquierda Europea (PIE) en el Parlamento Europeo– ven con temor el resultado? Simplemente ven que Reino Unido está marcando una ruta para los demás países, que es la vuelta indiscutible a los nacionalismo. Países como Dinamarca, Holanda, Hungría, Suecia o Francia, y en ellos partidos filofascistas o simplemente euroescépticos ya se frotan las manos reclamando un referéndum similar. Para los partidos del PIE, y su estúpida idea de «querer cambiar» a la capitalista y neoliberal UE desde dentro como dicen sus consignas y eslóganes se demostraría un fracaso, mostraría que la UE lo único que ha traído es desigualdad económica entre países, además de recelos y el agite de los chovinismos, y que ahora se «disuelve» sin más, sin haber conseguido nada.

6) El mensaje que las masas trabajadoras captan de esto es que bajo las burguesías europeas han construido en torno a la UE nada más que un mito, que la unidad de los países bajo el capitalismo es un mito, que cada burguesía «siempre barrerá para su patio» y que no habrá solidaridad económica ni entre las burguesías ni mucho menos con las masas trabajadoras, menos aún si sus intereses son puestos en riesgo. La realidad es que para cada burguesía europea la unidad de la UE es la unidad en cuanto a oprimir a los trabajadores, y que se dejará de ser partícipe de dicha unidad en cuanto vea que esa unidad les es perjudicial como ha ocurrido en este caso.

7) Además de la UE hay otro damnificado, y este es Estados Unidos (EE.UU.), al fin es esta superpotencia la que marca la agenda de todos los países de la UE, tanto en lo económico-político, como en lo militar con la OTAN, y así lo ha sido desde sus inicios; o dicho de otro modo, la UE es una sucursal de Estados Unidos. Recordemos que la nueva embestida neocolonizadora que EE.UU. está llevando a cabo en el viejo continente tiene como base estratégica Gran Bretaña, esto significa que la estrategia económica trazada por la administración estadounidense, y validada por los funcionarios europeos, en forma de «Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones» (TTIP) ha perdido sentido para Estados Unidos, al menos de momento, pues su industria ha invertido mayoritariamente en las islas británicas desde donde lanza sus mercancías al mercado continental.

8) Pero, ¿por qué Gran Bretaña con este gesto de separación de la UE pone en aprietos al que hasta ahora ha sido su principal socio político, económico y militar como son los EE.UU.? Creemos que se debe al hecho de que Washington está perdiendo su hegemonía en los campos en que se basa toda su estrategia imperial: en lo político ha demostrado que no respeta el derecho internacional: las guerras, las cárceles secretas, las validación de la tortura para la obtención de información, está perdiendo su influencia que queda patente en la petición de la asamblea de la ONU para que se levante el embargo económico a Cuba, etc.; en lo económico está altamente endeudado y su economía no muestras indicios de recuperación a corto o mediano plazo, esto ha permitido que los BRICS, en especial China que además es su principal acreedora, se haya convertido en competidores económicos alrededor del globo; además de que al interior, la desigualdad creciente, está siendo el motor que está instigando a las protestas ciudadanas que pueden hacer que el sistema se tambalee lo que bastaría para que cada Estado, y su burguesía, intenten salvar su propio pellejo. En lo militar, que era su instrumento de dominación cuando los dos anteriores fallaban, está quedando en entredicho, por extensión la OTAN, al mostrarse incapaz de imponer sus propios intereses en Siria, incapaz de proteger a sus socios como es el caso de Japón en el mar de China, o su belicosidad al aproximar a la OTAN a las fronteras rusas. De esto se desprende que posiblemente Reino Unido, su burguesía más beligerante, esté trazando una estrategia a largo plazo para sobrevivir a una eventual crisis de EE.UU. que dadas las circunstancias parece más próxima que nunca.

9) Ha de considerarse que EE.UU. y la UE intenten dar un «castigo ejemplar» a Reino Unido, en ese sentido, creemos que no solo va a desatarse un bloqueo económico sino que presumimos que va a darse una estimulación y apoyo a los nacionalismos internos con la promesa de aceptarlos como miembros de la UE. Tal situación significaría el desmantelamiento del Reino Unido como ya ocurriera en su momento a Yugoslavia por ejemplo.

10) Como ya hemos planteado: la consecuencia directa del «Brexit» es que puede marcar el camino para la desintegración de la UE. Para evitar esta desintegración por un lado: 1) parte de la burguesía británica intentará forzar un nuevo referéndum –sobre todo para evitar más problemas económicos, la desintegración del Reino Unido, apoyándose en el reconocimiento de la falsedad de los argumentos de algunos candidatos a favor del Brexit–; 2) por otro lado en caso de materializase la separación, la UE y los EE.UU. castigaran muy posiblemente de forma muy severa a Reino Unido fomentando el nacionalismo escocés e irlandés y bloqueando a Inglaterra económicamente para que ningún otro Estado miembro tenga la tentación de seguir sus pasos. No obstante, la desintegración de la UE sería una buena noticia para el proletariado europeo, pues abre una «nueva etapa» en las relaciones de producción que permitirá que las masas se enfoquen en el enemigo de clase interno y no tener un adversario tan difuso y mayúsculo como el «eurocentrismo» y los vendepatrias locales.

11) Un detalle: «manda cojones» que el gobierno de David Cameron –efectivo de ultraderecha– haya hecho un referéndum y que dado el resultado ponga en agenda la separación total del Reino Unido de la UE, dimisión incluida; y que «Alexis Tsipras» –ese revisionista seguidor del «socialismo del siglo XXI» griego– se haya hecho el «loco» tras el referéndum griego en que el pueblo heleno rechazó las condiciones del «rescate» de la «troika europea» –algo cualitativamente inferior que una desconexión de la UE–, y no solo aceptó las condiciones impuestas en contra de los votantes, sino que está llevando a cabo la mayor privatización ocurrida en los países de la UE». Todos los partidos como Podemos y demás, han salido al paso ha declarar que la salida del Reino Unida es una pena pero que no altera para nada su sueño de construir una Europa más justa y solidaria, y de democratizar las instituciones de la UE para tal fin. Creemos que es necesario como colofón recordar una cita sobre el carácter de la UE y las ilusiones de este tipo:

«El Mercado Común Europeo [actual UE] y la «Europa unida», esta gran unión de los monopolios capitalistas y de las sociedades multinacionales para explotar a los pueblos y a las masas trabajadoras de Europa y del mundo, son para los eurocomunistas una «realidad» que debe ser admitida. Pero admitir esta «realidad» significa admitir la supresión de la soberanía y de las tradiciones culturales y espirituales de los diversos países europeos en favor de los intereses de los grandes monopolios, la liquidación de la personalidad de los pueblos europeos y su transformación en una masa de oprimidos por las multinacionales, dominadas por el gran capital estadounidense. Las consignas de los eurocomunistas de que su participación en «el parlamento y en los otros organismos de la comunidad europea conducirá a la transformación democrática» y a la creación de una «Europa de los trabajadores», son puro engaño y demagogia. Tal como la sociedad capitalista de cada país no puede transformarse en una sociedad socialista a través del «camino democrático», Europa tampoco puede llegar a ser socialista a través de los discursos que los eurocomunistas pronuncian en las reuniones propagandísticas del parlamento de la «Europa unida». Por eso la actitud de los eurocomunistas hacia el Mercado Común Europeo y la «Europa unida» es una actitud propia de oportunistas y esquiroles, que emana de su línea de reconciliación de clase y de sumisión a la burguesía, y tiende a desorientar a las masas trabajadoras, contener su ímpetu combativo en defensa de sus propios intereses de clase y los de la nación entera». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

El documento:



Histórico: Los británicos votan a favor del «Brexit»


El «Brexit» se impuso por un ajustado 51,9% de los votos. En el referéndum de este 23 de junio sobre la permanencia o no del Reino Unido en la UE los partidarios de abandonar la Unión han conseguido más de un millón de votos de ventaja.

La participación en el referéndum ha sido de alrededor del 72%, la más alta en unas votaciones del Reino Unido desde la década de 1990.

Con los votos escrutados en todos los municipios, los datos son que 17.410.742 de personas han votado a favor de la salida de la Unión Europea frente a 16.141.241 que han dicho «no» al «Brexit».

El histórico referéndum se caracterizó por un alto índice de participación y por los nervios, ya a lo largo de la noche el «Brexit» y el «Bremain» se han ido sucediendo como opción ganadora. Tal y como se esperaba, los escoceses votaron mayoritariamente a favor de permanecer en la UE, igual que la City de Londres, donde el «Bremain» obtuvo el 75,3% de los votos. Pero cada vez que el no a la salida de la UE avanzaba posiciones, el recuento en un nuevo distrito ponía por delante la opción contraria.

Inglaterra en conjunto respaldó el «Brexit» con un 53,2% de los votos. Lo mismo hizo Gales, donde el no a Europa tuvo el apoyo del 51,7% de los votantes. Irlanda del Norte, al contrario, dio 55,7% de los votos a seguir formando parte de la UE.

Tras conocerse la noticia, el primer ministro británico, David Cameron, ha declarado que abandonará el puesto antes de octubre. Sin embargo, garantiza el trabajo de su Gobierno al menos durante tres meses. «La voluntad de los británicos de abandonar la Unión Europea debe cumplirse», apostilló.

El recuento de los votos

Los colegios electorales en todo el país abrieron este jueves a las 07:00 (06:00 GMT) y cerraron a las 22:00 (21:00 GMT).

Las primeras horas del escrutinio han sido marcadas por la sorpresa de constatar el ritmo con que el «Brexit» ganaba posiciones. A esta tendencia reaccionaron tanto los expertos y los políticos como el mercado, y la libra esterlina ha sufrido esta noche el peor desplome en 31 años.

A pocas horas del anuncio oficial de los resultados el «Brexit» aumentó la distancia frente a la postura europeísta y la mantuvo hasta el final del recuento.

Según los datos sociológicos que ofrece el periódico «The Guardian», existe una clara tendencia entre los votantes con carrera universitaria y altos ingresos a rechazar el «Brexit».

Sobre el izquierdismo pequeño burgués y sus grupos


«No podemos dejar, en modo alguno, de tener presente que el revolucionarismo pequeño burgués, el izquierdismo, puede en determinados momentos causar graves daños a la causa de la revolución y al pueblo en general. El desencadenamiento de acciones prematuras, para las cuales no existen condiciones ni para realizarlas ni para hacer frente a lo esencial de sus consecuencias, el llevar a cabo actos de terrorismo, fuera del contexto de la lucha revolucionaria de masas. (...) El izquierdismo pequeño burgués que desvía a ciertos sectores de la lucha auténticamente revolucionaria, es el complemento natural del revisionismo moderno, ya que al no apoyarse en la lucha de masas, acaba siempre en los fracasos a que inevitablemente conduce el revolucionarismo y activismo pequeño burgueses, en un plazo más o menos corto, cayendo en compromisos sin principios con el revisionismo o abandonando la lucha». (Elena Ódena; Los revisionistas apoyan el izquierdismo y calumnian la política de principios de los marxista- leninistas, 1973)

sábado, 25 de junio de 2016

La lucha de clases; la fuerza motriz principal en la sociedad socialista


«La lucha de clases es la fuerza motriz principal, no sólo en la sociedad que alberga en su seno clases antagónicas, sino que en toda sociedad aún dividida en clases, incluyendo a la sociedad socialista.

Los grandes maestros clásicos del marxismo-leninismo han descrito la lucha de clases como «la fuerza que determina el desarrollo de la sociedad», «el verdadero motor de la historia», «la base de todo desarrollo y su fuerza motriz».

¿Es esto cierto para nuestra sociedad socialista también, en la que se han eliminado las clases explotadoras, y en el que han surgido otras fuerzas motrices importantes?

Durante el tiempo que la pregunta «¿quién ganará?» no se haya resuelto por completo y, finalmente; por el tiempo en que la contradicción fundamental sigue siendo la contradicción entre el socialismo y el capitalismo, entre el camino socialista y el camino capitalista, es decir, hasta el comunismo en sí, en esencia, la definición que los grandes maestros del marxismo-leninismo han dado acerca de la lucha de clases no cambia. La lucha de clases seguirá siendo la esencia de todas las otras fuerzas motrices de la sociedad socialista. Sólo la profunda comprensión y la decidida e incesante decisión de librar la lucha de clases permiten a las otras fuerzas motrices de la sociedad socialista actuar con todas sus fuerzas.

