«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 29 de enero de 2015

Socialdemocracia


«El término socialdemócrata es un término que ha evolucionado desde hace siglos, antiguamente se autocalificaban socialdemócratas o socialistas tanto los reformistas –que pensaba en llegar al socialismo por medio de reformas progresivas de la sociedad capitalista–, los revisionistas –que reconocían y decían basarse en Marx y Engels pero revisaban injustificadamente la parte cardinal de sus tesis centrales acercándose a corrientes antimarxistas–, como los marxistas revolucionarios –que era propiamente marxistas y que sólo actualizaban las tesis de Marx si la época lo requería, sin alterar la esencia revolucionaria del marxismo–. 

Durante el cisma entre los socialdemócratas revolucionarios encabezados por Lenin y los socialdemócratas socialchovinistas encabezados por Karl Kautsky durante la Primera Guerra Mundial, los primeros rechazaron seguir identificando a sus partidos como socialdemócratas y los denominarían en adelante como partidos comunistas, más tarde también llamados marxista-leninistas. A partir de entonces el término socialdemócrata quedaría pues en manos de autodenominados «marxistas» que revisaban a Karl Marx y volvían a los conceptos de los autores reformistas y de otras corrientes ajenas al marxismo, se agruparon en la Internacional Obrera y Socialista de 1923-1939. Posteriormente el término sería usado por los partidos de la Internacional Socialista fundada en 1951. Tras la Segunda Guerra Mundial el mero hecho de que los socialdemócratas contemporáneos hubieran renunciado incluso en sus estatutos de partido al marxismo evidenciaba su alto grado de degeneración. Para aquel entonces se podía reconocer a los socialdemócratas porque:

En el plano interno:

(a) renunciaban tanto al leninismo como al marxismo oficialmente, declarando a ambos como obsoletos e inservibles, optaban por el socialdemocratismo reformista concretizado de los últimos años; (b) fijaban como base central de su pensamiento la «armonía entre clases» en detrimento de la lucha de clases marxista-leninista; (c) negaban la revolución apostando por reformas; dicho de otro modo, renunciaban a la toma del poder a través de la revolución violenta en favor de la vía pacífica a través del parlamento burgués; (d) creían que el Estado no es la herramienta de una clase determinada para imponer su dictadura, sino que es una herramienta para «mitigar las contradicciones entre las clases sociales y armonizarlas», creían que no era necesario derribar y destruir el viejo aparato del Estado burgués para llegar al socialismo, sino que defendían que el aparto del Estado burgués y la democracia burguesa era la democracia de todas las clases sociales y podía dar el socialismo al proletariado aprovechando el sistema parlamentarista burgués, a diferencia del concepto marxista-leninista de que la democracia burguesa es expresión de la dictadura de una clase determinada, la burguesía, y que no existe pues democracia para todos, ni existen medios a través de sus instituciones para transitar al socialismo, debido a que mantiene su poder económico y tal estructura de Estado responde además a salvaguardarlo, por tanto es necesario derribarlo a través de la toma del poder político, crear el nuevo poder de las masas populares; los soviets, y acabar con el poder económico de las clases explotadoras, para que el proletariado ejerza su dictadura, su democracia de clase en alianza con las masas populares; e) pensaban que nacionalizando ciertas empresas, creando una «economía mixta», se podría crear una cierta planificación, «acabar con las crisis del capitalismo», e incluso llamar a tal sociedad «socialista», por otro lado los marxistas-leninistas veían en esto tan solo la creación del capitalismo de Estado –propiedad colectiva de los capitalistas– frente a la abierta propiedad privada –propiedad individualizada de uno o varios capitalistas– y un intento vano de reprimir fallidamente la acción de las leyes capitalistas que por otro lado no se eliminaban y seguían operando dentro de empresas nacionalizadas, no solucionando las crisis económicas; f) teorizaban que el arte, la educación, la música, la literatura, toda la cultura en general era neutral en la sociedad capitalista-burguesa, negando la explicación marxista de que la cultura como parte de la superestructura está determinada por la base económica del Estado que es burgués, en tanto no es ni puede ser neutral; g) rehabilitaron a la religión, y concebían la posibilidad de unir la ideología socialdemócrata y la ideología religiosa y de lograr una sociedad socialista plena sin eliminar la religión, contrariamente a los marxista-leninistas que educaban a sus cuadros en el ateísmo científico, y veían incompatible el marxismo-leninismo y su materialismo-dialéctico con el idealismo-metafísica de la religión, y ligaban la cultura de la sociedad socialista al triunfo del ateísmo sobre la religión en sus miembros; h) en sus partidos no exigían unidad ideológica y de acción, dejando vía libre al eclecticismo ideológica y a las fracciones, tampoco tenían especial interés en mantener una composición social sana, ello les diferenciaba de la línea monolítica, de férrea unidad ideológica del partido marxista-leninista, y de su preocupación por agrupar a los elementos más avanzados del proletariado y del resto de clases populares que mantuvieran una ideología proletaria.

Y en el plano exterior:

(a) Anteponían los intereses nacionales a costa de los intereses internacionalistas, es decir, abandonaron el internacionalismo proletario por el socialchovinismo; b) creían que en esta época del capitalismo era posible un mejor reparto de las riquezas entre países, a diferencia de los marxistas-leninistas que concluían que en la época imperialista del capitalismo, de la monopolización, lejos de ocurrir esto, hacia más voraz a los países capitalistas imperialistas en su carrera por conquistar nuevas tierras, nuevos mercados, etc.; c) creían que la cuestión nacional y colonial era algo secundario o incluso artificial, y apoyaban las teorías chovinistas e imperialistas y de opresión nacional, frente al marxismo, que reconocía este problema y buscaba darle solución.

Esta evolución certificada en los años 50 del siglo XX, corroboraba la justa denuncia hecha décadas antes por los marxistas-leninistas de que la socialdemocracia era el más importante apoyo ideológico y político de la burguesía en el seno del movimiento obrero. Para ya entonces, la socialdemocracia, estaba muy lejos de los años 20 y 30 en que albergaban entre los que se llamaban así y sus partidos a variadas tendencias incluso izquierdistas, putschistas y hasta aventuristas.

Con el devenir de los años, y los acontecimientos históricos, la socialdemocracia viró hacia la derecha, al tiempo que las diferentes tendencias revisionistas también giraron hacia la derecha, buscando la fusión con la socialdemocracia, eliminado las endebles líneas demarcadoras entre los partidos revisionistas y los socialdemócratas. Pero la socialdemocracia siguió en su deriva ideológica, así en los últimos años, entrado el siglo XXI, los partidos socialdemócratas han sufrido una agudización del proceso de derechización hasta extremos insospechados; de hecho, estas agrupaciones no llegan a cumplir en sus programas y acciones ni siquiera con los viejos esquemas programáticos de socialdemocratismo de mediados del siglo pasado; de hecho, los partidos socialdemócratas en el poder han liderado gran parte de las medidas más reaccionarias de los gobiernos del mundo, son directos representantes y defensores del gran capital, de la gran burguesía, de la oligarquía más insultante, de la reacción, aliado de los monopolios e imperialismo –cuando no los lideran–; y en grandes ocasiones forman parte de la vanguardia teórico-práctica del capitalismo neoliberal. Incluso, en la actualidad es extremadamente difícil diferenciar a un partido socialdemócrata de un partidos considerado de «derecha», o conservadores, o liberales, o neo-liberales, fascistas, etc.

Ante esta perspectiva y los fracasos de sus gobiernos, estas organizaciones han caído en el descrédito y la pérdida de influencia en las masas lo que los ha llevado a una profunda y permanente crisis que se ha traducido en la continua traición de los intereses de las masas trabajadoras. Se ha llegado al punto de que tanto viejos como nuevos socialdemócratas tienen miedo a denominarse como tal porque saben de que están desacreditados antes las masas trabajadoras que son conocedoras de sus traiciones, esto les ha empujado a utilizar eslóganes eclécticos propios del fascismo como: «ni de izquierdistas ni de derechas», pero sus propuestas, y sobre todo su práctica, siguen demostrando que son herederos de la II Internacional, así como integrantes de su reedición, la Internacional Socialista.

Inmersos en esta realidad, la burguesía es sabedora de que necesita renovar sus bazas ante tanto descontento popular que ha hecho obsoletos a estos viejos partidos, y es esa la razón de que o bien desarrollan «nuevas» corrientes ideológicas para engañar a las masas trabajadoras –como el revisionismo y sus nuevas ramas– o bien aparecen nuevos partidos socialdemócratas con distintas denominaciones que normalmente encubren su naturaleza para que no se les relacione precisamente con el socialdemocratismo de las últimas décadas; estos nuevos partidos tienen en sus programas los esquemas de la socialdemocracia clásica de principios del siglo XX, tienen por tanto un programa algo más progresista que los viejos y oficiales partidos socialdemócratas extremadamente derechizados, algunos de estos nuevos partidos neo-socialdemócratas ya han alcanzado el poder y parece que otros lo harán en breve –muchos de ellos aunque no consideran a sus partidos en sí marxistas, pero sí algunos de sus líderes, retomando pues la época de sus antecesores donde se reivindicaban marxistas pero practicaban una política reformista, siendo pues revisionistas; se dicen marxistas, practican una política socialdemócrata-reformista y deben ser considerados revisionsitas–. Hay que considerar que entre los viejos grandes partidos socialdemócratas y los nuevos partidos socialdemócratas que la burguesía forma, educa y prepara para remplazar a los primeros, existen medianos y pequeños partidos, también con distintos nombres: partido socialdemócrata, de los trabajadores, sindicalismo socialista, socialista, radical-socialista, etc. que parecen alejados del socialdemocratismo más rancio de las últimas décadas, ellos tampoco son la solución a los objetivos inmediatos como los problemas cotidianos ni a los objetivos finales como la revolución socialista, pero en ellos se albergan corrientes más afines a las acciones conjuntas para los marxista-leninistas e individuos mucho más combativos, honrados y factibles de ser aprovechados para la causa del socialismo siempre que se cuenten con el trabajo de una verdadera vanguardia marxista-leninista que les enseñe sus errores. Ahí entraríamos en la cuestión del partido comunista y el frente, pero es otra historia». (Equipo de Bitácora (M-L).; Terminológico, 2015)

El llamado «Pensamiento Mao Zedong» y su temprana negación de la hegemonía del proletariado

Mao Zedong hablando con campesinos chinos durante 1937

«Las concepciones antimarxistas del «Pensamiento Mao Zedong» sobre la revolución aparecen aún más claras cuando Mao Zedong enfoca las fuerzas matrices de la revolución. Mao Zedong no reconocía el papel hegemónico del proletariado. Lenin ha dicho que en el período del imperialismo, en toda revolución, por la tanta en la revolución democrática, en la revolución antiimperialista de liberación nacional y en la revolución socialista, la dirección debe corresponder al proletariado. En tanto que Mao Zedong, pese a que hablaba sobre el papel del proletariado, en la práctica subestimaba su hegemonía en la revolución y ha elevada el papel del campesinado [es significativo el hecho que mientras en 1927 el Paritdo Comunista de China contaba con 64.500 miembros, el 65% de los cuales eran obreros, el 20% intelectuales y el 15% campesinos, en 1928 cuando el partido contaba con 130.194 miembros, sólo el 10.9% eran obreros y 76.6% campesinos - Anotación de E. H.].
Mao Zedong ha dicho que:

La lucha revolucionaria no acaba con la lucha por la independencia nacional, ni ésta es completa sin la liberación social


«Estamos en contra de los teóricos revisionistas que predican que ahora, toda lucha revolucionaria debe ser reducida a la lucha por la independencia nacional, por conquistarla y defenderla frente a la agresión de las potencias imperialistas, negando la lucha por la liberación social. Parecen ignorar que la victoria de esta última asegura al mismo tiempo la libertad, la independencia y la soberanía nacional de forma plena y completa. Estos abogados del régimen explotador «olvidan» que la lucha de clases entre el proletariado y sus aliados, por un lado, y la burguesía del país y sus aliados del exterior, por el otro, prosigue siempre de forma encarnizada y que un día conducirá a ese momento preciso, a esa «situación revolucionaria», como dice Lenin, en la que revolución estalla. Las condiciones cada vez más favorables que se crean en el mundo para el amplio desarrollo de las revoluciones antiimperialistas y democráticas y para que estén dirigidas por el proletariado, deben ser aprovechadas para pasar de la lucha por la independencia nacional a una fase más avanzada, a la lucha por el socialismo. Lenin nos enseña que la revolución debe ser llevada hasta el final, liquidando a la burguesía y su poder, y recalcó con especial insistencia que sólo sobre esta base se puede hablar de libertad, independencia y soberanía verdaderas.

