«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 17 de junio de 2015

Sobre el papel y las tareas del Frente Democrático; Enver Hoxha; 1967

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«Una vez instaurada y consolidada la dictadura del proletariado bajo la dirección del partido comunista, la existencia por un largo tiempo de otros partidos, incluso «progresistas», en el frente o fuera de él, no tiene ningún sentido, ninguna razón de ser, ni siquiera formalmente en nombre de la tradición. Toda tradición progresista se funde en la línea revolucionaria del partido comunista. La revolución, que destruye todo un mundo, fácilmente puede romper una tradición. Dado que la lucha de clases continúa durante el período de la construcción de la sociedad socialista y de la transición al comunismo, y que los partidos políticos expresan los intereses de determinadas clases, la presencia de otros partidos no marxista-leninistas en el sistema de dictadura del proletariado, sobre todo después de la edificación de la base económica del socialismo, sería absurda y oportunista. La inexistencia de otros partidos lejos de perjudicar a la democracia, no hace más que consolidar la verdadera democracia proletaria. El carácter democrático de un régimen no se mide por el número de partidos, sino que viene determinado por su base económica, por la clase que está en el poder, por toda la política y la actividad del Estado, por el hecho de si ésta se realiza o no en interés de las amplias masas populares, de si les sirve o no». (Enver Hoxha; Sobre el papel y las tareas del Frente Democrático, 1967)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

Esta obra es para nosotros una de las mejores obras que podemos encontrar de Enver Hoxha, tanto por su sencillez como por su lenguaje sin contemplaciones –cualidades implícitas en la mayoría de sus obras–. Este informe es un excelente análisis sobre lo que es un frente. Como siempre hemos manifestado en nuestros documentos, actualmente los marxista-leninistas tienen una especial debilidad teórica a la hora de entender que es un frente, y la relación que une a este al partido comunista y a la lucha que desean desarrollar en cada situación. Los frentes existen de distintos tipos según las necesidades del país y el momento:

«Cierto es que tanto para la lucha para la conquista de objetivos menores, como para objetivos máximos, es permisible la idea de un frente de lucha –sea de características antiimperialistas, antifascistas, anticapitalistas, etc.– donde converja el partido comunista con otras organizaciones –teniendo estas una mayoría de elementos de las clases trabajadoras, sean obreros o elementos pequeño burgueses–, pero sólo tiene aplicación bajo determinadas condiciones, y el partido comunista siempre tendrá el deber de ser vanguardia de dicho frente si no quiere que fracasen los objetivos del frente y que esa alianza temporal caiga en manos burguesas para manejarla a su antojo. Generalmente a este tipo de frente se ha llamado frente popular, con el calificativo de popular por el hecho de unir a obreros y el resto de clases trabajadoras para un fin concreto. También han existido históricamente los llamados frente único del proletariado, donde el partido comunista instaba al resto de organizaciones con gran afiliación de obreros, o de obreros sin partido, hacia un objetivo concreto. Este tipo de frente fueron comunes tras la Primera Guerra Mundial, y eran utilizados como métodos para frenar la ofensiva de la burguesía sobre los derechos laborales de los obreros y su nivel de vida, pues era común por entonces, que la burguesía  intentara por ejemplo: pagar las reparaciones de guerra que debía a otros países cargando tal deuda a espaldas de las clases trabajadoras, por lo que muchas veces estos frentes, no eran sólo frente único del proletariado, sino que se extendían con las organizaciones no proletarias de artesanos, campesinos y demás, agraviados por la ofensiva de la burguesía; convirtiéndose en frente popular con diversos calificativos: frente del trabajo, frente de los trabajadores, frente anticapitalista etc., razón por la que en ocasiones estos dos tipos de frente se entrelazan. Los calificativos usados por cada frente no importan, lo importante es comprender en cada experiencia de frente que alianza contraía el proletariado y con qué objetivo». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Así mismo hemos desmitificado que los frentes no son solo para estrategias y tácticas defensivas, como la historia demuestra:

«Erróneamente se ha creado el mito de que los frentes solo sirven para estrategias y tácticas de carácter defensivo, pero la historia ha demostrado que los frentes pueden tener dos funciones: tanto defensivo como ofensivo. Del mismo modo que un tipo de frente –uno anticapitalista por ejemplo– puede ser usado a veces como frente defensivo y otras como frente ofensivo El frente usado por los comunistas en Bulgaria mismamente durante los años 20 fue un frente anticapitalista defensivo, después durante la Segunda Guerra Mundial se utilizó un frente defensivo antiimperialista y antifascista, pero poco después tras la finalización de la guerra se uso un frente ofensivo anticapitalista para la construcción del socialismo. Hay que tener en cuenta que los frentes no tienen la misma función antes que después de la toma de poder por el partido comunista, una vez instaurada la dictadura del proletariado el frente sirve como correa de transmisión entre el partido y las organizaciones de masas bajo la regla del centralismo democrático, mientras que en el periodo previo servía más bien como una coalición de capas populares donde sus organizaciones no estaban sujetos a normas tan claras, ha de comprenderse que el rol, las normas, y carácter del frente cambian de una etapa a otra». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Y hemos denunciado las alteraciones que muchos oportunistas han querido introducir en las técnicas de frente y que van en contra de las enseñanzas y experiencia histórica de los grandes partidos y líderes comunistas que han utilizado estas fórmulas de lucha:

«Sobra comentar que tan inútil es el frente en el que el partido comunista no gane influencia y lo comande, como la teoría de construir un frente sin la existencia de un partido comunista. También es obvio que la crítica al reformismo, al anarquismo, y otras tendencias no puede cesar durante la estancia de los comunistas en estos frentes; de hecho, uno de los objetivo del partido comunista en los frentes es persuadir a su militancia, y a todo elemento revolucionario, de los errores de las dirigencia reaccionaria mediante las acciones conjuntas del día a día, demostrando que su dirigencia reaccionaria no tiene el arsenal teórico ni la valentía práctica de saber dirigir la lucha contra el fascismo, la burguesía, o el imperialismo». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Siempre hemos denunciado tanto las desviaciones del frente, pongamos como ejemplo en los frentes populares en los países coloniales y semicoloniales –por la variedad de tareas y aliados a tener en cuenta–:

«En lo referente a los países coloniales y semicoloniales y su etapa de liberación nacional; casi siempre se ha utilizado el frente popular por las condiciones de la etapa correspondiente en estos países, y por la debilidad del proletariado y su aún más necesario acercamiento a otras clases trabajadoras. En estos países los frentes tenían características antifascistas, antiimperialistas y anticoloniales, por lo que incluso la burguesía nacional podía ser de utilidad contra el imperialismo extranjero, dentro o fuera del frente, esto es factible en esta etapa aunque no es siempre necesaria la colaboración de la burguesía durante la misma. Pero si finalmente la burguesía nacional colabora con las fuerzas progresistas en esta primera etapa, no se debe prolongar su colaboración en la segunda etapa, la de construcción socialista, si se mantiene esa alianza interclasista pasado el periodo inicial, cuando ya se ha liberado a la nación del país que le oprimía por activo –a través fuerza militar de ocupación–, o por pasivo –cuando la «ocupación» se da a través de fuerzas autóctonas–, cuando la burguesía nacional no tiene más rol progresista que jugar, y continua siendo una clase explotadora, si estos síntomas de alianza con la burguesía nacional siguen en esta revolución, es indicativo de que esa revolución en marcha no concluirá en revolución proletaria y socialista, sino que se dirige a la simple realización de una revolución de carácter liberal burgués o pequeño burgués; de hecho, hemos sido testigos de múltiples «revoluciones» de este tipo a lo largo de la historia reciente, en donde se observa claramente que por no poder superar el amor a la burguesía nacional, a la intelectualidad burguesa y al capitalismo se quedan atrapadas en la lógica de producción capitalista». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Como las desviaciones sobre el frente en los países desarrollados, pongamos esta vez como ejemplo, el frente único del proletariado –por el número de obreros en esos países–:

«Tampoco es raro ver las experiencias de la incorrecta puesta en práctica de un frente único proletariado –se presupone que con partidos con alta afiliación de obreros–, donde en vez de persuadir a la base socialdemócrata de lo erróneo de su dirigencia y la política de colaboración de clases con la burguesía, se finaliza en que el propio partido comunista postula pensamientos y acciones típicas del socialdemocratismo, incluyendo el colaboracionismo de clase con la burguesía. Es común observar estos mismos fallos en la distorsión de la práctica del frente –tanto a la hora de lidiar con las masas y organizaciones no obreras en un frente popular como con las masas y organizaciones obreras del frente único del proletariado–. Conocemos históricamente a partidos como el Partido Comunista Francés de Maurice Thorez y el Partido Comunista Italiano de Palmiro Togliatti, que temieron durante varios años «quebrar la alianza entre los partidos antifascistas» y dirigir al partido hacia una revolución socialista tras el fin del poder fascista pese a tener gran influencia y grandes posibilidades de éxito, pero ellos, abogaron en cambio por una «unión nacional» bajo una democracia burguesa y una etapa antifascista que en sus mentes se haría eterna, se empezaría a decir que era posible el «tránsito pacífico al socialismo» con el apoyo de todas las fuerzas que habían luchado contra el fascismo –incluido los partidos burgueses antihitlerianos y antimussolinianos–, y también se empezó a teorizar que no era necesario el partido comunista como tal para transitar al socialismo en cada país, que cualquier partido podía hacerlo. Años después se dijo que no eran necesarios los partidos para transitar al socialismo. Sobra decir que estas desviaciones serían criticadas como ilusiones reformistas por la Kominform durante 1947, y que la amplificación de estas ilusiones en estos y otros partidos años después daría pie a muchos revisionismos, y en particular en algunos de estos partidos occidentales como el italiano, español o el francés desembocarían en el revisionismo eurocomunista en los años 70. Esto, no tiene nada que ver con las tácticas marxista-leninistas de frente». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Entonces, consideramos que el presente texto de Enver Hoxha condensa una mezcla de todo esto que acabamos de explicar. Es decir, desmitifica muchos mitos que la historiografía burguesa-revisionista ha intentado inculcar en las técnicas de frente. Especial mención a algunos puntos que el autor expone brillantemente:

1) Esta obra explica que funciones tiene un frente –explicando en particular las diferencias entre las fases iniciales y finales, antes y después de una revolución socialista–. Entiéndase que en un frente, cuando se funda a iniciativa o no de un partido comunista, puede que las condiciones subjetivas no permitan controlarlo inicialmente, o que incluso controlándolo, el resto de partidos y organizaciones de masas, se nieguen a la implementación de reglas que en el partido comunista se aplican, como puede ser la elección democrática de los miembros que van a representar al frente y su posibilidad de ser revocados a través de la implementación del centralismo democrático; por eso históricamente los representantes de los partidos y organizaciones del frente muchas veces eran cooptados no en lo concerniente al partido comunista, pero sí en el caso de los representantes que mandaban sus aliados, situación que sería resuelta con el reconocimiento tanto teórico como práctico de la hegemonía del partido comunista, y la introducción del centralismo democrático y otras reglas que garantizasen su solidez y espíritu revolucionario. Generalmente con la toma de poder, la construcción económica del socialismo, y la creación de una nueva cultura y por tanto educación, en esta etapa –aunque los comunistas pueden llegar a ella antes de la toma de poder si hacen una gran labor entre las masas–, el frente pasaba por servir de puente entre el partido comunista y las organizaciones de masas, su rol pues, cambiaba significativamente. Veamos un ejemplo en un país de democracia popular, como explicaban los comunistas esta evolución del frente:

«Las nuevas tareas llaman a una reorganización del Frente de la Patria. El Frente nunca ha sido simplemente una coalición de partidos, un acuerdo entre los líderes de los diferentes partidos para objetivos y tareas temporales. Desde el inicio nuestro Frente de la Patria fue un movimiento popular. Sin embargo,  anteriormente debido a la necesidad de su liderazgo albergaba ciertos rasgos de coalición de partidos que el Frente de la Patria en el proceso de su desarrollo, gradualmente abandona. Hasta ahora el Frente de la Patria no tenía ninguna organización y carecía de órganos de elección de sus líderes. La realización de nuestras nuevas tareas es imposible sin la máxima unidad y sin la soldadura de las fuerzas populares, sin el incremento de la conciencia y participación activa por parte de los ciudadanos de la República Popular, sin la dirección unificada y autorizada de la creciente actividad del pueblo trabajador. Por estas razones es necesario reorganizar el Frente de la Patria en una organización socio-política popular unificada, con las normas de disciplina obligatorias para todos sus miembros, y con un programa general unificado y un liderazgo elegido. (...) El principal principio de la nueva organización del Frente de la Patria será el centralismo democrático. Esto quiere decir que todos los órganos del Frente de la Patria, desde el más alto hasta el más bajo, serán elegidos, que ellos harán informes a sus organizaciones correspondientes, que los órganos inferiores se someten a los órganos superiores, la minoría a la mayoría, que las decisiones de los órganos principales son vinculantes para todos los miembros de las organizaciones del Frente de la Patria; esto significa también el amplio desarrollo de la constructiva, crítica y autocrítica creativa. Todo esto garantiza que el Frente de la Patria va a poseer una buena organización capaz de guiar a nuestro pueblo en su gran obra de construcción». (Georgi Dimitrov; El pueblo búlgaro en lucha por la democracia y el socialismo; Informe en el IIº Congreso del Frente de la Patria 2 de febrero de 1948)

2) Se explica como hicimos al principio de la introducción, la correcta relación entre el partido y el frente, que programa tienen uno y otro, y que función cumplen en la sociedad y el proceso, sin caer en desviaciones como igualar el rol de uno y otro, o disolver el partido en el frente:

«El partido no puede identificarse así mismo con el frente, ya que el partido, como vanguardia de la clase trabajadora, está por encima del Frente de la Patria, su programa va más allá del programa del frente, y su rol de liderazgo es absolutamente fundamental para el próximo progreso y fructífero trabajo del frente. Los comunistas búlgaros se dan cuenta que el Frente de la Patria es una forma especial de organización, una forma especial de alianza militante de los obreros industriales, los campesinos, los artesanos y los intelectuales que sólo puede cumplir su función bajo la dirección de la clase obrera y su liderazgo por el Partido Obrero (comunista) Búlgaro». (Vulko Chervenkov; El rol de liderazgo del Partido Obrero (comunista) Búlgaro en la construcción de la democracia popular, junio de 1948)

3) Se da mucha información que ayuda a comprender sobre todo las dificultades que puede afrontar un frente en su forma embrionaria al formarse, la pugna de algunos aliados por ganar la hegemonía o arrebatársela al partido comunista, y da un lujoso número de detalles sobre las exigencias que se le debe hacer a las clases explotadoras nacionales que en una etapa de revolución antifeudal, antifascista y anticolonial, y las consecuencias fatídicas para la próxima revolución socialista y su destino de no aplicar bien las tuercas a dichas clases reaccionarias desde las etapas previas:

«La razón por la que la Komintern consideró que era posible establecer acuerdos con los sectores de la burguesía en los países coloniales y semicoloniales era porque ciertos sectores de ella –la llamada comúnmente burguesía nacional–, en general, apoyaban al movimiento nacional. Por otro lado la misma razón de que estas alianzas fueran temporales y condicionadas era por la tendencia al compromiso y al reformismo de este mismo sector. Ellos no apoyaran la continuación de la revolución democrático-nacional hasta el final, esto significa que para lograr una ruptura total con el imperialismo solo se puede tomando la senda del socialismo. Mientras el proletariado no establezca la dictadura del proletariado y se embarque en el socialismo, la burguesía «nacional» buscará por todos los medios establecer la dictadura burguesa, y buscará también consolidar las relaciones capitalistas e incluso manteniendo la dependencia del imperialismo para ello. Mientras los sectores de la burguesía nacional juegan un rol positivo durante la etapa democrático-nacional, ésta se rebelará contra la revolución, y el proletariado en alianza con el campesinado deberá continuar por el camino que la burguesía no quiso seguir. Las relaciones que fueron calificadas en un momento como alianzas, en ese momento serán transformadas en relaciones antagónicas desarrollándose una seria lucha a vida o muerte. El proletariado solo establece acuerdos temporales con la burguesía cuando esta puede ayudarle a lograr sus objetivos como en este caso con el movimiento nacional de liberación. Si el proletariado ve que es capaz perfectamente de derrotar al imperialismo y al feudalismo sin la necesidad de aliarse con la burguesía nacional, seguramente lo hará de ese modo, ya que de todos modos el objetivo final frente a la burguesía nacional siempre será el de aniquilarla como clase. Pero por otro lado, si el proletariado falla en establecer los compromisos y alianzas necesarios con la burguesía, puede quedarse aislado de sus aliados a largo plazo quedando rodeado por las clases explotadas, la revolución democrático-nacional podrá entonces ser rota, y los esfuerzos del proletariado para establecer su dominio pueden ser rotos por la reacción local y extranjera». (Jim Washington; El socialismo no puede ser construido en alianza con la burguesía, 1980)

