«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 29 de septiembre de 2015

La lucha político-ideológica contra el intento revisionista de hacer pasar el idealismo y la metafísica por materialismo-dialéctico


«En la actualidad, los revisionistas juegan un papel particularmente nocivo, por eso la lucha por desenmascararles y destruirles enteramente en el terreno ideológico y político es para nosotros una tarea de primordial importancia. Ahora los revisionistas atacan al marxismo-leninismo por todos los flancos, tanto en relación a la estrategia y la táctica revolucionarias, como en el terreno de la filosofía, la economía política, etc., afectando en una u otra forma las bases teóricas y metodológicas de las otras ciencias, particularmente de las ciencias sociales. Por eso, nuestros estudiosos, investigadores y científicos, incluyendo también a los escritores y artistas, deben ser muy perspicaces y estar en condiciones de separar el grano de la paja, el revisionismo del marxismo-leninismo, estar lo más preparados posible para combatir al revisionismo en todos los terrenos.

Rasgo característico de los revisionistas es que, con el pretexto de las «nuevas condiciones», se lanzan contra las tesis del marxismo-leninismo y pretenden «argumentar» sus propias tesis revisionistas. Dirigen sus ataques fundamentalmente a aquellas cuestiones en las que su demagogia les permitiría encubrir más fácilmente su traición, como es por ejemplo la tentativa de refutar, sobre la base del cambio de la correlación de fuerzas en la arena internacional, toda la teoría sobre la revolución, etc., sin vacilar en actuar también contra otros aspectos de la teoría y la práctica revolucionarias. 

Actualmente el revisionismo está tan lanzado en su carrera hacia el precipicio y se ha hecho tan descarado que no vacila en atacar incluso al materialismo dialéctico e histórico, así como a la teoría económica, las ciencias históricas, la estética marxista, etc. La tendencia es clara: todo se hace para pasar del materialismo al idealismo y de la dialéc­tica a la metafísica; para reemplazar la revolución por la evolución y la lucha de clases por la emulación económica, pacífica; para rechazar el realismo socialista en la litera­tura y el arte y abrir el camino a las corrientes decadentes. El año pasado, en Francia, algunos filósofos miembros del Partido Comunista Francés comenzaron a poner en tela de juicio una serie de cuestiones fundamentales del materia­lismo dialéctico e histórico. Discutiendo el tema de la filo­sofía marxista-leninista, parte de ellos –los revisionistas más avanzados sacaban la conclusión de que, dado que el conocimiento ha llegado a una fase en la que el saber real es desarrollado por las ciencias particulares, la filoso­fía marxista debe limitarse al estudio dela teoría del pensamiento y de sus leyes. Ustedes comprenden, a dónde conduce esto: tiende a reducir la filosofía marxista de una ciencia que estudia las leyes generales del desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento humano, a una ciencia, que estudie solamente este ultimo. De aquí no es difícil pasar a lo que siempre ha sido el objetivo de los ideólogos burgueses y revisionistas; a la negación de la posibilidad del marxismo-leninismo de estudiar y explicar científicamente el desarrollo de la naturaleza y de la so­ciedad, a la negación del propio marxismo-leninismo». (Enver Hoxha; La intelectualidad crece y se desarrolla en el seno del pueblo; Extractos del discurso pronunciado en el encuentro con los representantes de la intelectualidad de la capital, 25 de octubre de 1962)

domingo, 27 de septiembre de 2015

El idealismo inherente en el «Juche» quiebra cualquier intento de tomar un manejo serio en la revolución; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Otra muestra de idealismo imperante que demuestra que al revisionismo coreano no se le puede tomar como una doctrina seria y científica:

«Por poseer independencia, espíritu creador y conciencia el hombre puede forjar su destino con sus propias fuerzas. Para un ente biológico, su destino depende de cómo se adapta al medio ambiente; puede afirmarse que es parte de la naturaleza. Al contrario, el hombre es el dueño y artífice del mundo; forja su destino por su cuenta y transforma el mundo conforme a sus necesidades». (Kim Jong Il; El socialismo es una ciencia, 1994)

Esto está en las antípodas de la concepción marxista-leninista de la naturaleza y sus leyes, mientras que para Kim Il Sung y Kim Jong Il el hombre puede saltarse todas las leyes objetivas de la naturaleza, para Iósif Stalin, el hombre sólo puede conocerlas y en base a sus conocimientos actuar para regularlas en la medida de lo posible –pues no todas son regulables–:

«El marxismo concibe las leyes de la ciencia –lo mismo si se trata de las leyes de las Ciencias Naturales que de las leyes de la Economía Política– como reflejo de procesos objetivos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Los hombres pueden descubrir estas leyes, llegar a conocerlas, estudiarlas, tomarlas en consideración al actuar y aprovecharlas en interés de la sociedad; pero no pueden modificarlas ni abolirlas. Y aun menos pueden formar o crear nuevas leyes de la ciencia. ¿Quiere decir eso que, por ejemplo, los efectos de la acción de las leyes naturales, los efectos de la acción de las fuerzas de la naturaleza sean en absoluto ineluctables, que las acciones destructivas de las fuerzas naturales tengan siempre y en todas partes la fuerza inexorable de elementos que no se someten a la influencia del hombre? No, no quiere decir eso. Si excluimos los procesos astronómicos, geológicos y otros análogos en los que los hombres, incluso cuando han llegado a conocer las leyes de su desarrollo, son verdaderamente impotentes para influir en ellos, en muchos otros casos los hombres no son, en absoluto, impotentes para influir en los procesos naturales. En todos esos casos, los hombres una vez han conocido las leyes de la naturaleza, pueden, tomándolas en consideración y apoyándose en ellas, utilizándolas y aprovechándolas debidamente, reducir la esfera de su acción, encauzar en otra dirección las fuerzas destructivas de la naturaleza y hacer que rindan provecho a la sociedad. (...) ¿Quiere decir eso que los hombres abolieron de esta manera las leyes de la naturaleza, las leyes de la ciencia, que crearon nuevas leyes de la naturaleza, nuevas leyes de la ciencia? No, no quiere decir eso. La realidad es que todo lo que se hace para prevenir la acción de la fuerza destructiva del agua y para utilizar esa fuerza en interés de la sociedad, se hace sin violar en lo más mínimo, modificar o destruir las leyes de la ciencia, sin crear nuevas leyes de la ciencia. Al contrario: todo eso se hace basándose estrictamente en las leyes de la naturaleza, en las leyes de la ciencia, pues cualquier infracción de las leyes de la naturaleza, aun la más mínima, conduciría únicamente a estropearlo todo, lo frustraría todo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952)

Es notable además, la diferencia entre los marxista-leninistas albaneses y los revisionistas coreanos, a la hora de valorar y aplicar el factor objetivo y el factor subjetivo en la lucha de clases, mientras que estos últimos se basaban en pensamientos que se saltaban las leyes y condiciones objetivas de cada suceso en que participaban, los marxista-leninistas albaneses tratan de conocer su base científica para así moverse con paso firme:

«La lucha de clases es una ley objetiva del desarrollo, pero el factor subjetivo juega un papel decisivo en el resultado de esta lucha. Esta lucha es un choque de fuerzas opuestas. Como en toda lucha, un lado gana y el otro pierde, la lucha que está sucediendo en la actualidad entre el socialismo y el capitalismo no está ni mucho menos coronada automáticamente con la victoria del socialismo, aunque en general, el tiempo está trabajando de lado del socialismo. El triunfo del socialismo en todos los países a escala mundial depende de la conciencia, la disponibilidad, la preparación, la organización y la movilización en la lucha de la clase obrera y las demás masas trabajadoras, las condiciones subjetivas del partido de la clase obrera, como el líder de la revolución prepara todo esto». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

Y sigue:

¿Cuál debería ser la relación entre el factor subjetivo al factor objetivo en la lucha de clases? El partido debe seguir una política revolucionaria en una lucha de clases construida sobre la base de su profundo conocimiento y aplicación de las leyes y las condiciones objetivas de esta lucha, debemos educar a las masas en una elevada conciencia socialista debemos preparar y organizar la lucha de clases en el nivel más alto posible, debemos librar la lucha con métodos revolucionarios, siempre junto con las masas, y mediante la autoridad de nuestro liderazgo aplicar sobre la base de las leyes y las condiciones objetivas. Cualquier soporte y acto no conforme con las leyes y condiciones objetivas derivaran inevitablemente, en actos de terrorismo o aventurerismo, en confusión o miedo, hay que tener siempre presente que la pérdida del rumbo en la lucha, la pasividad, o peor aún, la capitulación frente a la presión de los enemigos o las dificultades impuestas por las condiciones naturales de ese momento y sus directos obstáculos, son golpes mortales a la revolución, porque la derrota en la lucha de clases y la revolución, hacen posible que las fuerzas reaccionarias imperialistas, y el revisionismo ganen esta lucha a muerte». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

Cuando un revisionista como Kim Il Sung especula –negando el factor objetivo en la revolución, exagerando las condiciones nacionales específicas, negando las leyes generales de la revolución, o exagerando los cambios producidos en la sociedad–, es porque busca ansiosa y desbocadamente revisar el marxismo para satisfacer su hambre de clase burgués o pequeño burgués: porque una persona de concepciones proletarias y marxista-leninistas sabe que si no respetan estas leyes científicas –las etapas de la revolución, las características generales y específicas de la revolución, los aliados en la revolución, la clase dirigente en la revolución, el papel del partido en la revolución– divagara en mil caminos y direcciones pero jamás en el del socialismo y el comunismo:

«La revolución tiene sus leyes, que son generales y necesarias para cualquier país. La negación de estas leyes conduce al revisionismo. Especulando con los cambios que se operan en el mundo y con las condiciones nacionales específicas, los revisionistas han sustituido las verdades universales del marxismo-leninismo por sus tesis y conclusiones antimarxistas y contrarrevolucionarias. Pero no menos nocivas son las concepciones dogmáticas de los que pasan por alto las peculiaridades nacionales, rechazan hacer el análisis de la situación real, fabrican esquemas en los que intentan encajar la realidad de diferentes países, absolutizan la experiencia de un país y la dan por universal, hablan de una revolución continental y niegan la posibilidad de la victoria de la revolución en uno o en algunos países por separado». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971) (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)

sábado, 26 de septiembre de 2015

Stalin sobre el capitalismo y sus crisis


«En el transcurso de más de cien años se producen crisis económicas periódicas, que se repiten cada doce, diez, ocho y menos años. Durante este período, los gobiernos burgueses de todas las categorías y matices, los políticos burgueses de todos los grados y aptitudes, todos sin excepción, han intentado probar sus fuerzas en la «prevención» y «eliminación» de las crisis. Pero todos ellos han fracasado. Han fracasado porque es imposible prevenir o eliminar las crisis económicas dentro del marco del capitalismo. ¿Qué tiene, pues, de sorprendente que los políticos burgueses de ahora fracasen también? ¿Qué tiene, pues, de sorprendente que las medidas de los gobiernos burgueses no conduzcan en la práctica a la atenuación de la crisis, al alivio de la situación de los millones de trabajadores, sino a nuevas rachas de quiebras, a una nueva ola de paro forzoso, a la absorción de las asociaciones capitalistas menos fuertes por las más poderosas?

La base de las crisis económicas de superproducción, su causa, reside en el sistema mismo de la economía capitalista. La base de la crisis se halla en la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma capitalista de apropiarse los frutos de la producción. Esta contradicción fundamental del capitalismo se manifiesta en la contradicción entre el aumento gigantesco de la capacidad de producción del capitalismo, aumento cuyo fin es obtener el máximo de beneficios para los capitalistas, y la reducción relativa de la demanda solvente de los millones de trabajadores, cuyo nivel de vida los capitalistas se esfuerzan constantemente por mantener en los límites mínimos. Con objeto de vencer en la competencia y de exprimir los mayores beneficios posibles, los capitalistas se ven obligados a desarrollar la técnica, a practicar la racionalización, a intensificar la explotación de los obreros y a elevar al máximo la capacidad de producción de sus empresas. Para no quedar rezagados, todos los capitalistas no tienen más remedio que seguir, sea como sea, este camino de desarrollo furioso de la capacidad de producción. Pero el mercado interior y el exterior, la capacidad adquisitiva de los millones de obreros y campesinos, que son, en fin de cuentas, los compradores fundamentales, permanecen a un bajo nivel. De ahí las crisis de superproducción. De ahí resultados conocidos, que se repiten más o menos periódicamente, y en virtud de los cuales las mercancías quedan sin vender, la producción se reduce, aumenta el paro forzoso, bajan los salarios y, con ello, se acentúa todavía más la contradicción entre el nivel de la producción y el de la demanda solvente. La crisis de superproducción es un exponente de esta contradicción en formas violentas y destructivas.

Si el capitalismo pudiera adaptar la producción no a la obtención del máximo de beneficios, sino al mejoramiento sistemático de la situación material de las masas populares, si pudiera hacer que los beneficios no sirviesen para satisfacer los caprichos de las clases parasitarias, para perfeccionar los métodos de explotación y para exportar capitales, sino para elevar de manera sistemática la situación material de los obreros y campesinos, no habría crisis. Pero entonces el capitalismo dejaría de ser capitalismo. Para suprimir las crisis, hay que suprimir el capitalismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Informe Político del Comité Central ante el XVIº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 29 de junio de 1930)

jueves, 24 de septiembre de 2015

Sobre la disolución de la Kominform por los jruschovistas

Tito y Jruschov en 1955

«3) Entre los principios fundadores de la Kominform entraba la libre adhesión de cada partido a la misma, el libre derecho de representación de cada delegado a presentar en la Kominform como se expresó en la resolución de su fundación, algo que se mantuvo vigente al menos desde 1947 hasta 1953:

«La Conferencia comprueba que la ausencia de contactos entre los partidos comunistas que en la misma han estado representados representa, en la situación actual, serios inconvenientes. La experiencia ha demostrado que una falta tal de ligazón entre los partidos comunistas es grandemente perjudicial y no podría justificarse. La necesidad de un intercambio de experiencias, la coordinación libremente consentida de la acción de los partidos interesados, reviste en estos momentos particular agudeza en las condiciones complicadas de la situación de la post-guerra en que la ausencia de una ligazón entre los partidos comunistas puede conducir a una situación perjudicial para la clase obrera. En consecuencia, los participantes en la Conferencia se han puesto de acuerdo sobre lo siguiente-: 1) Se creara un Buró de Información [Kominform] de los representantes del Partido Comunista de Yugoslavia, del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, del Partido Comunista de Rumanía, del Partido Comunista Húngaro, del Partido Obrero Polaco, del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, del Partido Comunista Francés, del Partido Comunista de Checoslovaquia, del Partido Comunista de Italia. 2) El Buró de Información tendrá como tarea la de organizar el intercambio de experiencias y, en caso de necesidad, la coordinación de la actividad de los partidos comunistas sobre la base de un libre consentimiento.3) El Buró de Información estará compuesto por representantes de los Comités Centrales, a razón de dos por cada uno de ellos. Los delegados de los Comités Centrales deben ser nombrados y reemplazados por los Comités Centrales interesados. 4) El Buró de Información editara un órgano bimensual y más tarde semanal. El órgano, será editado en francés y ruso, y, en la medida de sus posibilidades, en otras lenguas. 5) La residencia del Buró de Información se fija en Belgrado». (Kominform; Resolución sobre el intercambio de experiencias y la coordinación de la actividad de los partidos representados en la Conferencia, 1947)

¿Pero cómo es posible que a partir de 1953 estos principios cayeran en meras palabras vacías y decorativas? ¿Cómo es posible que se permitiera en 1955 que la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética, o más bien la camarilla de Jruschov anulara varias de las resoluciones posteriores de la Kominform como la de 1948 ó 1949?:

«En mayo de 1955, Jruschov, sin recibir la aprobación de los demás partidos, resolvió refutar las decisiones del Kominform y las apreciaciones de todos los partidos comunistas y obreros sobre la traición de la camarilla de Tito, y viajar a Belgrado encabezando una delegación del partido y del gobierno soviético. Jruschov quiso imponer a los demás partidos esta decisión unilateral, injusta y arbitraria. Sólo dos días antes de su partida informó al Partido del Trabajo de Albania de este hecho consumado y solicitó su aprobación para refutar la resolución del Kominform de noviembre de 1949 y para reexaminar la de junio de 1948 que ponían al descubierto la traición de la dirección yugoslava. Reclamaba, al mismo tiempo, la aprobación del texto de una «decisión» sobre este problema, redactado por él mismo y que debía publicarse en nombre del Kominform ¡sin que éste se hubiese reunido!  A pesar de la gran confianza que el Comité Central del Partido del Trabajo de Albania tenía en el Partido Comunista de la Unión Soviética, vio con bastante desconfianza este gesto de Jruschov y mediante una carta fechada el 25 de mayo de 1955, dirigida al Comité Central del PCUS, se pronunció contra el viaje de Jruschov a Yugoslavia y contra la rehabilitación de la camarilla de Tito. (...) El Comité Central del PTA solicitaba al CC del PCUS que estas cuestiones fuesen examinadas en el curso de una reunión de los partidos miembros del Kominform, a la cual debería ser invitado también el PTA para dar su opinión». (Partido del Trabajo de Albania; Historia del Partido del Trabajo de Albania, 1982)

¿Cómo es posible que los partidos comunistas participantes y firmantes de la resolución de 1947 que juraron ser fieles a unos principios revolucionarios y honestos permitieran tal intromisión de un solo partido en las históricas decisiones del organismo? ¿Cómo se permitió que este mando unilateral fuera usado además para suspender las críticas al oportunismo y rehabilitar al revisionismo internacional? Estos hechos solo se puede explicar conociendo que en la máxima dirección de todos estos partidos se habían expulsado antes de 1955 a los verdaderos marxista-leninistas y que los que quedaban eran  cobardes, que nunca habían sido marxista-leninistas o que habían degenerado.

