«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 29 de febrero de 2016

Las diferencias históricas entre la creación del capitalismo de Estado en la RFA y la RDA

Erich Honecker y Walter Ulbricht 

«El capitalismo monopolista de Estado que hoy domina la República Democrática Alemana (RDA) ha surgido como resultado de la degeneración burguesa de la economía socialista y el Estado socialista. El grado de desarrollo del monopolio estatal en la RDA es mayor que el de la República Federal Alemana (RFA) y el Oeste de Berlín. Mientras que en Alemania Occidental los monopolios estatales juegan un papel menor y fueron subordinados a los intereses de monopolios privados, en la Alemania del Este solo existen monopolios estatales. Bajo la supremacía del socialimperialismo soviético, esta nueva burguesía ejerce su dictadura de clase sobre la clase obrera y el resto de clases trabajadoras de la RDA. Esta burguesía monopolista de nuevo tipo, fue formada principalmente entre las altas esferas del partido y el Estado, que usurparon todo el poder político y económico. Esta camarilla de entre 195 a 200 personas ejercen, pero siempre bajo la correa de Moscú, todo el poder en la dictadura de clase de la RDA.

Los principales medios de producción no están bajo propiedad individual de cada miembro de la nueva burguesía, pero poseen estos en conjunto como clase. La nueva burguesía se apropia del plus valor que se encarna del trabajo de la clase obrera. Para completar la completa restauración del capitalismo en la RDA, la burguesía da caza a sus fines de lucro como factor decisivo, los directores de operaciones también recibieron una vez más la competencia adecuada para poder exacerbar la explotación de los trabajadores y cumplir estas metas, para que la nueva clase burguesa logre sus objetivos. Estas gestiones de la producción se reciben en forma de bonos y salarios, los cuales dependen de la cantidad de beneficio reportado en explotación a la que se someten a los trabajadores». (Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Programa; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1978)

sábado, 27 de febrero de 2016

Sobre el error del condicionante de emitir una crítica solo si es completamente perfecta


«Se exige a menudo que una crítica sea perfecta en todos los puntos; y sino es perfecta en todos los puntos se la denigra y vilipendia al instante.

Esa no es una actitud justa, camaradas. Es un error peligroso. Tratad solamente de plantear tal exigencia y cerraréis la boca a centenares y millares de obreros, de corresponsales de fábrica y de pueblo que quieren corregir nuestros defectos, pero que no saben siempre formular correctamente sus pensamientos. Eso sería una tumba, y no la autocrítica. Debéis saber que los obreros temen a veces decir la verdad sobre los defectos de nuestro trabajo. Temen no solamente arrepentirse de ello, sino también que se les ridiculice a causa de una crítica imperfecta. ¿De qué modo un simple obrero o un simple campesino, que es el primero en soportar los defectos de nuestro trabajo y de nuestra planificación, puede encontrar el medio de presentar su crítica con todas las reglas del arte? Si exigís una crítica justa al 100% por 100%, destruiréis al mismo tiempo la posibilidad de toda crítica surgida de la base, la posibilidad de toda autocrítica.

Por eso opino que si la crítica contiene si quiera un 5% o un 10% de verdad, hay que aplaudirla, escucharla atentamente y tomar en consideración lo que tenga de sano. En caso contrario, lo repito, cerraríais la boca a miles dehombres fieles a la causa de los Soviets, a hombres que no son todavía bastante hábiles en su labor crítica, pero por cuya boca habla la verdad misma». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Sobre las labores del Pleno conjunto de abril del Comitñe Central y de la Comisión Central de Control, 13 de abril de 1928)

sábado, 20 de febrero de 2016

El inolvidable Zhdánov hablando sobre el sello de clase que existe en la literatura

Andréi Zhdánov y Iósif Stalin

«Lenin fue el primero en indicar claramente cuál es la actitud hacia el arte y la literatura avanzando el pensamiento social que se debe tomar. Permítanme que les recuerde su conocido artículo: «Organización del partido y la literatura del partido», que escribió a finales de 1905, y en el que demostró con su contundencia característica, que la literatura no puede dejar de tener una adhesión partidista y que debe formar una parte importante de la causa proletaria en general. Todos los principios en que se basa el desarrollo de nuestra literatura soviética se encuentran en este artículo:

«La literatura debe convertirse en una literatura de partido. En oposición a las costumbres burguesas, en oposición a la prensa burguesa patronal y mercantil, en oposición al arribismo literario y al individualismo burgués, en oposición al «anarquismo aristocrático» y a la persecución de beneficios, el proletariado socialista debe preconizar el principio de una literatura del Partido, desarrollarlo y aplicarlo bajo una forma tan plena y completa como sea posible».  ¿En qué consiste ese principio de la literatura del Partido? No sólo en que la literatura no debe ser, para el proletariado socialista, un medio para el enriquecimiento de algunos individuos o grupos de individuos, sino también en que no debe tratarse de un asunto individual independiente de la causa general del proletariado. ¡Abajo los literatos apolíticos! ¡Abajo los superhombres de la literatura! La literatura debe convertirse en una parte de la causa general del proletariado». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; La organización del partido y la literatura del partido, 1905)

Y poco después, en el mismo artículo se apuntaba:

«Vivir en una sociedad y no depender de ella es imposible. La libertad del escritor burgués, del artista, de la actriz, no es sino dependencia enmascarada o que se intenta enmascarar hipócritamente de la bolsa de oro, del soborno y del corruptor». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; La organización del partido y la literatura del partido, 1905)

El leninismo parte de la premisa de que nuestra literatura no puede ser apolítica, no puede ser «el arte por el arte», sino que está llamada a desempeñar un papel importante en la vida social. De aquí se deriva el principio leninista de partidismo en la literatura, es una de las contribuciones más importantes de Lenin al estudio de la literatura.

De ello se deduce que el mejor aspecto de la literatura soviética es su ejercicio de las mejores tradiciones de la literatura rusa del siglo XIX, las tradiciones establecidas por nuestros grandes demócratas revolucionarios como Belinsky, Dobrolyubov, Chernichevski y Saltykov-Shchedrin, continuado por Plejánov y científicamente desarrolladas y probadas por Lenin y Stalin». (Andréi Zhdánov; Informe sobre las revistas »Zvezda» y »Leningrado», 1947)

viernes, 19 de febrero de 2016

La vieja «economía mixta para el nuevo «socialismo del siglo XXI»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Daniel Ortega y Wang Jing luego de firmar el memorándum del «Proyecto Canal» que supuso reformas de «despachos» de la Constitución y de varias leyes que llevan aparejada la renuncia a elementos soberanos en favor de una empresa privada extranjera

«Con la vuelta al poder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 2006, el partido no prometía alterar su programa de economía mixta, receta económica de siempre, nadie esperaba un cambio, y en la práctica cumplió las expectativas de todos.

Ciertos ideólogos encuadrados dentro del «socialismo del siglo XXI», y en el caso del nicaragüense, utilizan tesis de varios revisionismos –como el chino, yugoslavo o el eurocomunista– para engañar a las masas populares en cuanto a la economía. Citemos las concepciones más comunes:

1) Los que defienden que el capitalismo de Estado es igual a socialismo: entendamos que la mera nacionalización de empresas, o de un tanto por ciento de de las mismas, no significa crear el sector socialista. En esas empresas estatales continúan rigiendo las relaciones de producción capitalistas, y en el caso de las mixtas –parte sector estatal y parte sector burgués o privado– es peor aún, en ellas sigue existiendo una apropiación por parte del empresario aunque un tanto por ciento de la empresa ahora sea estatal debido a que ha sido recuperada para el Estado; en estos casos el Estado siguen reportando grandes rentas extras al ex propietario o propietarios privados por tal operación; o lo que es lo mismo, hay continuidad en la apropiación parasitaria del plus valor.

2) También se recurre a tesis del revisionismo yugoslavo, quién a su vez copió en su día las tesis del anarco-sindicalismo para convencer a las masas que la propiedad estatal es una forma «indirecta de la propiedad colectiva», ergo dicen que la forma directa sería la autogestión empresarial, la cual reniega abiertamente de cualquier plan centralizado a escala nacional y no hace distinción entre las clases trabajadoras, negando una vez más el papel protagónico a la clase obrera.

3) Se recupera la teoría del anarquismo, luego copiada por el revisionismo estadounidense y el revisionismo chino –añádase su variante vietnamita–, y actualmente en auge entre el revisionismo cubano: de que existe un capitalismo bueno, o sea el capitalismo no monopolista, de pequeñas y medianas empresas, a partir de ahí los ideólogos y defensores del «socialismo del siglo XXI» se pierden en la búsqueda de un capitalismo «productivo».

4) De igual modo, los seguidores del «socialismo del siglo XXI» copian otro modelo del revisionismo yugoslavo, chino o cubano en lo concerniente al capital extranjero. Por ejemplo en la creación de empresas mixtas con capital de los países imperialistas, estos aluden que al tener el 51% de la empresa, no se incurre en una explotación de los obreros de la empresa, estupidez donde las haya, porque gran parte del esfuerzo del obrero no es puesto a disposición del presunto Estado socialista y este se reporta directamente al imperialismo como beneficio, sin contar con el hecho de que el imperialismo está obteniendo superganancias desde el mismo momento en que invierte su capital exportado en un país con unos costos de producción mucho más baratos en comparación a los existentes en el propio país.

