«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 1 de febrero de 2014

El Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania frente al imperialismo: La lucha contra el imperialismo estadounidense

Sacando a la luz las deficiencias de la lucha del Partido Comunista de China contra el imperialismo estadounidense, el documento identifica tres etapas:

–La correcta lucha contra el imperialismo estadounidense de 1949 a 1963 –incluyendo eso la no separación del regazo de la Unión Soviética de Jruschov–.

–La lucha tanto contra el imperialismo estadounidense como contra el revisionismo de la Unión Soviética de 1963 a 1971.

–Y la última etapa, la lucha contra la Unión Soviética a costa de una alianza con el imperialismo estadounidense, sus aliados, y todo régimen o partido antisoviético. Siendo el inicio de este cambio de política, las conversaciones sino-estadounidenses de 1971, y siendo quizás el punto de inflexión para la consolidación de tal acercamiento, y la piedra de toque para las posteriores reuniones y resoluciones; el «comunicado sino-estadounidense de Shanghái» de 1972.

Nosotros añadiríamos una etapa previa, que empieza más o menos en 1945, cuando el Partido Comunista de China y Mao Zedong en su informe original al VIIº Congreso de 1945 bajo el nombre: «La lucha por una nueva china»; teoriza con una coexistencia pacífica –aplaudida por Earl Browder y posteriormente utilizada por Nikita Jruschov –entre países socialistas y capitalistas, donde los países vencedores de la alianza antifascista solucionarían todo en armonía, donde «los problemas internacionales deben ser resueltos por conferencias a cargo de los tres o cinco naciones principales». En esa época Mao Zedong afirmará frases dignas del más inocente como que el imperialismo estadounidense e inglés no desean inmiscuirse en los asuntos chinos «ni desean provocar una guerra civil» en China. Así mismo se pedía la inversión de capitales estadounidenses para la próxima industrialización china y se alagaba la «tradición democrática estadounidense». Todo esto ya lo expusimos en otra ocasión por lo que no debemos darle más coba.

Por la parte albanesa, la lucha contra el imperialismo se caracterizó por una estoica posición de lucha a muerte contra el imperialismo estadounidense y particularmente con sus vecinos los cuales muchos de ellos eran lacayos del imperialismo estadounidense. De igual forma, al emerger el revisionismo soviético como una nueva superpotencia imperialista, el Partido del Trabajo de Albania siempre mantuvo un apego por la lucha en dos frentes, contra las dos superpotencias; tanto contra los Estados Unidos como contra la Unión Soviética, Enver Hoxha insistió mucho en rechazar la idea de que era aceptable formar una alianza con una de las dos superpotencias para contrarrestar a la otra. Así mismo se insistió mucho en que el revisionismo chino dejara de propagar la idea de el imperialismo estadounidense había cambiado de piel, que era un imperialismo en decadencia, que deseaba el status quo, que era manso debido a su debilidad, etc. 

El documento:



El Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania frente al imperialismo: La lucha contra el imperialismo estadounidense

El Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania frente al imperialismo 

1. La lucha contra el imperialismo estadounidense

La posición frente al imperialismo es crucial en la cuestión de la revolución. La cuestión de la guerra y de la paz en la época imperialista había sufrido una deformación grave de mano de Karl Kautsky como ya vimos. Según Kautsky la época imperialista ofrece la posibilidad de unas armonías imperialistas resueltamente pacíficas que asegurarían la salvaguardia de la paz y de las explotaciones «pacíficas» y coordinadas de las colonias entre potencias imperialistas «amigas». [Nota de V.G.: Hay que subrayar el hecho de que las tesis kautskistas han sido repetidas hoy bajo una forma apenas modificada por los ideólogos del altermundialismo.] 

Lenin había mostrado la inconsistencia de esta «ultranecedad» de Kautsky en su obra: «El imperialismo, la fase superior del capitalismo» de 1916. Lenin se oponía a esta «tesis» kautskista que encontró un ancho eco cerca de la burguesía, los imperialistas obviamente pueden realizar alianzas, pero estas alianzas sólo pueden ser provisionales. El primer ejemplo de la veracidad de la tesis leninista fue demostrado por la Primera Guerra Mundial que precipitó a millones de hombres a la muerte para saber cuál potencia monopolista dictaría su ley y le arrancaría las colonias a su enemigo. Después, la quiebra de la Sociedad de Naciones y el inicio de la segunda guerra mundial que estalló inicialmente entre naciones imperialistas, vino a confirmar aún más esta tesis leninista según la cual las guerras son inevitables en tanto tiempo como subsista el régimen capitalista. Después de la muerte de Stalin, Nikita Jruschov resueltamente tendió la mano al imperialismo estadounidense declarando que ellos querían «ser amigos» –de los estadounidenses y demás países capitalistas–. Nikita Jruschov afirmó que se abría una era de coexistencia pacífica –diciendo que la política de desagregación del frente imperialista puesta en ejecución por Stalin fue sobrepasada y la era de las revoluciones cerrada–, rehabilitando así los mismos diseños de Karl Kautsky, el jefe de internacional amarillista. En Moscú –en la reunión de partidos de 1957–, las tesis kautskistas fueron combatidas y no lograron imponerse, fue Jruschov quien las propagó violando la declaración de Moscú de 1957.

El Partido Comunista de China llevó una lucha correcta contra el imperialismo estadounidense, por lo menos hasta el principio de los años 70 [17]. Allí dónde los revisionistas titoistas y jruschovistas habían traicionado al campo socialista y se abrazaban con los imperialistas a la espalda de los pueblos, China, parecía quedar fiel al marxismo-leninismo. Era allí ciertamente uno de los elementos fundamentales que ataba la pequeña Albania socialista de Enver Hoxha a la gran China popular de Mao Zedong. Leamos unas frases de los dirigentes del Partido Comunista de China sobre los imperialismos tras la toma de poder en 1949 hasta inicios de los 70:

«¡Qué diferentes son la lógica del imperialismo y la del pueblo! Provocar disturbios, fracasar, provocar disturbios de nuevo, fracasar de nuevo, y así hasta la ruina: ésta es la lógica de los imperialistas y de todos los reaccionarios del mundo frente a la causa del pueblo, y ellos no marcharán nunca en contra de esta lógica. Esta es una ley marxista. Cuando decimos que «el imperialismo es feroz», queremos decir que su naturaleza nunca cambiará y que los imperialistas nunca dejarán de lado sus cuchillas de carnicero ni se convertirán jamás en Budas, y así hasta su ruina. Luchar, fracasar, luchar de nuevo, fracasar de nuevo, volver a luchar, y así hasta la victoria: ésta es la lógica del pueblo, que tampoco marchará jamás en contra de ella. Esta es otra ley marxista. La revolución del pueblo ruso siguió esta ley, y la ha seguido también la revolución del pueblo chino». (1) (Mao Zedong, «Desechar las ilusiones y prepararse para la lucha», 14 de agosto de 1949)

Ahora una frase de mediados de los años 50:

«Levantar una piedra para dejarla caer sobre los propios pies es un dicho con que los chinos describimos el comportamiento de ciertos estúpidos. Los reaccionarios de todos los países pertenecen a esta especie de estúpidos. En fin de cuentas, sus persecuciones contra el pueblo revolucionario no sirven sino para ampliar e intensificar aún más las revoluciones populares. ¿Acaso las persecuciones del zar de Rusia y Chiang Kai-shek contra los pueblos revolucionarios no cumplieron precisamente esta función propulsora en las grandes revoluciones rusa y china?». (2) (Mao Zedong, Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS para la celebración del 40 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, 6 de noviembre de 1957)

Así se hablaba a de mediados de los años 60 dentro del Partido de Comunista de China en plena revolución cultural china sobre los Unión Soviética y los Estados Unidos:

«En la tentativa vana de repartirse el mundo, el imperialismo estadounidense y el revisionismo soviético colaboran riñéndose. En la guerra de agresión que lleva a Vietnam, el imperialismo estadounidense goza de la aprobación tácita y del apoyo del revisionismo soviético; en cuanto a la camarilla de los renegados revisionistas soviéticos, obtuvo el acuerdo tácito y el apoyo del imperialismo estadounidense cuando ostensiblemente envió tropas a ocupar Checoslovaquia. Esta transacción sórdida y política se endereza completamente con los ojos de los pueblos del mundo entero. Sus actos de agresión sin pintura exacerbaron las contradicciones internas del bloque imperialista y del bloque revisionista y apresura el despertar de las masas populares oprimidas en los Estados Unidos, país imperialista, y en Unión Soviética, país revisionista; al mismo tiempo, provocan un auge nuevo y extraordinario en la lucha que todos los proletarios y todos pueblos que se comprometen contra el imperialismo estadounidense y el revisionismo soviético. Cualesquiera que sean las vicisitudes con que hay que enfrentarse en esta lucha y cualesquiera que sean la basura que el imperialismo estadounidense y el revisionismo soviético puedan reunir para amontonar, de toda pieza, una «santa-alianza» antichina y contrarrevolucionaria, estos últimos sólo estarán levantado una piedra para dejársela caer sobre sus propios pies». (3) (Noticias de la Duodécima Sesión Plenaria del Comité Central ampliado el VIIIº Congreso del Partido Comunista de China, adoptada el 31 de octubre de 1968)

Una frase similar:

«El imperialismo estadounidense se afana por encontrar una salida por el disparo de una guerra mundial. Debemos tomar esto en serio. El hogar de la lucha en la actualidad se encuentra en Vietnam. Todos nuestros arreglos se hacen. Dispuesto a hacer los mayores sacrificios nacionales, estamos firmemente comprometidos a apoyar al hermano pueblo de Vietnam en su lucha hasta la victoria total en la guerra de resistencia contra la agresión de los Estados Unidos y por la salvación de la patria. Los imperialistas, con los Estados Unidos en su cabeza, y los revisionistas modernos, teniendo como centro la dirección del Partido Comunista de Unión Soviética, actúan en colusión y mediante el empleo de fraudulentos negociaciones de paz; su fin es asfixiar las llamas rugientes de la guerra revolucionaria nacional llevada por el pueblo vietnamita contra el imperialismo estadounidense, las llamas rugientes de las luchas revolucionarias nacionales de los países de Asia, de África y de América latina, y las de la revolución mundial. Su complot no tendrá ninguna posibilidad de éxito si los ojos de los pueblos del mundo se abren. Hace veinte años, el presidente Mao dijo que los pueblos del mundo entero debían formar un frente unido contra el imperialismo estadounidense para vencer a este último. Es esta sobre la vía sobre lo que avanzan hoy los pueblos revolucionarios del mundo. El presidente Mao dijo: «qué los pueblos del mundo entero escuchen sólo su coraje, que se atreven a entregar combate, que desafían las dificultades, que avanzan por vacíos sucesivos, y el mundo entero les pertenecerá. Los monstruos serán totalmente aniquilados». Es este el futuro del mundo, indudablemente. El pueblo chino continuará llevando a grandes alturas la bandera del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario y, de común acuerdo con los marxistas-leninistas del mundo y los pueblos revolucionarios de todos los países, llevará hasta el fin y la lucha contra el imperialismo estadounidense y sus lacayos así como la lucha contra el revisionismo moderno que tiene la dirección del PCUS como eje». (4) (Discurso del camarada Lin Piao en la manifestación en honor del 17 aniversario de la fundación de la República Popular de China, 1 de octubre de 1966)

Por último una de 1969:

«Durante los últimos veinte años, la situación internacional ha experimentado cambios muy profundos. El movimiento revolucionario de los pueblos de los distintos países tomó un crecimiento sin precedentes, mientras que por el contrario el imperialismo EE.UU. y socialimperialismo nunca ha estado tan aislados. Dificultades tan interiores como exteriores los asaltan, para salir de esta situación, colaboran riñéndose, se entregan a la carrera armamentística y a los preparativos de guerra, procuran de modo insensato fomentar una guerra de agresión contra China y practican ostensiblemente el chantaje nuclear con respecto a nuestro país. En cuanto a las relaciones entre los Estados, siempre valoramos ahí los cinco principios de la coexistencia pacífica. Así se define nuestra posición: Si no se nos ataca, no atacamos, si se nos ataca, contraatacaremos. El pueblo del país entero debe redoblar de vigilancia, intensificarse los preparativos en previsión de una guerra y constantemente estar dispuesta a aniquilar a todo enemigo que se atreva a venir a atacarnos. Liberaremos Taiwán. Lanzamos al imperialismo estadounidense y a socialimperialismo esta advertencia: El heroico pueblo y el ejército valiente y popular de liberación de China, alimentados por el pensamiento Mao Zedong son invencibles. ¡Si usted impone a pesar de todo la guerra al pueblo chino, le acompañaremos en esta empresa y resistiremos firmemente hasta el fin! ¡Usted encontrará por todas partes su tumba sobre las vastas extensiones de nuestro territorio! Siempre fieles al internacionalismo proletario, sostenemos firmemente al heroico pueblo albanés en su lucha contra el imperialismo y el revisionismo; Sostenemos firmemente heroico pueblo vietnamita en la persecución de su guerra de resistencia hasta el fin a la agresión americana para la salvación nacional; sostenemos firmemente el pueblo de Laos en su lucha justa contra la intrusión perpetrada por el imperialismo estadounidense y la reacción tailandesa; sostenemos firmemente el pueblo palestino y otros pueblos árabes en su lucha justa contra el imperialismo estadounidense y el sionismo; ¡Sostenemos firmemente la lucha revolucionaria de todos los pueblos y las naciones oprimidos por los cinco continentes! (5) (Discurso del Vicepresidente Lin Piao, presentadas en la reunión por el 20 aniversario de la fundación de la República Popular de China, 1 de octubre de 1969)

En la lucha contra el imperialismo, por supuesto el Partido del Trabajo de Albania también estaba a la vanguardia desde hacía años. En la Conferencia de los 81 partidos comunistas y obreros celebrada en  Moscú se denunció lo siguiente:

«Miremos los hechos de frente. El imperialismo mundial, dirigido por el estadounidense como destacamento más agresivo, orienta su economía a la preparación de la guerra, se arma hasta los dientes. El imperialismo estadounidense está abasteciendo con todo tipo de armas a la Alemania de Bonn, al Japón y a todos sus aliados y satélites. Ha organizado y perfecciona los pactos militares agresivos, ha instalado e instala bases militares en los cuatro flancos del campo socialista. Está acrecentando el arsenal de armas nucleares, rehúsa el desarme y la suspensión de las pruebas nucleares y trabaja febrilmente en nuevos inventos de exterminio en masa. ¿Por qué hace todo esto? ¿Acaso se prepara para un picnic? ¡No! Al contrario, se prepara para la guerra contra nosotros con el fin de destruir al socialismo y subyugar a los pueblos». (6) (Enver Hoxha, Discurso pronunciado en nombre del CC del PTA en la Conferencia de los 81 partidos comunistas y obreros celebrada en  Moscú, 1960)

Esta percepción no cambió dentro del Partido del Trabajo de Albania ni con la traición del jruschovismo, ni con la institución oficial de la «teoría de los tres mundos» en el Partido Comunista de China:

«El mundo sigue enfrentando al imperialismo estadounidense agresivo y expansionista. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, el imperialismo estadounidense ha llevado a cabo una política y actividad criminal en contra del comunismo, la libertad, y la independencia de los pueblos. Él fue el que desencadenó la agresión bárbara en Corea y Vietnam, cometiendo además los crímenes más atroces que haya conocido la humanidad. Es él quien intervino en el Congo, que asfixió la revolución dominicana, que llevó la guerra en Laos y a Camboya, que prendió fuego a Oriente Próximo y organizó el putch fascista en Chile y Argentina. El imperialismo estadounidense, como imperialismo que es, plantó sus uñas sobre todos los continentes, y refuerza por todas partes sus posiciones de todas las maneras; ya sea mediante «ayudas», esclavizando con créditos al deudor, o con acuerdos y tratados de todo género, por ello, las bases militares que han sido extendidas en numerosos países han realizado intervenciones brutales y descaradas en los asuntos interiores de esos mismos países e incluso llegando al punto de realizar abiertamente agresiones armadas. Son todo esto rasgos del despiadado imperialismo estadounidense. Los compromisos múltiples y las concesiones sin principio del jruschovismo no lo han suavizado. Permanece siendo la ciudadela política y económica del sistema capitalista de explotación, el gran defensor del colonialismo y del neocolonialismo, el inspirador del racismo y el más gran gendarme de la reacción internacional. Nuestro partido se reitera constantemente en el prisma de que el imperialismo estadounidense es agresivo y que lo seguirá siendo mientras le quede un sólo un solo diente. A consecuencia de las luchas revolucionarias y de liberación, a consecuencia de la degeneración continua y a consecuencia de las contradicciones interiores inconciliables que lo roen, el imperialismo mundial ha perdido gran parte de sus posiciones. Nos basta con citar la descomposición del sistema colonial y el acceso de numerosos países a la independencia. Y en el futuro va a perder mucho más. Pero al mismo tiempo, el imperialismo, y en particular el imperialismo estadounidense, redoblará los esfuerzos para reconquistar las posiciones perdidas y para ocupar otras nuevas. Esta es la dialéctica del desarrollo y la decadencia del imperialismo. Por lo tanto hoy como en el pasado, continúa la lucha constante para denunciar la política del imperialismo, con el imperialismo estadounidense a la cabeza, para poder aniquilar los planes agresivos de este, esto constituye una condición indispensable para defender la libertad y el socialismo, así como también lo es para asegurar la victoria de la revolución y la liberación de los pueblos». (7) (Enver Hoxha, Informe al VIIº Congreso de la PTA, 1976)

Así mismo se instaba a luchar contra el imperialismo estadounidense como al socialimperialismo soviético:

«Creemos firmemente que los pueblos árabes se liberarán completamente del yugo del capital extranjero y de los imperialistas sanguinarios y que triunfarán en su lucha justa contra los agresores israelíes. Sostendremos con fuerza y determinación la causa justa de los pueblos árabes en su lucha para repeler la agresión imperialista-sionista y poder liberar sus territorios ocupados así como para desbaratar los complots del imperialismo estadounidense y de socialimperialismo soviético. Nuestro pueblo y nuestro país apoyan la lucha justa que lleva el pueblo palestino para conquistar sus derechos nacionales y recobrar sus hogares que le han sido quitados por Israel, instrumento del imperialismo estadounidense. Mantenemos lazos con la Organización para la Liberación de Palestina, y la apoyamos. Deseamos que entre los pueblos árabes se establezca una unidad poderosa de combate, que es la base segura de su victoria sobre los enemigos sionistas e imperialistas». (8) (Enver Hoxha, Informe al VIIº Congreso de la PTA, 1976)

En la lucha contra el imperialismo, y particularmente el imperialismo estadounidense, hay que distinguir tres períodos distintos que conciernen a la política de la República Popular de China bajo Mao Zedong: el primer período de 1949-1963 caracterizado por una lucha en alianza con la Unión Soviética contra el imperialismo estadounidense; el segundo período de 1965-1970 de una lucha sobre dos frentes: a la vez contra el imperialismo estadounidense y contra el revisionismo jruschovista; y el tercer período 1971-1976 de aproximación al imperialismo estadounidense, en nombre de la lucha contra socialimperialismo soviético.

Es durante el período 1965-1970 que China resueltamente escoge la lucha sobre ambos frentes, aparentemente optando por la línea leninista según la cual no se puede combatir el imperialismo sin combatir el revisionismo. El revisionismo que había que combatir era más peligroso en esta situación pues estaba en el poder a la cabeza de un país poderoso y había entrado en colusión con imperialismo estadounidense.

Este período correcto corresponde al de la revolución cultural china donde Lin Piao cumplía las funciones de vicepresidente –durante 1966 a 1969–. Para comprender este período, es necesario volver un poco para atrás.

Así que pasemos a continuación a un pequeño resumen histórico que le permitirá al lector evaluar la política económica y social en China desde 1953, lo que ayudara a entender los cambios que se produjeron después.

En 1953 fue lanzado el Primer Plan Quinquenal –que duró de  1953 a 1957– basado sobre el modelo soviético.  Sin embargo, Mao Zedong en su discurso: «Sobre diez grandes relaciones» de abril de 1956 sacó provecho de la vía abierta por Nikita Jruschov en la Unión Soviética para rechazar el modelo de industrialización soviética. Desató entonces la campaña de las «cien flores» en 1957 que les permitían a los intelectuales criticar el sistema –campaña a la cual debió rápidamente poner fin debido a que las críticas se alzaban por todas partes–, y luego lanzó la consigna del «gran salto adelante» en 1958. Este «gran salto adelante» consistía en campañas de colectivización, siendo la base de colectivización la comuna. En este arduo problema, Mao Zedong se mostró muy subjetivo y creyó poder pasar directamente a la comuna sin pasar por el artel, todo esto además, sin una industrialización que pudiera empujar a la agricultura. A partir de esto vemos obviamente que Mao no tuvo en cuenta aquí la rica experiencia soviética bajo Stalin en los años 30 [18]. Stalin ante todo proporcionó una base industrial en el país mediante el aumento de la industria a mediados de los años 20, luego surgió el Primer Plan Quinquenal de 1928 a 1932. Una vez adquirida la base industrial se pudo permitir abastecer las máquinas necesarias para las campañas de colectivización teniendo como base una técnica avanzada. En 1934, la gran mayoría de los campesinos pobres y medios se habían reunido en los koljóses teniendo como base la colectivización por artel, es decir los principales medios de producción –estadio intermediario necesario antes de contemplar la comuna, que necesitaba un nivel muy alto de desarrollo de las fuerzas productivas– disponiendo la Unión Soviética desde entonces y gracias a estas políticas la agricultura más avanzada del mundo. También debe tenerse en cuenta que los revisionistas soviéticos tuvieron dificultades para desmantelar los koljóses construidos bajo Stalin. En China, en cambio, la colectivización no se hizo teniendo como base una técnica verdaderamente nueva, y las comunas eran frágiles, porque estaban basadas en una técnica atrasada; no fueron institucionalizadas por otra parte, lo que les permitió a los ultrarevisionistas desmantelarlas muy rápidamente después de la muerte de Mao Zedong. [Nota de V.G.: Cf. El gran salto adelante, la revolución cultural y la reforma rural después de Mao: las lecciones del desarrollo rural en la China contemporánea, Ah por Dongping, el 1 de abril de 2003.]

El llamado «gran salto adelante» resultó un tremendo fracaso lo que le dio el pretexto a la burguesía occidental para lanzarse a una de sus acostumbradas campañas de difamación.

Este fracaso también afecto a Mao Zedong que cayó en desgracia dentro de su partido, que si bien quedando a la cabeza del Partido Comunista de China, debía dejar la dirección del Estado, lo que le permitió a Liu Shao Chi y Deng Xiaoping tomar las riendas del país –las desviaciones de derecha entonces, habían sido alimentadas por el fracaso de los planes izquierdistas de Mao Zedong en estas cuestiones–. Liu Shao Chi y Deng Xiaoping comprometieron «reformas» que ponían el énfasis en el desarrollo de la industria ligera y ampliamente autorizaban el desarrollo del mercado privado [19], reformas que efectivamente les hacían a los representantes de «la burguesía infiltrada en el partido» y plenamente justificó la denominación posterior de que eran los Jruschov's chinos como se decía durante la revolución cultural china.