En la declaración de abril de 1956 de la disolución de la Kominform, se decía que la misma se disolvía porque había solventado los problemas de falta de información y coordinación entre los partidos comunistas y las deficiencias derivadas como posibles desviaciones de los principios; aunque esto hubiera sido cierto no habría necesidad de disolver un órgano como la Kominform, pues su actividad y principios no suponían un prejudicio sino un gran beneficio para los partidos comunistas y el movimiento marxista-leninista, pero lo cierto es que tal afirmación proclamada por el jruschovismo no era cierta, pues para 1956 bajo la permisión de buscar la «vía específica al socialismo» cada partido de la Kominform había renunciado a los principios y axiomas marxista-leninistas lo que acarreó desviaciones nacionalistas y el propio alejamiento entre los partidos, sin comentar los grandes daños –sobre todo a los partidos comunistas en el poder–; muestra de la veracidad de estas palabras son los sucesos de gran agitación ese año 1956 en Polonia y Hungría debido a las políticas revisionistas de los partidos comunistas en el poder, ¡gobiernos que estaban llevando al país al caos y la contrarrevolución siendo ahora encabezados por viejos desviacionistas criticados en su día por la Kominform como Nagy o Gomułka!
». (Equipo de Bitácora (M-L)La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Paradojas históricas: los dirigentes yugoslavos criticando al revisionismo en la Kominform

Aleksandar Ranković, Josip Broz Tito, Milovan Đilas y Edvard Kardelj en 1953

«Analicemos por un momento la «maravillosa paradoja» que la historia nos lega con la cuestión de la crítica yugoslava a la delegación francesa e italiana en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947. Como hemos visto Milovan Đilas y Edvard Kardelj fueron protagonistas en esta crítica. Pero ¿Qué sabemos hoy de ellos?

–Milovan Đilas fue uno de los teóricos más importantes del Partido Comunista de Yugoslavia, fue uno de los personajes que ayudaron a Tito para que los titoistas ganaran definitivamente la hegemonía dentro del partido durante el cisma con la Kominform y sus partidos en 1948. Cisma que recordemos se produjo a causa de las teorizaciones antimarxistas que ciertos jefes de partido del PCY empezaban a vociferar cada vez de forma más abierta, teorizaciones chovinistas, bujarinistas, antisoviéticas, y después incluso anarco-sindicalistas, que en su conjunto desataron una repulsa mundial.

Este cisma que desató una lucha entre los partidarios de corregir las desviaciones del marxismo-leninismo como Arso Jovanović, Sreten Zujovic, Andrija Hebrang; y los partidarios de continuar con tal camino de Tito como, Aleksandar Ranković, Koča Popović, y otros.

En el desarrollo y asentamiento de las teorías titoistas de revisión del marxismo-leninismo Đilas sería el ala más derechista del partido, de hecho, las críticas que empezó a verter al mismo partido y gobierno revisionista yugoslavo por no darle un giro aún más derechista en ciertos campos, devino en que fuera expulsado del PCY en los 50.

–Edvard Kardelj fue otra figura clave en las teorizaciones del PCY, que como Milovan Đilas se había puesto a favor de Tito en su postura respecto a la Kominform, y en los años siguientes sus teorizaciones sobre todo económicas ocuparon un papel especial dentro del partido y gobierno yugoslavo.

Curiosamente, ambos personajes fueron los que estuvieron presentes en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947 apoyando la crítica del soviético Andréi Zhdánov a los errores del PCF y el PCI, pero paradójicamente, criticaban o mejor dicho se sumaban a la crítica de Zhdánov de unos errores que en el propio PCY cometían ya en ese momento o cometerían en breve como objetivamente se probaría en la IIº Conferencia de la Kominform de 1948. Errores de los dirigentes yugoslavos que fueron discutidos y denunciados por la Kominform y que no solo se cometerían y se confirmarían «en tiempos de Stalin de 1947-1953», sino también después de su muerte, donde si cabe el descaro revisionista de los titoistas se amplificaría con nuevas teorizaciones antimarxistas.

Como hemos adelantado durante el documento, las acusaciones de los partidos comunistas hacia los delegados franceses e italianos sobre ciertas desviaciones del marxismo, en realidad el tiempo confirmaría que el revisionismo yugoslavo las había establecido o que lo haría en un futuro ¿Exageramos? Ni mucho menos:

1) Las acusaciones de browderismo respecto al partido, de «querer disolver el partido», precisamente sería cometida por los revisionistas yugoslavos quienes disolvieron el partido en el frente y proclamaron que el frente era el director de la sociedad por encima del partido;

2) Las acusaciones de propagar el eslogan socialdemócrata de «ni Washington ni Moscú serían cometidas por los revisionistas yugoslavos. Es más, tal eslogan se cristalizaría bajo la teorización de la política exterior del «no alineamiento»;

3) Las acusaciones de albergar ilusiones bujarinistas del «tránsito pacífico al socialismo de las clases explotadoras» serían cometidas por los revisionistas yugoslavos diciendo que en su país «las clases explotadoras que lucharon contra el hitlerismo se integrarían pacíficamente en el socialismo»;

4) Las acusaciones de tener un franco «cretinismo parlamentario» serían cometidas por el revisionismo yugoslavo, estos apoyaron la teorización eurocomunistas «del tránsito pacífico al socialismo» a través del sistema parlamentarista burgués;

5) Las acusaciones de que en el partido francés «cualquiera podía entrar y salir» y que su unidad solo era formal serían cometidas por el partido yugoslavo quién declararían que todo el mundo más allá de su herencia social, creencia religiosa o visión política podía integrarse sin que influyera en el desempeño como miembro del partido. Finalmente el único requisito para formar parte del partido sería legitimar la camarilla de Tito y a este como su «Líder»;

6) Las acusaciones de que el partido francés tomaba la cuestión colonial sin darle un cariz marxista con su respectivo análisis de clase fueron desviaciones que luego serían cometidas por los revisionistas yugoslavos en el marco de la teoría del «no alineamiento» que apostaba, y sigue apostando hoy en día, porque cada país colonial o neocolonial se vendiera al mejor postor imperialista, a la vez que igualaba a países socialistas y capitalistas;

7) Las acusaciones de falta de valor para la autocrítica reclamada a los delegados franceses por sus errores de línea, fue otro de los puntos que causaron la reclamación de todos los partidos comunistas ante los yugoslavos poco tiempo después tras analizarse y exponerse los errores de la dirigencia yugoslava y recibir de esta más que negaciones sin argumentación, respuestas vanidosas y ultrajantes.

8) Las acusaciones hecha a franceses e italianos de falta de una consciencia de la importancia de aplicar el internacionalismo proletario en la cuestión griega, eran claramente hipócritas, pues los propios yugoslavos habían traicionado la confianza del pueblo griego durante la Segunda Guerra Mundial cometiendo actos hostiles, chovinistas, y en breve se intensificarían doblemente sus acciones nacionalistas tras la ruptura con la Kominform.

Esto demuestra nuestra hipótesis sobre los revisionistas y sus diversas tácticas de camuflaje que hemos comentado en alguna ocasión:

«¿Cómo se explica el radicalismo [en este caso de los delegados yugoslavos - Anotación de Bitácora (M-L)] que incluso muchos de estos elementos revisionistas tuvieron hacia otros desviacionistas y revisionistas que si fueron denunciados y expulsados públicamente [en este caso sobre los delegados franceses e italianos - Anotación de Bitácora (M-L)]? Los del tipo (1) veían una oportunidad manifiesta para aumentar su prestigio y para acusar falsamente a rivales de su partido de cometer la desviación que se estaba criticando en la Komintern [y en este caso Kominform - Anotación de Bitácora (M-L)]; los del tipo (2) aunque incluso podían coincidir con las tesis de los elementos desviacionistas que se estaban criticando en esos momentos, no se podía permitir solidarizarse con él, o se sospecharía que no había superado sus viejas desviaciones, por lo que mecánicamente también criticaba al desviacionismo de moda, también acusarían falsamente a otros verdaderos marxista-leninistas ya que de caer el partido en esta trampa les libraba del peso de estar bajo la atención de personas honestas y fieles al marxismo-leninismo que no dudarían en denunciarles de nuevo si volvían a dar un paso en falso, por último las purgas en nombre de librar al desviacionismo de moda servía para convencer y hacer olvidar al partido del viejo coqueteo de estos miembros con el oportunismo; y los del tipo (3) no entendían bien el porqué de las críticas a las tesis desviacionistas ni porque las críticas suponían una desviación de los axiomas del marxismo-leninismo, pero apoyaba todo tipo de lucha contra tal desviacionismo ya que para ellos, todo ataque contra la línea oficial del partido no debía ser cuestionada y era una ofensa». (Introducción del Equipo de Bitácora (M-L) al documento de Georgi Dimitrov: «La clase obrera contra el fascismo» de 1935, 25 de abril de 2013)

En el caso de los revisionistas yugoslavos, coincidían con los elementos tanto del tipo (1) como del tipo (2), eran elementos que aprovechaban las deficiencias de otros elementos –bien en su partido a nivel nacional o bien a nivel internacional de otros partidos– para envalentonarse y ganar prestigio, siendo esta falsa imagen de revolucionarios puros, y de larga carrera, un futuro escudo si su naturaleza y sus intenciones eran destapadas más adelante. A su vez, varios de los elementos del Partido Comunista de Yugoslavia como Tito mismo, habían sido reprendidos por los partidos y representantes de la Komintern, por lo que el lenguaje afilado de los delegados yugoslavos en la crítica hacia los delegados franceses e italianos en la Kominform, era un buen escaparate para intentar convencer al resto de que ellos habían superado sus deficiencias de la época de la Komintern y que ahora incluso podían contribuir a la corrección de las deficiencias de otros partidos». (Equipo de Bitácora (M-L)La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)

martes, 22 de septiembre de 2015

La teorías económicas claudicadoras y neocolonialistas de los revisionistas en los años 40

