«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 11 de agosto de 2016

Problemas económicos del socialismo en la URSS; Stalin, 1952

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«Se dice que la producción mercantil deberá en todas las condiciones conducir, y que conducirá inevitablemente, al capitalismo. Eso no es cierto. Eso no ocurre siempre ni en todas las condiciones. No se puede identificar la producción mercantil con la producción capitalista. Son dos cosas distintas. La producción capitalista es la forma superior de la producción mercantil. La producción mercantil únicamente conduce al capitalismo si existe la propiedad privada sobre los medios de producción, si la fuerza de trabajo aparece en el mercado como una mercancía que el capitalista puede comprar y explotar en el proceso de la producción, si, por consiguiente, rige en el país el sistema de la explotación de los obreros asalariados por los capitalistas. La producción capitalista comienza allí donde los medios de producción están concentrados en manos privadas, y los obreros que no poseen medios de producción, se ven constreñidos a vender su fuerza de trabajo como una mercancía. Sin eso no hay producción capitalista». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952)


Introducción de Bitácora (M-L)

Continuando con la edición de documentos enfocados en la economía política socialista, en esta ocasión ponemos a vuestra disposición la que por mucho tiempo fue entendida como una obra maestra de la economía política marxista-leninista, y considerada como una de las últimas más notables obras de Stalin en el campo teórico.

En este documento se exponen las que han de ser consideradas las leyes generales de la economía política marxista-leninista. Así mismo en estas líneas se diseccionarán los fundamentales problemas a los que se ha de enfrentar la economía en la construcción del socialismo, y se exponen los principios sobre los cuales ha de descansar la solución de los mismos. Vemos por ello necesaria la promoción de esta obra, junto a otros documentos de economía de Stalin como el compilado: «Cinco conversaciones con los economistas soviéticos» que recoge entrevistas y opiniones sobre temas concretos de economía entre los años 1941-1952.

La vigencia de esta obra fue incuestionable en todos los países socialistas y en el resto de partidos comunistas del mundo. ¿Pero a qué motivos responde la redacción de esta obra?:

1) La poca educación económica de los cuadros y la necesidad de un manual de economía política.

Stalin criticó en varias reuniones de los años 50 el insuficiente nivel en general de formación de los cuadros comunistas incluyendo teóricos y economistas, y no solamente aludía esta situación a los países donde los comunistas no estaban en el poder y tenían poca influencia, sino que se refería en particular a los países donde los partidos comunistas ejercían el poder, incluyendo a la Unión Soviética:

«Nuestros cuadros no tienen una educación económica profunda». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Actas de la discusión, 22 de febrero de 1950)

Mientras que Stalin veía:

«Es necesario que nuestros cuadros tengan un profundo conocimiento de la teoría marxista». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Actas de la discusión, 24 de abril de 1950)

Y defendía que era necesario que dicha formación ideológica no se aprendiera de forma dogmática a través de terceros o a simple «golpe de citaciones», sino en base a un estudio más profundo y tomando las obras de los clásicos de primera mano. Decía que esta profunda educación era necesaria ya que de otra manera:

«Si esto sigue de esta manera, la gente pronto podría degenerar». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Actas de la discusión, 24 de abril de 1950)

Por todo esto, Stalin comentaría la publicación del futuro «Manual de economía política» era necesaria:

«Debido al insuficiente nivel de desarrollo marxista de la mayoría de los partidos comunistas de los demás países, un manual así sería también de gran utilidad a los cuadros comunistas no jóvenes de esos países». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1 de febrero de 1952)

Stalin tenía pues, razón de combatir como enemigos, a los que presentándose como autoridades teóricas autorizadas del marxismo-leninismo, carecían de una preparación teórica válida, mientras caían en claros errores antimarxistas y se mostraban incapaces de comprender y corregir sus errores.

2) La necesidad de refutar teorías revisionistas.

Esta obra económica fue un duro golpe a los revisionistas de la Unión Soviética donde expresaban una creciente tendencia hacia la conciliación con el imperialismo, el relajamiento de la vigilancia y la autosatisfacción, como también fue un ataque contra los revisionistas de los países de las democracias populares donde algunos elementos expresaban tendencias de integración del kulak y la exageración de las particularidades nacionales. Los marxista-leninistas de las democracias populares –como Klement Gottwald, Bolesław Bierut y Enver Hoxha– reconocieron en la tribuna del XIXº Congreso del PCUS celebrado poco meses después, que la publicación de la obra Stalin había dado un:

«Servicio de inestimable importancia para todos los partidos comunistas en el poder». (François Fejtő; Historia de las democracias populares, Tomo I: La era de Stalin 1945-1952, 1992)