Según nuestro concepto marxista-leninista; en una sociedad con clases antagónicas, que está dominada por la clase feudal o la burguesía, el pueblo no puede gozar de libertad y soberanía. La libertad, la independencia y la soberanía tienen un contenido político-social concreto. La libertad y la soberanía verdaderas y plenas son aseguradas en las condiciones de la dictadura del proletariado. Mientras que en aquellos lugares donde el Estado se encuentra en manos de las clases explotadoras, las relaciones económicas y políticas desiguales entre los explotadores y los explotados y entre los países, llevan a la pérdida o a la restricción de la libertad y de la soberanía del pueblo. Por consiguiente, no puede hablarse de una verdadera libertad y soberanía nacional, y mucho menos de soberanía del pueblo, en los países que se encuadran en el «mundo no alineado» o en el «tercer mundo». Sólo sobre la base de un análisis científico cimentado en la teoría marxista-leninista se puede definir correctamente qué pueblo es verdaderamente libre y cuál está subyugado, qué Estado es independiente y soberano y cuál es dependiente y oprimido. La teoría marxista-leninista explica claramente quiénes son los opresores y explotadores de los pueblos y qué camino deben seguir éstos para ser libres, independientes y soberanos». (Enver HoxhaEl imperialismo y la revolución, 1978)

miércoles, 28 de enero de 2015

Syriza y la euforia de la llamada «izquierda» [Recopilación Documental]; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Con el triunfo de SYRIZA –en español: Coalición de Izquierdas Radical– de Alexis Tsipras en las recientes elecciones al parlamento del 25 de enero de 2015, queríamos repasar ciertos fenómenos acaecidos en Grecia, de sus partidos, y hacer un repaso histórico de todo este contexto. Y dado el hecho de que no son pocos pseudorevolucionarios que han caído en la euforia del triunfo de este partido –a causa de su endeble preparación ideológica que es explotada por los medios de comunicación de la pseudoizquierda en favor de SYRIZA y de los medios más conservadores en contra de SYRIZA–, y que insisten en un pretendido cambio de dirección política hacia la «izquierda», e incluso existen los que se atreven a emplear el apelativo de que es un partido revolucionario, antiimperialista, rupturista con el sistema capitalista, en pro del socialismo –nada más lejos de la realidad–, se hace necesario pues, este documento, similar al que en su día hicimos con el ascenso gradual de Podemos en la política española. Hay que ser claros, concisos en el análisis: nosotros –el Equipo de Bitacora (M-L)– no caemos en el juego mistificador de otras corrientes antimarxistas conocidas por su cariz conciliador, para nosotros la única izquierda verdadera, la única izquierda revolucionaria, la única izquierda que está con la clase obrera y el resto de las clases trabajadoras y que representa sus intereses de forma veraz –científica–, y real –sin especular con sus intereses de clase–, es el marxismo-leninismo, las demás llamadas izquierdas, aunque incluso existan individuos honestos y crean que teorizan y actúan por el progresismo de la humanidad, no es una izquierda completa, en tanto que máxima doctrina progresista, ya que arrastran formas de organizarse, pensar y actuar de las ideologías premarxistas o antimarxistas. Consideramos que declarar bajo el ambiguo término «izquierda», gastado hasta la saciedad, a corrientes burguesas y pequeño burguesas antimarxistas junto al marxismo-leninismo sería oportunismo, una falta de respeto, y una manifestación que borra las diferencias entre dichas corrientes y el único y genuino pensamiento de la clase obrera; en consecuencia y del mismo modo plantear que es indispensable y que debemos por naturaleza salvaguardar dicha «alianza entre las corrientes de izquierda», quizás estará entre las ideas e intenciones de acercamiento, conciliación y colaboración de otros oportunistas frente a otros oportunistas, pero nosotros no nos adherimos a tal concepción de «compromiso histórico» como dirían los eurocomunistas, nuestro objetivo es persuadir a las masas trabajadoras influidas bajo estas corrientes –como ha demostrado la historia de los partidos comunistas marxista-leninistas, la Komintern y la Kominform– de la falsedad y errada que es la política de esos sus partidos. Veamos:

1) 
¿Qué es SYRIZA desde un punto de vista marxista-leninista? SYRIZA pues, no es más que otra opción del capitalismo, por consiguiente de la burguesía, que es empleada en tiempos de crisis para contener la evolución de las condiciones objetivas que lleven a procesos revolucionarios de gran calado, esto se puede ver ciertamente en su componente asistencialista en lo económico encaminado como maniobra de diversión ideológica entre los griegos en un momento en que aún creen –nos referimos a las mayorías de las masas– en los cambios promovidos desde el burocratismo del parlamentario burgués y que lleven a una mejor situación económico-política o incluso por una buena práctica de «izquierdas» que conduzca al fin de las crisis en el capitalismo.

2) ¿De qué elementos se compone el partido 
SYRIZA? Es una organización pretendidamente bajo el espectro de la «izquierda», que surge de la unión de elementos procedentes de varias organizaciones, en especial del PASOK. el partido socialdemócrata por antonomasia que ha dominado el panorama político en Grecia en los últimos años, que como la socialdemocracia contemporánea europea lejos de identificar su práctica con el viejo socialdemocratismo de mediados del siglo pasado, se ha asentado en las políticas neo-liberales siendo, en este caso, el responsables del hundimiento económico de Grecia. Pero también SYRIZA se ha nutrido de todo tipo de fauna autocalificada también de «izquierda» como han sido los grupúsculos altermundistas, anarquistas, maoístas, viejos eurocomunistas y trotskistas que han dado origen al partido. Lo cual hace muy fácil formar parte de SYRIZA, ya que no hace falta exigencia alguna, basta, como pasa en otros partidos socialdemócratas, con decirse simpatizante.

3) ¿Cual es la ideología que rige el partido? 
Analizando a dicho partido podemos decir que corresponde a un partido típico de la socialdemocracia, a la nueva camada de partidos socialdemócratas, al neo-socialdemocratismo enmascarado de marxismo –siendo revisionismo– que viene a remplazar al de los grandes y viejos partidos socialdemócratas desacreditados, ellos incluso se han englobado en el «socialismo del siglo XXI», pero al igual que éste y sus representantes, se reclaman gran parte de ellos como «marxistas», el griego John Milios diría:

«Soy marxista, la mayoría de miembros de SYRIZA lo son». (The Guardian; El jefe economista de SYRIZA traza una evolución radical griega dentro de la eurozona, 23 de diciembre de 2014)

Cuando Hugo Chávez, Pablo Iglesias, Evo Morales, Daniel Ortega, Panagiotis Lafazanis, o el propio John Milios se reclaman «marxistas», lo hacen para parecer 
«revolucionario y de izquierdas» de cara a las masas populares, porque por saber, no saben ni donde tienen la mano izquierda. Así que sería correcto la definición de llamarlos revisionistas, aunque es un revisionismo tan estirado a la derecha, que parecen efectivamente reformismo socialdemócrata y nadie podría reprochar a quién los calificara de tal forma, pero al autodenominarse marxistas y revisar el marxismo en sus teorías y praxis, deben ser llamados como revisionistas. También es cierto que en estos partidos tanto americanos como europeos sus referencias al marxismo o a un programa son casi nulas salvo excepciones. SYRIZA siendo partido revisionista con estructura de organización amorfa y multiclasista, sin ideología definida, tiene su núcleo central teórico-práctico en la socialdemocracia del siglo pasado, y retoma esa misma bandera ideológica en la mayoría de planteamientos al presentarse públicamente en lo ideológico, pero no por ello descarta arrejuntar en su seno el lenguaje y praxis del trotskismo, el anarquismo o el fascismo, si ello le significa acercase a las masas y ganar a sus competidores de otros partidos, por lo tanto se hace más difícil seguir la estela ideológica de este partido, partido ecléctico de mil ideologías. Inicialmente SYRIZA se fundó con estos reclamos:

«SYRIZA se ha establecido como un unificado, democrático y multitendencia, partido de masas de la izquierda contemporánea. (...) El partido de izquierdas unificado, de masas, democrático y multitendencia le estamos fundado con los objetivos desde la perspectiva del socialismo del siglo XXI los reclamos y demandas de las clases trabajadoras y grupos sociales oprimidos». (
SYRIZA; Resolución política del Iº Congreso de SYRIZA, 2013)

Pero de hecho, 
SYRIZA, al igual que su homólogo Podemos en España, en su flexibilidad con respecto a la militancia, en su discurso se estira más que un contorsionista, no se cansa de decir que ellos «no son de etiquetas ni sopa de letras», que no son «ni de izquierdas ni de derechas», que «se ha visto en la práctica que quién se identificaba como izquierda» actuaban como el más derechista». Aclaremos a los lectores estos intentos de mistificación respecto a la ideología: primero, cuando alguien no se define ideológicamente es porque no sabe lo que es o teme mostrar lo que realmente es; segundo, cuando se utiliza la ideología de la famosa «tercera vía», «ni izquierda ni derecha», «ni capitalismo ni comunismo», «ningún extremo es bueno», se está recurriendo quiérase o no, sea conscientemente o inconscientemente al discurso y eslóganes del fascismo como ya vimos al analizar por ejemplo al fascismo de Falange española de los años 30; tercero, cuando alguien renuncia a erigir una bandera en defensa de nobles principios de tu doctrina por el bastardeo de esos principios por terceros, significa que no se tiene el más mínimo apego verdadero a los principios de tal doctrina, y que el apoyo a esos principios es coyuntural no real. Este origen sin definición ideológica, y cuando se definen como «izquierda», como un compendio de «izquierda multitendencia» de los integrantes ha llevado a que SYRIZA adopte discursos: socialdemócrata, liberal, nacionalista burgués, e incluso chovinista. Su oportunismo ideológico de organización se ha materializado en quienes apoyan su programa electoral y con quién han formado gobierno en coalición, nada más y nada menos que con los «Griegos Independientes» partido de una procedencia de «izquierda» todavía más dudosa que la suya; de ahí que en vez de disimular y plantear un gobierno de cara a la galería» con los partidos de «izquierdas» como les gustar decir constantemente a muchos de sus seguidores en el exterior, su pragmatismo ha resultado en preferir formar gobierno apoyándose en la agrupación referida, una organización política filo-fascista que se formó a partir de sectores descontentos de «Nueva Democracia» –el otro responsable doméstico de la crisis griega–. De este modo queda evidenciado que su «izquierdismo radical» no es tal, e incluso, que se apoya en fuerzas claramente retardatarias.
4) ¿Qué propone SYRIZA en lo económico?

Se resumiría en este programa con eslogans claramente de la vieja socialdemocracia:
«Nuestra Europa es antípodas de hoy; es la Europa de la Ilustración y de su crítica radical, de las revoluciones, del Estado del bienestar, de la democracia, de los movimientos de base. El objetivo estratégico de SYRIZA es el socialismo del siglo XXI en Grecia y en Europa». (SYRIZA; Resolución política del Iº Congreso de SYRIZA, 2013)

Ahondando en su oportunismo vemos lo siguiente. En 2012 el partido griego proponía el no pago de la deuda hasta la mejora de la situación económica:

«Realizar una auditoría sobre la deuda pública. Renegociar su devolución y suspender temporalmente los pagos hasta que se haya recuperado la economía y vuelva el crecimiento y el empleo». (SYRIZA; Programa; 2012)

Pera antes de las elecciones al parlamento del 2015 se ha pasado al regateo de la deuda con la Troika –algo que se asemeja a la táctica de Pablo Iglesias y Podemos ante las inminentes elecciones generales españolas–, ya antes de las elecciones se había suscrito acuerdo con entidades financieras y estamentos políticos en los que reconoce sin más la deuda griega –deuda ilegitima donde las haya–:

«Cancelación de la mayor parte del valor nominal de la deuda pública para que sea sostenible en el contexto de una «Conferencia Europea de la deuda». Ocurrió en Alemania en 1953. También puede ocurrir para el Sur de Europa y Grecia. Incluir una «cláusula de crecimiento» en el pago de la parte restante de modo que es el crecimiento financiados y no financiados por el presupuesto. Incluir un significativo período de gracia –«moratoria»– en servicio de la deuda para guardar los fondos para el crecimiento». (SYRIZA; Programa; Lo que el gobierno de SYRIZA quiere hacer, 2015)

Ahora además alega tras los primeros días de gobierno que irá a negociar «fuera de cualquier ambiente de confrontación». Lo que supone ir bajando escalafones en su discurso progresivamente. Esto supone que SYRIZA, en su administración económica, deberá priorizar el pago de la deuda que está en la raíz de todos los problemas que sufre la sociedad helena, y no los problemas concretos y apremiantes del pueblo.