5) La idea general del liberalismo y del neoliberalismo, que debido a la «globalización», países del tipo como Nicaragua, solo pueden aspirar a «luchar respetando el juego» del sistema capitalista y que solo pueden regular su economía en base a los contratos, pactos y concesiones a los organismos internacionales, que de otro modo estarían condenados a la ruina económica.

Estas teorías deben de ser explicadas de forma sencilla al pueblo nicaragüense, y a otros pueblos, que sufre la machacona propaganda desde los medios de comunicación dominados por el partido revisionista dominante.

Desmontemos ahora algunas de dichas teorizaciones de modo más detallado.

1) La idea de que «la unión entre explotados y explotadores nicaragüenses beneficia la economía nacional» y de un «capitalismo productivo» y «con función social»: en el marco de la economía la máxima del gobierno de Daniel Ortega ha sido la unión de explotados y explotadores so pretexto de crear una economía nacional unida, más fuerte y más competitiva. Veamos el discurso:

«Hoy en este segundo aniversario de Tomás, con Carlos, con el Coronel Santos López, con Sandino, estamos viviendo una etapa de lo que podríamos llamar un proceso que permita fortalecer, darle una mayor estabilidad, una mayor seguridad al país para que este proceso democrático, profundamente democrático, siga abriéndonos caminos para continuar librando la lucha por el empleo, la lucha por la salud, la lucha por la educación, la lucha en beneficio de las cooperativas, la lucha con todas las fuerzas económicas de nuestro país, fortalecer esa gran alianza que viene caminando y se viene consolidando entre los empresarios, los trabajadores de la ciudad y el campo y el pueblo nicaragüense, todos juntos en esta gran alianza, que es la alianza que nos permite sentar las bases con mayor firmeza». (Daniel Ortega; Acto del II aniversario del paso a la inmortalidad del comandante Tomás Borge y del Día Internacional de los Trabajadores, 30 de abril del 2014)

miércoles, 17 de febrero de 2016

Como en cualquier otro país capitalista, uno podía ver en la RDA las mismas desproporciones, las mismas lacras y los mismos fenómenos económicos

Caricatura de los marxista-leninistas alemanes sobre a donde conducía la línea revisionista de la RDA de Honecker

«Con la degeneración revisionista y la restauración del capitalismo, en la República Democrática Alemana (RDA) gradualmente se vuelven a sentir las viejas lacras del capitalismo que cada vez se alimentan más en este sistema. Por lo tanto. Así la RDA está sujeta a las leyes anárquicas de los métodos de producción capitalista, con sus inevitables crisis, conflictos y contradicciones de la que la nueva burguesía no puede escapar.

Esto se siente ciertamente en la clase obrera de la RDA. Ella es consciente del hecho de que las empresas y gestión están en manos de la nueva burguesía y sus amos socialimperialistas y que ya no están bajo las manos de los trabajadores, saben muy bien que la «propiedad pública» se ha convertido en una frase engañosa y vacía. Los trabajadores están sometidos al mismo panorama que los trabajadores de los demás países capitalistas, a las condiciones de trabajo asalariado, que están sometidos a vender su fuerza de trabajo a la nueva burguesía, que les presiona constantemente junto a los socialimperialistas soviéticos para sacar grandes beneficios de su trabajo. La avaricia para sacar el máximo beneficio y enriquecerse cada vez más es un rasgo característico de la burguesía de Alemania del Este. Se han introducido todo tipo de maneras para aumentar estos beneficios y enriquecimientos fijos. Como propietarios de los medios de producción determinan sobre todo, la venta de los productos, el ámbito de selección y aplicación de los ingresos por mano de obra, el número de trabajadores, los fondos salariales, etc. y utilizan este control para todo tipo de especulación capitalista imaginable; la malversación, la corrupción y el robo a la propiedad de los trabajadores.

Como resultado de la brutal explotación por parte de la nueva burguesía y el socialimperialismo soviético, la situación de la clase obrera y las clases trabajadoras de la RDA se ha deteriorado en los últimos años. La inflación, los viejos males de la sociedad capitalista, se han desarrollado así mismo en la RDA fenómenos como el incremento de los precios en los principales bienes de consumo, que aunque intenten enmascararlos son siempre notables en las personas trabajadoras. También los alquileres y otros gastos han aumentado, y las conquistas sociales una vez logradas en el socialismo, son destruidos porque no sirven a las políticas sociales capitalistas que solo ansían apoyar una mayor intensificación de la explotación». (Ernst Aust; Informe sobre las actividades del Comité Central en el IIIº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-LeninistaRecopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1976)

Las difíciles condiciones de la fundación y construcción del socialismo en la República Democrática Alemana (RDA)

Retratos de  Wilhelm Pieck y Iósif Stalin en una demostración comunista en la RDA, 1952

«Camaradas, muchos de vosotros todavía erais jóvenes, y debemos recordar que hubo una vez en que la RDA fue un Estado socialista, que era admiraba y el punto de esperanza no solo de los trabajadores de Alemania Occidental, sino de toda Europa. Las propiedades de los criminales de guerra nazis fueron confiscadas. Los monopolios fueron eliminados por completo. La reforma agraria comenzó en otoño de 1945. A continuación 6.986 bienes y 3.082 posesiones de tierra fueron confiscadas a los nazis, un total de 3,1 millones de hectáreas de tierra. De los cuales 2 millones  de hectáreas fueron distribuidas a 543.000 campesinos pobres sin tierra y se crearon 1.000 cooperativas.

Hubo difíciles condiciones bajo las cuales se tuvo que dar la construcción del socialismo en la RDA. La retirada de los fascistas ante el avance del Ejército Rojo Soviético les hizo destruir instalaciones industriales, obras, e incluso carreteras. Pero los estadounidenses también lanzaron bombas ante el avance del Ejército Rojo en Leuna y otros lugares. Los imperialistas trasladaron instalaciones industriales, documentación y hasta personal de la RDA a Occidente. Esto fue un duro golpe para la RDA que no tenía su propia industria pesada, quedándose además con las zonas industriales del Ruhr y el Sarre.

Pero el primer plan bienal de 1949 fue completado ya en 1950 antes de lo previsto. Y pese a que la zona del Ruhr había sido arrebatada, la planta metalúrgica «Iósif Stalin» fue erigida cerca de Frankfurt. El primer alto horno fue construido en 1951. El mismo año la planta siderúrgica fue establecida al oeste de la región de Sajonia-Anhalt. En Stralsund se construyeron los grandes astilleros de Wismar y Warnemünde». (Ernst Aust; Discurso pronunciado por el establecimiento del PCA/ML de la sección de la RDA en Westfalenhallen DortmundRecopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 7 de marzo de 1976)

Sobre las economías de los regímenes revisionistas-capitalistas de los países de «orientación socialista»

Rául Castro y Fidel Castro con Mengistu Haile Mariam, Cuba, 1975

«
2) Los revisionistas soviéticos consideran la creación y desarrollo del sector económico del Estado y la aplicación gradual de formas socialistas de gestión de dicho sector», «el compromiso gradual del campesinado en las formas pre-socialistas y socialistas de organización del trabajo y la explotación de la tierra», «el desarrollo planificado de la economía nacional», como otra manifestación de la aplicación práctica de la «vía no capitalista de desarrollo». (A. S. Shin, Op. cit., pp. 233-234)

Todo esto, según ellos, representa cambios cualitativos en la esfera de las relaciones económicas, y si por casualidad en los países de «orientación socialista»:

«El sector del Estado y el sector colectivo se hacen sector preponderantes, con lo cual entonces podríamos hablar ya de triunfo de las relaciones socialistas y de la construcción de la sociedad socialista». (Azia i Afrika sevodnja, n° 4, 1981)

Los revisionistas soviéticos especulan con las medidas progresivas tomadas en bastantes países por la nacionalización del capital extranjero. Las empresas nacionalizadas constituyen el sector económico del Estado. Este sector incluye muchas otras empresas creadas bajo la dirección de estos nuevos Estados.

El marxismo-leninismo nos enseña que el contenido del sector del Estado en la economía depende directamente  de la naturaleza del poder político. Este sector sirve a los intereses de las fuerzas de clase en el poder. En los países dónde domina la burguesía nacional, el sector del Estado representa una forma de ejercicio de la propiedad capitalista sobre los medios de producción. Vemos actuar allí todas las leyes y todas las relaciones capitalistas de producción y de reparto de los bienes materiales, la opresión y de explotación de las masas trabajadoras. No puede aportar ningún cambio al lugar que ocupan las clases en el sistema de la producción social. Al contrario, tiene por objetivo el fortalecimiento de las posiciones de clase políticas y económicas de la burguesía.