Palmiro Togliatti y Maurice Thorez

«Tanto el PCF como el PCI creían que sus países necesitaban para restaurar la economía destruida de la «guerra», la «ayuda» estadounidense, por supuesto no parecían ser conscientes de lo que suponía para la soberanía nacional francesa e italiana el plegarse a esta «ayuda» estadounidense de préstamos, créditos, y demás. Anna Pauker les reclamó que dichos partidos ni siquiera habían considerado la posibilidad de restaurar su economía a los niveles anteriores de guerra basándose en sus propias fuerzas, e incluso apoyándose en el resto de países del campo socialista, añadiendo que parecía que tales partidos olvidaban la experiencia de la Unión Soviética de la época de Lenin y luego de Stalin respecto a la restauración de la economía sin necesidad de hipotecar su soberanía, e incluso ignoraban la lección contemporánea de muchos países de democracia popular, o la lucha de los partidos comunistas fuera del poder como el Partido Comunista de Grecia, que frente a la actitud de los monarco-fascistas de dejar neocolonizar y manejar el país por los imperialistas anglo-estadounidenses ellos respondían dándole la «bienvenida» con las armas en la mano:

«En su propaganda el Partido Comunista Francés parte de la idea de que necesita los créditos estadounidenses. Nos enteramos de que el camarada Luigi Longo también hace lo mismo, aunque él hable de defender más firmemente la soberanía nacional. ¿Es correcto que los comunistas admitan una necesidad de ayuda estadounidense? El pueblo entonces dirá: incluso los valientes comunistas admiten que necesitamos la ayuda de los Estados Unidos. Y ya que no podemos arreglarnos sin los créditos, tendremos que prescindir de la soberanía. Ni el PCF ni el PCI han planteado la cuestión de si es posible vivir sin los créditos estadounidenses, si sería posible restaurar el país, basándose en primer lugar, con las propias fuerzas. ¿Por qué estos partidos han olvidado el heroico ejemplo de la Unión Soviética, que restauró su economía en las condiciones de bloqueo y cerco hostil, donde nadie le respaldaba? ¡Sin embargo, a día de hoy los pueblos si cuentan con la Unión Soviética a su lado! ¿Por qué no seguir el ejemplo de Grecia? Grecia recibe la «ayuda» estadounidense, pero el Partido Comunista de Grecia lucha contra esta ayuda, ha procedido con la movilización de los pueblos contra el imperialismo estadounidense. Hay otros países que no estaban recibiendo la «ayuda» estadounidense. Ellos están tensando cada nervio para restaurar sus economías sin la «ayuda» estadounidense. Esto, es lo que los camaradas franceses deberían haber dicho a su pueblo. Deberían haber demostrado que, aunque se trata de un camino largo y difícil, es un camino que el pueblo francés también puede tomar». (Anna Pauker; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 25 de septiembre de 1947)

La crítica de Anna Pauker, y de muchísimos marxista-leninistas, a la sumisión de algunos cuadros de los partidos comunistas a la llamada «ayuda» de los imperialismos para restaurar la economía nacional, fue un estímulo para corregir estas posiciones oportunistas dentro de los partidos comunistas de todo el mundo. El hecho más claro está en los líderes chinos bajo el liderazgo de Mao Zedong y Liu Shao-chi quienes habían proclamado en los informes al VIIº Congreso del PCCh de 1945 que China debería promover la propiedad privada de las clases explotadoras nacionales sumado al hecho de recibir grandes créditos de los países capitalistas desarrollados como Estados Unidos para restaurar la economía y para industrializarse:

«La lucha por la democracia en china requiere de un prolongado periodo. Sin una nueva democracia, un Estado unido, sin un desarrollo de la nación democrática, sin un libre desarrollo de la economía privada capitalista y la economía cooperativa, sin un desarrollo nacional, científica y popular cultura de nueva democracia, sin la emancipación y desarrollo de miles de millones de personas, en breve tiempo, sin ser cuidadosos con la nueva revolución democrático-burguesa, el tratar de construir una sociedad socialista sobre las ruinas del orden colonial, semicolonial y semifeudal sería un sueño utópico. (...) Se necesitan grandes cantidades de capital para el desarrollo de nuestras industrias. Ellos vendrán principalmente de la riqueza acumulada por el pueblo chino, y al mismo tiempo de la asistencia extranjera. Damos la bienvenida a las inversiones extranjeras si tales son beneficiosos para la economía de China y se realizan de acuerdo con las leyes de China. Se pueden expandir rápidamente y a gran escala empresas rentables tanto para el pueblo chino como para los extranjeros, siendo la industria pesada y la modernización de la agricultura, una realidad cuando lo que hay es una firme e interna paz internacional, y cuando dichas reformas políticas y agrarias se realizan a fondo. Sobre esta base, hemos de ser capaces de absorber grandes cantidades de inversiones extranjeras. Una política regresiva y económicamente empobrecida para China no será rentable ni para el pueblo chino ni para los extranjeros». (Mao Zedong; La lucha por una nueva China; Informe en el VIIº Congreso del Partido Comunista de China, 24 de abril de 1945)

El peligro de propagar con éxito esta tesis oportunista se doblaba si cabe en los países coloniales y semicoloniales donde los partidos comunistas estaban tomando el poder, ya que algunos de sus líderes redoblaban la tesis bajo la pobre argumentación de que se trataban de países atrasados y que tras la guerra la Unión Soviética no podría proporcionar a China lo que esta demandaba. Estas tesis estaban en plena consonancia con las teorías del líder del Partido Comunista de los Estados Unidos Earl Browder quién escribiría varios libros en los años 40 y 50 alabando la visión de los revisionistas chinos sobre la propiedad privada nacional y extranjera, y recomendó al gobierno estadounidense buscar nuevos mercados en Asia y en China. Earl Browder sería desenmascarado en esos años como revisionista por seguir manteniendo estas y otras posiciones imperialistas cuando fueron criticadas por los marxista-leninistas de todo el mundo, Mao Zedong en cambio fue más inteligente y viendo el destino de su amigo Browder, y poco después el descubrimiento del revisionismo yugoslavo en 1948 –que era otro revisionismo que abogaba la posibilidad de construir el socialismo en base a cantidades ingentes de créditos y préstamos imperialistas–, más la propia Guerra de Corea de 1950, retiró oficialmente del Partido Comunista de China tal programa, y lo guardo hasta la muerte de Iósif Stalin en 1953 cuando ya con la restauración de las relaciones sino-estadounidenses, y sin peligro de ser acusado de browderista y titoista como algo negativo, pudo sacar a flote de nuevo tal programa y ponerlo en práctica en los 70. La política de apoyarse principalmente en los créditos de los países imperialistas y sus organismos como hizo Yugoslavia y China se haría común en varios de los países ex coloniales que habían obtenido su independencia, pero también en las ex democracias populares donde sus líderes revisionistas les llevaron a acarrear enormes deudas con organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), como sería el caso de Polonia o la propia Rumanía, causando incluso el propio colapso económico y político del sistema revisionista-capitalista.

Con esto vemos la importancia teórica para los marxista-leninistas actuales de las críticas de la Kominform sobre el Plan Marshall, demostrándose el peligro para la soberanía nacional que suponía la exportación de capitales de la potencia imperialista no solo hacia los países dependientes y atrasados como podrían ser algunos de Europa o Asia, sino inclusive para países desarrollados e imperialistas en decadencia como Francia que terminaron por aceptar la marshalización de sus economías, un lazo económico con el imperialismo estadounidense que marcaría el panorama económico-político del imperialismo francés en las décadas siguientes en que Francia quedó encuadrada en los grupos económicos, políticos, militares y culturales de Estados Unidos». (Equipo de Bitácora (M-L)La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)

La «cruzada nacional de alfabetización», la educación militarizada y la cultura general; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Al respecto de las mejoras sociales y los programas de asistencia queremos hacer hincapié en la cuestión de la educación en general, y en particular sobre la alfabetización, ya que incluso en este tema se ha partido desde puntos alejados de toda coherencia científica. Recordemos que la educación es un importante vehículo de revolucionarización de las masas trabajadoras, y de hecho es esencial para la transformación de la superestructura en que se apoya el viejo orden, pero no solo eso, sino que en el nuevo Estado proletario, la lucha por la nueva cultura, la lucha en el campo ideológico es determinante para saber si el proceso se encamina hacia un Estado proletario y socialista, si avanza camino a la abolición del Estado capitalista y todas las clases, o si degenera y se restaura el Estado capitalista y burgués:

«La gran conclusión que extraen de la experiencia histórica es que las victorias de la revolución en los campos de la política y la economía no pueden ser consideradas garantizadas sin el triunfo también de la revolución en el campo ideológico. El librar con éxito esta lucha tiene una importancia decisiva, ya que, en última instancia, tiene que ver con la cuestión de si el socialismo y el comunismo se construirán y la restauración del capitalismo es evitada, o si las puertas se abren de golpe a la propagación de la ideología burguesa y revisionista y el retorno al capitalismo será permitido». (Jorgji Sota; Sobre la dictadura del proletariado y la lucha de clases en Albania; Informe presentado en la Conferencia científica sobre el pensamiento teórico del Partido del Trabajo de Albania y el Camarada Enver Hoxha, 1983)

