«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 7 de febrero de 2014

El Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania frente al imperialismo: La cuestión de la construcción europea

Como habíamos ya señalado en una publicación reciente sobre el apoyo de China a la Comunidad Económica Europea –el precedente de la actual Unión Europea– también llamado Mercado Común Europeo, no tenemos mucho más que añadir a la introducción que ya realizamos, para que el lector entienda el contexto. Sólo recordar como hace el autor aquí, que era una más que probable normal evolución del revisionismo chino al presentar la «teoría de los tres mundos» a inicios de los años 70.

En esta parte del documento, Vincent Gouysse explica las diferencias entre la postura albanesa –de rechazo– a la Comunidad Económica Europea, y la postura china –a favor de la misma Comunidad Económica Europea–:

«Los chinos apoyan la OTAN, la Comisión Europea, el Mercado Común Europeo, y la «Europa unida». Nosotros estamos en contra de tales posiciones y no la consideramos marxista-leninista. Todos estos tratados y los organismos son medios en manos del imperialismo estadounidense y los demás países imperialistas que son utilizan para reprimir a los pueblos y lanzar una tercer guerra mundial por la hegemonía. El Tratado de Varsovia, la mal llamada «comunidad socialista» y el COMECON es lo mismo. Estas dos bloques deben ser combatidos con la mayor severidad. Ya en su momento, Lenin expuso, condenó y luchó duramente contra los organismos de la burguesía capitalista». (Enver Hoxha, La fuerte presión económica de los chinos ha comenzado, pero no cederemos, 17 de junio de 1975, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Es por ello, más que justo que se dijera desde la parte albanesa sobre la parte china que:

«Cuando se pronuncian hoy por la defensa de la «Europa unida» los chinos expresaban exactamente lo que hizo la famosa II Internacional. Incitan a la próxima guerra nuclear que ambas superpotencias procuran poner en marcha y si bien esta guerra entre ellas sería imperialista, lanzan a los pueblos de Europa occidental, a su proletariado, una llamada «patriótica» y les invitan a dejar de un lado los «pequeños puntos» que les oponen a la unión con la burguesía –y estos «pequeños puntos» son la opresión, el hambre, las huelgas, los asesinatos, el paro, la salvaguardia del poder burgués– para que además apoyen a la OTAN, a la «Europa unida», al Mercado Común Europeo de la gran burguesía de los trusts, para finalmente poder combatir según ellos a la Unión Soviética convirtiéndose en carne de cañón al servicio de la burguesía. ¡La II misma Internacional no habría podido hacer una mejor propaganda!». (Enver Hoxha, Los revisionistas chinos están atacando al PTA a nuestras espaldas, 8 de enero de 1977, Reflexiones sobre China, Tomo II)

El documento:

Firma en Roma de los tratados que fundarían la Comunidad Económica Europea, 25 de marzo de 1957

El Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania frente al imperialismo: La cuestión de la construcción europea

El Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania frente al imperialismo

2. La cuestión de la construcción europea

Indisolublemente atada a la cuestión de la lucha contra el imperialismo –frente a la cual los chinos habían adoptado una posición no marxista desde principio de los años 70–, el Partido Comunista de China evidentemente no podía sacar conclusiones justas sobre la cuestión de la construcción europea. El Partido del Trabajo de Albania, por su parte, claramente había puesto en evidencia el aspecto reaccionario y contrarrevolucionario de la construcción del bloque imperialista europeo. Las observaciones que hizo el Partido del Trabajo del Albania hace una treintena de años eran justas no sólo entonces sino que son de una actualidad todavía más ardiente a día de hoy, mientras que la construcción del bloque imperialista europeo en lo sucesivo ha dotado de una moneda única, bajo la perspectiva futura de la construcción de un ejército europeo, y cuando el conjunto de los partidos reformistas tanto «de izquierda» como «de extrema izquierda» todos ellos se han volcado en el cretinismo y persisten a cerca de la reivindicación de la «Europa unida» –bajo el capitalismo–. Podemos estudiar la situación de la clase obrera europea gracias a extractos del informe de Enver Hoxha al VIIIº Congreso del PTA de 1981, echémosle un vistazo pues:

«Sobre la clase obrera europea se ejerce una gran presión. Como consecuencia del dominio del reformismo el movimiento obrero en Europa no ha llegado a ser todavía un verdadero movimiento revolucionario. No ha adquirido plena conciencia de que para cambiar su situación hay que derrocar el sistema capitalista, hay que instaurar la sociedad socialista. Pero el proletariado europeo no puede continuar obedeciendo eternamente a los cabecillas sindicalistas y a los partidos socialdemócratas y revisionistas quienes cacarean que mediante el desarrollo de las estructuras burguesas existentes, el camino parlamentario, las reformas, o a través de la «Europa unida» se asegurará un futuro mejor para las masas trabajadoras. La opresión, la violencia, la brutal explotación, la desocupación, las drogas, la degeneración, la inflación, que pesan sobre los países de Europa, no podrán más que forzar las revueltas de las sanas fuerzas de los pueblos europeos contra la dominación del capital. La «Europa unida» no es sino una solución efímera, una política reaccionaria capitalista que, tarde o temprano, se encontrará ante dificultades innumerables y de diversa naturaleza. Por eso, llegará un momento en que la indignación de la clase obrera de Europa llegará al punto en que exigirá sin falta una solución revolucionaria. En estas condiciones es de primera importancia que los comunistas y no comunistas, la gente progresista y todas las masas del pueblo comprendan bien que su verdadero enemigo es el capitalismo, que éste debe y puede ser derrocado por la lucha revolucionaria. De esta forma desaparecerá el pesimismo, aumentará el coraje y la confianza en la victoria. Es la ciencia de Marx y Lenin la que eleva y hace invencible esa confianza entre el proletariado y las masas». (28) (Enver Hoxha, Informe ante el VIIIº Congreso del PTA, 1981)

Si repasamos el informe del congreso anterior del partido, vemos una posición similar:

«El Mercado Común Europeo es una organización reaccionaria similar a la del COMECON. Es una gran combinación de los monopolios capitalistas y trust para lograr una explotación feroz del proletariado y de las masas trabajadoras de Europa y los pueblos del mundo. Desde su creación, el fin del Mercado Común Europeo fue de concebir formas de pillaje bárbaro en provecho de los grandes trusts intentando salvar al capitalismo de las crisis y sus conmociones. En el dominio internacional, el Mercado Común Europeo es una gran potencia neocolonialista, que no sólo corresponde a las superpotencias para la explotación de los países en vías de desarrollo, sino que se esfuerza también por mantener y por restablecer los privilegios de las antiguas potencias coloniales en estos países. A pesar de su no pertenencia oficial al Mercado Común Europeo, los Estados Unidos a través de la interdependencia del capital estadounidense y del capital de cada uno de los países miembros indirectamente juega en él un papel muy grande. El imperialismo estadounidense encontró y encuentra siempre en el Mercado Común Europeo un común apoyo poderoso contra el bloque socialimperialista. El Mercado Común Europeo, al mismo tiempo que la OTAN constituyen unas bases y unos dispositivos organizados del imperialismo estadounidense en su rivalidad y su competencia frente la otra potencia imperialista: la Unión Soviética revisionista. El Partido del Trabajo de Albania, el Estado, y el pueblo albanés se declararon contra la OTAN y el Tratado de Varsovia, contra el COMECOM y el Mercado Común Europeo, porque estas organizaciones son los instrumentos fundamentales de la política de expansión de ambas superpotencias que oprimen, explotan, y empobrecen a los pueblos de Europa, así como también dentro de los pueblos de países en vías de desarrollo realizan una labor de zapa tanto para evitar la revolución como para la propia liberación de los pueblos, debido a que son unos instrumentos de avasallamiento». (29) (Enver Hoxha, Informe al VIIº Congreso de la PTA, 1976)

Y si buscamos una posición sobre la Comunidad Económica Europea y sus órganos. Así explicaba el Partido del Trabajo de Albania el punto de vista burgués del proyecto de la «Europa unida» que las burguesías europeas proponían:

«En la Europa occidental monopolista, burgueses, y revisionistas hablan mucho de la creación de la pretendida «Europa unida». Hasta la fecha han sido puestos en pie un «Consejo de Europa», un «parlamento», y una especie de «gobierno común», con algunas leyes formales, las cuales se fijaron con la tarea de realizar la unificación de los países europeos al nivel estatal. Los planes y proyectos son levantados para dotar a esta Europa de un ejército común equipado hasta los dientes y de una economía capitalista «poderosa» con vistas a competir dentro de las dos superpotencias. El fin de la creación de «Europa unida» es eliminar la noción de nacionalidad de los países diversos de Europa, integrar y amalgamar su cultura y sus tradiciones, en otros términos suprimir a la personalidad de los pueblos y de los Estados de Europa occidental para ponerla bajo la copa de la burguesía reaccionaria cosmopolita de este continente. Sobre esta «Europa unida», Lenin desde 1915 venía denunciando y desenmascarando el contenido reaccionario». (30)  (Enver Hoxha, Informe al VIIº Congreso de la PTA, 1976)

A continuación citaba:

«Desde el punto de vista de las condiciones económicas del imperialismo, es decir, de la exportación de capitales y del reparto del mundo por las potencias coloniales «avanzadas» y «civilizadas», los Estados Unidos de Europa, bajo el capitalismo son imposibles o son reaccionarios. (...) Desde luego, son posibles acuerdos temporales entre los capitalistas y entre las potencias. En este sentido son también posibles los Estados Unidos de Europa, como un acuerdo de los capitalistas europeos ¿sobre qué? Sólo sobre el modo de aplastar en común el socialismo en Europa, de de fender juntos las colonias robadas contra el Japón y los Estados Unidos, cuyos intereses están muy lesionados por el actual reparto de las colonias, y que durante los últimos cincuenta años se han fortalecido de un modo inconmensurablemente más rápido que la Europa atrasada, monárquica, que ha empezado a pudrirse de vieja. En comparación con los Estados Unidos de América, Europa, en conjunto, representa un estancamiento económico. Sobre la actual base económica, es decir, con el capitalismo, los Estados Unidos de Europa significarían la organización de la reacción para detener el desarrollo más rápido de los Estados Unidos». (31) (Lenin, La consigna de los Estados Unidos de Europa, 1915)

Tras esto comentaba:

«El capitalismo mundial, conforme a las previsiones geniales de Marx, Engels, Lenin y Stalin, va irresistiblemente hacia las crisis y la decadencia hasta alcanzar hoy el estadio de un imperialismo podrido. Este, para escapar de la muerte concibió nuevas formas de explotación de las masas, no sólo a escala nacional, sino que también a escala mundial creando la forma más reciente y más perfeccionada de pillaje, el neocolonialismo: anudó lazos financieros y alianzas económicas y militares para mantener bajo su dependencia completa o parcial a numerosos Estados, en lo que llaman el «segundo mundo», el tercer mundo», los «países no alineados» o los «países en vías de desarrollo». Todos estos nombres, que se refieren a las diversas fuerzas políticas que actúan en el mundo de hoy, se camuflan y no destacan el carácter de clase de estas fuerzas, las contradicciones fundamentales de nuestra época, el problema clave que premia hoy a todos a escala nacional e internacional: la lucha implacable que entregan el mundo burgués-imperialista, de una parte, y el socialismo, el proletariado mundial y sus aliados naturales, por otra parte». (32)  (Enver Hoxha, Informe al VIIº Congreso de la PTA, 1976)

China y el Partido Comunista de China, por otro lado, en consecuencia a la teoría pseudomarxista de los tres mundos apoyó la construcción del bloque imperialista europeo:

«Chou En-lai tuvo una reunión con el italiano Medici, en la que los dos intercambiaron puntos de vista. Sin embargo, nada se informó en la prensa china, aparte del anuncio de una «cordial» reunión, mientras que la prensa italiana, la radio y la televisión informaron del viaje y de que Chou En-lai-Medici hablaron extensamente y pusieron especialmente relieve esta declaración de Chou En-lai: «China aprueba el Mercado Común Europeo, aprueba y considera correcta la creación de una «Europa unida» que los Estados de Europa están empezando a construir. Observamos que los embajadores de China en los países de Europa comentaron a nuestros embajadores de las vistas análogas sobre el Mercado Común Europeo y «Europa unida». Se trata allí de una orientación política que emana del centro, de Pekín, de la línea y de la directiva emitidas por el Comité Central del Partido Comunista de China y el gobierno chino. Esta línea pues es aplicada sin reserva. En cuanto a nosotros lejos de suscribirnos a esta línea, a estas orientaciones, nos oponemos a ello porque son erróneas según el plan de los principios y porque en la práctica no se inscriben dentro de una línea marxista-leninista sino que son abiertamente contrarias. Son orientaciones revisionistas-oportunistas que no favorecen la revolución y al despertar de la lucha revolucionaria de los pueblos contra el imperialismo, el capitalismo, y la burguesía reaccionaria». (33) (Enver Hoxha, Las declaraciones antimarxistas de Chou En-lai, 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

En estas reflexiones sobre la deriva china, se volvía a explicar el origen y objetivos que tuvo este organismo:

«Como sabemos el imperialismo estadounidense salió de la Segunda Guerra mundial poderoso y proveído de un gran agresivo potencial militar y económico. Asumió el papel de gendarme internacional y trabajó a levantar todas las fuerzas reaccionarias capitalistas en Europa, en América latina y en otros lugares. El imperialismo estadounidense veía levantarse delante de él el gran campo del socialismo y a todos pueblos que aspiraban a la liberación y luchaban para acceder a ella. En algunos años, los Estados Unidos levantaron la Alemania de Bonn, a Italia, la economía capitalista francesa, la inglesa y otras, pero no dejaron de velar a reservarse en toda transformación que se producía en estos países su ración, es decir la mejor parte. Los Estados Unidos «aliviaron» a estos países de sus colonias, aunque sigue expoliándolas bajo nuevos métodos como dijimos. Enderezando estos Estados, los imperialistas estadounidenses reforzaron su hegemonía en el mundo, ataron a sus «aliados» a su carro por todo tipo de tratados militares y económicos. Todo esto servía para reforzar en primer lugar la hegemonía estadounidense, pero también para reforzar la burguesía reaccionaria en cada país, para poder asfixiar todo movimiento y toda aspiración popular en estos países y en el mundo, y para crear también un bloque de hierro contra Unión Soviética socialista, y en definitiva contra el comunismo». (34) (Enver Hoxha, Las declaraciones antimarxistas de Chou En-lai, 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Pese al sueño europeo, la situación del capitalismo no cambió:

«A pesar de su recuperación económica, los países capitalistas de Europa están sumergidos en una grave crisis y los pueblos que viven son oprimidos allí por las oligarquías locales. Por todas partes podemos observar las huelgas, las manifestaciones, los enfrentamientos armados que toman a veces las dimensiones de una guerra verdadera, como es el caso en Irlanda del Norte. ¿Qué prueba todo esto? La putrefacción del capitalismo y la efervescencia de las fuerzas revolucionarias. No obstante, además de la opresión y la explotación que son ejercidas allí por la oligarquía local, en estos países ha reinado también la bota salvaje del imperialismo estadounidense. En esta situación, estos países también quieren escapar de la bota de los estadounidenses. ¿Pero de qué manera? La retirada de De Gaulle de OTAN y la creación por Francia de una fuerza atómica independiente, la constitución del Mercado Común Europeo y la idea lanzada para la creación de los «Estados Unidos de Europa» así como la lucha continua llevada en este sentido no se inspiran solamente en la preocupación de escapar de los dictados estadounidenses. Este es sólo un aspecto de estos fenómenos. Otro de los aspectos es que la burguesía considera que la unión de los grandes monopolios de estos países creará una fuerza compacta económica, política, y militar que en mejor medida pueda reprimir las rebeliones y las revoluciones populares que ahora mismo le están causando dificultades y que más tarde debido a las crisis crónica se pueda hacer que se tornen días todavía más sombríos». (35) (Enver Hoxha, Las declaraciones antimarxistas de Chou En-lai, 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Repasamos las declaraciones de esos días de los políticos chinos:

«La prensa y la radio italianas hablan con entusiasmo de la actitud de los chinos que por boca de Chou En-lai llaman a Europa a: «realizar su unidad en todos los dominios». Según las declaraciones de Chou En-lai –todavía según la prensa italiana– «el proceso de integración europea constituye un elemento esencial para realizar un descanso verdadero sobre la paz». Chou En-lai, siempre según esta prensa, puso el énfasis «en la necesidad que este proceso no se limite al sector económico, sino que se extienda también a los dominios de la política y de la defensa». No podemos ser más explícitos, y desde el largo momento de que esto no ha sido desmentido se deduce que Chou En-lai ciertamente lo dijo [25]. Estos juicios de Chou En-lai son antileninistas y reaccionarios, en oposición con las tesis conocidas de Lenin sobre el problema de los «Estados Unidos de Europa». Este prisma de Chou En-lai se alinea así al de la reacción europea. Chou En-lai está a favor de la integración europea en interés del gran capital cosmopolita, es decir para la dominación política, económica y militar de éste sobre los pueblos de Europa, para que la ley de hierro del capital reine sobre estos pueblos. Por sus tesis Chou En-lai –que se pone en plan teórico sobre la utilización de las contradicciones– ignora completamente grandes e invencibles contradicciones entre el proletariado y los pueblos de Europa, de una parte, y los regímenes burgueses reaccionarios de sus países y las oligarquías capitalistas por otra parte, también olvida las contradicciones entre estas mismas oligarquías. Por consiguiente Chou En-lai apela a la extinción de la lucha de clase, apela a la integración europea, llama a no hacer más profundas las contradicciones del capitalismo europeo a favor del proletariado. Con razón pues, la prensa reaccionaria exalta a Chou En-lai, ella tiene buenas razones para hacerlo. El proletariado italiano está casi cada día en huelga y la burguesía italiana procura aflojar este tornillo molesto. Italia está convertida en una base estadounidense contra el proletariado, pero sin resultado. La reacción italiana usa del garrote policiaco pero no puede quebrantar el arranque de las huelgas. La burguesía lucha por la integración europea, por la creación de los «Estados Unidos de Europa» y comprendemos bien lo que espera y los dolores que pueden resultar de eso para los obreros y los pueblos de Europa. Y es mientras Chou En-lai ayuda a la burguesía recomendando a los pueblos y al proletariado de Europa a seguir con confianza a los dirigentes burgueses, en lugar de decirles: «levantaros contra los enemigos de clase, caven su tumba y entiérralos en vez de dejaros enterrar por ellos». ¿Pero qué es lo que empuja a Chou En-lai a pronunciarse tan abiertamente contra el marxismo-leninismo? Se le ocurre otra idea y dice: «animemos a este bloque reaccionario europeo, porque se presenta como estando contra el bloque estadounidense, pero sobre todo contra el soviético; así hacemos más profundo las contradicciones entre los bloques imperialistas a favor del socialismo». Pero entonces la pregunta se queda en el aire: ¿a favor de cuál socialismo estas contradicciones serían hechas más profundas mientras que los obreros y los pueblos son llamados a no mover un dedo, a moverse como carneros en el matadero del pastor capitalista?». (36) (Enver Hoxha, Las declaraciones antimarxistas de Chou En-lai, 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Sentenciaba pues, que:

«Chou En-lai no colabora en alzar a los pueblos a la revolución, ni en debilitar los eslabones diversos de la cadena capitalista, no contribuye rompiendo los eslabones más débiles de esta cadena feroz para los pueblos, sino que sin decirlo abiertamente predica la creación en favor de China diversos bloques de la reacción para realizar un equilibrio de fuerzas favorable para su país, y esto no es la vía marxista leninista, ni la vía revolucionaria». (36) (Enver Hoxha, Las declaraciones antimarxistas de Chou En-lai, 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

¿Cuál fue resumiendo el objetivo de la creación de este organismo?