Nuestro partido siempre ha estado claro en cuanto a que la lucha de clases continúa durante todo el período de transición del capitalismo al comunismo. Atacando el punto de vista de los revisionistas jruschovistas, que habían proclamado que la lucha de clases era cosa del pasado en el socialismo, en el Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania (PTA) de 1966 se denunció en consecuencia este errado punto de vista; refutando que la lucha de clases continúa incluso después de la eliminación de las clases explotadoras y, al mismo tiempo expuso los argumentos de por qué y contra los que sigue la lucha de clases. Esta tesis está en completo acuerdo con lo que dijo Lenin, de que:

«El proletariado no cesa la lucha de clases después de la toma del poder del Estado, sino que continúa hasta que la eliminación de las clases». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Un gran comienzo, 28 de junio de 1919)

Es decir, en el comunismo.

En el XVIIº Congreso del Partido Bolchevique celebrado durante 1934, Stalin, de igual modo, declaró sin rodeos:

«La supresión de las clases no puede venir espontáneamente, por decirlo así. Hay que conquistarla y construirla con los esfuerzos de todos los trabajadores, fortaleciendo los órganos de la dictadura del proletariado, desarrollando la lucha de clases, suprimiendo las clases,  liquidando los restos de las clases capitalistas, luchando contra los enemigos, tanto del interior como del exterior». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Informe en el XVIIº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 26 de enero de 1934)

En el VIIº Congreso del PTA de 1976 se reiteró esta correcta tesis marxista-leninista demostrada en la práctica, que describe la lucha de clases como un fenómeno objetivo en el socialismo, y también, como el principal motivo que determina el desarrollo de esa sociedad.

La lucha de clases tiene una base en nuestra sociedad:

Por un lado, la existencia de restos de las clases explotadoras y sus objetivos y esfuerzos por recuperar su poderío de clase perdido, sus riquezas, sus privilegios y prerrogativas; el cerco imperialista-revisionista hostil del exterior los objetivos y esfuerzos de los enemigos externos de nuestro país los cuales pretenden destruir nuestro régimen socialista por medio de la agresión ideológica o la agresión militar; la aparición de nuevos elementos capitalistas y nuevos enemigos internos que se convierten en un gran peligro para el partido y el poder del proletariado, para el socialismo en sí; los posos de la vieja sociedad que continuaran existiendo durante mucho tiempo en la conciencia de los hombres, sus consecuencias inmediatas que se convierten en un obstáculo para la ideología del proletariado y de la política del partido dominante; el llamado «derecho burgués» en el ámbito de la distribución que la sociedad socialista está obligado a utilizar aunque se limita cada vez más, las diferencias entre la ciudad y el campo, las del trabajo físico y el trabajo mental, etc., etc. Todas estas cargas con la que cuenta la sociedad socialista no se pueden suprimir inmediatamente.

La lucha de clases tiene su origen no sólo en estas cosas mencionadas anteriormente, sino también en otro aspecto que a veces se pasa por alto: en los objetivos y esfuerzos de la clase obrera y su aliado el campesinado cooperativista bajo la dirección del partido proletario para arrancar de raíz hasta el último rastro de la sociedad capitalista para llevar a la revolución socialista a su victoria completa y final, hasta la construcción completa de la sociedad socialista y comunista, en defender cada victoria de la revolución y evitar un retorno al capitalismo, en eliminar por completo las clases, así como para contribuir a la eliminación de la opresión y explotación imperialista-revisionista y el triunfo del socialismo a escala mundial». (Nexhmije HoxhaAlgunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

Lo que caracteriza al trotskismo en nuestros días


«Desde el punto de vista filosófico, la actual trotskismo, al igual que la del pasado, se caracteriza por ser voluntarista, por un subjetivismo que se manifiesta, entre otras cosas, en el hecho de no tener en cuenta las condiciones objetivas que determinan el desarrollo del movimiento revolucionario en el ámbito nacional y a escala internacional, por no tener en cuenta las fuerzas de carácter y motrices de la revolución en sus diferentes etapas. Los conceptos trotskistas también se caracterizan por el eclecticismo y el pragmatismo, la falta de principio estables, la confianza en conceptos totalmente opuestos, el paso de un extremo a otro, uniéndose con las más diversas tendencias en aras de una ventaja efímera, etc.

Desde el punto de vista ideo-político, hoy en día el  trotskismo se caracteriza, sobre todo, por la hostilidad hacia  marxismo-leninismo revolucionario. Esta es una característica general de viejo y nuevo trotskismo. Hubo un tiempo en que esto se expresaba en la posición trotskista hostil hacia Lenin y el leninismo. Más tarde se encontró su expresión en las posiciones hostiles de Trotsky y los trotskistas hacia Stalin, sus ideas, trabajo y liderazgo. En nuestro tiempo la hostilidad del trotskismo hacia el marxismo-leninismo se expresa en el hecho de que los trotskistas tratan de desviar la atención del movimiento revolucionario de lucha contra el revisionismo moderno y lo empujan hacia posiciones antistalinistas». (Agim Popa; El movimiento revolucionario actual y el trotskismo, 1972)

¿Qué son los soviets?