Apuntemos que en marxismo-leninismo se comprende como «superestructura» a ese todo que conforman la «cultura y la tradicionalidad» que está determinada por la época histórica y las relaciones de producción pero que a su vez influye en la estructura material, de hecho: la superestructura, por esta característica, es uno de los factores de reproducción capitalista en una sociedad socialista:

«El resultado general al que llegué y que una vez obtenido sirvió de hilo conductor a mis estudios puede resumirse así: en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia». (Karl Marx; Prólogo a Contribución a la crítica de la Economía Política, 1859)

El albanés Enver Hoxha en alarde de una fina compresión del marxismo-leninismo, basándose en los estudios de las obras de Marx y Engels, explica así la predominancia de la base material y la economía como pilar que da como conclusión la superestructura y las ideas-cultura, dando con ello indirectamente un serio correctivo al idealismo y metafísica de toda estirpe de revisionistas modernos:

«Engels nos aclara que, en último análisis, el factor más importante, el factor decisivo en la historia es la «producción y la reproducción» de la vida real. Esto debe ser bien entendido, nos enseña, es decir, la economía es la base, pero no el único factor determinante, ya que existen asimismo otros elementos, como son las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las constituciones establecidas por las clases vencedoras, las formas jurídicas, las concepciones religiosas, las diversas teorías políticas, etc. Todo esto influencia con su acción y naturalmente deja huellas. Hay, pues –dice Engels–, acción y reacción de todos estos factores, pero entre ellos resalta, se destaca e influye el factor económico. Este es el factor más importante, el que a fin de cuentas se abre paso entre todos los demás factores. Si se estudia el proceso objetivo del desarrollo de nuestra sociedad se verá con claridad también sobre qué base se ha operado la transformación de la conciencia de nuestras gentes y cómo se han manifestado impetuosamente nuevas ideas, creadas por las nuevas condiciones sociales. Para comprender debidamente este proceso y no permitir conclusiones vulgares, todas las transformaciones que trae consigo el desarrollo de nuestra sociedad deben ser estudiadas de acuerdo con el método dialéctico, desde el momento en que nacen, cuando se desarrollan y progresan, cuando llegan a su caducidad y finalmente se transforman y son reemplazadas por otras nuevas». (Enver Hoxha; Estudiemos la teoría marxista-leninista en estrecho enlace con la práctica revolucionaria, 8 de noviembre de 1970)

Tras rememorar estos principios pasa a fustigar las desviaciones en este campo:

«Como nos enseñan los clásicos del marxismo-leninismo, no puede ser negado el papel de las ideas en el desarrollo social. Engels critica el «materialismo económico», que pretende que sólo el desarrollo de las fuerzas económicas tiene importancia. «Esto es materialismo vulgar», dice Engels. Sin embargo, es necesario tener siempre presente que las ideas no desempeñan el papel decisivo y esto Marx lo explica de manera brillante. Las propias ideas son el producto y el reflejo del desarrollo material de la sociedad. Al transformar las condiciones materiales de la sociedad, el hombre crea una nueva conciencia, y en el proceso del desarrollo social produce asimismo nuevos principios e ideas de acuerdo con las situaciones materiales creadas. Son pues los cambios en el desarrollo material de la sociedad los que están en la base, a partir de los que nacen nuevas ideas y se crea una nueva conciencia. Así como el materialismo en general explica la conciencia por el ser y no al hombre por las ideas, también la conciencia social debe ser explicada por el ser social. Nuestro partido, al combatir el peligro del subjetivismo idealista que ignora el papel decisivo del factor económico, valora al mismo tiempo de manera marxista-leninista el grande y activo papel de las ideas y de la superestructura en general, y desecha toda manifestación de fatalismo y de sumisión a la espontaneidad. El gran proceso de revolucionarización de toda la vida de nuestro país para hacer avanzar de forma constante la revolución socialista y para cerrar el paso al peligro del revisionismo y de retroceso al capitalismo, está relacionado en primer lugar y ante todo con la revolucionarización de la superestructura socialista, del Partido y del Estado de dictadura del proletariado, de la enseñanza y de la cultura, y principalmente de la conciencia de los trabajadores. Esto es aplicación práctica, concretización y desarrollo de las enseñanzas del marxismo-leninismo sobre el grande y activo papel del factor subjetivo en la historia». (Enver Hoxha; Estudiemos la teoría marxista-leninista en estrecho enlace con la práctica revolucionaria, 8 de noviembre de 1970)

domingo, 20 de septiembre de 2015

Las críticas del soviético Andréi Zhdánov a las desviaciones de los partidos comunistas en los años 40


«En la quinta sesión József Révai en nombre del Partido Comunista Húngaro presentó su informe sobre la situación del partido y el país; y a continuación, en la sexta sesión, se produjo el histórico informe de Andréi Zhdánov llamado: «Sobre la situación internacional». Allí, como ya se veía en el borrador de Zhdánov elaborado en la Unión Soviética antes de partir para la conferencia, se tenía la intención de «criticar los errores cometidos por ciertos partidos comunistas, especialmente los errores del partido francés e italiano»; y así procedería el representante soviético en el IV capítulo titulado: «El rol de liderazgo de los partidos comunistas en sus esfuerzos por unir a los elementos democráticos, antifascistas, y amantes de la paz, en la lucha contra los nuevos planes de guerra y agresión».

Zhdánov empezaría hablando sobre las repercusiones positivas y negativas de la disolución de la Komintern:

«La disolución de la Komintern tuvo un papel positivo y fue realizado de conformidad con las necesidades del desarrollo del movimiento obrero en la nueva situación histórica. La disolución de la Komintern puso fin a las calumnias de los enemigos del comunismo y del movimiento obrero, que alegaban que Moscú interfería en los asuntos internos de otros países y que los partidos comunistas actuaban bajo órdenes del exterior en contra de los intereses de sus propios pueblos. (...) Pero la situación actual de los partidos comunistas tiene sus deficiencias. Algunos camaradas entendieron la disolución de la Komintern como la eliminación de todos los vínculos y contactos entre los partidos comunistas hermanos. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que el aislamiento entre los partidos comunistas es equivocado, nocivo y, de hecho, antinatural. El movimiento comunista se desarrolla dentro de marcos nacionales, pero los partidos de todos los países tienen tareas e intereses comunes. Tenemos ante nosotros un curioso cuadro: los socialistas, que no se detuvieron ante nada para demostrar que la Komintern dictaba directivas desde Moscú a los comunistas de todos los países, ha restaurado su Internacional; mientras que los comunistas todavía se abstienen de reunirse unos con otros, y, menos aún, se consultan entre sí sobre cuestiones de interés mutuo, por temor a las calumnias de sus enemigos en relación con la «mano de Moscú». Los representantes de los más diversos campos de actividad –científicos, cooperativistas, sindicalistas, juventudes, estudiantes– consideran factible mantener contactos internacionales, intercambiar experiencias y celebrar consultas sobre cuestiones relativas a su trabajo, y organizar congresos y conferencias internacionales; mientras que los comunistas, aún los que están unidos como aliados, vacilan en establecer lazos de amistad entre ellos. No hay duda de que si esta situación persiste puede tener graves consecuencias para el desarrollo del trabajo de los partidos hermanos. La necesidad de consulta mutua y coordinación voluntaria de la acción entre los partidos individuales se ha hecho especialmente urgente en la actual coyuntura, en que la persistencia en el aislamiento puede conducir a un debilitamiento del entendimiento mutuo y, a veces, incluso a errores graves. La ausencia de enlaces, resulta en un mutuo aislamiento que debilitan nuestras fuerzas». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 22 de septiembre de 1947)

Al cometer ciertos partidos ciertos errores y al no estar en comunicación con otros partidos hermanos, estos últimos no estaban en buen conocimiento ni tenían la posibilidad de debatir y comunicarle correctamente sus errores. Explicado este contexto, Zhdánov comenzó a relatar los errores cometidos por los partidos comunistas francés e italiano: empezando por el Partido Comunista Francés (PCF) al cual crítico no explicar al pueblo trabajador francés que suponía el Plan Marshall, ni su reacción ante su expulsión del gobierno pese a ser la fuerza más votada del parlamento, expulsión que precisamente era a causa de la demanda estadounidense de eliminar a los comunistas del gobierno como condición para extender los créditos al gobierno francés:

«En particular, cuando hablamos de errores, debemos referirnos a los errores cometidos por los líderes del Partido Comunista Francés y el Partido Comunista Italiano en conexión con la nueva campaña del imperialismo estadounidense contra la clase obrera. El liderazgo del PCF no ha expuesto y no expone adecuadamente ante las masas del pueblo en su país el plan Marshall-Truman, el plan estadounidense para esclavizar Europa, y Francia en particular. La expulsión de los comunistas del gobierno de Ramadier ha sido tratada por el Partido Comunista Francés como un evento doméstico, mientras la verdadera razón de la expulsión de los comunistas había sido la demanda de ello de los estadounidenses. Ahora se ha vuelto evidente que la expulsión de los comunistas del gobierno era una condición preliminar para que Francia recibiera créditos estadounidenses. Un crédito estadounidense de 250 millones de dólares fue el módico precio que se pagó para la renuncia de la soberanía nacional de Francia. ¿Cómo reacciono el Partido Comunista Francés ante este acto vergonzoso de los círculos del poder de Francia que vendían la soberanía nacional del país? En vez de mantenerse firme, denunciando tal vergüenza, como una traición al honor patrio y a la intendencia, el papel de los otros partidos, incluido el Partido Socialista Francés, el PCF redujo el asunto a quejas de una violación de la práctica democrática que había teniendo lugar, expresado en la usurpación de los derechos del partido más numeroso en el parlamento francés, mientras que la violación de tradición parlamentaria era, en este caso, simplemente la ocasión y no la causa. Este silencio de las verdaderas razones de por qué los comunistas fueron retirados del gobierno constituye, sin duda, un grave error por parte de la dirección del PCF, y lo fue, ya fuera por su incomprensión de la situación, que es algo difícil de suponer, o bien porque los comunistas franceses se dejaran intimidar por los argumentos sobre los intereses «nacionales» de Francia». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 22 de septiembre de 1947)

Explicando sobre la influencia que pudo tener esta última teoría «sobre los intereses «nacionales» de Francia», comenta:

«Al parecer los comunistas temían ser acusados de constituir un obstáculo para la concesión de los créditos de los Estados Unidos a Francia, y con ello, supuestamente estarían perjudicando los intereses de su país. De esta manera, los comunistas se dejaron chantajear por medio de reclamaciones de que no eran suficientemente «patrióticos», mientras que la única fuerza realmente patriótica en Francia habría sido el Partido Comunista Francés, quién tenía que exponer el significado real del crédito estadounidense, que fue condicionado a cambio de una remodelación en la composición de gobierno a través de la eliminación de los comunistas, lo que debilitaba la soberanía misma de Francia. En esta ocasión, el PCF cedió a la presión, a pesar de que sabía que esta presión fue dictada por las fuerzas imperialistas hostiles al pueblo francés. Los comunistas franceses debían haber salido audazmente ante el pueblo, dejando al descubierto el papel del imperialismo estadounidense que había ordenador a Francia que eliminara a los comunistas del gobierno del país y explicarle que esto no era otra «crisis de gobierno», que no era una mera infracción de las tradiciones parlamentarias –aunque también es importante como característica de la crisis de la democracia burguesa–, sino que era un caso de interferencia extranjera en los asuntos franceses, una abrogación de la independencia política de Francia, una traición de la soberanía nacional de los socialistas franceses. Es lamentable que los líderes responsables de los comunistas franceses hayan fracasado hasta ahora en explicar al pueblo francés, y a la opinión pública mundial en su conjunto, la causa subyacente de estos eventos que han tenido lugar en Francia y el vergonzoso papel jugado en este asunto por los socialistas franceses». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 22 de septiembre de 1947)

Justamente las concepciones del Partido Comunista Francés sobre los socialdemócratas del Partido Socialista Francés, y sobre este tema concreto de la expulsión del gobierno de los comunistas, eran otra cuestión donde Zhdánov tenía otra reclamación para los delegados franceses:

«Los comunistas franceses acusaron a los socialistas de «deslizamiento hacia la derecha». ¿Pero que «deslizamiento a la derecha» puede haber aquí? ¿Acaso León Blum «ha estado más a la izquierda» alguna vez? Sabemos que Blum nunca ha estado ni más a la derecha ni más a la izquierda, que siempre ha sido, es y seguirá siendo un fiel sirviente de la burguesía, un transmisor de su influencia en el movimiento obrero. Consecuentemente no hay lugar para ese «deslizamiento», y los camaradas franceses no han podido ver con claridad a través de las maniobras de los líderes socialistas». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 22 de septiembre de 1947)

Una de las conclusiones a sacar tanto en Francia como en Italia era que los partidos comunistas habían sobreestimado las fuerzas de la reacción e infravaloraron las suyas y las de las masas populares que incluso tomaban la iniciativa antes que los mismos partidos comunistas:

«La conclusión que debe extraerse, es que en Italia como en Francia, a través de la sobrestimación de las fuerzas de las reacción, los comunistas cayeron víctimas de la intimidación y el chantaje imperialista. Ellos subestimaron sus propias fuerzas, las fuerzas de la democracia, la voluntad de las masas para defender los derechos fundamentales e intereses de sus países. Esto es tanto más decepcionante en tanto que los partidos franceses e italianos habían demostrado, en condiciones difíciles, sus capacidades para reunir en torno a la bandera comunista a las masas de la clase obrera, los campesinos y la intelectualidad». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 22 de septiembre de 1947)

Ante el hecho una vez corroborado de que la socialdemocracia actuaba como muleta del gran capital, y como ideología burguesa degeneradora en el seno de la clase obrera, a los comunistas se le corroboraba también una vez más su papel central en el antiimperialismo nacional:

«Dado que la mayoría de líderes de los partidos socialistas –especialmente los británicos y socialistas franceses– están actuando como agentes de los círculos imperialistas estadounidenses, los comunistas están llamados a jugar un rol histórico especial para encabezar la resistencia a la planificación estadounidense para esclavizar Europa, para exponer con valentía todos los cómplices internos del imperialismos. Al mismo tiempo, los comunistas deben apoyar a todos los elementos verdaderamente patrióticos que no quieren que su país sea deshonrando, y que quieren luchar contra la esclavitud de su patria por el capital extranjero, y por su soberanía nacional. Los comunistas deben ser la fuerza motriz en la conducción de los elementos antifascistas, amantes de la libertad, en la lucha contra los nuevos planes expansionistas estadounidenses para subyugar Europa». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 22 de septiembre de 1947)

Relacionando la tendencia de algunos partidos comunistas a igualar la Unión Soviética con otros países capitalistas como los Estados Unidos, hablamos de barbaridades como equipararlos incluso en temas como el rol de sostenedor de la paz y aliados naturales de las clases populares de sus países –englobar a cualquier imperialismo en este saco ya es una herejía teórica–. Se decía que dicha tendencia tenía conexión con el miedo que algunos partidos tenían para decir abiertamente que apoyaban la política exterior soviética, y que esta coincidía con los intereses nacionales. A veces esa política de desconfianza era azuzada en muchos de estos partidos por elementos nacionalistas, que incluso destapaban su vena antisoviética en ciertas ocasiones. Ambas tendencias serían mostradas por el Partido Comunista Italiano en especial, el mismo informe de Luigi Longo en esa primera conferencia de la Kominform daba tal impresión como veremos luego. Zhdánov diría lo siguiente:

«Debido a que la Unión Soviética está a la cabeza de la resistencia a los nuevos intentos de expansión imperialista, los partidos comunistas hermanos deben proceder de la consideración de que, mientras que fuerzan la situación política en su país, al mismo tiempo bajo su mismo interés está el fortalecer el poder de la Unión Soviética como el principal bastión de la democracia y el socialismo. Esta política de apoyo a la Unión Soviética como principal fuerza por la lucha por una sólida y duradera paz, la lucha por la democracia, tiene que ser perseguido por los partidos comunistas hermanos con honestidad y franqueza. Debe ser enfatizado como firme y como posible que los esfuerzos de los partidos comunistas hermanos para fortalecer a la Unión Soviética, coinciden con los intereses vitales de sus propios países. Es imposible aceptar como correcta la constante destacada por determinados dirigentes de los partidos comunistas hermanos de su «independencia» de Moscú. No es una cuestión de «independencia», porque no ha puesto ni quiere poner a nadie en posición de dependencia. La deliberada enfatización de esta «independencia de Moscú», esta «renuncia a Moscú», significa, esencialmente, servilismo, dar arsenal, para todos aquellos para quién Moscú es el enemigo. Los partidos comunistas no deben tener miedo a proclamar en voz alta que apoyan la política de Moscú como amante de la paz y de la política democrática, ellos no deben temer declarar que la política de la Unión Soviética coincide con los intereses de los pueblos amantes de la paz». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 22 de septiembre de 1947)

Este tipo de desviaciones o al menos muy parecidas, no tardarían en verse en los propios yugoslavos, donde la Kominform replicaría de igual forma su actitud nacionalista-burguesa:

«Pero los dirigentes yugoslavos, orientándose mal en la situación internacional e intimidados, por la amenaza chantajista de los imperialistas, estiman que podrían ganarse la benevolencia de los Estados imperialistas mediante concesiones hechas a esos Estados, entenderse con ellos, sobre la independencia de Yugoslavia e inculcar poco a poco sobre el pueblo yugoslavo la orientación hacía esos Estados, es decir, la orientación hacia el capitalismo. Al obrar así, parten tácticamente de una tesis nacionalista burguesa bien conocida, según la cual «los Estado capitalistas presentan un peligro menor que la Unión Soviética para la independencia de Yugoslavia». Los dirigentes yugoslavos por lo visto no comprenden o quizá hacen como que no comprenden, que una tesis nacionalista semejante solo puede conducir a la degeneración de Yugoslavia en una República burguesa ordinaria, a la pérdida de la independencia de Yugoslavia y a su transformación en una colonia de los países imperialistas». (Kominform; Resolución: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia»; Kominform, 28 de junio de 1948)

