«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 18 de marzo de 2014

República de mujeres

Entendemos que un comunicador debe de ser sobre todo un analista objetivo de los hechos, sin edulcoraciones, sin tendencias a maquillar según qué hechos en función de sus propios criterios; y por supuesto un conocedor del tema que pretende tratar o transmitir. Evidentemente la objetividad es precisamente la ausente en los medios de (in)comunicación –llámense de izquierda o de derechas– allá donde impera la dictadura de la burguesía, una tendencias generales que vuelven «abyecto» todo afán de conocimiento de las masas debido a que ese conocimiento en forma de información es entregado adulterado a esas masas. En realidad las masas son consumidoras de «nociones» determinadas por los «criterios» del comunicador.

Respecto al documento de Sánchez en sus manos cumple las premisas ya observadas, varios puntos:

1. La democracia es una expresión de los grupos sociales o clases que tienen el poder, así en la Grecia clásica su disfrute era para los hombres libres; además de un cierto componente aristocrático; en el feudalismo esa democracia fue ejercida también por los hombres, el papel de la mujer estaba relegado a una suerte de «objeto» en «propiedad» de los hombres igual que en Grecia. Con la irrupción de la burguesía y el desarrollo de la doctrina liberal, los derechos políticos –por decirlo de alguna manera– fueron ampliados a todos los hombres, la mujer seguía estando al margen de esto asuntos. Fue con la llegada del socialismo que se produce un cambio de paradigma general que lleva a igualar los derechos políticos y sociales de las mujer con los de los hombres, aunque siempre con algún carácter discriminatorio –siglos de lógica patriarcal no se vencen así por así–. Esa inclusión de la mujer en el vida política y social ocurrió en la primera mitad del siglo XX, lo que implica que la democracia burguesa en Nicaragua solo ha seguido los ritmos generales al contrario de lo que considera entre líneas el autor.

2. Sobre Rafaela Herrera, «interesante retórica», pero debería puntualizar que su defensa del castillo de los piratas se basó en su estatus social, en su condición de criolla, en consecuencia su defensa del castillo se dio a instancias de defensa de lo que consideraba su patrimonio y bajo la soberanía de la corona española. Y aunque esto no desmerece la valentía de su acción en contra de los piratas sí que le da otro contenido muy distinto.

3. Sobre el tema principal del documento, decirle que el hecho de que encontremos un mayor número de mujeres en el gobierno y en el funcionariado en general, no es evidencia de que estemos ante una «república de mujeres» –supongo que quiere decir que en carácter de igualdad con los hombres, pues en nuestra consideración tan repugnante es el machismo como el feminismo dado que los dos crean discriminados, precisamente esas es la razón de que los comunistas luchamos por otro paradigma muy diferente, la igualdad– o avanzando en cuanto a derechos se refiere; tan solo significa que hay más mujeres administrando el Estado patriarcal-machista gracias a la política de discriminación positiva desarrolla al efecto, una medida discriminatoria que rompe con la pretendida igualdad constitucional.

4. ¿Le parece que un país que ha despojado a las mujeres del «derecho al aborto» puede ser considerado una «república de mujeres»?; por supuesto que a las sin recursos, las que gozan de recursos económicos suficientes puede elegir ejercerlo en un tercer país sin inconveniente alguno. Nótese el carácter clasista de la medida.

Ahhh, por si se le olvida, el cristianismo es profundamente machista –entre otras desagradables características–, pero es algo que un ecléctico de su categoría prefiere obviar ¿O es sólo el servilismo simplón que destila su pluma?. En cualquier caso nosotros se lo recordamos en dos citas:

1 Corintios 14:35 «Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación».

1 Timoteo 2:12 «Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio».

El documento:


La democracia que se nos enseñó en las Américas, en términos más generales, era el gobierno de los hombres. En sentido estrecho, el derecho de la derecha, y para variar, controlada por hombres. La mujer, adorno. Sonrisa. Accesorio de oficina.

En la desmesura o la angostura, la escuela del mal de la cultura patriarcal fue más cruel que las espuelas en los costados de un corcel: la figura de "el hombre" cruza toda la sociedad, desde la esquina, el barrio, la comarca, el municipio hasta la nación. "Ahí viene el Hombre", con mayúsculas casi bíblicas, en la empresa privada o pública.

La mujer nació en la justicia, de acuerdo a la divina palabra, pero estrenó la injusticia bajo el reino de los hombres desde los remotos siglos. Según Marx y Engels, ella y sus hijos "son los esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, ciertamente latente en la familia, es la primera forma de propiedad…", (La ideología alemana).