Más aún, desde sus gobiernos municipales se ha atrevido a brindar apoyo a la línea de los sindicatos griegos «amarillos-tradeunionistas» concentrados en la Confederación Europea de Sindicatos que entre otras cosas defiende la «conciliación de clase» para la resolución de los problemas económicos derivados de la crisis económica, y que han apoyado los recortes a los salarios de los trabajadores y del derecho laboral; he aquí lo contradictorio con la pretendida política antiausteridad de SYRIZA al apoyar estos sindicatos. Pese a esta contradicción, SYRIZA mantiene un programa de elevación de salarios y de cierto asistencialismo en lo económico –electricidad gratis para los pobres, cupones de comida, etc.–, lo que les relaciona sobre todo con los gobiernos del «socialismo del siglo XXI», asistencialismo que sabemos que no resuelven los problemas estructurales de estos Estados, sino que son parches encaminados a reducir la sensación de abandono de las clases sociales bajas.

SYRIZA aboga por la llamada «economía mixta», o dicho de otro modo combinar sector estatal y privado, para detener la crisis, algo que hemos comprobado que históricamente –por ejemplo en Nicaragua en los 80 o ahora– no ha podido parar ni el desempleo,  la inflación, la especulación o la deuda que tan de moda esta en el caso griego, y que lejos de parar estos fenómenos la economía mixta los agudizó; con el añadido de que ha aumentado la concentración de la riqueza y de los medios de producción en manos de la clase dominante. En el mismo sentido, la economía se extiende al ámbito del capital extranjero que tampoco será tocado como decía en su día el revisionismo eurocomunista o ahora el actual revisionismo del «socialismo del siglo XXI» de América. En el programa de 2012 se hablaba mucho sobre las nacionalizaciones:

«Nacionalización de los bancos. Nacionalizar las antiguas empresas públicas de sectores estratégicos para el crecimiento del país –ferrocarriles, aeropuertos, correos, agua–». (
SYRIZA; Programa; 2012)

La creación de empresas estatales –como ya explicamos extensamente analizando lo que supondría la llegada de Podemos al poder y las pretendidas nacionalizaciones en sectores estratégicos– sólo supondría la creación de un capitalismo de Estado, no desaparecerían las relaciones de producción capitalistas en dichas empresas. Los marxista-leninistas y la práctica ha demostrado que las simples nacionalizaciones llevadas a cabo por estos gobiernos socialdemócratas y revisionistas no cambian el carácter capitalista de las mismas:

«El marxismo-leninismo nos enseña que el contenido del sector del Estado en la economía depende directamente de la naturaleza del poder político». (Llambro Filo; La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías», que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista, 1987)

No pueden tampoco curar las heridas del capitalismo:

«Estas nacionalizaciones servían para que los burgueses «estudiosos» predicaran la posibilidad de crear un capitalismo «planificado» que supone «restringir la competencia», crear las «condiciones para una planificación de la economía capitalista» y pues «suprimir las crisis económicas». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

Y lo cierto es que lejos de acercar a la revolución, estas teorías «trileras» de que «nacionalización es igual a socialismo» o de que «nacionalizando es posible dar fin a las crisis», ha inculcado en las masas el conformismo al tiempo que siempre han paralizado cualquier conato de revolución:

«Los revisionistas y burgueses de «izquierda» presentan a los obreros de las empresas del sector capitalista monopolista de Estado como un signo de la «transformación» del sistema capitalista. Este proceso de transformación, según ellos, puede ir aún más lejos, si el proletariado es más «razonable» y «moderado» en sus afirmaciones, si obedece a los partidos políticos y sindicatos traidores que le engañan. Estos «teóricos» son reformistas que pretenden transformar el Estado capitalista a través de reformas. Se han introducido reformas en varios países capitalistas, revisionistas e imperialistas, pero ellas no causaron la victoria de la revolución y los revolucionarios, por el contrario cuando han operado precisamente han creado la situación que salva al capital y protege a la clase explotadora de sus sepultureros». (Enver Hoxha; La democracia proletaria es la verdadera democracia, Discurso presentado en la reunión del consejo general del Frente Democrático de Albania: Obras escogidas, Tomo V, 20 de septiembre, 1978)

Por otro lado cuando 
SYRIZA alude a un «New Deal a la griega», para superar temas como el desempleo, parece desconocer que el «New Deal» estadounidense sólo pudo frenar el paro a través de la Segunda Guerra Mundial y la activación exacerbada de la industria destinada a la guerra. Además como históricamente se ha visto con el programa de otros partidos socialdemócratas como el PSOE de Felipe González, muchas veces ni siquiera estos partidos llegan a realizar estas nacionalizaciones. Esperemos a ver como transcurre en Grecia tal promesa de nacionalización, aunque sea por mera curiosidad para contemplar si SYRIZA cumple este punto de su viejo programa de 2012.

5) ¿Cuál ha sido el actuar en política exterior?

Más aún, en política exterior pocos días antes de las elecciones ha proclamado que en España sus partidos homólogos en lo sucesivo serían Podemos e Izquierda Unida, lo que nos ayuda a comprender en que aspecto ideológico oportunista se encuentran. De hecho junto a Izquierda Unida y otros partidos reformistas en el parlamento europeo se juntan en la agrupación denominada «Partido de la Izquierda Europea». En materia como OTAN y UE, han ido cambiado paulatinamente. De pedir retirar las bases de la OTAN en Grecia:

«Cerrar todas las bases extranjeras en Grecia y salir de la OTAN». (
SYRIZA; Programa; 2012)

Ha pasado a pedir ¡la« renegociación» de Grecia en la OTAN, advirtiendo que no desea abandonarla!:

«Tenemos la responsabilidad de gestionar la relación de nuestro país con las organizaciones internacionales –UE y OTAN– de una manera que no dañe los intereses nacionales. (...) Vamos a renegociar los términos de la integración del país en los asuntos europeos e internacionales. No están en los planes del partido salir de la OTAN, sería volátil para mi decir eso. Nosotros, sin embargo, la intención de convertir al país en uno de los pilares de la paz y la seguridad, tanto en Grecia como en el extranjero. Así que ni siquiera un soldado griego tendría que estar en una misión de la OTAN en el extranjero en Afganistán o Somalia. ¿Para reclamar qué? ¿Para proteger qué? ¿Qué intereses nacionales griegos hay en Afganistán? Así que vamos a renegociar los términos de nuestra presencia allí. Sin embargo no vamos a tomar cualquier acción que pondrán intereses vitales griegos en riesgo». (Alexis Tsipras; Declaraciones en Atenas, 5 de septiembre de 2014)

Alexis Tsipras reconoce que no quiere salir de la OTAN, pero que tampoco quiere participar en aventuras internacionales de ella como Afganistán o Somalia, ¿acaso se hace el tonto queriendo pensar que la OTAN no intentará involucrar a la Grecia OTANISTA en otros conflictos? Así mismo para Tsipras, que reconoce indirectamente el carácter belicista e imperialista de la OTAN, piensa que salir de la OTAN sería poner en peligro «los intereses vitales griegos en riesgo», para él pues, una organización conocida por su anticomunismo y sus invasiones ilegales a terceros países cuando estos no cumplen los designios de las potencias imperialistas occidentales, una organización ligada estrechamente a las últimas dictaduras militares griegas del siglo XX, no serviría como garante de los intereses griegos fuera del suelo griego, pero sí sería el garante de los intereses griegos en suelo griego, y por tanto no debería salir Grecia de ella, rememora también el argumento de Enrico Berlinguer y los eurocomunistas italianos de que salir de la OTAN «rompería el equilibrio de poder en Europa», que Tsipras lo camufla con una frase más nacionalista «dañaría los intereses nacionales». Aquí vemos que de nuevo 
SYRIZA actúa como el Partido Socialista Obrero Español de Felipe González de los 80, quienes antes de las elecciones generales de 1982 se autoconsideraban como la «izquierda que abanderaba las campañas para el voto por NO en la entrada de la OTAN», y que a la llegada al poder en 1982, cambiaron de postura y metieron a España en la OTAN votando por el SÍ en 1986. Concluyendo, ni siquiera SYRIZA se plantea como vemos entonces, el abandono de la Unión Europea o de la OTAN, sino que recuperan los viejos eslóganes y tácticas de la socialdemocracia de los 50, o del revisionismo eurocomunista de los 70, los cuales abogaban por «la transformación desde dentro de estas organizaciones», de conseguir una OTAN y UE «para beneficio de la izquierda».

Finiquitando y sacando conclusiones, 
SYRIZA no es una organización revolucionaria que suponga una ruptura con el sistema capitalista griego debido: a su forma de organización clásica socialdemócrata de los partidos que nadan en el revisionismo, donde brilla la nula exigencia para ser miembro, la cooptación de los cargos de partido y las fracciones internas; por sus lineamientos ideológicos, donde prima el eclecticismo teórico como defensa de no albergar ideología definida, lo que se refleja en sus acciones prácticas; y a su composición, que recibiendo a muchos miembros descontentos de otros partidos todavía más a la derecha, no pueden siquiera persuadirles de su visión del mundo reaccionaria ya que no tienen una ideología en que apoyarse ni tienen preparada una formación ideológica específica para sus cuadros; de la misma forma que su discurso prometiendo el fin de la crisis no puede ser más que el discurso que promete la panacea a los problemas del capitalismo bajo recetas económicas de viejos programas socialdemócratas, pero son problemas que precisamente la historia ha demostrado que son imposibles de superar bajo tales programas, que deja todos los cabos sueltos respecto al capitalismo, y su estructura de explotación y polarización de clases intacta.

6) Parecidos razonables: Es bastante normal que en los medios burgueses a Alexis Tsipras le identifiquen con el viejo eurocomunista italiano Enrico Berlinguer, figura, que creemos estaría orgulloso del actual dirigente griego, no hay diferencia palpable entre programa del revisionismo eurocomunista y el programa de 
SYRIZA, con razón la agrupación griega participa en una Internacional con partidos herederos del eurocomunismo como el Partido Comunista de España integrado en Izquierda Unida. Veamos los paralelismos entre el italiano y su discípulo griego: a) Ambos tienen un concepto de democracia que es el de la democracia burguesa al uso y bajo la constitución burguesa existente; b) Ambos defienden la economía mixta: c) Ambos admiten estar bajo el Mercado Común Europeo de la Comunidad Económica Europea –ahora llamada Unión Europea–; d) Ambos admiten permanecer en la OTAN por el bien nacional o internacional.

7) En cuanto al Partido Comunista de Grecia –KKE–, históricamente fue de los primeros partidos europeos en ser conquistado por el revisionismo, y también de los pocos partidos donde se produjo una lucha antijruschovista firme encabezada por su Secretario General Nikos Zachariadis. Debido a que la mayoría de miembros del Buró Político estaban en el exilio en la URSS por el triunfo en 1949 del monarco-fascismo en la guerra civil, Nikita Jruschov creyó factible oficializar el «nuevo curso» en el partido pero los marxista-leninistas griegos se opusieron, no fue sino por medio de métodos de gánster con los que procedió el jruschovismo que lograría secuestrar el partido, pero viéndose incapaz de utilizar a sus militantes para formalizar el cambio, instigó a la formación de un nuevo partido comunista en 1955 y una nueva dirigencia.