A principios de 1966, mientras que la situación internacional, particularmente con Unión Soviética se degradaba y tomaba un giro cada vez más hostil, Mao Zedong comprendió el hecho de que la burguesía en China estaba amarrando todo el poder y restaurando el capitalismo, con la ayuda de la «banda de los cuatro», y particularmente de Lin Piao lanzó la revolución cultural china bajo el lema «fuego en el cuartel general» de la burguesía para poder así recuperar el poder de las manos de los derechistas. La «banda de los cuatro» y Lin Piao pertenecía a la fracción de izquierda del partido y ayudaron a Mao Zedong a que recupera la dirección del Estado:

«A pesar de las contradicciones que habían surgido entre nosotros, tuvimos en cuenta las situaciones difíciles que China estaba sufriendo y sinceramente deseábamos ayudar al Partido Comunista de China para superarlas, el Partido del Trabajo de Albania siguió apoyando decididamente a China, sobre todo en cuestiones políticas y cuestiones ideológicas sobre las que teníamos puntos de vista comunes. Nuestro partido apoyó la revolución cultural a petición personal de Mao Zedong, quien declaró a nuestro partido que China se enfrentaba a un peligro colosal, y que no se sabía quién iba a ganar en China, si las fuerzas socialistas o los revisionistas». (9) (Del acta de la conversación con la delegación del partido y el gobierno albanés, mayo de 1966)

En la carta el Comité Central del Partido del Trabajo de Albania al Comité Central del Partido Comunista de China, de 29 de julio de 1978, se vuelve a recalcar todo esto:

«El Partido del Trabajo de Albania ayudó a China en un momento muy crítico, cuando estaba pasando por grandes trastornos y estaba siendo salvajemente atacado por el frente unido imperialista-revisionista. Apoyó la línea general de la revolución cultural para la liquidación de los elementos capitalistas y revisionistas que habían usurpado puestos clave en el partido y el poder del Estado a pesar de que no estaban de acuerdo sobre muchas cuestiones de principio y los métodos que han guiado a esta revolución y que fueron utilizados en ella. Mediante el apoyo a la revolución cultural nuestro partido alimentó la esperanza de que se encontraría el camino de la verdadera lucha revolucionaria, dirigida por la clase obrera y su vanguardia, el Partido Comunista. El período de la gran revolución cultural fue un período muy difícil para el socialismo en China, se creó una situación complicada y caótica. Esta situación era el resultado lógico de la lucha entre facciones sin principios que tuvo lugar dentro de las filas del Partido Comunista de China durante la época de la lucha por la realización de la revolución democrático-burguesa, y que hizo que después de 1949, la vía que China para el desarrollo ulterior de la revolución fuera remota. Las grandes ideas de la gran revolución socialista de octubre y la ideología marxista-leninista no se realizaron correctamente mediante el ejemplo de la columna y la brújula del Partido Comunista de China en las condiciones concretas de su país». (10) (Carta del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania al Comité Central del Partido Comunista de China, 29 de julio de 1978)

Se explicaba las consecuencias que tuvo para China el no aplicar el marxismo-leninismo después de la conquista del poder en 1949, e inclusive también después: durante la llamada revolución cultural china, y se instaba a todos los verdaderos marxista-leninistas, a estudiar las consecuencias reales de la política que guiaba el Partido Comunista de China, inclusive en los eventos de la revolución cultural china:

«Esto explica el hecho de que el núcleo marxista-leninista del Partido se deslizara en el eclecticismo peligroso, lo que dio lugar a un caos de lucha desenfrenado por el poder entre facciones y personas que sostenían diferentes puntos de vista no marxistas-leninistas, algo que seriamente dificultó la colocación de las bases del socialismo en China. Este caos político ideológico y organizativo en el Partido Comunista de China y el Estado chino activaron a los elementos capitalistas y revisionistas para colocarse en puestos clave en el partido, en el poder del Estado, y en el ejército. En estas condiciones, la revolución cultural, inspirada y dirigida por Mao Zedong personalmente, estalló. El Partido del Trabajo de Albania apoyó la estrategia general de la Revolución Cultural. Pero queremos hacer hincapié en que nuestro partido apoya la estrategia de la revolución pero no sus tácticas, defendió con determinación la causa del socialismo en China, defendió al hermano pueblo chino, al Partido Comunista de China y a su revolución, pero no defendió en absoluto la lucha de los grupos fraccionalistas antimarxistas que se enfrentaron y discutían entre sí, recurriendo incluso a las armas, abierta o encubiertamente a fin de volver a tomar el poder del Estado. La revolución cultural, a menudo tuvo el espíritu y las acciones de una lucha sin principios que no fue dirigida por un verdadero partido de la clase obrera que debería luchar por el establecimiento de la dictadura del proletariado. Así, en estos enfrentamientos entre grupos fraccionalistas terminó con una China con en el establecimiento de un poder del Estado dominado por los elementos burgueses y revisionistas. Los dirigentes chinos presentes querían y quieren que el Partido del Trabajo de Albania denuncie la revolución cultural de acuerdo con la voluntad y los motivos de los líderes chinos. El Partido del Trabajo de Albania nunca aceptará tal dictado. Junto con todos los revolucionarios del mundo se espera que el Partido Comunista de China realice un verdadero análisis de la revolución cultural para tener el valor de decir la verdad sobre las ideas que han guiado y dirigido a los grupos y las fracciones en esta revolución y contra aquellas otras que se han dirigido, y asumir por fin y de modo serio estas cuestiones que son fundamentales. Hasta la fecha, la dirección del Partido Comunista de China no ha hecho tal cosa, porque tiene miedo de los propios hechos, acontecimientos y de una interpretación verdaderamente marxista-leninista». (11) (Carta del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania al Comité Central del Partido Comunista de China, 29 de julio de 1978)

Lin Piao, mariscal desde el 1955, participó activamente en la revolución cultural china y fue quién de hecho reemplazó a Liu Shao Chi en 1969 en el puesto de vicepresidente del Estado. Pero Lin Piao no se quedaría mucho tiempo en este puesto. En efecto, si Mao Zedong había necesitado la ayuda de la fracción de izquierda para apartar a los derechistas durante la revolución cultural china, los acontecimientos del verano de 1968 en Checoslovaquia –consecutivos a las intrigas de la camarilla titoista de Dubcek, partidario del «socialismo con rostro humano»–, y más particularmente todavía los enfrentamientos de 1969 a lo largo de la frontera sino-soviética en Manchuria, van a hacer a Pekín reorientar su estrategia de alianzas hacia una normalización de las relaciones con los Estados Unidos con el fin de hacer contrapeso a «socialimperialismo soviético». Es aquí donde se encuentra el fundamento de la «teoría de los tres mundos».

Pero para esto, el vicepresidente Lin Piao, muy atado a los principios de la lucha sobre dos frentes –tanto el imperialismo estadounidense como el revisionismo soviético–, era un obstáculo. Su muerte anunciada en septiembre de 1971 vino a ajustar todo. Según la versión china oficial, el avión de este «agente de los soviéticos» se habría estrellado por falta de carburante mientras que intentaba huir para Unión Soviética.

La «teoría de los tres mundos» entonces fue aceptada dentro del Partido Comunista de China; tanto por los derechistas –Hua Kuo-feng, Deng Xiaoping, Ye Jianying– como por la «banda de los cuatro» dirigida con Chiang Ching a su cabeza. El Partido del Trabajo de Albania hablaba así del inicio de su práctica:

«En el verano de 1971, Albania, considerado el más cercano aliado de China, conoció de las agencias de noticias extranjeras el informe repartido por todo el mundo de que Henry Kissinger había hecho una visita secreta a Pekín. Las negociaciones marcaron un cambio radical en la política china, se estaba de acuerdo con Kissinger. Como en otros casos, esta vez también, aunque la cuestión era acerca de un giro político importante, un cambio en la línea estratégica, el Partido Comunista y el gobierno de la República Popular de China no consideraron necesario llevar a cabo conversaciones preliminares con el Partido del Trabajo de Albania y el gobierno de Albania para ver cuál era su opinión al respecto. El liderazgo chino pegado a la práctica de hechos consumados, piensa que los demás deben obedecer sin decir palabra. Estaba claro para nuestro partido que la visita de Richard Nixon a Pekín no fue una mejora de las negociaciones que se estaban realizando hasta entonces en Varsovia entre los chinos y los embajadores estadounidenses, que se hacían supuestamente para promover la «diplomacia popular» y para allanar el camino hacia la contactos con el pueblo estadounidense, como los líderes chinos reivindicaban. La visita de Nixon a Pekín fue para sentar las bases de una nueva política por parte de China». (12) (Carta del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania al Comité Central del Partido Comunista de China, 29 de julio de 1978)

El Partido del Trabajo de Albania no dudó sentenciar a donde condujo a China la primera visita de Richard Nixon:

«Con la visita de Richard Nixon, China se unió a la danza de las alianzas y las rivalidades imperialistas por el reparto del mundo, donde China también tendría su propia parte. Esta visita abrió el camino para su acercamiento y colaboración con el imperialismo estadounidense y sus aliados. Al mismo tiempo, la inauguración de la alianza con los Estados Unidos también marcó la deserción por parte de las autoridades chinas de los países socialistas, del movimiento marxista-leninista, la revolución, y la lucha de liberación nacional de los pueblos. Esta alianza y la reunión en Pekín, entre los líderes chinos y el presidente estadounidense Nixon, estaban teniendo lugar en un momento en que los Estados Unidos estaba librando su guerra de rapiña imperialista en el heroico Vietnam, cuando se estaba usando todo los medios de guerra de nuestros días a excepción de la bomba atómica para matar a los hermanos del pueblo vietnamita, queriendo reducir a Vietnam a cenizas. Esta alianza monstruosa y los contactos entre China y los Estados Unidos son actos condenables de consecuencias desastrosas para los pueblos. Por lo tanto, en vista de este peligroso giro en la política exterior de China, el 6 de agosto de 1971, el Comité Central del Partido del Trabajo de Albania envió una larga carta al Comité Central del Partido Comunista de China acentuando sin doble sentido que estaba contra este giro de China era perjudicial para los intereses chinos, para la revolución, y para el socialismo». (13) (Carta del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania al Comité Central del Partido Comunista de China, 29 de julio de 1978)

Y a continuación se citaba estratos de tal carta del 6 de agosto de 1971:

«Les hacemos saber que consideramos como no correcta, no deseable, su decisión de recibir a Nixon en Pekín, decisión que no aprobamos ni apoyamos. Nuestra opinión es asimismo que la anunciada visita de Nixon a China no será entendida ni aprobada por los pueblos, por los revolucionarios y los comunistas de los diversos países. (...) El solo hecho de recibir en China a Nixon, conocido como anticomunista feroz, como agresor y asesino de los pueblos, como representante de la más negra reacción estadounidense, representa muchas desventajas y traerá consigo bastantes consecuencias negativas al movimiento revolucionario y a nuestra causa. La visita de Nixon a China y las conversaciones con él, no pueden sino crear en la gente sencilla, en los pueblos, en los revolucionarios, ilusiones dañinas respecto al imperialismo estadounidense, a su estrategia y su política.  (...) Las conversaciones con Nixon dan armas a los revisionistas para devaluar toda la lucha y la gran polémica que ha llevado a cabo el Partido Comunista de China por el desenmascaramiento de los renegados soviéticos como aliados y colaboradores del imperialismo estadounidense, les dan armas para poner el signo de igualdad entre la actitud de China frente al imperialismo estadounidense y la línea traidora y de colaboración que siguen hacia él los revisionistas soviéticos. Esto crea a los revisionistas jruschovistas la posibilidad de agitar aún más su bandera de falso antiimperialismo, intensificar la demagogia y los fraudes para atraerse a las fuerzas antiimperialistas. (...) La visita del presidente estadounidense a China no puede sino suscitar interrogantes, incluso malentendidos entre la gente sencilla, en la que pueden surgir dudas acerca de si China está cambiando de actitud frente al imperialismo estadounidense y está entrando en el juego de las superpotencias. (...) Nuestras opiniones y juicios sobre este problema, de gran importancia para el presente y el futuro de la lucha contra el imperialismo estadounidense, los basamos en la gran teoría y en la gran estrategia marxista-leni­nistas. Esta estrategia que hace invencibles a los par­tidos marxista-leninistas consiste en la lucha de princi­pios, resuelta y sin compromisos en dos frentes, tanto contra el imperialismo con el estadounidense al frente, como contra el revisionismo moderno con el soviético a la cabeza, en la lucha contra todos los reaccionarios, en el apoyo a la revolución y a la lucha de liberación na­cional de los pueblos, por el triunfo del socialismo y del comunismo. Esta estrategia nuestra prevé estrechas alian­zas con los pueblos que luchan, con los revolucionarios de todo el mundo en un frente común contra el imperialismo y el socialimperialismo y jamás alianzas con el socialimperialismo soviético pretendidamente contra el im­perialismo estadounidense, jamás alianzas con el imperia­lismo estadounidense pretendidamente contra el social­imperialismo soviético. La piedra de toque que nos se­para a nosotros, los marxista-leninistas, de los diversos antimarxistas es la lucha de clases encarnizada, sin com­promisos, diente por diente y hasta el fin, en los dos frentes al mismo tiempo, contra el imperialismo estadounidense y el socialimperialismo soviético». (14) (Carta del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania al Comité Central del Partido Comunista de China, 6 de agosto de 1971)

Tras citar esto, la carta de 1978 continuaba de cómo se tomó la dirigencia china esta carta:

«La carta expresó la esperanza que los comentarios el Partido de Trabajo de Albania hechos hacía un partido hermano «subido en un espíritu de camaradería correctamente». El mando chino adoptó su actitud habitual también hacia esta carta. Esto significa que no se dignó para dar una respuesta. Por ello haciéndolo, la megalomanía de gran Estado no solo nos traicionó sino que también demostró el miedo a responder los argumentos marxista-leninistas de nuestro partido. Es un hecho que dos meses después de nuestra carta durante el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1971 nuestro partido mantuvo la misma posición. Esa fue una buena ocasión para intercambiar puntos de vista con la delegación china invitada al congreso para aclarar las respectivas posiciones. Pero en este caso también, los dirigentes chinos consistieron en su camino de rechazar las consultas y la solución de los desacuerdos a través de charlas, adoptaron una postura en contravención de todas las prácticas y las relaciones entre los partidos hermanos internacionalistas. Se inventaron excusas absurdas para su fracaso en cuanto a enviar una delegación al congreso de nuestro partido. En la práctica, el Partido Comunista de China ha reducido desde entonces los contactos con nuestro partido, convirtiendo las relaciones entre los dos partidos en una relación puramente formal. El cambio de estrategia de China ha surgido como resultado de una lucha interna dentro de su partido comunista donde existían profundas contradicciones, las «cien flores» florecieron y las «cien escuelas» se propagaron hasta formar: projruschovistas, proestadounidenses, oportunistas y revolucionarios en el liderazgo. Esto explica los sucesivos cambios en la línea política del Partido Comunista de China, su oportunismo vacilante, y las actitudes contradictorias hacia el imperialismo estadounidenses, el revisionismo contemporáneo, y la reacción internacional. El eje de la política china ha cambiado tres veces en diez años de 1962 a 1972. En primer lugar, el Partido Comunista de China acató la fórmula estrategia de un «frente unido contra los revisionistas soviéticos y contra el imperialismo estadounidense y sus aliados». Más tarde, el Partido Comunista de China se adelantó con el lema de un frente «unido muy amplia del proletariado y los pueblos revolucionarios de todos los países contra el imperialismo estadounidense, el revisionismo soviético y la reacción de los distintos países». Después de la visita de Nixon a China, la estrategia china vuelve a hablar de un «frente amplio unido», pero esta vez incluye a «todos aquellos que puedan estar unidos» y se quieran incorporar a él, incluso a los Estados Unidos para ir contra el socialimperialismo soviético». (13) (Carta del CC del PTA al CC del PCCh, 29 de julio de 1978)

Enver Hoxha registró toda una serie de impresiones a inicios de los 70 sobre este viraje de la política exterior china en cuanto al imperialismo estadounidense:

«Mientras que la guerra estaba en su apogeo y los estadounidenses bombardeaban Vietnam y toda la Indochina masacrando las poblaciones, los chinos llevaban negociaciones secretas y se ponían en contacto con los estadounidenses para preparar el viaje de Nixon a Pekín, dónde como se reveló se discutiría también sobre Vietnam. Estos vergonzosas tratos antimarxistas y malévolos, fueron llevados a espaldas de los vietnamitas y, a razón más fuerte, sin saberlo nosotros. Era escandaloso. Esta fue una traición de los chinos hacia el Vietnam, hacia su guerra, hacia nosotros, sus aliados, y respecto a todos los pueblos progresistas. Las conclusiones de las negociaciones de Chou En-lai con Kissinger cayeron a nosotros: los albaneses, vietnamitas y coreanos, como una bomba. El Khan de Pakistán si fue considerado digno de ser el primero en estar informado por parte de los chinos. Qué vergüenza por parte de los chinos». (14) (Enver Hoxha, China, Vietnam, Corea y la visita de Nixon a Pekín, 28 de julio de 1971, Reflexiones sobre China, Volumen I)

¡China mostró aquí de nuevo claramente sus diseños de gran Estado, diseños qué no pueden tener su sitio entre los marxistas-leninistas! Después de la visita de Richard Nixon, un gran número de marxistas-leninistas occidentales superados por la situación confusa frente al nuevo panorama chino –en el cual el sentimentalismo desempeñó un papel muy negativo como en el momento de la traición de Jruschov–, hizo que se realizaran propaganda en muchos países de las tesis de los revisionistas chinos. En Francia, fue Jacques Jurquet quien se encargó de eso, llevando acusaciones de las más infames contra el Partido del Trabajo de Albania en el momento en el que la polémica se volvió abierta (6).

Ludo Martens, por su parte, trató de justificar en 1991 el acercamiento sino-estadounidense:

«En julio de 1971, Enver Hoxha desencadena: «recibir al presidente Nixon y tener una entrevista con él, no es justo y no será aceptado por los pueblos, ni por los revolucionarios, ni por los auténticos comunistas». «Por este acto político, los chinos desorientan el movimiento revolucionario mundial y apagan el ardor revolucionario». Con tales posiciones, Enver Hoxha roza con el trotskismo. Los comunistas siempre se pronunciaron por la coexistencia pacífica con los Estados capitalistas. Y dados primera años de la existencia de Unión Soviética, Lenin negoció con los Nixon de la época. Después de la revolución de octubre, Lenin aceptó negociar la paz con Alemania del emperador Guillaume, en Brest-Litovsk. Sabemos que Trotsky se opuso a estas negociaciones. A comienzos de 1922, Lloyd George, el primer ministro de Gran Bretaña, la mayor potencia imperialista de la época, convocó una conferencia internacional para el enderezamiento de Europa, a la que fue invitada la URSS. Lenin pidió inmediatamente que la Unión Soviética envíe allí a sus representantes para defender el sistema socialista y dividir a sus enemigos. Tras la conferencia de Génova, en abril de 1922, la URSS firmó el tratado de Rapallo con la Alemania arruinada, asegurando así al Estado soviético mejores condiciones políticas y económicas para la construcción socialista. En 1935, Stalin firmó un acuerdo con Laval, el reaccionario francés, contra el expansionismo del fascismo alemán. También en aquella ocasión, los trotskistas chillaron acusándole de traición. En 1939, Stalin recibió a Von Ribbentrop para firmar el Pacto germano-soviético que le dio al Estado soviético un año y medio de respiro antes de la guerra. La reacción mundial y el trotskismo se ensañaron contra este acuerdo». (15) (Ludo Martens, De Tiananmen a Timisoara; luchas y debates dentro del PTB 1989-1991, 1991)

Pero Enver Hoxha, que fue muy audaz, se adelantó a estas acusaciones futuras, pues ya había previsto este género de «argumentos»:

«Esto es sólo el principio, pero un principio muy siniestro. Mao Zedong debe abandonar este camino inmediatamente. Este camino no puede ser defendido como los propagandistas chinos hacen, diciendo: «Lenin, también sostuvo conversaciones con los mencheviques», «Lenin, también habló con los Alemanes en Brest-Litovsk». Mañana estos propagandistas seguramente dirán: «Stalin también firmó el pacto de no agresión con Hitler». La burguesía constantemente ha usado estos «argumentos», pero esto se quiebra por sí solo, porque ni Lenin ni Stalin alguna vez cayeron en los errores de principio, ellos nunca violaron estos principios. Sus acciones estaban justificadas con claridad y la precisión de estas acciones ha sido completamente. Sus acciones eran clarividentes, el tiempo y la teoría infalible de marxismo-leninismo las han demostrado». (16) (Enver Hoxha, China, Vietnam, Corea y la visita de Nixon a Pekín, 28 de julio de 1971, Reflexiones sobre China, Volumen I)

Ludo Martens también subraya el hecho de que Enver Hoxha «criticando las desviaciones oportunistas del Partido Comunista de China se acaba perdiendo en una palabrería izquierdista muy peligrosa». Recordamos en primer lugar que el propio Lenin no se anduvo con rodeos contra los revisionistas. Pero, de nuevo vamos a dejar hablar a los acusados. También el propio Enver Hoxha se adelantó de nuevo a estas acusaciones sobre el lenguaje utilizado, así lo argumentaba:

«En el curso de mis notas, me ocupé numerosas cuestiones usando una pluma severa. El recital en la teoría marxista-leninista, a la luz de la experiencia teórica y práctica y la organización de nuestro partido leninista subrayé que muchos aspectos políticos, ideológicos u organizativos del Partido Comunista de China, de Mao Zedong, del Comité Central del mismo, de la revolución china y de los diversos golpes llevados contra los desviacionistas no me parecían muy claros y por ello utilicé a menudo para considerarlos unos términos duros. Si lo hice es porque mi conciencia de comunista, la experiencia del partido, y el estudio de las obras de los clásicos del marxismo-leninismo no me permitían reprimir mis juicios frente a situaciones múltiples confusas y equívocas. Y luego, a menudo, a la vista y a la lectura de todo lo que se hace sobre la espalda del marxismo-leninismo, sobre la espalda de la causa del proletariado, tengo posiblemente, en mis notas una indignación exprimida con más vehemencia de la que habría debido». (17) (Enver Hoxha, Maniobras revisionistas, estructura antimarxista, 8 de septiembre de 1977, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Así mismo comentaba:

«Me esforcé por ser objetivo y justo en mis análisis, independientemente de los términos muy crudos que empleé a veces. Pero pienso que hay que llamar las cosas por su nombre». (18) (Enver Hoxha, Los chinos no propagan la justa línea de nuestro partido, 22 de enero de 1976, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Algunos marxistas-leninistas invocaron como «argumento» que probaba la no traición de China el hecho de que habiendo ayudado a Vietnam no se podía haberlo traicionarlo. El semanario prochino «Frente Rojo» de febrero de 1972 titulaba así: «Nixon en Pekín; Nixon de rodillas»:

«Nixon está en Pekín, desde hace años el imperialismo estadounidense redobló de esfuerzos para matar a la China roja en vano. Acosado por los pueblos de Indochina, minando al mismo USA por las luchas contra la guerra de Vietnam y sus consecuencias, hundido en la crisis mundial monetaria y económica, el imperialismo estadounidense conoce el gusto de la derrota. Es en estas condición es que Nixon mendiga el permiso de venir a Pekín; pero no han renunciado a aniquilar la China roja, pero sin duda esperan encontrar en Pekín una solución momentánea a sus dificultades en Asia del Sur y a la vez un prestigio electoral para las elecciones próximas. Si quiere venir, que venga, tal es la actitud del gobierno chino, pero no se hace ninguna ilusión sobre los resultados del viaje. Pero ver a Nixon de rodillas delante de su viejo enemigo, la China roja, ya es una gran victoria». (...) En cuanto al diputado «comunista» Odru, repite lo que dice P«C»F, para él toda la política China se dicta por el antisovietismo: Mao Zedong se aliaría con Nixon contra la URSS porque Odru quiere hacer olvidar al millón de soldados soviéticos en la frontera China «¿cómo los 200 millones pobres de soviéticos, declara a InterFrance, se atreverían a atacar a los 800 millones de chinos? (...) En realidad ni la burguesía ni los revisionistas ayudarán a comprender la política exterior de China socialista. Tomando el ejemplo de la política soviética, quieren obligar a imaginar que la política exterior de un país socialista es dictada por sus intereses de gran potencia. Es sin embargo una muy diferente la política de China como bastión del socialismo. El objetivo de China es el mismo que el de todos los pueblos que luchan contra el imperialismo y socialimperialismo: China es simplemente un elemento de este frente vasto y mundial. En este frente cada uno ocupa su sitio. A las primeras líneas, los que directamente luchan con las armas en la mano como los pueblos de Indochina contra el imperialismo estadounidense. Otras, como la Albania socialista, deben rechazar todas las maniobras y finalidades agresivas del socialimperialismo. Tenemos nuestro sitio en este frente: matar nuestro propio imperialismo sacando provecho de grietas creadas en el campo imperialista. En este frente la China roja del socialismo tiene un papel importante. (...) Simplemente, su potencia, su experiencia política, su peso diplomático le da un papel importante. Primero en ayudar de todos los modos posibles a los que están en primeras líneas. Los obreros chinos fabrican armas que serán entregadas gratuitamente a los combatientes de Indochina, de Palestina, de Dhofar, de Paquistán –contra la India y el socialimperialismo–. Los obreros chinos ponen su producción y su experiencia al servicio de las naciones en zona de tempestades que procuran preservar su independencia contra el imperialismo: ayuda médica en Argelia, el ferrocarril Tanzania-Zambia, –el material es surtido gratuitamente, así como un préstamo de 2,3 mil millones de NF, sin intereses, reembolsable en 30 años–. (...) Pues lejos de ver sus asuntos arreglarse como quieren hacer creer los revisionistas, la postura de Nixon es probable que acabe de una manera mucho peor a su salida de Pekín». (19) (Frente Rojo, nº 14, febrero de 1972)

Pudimos ver que a los imperialistas estadounidense lejos de acabar «en una mala postura» fue China la que se arrodilló aceptando la llegada de Nixon sin que fuera reconocida y poniendo a un lado la cuestión de Taiwán, o sino el hecho de que Estados Unidos retiró sus tropas de Vietnam sólo en enero de 1973, después de que hubieran sufrido grandes pérdidas consecutivas tras la ofensiva norvietnamita de marzo de 1972 cuando los norvietnamitas fueron equipados de carros soviéticos, y después de que hubieran bombardeado Hanói masivamente el día de navidad. Las tropas de Nixon se quedaron pálidas frente a la resistencia encarnizada del ejército popular de liberación y entre enero de 1973 y marzo de 1975, a pesar de su «retirada», ampliamente continuaron ayudando a la reacción meridional-vietnamita abasteciéndole cantidad de armamentos. La guerra de Vietnam se acabó sólo después de la victoria del ejército popular vietnamita en Saigón en abril de 1975, no gracias a las «negociaciones» empezadas por los chinos, sino por la sangre vietnamita vertida en su justa lucha después de haber atropellado al gobierno fantoche del sur. Es ser un gran cínico negar la realidad innegable sobre el hecho de que China ayudaba a Vietnam, pero en una medida mucho menos importante, ya que la Unión Soviética revisionista había contribuido para los vietnamitas en el 9/10 de los abastecimientos de las armas, lo que no les impedía tampoco por otra parte tratar de resolver la guerra de Vietnam amablemente con los imperialistas estadounidenses a la espalda del pueblo vietnamita. Las relaciones entre la Unión Soviética y China eran tensas debido a que los chinos temían ver a los soviéticos todavía acercarse más a los vietnamitas, temían que estos lograran influir en los vietnamitas con actitud centrista frente al revisionismo soviético.

Es instructivo aquí oír la opinión de Ye Jianying (7):

«¿La causa justa de los vietnamitas acabará por lograr la victoria, pero que nos dice que esta victoria no será puesta en el servicio de las intenciones de Hanói ensañado a constituir una federación indochina colocada bajo su tutela con el apoyo cínico de la URSS?». (20) (Ye Jianying en Ji Pengfei, el 24 de abril de 1967, Textos escogidos por Ye Jianying, Pekín, 1979)

Los análisis de Enver Hoxha fueron plenamente confirmados por la historia; la visita de Nixon inauguró la aproximación sino-estadounidense, tanto en el fin de hacerles contrapeso a los soviéticos, como con el fin de obtener créditos (8). Los archivos estadounidenses vienen a confirmar esta tesis, he aquí un extracto de los archivos estadounidenses que transcribe un encuentro entre Mao Zedong y Henry Kissinger que data de febrero de 1973, en el momento de la quinta visita de Henry Kissinger a China [20]:

«Presidente Mao: «Si los rusos van a atacar China, puedo decirle hoy que nuestro modo de conducir una guerra será la guerra de guerrillas. Les dejaremos ir en cualquier parte donde ellos quieran. Ellos quieren venir a los afluentes del río Amarillo. Eso sería bueno, muy bueno. Y si van más allá de los afluentes del río Yangtse, que no estaría mal tampoco». Dr. Kissinger: «¿Pero si ellos usan bombas y no envían ejércitos?». Presidente Mao: «¿Y qué deberíamos hacer nosotros? Quizás usted puede organizar un comité para estudiar el problema. Dejemos que ellos golpeen primero, perderán muchos recursos. Ellos dicen que son socialistas. También somos socialistas y eso será atacar a los socialistas». Dr. Kissinger: «Si atacan a China, sin duda se opondrán ellos mismos a sus propias razones». Presidente Mao: «Pero tu gente no se despierta, y en Europa se podría pensar que sería una buena cosa si se tratara de que el agua fluiría hacia los malvados chinos». Dr. Kissinger: «Lo que Europa piensa no soy capaz de juzgar. Ellos no pueden hacer nada de todos modos. Son básicamente irrelevantes. Lo que pienso es que si la Unión Soviética ataca China, esto dislocará la seguridad de todos los demás países y conducirá a nuestro propio aislamiento». Presidente Mao: «¿Cómo sucederá eso? ¿Cómo sería eso? Porque ya que estáis empantanados en Vietnam en tantas dificultades, ¿crees que se sentirían bien si estuvieran empantanados en China?». Dr. Kissinger: «¿La Unión Soviética?» Señorita Tang: «Sí, la Unión Soviética». Presidente Mao: «Usted puede dejarles atascados en China, durante medio año, o uno, o dos, o tres, o cuatro años. Y luego usted puede empujar su dedo en la parte soviética posterior. Y su lema entonces será para la paz, es que usted debe rebajar el socialimperialismo por la paz. Y quizás usted puede comenzar a ayudarles en hacer el negocio, diciendo independiente de que usted necesita que nosotros ayudemos contra China». Dr. Kissinger: «Señor Presidente, es realmente importante que nosotros entendamos el uno al otro motivos. Nunca a sabiendas cooperaremos en un ataque contra China». Presidente Mao: No, eso no es así. Su objetivo al hacer esto sería rebajar a la Unión Soviética». Dr. Kissinger: «Eso es una cosa muy peligrosa»Presidente Mao: «El objetivo de la Unión Soviética es ocupar Europa y Asia, los dos continentes». Dr. Kissinger: «Queremos desalentar un ataque soviético, no derrotarlo. Queremos evitarlo». (21) (Conversación entre Mao Zedong y Henry Kissinguer, 17-18 de febrero de 1973)

En esta entrevista Mao Zedong quiere asegurarse el apoyo de Henry Kissinger si la Unión Soviética buscaba un ataque sobre China. Mao Zedong no deja de advertir a Henry Kissinger sobre el hecho que la Unión Soviética tiene por objetivo ocupar toda Europa y Asia.

Hay que padecer una gran ceguera política para no ver aquí los fundamentos de la «teoría de los tres mundos» [21]. Después de esta visita de Richard Nixon, otras numerosas delegaciones estadounidenses de deportistas, de banqueros, etc. fueron a China, y desde 1973, Chou En-lai y Mao Zedong bajaron de tono la polémica contra el imperialismo y el revisionismo, lo que les llevó de nuevo a abrazarse con Tito, Ceauçescu, y a conceder su apoyo a Pinochet, Franco, Mobutu, y demás reaccionarios proestadounidenses:

«Durante la primera quincena del mes de enero, una delegación del gobierno italiano, encabezado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Medici, y una delegación de Zaire, encabezada por su presidente, el general Mobutu, fueron, entre otros realizar una visita oficial a China. Las dos delegaciones fueron recibidas por Chou En-lai, quién, desde luego habló con ellos de cuestiones políticas, las declaraciones hechas, afirmaron algunos de sus puntos de vista políticos e ideológicas que pienso que sobre todo son importante debido a su carácter «específico». Esto es que me obliga a escribir estos apuntes. Chou En-lai tuvo una reunión con el italiano Medici, en la que los dos intercambiaron puntos de vista. Sin embargo, nada se informó en la prensa china, aparte del anuncio de una «cordial» reunión, mientras que la prensa italiana, la radio y la televisión informaron del viaje y de que Chou En-lai-Medici hablaron extensamente y pusieron especialmente relieve esta declaración de Chou En-lai: «China aprueba el Mercado Común Europeo, aprueba y considera correcta la creación de una «Europa Unida» que los Estados de Europa están empezando a construir». En el banquete oficial que Chou En-lai dio para Mobutu, entre otras cosas, él declaró sin reserva: «A pesar de que la forma de régimen es diferente al de Zaire, China, desde luego, como Zaire, es parte del tercer mundo». (22) (Enver Hoxha, Las declaraciones antimarxistas de Chou En-lai, 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Enver Hoxha opinaba así de los encuentros de los revisionistas chinos con estos elementos reaccionarios y las declaraciones que esgrimían:

«La declaración de Chou en el banquete con Mobutu es flagrantemente antimarxista. Él incluyó China en «el tercer mundo». Esto quiere decir negar el socialismo, ocultar la individualidad verdadera de China y el carácter de su orden socio-económico a los ojos del mundo. Esto es un punto de vista oportunista y totalmente antimarxista. Tal cual sabido, fue Tito y sus amigos Sukarno, Nehru y Nasser, los que lanzaron la idea de «los países no alineados», pero ellos eran capitalistas burgueses. Ellos mismos, sus partidos y estados eran y están unidos con los imperialistas y el socialimperialismo. Con muchos de estos Estados burgueses que los chinos incluyen en el supuesto tercer mundo los países socialistas seguramente deberían establecer relaciones, ayudar a ellos en su lucha contra el imperialismo, porque ellos tienen contradicciones profundas con ellos, pero no deben aguar la identidad de la política de nuestro orden socialista u ocultar el hecho que somos países socialistas y nuestros partidos son marxista-leninistas, etc». (22) (Enver Hoxha, Las declaraciones antimarxistas de Chou En-lai, 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

En cuanto a la teoría del tercer mundo, sentenciaba:

«Declarar que se está en «el tercer mundo» es: o bien atarse a la demagogia y tratar de engañar a los demás, o no realmente ser un país socialista, sino un país capitalista burgués completo como la Yugoslavia de Tito. Tal declaración dice al mundo: «dejen a los revisionistas guardar la bandera de «los países socialistas» y el «campo socialista», ya que nosotros somos de «el tercer mundo». Pues no, esta tesis es antimarxista por naturaleza. Los albaneses no estamos de acuerdo. Albania es socialista y será socialista, incluso si debe permanecer sola. Vamos a seguir siendo un país socialista, incluso si sólo somos una isla en el mapa del mundo vamos a luchar con confianza en nuestra ideología marxista-leninista, con confianza en la revolución del proletariado y los pueblos del mundo hasta que el socialismo y el comunismo triunfen en el mundo. Nosotros, marxistas-leninistas, debemos saber distinguir en un país las transformaciones políticas fundamentales de carácter verdaderamente democrático, de los cambios privados de este carácter. Debemos apoyar las primeras y no el segundo, y combatir por supuesto también los cambios políticos reaccionarios. Las transformaciones políticas de carácter democrático y progresista ayudan a la revolución socialista. De modo que los países socialistas, no podemos ni debemos aislarnos y abstenernos de ayudar a los países y los Estados del pretendido tercer mundo cuando éstos cumplen transformaciones y reformas políticas democráticas, cuando están en conflicto y en lucha con los imperialistas y socialimperialistas. Pero, como países socialistas, no nos está permitido identificarnos por eso con ellos. Los países socialistas como Albania y China, deben constantemente levantar la lucha contra el mundo capitalista y socialimperialista. Tenemos por deber, con nuestro ejemplo y con nuestra lucha militante provocar en la vía justa a las clases oprimidas de los otros países conjugando nuestros esfuerzos con los suyos con el fin de que se lancen a la revolución contra los regímenes capitalistas de opresión y de avasallamiento. Me persuado siempre que China no actúa de esa manera. Esto aparece claramente en ambos casos que evoqué aquí, pero hay muchos de otros. El general Mobutu y su camarilla son reaccionarios [22], son los asesinos de Lumumba y de otros hombres progresistas de su país. China recibe al representante de esta camarilla antidemocrática africana con grandes honores y, para dársele el gusto, Chou En-lai declara que «China forma parte del tercer mundo». Total, dice al pueblo congolés que: «yo, China, soy amiga de Mobutu, sostengo a Mobutu, porque es un demócrata, un progresista etc». Poca importancia tiene luego si Mobutu oprime el pueblo y al proletariado, poca importancia tiene si declara en el gran banquete de Pekín delante de Chou En-lai: «Nosotros como congoleños que somos, nos quedaremos en lo que somos y nosotros no queremos otras ideologías» ¡Bella perspectiva para el socialismo en el Congo si se apoya a señor Mobutu!». (23) (Enver Hoxha, Las declaraciones antimarxistas de Chou En-lai, 15 de enero de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Otro ejemplo de las políticas chinas que los albaneses no podían tolerar:

«Se dice que Henry Kissinger irá a Pekín en otoño, que Chou En-lai irá a los Estados Unidos y que Nixon volverá en 1974 a China. Entre tanto, en Pekín, la agencia Hsinhua da a conocer que el famoso banquero y americano Rockefeller se encuentra en China, que hay unas conversaciones y que se organiza banquetes en su honor, mientras que Chiang Ching se ocupa de nadadores y otros deportistas estadounidenses por la intervención de los cuales le envía saludos a Nixon y a su esposa. ¿Cuál camino se está tomando?». (24) (Enver Hoxha, El banquero Rockefeller es recibido a China con banquetes, 27 de junio de 1973, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Más de lo mismo, esta vez reanundando los contactos con el Partido Comunista de España y su representante más conocido; Santiago Carrillo:

«China está lista para llegar a acuerdo y lograr reconciliación sobre muchas cuestiones con los países revisionistas y los partidos de revisionistas que ayer mismos apoyaban a la Unión Soviética y que hoy la critican. Lo que digo no es una suposición sino la realidad confirmada con hechos. Los chinos dieron la bienvenida al español Carrillo en Pekín [23], se reunieron con él y se separaron como amigos. ¿Por qué no? ¿Acaso han formulado un comunicado para demostrar lo contrario? Los chinos reanudaron las relaciones diplomáticas con la España de Franco mientras que no hacen mención del Partido comunista de España (marxista-leninista) ni a sus miembros que son asesinados por los falangistas. ¿Por qué? Porque los comunistas marxistas-leninistas de España a diferencia del francés Jurquet –este amante de las ideas de Mao Zedong– no dicen a sus adherentes que sostengan el ejército de la burguesía española como hace Jurquet con la de su país. China habla bien de cualquier país revisionista solo si este habla bien del imperialismo estadounidense. En Polonia, que entra la esfera del capital americano, sobre la Bulgaria de Zhivkov, y no digamos en Rumanía y Yugoslavia, en todos casos China disimula estas acciones». (25) (Enver Hoxha, El zigzag de la línea china, 1 de enero de 1976, Reflexiones sobre China, Volumen II)

Así es como nació la «teoría de los tres mundos» [24], pretendiendo hacer contrapeso a los soviéticos, esto fue claramente puesto en práctica por Mao Zedong desde el principio de los años 70, pero fue puesta en práctica antes de ser teorizada mucho antes. Luego fue propagada más ampliamente por Deng Xiaoping; el «Jruschov chino n°2» como se le denominó durante la revolución cultural, que reaparecía sobre la escena política china después de una autocrítica milagrosa en abril de 1973. Inexplicablemente aparecería del ostracismo como viceprimer ministro.

En el momento de su VIIº Congreso, en noviembre de 1976, el Partido del Trabajo de Albania, combatiendo la tesis errónea de los «tres mundos» –sin atacar China señaladamente ya que la polémica abierta todavía no se había presentado pese a los problemas ya registrados entre las dos naciones–, se afirmaba que:

«Nuestro partido presenta y defiende la tesis que cuando las superpotencias se acercan entre ellas como cuando se riñen, son otras naciones las que pagan los platos rotos. La colaboración y la rivalidad entre las superpotencias presentan ambas caras de una realidad contradictoria, son la principal expresión de la misma estrategia imperialista que tiende a encantar a los pueblos su libertad y a dominar el mundo. Constituyen el mismo peligro, y es para esto que ambas superpotencias son los principales y los enemigos más peligrosos de los pueblos, es para esto que jamás se puede apoyarse en un imperialismo para combatir el otro o para escapar de él». (26) (Enver Hoxha, Informe en el VIIº Congreso del PTA, 1976)

Caracterizando precisamente las «justificaciones» de la teoría de los tres tipos de mundo, Enver Hoxha observaba que:

«La cuestión clave para los chinos, es convencer a la gente por el boca a boca que los Estados Unidos han sido debilitados económicamente y militarmente, que sus deudas internas y extranjeras han aumentado enormemente, que las cosas han alcanzado el punto que otros países capitalistas invierten en los Estados Unidos y aquel país ya no es fuerte como era antes. Este es un análisis falso, carece de fundamento y tiene como objetivo mostrar algo indemostrable. Ellos quieren demostrar que Estados Unidos es un país supuestamente menos agresivo que la Unión Soviética, según ellos los estadounidenses sólo buscan preservar sus ganancias, tratan de mantener el statu quo y, por lo tanto: «el enemigo principal del mundo es el revisionismo soviético, que está en busca de la expansión». Esta es una de las tesis de los chinos, y una de las fundamentales. Ellos nos acusan de no tener un claro análisis marxista-leninista de la situación internacional y las contradicciones entre ambas superpotencias y que por lo tanto no seguimos su propia vía que clama y arenga a la «Europa unida», el Mercado Común Europeo y al proletariado mundial a que se una contra los soviéticos, y con esto logran concluir que favorecemos supuestamente socialimperialismo soviético. Esta no sólo es una tesis revisionista vestida con el atuendo del antirevisionismo sino que es hostil y calumniosa contra nosotros mismos. El imperialismo estadounidense es agresor, belicoso y belicista y, delante de los hechos, ninguna otra tesis que ataque de falsedad contra esta comprobación será valorada. Las bases que implantaron, los créditos que conceden, el fuerte aumento de sus armamentos, la colocación, por todas partes de camarillas a su servicio, etc. atestiguan que los imperialistas estadounidense no pretenden ni siquiera mantener el statu quo sino que buscan la expansión, y sin esto no sabríamos explicar las contradicciones profundas que, a las declaraciones de los chinos, hay contra la Unión Soviética. «La Unión Soviética quiere la guerra –dicen los chinos– no los Estados Unidos», y sugieren que es precisamente este hecho lo que demuestra la cita de Mao de que: «Estados Unidos se ha convertido en una especie de rata que todos en la calle sigue gritando que la maten». Este modo de presentar las cosas también alumbra la blandura de los chinos y es en cierto modo una llamada indirecta a no golpear a un país como los Estados Unidos, que habría sido recudido al estado débil pero repugnante de una rata. ¿Esta estrategia de Mao es marxista? La estrategia de Mao Zedong según ellos está: «fundada sobre un análisis marxista-leninista, por ello estableció definitivamente que la rivalidad entre ambas superpotencias se situaba en Europa». ¡Extraño! ¿Por qué no se sitúa en un punto más débil del mundo, donde la Unión Soviética busca la expansión, como por ejemplo, en Asia, en África, en Australia o en América latina? Los colonizadores tuvieron por tradición ir a los puntos débiles con fines de hegemonía, para asegurarse nuevas salidas, para una nueva división del mundo, es así como los imperialistas ponen en marcha sus guerras de rapiña. ¿La rivalidad esencial no es entre los Estados Unidos y Unión Soviética revisionista? Entonces, según los chinos estas dos superpotencias, entre las que una desea el statu quo y la otra la expansión, acabarán por poner en marcha la guerra en Europa, como lo hizo en su tiempo Hitler sediento de expansión. Pero para realizar esta expansión, Hitler debía poner bajo su poder a Francia, Inglaterra y la Unión Soviética. Es para esto que puso en marcha la guerra en Europa y no en otro lugar. En cuanto a Stalin, si bien realizó una alianza con Inglaterra y los Estados Unidos, esta fue después de que Alemania hubiera agredido a la Unión Soviética y no antes. Pero los chinos invocan como un argumento la táctica de que Stalin fue forzado de emplear en las circunstancias antiguas, y dicen: ¿por qué nosotros mismos no nos apoyaríamos en los Estados Unidos en esta guerra próxima? Todos estos hechos evocados no vienen para apoyar la tesis de los chinos sobre las alianzas que predican; confirman la tesis opuesta. Cuando la Alemania de Guillermo II atacó Francia e Inglaterra, la II Internacional predicó: «la defensa de la patria» la cual, era burguesa obviamente, pero tanto de parte de los socialistas alemanes como de parte los socialistas franceses, aunque la guerra tuviera un carácter de imperialista de ambos lados afirmaron esto. También además sabemos cómo Lenin denunció esta actitud y lo que dijo a propósito de las guerras imperialistas y a propósito de su transformación en guerras civiles». (27) (Enver Hoxha, Los revisionistas chinos están atacando al PTA a nuestras espaldas, 8 de enero de 1977, Reflexiones sobre China, Tomo II)