El Estado burgués de los países excoloniales, en sus condiciones de profundo retraso, y de debilidad de la burguesía local, interviene en tanto como factor que ayuda a acumular y concentrar los medios financieros necesarios y las reservas materiales útiles para el desarrollo de las ramas de la economía que claman de un porcentaje de capitales mayor, ramas que no pueden ser abastecidas por capitalistas particulares. Ayuda a aumentar las inversiones, a intensificar la explotación de la mano de obra y obtener más beneficios. Esto también aparece en el hecho de que el Estado efectúa inversiones en determinados sectores, susceptibles de sostener y estimular  el desarrollo del capital privado, por ejemplo en el ámbito energético, los productos químicos que sirven de materias primas, de la metalurgia, los transportes, así como el dominio bancario y el comercio exterior. De hecho en todos los países dónde existe el sector del Estado vemos crecer las empresas y reforzarse el sector capitalista privado que goza de derechos ilimitados.

Por otra parte, la élite local y los funcionarios de los partidos y del Estado se enriquecen y se aseguran los recursos necesarios a costa del presupuesto y el sector del Estado para crear diversas empresas. Ciertos autores occidentales, tratando los problemas de las sociedades de los países excoloniales evocan así la burguesía «burocrática», «administrativa» y de «Estado» que goza de una situación privilegiada en sus relaciones con las masas trabajadoras, y realiza así, gracias a su pertenencia al aparato del Estado, la acumulación privada de capital necesaria para convertirse en una clase burguesa, y se distingue por sus relaciones con el capital extranjero.

Con su demagogia sobre el sector del Estado, los revisionistas y los partidos políticos burgueses locales tienen como objetivo disimular y ocultar la opresión y la explotación de las masas trabajadoras, queriendo crear ilusiones sobre la supuesta creación de una «nueva sociedad» a través de la integración pacífica al «socialismo». Estas proclamas tienen el fin de ahogar el espíritu combatiente de la clase proletaria e intentar que renuncie a la lucha revolucionaria. Así, deformando la realidad de los llamados países «de orientación socialista», los revisionistas soviéticos, incluso llegan a decir que:

«Los trabajadores ocupados en la economía del Estado no se declaran en huelga, ni se comprometen en actos de protesta masiva, aunque su nivel de vida sea bajo y muchos de sus problemas pidan una solución». (Ibíd., n° 4, 1979, p. 32)

El camarada Enver Hoxha, desenmascarando las opiniones de los revisionistas soviéticos en el «sector del Estado», dijo:

«La Unión Soviética ha encontrado para ello esa vía propagandística consistente en que los países del pretendido tercer mundo deben explotar las empresas estatales, en las cuales deberán apoyarse estos países para ir hacia el «socialismo». (...) ¿Quién dirige estas empresas estatales? ¿Están dirigidas por el pueblo o por las camarillas burguesas capitalistas de estos países? Es seguro que están bajo la dirección de las camarillas capitalistas, y precisamente por eso la Unión Soviética y los Estados Unidos ayudan a dichas camarillas burguesas capitalistas, que se aprovechan de las ayudas de las dos superpotencias para conservar y reforzar su poder a costa del pueblo». (Enver Hoxha; China defiende su tesis oportunistas del «tercer mundo»; Reflexiones sobre China, 14 de marzo de 1977)

Es solamente en el marco de una revolución dirigida por el proletariado, con su partido comunista marxista-leninista, y a través de la instauración de la dictadura del proletariado, que puede asentarse unas bases sólidas para la socialización de los medios de producción que sirva a los intereses de los productos de bienes materiales.

En el desarrollo del sector del Estado en los países excoloniales, los socialimperialistas soviéticos buscan desarrollar su expansión colonialista en la economía. Así, la «creación de empresas estatales» está ligada también con la exportación del capital soviético, particularmente en forma de créditos y de préstamos de Estado a Estado. A principios de los años 70, los socialimperialistas concedieron a los países africanos de los llamados de «orientación socialista» créditos que ascendían a los 5 millones de rublos para la construcción de diferentes obras. Llegaron a financiarse con ello la construcción de 509 empresas. (Sovietsko-afrikanskie otnoshenija, Moscou, 1982, p. 9)

Por otro lado en el marco de la organización del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), que es el organismo que cumple los objetivos expansionistas de los socialimperialistas y su instrumento para poner en práctica su política neocolonialista, los revisionistas soviéticos se comprometieron a construir más de 1.689 empresas y establecimientos industriales y agrícolas. (Istoria mezhdunarodnih otneshenij i vneshnaja politika SSSR, (1968-1979), Moscou, 1979, p. 253)

La mayoría de las empresas del Estado en los países de «orientación socialista» son «empresas mixtas» con la participación del capital soviético en colaboración con el capital local. Las principales inversiones soviéticas ocupan posiciones preponderantes. De acuerdo con los revisionistas soviéticos, la Unión Soviética:

«Ayuda y controla la organización de la producción y venta». (Azia i Afrika sevodnja, n° 1, 1978)

Y participa:

«En la explotación de materias primas así como en la dirección de la mano de obra». (Azia i Afrika sevodnja, n° 1, 1978)

Los países que crearon «empresas mixtas» deben devolver las «ayudas» soviéticas en préstamos y en créditos no solo por el valor de sus «productos tradicionales de exportación», sino también con el de productos de las empresas que recibieron este tipo de «ayuda». Estos productos deben pasar a la metrópoli soviético como forma de «compensación». Igualmente en las «empresas mixtas» una parte del beneficio es utilizado para comprar productos soviéticos sobre la base de un comercio desigual.  (Sovietsko-afrikanskie otnoshenija, Moscou, 1982, p. 45)

Esta es la «colaboración» con la Unión Soviética donde también se atribuye la presunta planificación de la economía en los países de la «vía no capitalista de desarrollo». En la literatura del revisionismo soviético se puede leer que:

«En todos los países de la vía de desarrollo no capitalista, la transición a la planificación se llevó a cabo bajo la influencia directa de la experiencia de la planificación nacional de la Unión Soviética. Los especialistas soviéticos prestan su ayuda en la preparación de recomendaciones y orientaciones necesarias para la gestión esencial del desarrollo de la economía nacional de estos países liberados y para la elaboración de planes a largo plazo». (K. M. Tsagallov, Osvobodivtchiesja strani, zashita socialnoj revoluci,  p.176, Moscou, 1981)

Se comprende que en las condiciones del sistema capitalista que domina en esos países y en el contexto de las relaciones neocoloniales que forjan con la Unión Soviética, la «planificación» de la que hablan los socialimperialistas soviéticos concierne solamente a la dirección y orientación de las ramas de la economía de los países africanos y asiáticos que interesan a la metrópoli soviética. La pretendida planificación es un método utilizado para integrar toda la vida económica de estos países bajo una dependencia completa. Las «ayudas» económicas de los socialimperialistas soviéticos así como la de otras potencias imperialistas solo contribuyen a la esclavitud económica y política de los países receptores». (‪‎Llambro Filo‬La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista, 1985)

lunes, 15 de febrero de 2016

Los países revisionistas reflejaban en su cultura, es decir: en su superestructura, su base económica burguesa

La revisionista-capitalista República Democrática Alemana en 1989

«La degeneración de la cultura, el arte y la literatura en los países revisionistas comenzó con el abandono del método y los principios básicos del realismo socialista, con la negación del principio básico del partidismo proletario, con la distorsión del espíritu heroico y la negación de los héroes comunistas, con los sermones sobre pacifismo y humanismo burgués, que inoculan el miedo a la guerra, incluso antes de cualquier guerra.

Los revisionistas modernos pregonan la filosofía de la supervivencia a toda costa y propagan abiertamente el capitulacionismo glorificando a traidores y difamando a los verdaderos héroes. Ellos predican en sus obras el sobrevivir y salvar su pellejo. Es indiferente si uno es un traidor, un agente o un lacayo. Sus escritores no hacen ninguna distinción entre guerras justas e injustas. En consecuencia proclaman que «la guerra es nuestro enemigo común» y escriben diversos poemas sobre la «armonía»: «!Para que todo el mundo no acabe bajo ruinas, bajo la guerra!».

En el mismo nivel negacionista de clase, está su teoría reaccionaria sobre la naturaleza humana. Ellos afirman que la naturaleza humana tanto de los opresores como de los oprimidos es igual, aunque cualquier marxista-leninista sabe, todo comunista conoce, que la naturaleza humana tiene un carácter de clase, no que las clases están en un mismo pie de igualdad en cuanto a naturaleza humana.