Estas críticas iniciales del delegado soviético a ciertos errores del partido francés e italiano, serían el detonante de una lluvia de críticas de otros partidos sobre estos mismos temas esbozados por el soviético, donde cada uno de ellos aparecen profundizando en los temas comentados por Zhdánov, algunos de ellos por la pasión y efusividad del momento, se enfrascarían en temas concretos, donde las críticas de los distintos delegados y las respuestas de los delegados franceses e italianos bien desmintiendo, matizando o realizando una autocrítica, serían una de las tónicas de la conferencia». (Equipo de Bitácora (M-L); La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)

El oportunismo italiano traficando con la cuestión de la Patria

Liberación de Florencia en 1944 por los partisanos italianos, en su mayoría comunistas

«
En el caso italiano esta desviación nacionalista se traducía en el siguiente problema para sus mismos intereses: y es que bajo la excusa de «no romper la unidad del país» se daban directrices de frenar los avances cualitativos más importantes en el norte de Italia desarrollados en la lucha contra el fascismo como eran la creación del nuevo poder y del nuevo ejército. Esta excusa era pueril, pues los bolcheviques podrían haber comprado tal argumento de autocomplacencia para no lanzarse a la revolución con la excusa de que «existían zonas menos revolucionarias que aún creían en los mencheviques y eseristas, incluso en los zaristas, y que hacer la revolución era producir  una división nacional», pero por suerte para el proletariado ruso los bolcheviques no eran charlatanes como los revisionistas italianos. ¿Y es que acaso los presuntos «marxista-leninistas italianos» imaginaban que a la hora de hacer su revolución idílica contaría con el apoyo completo de todo del país –inclusive para Togliatti a gran parte de la burguesía y la iglesia italiana como teorizaría abiertamente después–? ¿No es acaso la revolución la expresión máxima de la lucha de clases recrudecida hasta el punto de guerra civil –más o menos larga– que divide la nación entre explotados y explotadores, entre la disyuntiva de revolución o contrarrevolución? ¿Donde se ha visto históricamente una revolución que triunfe en todos los elementos explotados y explotadores y en todas las zonas el país? Eso solo cabe imaginar en la mente de un necio, ni eso, porque nadie imagina tal cosa, ya que esta teorización es una mera excusa cobarde que pretende no rebasar la legalidad burguesa y busca evitar crear el poder proletariado, su ejército y el establecimiento de su dictadura:

«Uso especial se hizo en el Partido Comunista Italiano de la consigna de la defensa de la «unidad de la nación». Sabemos que el Norte de Italia es mucho más progresista en el desarrollo y espíritu de lucha de su movimiento obrero que el Sur. Los camaradas italianos se autoasignaron la tarea de frenar el desarrollo revolucionario del Norte de Italia para que el sur no se quedara rezagado, y que de este modo la «unidad nacional» de Italia no se debilitara. Tales errores oportunistas por parte del PCI se conectaron con los graves errores cometidos por los dirigentes del PCI durante la guerra. El PCI tuvo a partir de 1943, buenas condiciones para desarrollar la lucha armada contra los alemanes y a través de esta lucha armada, la creación de las grandes fuerzas armadas de la revolución. Pero los camaradas italianos fueron incapaces de realizar esta conexión y explotar estas condiciones favorables, no lograron preparar una base y una fuerza armada que, después de la guerra, podría haber sido utilizada en una lucha por las posiciones decisivas en el poder del Estado. (…) Después de la guerra ellos perdieron también, debido a sus tácticas legalistas y concesiones a sus aliados de la coalición de partidos. Por último se dejaron desarmar, dejaron el poder que con más o menos precisión el PCI había sostenido, ellos mismos decidieron renunciar a sus firmes posiciones entre las masas del Norte de Italia por débiles posiciones en coaliciones políticas». (Edvard Kardelj; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 26 de septiembre de 1947)

El delegado yugoslavo no entendía pues: la forma en que se desperdiciaron unas condiciones tan propicias para asegurar la hegemonía del partido comunista tras el fin de la ocupación alemana. En particular creía que los comunistas italianos habían disfrutado de mejores condiciones que las de los comunistas franceses y que el proletariado italiano demostró ser de hecho el más combativo de Europa Occidental:

«Solo quiere hacer hincapié en que las condiciones en el Norte de Italia fueron tal vez, incluso mejor que las condiciones en que los camaradas franceses estuvieron luchando. Por lo cual, los camaradas italianos tenían en el Norte detrás de sí un proletario, que con su conciencia y espíritu de lucha fue seguramente el más importante de todos los países ocupados de Europa Occidental. En vista de ello, se concluye que los errores cometidos por el PCI durante la guerra fueron aún más graves que los cometidos por los camaradas franceses». (Edvard Kardelj; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 26 de septiembre de 1947) (Equipo de Bitácora (M-L)La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)

viernes, 18 de septiembre de 2015

La actitud de Comorera frente al revisionismo titoista

«Lluita» reproduciendo el artículo de Stalin «A dónde conduce el nacionalismo del grupo de Tito en Yugoslavia», publicado en «Pravda»

«Para demostrar la «degeneración nacionalista» del Secretario General, los miembros cooptados del ex-Secretariado dicen que impedí que se publicaran en «Lluita» los materiales que revelan las traiciones de Tito y Kostov –el proceso de Kostov del todo justo se está iniciando ahora–.

Eso es más que una mentira, es una provocación. Pues fui yo quién dio la orden de publicar en folleto para el interior la Resolución de la Kominform: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia», que propuse que este documento básico fuese material de estudio permanente para el partido. He sido yo, como responsable de la Comisión de Propaganda, quién ha entregado a «Lluita» los muchos materiales publicados, algo fácil de comprobar [10].

Pero camaradas, hago una pregunta: ¿por qué, luego que prohibí la publicación de los materiales que denuncian la traición de Tito, los miembros cooptados del ex-Secretariado, estos hombres que se estremecen con retraso, no me tiraron al Sena? ¿Por qué lo toleraron, no me callaron y siguieron proclamándome como el «clarividente y estimado dirigente de la clase obrera y del pueblo de Cataluña»? Una de dos: o lo que dicen es verdad y en ese caso son indignos de dirigir una célula de partido, o es mentira –ciertamente es mentira–, y en ese caso es necesario que se preparen para responder y pagar un día u otro». (Joan ComoreraDeclaración de Joan Comorera: Secretario General del Partido Socialista Unificado de Cataluña, 14 de noviembre de 1949)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[10] Los enemigos de Comorera añadieron al saco de mentiras que «Comorera dificultó la publicación de los textos de la Kominform», pero tal infamia como casi todas las demás, se refuta fácilmente echando un ojo a las propias publicaciones de la época. Si revisamos la edición del 30 de junio de 1948 de «Lluita» o la edición del 1 de julio de 1948 de «Treball», nos encontramos con el documento completo de la Kominform conocido como la «Resolución: Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia» del 28 de junio de 1948 emitida en la IIº Conferencia de la Kominform de 1948. Es más, si miramos, dentro de esa edición de «Treball» leemos el Comunicado publicado por el PSUC respecto a la Resolución de la Kominform:

«El Secretariado del PUSC seguro de interpretar el sentir de todos los militantes ha aprobado unánimemente la citada resolución. El Secretariado del PSUC saluda la iniciativa del gran Partido Comunista (Bolchevique) de la Unión Soviética de denunciar la falsa política del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia. De esta manera, ha aportado a los partidos comunistas de todo el mundo, una preciosa enseñanza que ayudará a la aplicación justa de la doctrina marxista-leninista-stalinista, a no cometer desviaciones nacionalistas, a aplicar consecuentemente los métodos del centralismo democrático, y a la justa comprensión del carácter y de la misión del partido dirigente de la clase obrera y de las masas populares». (Partido Socialista Unificado de Cataluña; Comunicado del Secretariado del PSUC, 1 de julio de 1948)

Lo mismo se puede decir con documentos anteriores de la Kominform, que sirvieron de lecciones para los marxista-leninistas del mundo, en la lucha contra otras desviaciones oportunistas como las del Partido Comunista Francés o el Partido Comunista Italiano. En esas ocasiones «Treball» también publicaría por ejemplo el informe de Andréi Zhdánov titulado: «Sobre la situación internacional» como se ve en su número 57 de febrero de 1948. En otros periódicos encontraremos las declaraciones, resoluciones y comunicados de la Kominform de su primera conferencia de 1947. Las mentiras de los enemigos de Comorera, como vemos, tienen las patas cortas.

Confusión entre las mejoras sociales con una revolución socialista; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Como ya hemos visto, hasta el momento del triunfo de la Revolución Popular Sandinista de 1979, el Frente Sandinista de Liberación Nacional actúa como frente de liberación y antiimperialista, y a pesar de carecer de una vanguardia proletaria ha hecho una correcta lectura de las condiciones objetivas y subjetivas al interior de la sociedad nicaragüense, lo que le permitió atraer a todos los sectores antisomocistas e incorporarlos a la lucha y concluir con acierto en la etapa de liberación nacional. Esto además les daba crédito ante las masas, de una promesa de una vida mejor, e incluso del socialismo y el fin de la explotación capitalista-feudal.