Notas del autor:

(6) Jacques Jurquet, defensor de las líneas revisionistas chinas, incluyendo después la de los ultrarevisionistas chinos Deng Xiaoping y Hua Kuo-feng, llegó a acusar al Partido del Trabajo de Albania de haber falsificado la historia mediante: «cortes, chismes y magia». –Veasé el periódico: Proletariado n°20, 1979–

Para él, el Partido del Trabajo de Albania se había: «acercado estrechamente las tesis revisionistas» en el momento de su IIIº Congreso en mayo de 1956. Sobre el curso de su argumento frente a los abrumadores documentos del PTA contra el revisionismo maoísta y las marcadas denuncias de Mao en su lucha contra el revisionismo, Jurquet tiende sólo a tratar de desacreditar el conjunto de la obra de Enver Hoxha sin analizar mucho más, veamos:

«Ciertamente, tales prácticas ideológicas hacen perder mucha credibilidad en el PTA hoy. ¿Cómo creer cualquier cuestión si se recurre a la falsificación y se apoya en la mentira para justificar sus «tesis»? Estas groseras manipulaciones, estas pretensiones de gran tamaño causan el descrédito sobre la veracidad sobre todos estos escritos actuales o declaraciones». (Jacques Jurquet, Proletariado n°20, 1979)

Para barrer de un golpe los escritos de Enver Hoxha y del Partido del Trabajo de Albania, Jacques Jurquet, va a buscar muy muy lejos en el pasado para tratar de encontrar algún error para poder explotarlo. Jurquet se comporta aquí ni más ni menos como Trotsky, que también acusaba constantemente a Stalin de haber falsificado la historia del Partido Comunista de la Unión Ssoviética. Pero hoy día se sabe quién era el falsificador. Estas acusaciones son un tanto más abyectas, ya que son incomprobables ya que para esto deberíamos comparar los documentos originales que revelarían estas falsificaciones. A falta de poder verificar esto, podemos apreciar la probabilidad de que si en realidad hubiera existido esta adhesión del PTA a las tesis revisionistas esto hubiera significado sin duda que el PTA se hubiera adherido a las tesis jruschovistas, y por último y no menos importante para demostrar la mentira del revisionista francés: habría significado también la rehabilitación de Tito y de ese modo los agentes titoistas condenados –como realmente ocurrió en los demás partidos– habrían podido emergen dentro del propio PTA. Otro documento importante es en este sentido, es el discurso de Enver Hoxha en la Conferencia de los 81 partidos comunistas y obreros celebrada en  Moscú de 1960. ¡Al datar la edición de 1972, no sabríamos si reprochar al PTA por haber podido también falsificar este texto para doblar los argumentos de Jacques Jurquet! Este documento da una explicación plausible a la pretendida falsificación que Jacques Jurquet plantea sobre el informe presentado por Enver Hoxha en mayo de 1956 para el IIIº congreso del PTA:

«Nuestro partido y nuestro pueblo, en una férrea unidad y permaneciendo muy vigilantes, descubrieron y desenmascararon a los espías de Tito en nuestro Comité Central, que trabajaban en combinación con la delegación de Yugoslavia en Tirana. Tito hizo saber a esos traidores que se habían precipitado y que debían haber esperado sus instrucciones. [Entre los espías yugoslavos se incluyen Tuk Jakova y Plaku Panajot. El primero fue descubierto. El segundo logró huir a Yugoslavia. Tanto entonces miembros del Comité Central, había escrito a Jruschov para pedirle que intervenir en contra de su propio partido.] A su vez estos espías y traidores escribieron también al camarada Jruschov para que interviniera contra el Comité Central del Partido del Trabajo de Albania. Esto está probado con documentos. Tito se proponía coordinar la contrarrevolución en Albania con la húngara. Después del XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, debía realizarse nuestro IIIº Congreso. Los agentes yugoslavos juzgaron propicia la ocasión para derrocar a la dirección albanesa «obstinada y stalinista» y organizaron el complot que se descubrió y se aplastó en la Conferencia del Partido de la ciudad de Tirana en abril de 1956. Los participantes en el complot recibieron el severo castigo que merecían. Otras peligrosos agentes de Tito en Albania, Dali Ndreu y Liri Gega, recibieron de aquél la orden de huir a Yugoslavia ya que «estaban en peligro y las acciones contra nuestro partido debían organizarse en territorio yugoslavo». El partido tenía pleno conocimiento de su actividad y de la orden secreta de Tito. Estaba vigilante y detuvo a los traidores en la frontera cuando intentaban huir. Estos fueron juzgados y fusilados. Los agentes yugoslavos que preparaban la contrarrevolución en Albania fueron descubiertos y aniquilados por completo. Es asombroso como el camarada Jruschov llegó a enfrentársenos como defensor de estos traidores y agentes yugoslavos. y nos acusó de que habíamos fusilado a la agente yugoslava, la traidora Liri Gega «cuando estaba embarazada, lo que no tenía precedentes ni en la época del zar, y que había producido una mala impresión en la opinión pública mundial». Esas eran calumnias de los yugoslavos en quienes el camarada Jruschov tenía más confianza que en nosotros. Naturalmente, refutamos las insinuaciones del camarada Jruschov». (Enver Hoxha, Discurso pronunciado en nombre del CC del PTA en la Conferencia de los 81 partidos comunistas y obreros celebrada en  Moscú, 1960)

Así la acusación trotskista de Jacques Jurquet, se cae por su propio peso. Hablando sobre las «Reflexiones sobre China», y habiendo a posteriori la historia confirmado los análisis de Enver Hoxha, Jacques Jurquet, afirma sin complejo alguno:

«Jamás habría concedido el menor interés en esta prosa falaz y alimentada de chismes y de interpretaciones siempre tendenciosas, si no me hubiera encontrado allí atacado personalmente, de modo estúpido, injurioso y difamatorio». (Jacques Jurquet, A contracorriente, 2001)

Ludo Martens, en cuanto a él, a pesar de sus reproches formulados al izquierdismo del lenguaje empleado por Enver Hoxha reconocía por lo menos que las «Reflexiones sobre China» le merece haber formulado: «observaciones pertinentes sobre la lucha de clases al nivel internacional» y «de haber descubierto bien el peligro de una reconciliación de la dirección china con ciertas corrientes revisionistas». Concerniendo a individuos del tipo Jacques Jurquet,, estas observaciones de Enver Hoxha son particularmente aceptables para ellos: 

«Todos estos renegados asumieron la tarea de dividir de nuevo la revolución y el movimiento marxista-leninista que se ha desarrollado y fortalecido. Kazimierz Michal, Edward Hill, Jacques Jurquet y son cómplices de Edward Gierek, Todor Jivkov, Władysław Gomulka, Lance Sharkey y GeorgesMarchais y toda la nueva variante revisionista, a quienes nos conviene declarar una guerra sin cuartel para desenmascararlos, demolerlos hasta los cimientos y liquidarlos. El Partido del Trabajo de Albania debe hacer y dará prueba de una gran paciencia con respecto a los que no ven claramente las cosas, porque no hay que subestimar la importancia del mito y del culto de Mao Zedong como «gran marxista-leninista» entre las gentes. Pero abogados del diablo como Mijal no forman parte de estos qué ven confusamente las cosas, son renegados lúcidos y peligrosos, y si hubiera falta hay que disparar sobre ellos para exterminarlos como ratas. (…) Grandes renegados como Tito, Nikita Jruschov y Mao Zedong y también pequeños como Kazimierz Michal y Jacques Jurquet, surgen inevitablemente dentro del movimiento revolucionario marxista-leninista, pero estos renegados, son de una calaña que quedaran perfectamente expuestos y desacreditados, y lo harán como sus predecesores han hecho, en el basurero de la historia». (Enver Hoxha, La línea charlatana del abogado de los chinos, 14 de febrero de 1977, «Reflexiones sobre China», Tomo II)

(7) Ye Jianying entró en el Comité Central del Partido Comunista de China en 1945. Fue vicecomandante del ejército rojo chino durante la guerra de liberación y fue nombrado mariscal en 1955 luego comisario político y presidente de la academia científica. Miembro del comité central constantemente reelegido condujo misiones entonces diversas en Europa, en Corea y en particular en la república democrática de Vietnam durante los bombardeos americanos. La guerra de Vietnam le dio un papel estratégico grande y su influencia aumenta. Después de la caída de Lin Piao en 1971, se le aseguró las funciones de Ministro de Defensa –de 1975 a 1978– y estuvo considerado como el sucesor del mariscal desaparecido. En agosto de 1977, el XIº Congreso del Partido Comunista de China está dominado por un triunvirato compuesto del presidente del partido Hua Kuo-feng y vicepresidentes Deng Xiaoping y Ye Jianying. En el momento de la Vº Asamblea nacional popular –de febrero y marzo de 1978–, Hua Kuo-feng es reelegido primer ministro y Deng Xiaoping el primer viceprimer ministro. Ye Jianying es nombrado presidente del comité permanente de la Asamblea, el puesto equivalente al del jefe del Estado en la nueva Constitución de 1978 y por la que abandonara sólo en 1983 a causa de tener una edad muy alta: 85 años. 

(8) Mao Zedong había rechazado el modelo de industrialización socialista efectuado bajo Stalin –Veasé: Mao Zedong, «Sobre diez grandes relaciones» 1956, –, no quedaba más remedio para China que desarrollarse pidiendo prestado la vía del desarrollo capitalista, atrayendo los capitales extranjeros. Lenin afirmaba que: «el socialismo, era el poder de los soviets más la electrificación del país». Negándose a llevar su industrialización por sus propios medios, China no se daba la posibilidad de modernizar su agricultura, esclavizaba su economía al imperialismo y se cortaba el paso al socialismo.

Notas de Bitácora de un Nicaragüense:

[17] Lo cierto es, que ya antes de 1949 el Partido Comunista de China y su líder Mao Zedong habían mostrado puntos de vista más cercanos al revisionista Earl Browder o a Tito. En su informe al VIIº Congreso del Partido Comunista de China, Mao Zedong, copiando las tesis browderianas, y adelantandose a Nikita Jruschov, pronosticaba un mundo en paz entre el mundo socialista y el capitalista, un mundo bajo un esquema donde las potencias vencedoras dirigieran el destino del resto de naciones

«Estamos en una situación totalmente nueva. Los problemas internacionales deben ser resueltos por conferencias a cargo de los tres o cinco naciones principales: los problemas internos de las distintas naciones tendrán que resolverse sin excepción, de conformidad con los principios democráticos». (Mao Zedong, La lucha por una nueva China, 1945)

[18] La mecanización del campo como requisito previo para llevar poder llevar la cooperativización total en el campo, el establecimiento del artel antes que la comuna en el ámbito agrrario, y demás teorías leninistas que Mao Zedong ignoro fueron expuestas por Stalin en varios libros: «Pleno del CC central del PC (b) de la URSS» de 1928, «El éxito se nos sube a la cabeza» de 1930, «Respuestas a los camaradas koljosianos» de 1930 etc. Recomendamos de todos modos repasar el texto «Reflexiones sobre el maoísmo» escrito en el año 2000 por el Circulo Henri Barbusse, para analizar mejor la cuestión agraria en China.