El peso teórico de esta obra en la Unión Soviética fue de importancia cardinal hasta mediados de 1953, cuando se aplicaron las reformas económicas de Jruschov que entraban en contradicciones con el contenido de la obra y el marxismo-leninismo, poco después la obra empezó a desaparecer debido a la censura impuesta tras el aciago XXº Congreso del PCUS de 1956, dejando que sólo aparecieran citas de la misma cuando la obra era criticada por los economistas revisionistas jruschovistas. En el panorama internacional, el resto de revisionismos hicieron algo similar, de ser una obra ampliamente reconocida y que por supuesto formalmente era promocionada por muchos elementos oportunistas y revisionistas –todavía no destapados– antes de 1953, dicha misma obra pasó a ser blanco de crítica de los revisionistas para poder así implantar sus teorías revisionistas. Así es como sucedió por ejemplo en la China con la conocida crítica de Mao Zedong a esta obra. Sobra decir que las críticas que unos y otros revisionistas brindaron en una y otra parte del mundo: jruschovistas, maoístas, titoistas y otros se diferenciaban poco en su forma, además de compartir un contenido de similar corte antimarxista.

Entendiendo el contexto de la publicación de esta obra, esta viene precedida de una confrontación directa de Stalin contra las manifestaciones revisionistas cuyas teorías económicas incorporaban las bases que posibilitaban la degeneración ideológica de los cuadros y la restauración del capitalismo en la Unión Soviética. Esta obra se lanzaba pues tras la implacable lucha de Stalin en el interior contra las tesis revisionistas del soviético Voznesensky, o la lucha en el exterior contra las teorizaciones de Tito en Yugoslavia; recuperando ambos autores las tesis de Bujarin en la economía, tesis que precisamente Stalin ya había refutado en los años 30. Las ideas revisionistas a la que nos referimos son las que promovían «ley del valor» como rector en todas las esferas inclusive haciendo que la planificación económica girara en torno a ésta, la «descentralización económica», la «autonomía y rentabilidad de las empresas», la «predominancia del estimulo material al estimulo moral», la «venta de los medios de producción en las cooperativas», negar el carácter objetivo de las leyes de la economía política para satisfacer objetivos políticos subjetivos, y un sinfín de tesis similares que los revisionistas previos a la edición de esta obra, también los posteriores, siempre han hecho parte de su cuerpo teórico-práctico. Un ejemplo:

«La ley más elemental que rige los costos de producción y distribución de bienes es la ley del valor. (...) En la economía socialista de la ley del valor significa la necesidad de calcular y planificar en términos de dinero el costo de producción. (...) El plan del Estado en la Unión Soviética como sistema económico hace uso de la ley del valor para establecer las proporciones necesarias en la producción y distribución del trabajo social y el producto social. (...) La ley del valor opera no sólo en la producción, sino también en el intercambio de productos. En los precios en la economía socialista también son otro campo de la expresión monetaria del valor del producto, o su coste de producción y, en última instancia, de la cantidad de trabajo socialmente necesario invertido en su producción. (...) La ley del valor opera también en la distribución del trabajo mismo entre las distintas ramas de la economía nacional de la Unión Soviética. (...) Las siguientes características distintivas deben tenerse en cuenta en cuanto a la planificación y organización de la producción en empresas industriales soviéticas durante el período de economía de guerra: la contabilidad de costes estricta, la ganancia y la pérdida contable, y reducción de los costes de producción. (...) Para lograr un nivel importante de la producción, es importante crear un sistema de premios de incentivo personal para elevar la producción. (...) El socialismo científico no niega la importancia en la economía socialista de la ley de valor, de los precios de mercado, de las ganancias y pérdidas en la contabilidad. (...) En cuanto a la contabilidad de pérdidas y ganancias que se representan en la economía soviética, no sólo no es contraria al sistema socialista de economía, sino que sirve como un estímulo importante para el desarrollo de la producción socialista, en la medida en que contribuye al crecimiento de las ganancias». (Alexander Voznesensky; La economía de guerra de la Unión Soviética durante la Gran Guerra; 1947)

En una sección de esta obra se critica los errados conceptos sobre la ley del valor o la negación de las leyes objetivas en la economía. Se trata de párrafos dedicados a las teorías de Voznesensky, no se le nombra, pero se sabe que se refiere a él porque meses antes habían tenido agrias discusiones al respecto, las respuestas de Stalin a otros economistas en esta obra también responde a seguidores abiertos o encubiertos de estas teorías.

Se comprende que el ejercicio de Stalin para combatir las ideas económicas burguesas y pequeño burguesas de los revisionistas en el movimiento comunista es titánico, y que dicha obra no es una mera enunciación de ideas subjetivas, sino una lucha para defender la ideología proletaria y su proyecto de emancipación hasta la construcción de la sociedad sin clases de todo elemento que pretenda distorsionar estos principios, siendo esta obra un tesoro teórico vaya.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

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[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

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