Al mismo tiempo, al concluirse esta etapa, que por mucho que quisieran sus líderes oportunistas, no podían prolongarse eternamente, ni demorar por más tiempo a resolver las cuestiones del país, supone el punto de inflexión que pone de relieve la ausencia de una fuerza marxista-leninista como vanguardia del proceso, saltaba a la vista que el FSLN jamás iría hacia el socialismo, incluso: lejos de ello, el FSLN ni siquiera sería capaz de completar las tareas de la revolución democrático-burguesa que el conservadurismo, el liberalismo y el somocismo no concluyeron por obvios motivos. Precisamente después del triunfo los resultados de que tomara el poder una organización como el FSLN serían el restablecimiento del sistema democrático burgués como expresión de la dictadura de la burguesía, estando esta en el mismo espectro político-ideológico que el sistema empleado por el somocismo, es decir un régimen de defensa y crecimiento de la burguesía, aunque el régimen somocista utilizara otros métodos para ejercer la dictadura de la burguesía, abiertamente coercitivos y fascistas.

Todo ello –el nuevo sistema democrático-burgués del 1979– nace resultante del pacto entre el FSLN –su dirigencia– y otros sectores burgueses y pequeño burgueses que habían participado en la lucha contra el dictador. Es decir el FSLN inmediatamente después del triunfo ya no puede asumir ni desarrollar las tareas de construcción del socialismo que se planteaban necesariamente tras la victoria contra el somocismo, debido en lo fundamental a que no es una fuerza de clase, no tenía una ideología clara, estaba dominada por la lógica unitarista entre explotados y explotadores, bajo funcionalidad organizativa de un frente o de una organización socialdemócrata si se quiere, y era en efecto una estructura multiclasista y pluralista, ecléctica, en lo ideológico, bajo una organización de tipología militar-guerrillero. Es decir: para colmo, el FSLN pese a convertirse en partido político dentro del sistema parlamentario electoral, y en aras de una legalidad innegable de un gobierno que el mismo lideraba, no abandonó los método de organización guerrillero-militar –mando centralizado en la dirigencia– lo que dejó sin efecto toda posibilidad de organización del partido  acorde al proclamado centralismo democrático como organización de partido, del ejercicio de la crítica y autocrítica bolchevique y demás normas marxista-leninistas sobre el partido, quedando estas relegadas a una mera declaración estatutarias.

La no destrucción de las clases explotadoras daría un deshonroso punto final al «Programa histórico» de 1969; en cuyas líneas se puede leer:

«El poder popular forjará una Nicaragua sin explotación, sin opresión, sin atraso». (Frente Sandinista de Liberación Nacional; Programa Histórico, 1969)

El programa histórico del FSLN se asume en un momento histórico concreto, en la Etapa de Liberación Nacional, en donde el conflicto dialéctico al interior del país se desarrollaba entre las fuerzas retardatarias –dictadura somocista e imperialismo- y las fuerzas revolucionarias –el llamado antisomocismo antiimperialista–. Desde el punto de vista del marxismo-leninismo, en esta etapa –bajo condiciones concretas– los revolucionarios pueden valerse de la unidad con la burguesía nacionalista que en esta etapa se presume posee características revolucionarias, pero una vez acabada la revolución antisomocista, la alianza pierde su razón de ser, pues la burguesía nacional deseará consolidarse en el nuevo régimen y amarrar el nuevo Estado en su favor, y el proletariado deseara amarrar el nuevo Estado y acabar con todo tipo de explotación incluyendo la que ejerce la burguesía nacional. Finalmente el Programa Histórico fue bastardeado, y no solo no se cumplió sino que ya en los 80 sufrió sus primeras modificaciones so pretexto de que ya estaba agotado cuando en realidad: la sociedad «sin explotación, sin opresión, sin atraso» fueron tareas que nunca se cumplieron.

Sin la destrucción de las clases explotadoras,  incluyendo a las que se habían opuesto a Somoza el FSLN no podía hablar de construcción económica del socialismo, e indirectamente tampoco podía escapar a las contradicciones de la sociedad capitalista que construyó, como le acabaría pasando hasta llegar a 1990 en que deja el poder en manos de la vieja burguesía compradora reunificada –somocista y anti somocista– en el objetivo de sacarle del poder.

Pero ¿por qué es sobre todo tras el triunfo de 1979 que se marca con toda evidencia las desviaciones ideológicas de la dirigencias del FSLN, así como la baja preparación ideológica de la dirigencia y en consecuencia de la militancia de base de la organización?:

«Por la sencilla razón de que a los oportunistas y vacilantes les es mucho más fácil camuflar su pelaje revisionista, o su debilidad teórica, en periodos «defensivos» como puede ser la lucha antiimperialista o la lucha antifascista, es decir, cuando las tareas del partido comunista son más generales y generalmente «más sencillas», en las que además se necesita de la alianza con amplias capas de la población y sus organizaciones; ese camuflaje les resulta imposible cuando el partido está a la «ofensiva» como puede ser en la toma de poder y sobre todo en la construcción económica del socialismo, cuando las tareas se tornan más complejas y es necesario tener los conocimientos teóricos concretos que rigen la praxis, cuando ciertas capas de la población y sus organizaciones antes aliadas ahora vacilan o se niegan a avanzar. Por ello, muchos de los revisionistas históricos han podido pasar desapercibidos durante ciertas etapas «defensivas», destapándose poco después en las ofensivas». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Es innegable que el triunfo de la Revolución Popular Sandinista de 1979 se tradujo en un salto de calidad en las condiciones de vida del pueblo nicaragüense en general, y en especial para las grandes masas de marginados y empobrecidos multiplicados a la sombra de la dictadura; la transformación en los aspectos políticos, económicos, sociales, y culturales son fácilmente reconocibles; pero se trataron en todo momento de transformaciones dentro de los límites de la democracia burguesa, del capitalismo en definitiva, en consecuencia la revolución que debía de haber sido socialista se quedaría en un experimento de carácter liberal-pequeño burgués.

No son pocos los que aluden al hecho de que con ciertos gobiernos de carácter reformista o revisionista las masas trabajadoras tengan un mejoramiento en según qué condiciones de vida –ya que como revisionistas al mando de una sociedad capitalista nunca logran satisfacer las demandas sociales en todos los campos–, para ellos es un claro indicador de que allí «indiscutiblemente existe una verdadera sociedad socialista». Si nos guiáramos por tal necio pensamiento, podríamos considerar que en muchos países con pasados o presentes gobiernos, sobre todo de corte socialdemócrata, se ha construido o se está construyendo el «socialismo», ya que han conseguido un nivel de vida mejor que el resto de países de la región o un mejoramiento de las condiciones de vida mayor que sus gobiernos predecesores.

Compréndase que tanto la ampliación de derechos políticos, económicos, laborales y sociales, la alfabetización, el desarrollo de un sistema de educación público en todos los segmentos de la enseñanza, el desarrollo del sistema de salud, la reforma agraria, y todos los logros revolucionarios del sandinismo en los 80, no pasan de ser meros elementos propios de una revolución liberal, que además fueron incompletos como se demostrará.

Sépase que todos estos elementos son asumido por el marxismo-leninismo como propios en los países atrasados con el objeto de desarrollar la base material –objetiva y subjetiva– de la que partir hacia la edificación del socialismo; pero este periodo debe de cumplir una condición indispensable para servir a la causa del marxismo-leninismo y el socialismo, esa condición es que el poder debe de estar en manos del proletariado organizado como vanguardia de todas las clases trabajadoras, sin aminorar ni por un segundo la lucha de clases en todos los campos: político, económico y cultural. Dicho de otro modo, las medidas progresistas que introdujo el FSLN en la Nicaragua de los 80 sólo sirven para la construcción del socialismo si se dan bajo la dictadura revolucionaria del proletariado en alianza con el campesinado, y si van ligadas a una transformación económica real y total del país, si se priva a los explotadores de su poder económico y político; de lo contrario solo servirán para afianzar el poder de la burguesía en tiempos más o menos turbulentos, ya que seguirá dominando el poder económico, político y por extensión también el cultural. Esto es algo que los revisionistas nunca llegaron a comprender por su desconocimiento del marxismo.

Llegados a este punto, donde se evidencian lo realmente lejos que estuvo la dirigencia de poder tener una noción correcta para construir el socialismo. Podemos afirmar, como ya expresamos, que los dirigentes del FSLN no estaban capacitados, y tampoco tenían la intención, de construir el socialismo; estos se esforzaron continuamente en su propaganda en hacer creer al pueblo nicaragüense, a la militancia del FSLN, que las alianzas de la etapa antisomocista continuaba y eran válidas en los 80, y que no había porqué precipitar el proceso al socialismo o acabar con la burguesía nacional ni vigilar el descarado crecimiento de la propiedad privada pues se estarían cayendo en «errores izquierdistas-dogmáticos» que Nicaragua y que su economía no resistirían. Años después, ya en una lucha por el poder completamente electoralista,  el mismo programa de la economía mixta, la pluralidad política o la propia alianza con la burguesía nacional que antes reconocían que no era socialista, pasarían a calificarlo como programa socialista con el propósito de intentar silenciar a las críticas que indicaban que el FSLN era un administrador de la sociedad capitalista; evidentemente: sólo los alienados por la propaganda del FSLN creyeron tal embuste». (Equipo de Bitácora (M-L)¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)