4) Se explica que en cuanto a las tácticas de frente –del tipo que sea– debemos seguir las tradiciones de la Komintern; el desenmascarar la línea, los discursos y las acciones de los cabecillas de los partidos burgueses y pequeño burgueses que obstaculizaban el frente, pero mientras hacía tal, cosa no dudaba en tender siempre una mano a la militancia de base que quisiera coordinar acciones conjuntas contra el capital, el fascismo, contra los derechos de los trabajadores, contra las guerras imperialistas a diferencia de sus cabecillas. En estos militantes de base de los partidos se encontraban personas que dudaban de la política de sus líderes, que estaban decepcionados y plenamente convencidos de lo traicionero de la política de sus jefes y pensaban abandonar en breve la organización, o eran personas que realmente simpatizaban con el verdadero partido marxismo-leninista y su política revolucionaria y querían saber más de él para saber que les diferenciaba de los partidos pseudorevolucionarios. En estos casos se procedía a la persuasión teórica de su militancia con gran paciencia, mientras se disponía a organizar acciones conjuntas en temas comunes para que dicha persuasión fuera en la práctica comprobada por estos militantes. Pero incluso los acuerdos temporales con estos elementos que se estaban revolucionarizando para tales acciones puntuales que les iba curtiendo y persuadiendo, no debía ser nunca a costa de renunciar a los principios marxista-leninistas, por lo que lejos de acabarse la crítica a la línea reformista, revisionista o anarquista de sus organizaciones. Dicha crítica se hacía indispensable para que el militante engañado que pudieran contrastar en teoría y praxis la política de una y otra organización:

«Sería ingenuo pensar que la realización de la unidad de acción del proletariado se puede conseguir tratando de ganar a los líderes reaccionarios por el camino de la persuasión, las exhortaciones o los exorcismos. La unidad del proletariado internacional no se puede lograr sin una lucha tenaz de todos sus partidarios contra los enemigos declarados o encubiertos de dicha unidad. A veces se escuchan en las filas de los socialdemócratas voces según las cuales los comunistas, con su crítica abierta y franca respecto de la conducta de los dirigentes de la II Internacional y de la Internacional de Ámsterdam, dificultan la creación de un frente único. ¿Pero acaso puede lograr la creación de un frente único si no se critica de la manera más decidida a quienes no escatiman sus esfuerzos por obstaculizarlo? ¿Qué clase de dirigentes del movimiento obrero seríamos, si no dijésemos abiertamente toda la verdad sobre una cuestión tan importante para toda la clase obrera? Quién pasa por alto u oculta los actos nocivos de los dirigentes reaccionarios en las filas del movimiento obrero, no ayudan a la causa de la unidad de la clase obrera. Quién renuncia –so pretexto de que ello redundaría en favor del frente único proletaria– a la lucha contra sus enemigos y a la crítica contra el reformismo que subordina el movimiento obrero a los intereses de la burguesía, presta un mal servicio a la clase obrera». (Georgi Dimitrov; La unidad del proletariado internacional, imperativo supremo del momento actual, 1 de mayo de 1937)

5) Se explica cómo al término de la construcción socialista y la eliminación de las clases explotadoras y la introducción de las capas de la pequeña burguesía hacia la proletarización por medio de la colectivización y de la posterior transformación en propiedad estatal, en el frente no tienen cabida ningún otro partido que el partido de la clase obrera, es decir, el partido comunista. De otro modo: tolerar varios partidos en el frente, sean proletarios, burgueses o pequeño burgueses sólo significaría que el partido comunista no ha llevado a cabo su función de ligarse con la clase obrera y de completar esa unión con la alianza con otras capas trabajadoras. Varios partidos pequeño burgueses en un Estado socialista suponen un obstáculo innecesario que estimula las diferencias que todavía quedan entre las clases trabajadoras y que se intentan eliminar, siendo además un «puente de plata» para la quintacolumna proveniente de extractos de las viejas clases explotadoras:

«El desarrollo del progreso social de nuestro país no se mueve hacia atrás, hacia una multitud de partidos y agrupaciones, sino hacia la eliminación de todos los remanentes del sistema capitalista de explotación, y esto conducirá al establecimiento de un partido político unificado que dirigirá el Estado y la sociedad». (Georgi Dimitrov; El pueblo búlgaro en lucha por la democracia y el socialismo; Informe en el IIº Congreso del Frente de la Patria 2 de febrero de 1948)

La existencia de partidos burgueses en un frente y en una sociedad que se diga socialista no debe ser ni comentado, y solo ha sido teorizada por elementos ajenos al marxismo-leninismo como: Otto Bauer, Roger Garaudy, Palmiro Togliatti, Mao Zedong o su discípulo Santiago Carrillo.

6) Que labor tiene el frente en la sociedad socialista entre los diferentes extractos de la sociedad como el campesinado koljosiano o la intelectualidad e incluso los obreros sin partido. Expone la formación política que da el frente, como ejerce la lucha contra el liberalismo o el burocratismo, y qué papel juega en la construcción del socialismo y en la supervisión de la aplicación de dicha construcción. Veamos un ejemplo sobre esto:

«El Partido del Trabajo de Albania no ha permitido la creación de una brecha entre la aceptación en teoría del peligro del burocratismo y liberalismo y la práctica contra ellos. El principal objetivo de esta lucha ha sido y sigue siendo el establecimiento de las correctas relaciones entre cuadros y las masas, la colocación de las personas, y especialmente los cuadros, en tales condiciones en cuanto a prevenir su degeneración, la toma de tales medidas prácticas en cuanto la fosilización del partido, los cuadros, y la administración estatal a fin de que el poder estatal no sólo obtenga las mejores habilidades de liderazgo y ejecutivas, sino que se sacuda del polvo del liberalismo y burocratismo, acercándose cada vez más a las masas, colocándose bajo su control completo, mientras no permite la apatía e indiferencia, los viejos conceptos y prejuicios sobre el Estado, en la administración estatal, y en sus competencias donde golpean estas raíces entre las masas. La definición de la posición de los cuadros no solo desde arriba, sino también desde abajo, la obligación de rendir cuentas como una norma general y el asentamiento de su entera actividad bajo el riguroso control de la clase obrera y las masas, el estrechamiento de la brecha entre los bajos y altos salarios, el sistema de participación de cuadros en el trabajo de producción junto a las masas, su circulación desde el centro a la base, y de la base al centro, la abolición de los rangos militares, etc. todo esto habla de una nueva experiencia histórica que ya ha se afirmado así mismo y que enriquece la teoría y la práctica del socialismo científico. Las enseñanzas del camarada Enver Hoxha sobre el control por las masas desde abajo, y en primer lugar, sobre el directo control de la clase obrera y el campesinado constituye una contribución a la teoría y práctica del socialismo científico para el desarrollo de la democracia socialista y la defensa de la dictadura del proletariado. El partido ha demandado y demanda que este control debe ser entendido ideológica y políticamente, no solo como una ley y principio objetivo de nuestra vida estatal, como una viva expresión de la democracia socialista en acción y como un activo método revolucionario para continuar la implementación de las decisiones y directivas del partido hasta el fin, pero también como un medio efectivo para oponerse a la burocracia y el liberalismo, y como uno de los principales garantes para alejar el peligro del revisionismo y el retorno al capitalismo». (Jorgji Sota; Sobre la dictadura del proletariado y la lucha de clases en Albania; Informe presentado en la Conferencia científica sobre el pensamiento teórico del Partido del Trabajo de Albania y el Camarada Enver Hoxha, 1983)

***

Hemos añadido las anotaciones que Gilbert Mury le hace a la obra en su libro de recopilación de obras de Enver Hoxha: «Contra el revisionismo» de 1972.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[2] Todos los documentos en el Blog de Enver Hoxha AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el «Equipo de Bitácora (M-L)» en el apartado BIBLIOTECA.

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