Por ello el nuevo KKE, a partir de 1955, sería uno de los partidos mejor domados por el revisionismo soviético, dicho partido –como tantos otros pro soviéticos– llegaría al punto de definir la Perestroika de Gorbachov como «una serie reformas para el mejoramiento del socialismo», mientras por entonces los marxista-leninistas albaneses y pocos más la calificaron como la transformación del capitalismo monopolista de Estado a la evolución de la economía mixta con abierta propiedad privada, sumado al componente de una mayor apertura al capital extranjero de la que ya existía años antes de la llegada de Gorbachov, y el paso del régimen revisionista del unipartidismo al multipartidismo al estilo de las democracias burguesas occidentales. Llegados al colapso de la Unión Soviética revisionista y socialimperialista en 1991, los revisionistas griegos del KKE proclamaron que el socialismo acaba de caer en la Unión Soviética, mientras los marxista-leninistas del mundo sabían que sólo había caído el capitalismo y las peculiaridades que le había dado el revisionismo durante décadas, los revisionistas del mundo ignoraban o querían parecen que ignoraban que el capitalismo había sido restaurado décadas antes. Es en esos momentos de los 90 que el KKE sufriría lo mismo que los otros partidos que habían sido fieles al revisionismo soviético hasta su colapso total, se vio una desbanda generalizada, este sería el destino de estos viejos partidos pro soviéticos: a) se autodisolvieron; b) se autodisolvieron dentro de otros partidos socialdemócratas; se disolvieron y luego fundaron directamente un nuevo partido socialdemócrata; d) en muchos países revisionistas-capitalistas de Europa del Este y África, cuando el régimen capitalista-revisionista se derrumbó, el partido revisionista gobernante generalmente se transformó oficialmente en un partido socialdemócrata y en muchos lugares siguió gobernando o teniendo una gran influencia en el panorama político –en la Hungría revisionista de János Kádár, el revisionista Partido Socialista Obrero Húngaro se transformó en el socialdemócrata Partido Socialista Húngaro que gobernaría el país tras la caída oficial del revisionismo y su régimen–, e) se quedaron aislados, en horas bajas, con menor influencia si cabe en sus sociedades. Este último fue el caso del KKE. Poco a poco a mediados de los 90 sobre todo se fueron reorganizando e incluso refundando manteniendo las viejas siglas. Todos estos partidos, a la entrada del nuevo siglo XXI ven con vergüenza presentarse de cara a las masas de nuevo como un partido jruschovista-brezhnevista-gorbachovista, lo que resulta que su dirigencia empieza a ser crítico con el último periodo revisionista de la URSS, y a reformularse ciertas cosas, en pro de parecer autocríticos con sus décadas de abierta traición a los intereses del proletariado mundial, pero sus conclusiones siguen siendo similares a las de inicio de los 90: el KKE en su XVIIIº Congreso de 2009 planteaban que según ellos en la URSS de los 60 y 70 de Jruschov y Brézhnev existen «errores», «fallos», «deslices teóricos», pero que son las reformas de «Gorbachov de los 80 las que acaban con el socialismo en la URSS». Realizamos la siguiente pregunta: ¿con que conocimientos va a ser posible que este partido que considera los mecanismos económicos soviéticos capitalistas de la Unión Soviética de Leonid Brézhnev como «socialistas» va a construir el socialismo en Grecia? ¿Este partido con su teoría revisionista es como pretenden algunos el partido que daría solución a los problemas griegos? Imposible.

Desde entonces, y a partir de estas pseudoautocríticas en todos los campos, el KKE intenta utilizar un lenguaje aproximado al marxismo-leninismo, y a imitar análisis del mismo tipo para engañar a las masas, pero sobre todo en la práctica se observa que todavía no se han sacudido el polvo de su pretendido «ex» sumisión a la teoría y práctica del ya extinto revisionismo soviético. ¿En qué se nota esto? a) En sus nuevas evaluaciones sobre el periodo de la URSS no mueven un ápice a las de antes de su «autocrítica», acaban en las mismas conclusiones oportunistas. b) Se ve en que siguen manteniendo casi intacta su vieja política exterior revisionista: apoyando al revisionismo cubano o coreano, y otros partidos supuestamente ya «ex» brezhnevistas como el Partido Comunista de los Pueblos de España. c) Y sobre todo y más importante, su viejo revisionismo se ve y se refleja en sus estrategias y tácticas: se ha comprobado que cada vez que se presenta la oportunidad para elevar la lucha de clases en su país siempre acaba llamando a la calma a las masas, a realizar apología de la legalidad burguesa y confiar en sus mecanismos para lograr los objetivos del partido pese a que se presente como un partido revolucionario. Si vemos las últimas elecciones al parlamento griego: el KKE ha pasado: del 7.5% en las elecciones a parlamento de octubre de 2009, al 8,5% en las de mayo de 2012, al 4,5% en las elecciones de 2012, al ahora 5,4% de las elecciones de enero de 2015, el cual inexplicablemente califican de «fortalecimiento» que marca «una tendencia positiva de reagrupamiento de fuerzas». Este discurso positivo que está lejos de la realidad es un mero mecanismo de defensa de los partidos revisionistas que hacen el ridículo y que saben que dedican todo su «trabajo por el socialismo» precisamente a preparar este tipo de elecciones burguesas, por ello se basan en intentar ocultar la realidad para que su militancia no caiga en el desánimo. Es el mismo mensaje positivo pero irreal que Santiago Carrillo daría a sus militantes del Partido Comunista de España tras sacar en las elecciones generales de 1977 un 9,3% y sobre todo tras las elecciones de 1982 con aquel 4,0%, que evidenciaba que se alejaba su «sueño eurocomunista».

Lo cierto es que para el KKE tales resultados son la consecuencia: de su vacilación en momentos decisivos desde que se inició la crisis; la consecuencia de verse superados ante los diversos acontecimientos; de no prever como debían los sucesos y preparar la actitud del partido hacia ello, viéndose atrapados entre la sucesión de eventos y movimientos de otros partidos; de no tener capacidad teórica para refutar el programa de reformista-populista de 
SYRIZA ni el programa populista-chovinista de Amanecer Dorado y ver aumentar su prestigio en detrimento del suyo; de no haberse puesto a trabajar con las masas para desenmascarar uno a uno si hace falta a estos partidos y otros en momentos tan favorables para la acción de los comunistas; de no saber moverse en tiempos tan factibles entre las masas trabajadoras dada la crisis que están sufriendo, y granjearse su confianza; de no dar a conocer no sólo entre la clase obrera, sino entre todas las masas trabajadoras su programa; es el resultado de un pésimo trabajo, y la consecuencia lógica de no haber sudado todo su pasado revisionista. El resultado electoral no sería realmente significativo para un partido marxista-leninista, pero en el caso del KKE es todavía más catastrófico desde su óptica ya que como se evidencia por su praxis está desde hace décadas anclado en la mera lucha legalista del parlamento burgués, donde aunque lo niegue, es donde piensa que debe medir sus fuerzas y donde pretende alcanzar el poder. Recordemos que durante una época los revisionistas como Santiago Carrillo gastaban ríos de tinta escribiendo que ellos estaban por la revolución violenta y la dictadura del proletariado, y su praxis demostraba lo contrario, también tuvieron otra época donde si bien ellos decían que estaban por la vía pacífica parlamentaria al socialismo decían que no descartaban usar la revolución violenta y la dictadura del proletariado si se daba el caso, y tampoco optaban en la praxis por esta opción, es decir, el revisionismo sabe camuflarse, pero es en la práctica donde queda al desnudo si lo que dice es cierto, dando por válido aquel axioma popular que indica que: «del dicho al hecho hay un trecho».

Sabido esto hay que concluir en que:

8) 
SYRIZA no supone una ruptura con el sistema, sino su regeneración, bajo máscaras, de pseudoizquierda y pseudoprogresismo: dicho partido sencillamente administrará el Estado burgués-capitalista en la crisis existente. Es decir; SYRIZA no supone, ni puede suponer un factor de cambio en la sociedad griega; que la misma mantendrá a los griegos atados a los monopolios, a las directrices del la Troika –Comisión Europea + Banco Central Europeo + FMI–; del mismo modo que mantendrá la dependencia de la OTAN que está entre los factores de la crisis griega.

9) Si ni 
SYRIZA ni el KKE son garantías para dar sepultura al capitalismo, tampoco lo son siquiera para detener el ascenso del fascismo: ambos partidos al no tener una ideología científica que sepa analizar que representa, como nace, y como se lucha contra el fascismo –como hace el marxismo-leninismo–, no está en condiciones de dar verdaderas garantías a las masas griegas para frenar al fascismo, o mejor dicho, de plantar si quiera una resistencia seria: sabemos que el fascismo pesca en aguas revueltas, pero sólo pesca de este río por así decirlo, cuando se le permite pescar en relativa tranquilidad, dicho en palabras llanas y sin especular: todos sabemos que para el ascenso del fascismo son necesarios ciertos factores objetivos como puede ser momentos de agitación social o crisis económica, pero además sabemos que históricamente el fascismo ha llegado al poder debido a factores subjetivos muy claros: o bien los marxista-leninistas en esos momentos no estaban organizados, o bien pese a existir su partido, era casi nulo en la sociedad y llegaban tarde en ese momento para liderar la lucha antifascista, teniendo que ganarla ya en un momento de alto grado de fascistización de la sociedad; o bien existía el partido marxista-leninista, tenía influencia y dirigían la lucha antifascista pero preferían dirigir los golpes hacia otros partidos, subestimando al fascismo; o bien porque liderando tal vanguardia antifascista los marxista-leninistas y su partido no sabían cómo refutar a las masas la demagogia del fascismo sobre todo en tiempos de crisis económica aguda, lo que respondía a una clara falta de estudio y formación de cuadros, incapacitándoles a la hora de la verdad para una luchar eficaz contra el fascismo; o bien los marxista-leninistas se hacían ilusiones de derrotar al fascismo a través del parlamento y los métodos legalistas de la democracia-burguesa.

Por supuesto el ascenso del fascismo además depende de otros factores subjetivos como son las luchas entre las capas de la burguesía y también de la propia organización fascista y como se maneje en todo este escenario –«en este río revuelto»–, pero todos estos factores locales que adolecen a la falta de factores subjetivos para la lucha contra el advenimiento del fascismo sumados a los factores internacionales objetivos y subjetivos dan la ecuación de un allanamiento de facto al fortalecimiento de este tipo de partidos al fascismo. En Grecia vemos que ya varios de estos factores se cumplen: existen los factores objetivos para el ascenso del fascismo, en cuanto a los factores subjetivos: no existe una organización que realmente agrupe a los marxista-leninista y tenga influencia entre las masas, los partidos reformistas y los partidos revisionistas no saben desmontar teóricamente al fascismo y se dedican meramente a formas legales de lucha contra él. Es por esto que posiblemente otro gobierno más que ni siquiera alivie la situación de las necesidades más básicas de las masas, como podría pasar con el partido vacilante de 
SYRIZA, podría inculcar a la gente la idea de que «tampoco la izquierda ha sabido darle solución a los problemas desesperados que Grecia afronta», lo que sumado a la incompetencia de KKE tanto para ganar a las masas para sí como para detener el cada vez mayor proceso de fascistización de las masas, podría dar el cóctel perfecto para un ascenso al poder –incluso a través del parlamento– del partido fascista griego de Amanecer Dorado u otros que se haría eco de la situación y se presentaría como la «opción patriótica salvadora». –¡y nadie podría reclamar a las masas griegas que piensen así de erradamente, ya que no existe una vanguardia marxista-leninista que les explique que es izquierda y que es «izquierda», que es un partido comunista real y que es un partido revisionista, o que es el fascismo y como se combate!–.

Llegados a este punto hemos de afirmar que la solución de los mayúsculos problemas de la sociedad griega, de las clases explotadas, es el marxismo-leninismo; no obstante, para que ello ocurra: o bien el KKE debe de dejar de comportarse como una organización vacilante-oportunista; o bien organizar a la clase obrera bajo una nueva organización verdaderamente marxista-leninista (antirevisionista) que de debida lectura a los movimientos que están operando en Europa, y en particular en Grecia, dada la actual coyuntura.

El documento:

Imagen que satiriza el logotipo de Syriza, añadiendo los logotipos de la OTAN y la UE

Del PCI a SYRIZA, de Berlinguer a Tsipras

Alexis Tsipras representa un hecho innovador de una nueva izquierda que hace frente, en el país más afectado por la crisis, a las políticas económicas y sociales de la derecha económica y política europea.

En la década de los 70 del siglo XX, la referencia más clara del pensamiento político a la izquierda del reformismo socialdemócrata estaba en el PCI. El partido heredero del pensamiento de Gramsci era sin duda un ejemplo de intento de renovación en Europa Occidental de planteamientos que significaran una alternativa tanto al capitalismo existente como el modelo del comunismo burocrático de la Europa del Este.

Sin duda la existencia de una tradición marxista propia derivada del pensamiento gramsciano permitió que durante esta década y especialmente bajo la dirección de Enrico Berlinguer se produjera un proceso de fuerte renovación política que permitió que fuera el punto de referencia para toda la gente que buscaba una alternativa al capitalismo hegemónico en Europa Occidental.