«Los soviets son un nuevo aparato de Estado que, en primer lugar, proporciona la fuerza armada de los obreros y de los campesinos, fuerza que no está, como lo estaba la del viejo ejército permanente, apartada del pueblo, sino ligada a él del modo más estrecho; en el sentido militar, esta fuerza es incomparablemente más poderosa que las anteriores; en el sentido revolucionario, no puede ser remplazada por ninguna otra. En segundo lugar, este aparato proporciona una ligazón tan estrecha e indisoluble con las masas, con la mayoría del pueblo, una ligazón tan fácil de controlar y renovar, que en el aparato del Estado anterior no hay nada que se le parezca. En tercer lugar, este aparato, por ser elegibles y revocables a voluntad del pueblo, sin formalidades burocráticas, los hombres que lo integran, es mucho más democrático que los aparatos anteriores. En cuarto lugar, este aparato proporciona una sólida ligazón con las profesiones más diversas, facilitando de este modo, sin burocracia, las más distintas y más profundas reformas. En quinto lugar, proporciona una forma de organización de la vanguardia, es decir, de la parte más consciente, más enérgica y más avanzada de las clases oprimidas, de los obreros y de los campesinos, constituyendo, de este modo, un aparato por medio del cual la vanguardia de las clases oprimidas puede elevar, educar, instruir y guiar a toda la gigantesca masa de estas clases, que hasta hoy permanecía completamente al margen de la vida política, al margen de la historia. En sexto lugar, proporciona la posibilidad de conjugar las ventajas del parlamentarismo con las ventajas de la democracia inmediata y directa, es decir, reúne en la persona de los representantes elegidos por el pueblo la función legislativa y la ejecutiva. Comparado con el parlamentarismo burgués, es un avance de trascendencia histórica mundial en el desarrollo de la democracia». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; ¿Se sostendrán los bolcheviques en el Poder?, 1 de octubre de 1917)

viernes, 24 de junio de 2016

Sobre las política de expulsiónes en el partido y la formación de cuadros en la lucha contra los desviacionistas


«4) Me opongo enérgicamente a la política de expulsión de todos los camaradas disidentes. Y no porque tenga lástima de ellos, sino porque esa política engendra en el Partido un régimen de intimidación, un régimen de atemorizamiento, un régimen que mata el espíritu de autocrítica y de iniciativa. Mala cosa es que se tema a los jefes del Partido, pero que no se les estime. Los jefes del Partido únicamente pueden serlo de veras cuando, no sólo se les teme, sino que se les estima en el seno del Partido, cuando se reconoce su autoridad. Formar esos jefes cuesta trabajo, requiere largo tiempo y no tiene nada de fácil, pero es absolutamente necesario, pues sin esa condición el Partido no puede calificarse de verdadero partido bolchevique, y su disciplina no puede ser una disciplina consciente. Creo que los camaradas alemanes pecan contra esta verdad evidente. Para desautorizar a Trotski y a sus partidarios, los bolcheviques rusos desplegamos una intensísima campaña de esclarecimiento de principios, en pro de los fundamentos del bolchevismo y contra los fundamentos del trotskismo, aunque, a juzgar por la fuerza y por el peso del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia hubiéramos podido prescindir de ella. ¿Era necesaria esa campaña? Era imprescindible, pues con ella educamos a cientos de miles de nuevos afiliados al Partido –y de no afiliados– en el espíritu del bolchevismo. Es en extremo lamentable que nuestros camaradas alemanes no sientan la necesidad de desplegar antes de las represiones contra la oposición, o como complemento a ellas, una vasta campaña de esclarecimiento de principios, pues con ese proceder dificulta a la educación de los miembros y de los cuadros del Partido en el espíritu del bolchevismo. Expulsar a Drandler y Thalheimer no es difícil, es bien sencillo. Pero superar el brandlerismo es cosa complicada y seria; con represiones a secas únicamente se puede estropearlo todo: es necesario remover bien hondo el terreno e iluminar a conciencia las cabezas. El Partido Comunista (bolchevique) de Rusia se ha desarrollado; siempre a través de contradicciones, es decir, en una lucha con las tendencias no comunistas y sólo en esa lucha se ha fortalecido, ha forjado verdaderos cuadros. Ante el Partido Comunista de Alemania se abre el mismo camino de desarrollo a través de contradicciones, a través de una lucha verdadera, empeñada y larga contra las tendencias no comunistas, particularmente contra las tradiciones socialdemócratas, contra el brandlerismo, etc. Mas, para esa lucha, no bastan las represiones. Por eso opino que el Comité Central. del Partido Comunista de Alemania debe tener más flexibilidad en su política interna. No dudo de que el Partido Comunista de Alemania sabrá corregir los defectos en este terreno»(Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; StalinCarta del Camarada Me-rt, 8 de noviembre de 1925)

miércoles, 22 de junio de 2016

Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases; Nexhmije Hoxha, 1977

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«La contradicción antagónica fundamental es siempre la contradicción entre el socialismo y el capitalismo, entre el camino socialista y el camino capitalista, esto no se ha movido. Esta contradicción, como toda la experiencia de los programas de lucha revolucionaria ha mostrado con claridad, se resuelve poco a poco, de acuerdo con las etapas de la revolución; primero en el plano político con la toma del poder político por la clase obrera con su partido a la cabeza, en el plano económico con la construcción de la base económica del socialismo en la ciudad y el campo, y en el plano ideológico con el triunfo completo de la ideología del proletariado sobre la ideología burguesa, de la moral comunista sobre la moral burguesa. La llamada victoria en el campo ideológico no se logra inmediatamente después de la toma del poder y el establecimiento de las relaciones socialistas de producción.

La amarga experiencia de la Unión Soviética ha mostrado que mientras la contradicción fundamental no ha sido resuelta en el campo ideológico también, la contradicción fundamental en los campos políticos y económicos no puede ser considerada como solucionada definitivamente, es decir, que el triunfo de la revolución socialista no puede considerarse como completa y final. Por lo tanto, ni con la toma del poder, ni con la construcción de la base económica del socialismo se soluciona aun la cuestión sobre «¿quién va a ganar?» finalmente; en otras palabras, la contradicción fundamental entre el camino socialista y el capitalista no se ha resuelto finalmente. Esta contradicción fundamental se mantiene durante todo el período de transición al comunismo». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 1977)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

La siguiente obra contiene un gran bagaje teórico sobre cuestiones fundamentales del marxismo-leninismo, en especial las referidas a la aplicación correcta de la lucha de clases. Aquí se analiza el hecho irrefutable de que la lucha de clases es la principal fuerza motriz en la sociedad de clases, durante todo el período de transición del capitalismo al comunismo. Así mismo, el primer capítulo es un análisis a nivel interior de la lucha de clases, y el segundo a nivel internacional.