Siempre en boga, y en paralelo a la degeneración revisionista de sus países, el movimiento contrarrevolucionario en la literatura y el arte de los países revisionistas, acabó aliándose con el abierto chovinismo y el nacionalismo, con la promoción religiosa y el misticismo. Cada vez los revisionistas modernos abrieron más sus puertas a la entrada de la cultura burguesa degenerada del Oeste. Ellos la imitaron e intentaron difundirla entre los jóvenes, los intelectuales, y las masas en general». (Ernst Aust; Inauguremos el frente cultural revolucionario; Unificar la agitación y la propagandaRecopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, septiembre de 1977)

sábado, 13 de febrero de 2016

Paralelismos entre el revisionismo del «socialismo del siglo XXI» y el revisionismo eurocomunista: ¡la «reconciliación nacional» de Daniel Ortega y la «reconciliación nacional» de Santiago Carrillo!; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Los traidores a la clase obrera: Daniel Ortega y Santiago Carrillo

«En el caso concreto del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el discurso unitarista ha llegado a unos puntos de traición a los intereses de la clase obrera, y del resto de clases trabajadoras, sólo equiparable al cometido por el revisionismo eurocomunista de Santiago Carrillo. En este caso, además de lo antes descrito, hemos visto como se ha desarrollado un supuesto discurso de «paz y reconciliación nacional» que se ha encaminada a tejer alianzas con la Contra –ahora denominados en su propaganda «Resistencia Nicaragüense»–, e incluso se ha llegado a dar reconocimiento legal a la lucha de este grupo de mercenarios –así catalogados por la Corte Internacional de Justicia o Tribunal Internacional de Justicia en el caso Irán-Contras– que actuaban bajo los intereses y directrices del imperialismo estadounidense. En tanto, podemos afirmar que la dirigencia del Frente Sandinista de Liberación Nacional legitimó mediante ley la lucha de la extensión armada de la Guardia Nacional Somocista, y en consecuencia ha dado legitimidad a la intervención imperialista y todo lo que significó. La ley expresa:

«Artículo 1: Día Nacional de la Resistencia Nicaragüense. Se declara el 27 de Junio de cada año, «Día de la Resistencia Nicaragüense, la Paz, la Unidad, la Libertad y Reconciliación Nacional», en reconocimiento a los hombres y mujeres que participaron en la guerra que se llevó a cabo desde mil novecientos ochenta al 27 de junio de mil novecientos noventa, fecha en que se hizo efectiva la desmovilización en la ciudad de San Pedro de Lóvago, capital de la Paz, y que optaron por la construcción de una sociedad en armonía». (Ley Nº 796, 13 de junio del 2012)

El día dedicado a la contrarrevolución nicaragüense por fuerza de ley es el 27 de junio:

«Artículo 2: Promoción. Las diferentes autoridades de gobierno, fuerzas y sectores de la sociedad nicaragüense, las organizaciones de los ex combatientes de guerra de la Resistencia Nicaragüense y Resistencia Indígena Nicaragüense-YATAMA, promoverán la conmemoración del 27 de Junio de cada año, con el objeto de preservar y desarrollar una conciencia generacional de los valores de unidad y reconciliación nacional que permita el fomento y desarrollo de una cultura de paz y tolerancia entre los nicaragüenses.» (Ley Nº 796, 13 de junio del 2012)

¿Qué significado tiene tal día y tal mes para el sandinismo? En ese mes se conmemora el nacimiento del comandante Carlos Fonseca Amador, la gesta heroica de la insurrección nacional contra la dictadura somocista, el día del maestro, el día del padre, el asesinato de Bill Stwart, la masacre del Chaparral donde fue herido el comandante Carlos Fonseca Amador, mes en que también se produce la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, la toma de Raiti del 23 de Junio de 1963 donde Silvio Mayorga —fundador del FSLN— resulta herido, mes en el que cayó Jorge Navarro, Francisco Buitrago, Iván Sánchez, Boanerge Santamaría, Modesto Duarte y Faustino Ruiz; también en este mes se conmemora el asalto al Banco Nacional por la escuadra Igor Úbeda. También, el 27 de Junio, William Díaz Romero, Gabriel Cardenal y otros combatientes sandinistas fueron sacados de la cárcel de la Loma de Tiscapa para ser ultimados sumarialmente. El 19 de junio de 1987 más de dos compañías formadas por «cachorros de Sandino» –eran los soldados que cumplían con el servicio militar obligatorio a la edad de 16 años– del Batallón de Lucha Irregular Ramón Raudales fueron totalmente desarticuladas, los heridos fueron ultimados. No podemos menospreciar el hecho de que los «cachorros» no cuentan con un día conmemorativo en el calendario a diferencia de los contrarrevolucionarios.

Pero vayamos más allá, debido a que tal procedimiento puede ser entendido por alguno de los lectores como una incorporación al tejido social de la contrarrevolución, que en cualquier caso no justifica que se reconozca sus luchas contrarrevolucionarias, y que por lo demás no se trata de casos aislados. Veamos algunos ejemplos para comprender la extensión de esta política de unidad con los sectores más reaccionarios:

1) Pedro Joaquín Chamorro Cardenal: Se trató de un dirigentes oligárquico-burgués opositor al régimen somocista; el eje fundamental de sus ideas era la eliminación de Somoza pero dando continuidad al somocismo, manteniendo intacto el sistema de explotación del mismo. En la actualidad elevado a la categoría de héroe nacional por el gobierno sandinista. Se lee:

«Evocando (…) Al Mártir de la Libertades Públicas, Doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal». (Constitución política de la República de Nicaragua; Preámbulo, 1987)

Pero veamos que significó el sujeto en cuestión desde el punto de vista de la lucha nicaragüense en contra del somocismo:

«Citemos el caso de la invasión que estuvo bajo el control de la camarilla derechista de la oposición y que tenía como figura principal a Pedro Joaquín Chamorro. Vemos claramente que esa fuerza fue derrotada, aunque no presentaron un programa revolucionario y más bien contaba con el respaldo de las fuerzas proyanquis del interior y del exterior del país». (Carlos Fonseca Amador; Volviendo a Carlos Fonseca Amador: «La Lucha por la Transformación de Nicaragua», 1960)

Y luego:

«Las fallas organizativas no logró superarlas la UNO, y así ocurrió en junio de 1959 la invasión llamada de Olama y Los Mollejones, encabezada por Pedro Joaquín Chamorro, Luis Cardenal y Reynaldo Téfel. La lucha armada en Nicaragua requiere inusitados sacrificios que solamente se pueden soportar siendo dueños los combatientes de una alta moral, nacida del profundo interés en el derrocamiento de la tiranía, la transformación de la miserable y horrorosa vida que flagela a nuestros amados compatriotas. Tales elementos no podían darse en las personas mencionadas, ligadas a las fuerzas económicas que han compartido en considerable proporción con la dictadura la explotación del pueblo». (Carlos Fonseca Amador; Volviendo a Carlos Fonseca Amador: «Breve análisis de la lucha popular nicaragüense contra la dictadura de Somoza», 1960)

La última prueba de fuego: las relaciones entre Kim Il Sung y Santiago Carrillo; entre el «Juche y el «Eurocomunismo»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Encuentro entre Santiago Carrillo y Kim Il Sung

«El revisionismo eurocomunista, siendo breves, podía definirse así:

«Los partidos revisionistas de los países de Europa Occidental despliegan esfuerzos para levantar una teoría sobre una «sociedad nueva» llamada socialista, a la que esperan llegar con «reformas estructurales» y en estrecha coalición con los partidos socialdemócratas, e incluso con los partidos de derecha. Esta sociedad, según ellos, se edificará sobre nuevos fundamentos con «reformas sociales», en «paz social»; por «vía parlamentaria», a través del «compromiso histórico» con los partidos burgueses. Los partidos revisionistas de Europa, como los de Italia, Francia y España, y tras ellos todos los demás partidos revisionistas de Occidente, niegan el leninismo, la lucha de clases, la revolución y la dictadura del proletariado. Todos se han metido en el camino del compromiso con la burguesía capitalista. Han bautizado esta línea antimarxista con el nombre de «eurocomunismo». El «eurocomunismo» es una nueva corriente pseudocomunista que está y no está en oposición al bloque revisionista soviético. Esta actitud vacilante se explica con su propósito de tener una coexistencia de ideas con la socialdemocracia europea, con toda la diversidad de concepciones que se cuecen en la caldera de Europa. Los «eurocomunistas» pueden unirse a quienquiera que sea, a excepción de aquellos que luchan por el triunfo de la revolución y por la pureza de la ideología marxista-leninista». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Nosotros añadimos en su análisis lo siguiente, para entender su crítica a día de hoy:

«Quizás algunos piensen que el eurocomunismo es la rama del revisionismo que más fácil se desenmascara, que con sus tesis se desmonta por sí solo. Pero de todos modos creemos indispensable no ceder en la lucha ideológica contra una teoría que si bien pasada de moda, sigue siendo una teoría extraña al marxismo-leninismo que bebe de otros revisionismos y reformismos, al tiempo que proporciona elementos a «nuevos» revisionismos, léase «socialismo del siglo XXI». (Introducción de «Bitácora (M-L)» a la obra de Enver Hoxha: «Eurocomunismo es anticomunismo», de 1980)

¿Cómo eran las relaciones de Corea del Norte con el que seguramente era el revisionismo más degenerado y anticomunistas del siglo XX? Las relaciones del revisionismo coreano con el revisionismo eurocomunista eran sin duda excelentes. Las relaciones mejoraron enormemente a partir de los 70, cuando Carrillo hizo un tour por los países revisionistas de Asía incluyendo Corea del Norte y China. Refresquemos la memoria un poco todo este contexto para entender mejor luego las relaciones revisionistas eurocomunistas-coreanas:

«La agencia Xinhua ha hecho saber que una delegación del Partido revisionista español de la Pasionaria, con Santiago Carrillo a la cabeza, que es su secretario general, llegó a China y visitó una serie de ciudades. Informaba que en honor de la delegación se dio un banquete que transcurrió en una atmósfera calurosa y que Keng Piao, responsable de la Dirección de Relaciones Exteriores del Comité Central del Partido Comunista de China, sostuvo con ella conversaciones donde se procedió a un intercambio de puntos de vista. Ahora es evidente que el Partido Comunista de China ha iniciado los contactos, las conversaciones para llegar, porque no, a los acuerdos. Es posible que por el momento sólo se pongan de acuerdo sobre algunos problemas, hasta que consigan llegar a un arreglo total. A este encuentro le seguirán otros con los demás partidos revisionistas, con el italiano, el francés, el inglés, el holandés, etc. Se está en presencia de todo un proceso en desarrollo. Por un lado, el Partido Comunista de China sigue el camino oportunista más descarado, mantiene aparentemente relaciones bilaterales con los partidos comunistas y obreros (marxista-leninistas) «sólo para escucharles, para informarse», pero sin prestarles ayuda, en particular sin darles el respaldo ideológico en la lucha contra los partidos revisionistas y contra los otros grupos anarquistas, trotskistas; y por otro lado, el Partido Comunista de China ha emprendido y continuará teniendo contactos y pactando con los partidos revisionistas. Esta línea, como es natural, lo hundirá aún más en el cenagal de la ideología revisionista, lo conducirá ideológicamente al «tercer mundo», es decir, a la vía revisionista de Tito, Ceaușescu, Castro, etc. El otro camino que sigue el Partido Comunista de China es el de las pretendidas relaciones estatales para fortalecer los lazos con los partidos revisionistas de los países donde éstos están en el poder y que tienen contradicciones con la Unión Soviética y el partido revisionista de la Unión Soviética. A la par de todas estas actuaciones, y precisamente para encubrir los verdaderos objetivos tácticos y estratégicos de estos amaños revisionistas y oportunistas, el Partido Comunista de China «mantiene lazos» con el Partido del Trabajo de Albania, anuncia y declara a son de trompetas que «sigue su misma línea, que está en plena unidad marxista-leninista con él» y deja entender, al apoyarnos, que «nosotros también aprobamos muchas de sus acciones». Se trata de una táctica bastante diabólica». (Enver Hoxha; Carrillo en China; Reflexiones sobre China, Tomo I, 19 de noviembre de 1971)

viernes, 12 de febrero de 2016

La cuestión pendiente de la reunificación de las dos Coreas y las claudicaciones de los revisionistas coreanos; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Como último punto de este primer capítulo sobre la política interior; unas palabras de ¿cómo presentan los «juches» la cuestión de la reunificación de Corea? Pues del mismo modo antimarxista que el resto de cuestiones anteriores.

Históricamente, el revisionismo coreano, ha basado todo el apoyo internacional a su causa en dos cuestiones básicas: (1) la lucha contra el imperialismo estadounidense, sobre todo por la Guerra de Corea de 1953; y (2) la división de la península de Corea en Corea del Sur y Corea del Norte en 1948 y la cuestión de una próxima unificación como respuesta a este crimen histórico cometido contra el pueblo coreano.

Tras el término de la Segunda Guerra Mundial, y el establecimiento de tropas estadounidenses en el Sur de Corea, y las tropas soviéticas en el Norte de Corea. El objetivo del gobierno soviético, y el obvio también de todos los patriotas coreanos, era intentar retirar ambos ejércitos en la mayor brevedad posible, mientras que del lado estadounidense, la intención sería retrasar este hecho todo lo posible y rechazar las ofertas soviéticas con un objetivo que veremos:

«En la Conferencia de Moscú de los tres Ministros de Relaciones Exteriores, celebrada en diciembre de 1945, se acordó el restablecimiento de Corea como Estado independiente, la cooperación en la formación de un gobierno democrático provisional de Corea y la aplicación coordinada, junto con lo que precede, de otras varias medidas por parte del Alto Mando de las tropas estadounidenses en Corea del Sur y del Alto Mando de las tropas soviéticas del Norte. Sin embargo, en vista de que el Alto Mando de las tropas estadounidenses en Corea del Sur emprendió un camino de medidas antidemocráticas y de apoyo a las capas reaccionarias projaponesas de Corea, resultó imposible el acuerdo entre el Alto Mando soviético de Corea del Norte y el alto Mando estadounidense de Corea del Sur, y por lo tanto se frustró el plan trazado sobre Corea en la Conferencia de Moscú. Para acelerar la unificación de las dos partes, Norte y Sur, de Corea y restablecer un Estado democrático independiente y unido, y conceder al pueblo coreano la posibilidad de decidir por sí mismo en sus asuntos internos, el gobierno soviético propuso, en Octubre de 1947, la retirada simultanea de las tropas soviéticas y estadounidenses de Corea a principios de 1948. La proposición soviética encontró el apoyo favorable de las más amplias capas del pueblo coreano; además, los partidos y grupos democráticos del Norte y Sur de Corea adoptaron medidas a fin de evitar la guerra civil en Corea como resultado de la retirada de las tropas soviéticas y estadounidenses. Sin embargo, esta propuesta soviética fue rechazada por el gobierno de los Estado Unidos, lo que ha conducido a mantener la división actual de Corea en dos zonas, Norte y Sur, contrariamente a las decisiones de la Conferencia de Moscú sobre la cooperación que debía ser aportada para la creación de un Estado coreana democrático independiente y unido». (Agencia de Telégrafos de la Unión Soviética; 23 de mayo de 1948)

El 15 de agosto de 1948, Estados Unidos creo artificialmente, como también haría en 1949 con su parte de territorio ocupado en Alemania con la creación de la República Federal de Alemania, un Estado artificial siendo en este caso el damnificado Corea y su pueblo. El nuevo Estado sería llamado oficialmente: República de Corea del Sur. A respuesta, el 9 de septiembre sería creada la República Popular Democrática de Corea en el Norte de Corea. El nuevo gobierno en el Norte, pediría formalmente la retirada de las tropas soviéticas y estadounidenses, a lo que los primeros responderían accediendo con una respuesta positiva, mientras que los segundos no se dignaron el responder tal petición, contrastando una vez más en aquellos días, la política de uno y otro país:

«El día 10 de septiembre de 1948, la Asamblea Suprema de Corea ha demandado a los gobiernos de la Unión Soviética y los Estados Unidos que retiren sus respectivas tropas de las zonas de ocupación. De acuerdo con esta petición, el gobierno soviético ha acordado comenzar la evacuación de la zona en la quincena de octubre, acabando a más tardar, a primeros de 1949. El gobierno de los Estados Unidos, en cambio, no se ha dignado en contestar a la petición de la Asamblea Suprema de Corea lo cual es una manifestación de no querer retirar sus tropas del Sur del país, donde ha establecido un régimen títere con el apoyo de los colaboracionistas de los japoneses. La decisión de la Unión Soviética es la continuación y confirmación, una vez más, de su política de paz y respeto de los derechos soberanos de todas las naciones, grandes o pequeñas. Ya en septiembre de 1947 el gobierno soviético propuso a los Estados Unidos la retirada simultánea de los ejércitos de ocupación en Corea. Posteriormente ha reiterado mismos ofrecimientos, pero el gobierno estadounidense no acepta en la cuestión una solución única, justa y democrática para el problema de Corea». («Lluita», Periódico del Partido Unificado Socialista de Cataluña; La Unión Soviética retira sus tropas de Corea, 29 de septiembre de 1948)

Como ya se imaginaban los comunistas catalanes de la época, la actitud estadounidense respondía a sus intereses imperialistas de establecer en el sur de Corea bases militares permanentes, para tener una buena cabeza de puente en la zona, pudiendo asistir al régimen antipopular de Corea del Sur o bien atacar a la Unión Soviética si así lo necesitase. También aquellas bases cumplían con una tercera función: poder hacer de bombero apaga-fuegos en los países asiáticos con luchas de liberación en desarrollo:

«La explicación de la actitud del gobierno de los Estados Unidos está en que los imperialistas utilizan su permanencia en el sur de Corea para establecer bases militares para la guerra antisoviética y antidemocrática que preparan. Para mejorar sus objetivos han creado un gobierno títere en el sur de Corea, profundamente reaccionario, que permanece en el poder solamente a través del terror y gracias a la presencia y apoyo del ejército estadounidense de ocupación». («Lluita», Periódico del Partido Unificado Socialista de Cataluña; La Unión Soviética retira sus tropas de Corea, 29 de septiembre de 1948)

La ocupación del Sur de Corea por las tropas estadounidenses permanecería inmutable con el paso de los años, aumentando su acumulación de tropas con el recrudecimiento de tensiones en la zona por el protagonismo comunista y sus luchas en Malasia, Vietnam, Laos, Indonesia, etc.

Durante el año 1949 se respiraba un clima de guerra inminente. En abril, los norcoreanos reportaron varios informes a los soviéticos de que los surcoreanos estaban violando el paralelo 38 y que según su organismo de espionaje el Gobierno de Corea del Sur de Syngman Rhee estaba reforzando su ejército y planeando iniciar una guerra para apoderarse de zonas del Norte.