La crisis de los países capitalistas, la reacción de los gobernantes, y la amenaza del fascismo en tales situaciones


«Todos los Estados capitalistas y revisionistas se esfuerzan por hacer recaer las consecuencias de la crisis sobre las espaldas de las masas trabajadoras. Y de hecho, por todas las partes, las burguesías, los monopolios y todos los explotadores, con el fin de preservar sus beneficios, acentúan la opresión y la explotación del proletariado y de los trabajadores, reduciendo sus medios de existencia y limitando sus derechos. En estos momentos de grave crisis las potencias imperialistas, socialimperialistas y el poder de las burguesías de cada país, millones de obreros son arrojados a las calles. Su número actualmente se ubica en cien millones, la inflación se desarrolla galopadamente, los precios de primera necesidad se hacen inasequibles. En la actual sociedad capitalista y revisionista ocurre precisamente el fenómeno de polarización indicado por Karl Marx: por una parte asistimos  a la pauperrización de los trabajadores, y por el otro al enriquecimiento de los capitalistas de la otra. En esta grave situación, el gran capital y su poder, la socialdemocracia, los revisionistas y otros oportunistas, acompañan esta feroz política de opresión y explotación de una vasta propaganda mentirosa, que pretende convencer a las masas trabajadoras que las conmociones actuales serían supuestos fenómenos pasajeros, que todo regresará al estado anterior, y que deben pues, sostener la carga pesada que los abruma y no buscar las causas de esta situación ni la revuelta. Se esfuerzan por todos los medios de evitar lo más grave, la revolución, la única vía que permite escapar de una buena vez del sistema opresivo capitalista y revisionista.

Para sus fines contrarrevolucionarios, la burguesía y su poder también utilizan los sindicatos en los que han enmarcado al proletariado y las masas trabajadoras en los países burgueses.

Estas organizaciones se llaman «democráticas, se suponen que son independientes de los patrones y de los diversos partidos «democráticos», «socialistas» y otros. En realidad estos pretendidos sindicatos, son manipulados abiertamente por los partidos burgueses y son dirigidos por la aristocracia obrera, luchando por todos los medios para desorientar a los trabajadoras, para sabotear su lucha revolucionaria. Incluso las leyes que conciernen a la actividad y lucha de los obreros por las reivindicaciones económicas, sociales, ec. han sido diseñadas por el gran capital para que cada acción sea tomada en el marco tolerado por la burguesía, que nada vaya a perjudicar sus intereses, ni particularmente amenace los pilares del poder capitalista. En cuanto considera imposible hacer frente a las revueltas de los obreros y el pueblo bajo formas pseudodemocráticas o por la verborrea parlamentaria entonces el Estado burgués interviene, por sus leyes, por la violencia, con el garrote. Esto es lo que está sucediendo en la mayoría de los países, donde la crisis ha exacerbado las contradicciones entre trabajo y capital, y donde la revuelta de los trabajadores en frente de la situación creada sigue creciendo en potencia. En estas circunstancias, el peligro del fascismo es cada vez más amenazante. Sabemos que cuando el capital se mete en un callejón sin salida y está expuesto a los poderosos golpes de la clase obrera, se ve obligado o bien a quebrarse o bien a establecer la dictadura fascista y marchar a la guerra». (Enver HoxhaInforme en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

En la época de la monopolización, el sistema capitalista lejos de otorgar la oportunidad ampliar la democracia la restringe cada vez más


«Según Georges Marchais, se accederá al socialismo ampliando la democracia y libertades burguesas. Bajo este socialismo, todos ellos vivirán en paz, tanto los lobos como las ovejas. Presentar y defender la tesis de la democracia y libertades burguesas, como la vía al socialismo, es mistificar a las masas, es darle brillo a la sociedad capitalista.

Todo el mundo sabe que en la época del imperialismo, ella no tiene la oportunidad, en el cuadro de la sociedad burguesa, un desarrollo progresista de las libertades y de la democracia para las masas. Quién por el contrario lo que crece y se acentúa en este cuadro, son las fuerzas de la reacción, la militarización de la producción y de otros aspectos de la vida, la opresión del proletariado y de las naciones, para llegar a la forma más feroz y la más bárbara, la del fascismo. Sólo la revolución violenta y la instauración de la dictadura del proletariado aseguran las condiciones necesarias para la expansión de la libertad y de la democracia para las amplias masas populares. Según Georges Marchais, se accederá al socialismo ampliando la democracia y libertades burguesas. Bajo este socialismo, todos ellos vivirán en paz, tanto los lobos como las ovejas. Presentar y defender la tesis de la democracia y libertades burguesas, como la vía al socialismo, es mistificar a las masas, es darle brillo a la sociedad capitalista
». (Enver HoxhaInforme en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

martes, 27 de enero de 2015

Joan Comorera ironizando que supondría seguir los pasos de la socialdemocracia, del anarco-sindicalismo o del nacionalismo burgués o pequeño burgués

Cartel propagandístico antifascista del Partido Socialista Unificado de Cataluña durante la Guerra Civil de 1936-1939

«Terceramente, también debemos aclarar nuestra ideología.


¿Queremos volver a la socialdemocracia, en alianza con los residuos anarco-sindicalistas? La socialdemocracia es un cadáver insepulto que contamina el ambiente. La socialdemocracia rusa sirvió a los generales blancos y a los ejércitos intervencionistas contra la Revolución de Octubre de 1917. La socialdemocracia alemana se entregó sin luchar frente a los caporales de Adolf Hitler. La socialdemocracia inglesa llegó al poder para entregarselo a Chamberlain. La socialdemocracia española era la fuerza fundamental de la República, y a los dos años y medio, la República caía en manos de los filofascistas. La socialdemocracia francesa llegó al poder en Francia apoyándose en el movimiento de masas más profundo que haya conocido Francia, y a los pocos meses inventó el Comité de No Intervención, se convirtió en el «valet de chambre» de Neville Chamberlain y de las «200 familias francesas» y meses después abriría las puertas del poder a Édouard Deladier y Georges Bonnet, clamó ir a la guerra contra la Unión Soviética y en ayuda de la Finlandia de Emil Mannerheim, votó la destitución anticonstitucional de los diputados comunistas, y dos tercios de sus diputados –«símbolos del cretinismo parlamentario»– votaron el juramento a la República de Pétain, la revolución nacional fascista de Pétain, la colaboración con los alemanes, según la filosofía de uno de sus líderes «valía más vivir hitleriano, que morir francés». La socialdemocracia finlandesa se ha aliado con Hitler en la guerra contra la Unión Soviética y las Naciones Unidas. La socialdemocracia sueca controla el gobierno que ha pactado con Hitler en el paso por territorio sueco, de tropas, armas y municiones contra la Unión Soviética y contra los «hermanos escandinavos» de Noruega. La socialdemocracia noruega  controla el gobierno que dejó a los «quislingistas» [1] que abrieran el fiordo de Oslo y el puerto de Bergen a la escuadra de Hitler. La socialdemocracia danesa en el poder, no dispara un solo tiro contra los núcleos de invasores y ha comenzado a colaborar con ellos y seguirá haciéndolo hasta que los nazis se cansen. Y así en Holanda y Bélgica. Y así en todos lados. En toda Europa son abundantes los Charles Spinnasse, los Paul Faure, los Thomas Mann, los anarco-sindicalistas como René Belin, servidores «abnegados» de los nazis. ¿Qué deseáis pues camaradas? ¿Os place la perspectiva de un Partido Socialista Unificado de Cataluña transformado en un apéndice del «socialismo» mierdificado del Sr. Indalecio Prieto? ¿Debemos convertirnos, «por milagro de Sant Jordi», en nacionalistas pequeño burgueses? Prepararense entonces para exaltar el nacionalismo ramplón  de la clase obrera catalana, a provocar, de contragolpe, el nacionalismo agresivo de la clase obrera española; a servir un plato gratis a la burguesía catalana, a la burguesía española, a las castas tradicionales enemigos jurados y sin cura de Cataluña y de la España progresista, a celebrar cada año muchas jornadas «Patrióticas», bien arregladas, con floridos ramilletes compuestos de claveles y ginestas, con sidra a todo trapo. ¡Que encuentros haríamos! ¡Después de estas comuniones se arreglaría el resto! ¿Os place camaradas, que el PSUC cambiara la hoz y el martillo por San Jordi y el dragón?». (Joan Comorera; Una nueva etapa histórica; Conferencia de Joan Comorera, en una asamblea de militantes del Partido Socialista Unificado de Cataluña, residente e Mèxico DF, con el motivo de disolución de la Komintern, 12 de junio de 1943)

Anotaciones de la edición:

[1] Vidkun Quisling, político noruego conocido por la colaboración con los invasores nazis. Su nombre se identificaba enseguida como sinónimo de traidor.

lunes, 26 de enero de 2015

Dimitrov recordando en el VIIº Congreso de la Komintern de 1935 porque el proletariado necesita de la dictadura del proletariado

Iosif Stalin y Georgi Dimitrov en Moscú, imagen correspondiente al 1 de mayo de 1935

«¿Por qué es necesario reconocer el derrocamiento revolucionario de la burguesía y la instauración de la dictadura del proletariado bajo la forma del poder soviético?

Porque la experiencia del triunfo de la gran revolución socialista de octubre de 1917, de una parte, y de otra, las amargas enseñanzas de Alemania, Austria y España, durante todo el período de posguerra, han corroborado una vez más que el triunfo del proletariado sólo es posible mediante el derrocamiento revolucionario de la burguesía, y que la burguesía, antes de permitir que el proletariado instaure el socialismo por la vía pacífica, ahogará el movimiento obrero en un mar de sangre. La experiencia de la revolución de octubre de 1917 ha demostrado, con toda evidencia, que el contenido básico de la revolución proletaria es el problema de la dictadura del proletariado, cuya misión es aplastar la resistencia de los explotadores derribados, armar a la revolución para la lucha contra el imperialismo y llevar a la revolución hasta el triunfo completo del socialismo. Para llevar a cabo la dictadura del proletariado, como dictadura de la aplastante mayoría sobre una minoría insignificante, sobre los explotadores –y únicamente así puede ser llevada a cabo– son necesarios los soviets que abarquen a todas las capas de la clase obrera, a las masas principales del campesinado y demás trabajadores, ya que sin despertarlos e incorporarlos a estos al frente de la lucha revolucionaria, será imposible afianzar el triunfo del proletariado»(Georgi DimitrovLa clase obrera contra el fascismo: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

sábado, 24 de enero de 2015

La clase obrera contra el fascismo: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern; Georgi Dimitrov, 1935

[Enlaces de DESCARGA y LECTURA del texto en PDF al final del documento]

«Pero la característica de la victoria del fascismo es precisamente la circunstancia de que dicha victoria atestigua por una parte la debilidad del proletariado, desorganizado y paralizado por la política escisionista socialdemócrata de colaboración de clase con la burguesía y, por otra parte, revela la debilidad de la propia burguesía que tiene miedo a que se realice la unidad de lucha de la clase obrera, que teme a la revolución y no está ya en condiciones de mantener su dictadura sobre la masas con los viejos métodos de la democracia burguesa y del parlamentarismo». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

Aprovechando la reedición que estamos llevando a cabo del antaño famoso y brillante informe de Georgi Dimitrov, volveremos a ver punto por punto el porqué de la transcendencia histórica de este informe presentado en un ya lejano 2 de agosto de 1935. Recomendamos así mismo leer los demás informes de Dimitrov al congreso, además de la propia resolución emitida por el Comité Ejecutivo de la Komintern sobre el informe del 2 de agosto de Dimitrov, resolución adoptada en fecha del 20 de agosto de 1935. Tenemos tres cuestiones que tocar en esta introducción, y que no podemos eludir: 1) El modo en que está ordenado el informe, la obra en sí; 2) Las críticas históricas de derecha e «izquierda» al informe; 3) La edición original del informe que se ha tomado como referencia, y su porqué.


1) El modo en que está ordenado el informe, la obra en sí:

Con una burguesía internacional agraviada; con su sistema capitalista en plena decadencia, más si cabe si alzaba la cabeza y comparaba su sistema político, cultural y económico frente al de los éxitos del sistema soviético de entonces; con el peligro del fascismo materializado en muchos países, y encubiertos en otros; y con los primeros grandes movimientos belicistas de los países fascistas; este informe viene a ser la constatación del peligro ya anunciado años antes por la Komintern –Internacional Comunista– de lo que pasaría si el fascismo llegaba al poder. De qué repercusiones interiores tendría en esos países, y de qué secuelas tendría en la política exterior internacional.