En el capítulo inicial se analiza la base de la lucha de clases en una sociedad como la albanesa de 1977; una sociedad donde se lograron grandes triunfos en la construcción del socialismo, la propagación de la moral comunista, o la «eliminación objetiva» de las clases explotadoras, se explica también por tanto, donde están concentradas las contradicciones antagónicas en esa etapa, sin descuidar elementos de gran importancia que no han cesado en este plano. Resulta de amena lectura apreciar como el pueblo albanés resolvió estos problemas, y en especial cómo afrontó las tareas apremiantes de dicha etapa como pueden ser: la búsqueda de la supremacía de la ideología comunista frente a la burguesa, el reto del cerco imperialista-revisionista o la lucha contra la burocratización de los cuadros del partido y del aparato del Estado, conociendo la regresión de la Unión Soviética.

Se evalúa y expone un correcto análisis sobre los flujos y reflujos en los grados de severidad de esta lucha de clases. El Partido del Trabajo de Albania (PTA) concretó bajo la justa teoría marxista-leninista que dicha función se libra de forma compleja, ya que las tres principales formas: la ideología, la política y la economía se entrelazan entre sí, siendo igualmente importante librarlas en todos los campos y direcciones sin excepción –aunque una de ellas tome la delantera en importancia sobre las otras– ya que todas están interconectadas. Fustigando así la infame teoría oportunista de hacer «excepciones» en la aplicación de la lucha de clases en algunos campos.

En el último capítulo se analizan las teorías burgués-revisionistas sobre el plano internacional, incluyéndose en ellas la teoría de los «tres mundos» y la teoría de los «países no alineados», aquí se pone sobre plano: en que época vivimos, que clase social es la fuerza motriz, que alianzas debe tomar a su lado, cuales o quiénes son los peligros internacionales para el proletariado y los pueblos, qué hacer respecto a las guerras imperialistas de rapiña, cómo deben plantearse las relaciones entre partidos marxista-leninistas y un largo etc., todas cuestiones que el lector agradecerá leer para el desarrollo de su propia formación político-ideológica.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos del autor en este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

martes, 21 de junio de 2016

Los tres aspectos fundamentales de la dictadura del proletariado


«De aquí los tres aspectos fundamentales de la dictadura del proletariado:

1) Utilización del Poder del proletariado para aplastar a los explotadores, para defender el país, para consolidar los lazos con los proletarios de los demás países, para desarrollar y hacer triunfar la revolución en todos los países.

2) Utilización del Poder del proletariado para apartar definitivamente de la burguesía a las masas trabajadoras y explotadas, para consolidar la alianza entre el proletariado y estas masas, para hacer participar a estas masas en la edificación socialista, para asegurar al proletariado la dirección estatal de estas masas.

3) Utilización del Poder del proletariado para organizar el socialismo, para suprimir las clases, para pasar a una sociedad sin clases, a la sociedad socialista.

La dictadura proletaria es la suma de estos tres aspectos. Ni uno solo de estos aspectos puede considerarse como el único rasgo característico de la dictadura del proletariado; y a la in versa, basta con que falte aunque sólo sea uno de ellos, para que, existiendo el cerco capitalista, la dictadura del proletariado deje de ser dictadura. Por eso, no se puede prescindir de ninguno de estos tres aspectos sin correr el riesgo de tergiversar la idea de la dictadura del proletariado. Solamente estos tres aspectos, juntos, nos dan una idea completa y acabada de la dictadura del proletariado.

La dictadura del proletariado tiene sus períodos, sus formas especiales, sus diversos métodos de trabajo. Durante el período de la guerra civil, salta sobre todo a la vista el lado de violencia de la dictadura. Pero de aquí no se desprende, ni mucho menos, que durante el periodo de la guerra civil no se efectúe ninguna labor constructiva. Sin una labor constructiva es imposible sostener la guerra civil. Por el contrario, durante el período de edificación del socialismo, salta sobre todo a la vista la labor pacifica, organizadora y cultural de la dictadura, la legalidad revolucionaria, etc. Pero de aquí no se desprende tampoco, ni mucho menos, que el lado de violencia de la dictadura haya desaparecido o pueda desaparecer durante el período de edificación. Los órganos de represión, el ejército y otros organismos, siguen siendo tan necesarios ahora, en el período de edificación, como lo fueron en el período de la guerra civil. Sin estos organismos no se puede asegurar, por poco que sea, la labor constructiva de la dictadura. No debe olvidarse que hasta ahora la revolución no ha triunfado más que en un solo país. No debe olvidarse que, mientras exista el cerco capitalista, subsistirá el peligro de intervención, con todas las consecuencias derivadas de este peligro»(Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Cuestiones del leninismo, 25 de enero de 1926)

domingo, 19 de junio de 2016

Stalin reprendiendo a los comunistas checoslovacos por los métodos pasivos que aplicaban ante los desviacionistas


«¿Cómo se debe luchar contra el peligro de derecha en el Partido Comunista Checoslovaco? Esta cuestión nos lleva a la raíz misma de las discrepancias. Diríase que la lucha contra ese peligro debería ser lo más enérgica e implacable. Pero los comunistas checos proceden al revés. ¿Combate el camarada Smeral el peligro de derecha? Sí, lo combate. Pero de tal modo que, en vez de liquidar a los derechistas, en resumidas cuentas cultiva, apoya y protege a la derecha contra los golpes de la izquierda. Es un tanto peregrino, pero así es, camaradas. Ese es el segundo y principal error del camarada Smeral.

Juzgad vosotros mismos.

1. Es un hecho que existe el artículo del camarada Kreibich en favor del trotskismo. Es un hecho que este documento se conoce en los medios del Partido y que circula de mano en mano. Se hubiera debido sacarlo a la luz y pulverizar a su autor, pulverizarlo en el terreno ideológico ante los ojos de los obreros, para dar al Partido la posibilidad de comprender los peligros del trotskismo y educar a los cuadros en el espíritu del bolchevismo. Pues ¿qué es el trotskismo, si no el ala derecha del comunismo, el peligro de derecha? ¿Qué hizo en este caso el camarada Smeral? En vez de poner en conocimiento de todo el Partido el problema del trotskismo del camarada Kreibich, echó tierra al asunto, lo encubrió, lo metió entre los bastidores del Partido y allí lo «resolvió» a la chita callando, como uno de tantos «malentendidos». Con ello salieron ganando el trotskismo y el camarada Kreibich y salió perdiendo el Partido. En vez de combatir a los derechistas, se les protegió.