Cuando la Guerra de Corea inicia su curso en junio de 1950, el Gobierno del Norte dijo que respondió a un ataque del Sur y viceversa, pero más allá del casus belli, la guerra era una guerra de liberación nacional, ya que los patriotas y revolucionarios coreanos del Sur tenían derecho de levantarse en armas contra el régimen de Syngman Rhee que legitimaba la ocupación estadounidense en la parte Sur del país, y el Gobierno de Corea del Norte en asistirlos, y de emprender una lucha para reunificar al país. La Guerra de Corea fue un conflicto que al principio involucró directamente a Corea del Norte contra Corea del Sur, el bando de Corea del Norte logró una rápida victoria militar hasta lograr casi el colapso del Gobierno de Corea del Sur, pero Estados Unidos usando una coalición de la ONU –aunque sin esperar al fallo de sus organismos– intervino militarmente hasta llevar a los norcoreanos al paralelo 38 que dividía al país en dos y luego hasta casi ocupar todo el país, a lo que los dirigentes chinos vieron este acto como una amenaza de invasión de China por lo que apoyaron a las tropas norcoreanas, las cuales llevaban toda la guerra bajo el respaldado diplomático y armamentístico de la Unión Soviética. La contraofensiva sino-norcoreana surgió efecto pero pasado un tiempo el conflicto se estancó militarmente, a partir de ahí se buscó una paz que garantizara a los coreanos la posibilidad de decidir su reunificación y velar por su futuro. Durante las primeras conversaciones para lograr un armisticio, la posición soviética mantuvo una posición clara:

«[El 7 de noviembre de 1950] Stalin ordenó a Vyshinskii proponer en cambio, la retirada de todas las tropas extranjeras de Corea y que la resolución de la cuestión de Corea fuera solucionada por el pueblo coreano por sí mismo, condiciones que Estados Unidos rechazó». (Odd Arne Westad; Hermanos en armas: el ascenso y la caída de la alianza sino-soviética, 1998)

miércoles, 10 de febrero de 2016

La verdadera historia del PSUC, su fundación y su carácter


«2) Para demostrar que el Secretario General es un  «nacionalista burgués», «podrido», los miembros cooptados del ex-Secretariado falsifican la historia del partido, no quieren admitir que el partido, a petición de su Comité Ejecutivo, fue admitido como Sección Catalana por la Komintern, y hacen todo tipo de esfuerzos y cometen todo tipo de actos arbitrarios y de fuerza para impedir que los militantes conozcan la verdad documentada. No quieren admitir esta verdad histórica que exalta al partido y a la clase obrera de nuestro país, porqué la Komintern ratificó solemnemente la misión histórica, unificadora, del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) y porqué la Komintern nos dio, al tomar esta medida de carácter excepcional, el mandato de preservar hasta lograr la unidad integral: el Partido Único marxista-leninista-stalinista y la Central Sindical Única. ¿Por qué se miente, por qué se esconde la verdad? Solo los que ruedan por la pendiente del aventurerismo son capaces de emplear estos métodos anticomunistas.

El Partido Socialista Unificado de Cataluña no fue una improvisación. Los fundadores del PSUC cumplieron las condiciones señaladas en la Resolución del VIIº Congreso de la Komintern de 1935 [6]. Por iniciativa mía, días después del 6 de octubre de 1934, se iniciaron los primeros contactos para unir a los partidos marxistas y obreros de Cataluña. La idea básica que di entonces es que la derrota de Octubre de 1934 era debida, fundamentalmente, a la división, al desmenuzamiento de la clase obrera. A mitad de 1935, se constituyó el Comité de Enlace, y redacté, en el Penal de Puerto de Santa María, la declaración de principios, la cual fue aprobada sin enmiendas por el mencionado Comité de Enlace. La declaración de principios afirmaba la unificación de los cuatro partidos sobre la base del marxismo-leninismo. Se proponía la adhesión a la Komintern, la organización sobre la base del centralismo democrático y la exclusión intransigente de los trotskistas. La campaña electoral fue dirigida por el Comité de Enlace presidido personalmente por mí, realizaría una intensísima campaña en Barcelona y las Comarcas para popularizar al futuro Partido Único marxista-leninista de la clase obrera de Cataluña. En marzo de 1936, un Congreso Extraordinario de la Unió Socialista de Catalunya aprobó, a propuesta mía, la unificación y, días después, a propuesta del camarada Miquel Valdés, el Pleno del Partido Comunista de Catalunya hizo lo mismo. Los partidos PSOE y Catalá Proletari ya habían convocado sus Congresos con el mismo objetivo. Y se constituyó un Comité presidido por mí con la misión de preparar la salida del periódico «Treball», órgano del partido unificado, el primero de agosto de 1936. Paralelamente se unificaron las Juventudes y las Organizaciones sindicales se unificaban en las filas de la Unión General de Trabajadores (UGT). Se comprende, entonces, que, habiendo un trabajo previo tan profundo, el 23 de julio de 1936 el Comité de Enlace decidiera la constitución inmediata del partido, prescindiendo del último trámite que faltaba: el Congreso extraordinario de los cuatro partidos que había de solemnizar la creación del Partido Socialista Unificado de Cataluña. Inmediatamente después de la constitución, el Comité Ejecutivo se dirigió al Partido Comunista de España (PCE) y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) saludándolos fraternalmente y pidiéndoles autorización para incorporar dos dirigentes de cada uno de ellos a nuestro Comité Central, con lo cual se simbolizaba el carácter del nuevo partido: la unión de comunistas y socialistas sobre la base del marxismo-leninismo, afirmación doctrinal materializada con la adhesión a la Komintern. Eso no podía ser de otra manera, pues todo gesto, cualquier manifestación sectaria, habría roto inmediatamente al partido.

Así se gestó y así nació el Partido Socialista Unificado de Cataluña, partido independiente, nacional, unificador de la clase obrera, un partido que se da por misión histórica incorporar al movimiento marxista-leninista de España al Partido Único y a la Central Sindical Única de la clase obrera, de los trabajadores de Cataluña.

Los miembros cooptados del ex-Secretariado han deformado a conciencia la verdad histórica con el propósito de hacer pasar dos falsificaciones: que el PSUC no ha sido la obra de los marxistas de Cataluña y que el PSUC, ha sido, desde el inicio, una Sección catalana del Partido Comunista de España.

Si no fuera así, ¿por qué no quieren que el partido sepa ni recuerde que ha merecido el altísimo honor de ser admitido como Sección Catalana de la Komintern? ¿Es que esta elevación del PSUC fue un agravio a los militantes del partido, para la clase obrera y al movimiento revolucionario internacional? Hay una respuesta clara y categórica que explique al partido, las razones de este empeño que ha provocado el secuestro de «Lluita» y la incalificable agresión de la «Declaración». La verdad, sin embargo, vence siempre y las maniobras fundamentadas en la mentira se arruinan siempre». (Joan ComoreraDeclaración de Joan Comorera: Secretario General del Partido Socialista Unificado de Cataluña, 14 de noviembre de 1949)

Anotaciones de Bitácora (M-L)

[6] Efectivamente, el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) siguió las pautas dadas por el VIIº Congreso de la Komintern de 1935 para que los partidos unificados siguieran unas líneas que garantizaran el carácter revolucionario del partido unificado. José Díaz comprendió la necesidad para España de la unificación de los diferentes partidos en los que estaba disgregada la clase obrera hispana. Él, en sus contactos antes, durante y después de la guerra civil de 1936-1939, intento abrir comunicaciones con el ala izquierda del Partido Socialista Obrero Español –los cuales estaban rechazando las posturas del ala centrista y derechista de su partido, y superando sus desviaciones notablemente desde la revolución fallida de octubre de 1934– para realizar el frente popular, y por lo tanto para llevar a cabo acciones reales conjuntas contra el peligro fascista, pero también para preparar el terreno para una futura unificación de los dos partidos en un único y genuino partido proletario marxista-leninista, para tal trabajo se basaba en los escritos de Georgi Dimitrov, para que esta unificación no fuera mecánica, sino bajo un componente revolucionario, bajo un marco que significara el reconocimiento por este ala izquierda socialista de los principios revolucionarios básicos de la ideología del proletariado; o sea del marxismo-leninismo:

«El partido único que nosotros queremos y que la revolución necesita exige una claridad completa en cuanto a los principios que han de informarle y una unidad absoluta de ideas respecto a los problemas fundamentales de programa y de táctica. Estos problemas fundamentales son los que se condensan en los cinco puntos de la unificación destacados por nuestro gran Dimitrov en el VIIº Congreso de la Komintern de 1935 y que son conocidos de todos». (José Díaz; Nuestro camino; Artículos publicados en «Mundo Obrero» en los días 6 y siguientes de junio, 1936)

Los puntos a los que se refiere José Díaz, tan conocidos por entonces, son estos –recomendamos ver la explicación de Georgi Dimitrov de cada uno de ellos en el siguiente escrito–:

«Pero, si para establecer el frente único de los partidos comunista y partidos socialdemócratas basta con llegar a un acuerdo sobre la lucha contra el fascismo, contra la ofensiva del capital y contra la guerra, la creación de la unidad política sólo es posible sobre la base de una serie de condiciones concretas que tienen un carácter de principio. Esta unificación sólo será posible: Primero, a condición de independizarse completamente de la burguesía y romper completamente el bloque de la socialdemocracia con la burguesía; Segundo, a condición de que se realice previamente la unidad de acción; Tercero, a condición de que se reconozca la necesidad del derrocamiento revolucionario de la dominación de la burguesía y de la instauración de la dictadura del proletariado en forma de soviets; Cuarto, a condición de que se renuncie a apoyar a la propia burguesía en una guerra imperialista; Quinto, a condición de que se erija el partido sobre la base de centralismo democrático, que asegura la unidad de voluntad y de acción y que ha sido constatado ya por la experiencia de los bolcheviques rusos. Tenemos que aclarar a los obreros socialdemócratas, con paciencia y camaradería, por qué la unidad política de la clase obrera es irrealizable sin estas condiciones. Con ellos debemos enjuiciar el sentido y la importancia de estas condiciones». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