La precisión de las respuestas dadas a cuestiones tan apremiantes e importantes no deja duda alguna si se es estudiado este informe. El punto central de este primer punto será analizar el carácter de clase del fascismo, el ¿por qué la burguesía mundial requiere acudir al fascismo en momentos tan difíciles para ella? ¿Cómo es facilitado su acceso al poder? ¿Cómo se impide que acceda al poder? ¿Cuáles han sido los errores de los comunistas y de la socialdemocracia entorno al fascismo? ¿Son equiparables? ¿Cuáles son las contradicciones inherentes del fascismo que lo hacen débil? ¿Qué ofrece a las masas trabajadoras dicho régimen fascista? ¿Para nosotros los comunistas es lo mismo la democracia burguesa que la abierta dictadura terrorista de la burguesía del fascismo? A todo ello se responde.

viernes, 23 de enero de 2015

Populismo


«Es un término no reconocido por la Real Academia Española [RAE] –seguramente se hará en próximos años debido a su extendido uso–. Tienen una definición difusa y confusa; en ocasiones positiva en otras y más comúnmente negativas. Si nos plegamos a sus raíces etimológicas tendríamos que comprenderlo como relativo a pueblo; pero resulta evidente que los términos evolucionan en su contenido y significado y se alejan de sus raíces; por ejemplo: «dictador y dictadura» en su uso romano no revestían contenidos negativos como ocurre hoy.

Dicho esto, y a efectos de este espacio, populismo es aquella «estrategia» en el marco del ejercicio del poder –como gobernante o como opositor– bajo la dictadura de la burguesía ya sea en su forma democrático burguesa o en su forma fascista que es indisoluble a la demagogia, el pragmatismo y el oportunismo. Su función principal es enmascarar el verdadero sentido de las políticas que tienen por objeto el fortalecimiento de la clase en el poder pero justificadas en un «pretendido bien superior»; por ejemplo y el más común: «el bien general del pueblo»; dicho de otro modo, su objetivo es la alienación de las masas.

Vale decir que el populismo no es una característica exclusiva de la izquierda burguesa –revisionista, reformista, etc.–, sino de todo el espectro político burgués, su cara visible es el asistencialismo-caritativo; por ejemplo: el ultraderechista Álvaro Uribe desarrolló en Colombia programas de asistencia escolar, merienda escolar, programas de vivienda, etc., al tiempo que profundizaba el vaciamiento de contenido de los derechos económico-políticos a través de la extinción de los derechos laborales, etc. El mismo procedimiento emplean los gobernantes de izquierda burguesa en Latinoamérica que engañan a los pueblos diciendo que ese asistencialismo es una embrión del socialismo cuando se trata del capitalismo de siempre. Lo esencial a comprender es que esta estrategia, allá donde se ejerce, tiene como finalidad aminorar las «condiciones objetivas» que conduzcan a procesos revolucionarios proletarios; al tiempo que con la propaganda reducen las «condiciones subjetivas». Es decir, es un mecanismo destinado a prolongar artificialmente al capitalismo en crisis, no obstante a veces se desarrolla con objetivos meramente cosméticos, el ejemplo más oportuno son los «programas sociales» de las entidades empresariales monopólicas. El fascismo también ha utilizado de forma constante el populismo, sobre todo desde la oposición política –a veces sirviendo como trampolín al poder–. Lo ha hecho apoyándose en casos de corruptelas del gobierno burgués de turno –jurando que ellos acabarían con esa corrupción–, de humillaciones nacionales de la Patria por otras potencias –jurando restablecer ante el pueblo el «honor nacional»–, pretendiendo sentir repulsa por los «abusos de las clases altas» –clamando su fin– y queriéndose proclamar siempre como una «tercer vía» entre los «abusos de las clases altas» hacia el pueblo y el radicalismo y ateísmo del marxismo que quiere destruir a las clases altas como tal –hablamos de «clases altas» y no de clase explotadoras, siguiendo el hilo de que los fascistas no reconocen los análisis marxistas sobre la plusvalía y no ven explotación en el sistema capitalista–, elementos que desembocan en engañar a las masas trabajadoras, distraerlas y desviarlas de la revolución». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2015)

miércoles, 21 de enero de 2015

La teoría y práctica de la revolución; Enver Hoxha, 1977

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«En la definición de la época actual y de la estrategia revolucionaria, los marxista-leninistas siempre han partido del análisis de las grandes contradicciones sociales que caracterizan dicha época. ¿Cuáles son estas contradicciones? Después del triunfo de la revolución socialista en Rusia, Lenin y Stalin se refirieron a cuatro de estas contradicciones:

–la contradicción entre dos sistemas opuestos –el socialista y el capitalista–;

–la contradicción entre el trabajo y el capital en los países capitalistas;

–la contradicción entre los pueblos y naciones oprimidas y el imperialismo;

–las contradicciones entre las potencias imperialistas.

Son estas contradicciones las que constituyen la base objetiva del desarrollo de los movimientos revolucionarios actuales, los que, en su totalidad, forman el gran proceso de la revolución mundial en nuestra época. Todo el actual desarrollo mundial confirma que, desde los tiempos de Lenin, estas, contradicciones, lejos de atenuarse y desaparecer, se han agudizado y son más evidentes que nunca. Por lo tanto el conocimiento y la aceptación de estas contradicciones constituyen la base para definir una estrategia revolucionaria acertada.

Por el contrario, negar y ocultar estas contradicciones, ignorar una u otra y deformar su verdadero contenido, como hacen los revisionistas y los oportunistas de toda especie, causa confusión y desorientación en el movimiento revolucionario y constituye la base para estructurar y predicar una estrategia y unas tácticas erróneas, pseudorevolucionarias». (Enver Hoxha; La teoría y la práctica de la revolución, 7 de julio de 1977) 


Introducción de «Bitácora (M-L)»

El siguiente artículo publicado en el periódico albanés «Zëri i Popullit» el 7 de julio de 1977. Fue un artículo de Enver Hoxha que se publicó de modo anónimo, aunque era de su propiedad, como lo reflejan a posteriori algunas publicaciones albanesas del mismo artículo. En la publicación de esta obra clásica de los marxista-leninistas albaneses contra las teorizaciones de todos los revisionistas y en especial de los revisionistas chinos, tenemos que hacer un inciso y detenernos en tres cuestiones: 1) El contexto de la publicación, la repercusión del artículo; 2) que era la teoría de los tres mundos desde una óptica marxista-leninista y 3) como se expone en el artículo y en qué orden y forma esta teoría y otras. Comencemos:

1) Esta era el contexto y la intención de su autor para su publicación:

La publicación de esta obra coincide con un periodo en que los marxistas-leninistas albaneses estaban extrayendo las últimas conclusiones respecto al revisionismo chino y su naturaleza real. El Comité Central del Partido del Trabajo de Albania enviaría sucesivas cartas al Comité Central del Partido Comunista de China: como la de 1962 –sobre el concepto oportunista de formar un frente antiimperialista con el revisionismo soviético–, la de 1964 –advirtiendo el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviética–, la de 1971 –sobre la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense– o la de 1978 –haciendo un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y exponiendo los sabotajes económicos chinos desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china–. En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y la continuación de políticas oportunistas, los marxista-leninistas fueron sacando conclusiones.

Enver Hoxha había precedido esta obra con otros documentos: el «Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1971 –donde se atacaba la visión china sobre el imperialismo estadounidense–; el «Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1976 –donde se oponían a la visión china de la teoría de los «tres mundos» y la desviación de tomar a los países del «tercer mundo» como «fuerza motriz de la época» y otros conceptos pequeño burgueses–. Pese a la poca información que los albaneses podían obtener sobre la situación interna china –ya que los revisionistas chinos tenían su mejor baza en el desconocimiento para el resto de marxista-leninistas de sus congresos, documentos, obras de sus figuras y demás–, existen varias críticas de los albaneses no sólo a las posturas chinas en el ámbito internacional, sino también de cara al ámbito interno de China. Muestra de ello es que en los años 60 a la llamada «Revolución Cultural» china, se le dedicaron fuertes críticas como muestra el informe de Enver Hoxha: «Algunas opiniones previas sobre la «revolución cultural proletaria» china», del Tomo IV de sus Obras Escogidas; esta obra consta precisamente de un informe de Enver Hoxha presentado ante el XVIIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania el 14 de octubre de 1966 para estudiar y poner de preaviso al partido de los errores en la línea china y tomar precauciones para no cometer los mismos errores que los revisionistas chinos. Finalmente la publicación en 1977 del Tomo V de obras de Mao Zedong, ayudaría en gran medida a clarificar para los albaneses el porqué de las posiciones de los chinos durante los últimos años, y entender que estos errores no eran coyunturales, producto del difícil contexto, de un proceso de aprendizaje o de simple desconocimiento, sino que eran posiciones arraigadas en un pensamiento que claramente revisaba todos y cada uno de los axiomas del marxismo-leninismo y tenía unas raíces claramente incompatibles con el marxismo-leninismo. Precisamente gran parte de la evolución de las críticas de los marxista-leninistas albaneses a los revisionistas chinos, quedaría registrado en la obra de Enver Hoxha: «El imperialismo y la revolución» de 1978 donde tiene un capítulo entero para exponer al teoría de los «tres mundos». Por otro lado la obra: «Reflexiones sobre China», publicada en 1979, obra de dos Tomos que contienen reflexiones del albanés: el primero sobre 1962-1972 y el segundo sobre 1972-1977 expondría toda la evolución de la política interna y externa china, incluida también la teoría de los «tres mundos». Estas reflexiones respecto a China, incluían tanto posiciones de la dirigencia china de cara al interior como al exterior, y aunque se nota el carácter casual, en caliente e «informal» de muchos de los análisis, debe ser considerado como una de las mayores fuentes para estudiar el revisionismo chino durante esos años.

Enver Hoxha diría el mismo día de la publicación del artículo: «La teoría y la práctica de la revolución»:

«Creo que nuestro artículo «La teoría y la práctica de la revolución», que ha aparecido hoy en el periódico «Zëri i Popullit», producirá un gran impacto entre los marxista-leninistas del extranjero, pero también entre los pensadores burgueses progresistas, mientras que, sin lugar a dudas, los chinos y sus apéndices, contra los cuales, de hecho, está dirigido el artículo, se enfurecerán. Era necesario, incluso muy necesario e indispensable, que preparásemos y publicásemos este artículo, porque los revisionistas chinos estaban forzando la dosis, estaban intensificando su lucha contra el marxismo-leninismo y en particular contra el Partido del Trabajo de Albania. Como ya he dicho otras veces, esta lucha es llevada a cabo con disimulo, de manera astuta, hipócrita y no está en absoluto basada en los principios. Los chinos no se han tomado la más mínima molestia para defender sus tesis, porque de hecho sus nefastas tesis sobre la revolución son indefendibles, debido a que la división del mundo en tres y el encuadramiento de China en el «tercer mundo» no es más que una tentativa de estrangular la revolución proletaria y someter al proletariado al yugo de la burguesía capitalista de los países industrializados y del imperialismo estadounidense». (Enver Hoxha; Un artículo que desenmascara una gran intriga a costa de los pueblos; Reflexiones sobre China: Tomo II, 7 de julio de 1977)

Para fechas anteriores a que el propio Mao Zedong falleciera –en septiembre de 1976–, a esas alturas los albaneses no veían a la teoría de los «tres mundos» como una desviación casual más, ni como un error puntual o pasajero de Mao Zedong y sucesores, sino que demostraba la traición y daño que con sus ideas sus seguidores hacían a la revolución y los pueblos:

«La tesis de que «el tercer mundo es la fuerza más grande y más poderosa que lleva adelante la revolución», así como las que la acompañan, son tesis antimarxistas. (...) ¿Pero qué Estados forman parte del «tercer mundo»? Hasta hoy no se ha elaborado ninguna «lista», y seguramente es imposible hacerlo. Mao Zedong y sus adeptos sólo dicen que se trata de los Estados que no forman parte ni del «primer» ni del «segundo mundo». Determinan fácilmente el «primer mundo», formado por los Estados Unidos de América y la Unión Soviética; el «segundo mundo» está constituido por los «Estados desarrollados», pero sin embargo no se dice ni una sola palabra acerca de cuáles son estos Estados y por qué son definidos de esta manera; el resto es el «tercer mundo». ¡¡Esta división, desprovista de todo fundamento teórico, científico y de clase, parece ridícula!! Y en realidad lo es. (...) Mao Zedong formula de manera antimarxista la tesis del «tercer mundo» e integra a China en él para dominarlo. ¡Olvida que las camarillas de los shah, los reyes y los generales fascistas, que las camarillas de los jeques, los emires y de todas las castas dominantes de la India, Afganistán, Pakistán, etc., que oprimen ferozmente a los pueblos, están estrechamente ligadas a las potencias imperialistas y socialimperialistas! Si China ignora estos estrechos lazos, su objetivo y su desarrollo, sus dirigentes son antimarxistas. Y de hecho lo son. ¡¿Cómo es posible que los marxista-leninistas confundan a los países y a los pueblos que aspiran a liberarse del yugo del capital nacional e internacional, con las camarillas capitalistas que los dominan y los oprimen?! ¡¿Cómo es posible esperar ver a los pueblos liberarse y marchar hacia la revolución, si no se hace una distinción entre los oprimidos y los explotados por un lado, y los opresores y los explotadores, por el otro, y si no se impulsa a los primeros a combatir a los segundos?! Precisamente Mao Zedong, con su teoría de los «tres mundos», no sólo no hace esta distinción, sino que combate por suprimir, por extinguir, la lucha de clases en el plano nacional e internacional. La China de Mao Zedong, partiendo de posiciones anti-leninistas, incita a la guerra contra la Unión Soviética y busca atenuar la lucha contra los Estados Unidos. Esta política es completamente antimarxista, instiga la guerra imperialista mundial en lugar de debilitarla y neutralizarla, ya que son los pueblos quienes tienen que soportar todos los males y todos los sufrimientos, ya que son ellos quienes derraman su sangre. China instiga las guerras de rapiña y frena las guerras justas, revolucionarias». (Enver Hoxha; La teoría del «tercer mundo» ignora la lucha de clases; Reflexiones sobre China: Tomo II, 26 de enero de 1976)