2. Se sabe que ciertos líderes de tres sindicatos –del transporte, de la madera y de la construcción– publicaron un documento pidiendo la independencia completa de los sindicatos respecto del Partido. Se sabe que este documento es un índice de que dentro de los sindicatos de Checoslovaquia hay numerosos elementos de derecha. Se hubiera debido analizar este documento ante los ojos del Partido y prevenir a éste contra el riesgo de que los sindicatos podían apartarse de él. ¿Qué hizo en este caso el camarada Smeral? Encubrió el asunto, retiró de la circulación el documento y lo ocultó así a las masas del Partido. Los derechistas quedaron intactos y el «prestigio del Partido», a salvo. ¡Y a eso se le llama combatir a los derechistas!

3. Se sabe que entre la minoría comunista del parlamento hay elementos derechistas. Se sabe que esos elementos suelen escapar a la dirección del Partido, tratando de contraponerse al Comité Central. del Partido. La lucha contra esos elementos es una necesidad imperiosa, particularmente ahora, particularmente en estas condiciones de calma. ¿Cómo combate el camarada Smeral este peligro? En vez de desenmascarar a los elementos derechistas de la minoría comunista, los toma bajo su defensa y los salva con una moción elástica sobre el reconocimiento de la dirección del Partido, aprobada tras una lucha interna, entre bastidores, al cuarto año de existencia del Partido. Y de nuevo salieron ganando los derechistas y salió perdiendo el Partido.

4. Por fin, el asunto de Bubnik. Debo decir, camaradas, que el período de calma no es un período sin acción alguna. El período de calma es un período de formación e instrucción de los ejércitos proletarios, el período en que se los prepara para la revolución. Pero los ejércitos proletarios sólo pueden ser instruidos en el curso de las acciones. La carestía de la vida, que últimamente se observa en Checoslovaquia, es una condición favorable para acciones de esa naturaleza. Se sabe que el Partido Comunista de Checoslovaquia hay aprovechado el momento: hace poco celebró varias manifestaciones contra la carestía. Se sabe que el comunista de derecha Bubnik, ahora expulsado del Partido, aprovechó también la ocasión y trató de malograr la acción de los obreros, golpeando al Partido por la retaguardia. ¿Que hizo el camarada Smeral para proteger al Partido del golpe que los derechistas le asestaban por la retaguardia? En vez de aprovechar caso» de Bubnik para desenmascarar implacablemente ante los ojos del Partido a todo el grupo de derecha, el camarada Smeral redujo la cuestión de principio referente a los derechistas al asunto individual de Bubnik, aunque todo el mundo sabe que Bubnik no está solo, que tiene partidarios, tanto en los sindicatos como en la minoría parlamentaria comunista y en la prensa. Al precio de un pequeño sacrificio –la expulsión de Dubnik–, salvó de la derrota al grupo de derecha en perjuicio de los intereses vitales del Partido Comunista de Checoslovaquia. ¡Y el camarada Smeral llama a eso táctica de lucha contra los derechistas!

El camarada Smeral califica esa táctica de «fina», de «delicada». Puede que efectivamente sea fina, pero no tiene nada que ver con la táctica bolchevique de lucha intransigente contra los derechistas; de eso no puede haber la menor duda. El camarada Smeral olvida que el proverbio dice: «la cuerda se rompe por lo más fino».

Ha olvidado que la fineza no puede ser garantía contra el fracaso. Y así ha ocurrido, como se sabe, pues esta «fina» táctica con la derecha ha reventado y se ha venido abajo a la primera prueba, cuando el grupo de Bubnik, alentado por esa táctica, estuvo a punto de hacer fracasar la reciente acción del proletariado checo. El fortalecimiento de los derechistas y la traición de Bubnik: tal es el balance de la táctica «fina» del camarada Smeral. Por eso opino que la táctica «fina» del camarada Smeral es una táctica de salvamento de los derechistas, una táctica de acentuación de la crisis, una táctica preñada del peligro de hundimiento del Partido.

¿Por qué se hundió la vieja socialdemocracia como partido revolucionario? Entre otras cosas porque Kautsky y Cía. emplearon de hecho la táctica «fina» de encubrir y salvar a los derechistas, la táctica «delicada» de «unidad y paz» con E. Bernstein y Cía. ¿Qué resultó de ello en resumidas cuentas? Resultó que en el momento crítico, en la víspera misma de la guerra, los socialdemócratas de derecha traicionaron a los obreros, los «ortodoxos» se convirtieron en prisioneros de la derecha y la socialdemocracia, en su conjunto, en un «cadáver viviente». Me parece que con el tiempo le puede ocurrir lo mismo al Partido Comunista de Checoslovaquia, si no substituís con rapidez y energía la táctica «fina» del camarada Smeral por la táctica bolchevique de lucha intransigente contra los grupos de derecha en el comunismo. No es que yo quiera poner en el mismo plano al camarada Smeral y a los socialdemócratas. Ni mucho menos. El es comunista, indudablemente; incluso puede que sea un comunista magnífico. Pero yo quiero decir que si no abandona su táctica «fina», caerá irremisiblemente en la socialdemocracia.

¿Cuál es la tarea inmediata del Partido Comunista de Checoslovaquia?

Su tarea inmediata es, al tiempo que combate las desviaciones «ultraizquierdistas», luchar enérgicamente contra el peligro de derecha, para aislar por completo a los derechistas y lograr su liquidación definitiva. La tarea del Partido y la salida de la crisis consisten en la unificación de todos los elementos del Partido verdaderamente revolucionarios, para acabar de una vez con los grupos de derecha. De otra manera, es imposible pensar en la bolchevización del Partido Comunista de Checoslovaquia.

Esto no significa todavía, naturalmente, la expulsión obligatoria de todos los elementos de derecha, del primero al último. La expulsión no es el medio decisivo en la lucha con la derecha. Lo principal consiste en pulverizar ideológica y moralmente a los grupos de derecha en el curso de una lucha de principios, incorporando a esa lucha a las amplias masas del Partido. Este es uno de los medios principales e importantes de educación del Partido en el espíritu del bolchevismo. A la expulsión debe llegarse, si realmente es necesaria, como consecuencia, natural de la derrota ideológica del adversario. En este sentido, los izquierdistas han cometido en Checoslovaquia un serio error, al apresurarse a expulsar a Bubnik. En vez de utilizar a fondo el «caso» de Bubnik y de ligarlo a los principios en que basan los derechistas su posición respecto de las acciones de masas, para desenmascarar la verdadera fisonomía de los derechistas, se dieron prisa a expulsarlo, cerrándose así todos los caminos para seguir en este terreno la ofensiva contra la derecha.