Tan sólo en Cataluña estas intenciones avanzaron positivamente como se dice en el presente texto, por ello al inicio de la guerra se hizo realidad la fusión de estos dos partidos como eran la Federación Catalana del PSOE y el Partit Comunista de Catalunya, a estos se les unió, la Unió Socialista de Catalunya y el Partit Català Proletari, dejando fuera como se había demostrado con las jornadas del 1934, y como exigían los puntos de Dimitrov, cualquier partido de influencia trotskista:

«Las representaciones de los partidos abajo firmantes, componentes del Comité de Enlace, han llegado a un completo acuerdo sobre los puntos en que debe basarse el partido único del proletariado de Cataluña, y que son los siguientes: Primero. El partido único del proletariado de Cataluña, resultante de la fusión de los cuatro Partidos abajo firmantes, basará su estructura sobre los principios del centralismo democrático, convirtiéndose así en un partido de una sola voluntad y una sola línea de acción. Segundo. Frente a la burguesía y sus partidos, el partido resultante de la fusión mantendrá en todo momento su independencia, en tanto que el partido de clase al servicio del proletariado y los campesinos. Tercero. Pronunciándose decididamente por la defensa de la Unión Soviética y apoyando su justa política de paz, el partido resultante de la fusión luchará contra la guerra imperialista y contra sus propugnadores dentro y fuera del propio país. Cuarto. El partido único del proletariado de Cataluña, resultante de la fusión, recogerá las ansias de emancipación nacional del pueblo catalán y se convertirá en su más fiel propulsor y organizador para llegar a la completa emancipación nacional y social de nuestro pueblo. Quinto. Para realizar todo su programa, que será elaborado y acordado por el Congreso de fusión de los cuatro partidos, el partido resultante de la fusión propugna la toma revolucionaria del poder, derribando el poder de la burguesía y estableciendo la dictadura del proletariado. Sexto. El Comité de enlace reconoce que es la Komintern la única Internacional que interpreta justamente los anhelos del proletariado mundial y guía la realización del socialismo triunfante en la sexta parte del mundo, como se ve en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas». (Partido Socialista Unificado de Cataluña; Documento fundacional del PSUC, 23 de julio de 1936)

Comorera siempre agradeció la clarividencia, la ayuda y los consejos que José Díaz pudo otorgar a los revolucionarios catalanes para la formación del PSUC:

«Con su clarividencia de gran jefe proletario, el camarada José Díaz, apoyó inmediatamente la unificación. Precisamente por esto había luchada durante años. Organizó el contacto entre los cuatro partidos. Estableció el enlace conmigo, en la cárcel de Madrid y en el Penal de Santa María. Estimuló infatigablemente con su consejo, con su ayuda, a los camaradas dirigentes del antiguo Partido Comunista de Cataluña, de la Unión Socialista de Cataluña, y del Partit Cátala Proletari. Nos ayudó a todos en el estudio de los primeros textos y resoluciones que determinaron la formación del Comité de Enlace, órgano primero de unificación que actuó con eficacia en el frente popular, en la campaña electoral y en la victoria del 16 de febrero. Fuera de Cataluña la unificación política de la clase obrera catalana tuvo solamente un consecuente y resuelto animador y orientador: José Díaz, con su partido, el glorioso Partido Comunista de España. (...) Y desde este instante, hasta su muerte irreparable, el camarada José Díaz, nos ayudó a desarrollar y a consolidar el partido unificado, a educarlo en el marxismo-leninismo-stalinismo. La tarea no era fácil. La heterogeneidad, de sus elementos componentes, la tremenda complejidad de nuestra lucha, pusieron constantemente al joven PSUC ante peligros mortales. Uno a uno pudieron ser vencidos, por el esfuerzo que todos realizábamos y porque, en toda ocasión, pudimos tener el consejo oportuno, la directiva justa, el apoyo sin limitaciones del camarada José Díaz». (Joan Comorera; José Díaz y el problema nacional, 1942)

domingo, 7 de febrero de 2016

Una comparativa entre la línea de la Unión Soviética de Stalin y la nefasta línea de la Unión Soviética de los revisionistas jruschovistas


«El revisionismo jruschovista en la Unión Soviética ha sido objeto de varias etapas, en conexión a sus formas, métodos y tácticas de lucha y acción para llevar a adelante su práctica antimarxista y traidora, por supuesto ha tenido que ir cambiando para camuflarse mejor.

La primera etapa que fue la etapa de la construcción, el mantenimiento y establecimiento de la traición, acompañada de un escandaloso ruido y un falso «optimismo» para distraer las mentes de las personas. Se caracterizaba por una frenética campaña de ataques contra Stalin, para desacreditar las ideas del marxismo-leninismo y la causa del Partido Bolchevique, bajo un fraudulento pretexto de estar manteniendo una lucha «contra el culto a la personalidad y sus consecuencias».

Pero era la línea del Partido Bolchevique, la línea de Stalin, contra la cual los revisionistas jruschovistas se estaban lanzando con tanta furia. ¿Y cuales fueron las consecuencias para el desarrollo de la Unión Soviética, el comunismo internacional y el movimiento revolucionario?

En el campo ideológico la línea seguida por el Partido Bolchevique dirigido por Stalin era la línea de la defensa constante y el desarrollo creativo del marxismo-leninismo en una lucha sin cuartel contra los enemigos y distorsionadores del leninismo tanto en la Unión Soviética como fuera de ella, esto era en contra de los trotskistas, bujarinistas, socialdemócratas, titoistas, etc., contra la línea de presión e influencia ideológica y cultural burguesa, un trabajo para la implantación y el desarrollo de la ideología y cultura socialista, una línea de partidismo proletario en todas las esferas espirituales de la vida, una educación comunista de los trabajadores.

En el campo político-social, la línea era la del fortalecimiento incesante del partido proletario y su papel de liderazgo en toda la vida nacional, del fortalecimiento y consolidación de la dictadura del proletariado, de la alianza de la clase obrera y el campesinado, de la amistad de los pueblos de la Unión Soviética, de la unidad de todo el pueblo soviético en torno al partido y el poder soviético, a través de una feroz lucha de clases contra las clases explotadoras derrocadas y sus restos tanto en el partido como fuera de sus filas, la línea del fortalecimiento constante de la capacidad defensiva del país con el fin de hacer imposible cualquier agresión imperialista.

En el campo económico la línea era la de la construcción del socialismo con el propio esfuerzo y bajo rápidas tasas de crecimiento, siempre bajo las condiciones de un completo cerco capitalista, en una lucha a vida o muerte contra la corriente de la espontaneidad pequeño burguesa, era la línea de la industrialización socialista y la colectivización de la agricultura, de la mejora constante de las relaciones socialistas de producción, del impetuoso desarrollo de la producción socialista y del crecimiento ininterrumpido del bienestar de las personas que trabajan.

En el campo de las relaciones internacionales era la línea de la resuelta oposición al imperialismo, a su política de guerra y agresión, así como de la explotación de las contradicciones en el campo imperialista por su debilitamiento y el fortalecimiento de las posiciones del socialismo, la línea internacionalista de la poderosa ayuda, y sin reservas, hacia el movimiento revolucionario de liberación nacional de todo el mundo, la línea de las relaciones fraternales de apoyo mutuo, y la ayuda hacia los países socialistas y los hermanos partidos obreros y comunistas, la línea de fortalecimiento incesante de la unidad militante del campo socialista y del movimiento comunista internacional sobre la base de los principios del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario, en la lucha común por la victoria de la causa del socialismo en todo el mundo.

Como resultado de la aplicación de la revolucionaria línea correcta marxista-leninista del Partido Bolchevique dirigido por Stalin: las transformaciones socialistas que se llevaron a cabo con éxito en todo el país en un breve período de tiempo, fue liquidado el atraso heredado del régimen zarista, y la Unión Soviética se transformó en un Estado socialista de gran alcance con la industria moderna, con una agricultura colectivizada a gran escala, con la tecnología y la ciencia más avanzadas, con un enorme potencial económico y militar. La histórica gran victoria sobre el fascismo en los años de la Segunda Guerra Mundial hizo que el papel y la importancia del país soviético en la vida internacional creciesen considerablemente. La consolidación y el crecimiento de la influencia del movimiento comunista en el mundo, la creación y la consolidación del campo socialista después de la Segunda Guerra Mundial, el debilitamiento general de las posiciones del imperialismo internacional y los grandes éxitos en el desarrollo de la revolución proletaria mundial se deben, en gran medida, a la línea revolucionaria internacionalista aplicada de manera coherente por Stalin.