Sino que la veían como una desviación antimarxista que confirmaba todo el carácter revisionista del «Pensamiento Mao Zedong», una teoría que servía como arma para escindir y desviar al movimiento comunista marxista-leninista como ya habían hecho otros revisionismos como el soviético con otras teorías sobre la situación internacional como fue en su día la polémica sobre la «coexistencia pacífica» al estilo jruschovista de los revisionistas soviéticos; razones todas justas por las que se clamaba por desenmascarar a esta variante de revisionismo sin contemplaciones ni piedad:

«El «Pensamiento Mao Zedong» es contrarrevolucionario, esquirol, ha asumido la tarea de escindir el movimiento revolucionario marxista-leninista que apareció y se consolidó en la lucha contra el moderno revisionismo jruschovista y los otros partidos revisionistas, y trabaja activamente por conseguirlo. Las divergencias entre los jruschovistas y los maoístas no son de principios; ambas corrientes son antimarxistas, revisionistas. Las divergencias que tienen su raíz en estos puntos de vista, se basan en las rivalidades entre dos grandes potencias imperialistas, una formada y la otra en ascenso. De la misma forma que desenmascaramos a los revisionistas jruschovistas, debemos desenmascarar a los maoístas». (Enver Hoxha; La teoría del «tercer mundo» ignora la lucha de clases; Reflexiones sobre China: Tomo II, 26 de enero de 1976)

Es consecuencia, el objetivo del artículo no es otro que como dice Enver Hoxha que desenmascarar las «teorías» entonces tan de moda sobre la división de los países y sus contradicciones, eso incluía tanto a teoría de los «tres mundos» y otras teorías de aquellos días propagadas por diversos gobernantes e ideólogos pro imperialistas. Unas teorías, que recordemos, algunas de ellas que de hecho aún persisten en el discurso actual de los dirigentes de algunos países y siguen causando un por tanto gran daño a los pueblos como es el caso de la teoría de los países «no alineados» institucionalizada en la agrupación de países del Movimiento de los Países No Alineados. 

Pero por encima de todo, como se ve en el artículo, los albaneses resaltaban las ganas de confrontar las teorizaciones de los oportunistas chinos y el ataque que  la dirigencia china estaban haciendo a sus espaldas de cara a otros nuevos partidos de los 70, atacando la línea marxista-leninista del VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de diciembre de 1976:

«El Partido Comunista de China ha abierto una sucia polémica a espaldas de nuestro partido, sin plantear con antelación las divergencias y las contradicciones que tiene con él. Habiendo preparado un documento estándar, invita a Pekín a los representantes de todos los partidos marxista-leninistas que puede y les expone sus tesis. Este material, en general, está elaborado contra la línea marxista-leninista de nuestro partido y en particular contra su VIIº Congreso de 1976. (...) China, a pesar de que está «por las relaciones bilaterales y por las conversaciones a este mismo nivel», teme confrontar sus ideas con nosotros. China «acepta» las conversaciones bilaterales, siempre y cuando le sirvan para informarse y luego, allí donde se le presenta la ocasión da directrices a los demás». (Enver Hoxha; Los revisionistas chinos atacan por la espalda al Partido del Trabajo de Albania; Reflexiones sobre China: Tomo II, 8 de enero de 1977)

La tímida respuesta oficial china a las tesis internacionales de los albaneses fue la publicación de un artículo:

«Hace dos o tres días que los chinos, seguramente para atacar nuestra justa tesis ideológica y política contra el «tercer mundo» planteada en el VIIº Congreso de 1976, publicaron un largo artículo, supuestamente teórico, dividido en capítulos. El mencionado artículo, no sólo no es teórico en absoluto, sino que además, por la forma de plantear el problema, es erróneo. El objetivo de este escrito es evidente: «demostrar» que la división del mundo en «tres» es una «invención genial de Mao Zedong». (Enver Hoxha; La dirección china se desliza cada vez más hacia el abismo; Reflexiones sobre China: Tomo II, 5 de enero de 1977)

Además de una nota anónima mandada a los albaneses donde se denunciaba la línea albanesa. El reciente enojo de la dirección china encabezada entonces por Hua Kuo-feng venía porque en el VIIº Congreso de 1976 se proclamaba la lucha contra las dos superpotencias por igual, tanto contra la OTAN y el Mercado Común Europeo como contra el Pacto de Varsovia y el CAME, tesis que iban en contra de la teoría de los «tres mundos», a la cual también se atacaba directamente en dicho congreso:

«Nos acusan de que no hacemos, supuestamente «un análisis marxista-leninista de la situación internacional y de las contradicciones existentes entre las dos superpotencias»; y que por eso, no seguimos el camino de los chinos de llamar a la «Europa Unida», al Mercado Común Europeo». (Enver Hoxha; Los revisionistas chinos atacan por la espalda al Partido del Trabajo de Albania; Reflexiones sobre China: Tomo II, 8 de enero de 1977)

Es decir se atacó a Albania y su línea porque efectivamente las tesis del VIIº Congreso de 1976 estaban en contradicción con la política exterior pro estadounidense de China y encontró un gran respaldo de los marxista-leninistas de todos los rincones del mundo:

«Se celebró el VIIº Congreso de nuestro partido de 1976, en el que participaron más de 40 partidos enviando sus delegaciones o mensajes de respaldo. Es seguro que los chinos consideraron esta solidaridad internacionalista como un desafío y un fracaso para ellos, porque muchas cosas iban en contra de sus tesis. Nuestra actitud de principios hizo que aumentase la autoridad del Partido del Trabajo de Albania en el movimiento comunista internacional y en el mundo». (Enver Hoxha; Los revisionistas chinos atacan por la espalda al Partido del Trabajo de Albania; Reflexiones sobre Chin: Tomo II, 8 de enero de 1977)

Pero esto no era nada nuevo en la línea albanesa, no era nuevo ir a contracorriente de los chinos y sus posiciones, por ejemplo en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1971, y sus tesis sobre que el imperialismo estadounidense no era una «superpotencia venida a menos», ni que «había cambiado su carácter», ni que «deseaba el status quo de la situación mundial»,  y que por tanto lejos de «combatir en primer lugar al socialimperialismo soviético» como decían los chinos, los albanés lo contraponían a que había que combatir por igual a las dos superpotencias, lo que entraban en contradicción con las teorías y sobre todos prácticas de la dirigencia china que desde hace tiempo se había reconciliando con el imperialismo estadounidense y llevaba apoyando a todo partido o régimen estadounidense desde inicios de los 70. Precisamente la dirección china de inicios de los 70 de Mao Zedong y Chou En-lai en aquel entonces no atacó de ninguna forma la línea de los albaneses, se contentó con no mandar una delegación al VIº Congreso del PTA de 1971 y dedicarle una simple felicitación en nombre del Comité Central del partido Comunista de China –guardándose de publicar en sus periódicos las tesis centrales sobre el imperialismo estadounidense del congreso albanés–. Enver Hoxha veía clara la diferencia entre una y otra dirigencia china: mientras Mao Zedong y Chou En-lai nunca se atrevieron a responder ni atacaron las tesis albanesas las cuales estaban en franca oposición a las suyas –como quedaron expuestas en las cartas y delegaciones sino-albanesas, como en los propios plenos y congresos albaneses–, la nueva dirección encabezada por Hua Kuo-feng, en cambio, cometió la estúpida osadía de iniciar una polémica que de antemano tenía perdida:

«Hicimos nuestro VIIº Congreso de 1976 y el Partido del Trabajo de Albania expresó sus puntos de vista tal como pensaba, en tanto que la dirección china se picó y cometió el trágico error de atacar a nuestro Congreso de manera condenable, en oposición a las normas que regulan las relaciones entre los partidos marxista-leninistas. Mientras Mao Zedong y Chou En-lai estuvieron en vida, tuvimos contradicciones internas, pero ellos rehusaron discutirlas, o sea, que se mantuvieron en sus opiniones, y nosotros, al no tener otra posibilidad, nos mantuvimos en las nuestras. Se trataba, por su parte, de una táctica oportunista, pero en aquel entonces los dirigentes chinos no cometieron el error antimarxista que han cometido ahora». (Enver Hoxha; Los revisionistas chinos atacan por la espalda al Partido del Trabajo de Albania; Reflexiones sobre Chin: Tomo II, 8 de enero de 1977)

Las razones de esta «precipitación» de Hua Kuo-feng en iniciar los ataques directos e indirectos tan sonados contra la línea albanesa, sólo pueden explicarse en su inexperiencia como estadista, no calculando las consecuencias políticas de iniciar una táctica ofensiva intentado contraponer las tesis independientes que desde hace años los albaneses venían realizando, y que a diferencia de la línea china, evidenciaban una línea recta y constante tanto en política interior como exterior, mientras la línea china fue conocida en su tiempo por sus cambios de opiniones y la subida y bajada de diferentes grupos fraccionalistas en su partido, no dejándole credibilidad alguna ante la opinión mundial ni los pueblos. Era absurda una nueva actitud realmente enigmática y realmente perjudicial para los propios intereses de los líderes revisionistas y como decimos se diferenciaba de sus predecesores como Mao Zedong y Chou En-lai, que siempre mantuvieron una táctica la defensiva ignorando las críticas que los albaneses les presentaban sobre temas de política interior o exterior, limitándose en caso no estar de acuerdo a contestar sus críticas o bien manifestar también su descontento a base de sabotajes y presiones económicas o declarando que no mandarían representantes a los congresos albaneses o rehuyendo la reunión con delegaciones albaneses para tratar las divergencias, a lo máximo atacando por medio de terceros, pero jamás respondiendo de frente ni presentando una contracrítica en primera persona. La otra razón posible para esta nueva maniobra china en la forma de tratar las tesis de los albaneses, es que Hua Kuo-feng pudo pensar que explotando la polémica en ese momento contra los albaneses y llevándola hasta la ruptura ideológica oficial, todavía pudiera retener de su parte a varios partidos que no habían sido puestos al tanto de la polémica sino-albanesa y la larga historia que tenía ella a sus espaldas desde los 60. Para mala suerte de Hua Kuo-feng y compañía, los albaneses a partir de entonces no tendrían piedad en destapar todo el bagaje oportunista histórico de los chinos tanto con ellos como con todo el movimiento comunista internacional, tanto el oportunismo pasado como el presente: como quedaría reflejado en la carta del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania al Comité del Partido Comunista de China de 1978 y otros documentos donde se hacían un repaso histórico del oportunismo chino. 