En cuanto a los derechos de la Komintern Internacional Comunista y a su intervención en los asuntos de los Partidos nacionales, estoy en completo desacuerdo con ciertos camaradas, que se pronuncian por la limitación de esos derechos. Se quiere que la Komintern se convierta en una organización supraestelar, que contemple impasible lo que ocurra en los distintos Partidos y que registre pacientemente los acontecimientos. No, camaradas, la Komintern no puede ser una organización supraestelar. La Komintern es una organización combativa del proletariado, está ligada al movimiento obrero con todas las raíces de su existencia y no puede por menos de intervenir en los asuntos de los distintos Partidos, apoyando a los elementos revolucionarios y combatiendo a sus adversarios. Naturalmente, los Partidos tienen su autonomía interna, los congresos de los Partidos deben ser libres y los comités centrales, elegidos en los congresos. Pero concluir de esto que se debe negar a la Komintern el derecho a dirigir y, por tanto, a intervenir, significa trabajar para los enemigos del comunismo.

Finalmente, acerca del camarada Kreibich. Me parece que todo su discurso encierra el designio de asustar a alguien con la amenaza de escisión. No toquéis –ha dicho– a los derechistas de Brünn, si no queréis que las cosas vayan mal; no los combatáis o habrá escisión. Eso ya lo veremos. Pero que el camarada Kreibich no trate de asustarnos, porque de ningún modo lo conseguirá. Debe saber que somos gente fogueada y que la amenaza de escisión no nos intimida. Y si se le ocurre pasar de las amenazas a los hechos, me atrevo a asegurarle que el único en sufrir las consecuencias será él y nadie más que él.

Resumo. Hay crisis en el Partido: Las causas de la crisis no despiertan dudas. El peligro principal viene de la derecha. La tarea consiste en sostener contra ese peligro una lucha enérgica e intransigente. La salida de la crisis está en la unificación de todos los elementos revolucionarios del Partido para acabar por completo con los derechistas.

Hay que utilizar el período de calma para fortalecer el Partido, bolchevizarlo y lograr que esté «siempre preparado» para hacer frente a toda clase de posibles «complicaciones» pues «no se sabe el día ni la hora» en que «vendrá el esposo», abriendo el camino a un nuevo ascenso revolucionario»(Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Sobre el Partido Comunista de Cheoslovaquia; Discurso en la Comisión Checoslovaca del Comité Ejecutivo de la Komintern, 27 de marzo de 1925)

El método; Stalin, 1924


«He dicho más arriba que entre Marx y Engels, de una parte, y Lenin, de otra, media todo un período de dominio del oportunismo de la II Internacional. Para ser exacto, debo añadir que no se trata aquí de un predominio formal del oportunismo, sino de un dominio efectivo. En apariencia, al frente de la II Internacional se encontraban marxistas «fieles», «ortodoxos»: Kautsky y otros. Sin embargo, la labor fundamental de la II Internacional seguía, en la práctica, la línea del oportunismo. Los oportunistas, por su innato espíritu de adaptación y su naturaleza pequeñoburguesa, se amoldaban a la burguesía; los «ortodoxos», a su vez, se adaptaban a los oportunistas, para «mantener la unidad» con ellos, en aras de la «paz en el partido». Resultaba de todo esto el dominio del oportunismo, pues la política de la burguesía y la de los «ortodoxos» eran eslabones de una misma cadena.

Fue ése un período de desarrollo relativamente pacífico del capitalismo, el período de anteguerra, por decirlo así, en que las contradicciones catastróficas del imperialismo no habían llegado aún a revelarse en toda su evidencia; un período en que las huelgas económicas de los obreros y los sindicatos se desenvolvían más o menos «normalmente»; en que se obtenían triunfos «vertiginosos» en la lucha electoral y en la actuación de las fracciones parlamentarias; en que las formas legales de lucha se ponían por las nubes y se creía «matar» al capitalismo con la legalidad; en una palabra, un período en el que los partidos de la II Internacional iban echando grasa y no querían pensar seriamente en la revolución, en la dictadura del proletariado, en la educación revolucionaria de las masas.

En vez de una teoría revolucionaria coherente, tesis teóricas contradictorias y fragmentos de teorías divorciadas de la lucha revolucionaria viva de las masas y convertidas en dogmas caducos. Naturalmente, para guardar las formas se invocaba la teoría de Marx, pero con el fin de despojarla de su espíritu revolucionario vivo.

En vez de una política revolucionaria un filisteísmo fláccido y una politiquería de practicismo mezquino, diplomacia parlamentaria y combinaciones parlamentarias. Naturalmente, para guardar las formas se adoptaban resoluciones y consignas «revolucionarias», pero con el único fin de meterlas bajo el tapete.

En vez de educar al partido y de enseñarle una táctica revolucionaria acertada, a base del análisis de sus propios errores, se eludían meticulosamente los problemas candentes, se los velaba y encubría. Naturalmente, para guardar las formas hablaban a veces de los problemas candentes, pero era con el fin de terminar el asunto con cualquier resolución «elástica».

He ahí cuáles eran la fisonomía, los métodos de trabajo y el arsenal de la II Internacional.

Entretanto, se acercaba un nuevo período de guerras imperialistas y de batallas revolucionarias del proletariado. Los antiguos métodos de lucha resultaban, a todas luces, insuficientes y precarios ante la omnipotencia del capital financiero.

Se imponía revisar toda la labor de la II Internacional, todo su método de trabajo, desarraigando el filisteísmo, la estrechez mental, la politiquería, la apostasía, el socialchovinismo y el socialpacifismo. Se imponía revisar todo el arsenal de la II Internacional, arrojar todo lo herrumbroso y todo lo caduco y forjar nuevas armas. Sin esta labor previa, no había que pensar en lanzarse a la guerra contra el capitalismo. Sin esto, el proletariado corría el riesgo de encontrarse, ante nuevas batallas revolucionarias, mal armado o, incluso, inerme.

