«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Sobre los movimientos de retaguardia en Nicaragua


«Lo que no se están dando cuenta los antagonistas políticos fundamentales del entorno político nicaragüense, refiriéndonos a los partidos políticos tradicionales –incluido el FSLN–, es que los movimientos de «nuevo cuño», como el movimiento campesino en defensa de la tierra, nacen para dar respuestas a los problemas inmediatos de gremios concretos afectados por las políticas neoliberales del gobierno de Daniel Ortega; es decir: se trata de «movimientos de retaguardia» espontáneos que surgen para hacer frente al autoritarismo de la clase dominante que se sirve del Estado y las instituciones del mismo para satisfacer sus intereses de clase. Se trata concretamente de algo muy similar a lo que ya vimos en Bolivia; allí Evo Morales y el «Movimiento al Socialismo Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos» (MAS) surge de entornos sociales marginados o agredidos por el Estado y sus políticas que se agrupan alrededor de organizaciones sindicales más o menos combativas hasta constituirse en un «músculo» que hace frente a las políticas gubernamentales neoliberales: por ello sufrieron bloqueo, represión, persecución, encarcelamientos, secuestros, torturas, vigilancia, amenazas, derechos penal del enemigo, juicios amañados, etc. [Exactamente igual que lo que está ocurriendo en Nicaragua – Anotación de «Bitácora (M-L)»]; pero finalmente, y dado que es una lucha que se enmarca dentro de la sobrevivencia misma, los movilizados asumen que se enfrentan o ya han perdido el sustento de sus vidas, el movimiento resiste hasta que se convierte en un actor político de primer orden. Finalmente vence a las fuerzas tradicionales que se presumían invencibles y alcanza el poder; evidentemente el MAS no cambia la dinámica capitalista de Bolivia, pero lo hace más asumible para las masas valiéndose del Estado, algo que en sí mismo es interesante dado que como se ha dicho, el MAS nunca ha sido una organización de vanguardia sino un movimiento de retaguardia que nace del pueblo mismo en un momento en que esas masas carecen de un partido que defienda sus intereses ante el capital; incluso no estaba dentro de las aspiraciones originales del movimiento la conquista del poder.

En Nicaragua, claro está, hay actores políticos intentando hegemonizar en su favor esos estallidos espontáneos, pero el movimiento, su dirección, sigue manteniéndose ajena a los mismos [no se refiere a que dentro de los movilizados no haya simpatías y afiliaciones políticas particulares – Anotación de «Bitácora (M-L)»]. Y el gobierno en base a su trabajo propagandístico quiere hacer que al menos su entorno vea al movimiento como si de un coletazo de la oposición política se tratara; aunque estamos seguros que los dirigentes del partido de gobierno son sabedores de que son sus políticas arbitrarias las que han desencadenado el malestar y luego las protestas.

En lo concreto al movimiento campesino que es el más fuerte y el que goza de más solidaridad entre la población nicaragüense de entre esos movimientos de retaguardia, no podrá por si mismo convertirse en un actor político de primer orden, esto solo podría ocurrir en la medida de que todos los movimientos de retaguardia –Mineros, cañeros, desmovilizados, etc.– se den cuenta de que sus problemas gremiales particulares tienen un causa común, las políticas capitalistas-neoliberales del gobierno, cuando estos actores comprendan ese hecho se verán ante una única opción que les permitiría confrontar al gobierno, y esa opción no es otra que la unidad; lo contrario es la derrota. Resulta evidente que para que estos movimientos lleguen a esa conclusión debe de entrar un factor político que intente llevar a la comprensión de ese hecho y superar sus reivindicaciones meramente económicas, pero como ya se sabe, no hay una organización política de vanguardia en el entorno político nicaragüense, y en el caso nuestro somos más bien una pequeña organización que intenta irrumpir en el tejido social a través del análisis de clase de la sociedad nicaragüense y su dinámicas. Aún así trabajamos en esa idea». (Lorenzo Gaitán Bravo; Los Movimiento de Retaguardia en Nicaragua, noviembre del 2015)

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