Enver Hoxha registró cuales podían ser las posibles reacciones que los medios de comunicación de los revisionistas chinos, sus seguidores y simpatizantes a nivel mundial, así como todos los medios pros estadounidenses que se beneficiaban de la «teoría de los tres mundos»:

«Existe la posibilidad de que este artículo sea puesto de relieve por la prensa y las radios burguesas, pero también es posible que se tienda un cerco de silencio en torno a él. Existen ambas posibilidades. Naturalmente, los que desean defender a China a fin de que ella continúe con sus mentiras y se meta profundamente bajo su dependencia, lo silenciarán; mientras que los otros, los más realistas, que desaprueban esta vía de China, hablarán de él». (Enver Hoxha; Un artículo que desenmascara una gran intriga a costa de los pueblos; Reflexiones sobre China: Tomo II, 7 de julio de 1977)

Así fueron las diferentes reacciones al famoso artículo en China:

«Ha pasado casi un mes desde que se publicó nuestro artículo «La teoría y la práctica de la revolución» y su eco continúa siendo muy grande. Ahora no sólo es difundido por todas las agencias de prensa del mundo y comentado en diversos medios, sino que se habla bastante de él en los grandes periódicos mundiales, y los comentarios nos son favorables. China calla, o mejor dicho Ye Chien-ying, en un discurso que pronunció con motivo del aniversario de la fundación del ejército chino, declaró únicamente que China sostendrá al «tercer mundo». De inmediato la agencia Tanjug consideró esto como una «réplica enérgica» a nuestro artículo. ¿Por qué? Porque lo ha dicho Ye Chien-ying». (Enver Hoxha; El eco de nuestro artículo: «La teoría y la práctica de la revolución»; Reflexiones sobre China: Tomo II, 3 de agosto de 1977)

Y en los partidos pseudomarxista-leninistas afines a China:

«Entretanto los pretendidos partidos comunistas marxista-leninistas, apéndices de China, se continúa observando diferentes actitudes respecto a nuestro artículo del 7 de julio. Algunos de ellos lo ignoran por completo en su prensa. El artículo, naturalmente, no lo han publicado, pero además no hacen ningún comentario, salvo que los miembros de estos partidos hablan, aquí y allá, utilizando varios argumentos infundados, tomados de prestado de los chinos De esta manera, en lugar de defenderse se desenmascaran. Esta es la actitud de una parte de estos partidos. El resto defiende abiertamente las tesis chinas. Así, por ejemplo, un partido maoísta griego [se refiere al Movimiento Comunista Revolucionario de Grecia - Anotación de Bitácora (M-L)], que en otra ocasión ya he remarcado que es revisionista, ha hecho un amplio comentario en un artículo, pero utilizando esos mismos «argumentos» infundados. Su artículo defiende a China, defiende a Hua Kuo-feng, defiende a Deng Xiaoping, etc., e indirectamente ataca nuestro artículo. Lo mismo ha hecho, si no me equivoco, un «hongo» e que apareció últimamente, organizado por los chinos. Idéntica actitud han mantenido uno o dos partidos más. El partido pro chino de Bélgica [El Partido de los Trabajadores de Bélgica de Ludo Martens] y otros partidos de la misma naturaleza han enviado mensajes de felicitación al Comité Central del Partido Comunista de China por esa «gran perla» que ha sido la reunión del Pleno del Comité Central del Partido, en el que, entre otras cosas, Hua Kuo-feng ha sido proclamado presidente y Deng Xiaoping vicepresidente. En estos mensajes evocan y exaltan la política interior y exterior de China, y el «tercer mundo». Otros partidos, que son muy vacilantes y oportunistas, permanecen sentados en dos sillas: guardan silencio, no hablan ni a favor ni en contra de nuestro artículo, y al mismo tiempo han cesado, por el momento, de tener una actitud abiertamente pro china». (Enver Hoxha; El eco de nuestro artículo: «La teoría y la práctica de la revolución»; Reflexiones sobre China: Tomo II, 3 de agosto de 1977)

Lo que ponía la confirmación final que una vez más que los gobernantes chinos como venía siendo habitual a lo largo de sus relaciones con Albania, bien podían ignorar las críticas, contestarlas a través de terceros, «contestar »por medio de presiones y sabotajes económicos o atreverse a tratar contestar con pseudoargumentos cargados de sentimentalismo como hacían últimamente con Hua Kuo-feng, pero jamás mantener un debate serio ni justificar teóricamente la teoría de los «tres mundos» bajo argumentos teóricos suyos o de los clásicos del marxismo-leninismo, lo que evidenciaba lo lejos que estaba China y su dirigentes de tener alguna posibilidad de triunfar ideológicamente en la pugna con Albania y su dirigencia, experimentada ya en mil debates contra revisionistas de todo pelaje.

2) Es muy importante entender que significó la contrarrevolucionaria teoría de los «tres mundos» en el desarrollo del siglo XX si se quiere comprender la alianza estratégica entre China y los Estados Unidos, el apoyo de China a la Comunidad Económica Europea –actual Unión Europea–, la OTAN, los partidos y Estados revisionistas, los regímenes pro estadounidenses de África, Asía y América, etc. desde la época de Mao Zedong. Hay que recordar que el fin de esta teoría de los «tres mundos» era el de satisfacer la estrategia de convertir a China en una superpotencia, todo eso suponía inevitablemente la ampliación de China y sus relaciones exteriores. En este caso se pretendía lograr tal fin hegemonista apoyando al bloque imperialista abanderado por los Estados Unidos contra el bloque imperialista abanderado por la Unión Soviética revisionista –bajo la excusa de «aprovechar las contradicciones interimperialistas»–, no por otra razón se intentaba desde el lado chino atraer a los países del bloque estadounidense y a los países del bloque revisionista soviético –países del «segundo mundo» según esta teoría–, más los heterogéneos países del «tercer mundo» para conformar un frente común antisoviético:

«Ahora con esta línea, avanza la detente y las relaciones con el imperialismo estadounidense y los otros países capitalistas. (...) También en lo que respecta a los partidos revisionistas, el Partido Comunista de China está cambiando de estrategia y de tácticas para agrupar a los partidos revisionistas que tienen contradicciones con los soviéticos, al igual que hará esfuerzos por ganarse al «tercer mundo». La línea china, montada y establecida de común acuerdo con Ceaușescu y Carrillo, confirma una vez más, nuestros puntos de vista y previsiones. China avanza rápida y gradualmente hacia su conversión en una gran potencia revisionista». (Enver Hoxha; Los chinos luchan por arrebatar a los soviéticos la hegemonía en el campo revisionista; Reflexiones sobre China: Volumen II, 25 de febrero de 1972)

Es por ello por ejemplo, que la teoría de los «tres mundos» era saludada por la teoría de los países «no alineados» desde Yugoslavia, y la teoría de los países «no alineados» era saludada por la teoría de los «tres mundos» desde China y recomendadas desde ambos estadios a los demás países, se promocionaban la una a la otra porque ambas reportaban un beneficio reciproco en su estrategia internacional de alianza con el bloque estadounidense.

Hay que poner sobre la mesa otro punto importantísimo: cuando los revisionistas chinos y coreanos decían que ¡los países del tercer mundo son «la fuerza motriz de la revolución mundial»!, lo afirmaban sin analizar las tareas de los procesos revolucionarios en dichos países –que bien podían ser simples revoluciones anticoloniales–, ni el carácter de quién lideraba dichos movimientos –que muchas veces provenían de la burguesía nacional o de la pequeña burguesía–, ni la dependencia que tenían esos gobiernos frente a los imperialismos –que la mayoría de veces dependían económicamente de las viejas metrópolis imperialistas o de las superpotencias, incluso cambiando de bando de una a otra–, sin contar a los regímenes claramente fascistas que también se incluían en el saco de países del «tercer mundo» por su carácter pro estadounidense. Enver Hoxha se tomó la libertad de explicar al proletariado mundial los peligros de esta desviación tercermundista:

Primero; dicha teoría niega la hegemonía del proletariado tanto en la revolución antifeudal, antiimperialista, anticolonial, antifascista, como en la revolución socialista:

«Mientras que los revisionistas chinos, oponiéndose a esta tesis de Lenin, se afanan en presentar el «tercer mundo» como la «gran fuerza motriz que hace avanzar la rueda de la historia». Declarar semejante cosa significa dar en la teoría y en la práctica una definición errónea de la fuerza motriz. ¿Cómo es posible que en la época de la actual evolución social, en la época que tiene en su centro a la clase más revolucionaria, el proletariado, se califique de fuerza motriz a una agrupación de Estados dominados en su abrumadora mayoría por la burguesía y los feudales, incluso por reaccionarios y fascistas declarados? Se trata de una burda deformación de la teoría de Marx. (...) La tesis sobre el papel hegemónico del campesinado en la revolución ha sido preconizada por Mao Zedong también como la vía de la revolución mundial. De aquí parte la concepción antimarxista que considera el llamado tercer mundo, que en la literatura política china se denomina entre otras cosas el «campo mundial», como «la fuerza motriz principal para la transformación de la sociedad contemporánea». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Segundo; Dicha teoría ignora la composición social de estos países y el carácter de clase de sus gobernantes:

«La dirección china no tiene presente que en el «tercer mundo» hay oprimidos y opresores, que existen el proletariado y el campesinado esclavizado, pobre y mísero, por un lado, y los capitalistas y los terratenientes, que explotan y esquilman al pueblo, por el otro. Pasar por alto esta situación de clase en el llamado tercer mundo, pasar por alto los antagonismos existentes, significa revisar el marxismo-leninismo y defender el capitalismo. En general, en los países del llamado tercer mundo es la burguesía capitalista quien está en el poder. Esta burguesía explota al país, explota y oprime al pueblo pobre en interés de su propia clase, para asegurarse los mayores beneficios posibles y mantenerlo continuamente en la esclavitud y la miseria». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

3) Tercero; teoría ignora la dependencia hacia los imperialismos de los gobiernos de estos países:

«La burguesía, que es quien detenta el poder en estos países, protege precisamente esa sociedad capitalista que el proletariado, en alianza con las capas pobres del campo y de la ciudad, busca derrotar. Constituye esa clase alta que, en aras de sus mezquinos intereses, está dispuesta, en cualquier momento y ante cualquier contingencia, a entregar al capitalismo extranjero las riquezas del país, del suelo y del subsuelo, a endeudar la libertad, la independencia y la soberanía de la patria. Esta clase, allí donde está en el poder, se opone a la lucha y a las aspiraciones del proletariado y de sus aliados, las clases y las capas oprimidas. Muchos de los Estados, que la dirección china engloba en el «tercer mundo», no están en contra del imperialismo norteamericano y del socialimperialismo soviético. Calificar estos Estados de «fuerza motriz principal de la revolución y de la lucha contra el imperialismo», como predica Mao Zedong, es un error tan grande como el Himalaya. (...) La mayoría de los Estados, que supuestamente forman el «tercer mundo» o el «mundo no alineado», dependen del capital financiero extranjero, que es tan fuerte, tan vasto, que ejerce un peso decisivo en toda la vida de los mismos. Estos Estados no gozan de una independencia plena, por el contrario, dependen de ese gran capital financiero que es quien hace una política y difunde una ideología que justifica la explotación de los pueblos». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Por esta razón los marxista-leninistas albaneses concluyeron con toda razón que apoyar este tipo de teorías como la teoría de los «tres mundos» era poco menos que criminal para la lucha de clases a nivel internacional.

3) Profundizando en el contenido de la obra y como está ordenado debemos exponer:

En el primer capítulo se hace un repaso de la etapa en la que se encuentra la humanidad para finales de los años 70, que no es otra que el imperialismo, última fase del capitalismo, la cual tiene como desembocadura la revolución proletaria para todos los países –sabiendo que algunos de ellos tienen que resolver antes tareas antiimperialistas, anticoloniales, antifascistas, antifeudales, etc.–, siendo tal destino ineludible para todos. Se plasmó igualmente –acorde a la época– la misión histórica del proletariado como clase social debe liderar este proceso que conduzca a la conquista del poder político y a la –resolución de las tareas pendientes seguido de la– edificación económica y cultural que sustituya el viejo sistema capitalista en su estructura y superestructura. También se deja claro que de las diferentes contradicciones de la época –pugna entre sistema capitalista y socialista, entre trabajo y capital en los países capitalistas, países oprimidos y sus opresores y contradicciones en el seno de los países imperialistas–, y el hecho de borrar alguna de ellas, o basar los análisis sólo en una de ella, daría lugar a que los partidos marxista-leninistas establecieran futuras estrategias erradas, unilaterales, sesgadas. 

Estas contradicciones que expone el marxismo-leninismo, entender y respetar su carácter objetivo, será determinante para comprender en el segundo capítulo de la obra, para saber el porqué las diferentes teorías burguesas y pequeño burguesas antes citadas –como la teoría de los «tres mundos» o la teoría de los países «no alineados»– son falsas, ya que precisamente borran estos axiomas básicos del marxismo-leninismo, no se atienden a ellas o se basan solamente en una de ellas. Es por ello que el Partido del Trabajo de Albania declaraba:

«Una correcta comprensión de la naturaleza y el contenido de nuestra época y de sus fuerzas motrices, constituye una condición básica para cada partido marxista-leninista a la hora de elaborar la correcta línea política ideológica, así como sus estrategias y tácticas revolucionarias». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases,  27 de junio de 1977)

En el segundo y tercer capítulo se profundiza en sí sobre todo en la teoría de los  «tres mundos», y los puntos flacos que de ella sobresalen y que acabamos de ver en la presente introducción, por lo que no añadiremos más.

Notas

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