El honor de llevar a cabo la revisión general y la limpieza general de los establos de Augías de la II Internacional correspondió al leninismo.

Tales fueron las circunstancias en que nació y se forjó el método del leninismo.

¿Cuáles son las exigencias de este método?

Primera: comprobar los dogmas teóricos de la II Internacional en el fuego de la lucha revolucionaria de las masas, en el fuego de la práctica viva; es decir, restablecer la unidad, rota, entre la teoría y la práctica, terminar con el divorcio entre ellas, porque sólo así se puede crear un partido verdaderamente proletario, pertrechado de una teoría revolucionaria.

Segunda: comprobar la política de los partidos de la II Internacional, no por sus consignas y sus resoluciones –a las que no se puede conceder ningún crédito–, sino por sus hechos, por sus acciones, pues sólo así se puede conquistar y merecer la confianza de las masas proletarias.

Tercera: reorganizar toda la labor de partido, dándole una orientación nueva, revolucionaria, con el fin de educar y preparar a las masas para la lucha revolucionaria, pues sólo así se puede preparar a las masas para la revolución proletaria.

Cuarta: la autocrítica de los partidos proletarios, su instrucción y educación mediante el análisis de los propios errores, pues sólo así se pueden formar verdaderos cuadros y verdaderos dirigentes de partido.

Una vez más sobre el carácter del Estado de democracia popular

Bierut y Stalin

«¿Cuál es el tipo de Estado en los países de democracia popular, en la etapa actual de su desarrollo? 

Ya ha sido indicado más arriba que:

a) En los países de democracia popular el poder de la burguesía ha sido suprimido y reemplazado por el poder político de los trabajadores dirigidos por la clase obrera;

b) La base principal del gobierno en el terreno económico es el sector socialista, que es el sector más importante;

c) La democracia popular es una etapa intermedia entre el capitalismo y el socialismo. En consecuencia, el Estado de democracia popular, es un Estado proletario porque está dirigido por la clase obrera. Es un Estado socialista porque su objetivo es la realización del socialismo.

Sabemos, que nos quedan tareas económicas para construir la base fundamental del socialismo. Pero como decía Lenin:

«Ningún comunista ha negado tampoco, a mi parecer, que la expresión república socialista soviética significa la decisión del Poder Soviético de llevar a cabo la transición al socialismo; mas en modo alguno el reconocimiento de que el nuevo régimen económico es socialista». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Acerca del infantilismo «izquierdista» y del espíritu pequeñoburgués, 1918)

Por esto, el Estado de los países de democracia popular es socialista, de la misma forma que lo ha sido el Estado soviético en la primera fase de su desarrollo y ejerce las mismas funciones. El Estado de democracia popular desempeña las mismas funciones que el Estado soviético en la primera fase de su desarrollo puesto que:

a) Rompe la oposición de la clase capitalista desplazada de su poder en el interior del país;

b) Vigila por la defensa del país contra toda agresión exterior;

c) Dirige la economía nacional y la educación cultural de las masas.

Sin embargo, el Estado de los países de democracia popular y el Estado soviético, en la primera fase de su desarrollo, difieren por su forma.

La forma del Estado socialista soviético es la república soviética. Los soviets de diputados obreros, de los campesinos y del ejército rojo, base política de la república soviética en la primera fase de su desarrollo, estaban constituidos con arreglo a un derecho de voto que no era ni igual ni universal. Los órganos medios y superiores del poder eran elegidos en sufragio indirecto, en diversos grados.

La forma de Estado de los países de democracia popular es la de la república popular, cuya base política está constituida por los comités populares, los consejos populares, los comités nacionales; elegidos todos por sufragio universal igual. Todos los organismos de poder, inferiores, medios y superiores son elegidos por sufragio directo.

Una de las formas de unión de la clase obrera y de su partido con las masas laboriosas en los países de democracia popular es la de los frentes populares, tipo de organización que no ha existido en la Unión Soviética. La propia clase obrera, que es, sin embargo, la clase dirigente en los países de democracia popular, no tiene ninguna ventaja desde el punto de vista electoral sobre los campesinos, como fue el caso de la Unión Soviética en la primera fase de su desarrollo y hasta la Constitución de 1936.

No obstante, si la forma de Estado en los países de democracia popular es diferente de la forma soviética en la primera fase de su desarrollo, la ley esencial del paso del capitalismo al socialismo no ha sido modificada; es decir, que el Estado ejerce la dictadura revolucionaria del proletariado. De esta forma se confirma la previsión de Lenin:

«La transición del capitalismo al comunismo no puede, naturalmente, por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas políticas, pero la esencia de todas ellas será, necesariamente, una: la dictadura del proletariado». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El Estado y la revolución, 1917)

Lo que importa no es la forma de Estado, sino la clase a la que ha pasado el poder, no es la forma de organización política sino su contenido social. En los países de democracia popular el contenido lo proporciona el hecho de que la democracia popular se transforma, bajo la dirección del partido comunista, en democracia socialista.

Entre el Estado de los países de democracia popular y el Estado soviético actual, existe una diferencia de desarrollo histórico: el Estado de la Unión Soviética es el Estado del socialismo vencedor; el Estado de los países de democracia popular es el Estado del socialismo en construcción. En los dos casos el poder es popular. Pero el pueblo no es el mismo en la Unión Soviética que en los países de democracia popular. En la Unión Soviética el pueblo está formado por la nueva clase obrera, por los campesinos koljosianos y por la capa de intelectuales soviéticos. La situación es diferente en los países de democracia popular, porque subsisten todavía en ellos, residuos de las clases explotadoras. Es decir, que la sociedad no está compuesta únicamente por trabajadores, no forma un todo homogéneo. La propia clase obrera no ha alcanzado todavía el nivel de la clase obrera de la Unión Soviética, los campesinos no son todavía koljosianos y los intelectuales, en su conjunto, no son todavía verdaderos intelectuales del pueblo. Con la liquidación definitiva de las clases explotadoras, la industrialización socialista y la colectivización socialista de la agricultura, la democracia popular llegará a ser, por la misma vía que la sociedad soviética, una democracia socialista completamente desarrollada al igual de la democracia soviética». (Naum Farberov; Las democracias populares, 1949)