Los revisionistas modernos jruschovistas, que después de haber asumido la dirección del partido y el Estado, quienes dependían precisamente de los grandes resultados de la época de Stalin para difundir y consolidar su curso traidor y revisionista, atacaron frontalmente todos los principios marxista-leninistas que guiaban la política de Stalin, sobre la cual subyacía la colosal fuerza de la Unión Soviética, la cual ellos usurparon y apropiaron.

En el campo ideológico los revisionistas sustituyeron las ideas y la consistente línea marxista-leninista de Stalin sobre todas las cuestiones fundamentales con las ideas y la línea antimarxista del revisionismo moderno. Los oportunistas y varios enemigos trotskistas, bujarinistas, zinovievistas, nacionalistas y otros, fueron proclamados ahora en la Unión Soviética como «víctimas de Stalin» y se les colocó en el pedestal de los «mártires» y «héroes». La camarilla del renegado de Tito en Yugoslavia fue rehabilitada y el titoismo fue proclamado como una variante «creativa del marxismo-leninismo» y del «socialismo». En varios países socialistas los traidores condenados fueron rehabilitados y las camarillas revisionistas unidas al carro de Jruschov fueron llevadas al poder. Ellas lanzaron la consigna de la unidad con los socialdemócratas a escala nacional e internacional «en la lucha conjunta por el socialismo», y se pavimentó el camino para el acercamiento ideológico, político y organizativo para la completa fusión de los partidos comunistas con los partidos socialdemócratas. El principio del partidismo proletario, y bajo la consigna de la liberalización y la «libertad de pensamiento creativo», se alentó a la reactivación de tipo de tendencias decadentes y antisocialistas en los campos de la cultura, la literatura y las artes.

En el campo político Jruschov y su grupo mancillaron y descartaron la teoría marxista-leninista, la práctica de la lucha de clases y la dictadura del proletariado fue calificada de «distorsión stalinista» y proclamaron que todo el periodo histórico de la dirección de Stalin fue un «oscuro periodo antidemocrático, un periodo de violaciones de la legalidad socialista, de terror y asesinatos, de cárceles y campos de concentración». El campo se abría así para la liquidación de la dictadura del proletariado y su sustitución por la dictadura burocrática y contrarrevolucionaria de la nueva aristocracia «socialista», que nació y se estaba desarrollando, todo esto cubierto bajo las engañosas consignas de «democratización» y de «restauración de la libertad y la justicia socialista» que supuestamente se había perdido y que se «estaba recuperando».

En el ámbito económico los jruschovistas declararon como errónea e incorrecta la línea y los métodos de desarrollo y gestión de la economía socialista en todas las ramas, especialmente en la agricultura, rechazando las directivas de Stalin sobre la mejora y desarrollo de las relaciones socialistas de producción en el histórico período de la transición del socialismo al comunismo, y luego bajo el pretexto de superar el «estancamiento» económico y las supuestas dificultades creadas como resultado de la línea «dogmática» de Stalin, se procedió a emprender una serie de «reformas», que allanó el camino a la progresiva degeneración del orden económico socialista e introducir el funcionamiento incontrolado de las leyes económicas del capitalismo.

En el campo de las relaciones internacionales los revisionistas jruschovistas proclamaron como «errónea», «rígida» y «dogmática» la línea de la política exterior de Stalin, la línea del golpe a golpe contra el imperialismo y del determinado apoyo internacionalista para las luchas de liberación y revolucionarias. Ellos la reemplazaron con la política de «coexistencia pacífica», como la línea general de la política exterior del Estado soviético. Ellos proclamaron la convivencia pacífica en todas las direcciones como un «gran descubrimiento», como una «contribución inestimable al desarrollo creativo del marxismo-leninismo», y como «el comienzo de una nueva época en las relaciones internacionales». Todo –la causa de la revolución, de la liberación de los pueblos, de la independencia y la soberanía de los países socialistas–, se sometió a las necesidades de la «coexistencia pacífica» y de «paz a cualquier precio» con el imperialismo, sobre todo con el imperialismo estadounidense. Este fue, de hecho, la línea de capitulación ante el imperialismo, de renunciar a la lucha en contra él, de acercamiento y colaboración con él.

La campaña antiStalin sirvió a los renegados jruschovistas para pasar a la  segunda fase: la de los esfuerzos para el fortalecimiento y la estabilización de la traición en los campos de la economía, la política y la ideología, tanto en casa como en las relaciones exteriores. Esta es la etapa de la codificación de los puntos de vista del revisionismo jruschovista y de la implementación a gran escala de su política.

Nikita Jruschov y su grupo liquidaron por completo al partido proletario marxista-leninista, lo transformaron en una arma del revisionismo para la contrarrevolución, remplazaron las normas marxista-leninistas de la construcción del partido con las normas revisionistas, y por último, lo proclamaron como un «partido de todo el pueblo». Liquidaron la dictadura del proletariado y la proclamaron como una etapa pasada, bajo el pretexto de la transformación del Estado soviético en un «Estado de todo el pueblo», que no es más que una máscara «democrática» que oculta la dictadura contrarrevolucionaria de la nueva clase burguesa representada por los renegados revisionistas. El proceso de la restauración del capitalismo en la economía comenzó a gran escala. La proclamación del «beneficio» como el criterio fundamental y el incentivo del desarrollo económico, la descentralización de enlaces vitales de la gestión económica, el fomento de las tendencias a la abierta propiedad privada, la transformación de la propiedad socialista en un medio de explotación del trabajo que asegure grandes ganancias a la parte de la sección principal de la burguesía burocrática, la apertura de las puertas a la penetración del capital extranjero y, como consecuencia de todo esto, la cada vez más poderosa operación de las leyes de la economía capitalista, la anarquía en la producción y la competencia entre las empresas, la importante reactivación del mercado negro, la especulación, abusos, corrupción, etc., tales son algunas de las características fundamentales de la degeneración burguesa de la economía soviética. Junto a esto, el curso antimarxista de los revisionistas jruschovistas abrió de par en par las puertas a la penetración irresistible de la ideología y cultura burguesa, a la degeneración mortal del pueblo, y en primer lugar de la nueva generación, a la difusión del «modo de vida occidental». 

En el campo de las relaciones internacionales esta etapa se caracterizó por el establecimiento completo de la alianza contrarrevolucionaria de la dirección soviética con el imperialismo estadounidense para compartir el dominio del mundo, a expensas de la libertad e independencia de los pueblos y de los intereses vitales de los países socialistas, de la causa de la revolución y del socialismo. La venta de los intereses de la lucha de liberación nacional del pueblo congoleño, los regateos con el imperialismo estadounidense y el imperialismo germano-occidental, en detrimento de los intereses nacionales de la República Democrática Alemana, la traición contra el pueblo cubano en los días de la crisis del Caribe, las parcelas conjuntas con los imperialistas estadounidenses y los reaccionarios indios contra la República Popular de China, la firma del tratado de mala fama soviético-estadounidense-británico sobre la prohibición parcial de las pruebas nucleares, el sabotaje de las lucha revolucionaria del pueblo vietnamita contra los agresores estadounidenses, y de la justa lucha de los pueblos árabes contra la agresión imperialista israelí, etc. todos estos y otros actos, son eslabones de la larga cadena de alianza contrarrevolucionaria de la dirección soviética con el imperialismo estadounidense.

Toda esta línea contrarrevolucionaria y los puntos de vista antimarxista-leninistas de los revisionistas jruschovistas fueron consagrados en las decisiones del XXIIº Congreso del PCUS de 1961, en especial con en el programa del PCUS adoptado en este congreso, que, debido a la posición dominante de la dirección soviética en el campo revisionista, se convirtió en el código principal de la tendencia del revisionismo moderno internacional.

En este congreso de mala fama se repitieron ahora abierta y públicamente los ataques y monstruosas calumnias contra Stalin. Esto demostró, en primer lugar, que los sentimientos de simpatía hacia Stalin se habían mantenido vivos entre el pueblo soviético y esto preocupaba en gran medida a la camarilla dirigente jruschovista; en segundo lugar, que esta camarilla avanzaba obstinadamente en su camino antimarxista, y en tercer lugar, que necesitaba el «espantajo del stalinismo» con el fin de vencer la resistencia cada vez más decidida que fue en aumento en el movimiento comunista internacional contra su línea traicionero.

Pero la lógica de traición es tal que cuanto más profundamente se sumergen en el pantano, más los asfixia. El revisionismo nació como una tendencia regresiva para salvar al capitalismo de su crisis general. Pero con este agente, está igualmente en una crisis profunda y general de la que nada puede salvarlo. La situación para la cabeza del revisionismo, dirigida por la camarilla dirigente soviética se ha convertido en especialmente grave.

La lucha de los partidos y fuerzas marxistas-leninistas, y la vida misma, que es el mejor juez de todas las políticas, rechazaron la línea y las teorías de la dirección revisionista soviética, expusieron su esencia antimarxista y contrarrevolucionaria. Días difíciles han llegado a los revisionistas jruschovistas. El revisionismo jruschovista ha entrado en la  tercera etapa, que es la etapa de su declive, de su crisis profunda y general, la etapa en que se desarrolla la traición, pero produce frutos amargos y trae derrotas a los revisionistas». (Enver Hoxha; La demagogia de los revisionistas soviéticos no oculta su rostro traidor; Publicado en el periódico Zëri i Popullit, 10 de enero de 1969)