«Asistimos a la organización de un nuevo pillaje colosal bajo formas nuevas por los bandidos imperialistas y socialimperialistas. Actualmente, con la creación de los «Estados Unidos de Europa» que apoya también Chou En-lai, los capitalistas de Europa occidental no persiguen otro fin que de repartirse tranquilamente el sudor y la sangre del proletariado y de los pueblos europeos. Los capitalistas se esfuerzan en dar a esta división un color «pacífico», adornándolo de términos como «revolución técnico-científica», «sociedad de consumo» y otros eslóganes fabricados. Pero como decía Lenin esta división no puede hacerse sobre otras bases diferentes a la de la fuerza. Y es por eso que este bloque de Estados es una fuente de guerras imperialistas para la agresión y el reparto del botín». (37) (Enver Hoxha, Las declaraciones antimarxistas de Chou En-lai, 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

¿En qué posición les dejaba delante de las masas a los revisionistas chinos con su apoyo a la Comunidad Económica Europea y sus organismos?

«Cuando se pronuncian hoy por la defensa de la «Europa unida» los chinos expresaban exactamente lo que hizo la famosa II Internacional. Incitan a la próxima guerra nuclear que ambas superpotencias procuran poner en marcha y si bien que esta guerra entre ellas sería imperialista, le lanzan a los pueblos de Europa occidental, a su proletariado a una llamada «patriótica» a ellos y les invitan a dejar de un lado los «pequeños puntos» que les oponen a la unión con la burguesía –y estos «pequeños puntos» son la opresión, el hambre, las huelgas, los asesinatos, el paro, la salvaguardia del poder burgués– para además unirse a la OTAN, a la «Europa unida», al Mercado Común Europeo de la gran burguesía de los trusts, para finalmente poder combatir según ellos a la Unión Soviética convirtiéndose en carne de cañón al servicio de la burguesía. ¡La II misma Internacional no habría podido hacer una mejor propaganda!». (38) (Enver Hoxha, Los revisionistas chinos están atacando al PTA a nuestras espaldas, 8 de enero de 1977, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Lo que se puede concluir desde ahora, es el hecho de que el Partido del Trabajo de Albania llevó una vez más una línea impecable, mientras que el Partido Comunista de China vuelve a errar gravemente. El borreguísimo de muchos partidos hacía la «teoría de los tres mundos» por parte de los marxistas-leninistas occidentales creó un retroceso para las propias revoluciones de sus países, les impidió movilizar las masas explotadas contra el enemigo interior cuando precisamente éste fue puesto en dificultades por el paro petrolero de 1973; el cual recordemos marcó el comienzo de un período de recesión duradera, deslocalizaciones y amplia ofensiva internacional del capital contra los derechos sociales de los trabajadores. Esto se igual se forma se pudo ver especialmente desde la caída del revisionismo, periodo en el cual la burguesía ha tratado de presentarlo como la caída del socialismo. Pero la contestación de las masas trabajadoras resuena de nuevo porque al igual que ayer el capitalismo no pudo suprimir la contradicción principal entre el capital y el trabajo, entre el burgués y el proletariado. La teoría de los «teoría de los tres mundos» justamente ignoró esta contradicción irreductible y objetivamente hizo el juego a la burguesía.

En la situación actual, y visto lo visto, deberíamos rescatar y repasar el informe del VIIº Congreso del PTA de 1976 –que ya hemos presentado en alguna ocasión– para entender los axiomas del marxismo sobre el imperialismo:

«Las contradicciones en el seno de las alianzas políticas, militares y económicas dirigidas por el imperialismo estadounidense también se han exacerbado. Los conflictos y la competencia entre los monopolios de Europa occidental y de Japón, de una parte, y los monopolios de los Estados Unidos de la otra parte, entraron en una fase nueva donde cada una de las partes procura asegurarse para su cuenta las posiciones ventajosas donde puedan encontrar privilegios. Sus divergencias todavía se hicieron más profundas a consecuencia de la crisis de la energía y de las materias primas, del estrechamiento de la esfera de exportación de los capitales y de las dificultades aumentadas en la misión de asegurarse beneficios a través de la política neocolonialista. El análisis y las previsiones de Stalin fueron plenamente confirmadas ya en 1952». (39)  (Enver Hoxha, Informe al VIIº Congreso de la PTA, 1976)

Ahí se cita:

«En apariencia, todo marcha «felizmente»: los Estados Unidos tienen a ración a la Europa Occidental, al Japón y a otros países capitalistas; Alemania occidental, Inglaterra, Francia, Italia y el Japón, que han caído en las garras de Estados Unidos, cumplen, sumisos, las órdenes de ese país. Pero sería un error suponer que ese «bienestar» puede subsistir «por los siglos de los siglos», que esos países soportarán siempre el dominio y el yugo de Estados Unidos y que no intentarán arrancarse de la esclavitud a que los tienen sometidos los estadounidenses y emprender un camino de desarrollo independiente». (40) (Stalin, Problemas económicos del socialismo en la URSS, 1952)

Y tras la cita se comenta:

«En el marco de las alianzas de Occidente, los desacuerdos más grandes son los que oponen a los Estados Unidos y el Mercado Común Europeo, y estos desacuerdos, bajo la presión y las maniobras del bloque soviético tienden a aumentarse. En este espíritu de competencia, los Estados Unidos para poner obstáculo a la afirmación y a la consolidación del Mercado Común Europeo se esfuerzan por manipular a cada uno de sus miembros por separado y por oponerlos unos a otros. En particular, procuran trabar la aproximación franco-alemana debilitando a Francia y en sustentando a la Alemania occidental y a Gran Bretaña, trabajando en esclavizar a otros miembros más débiles. Conviene decir que los países de Europa occidental también a pesar de los cuerpos comunes creados por ellos nunca han dejado de desplegar a cada turno un gran esfuerzo para asegurar más concesiones y las mejores oportunidades posibles en el mundo». (41)  (Enver Hoxha, Informe al VIIº Congreso de la PTA, 1976)

Hoy, según las previsiones de Stalin, la Europa imperialista «unida» justamente está tratando de escapar de la tutela estadounidense. Se dotó de una moneda fuerte para devolver en causa la hegemonía del dólar sobre los mercados financieros. Hoy, el conjunto de las potencias imperialistas se arman febrilmente en nombre de la «lucha contra el terrorismo», pero este pretendido «frente unido» imperialista de lucha contra el terrorismo conoce disensiones. Los intereses divergentes de los bloques imperialistas se dibujan cada día más, y aunque la cohesión del bloque imperialista europeo es todavía débil, pudimos ver últimamente por ejemplo sobre la cuestión de Irak al bloque oponerse a los intereses imperialistas estadounidenses: el hecho de que el régimen de Saddam Hussein contaba con utilizar en lo sucesivo el Euro para pagar los intercambios de petróleo, daba un mal ejemplo a otros países exportadores de petróleo a ojos del imperialismo estadounidense. ¿Qué es lo que hoy puede asegurarnos que la ONU no acabará como la Sociedad de Naciones? Nada ciertamente, excepto el optimismo vulgar del pacifismo burgués. Japón, Alemania e Italia, cuidadosos de ocupar un sitio más importante en el seno del concierto de las naciones solicitan hoy ocupar una sede permanente en el consejo de seguridad de la ONU mientras que en el seno de los medios dirigentes de estadounidense, con el fin de preservar el liderazgo estadounidense sobre la escena internacional, se comienza a pensar que la ONU cumplió su tiempo. Los Estados Unidos tratan de penetrar en los mercados preferentes conservados por los antiguos colonizadores europeos en África, atizando los conflictos étnicos para desestabilizar estos países y poder ponerlos bajo su influencia. La Alemania y la Francia imperialista se repartieron Yugoslavia, Alemania masivamente invirtió en los antiguos países del este. ¿Cómo no pensar que los imperialistas, la recesión económica y la crisis, no ayudara a que se vuelva a medios no pacíficos para una nueva división del mundo? En nombre de hipócritas motivos humanitarios o de la lucha contra el terrorismo, los precedentes de injerencia imperialista ya se efectuaron en Estados soberanos como en Yugoslavia, en Afganistán y últimamente en Irak. En 2003, los presupuestos de la defensa de los Estados Unidos, de Inglaterra, de Alemania, de Francia y de Italia eran respectivamente 399,1; 38,4; 24,9; 29,5; 19,4 mil millones de dólares, a comparar con los 65; 47; 42,6; 14,1 mil millones de dólares de Rusia, de China, de Japón y de Corea del Sur, o a los 13 mil millones de dólares para el conjunto del «eje del mal», entre los que están los 2,1 mil millones de Corea del Norte. No debemos admirar los «dividendos de la paz» prometidos por los lacayos del imperialismo después de la caída del revisionismo soviético. En este contexto se abre la perspectiva de décadas de conflictos imperialistas neocoloniales e interimperialistas a escala internacional, y entonces debemos poner en práctica esta enseñanza de Lenin: transformar la guerra imperialista de rapiña en revolución socialista.