Salvo casos particulares, en ningún tramo de la historia de Nicaragua, la mujer ha alcanzado tanta visibilidad nacional como en estos últimos años. El poder, con sus historiadores de turno, se encargó de volverla como la tierna neblina colocada con los primores del amanecer sobre el San Juan. Bella en el alba, inadvertida en el día, disipada de tiempo completo: el río permanente eran todos los hombres. Aún se discute si entra por la puerta grande Rafaela Herrera, o por la cocina, como tercian muchos por pura testosterona patriotera.

No reconocer que el otrora marginado género hoy no solo ha ganado espacio sino que está decidiendo también desde sus responsabilidades en el gobierno sandinista y el Parlamento, el rumbo de la nación, es darle la espalda a los hechos.

Lo admiten organismos de otras latitudes, lo aplaude la Unión Interparlamentaria, y la cooperación internacional lo ratifica a través de muchos desembolsos por cumplir el detalle clave de la mujer como agente económico.

Liderazgo mundial

Las agencias internacionales difundieron el informe "Mujeres en la Política: 2014", de la Unión Interparlamentaria Mundial. Nicaragua, excolonia europea desde 1821, "encabeza la lista mundial del porcentaje de mujeres con cargos ministeriales", por encima de las naciones del Viejo Continente como Suecia (1397), Finlandia (1353, se transforma el país en Ducado), Francia (provincia de la Galia, 125 aJC) y Noruega (800-1050, Edad Vikinga y expansión. Almanaque Mundial 1992).

El estudio no incluye el efecto de los nuevos nombramientos de más damas al Gabinete de Gobierno, algunos dados a conocer recientemente por la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo.

La escritora nicaragüense, generadora con el comandante Daniel Ortega de esta repercusión de la mujer en la vida nacional, al enterarse de la buena nueva, exclamó: "¡Siempre se puede...! Donde hay Voluntad, donde hay Disposición, donde hay Fe, donde hay Cristianismo, Socialismo y Solidaridad, se puede avanzar, y con la Bendición de Dios, eso es lo que estamos haciendo".

El laurel planetario corresponde a Nicaragua por contar, tal como lo ponderó, con "Mujeres en Victorias, Mujeres en los Espacios de Decisión, de Autoridad, de Liderazgos, con esas cualidades y esas capacidades reconocidas por el Estado nicaragüense, por nuestro Comandante Daniel como Jefe del Estado nicaragüense".

Es increíble que mientras alguno/as desde la oposición radical hablan de "paisito", o el frío, ajeno y distante "este país" o, peor, "país salado", "jodido país", maldiciendo Nicaragua y apartando la verdad, la organización que aglutina 163 parlamentos de toda la Tierra debió encargarse de poner la realidad en su lugar.

"¡Imagínense! ¡Nuestro pequeño país, en el centro de América, potente en equidad de género! Nuestro pequeño y gran país, ese que nosotros soñamos porque tanto lo queremos", subrayó Rosario.

Foro Económico Mundial

No es la primera vez que Nicaragua, con el Gobierno Sandinista, alcanza estos niveles de relevancia, que solo el interés de la pequeñez política es capaz de denostar.

El 25 de octubre del año pasado, el Foro Económico Mundial --- no hablamos del ALBA ni del Foro de Sao Pablo---, en un estudio amplio, tomando en cuenta el acceso de la mujer a la educación y la salud, su papel económico, además de la política, incluyó a nuestro República en el selecto Club de las 10 Naciones que responden muy bien al titular de la BBC de Londres: "¿Cuáles son los mejores países para ser mujer?"

Islandia fue considerada el paradigma, donde "las mujeres disfrutan del acceso más equitativo a la educación y al cuidado de la salud. También tienen la mayor probabilidad de participar plenamente en la vida política y económica del país". Es seguida por Finlandia, Noruega y Suecia. Nicaragua es el país de Latinoamérica mejor ubicado, en la posición número 10.

Es bueno señalar que algunos países, cuyos jefes de Gobierno se consideran las Tablas de la Ley de la democracia, no pasaron la prueba. "Ningún país del G20, grupo que reúne a las naciones más industrializadas del mundo está entre los 10 mejor evaluados", precisaba la fundación con sede en Ginebra, "comprometida a mejorar el estado del mundo mediante la participación de líderes empresariales, políticos, académicos y otros de la sociedad para dar forma a las agendas globales, regionales e industriales" (weforum.org).

Este es un inédito avance de la democracia, y un paso adelante en nuestra idiosincrasia. Ya en los ministerios, o las alcaldías o el parlamento, el exclusivo y a veces, oh, muchas veces, el "¡ahí viene el hombre!", pronunciado con una aureola de reverencia casi mística desde la conquista, la colonia, la Independencia, los malos días de Walker, los 30 años Conservadores hasta los viejos tiempos neoliberales, llegó a su fin.

Revolución en la Revolución, ahora debe decirse, con toda justicia, "Ahí viene la mujer". Y sin hacer casting... al menos en el Gobierno Constitucional del presidente Ortega.

Edwin Sánchez
Radio La Primerísima

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