«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 7 de marzo de 2014

Razones por las que no estallará una Tercera Guerra Mundial

Entendemos que el «análisis» de John Aziz es erróneo –se puede consultar AQUÍ–, pueril, de una enorme necedad, más dotado de conclusiones subjetivas, de «deseos», que de objetividad científica, veamos:

1. Cuando las contradicciones antagónicas interimperialistas se desarrollan exponencialmente –por materias primas, por geopolítica, por geoestratégica, etc–, se empiezan a gestar las condiciones materiales para que se desarrolle un conflicto bélico pues de hecho todo compiten por esos mismo recursos, esas contradicciones que se ven agudizadas en la medida de que hay más competidores por los mismos recursos. De hecho, todos los conflictos contemporáneos se han desarrollado siguiendo ese guión –incluyamos a los que se han dado en los países del capitalismo periférico–. Recuérdese que uno de los aspectos del imperialismo es su altísimo belicismo, véase sino los datos de la industria militar de unos y otros. Además, esas contradicciones interimperialistas mencionadas alcanzan su máximo antagonismo en tiempos de crisis económica como la que vivimos.

2. Por supuesto que la certeza de la aniquilación de la vida en el planeta es un freno en las pretensiones belicistas interimperialistas, pero solo hace falta un hecho marginal, algo que en otro momento podría pasar desapercibido, pero que en medios de la actual exaltación nacionalista burguesa sería el punto de inflexión. Los hechos dicen que sólo hace falta que una «ametralladora abra fuego desde una ventana» para iniciar un conflicto global. Y una vez iniciado ya no hay vuelta atrás.

3. Nunca la interdependencia económica ha sido un obstáculo que impida el desarrollo de un conflicto bélico a gran escala; de hecho la Alemania nazi tenía estrechas relaciones económicas con Polonia, EEUU, Francia, Inglaterra, Checoslovaquia, etc? Y por supuesto que un conflicto de tal magnitud tendría un efecto directo sobre lo económico, sobre el «comercio mundial», pero acaso ¿fueron un impedimento las hambrunas –por otro lado previsibles– provocadas por las guerras mundiales, y las muertes que estas provocaron no fueron expresiones de los daños económicos y comerciales? ¿Y las miles de horas laborales perdidas –de la población económicamente activa–, dados los hecho, no son daños económicos y comerciales? ¿Sabrá este señor que la producción de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial tardó quince años –la URSS fue la que se recuperó en el menor tiempo, para el año 57 el conjunto de la producción había alcanzado las cuotas previas a la guerra– en alcanzar las cuotas de producción previas a la misma? Y recuérdese que tanto el sistema financiero como al industria militar viven de los dividendos que generan los conflictos.

4. Necesita leer urgentemente algo de historia pues son precisamente los países bajo un sistema democrático burgués los más implicados en procesos bélicos, o es que se deja llevar y asume como tal todas las «misiones humanitarias» que salpican el globo.

5. ¡Ahhh!, la tecnología; ¿Acaso la tecnología de comunicación ha impedido la guerra en Afganistán, en Irak, en Libia, en Siria? ¿Han impedido el golpe militar de Honduras y Paraguay? ¿Se ha logrado algo pasando las imágenes de la brutalidad a la que son sometidos los palestinos por el sionismo? ¿Ha servido de algo ver como Ucrania caía en manos de fascistas? La tecnología de comunicación, el consumo de información a través de ella –además de ser usada para desinformar a receptores sin demasiado sentido crítico–, lleva a la insensibilización de las masas que ya no reaccionan al ver los cielos de Gaza iluminados con bombas de fosforo blanco.

La guerra no es un producto racional, tampoco viene en bolsitas de merchandising…

El documento:


Hay quienes afirman que el mundo se aproxima a una Tercera Guerra Mundial. Sin embargo, la probabilidad de que estalle un conflicto global es baja, según el corresponsal de la revista de 'The Week' John Aziz, que explica en un artículo por qué.

El próximo año se conmemorará el 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, es cierto que ha habido momentos en los que la posibilidad de un conflicto global ha sido real, pero la probabilidad de que seamos testigos de una guerra mundial es la más baja existente en las últimas décadas e incluso tal vez la más baja desde los albores de la modernidad, asegura el corresponsal y analista de la revista 'The Week'.

En un extenso artículo, Aziz analiza los factores por los que se han reducido, a su juicio, las posibilidades de que haya un nuevo conflicto global y explica qué es lo que ha cambiado desde la Segunda Guerra Mundial.

Garantía de destrucción mutua

El primer gran cambio después de la última contienda bélica a nivel global fue la aparición de la destrucción mutua asegurada. "No es ninguna coincidencia que el final de la última guerra mundial coincidiera con la invención de las armas atómicas", señala en el artículo.

En su opinión, la certeza de una aniquilación completa frena la posibilidad de que estallen guerras globales. En cuanto a la opción de que estalle una guerra mundial no nuclear, el autor del texto subraya que entra dentro de lo posible, pero que los cambios sociales y económicos sucedidos en las últimas décadas llevan a pensar que esto no sucederá.

Fuertes relaciones económicas

En términos económicos, el mundo está actualmente muy interconectado. Existen numerosos tratados de cooperación económica y de libre comercio que han entrelazado las economías de los países de todo el planeta. Además, ha habido un enorme aumento en el volumen del comercio mundial desde la Segunda Guerra Mundial y desde la década de 1980 en particular, agrega Aziz.

La globalización

Productos como teléfonos inteligentes, ordenadores portátiles, coches, alimentos y medicinas se producen a nivel mundial y las cadenas de suministro de los mismos cruzan el mundo.

"Si estallara una guerra global, el comercio mundial se convertiría en una pesadilla", indica. Los envíos serían más caros y ciertas áreas podrían llegar a quedarse sin productos, componentes o suministros de energía.

Para describir la situación, el analista recurre a una frase empleada a menudo en finanzas: "La interdependencia comercial global es demasiado grande para quebrar".

Asimismo, sugiere que incluso para el complejo militar industrial, entrar en guerra resultaría perjudicial.

"Como se ha visto en los últimos setenta años, los contratistas de armas pueden perfectamente obtener beneficios a través de un gran gasto militar sin una guerra mundial", escribe.

Democracia y tecnología

Otros cambios desde la Segunda Guerra Mundial han sido de carácter social. Los países democráticos, apunta el artículo, no tienden a enfrentarse en guerras. Además, Internet acerca a millones de personas a diario.

"En la última guerra mundial, las poblaciones estaban separadas por la distancia física, por las barreras del idioma y por la falta de herramientas de comunicación de masas […]. Hoy en día, la gente de países enemigos pueden coincidir en el ciberespacio y descubrir que el 'enemigo' no es tan diferente", señala.

Según Aziz, los disturbios se pueden difundir a través de la Red rápidamente y el impacto y el rechazo público ante la realidad brutal de la guerra "dificulta a los gobiernos realizar agresiones militares a gran escala".

El corresponsal de 'The Week' no descarta que factores como el cambio climático y el agotamiento de recursos den lugar a nuevas presiones para ir a la guerra.

"Soy muy consciente de que una guerra mundial es todavía posible. Tratar de predecir las acciones de las naciones en el presente es bastante difícil […]. Pero la tendencia a dejarse llevar por la inercia es fuerte", concluye.

RT Actualidad

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