Anotaciones de Bitácora de un Nicaragüense:

[25] Enver Hoxha es prudente y afirma que quizás las declaraciones de Chou En-lai recogidas por la prensa italiana podrían haber sido manipuladas y que en verdad no dio un soporte a la Comunidad Económica Europea, pero igualmente en otras ocasiones como el propio Enver Hoxha pudo comprobar, como por la existencia de los archivos chinos y sus comunicados, podemos ver claramente que ya en vida de Mao Zedong el Partido Comunista de China se humillaba por la defensa de una «Europa unida», esto incluía por supuesto el Mercado Común Europeo. Fiel a la lógica del inicio de los contactos sino-estadounidenses, la política china de apoyar a las burguesías europeas y sus organismos comenzaría a inicios de los 70. Para 1975, los medios de comunicación chinos no sólo daban su apoyo a la Comunidad Económica Europea para presuntamente «proteger» a los países europeos del «coco» soviético, ¡sino que instaban a que los países del «tercer mundo» se apoyasen en ella!:

«En su discurso Li Chiang, ministro de comercio exterior, dijo que el señor Soames es el primer representante oficial de la Comunidad Económica Europea que ha visitado China y que su visita promueve un nuevo progreso en las relaciones entre China y la Comunidad Económica Europea. Señalo: «Desde el establecimiento de la Comunidad Económica Europea, ha habido una creciente tendencia hacia la unidad entre los países de Europa Occidental. No obstante la presión e intervención externas, han hecho continuos esfuerzos para salvaguardar su soberanía e independencia. Esto constituye un factor positivo en el desarrollo de la situación internacional. Agrego: Quisiéramos ver el desarrollo de mejores relaciones entre la Comunidad Económica Europea y los países del tercer mundo. Nos asiste la convicción de que, siempre que se unan los países que están sometidos a la agresión, interferencia y control de las superpotencias, frustrarán los complots de esas superpotencias que buscan hegemonía mundial». (Pekin informa, 21 de mayo de 1975)

Uno llegado a este punto, no sabe bien señalar cuales declaraciones son más vergonzosas para el Partido Comunista de China, si las que decían que Yugoslavia ayudaba como ejemplo a los países del tercer mundo en sus relaciones exteriores –las cuales eran de dependencia económica de los imperialismos– y con sus modelo económico –de capitalismo disfrazado de pseudosocialismo–, o esta, donde se llega a decir que la cooperación entre los países del segundo mundo –como el país de la delegación de esta ocasión, que era Francia– con el tercer mundo pueden ser beneficiosas para ambos, y que con ello se logrará parar los pies a las superpotencias –dando por hecho que Francia no era un imperialismo ni aspiraba a ser una superpotencia–.  He aquí con razón que Enver Hoxha dijera que los revisionistas chinos se comportaban como los más dignos herederos de la II Internacional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»