[19] Se emprendieron reformas económicas que daban prioridad a la economía agrícola antes que a la industrialización, y basaban el campo como economía central del país, así por otro lado se introdujo la rentabilidad jruschoviana en las empresas chinas, lo que daba derecha a cerrar las empresas industriales con pérdidas, Bill Bland en su libro: «La lucha de clases en China» de 1997, refleja todo ello. Estos cambios añadidos a los ya existentes como la descentralización de la economía, la abolición de control de precios delegando a un control local según las necesidades de cada región –fomentando desigualdades– son evidencias de que la economía china no era socialista, no se basa en las experiencias de países precedentes, ni tampoco buscaba las metas del comunismo. Recomendamos también el libro de Rafael Martinez: «Sobre el manual de economía política de Shangai» de 2006, para ver los fundamentos económicos del revisionismo maoísta.

[20] Las relaciones y entrevistas de Henry Kissinguer con Mao Zedong han sido reproducidas en varias ocasiones, es especialmente curiosa la conversación de estos dos oportunistas sobre España, cada uno con sus propios propósitos, uno que España no acabara bajo la influencia del comunismo –esto incluye el anticomunista eurocomunismo– y para otros que España no debía acabar bajo influencia soviética:

«Después de una breve charla se convirtió en una revisión detallada de la escena internacional, desde las perspectivas de la España postfranquista, el Oriente Medio a Japón hasta llegar a la situación de Angola». (Fuente: Archivos Nacionales, Departamento de Archivos del Estado de grabación, Director de Planificación de Políticas de Personal, 1969-77, caja 373, el presidente Ford viaje a China, Registro)

En una conversación, Mao Zedong insto a Gerard Ford a agilizar la entrada de España en el círculo de alianzas burguesas europeas:

«Presidente Ford : «Estamos muy preocupados por la situación en España también, señor Presidente. Al Rey lo apoyamos. Esperamos que será capaz de manejar los elementos que pudieran socavar su régimen. Y vamos a trabajar con él para tratar de tener el control necesario de la situación durante este período de transición». Presidente Mao: «Sería bueno que el Mercado Común Europeo los aceptara. ¿Por qué no acepta la Comunidad Económica Europea a España y Portugal?». Presidente Ford: «Señor Presidente, nosotros hemos exhortado a la alianza de la OTAN para que fuera más amigable incluso durante incluso durante la dictadura de Franco. Y esperamos que con el nuevo Rey España sea más aceptable para la alianza de la OTAN. Además creemos que la CEE debe ser sensible a los movimientos del gobierno español hacia la unidad con la Europa occidental en su conjunto. Vamos a trabajar en ambos sentidos tanto como nos sea posible». (Conversación entre Mao Zedong y Henry Kissinguer, 2 de diciembre de 1975)

[21] La «ceguera» como denomina Vincent Gouysse, es la negación de algunos revisionistas de no querer ver en documentos traicioneros como la conversanción entre Henry Kissinguer y Mao Zedong de 1973 la «teoría de los tres mundos». Es notable ciertamente que todavía existan adalides de la política exterior china que digan que el viraje de la dirigencia china no iba en pro de una alianza estadounidense para hacer contrapeso al socialimperialismo soviético. Veamos una frases del subjetivismo chino con el que pretendían justificar su política de acercamiento al imperialismo estadounidense:

«La fuente de guerra más posible viene hoy día desde el ambicioso socialimperialismo soviético». (Pekin Informa, 30 de enero de 1976) 

Otra:

«La disputa entre las dos superpotencias, la Unión Soviética y Estados Unidos, por la hegemonía mundial se torna cada vez más enconada, el peligro de una nueva guerra mundial va en notable aumento, y ellas irán, tarde o temprano, a una guerra entre sí. El ambicioso socialimperialismo soviético es hoy precisamente el foco de guerra más peligroso». (Pekin Informa, 4 de febrero de 1976)

La última:

«No es fortuito que el socialimperialismo soviético sea el enemigo más peligroso para el tercero mundo». (Pekin Informa, 29 de octubre de 1976)

[22] La colaboración de China con regímenes reaccionarios del llamado «tercer mundo» y en especial con el Zaire fue algo común para la política pragmática y oportunista de los revisionistas chinos:

«Las relaciones con China eran frías en un primer momento, debido a la ayuda china a Mulele y otros rebeldes, y Mobutu se opuso a China en las Naciones Unidas. En 1972, sin embargo, él comenzó a ver a China como un importante contrapeso a la Unión Soviética. Zaire, reconoció a China, junto con Corea del Norte y Alemania del Este en noviembre de 1972, y en el año siguiente Mobutu realizó una visita oficial a Pekín desde que regresó con la promesa de EE.UU. $ 100 millones en ayuda económica. La amistad con China se profundizó cuando los dos países se encontraron el apoyo a los enemigos del MPLA en la guerra civil de Angola. Durante una segunda visita de Estado a Beijing en 1974, Mobutu y el Presidente Mao Zedong discutieron más ayudas a la FNLA. Mobutu parecía haber quedado tan impresionado por lo que vio en China y en Corea del Norte de que su retórica se hizo notablemente más radical. Savimbi había viajado a China en 1965, donde él y varios de sus seguidores recibieron cuatro meses de entrenamiento militar y se convirtió en discípulos del maoísmo. En apoyo de la dirigente de la UNITA de Savimbi, la Fuerza de Defensa Sudafricana (SADF) establecer bases en Cuando Cubango Provincia en el sureste de Angola. Savimbi estableció su cuartel general en Jamba y disfrutaron del aire la cobertura proporcionada por la Fuerza Aérea de Sudáfrica en Namibia desde las bases. El SADF también entrenó a las guerrillas de la UNITA en Namibia y proporciona la UNITA de armas, combustible y alimentos. En ocasiones, las fuerzas sudafricanas de tierra proporcionado apoyo directo en las batallas de la UNITA con las FAPLA». (Fuente: www.country-data.com; Zayre relaciones con el mundo comunista)

El apoyo del imperialismo estadounidense a las guerrillas antisoviéticas y anticomunistas como el FLNA o el UNITA, fueron el punto de unión común de Mao Zedong y su amigo revisionista Nicolae Ceaușescu con el imperialismo estadounidense en África:

«Para contrarrestar al MPLA, Estados Unidos armó y apoyó otras dos opciones guerrilleras, la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) y el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA), que habían tenido un origen común en los años 50. El FNLA estaba dirigido por Holden Roberto, receptor de ayuda económica y militar de Estados Unidos e Israel desde los años 60, así como de Zaire y otros estados africanos anticomunistas recientemente descolonizados. También la República Popular China decidió apoyar activamente al FNLA desde 1964 y se convirtió en uno de sus principales padrinos tanto en la guerra de independencia como en la posterior lucha contra el hegemónico MPLA. El líder rumano, en una entrevista a The Guardian criticó además las «intervenciones de estados de otros continentes en los asuntos africanos, creando conflictos entre estados soberanos sirviendo a fuerzas imperialistas y reaccionarias». Es evidente que el discurso iba orientado contra Cuba y contra la Unión Soviética. Pero las acciones de Ceaușescu no eran totalmente coherentes con su discurso, ya que Rumanía había comenzado a enviar armas y equipamiento militar al FNLA desde el verano de 1974. Asesores militares rumanos estaban presentes en las bases de esta organización junto a personal chino y de la República Democrática Popular de Corea. Simultáneamente, Ceaușescu trataba de alcanzar acuerdos con Argelia, Túnez y Marruecos para facilitar rutas de aprovisionamiento y que hicieran público su apoyo al FNLA y UNITA. La acción diplomática rumana se dirigió incluso a los partidos comunistas latinoamericanos, en especial el de México. Como es lógico, la reacción de Fidel Castro fue furibunda. En un discurso público afirmó que para él no existían diferencias entre China y Rumanía en la persecución de una política exterior contraria a los intereses de los países socialistas cercanos a la URSS». (Artículo del blog România prin perdea: Rumania en el conflicto sino-soviético)

[23] El acercamiento del Partido Comunista de China a la órbita eurocomunista es recogido y denunciado como no podía ser de otro modo por Enver Hoxha, pese a los contactos de Santiago Carrillo con Mao Zedong en 1976, existía realmente un precedente en el acercamiento sino-español: véase el nº 49 del 3 de diciembre de 1971 en Pekín informa. Enver Hoxha comentó sobre esta nueva traición a los intereses proletarios:

«Ahora es claro que el Partido Comunista de China comenzó los contactos, las conversaciones y, por qué no, los acuerdos con ellos. (...) Después de que esta reunión viene la vuelta de reuniones con otros partidos de revisionista, el italiano, el francés, británico, holandés, etc. Esto es un proceso entero en el desarrollo. De este modo el Partido Comunista de China sigue abiertamente el camino oportunista. (...) China lo que persigue según su matriz de pensamiento es reforzar las relaciones estatales mediante los contactos con los partidos de revisionista en los países donde los gobiernos que están en el poder tienen contradicciones con la Unión Soviética y el partido de revisionista de la Unión Soviética». (Enver Hoxha, Carrillo en China, 19 de noviembre de 1971, Reflexiones sobre China, Tomo I)

[24] El francés Vincent Gousse, autor del texto, dice que la «teoría de los tres mundos» viene por la lucha entre fracciones del Partido Comunista de China donde gana la fracción que apostaba por el acercamiento a los Estados Unidos y termina con la muerte de Lin Piao, si bien es cierto que a partir de su muerte se nota un acercamiento descarado hacía el imperialismo estadounidense. no se debe olvidar que en realidad la «teoría de los tres mundos» antes de ser puesta en práctica a gran escala y con notoriedad internacional por el Partido Comunista de China con el acercamiento a los Estados Unidos en 1971 o de su puesta en público por el partido en 1974, existían en verdad varios precedentes de esta teoría en las propias teorizaciones de Mao Zedong desde 1945, donde negaba la noción marxista-leninista de que el mundo se dividía en el campo socialista y el capitalista, de hecho como ya hemos recalcados varias veces, donde se puede ver el rastro inicial de la teoría de los tres mundos en acción es en la praxis pragmática y oportunista de las relaciones exteriores de China antes de 1971. Si iniciamos una búsqueda del primero que planteó la división del mundo no en países capitalistas y socialistas sino en cosas distintas, debemos toparnos antes o después con la teoría de las zonas intermedias de Mao Zedong de 11 de agosto de 1964:

«Todas las naciones de Asia, África y América Latina se están rebelando contra el imperialismo; también Europa, Canadá y otros países se están rebelando contra el imperialismo. Incluso los imperialistas se están rebelando contra los imperialistas. ¿No es eso lo que está haciendo De Gaulle? En la actualidad, existen dos zonas intermedias en el mundo. Asia, África y América Latina constituyen la primera zona intermedia. Europa, América del Norte y Oceanía constituyen la segunda. El capital monopolista japonés pertenece a la segunda zona intermedia, pero también está descontento con Estados Unidos, y algunos de sus representantes se están rebelando abiertamente contra Estados Unidos. Y aunque ahora el capital monopolista japonés depende de Estados Unidos, llegará el momento en que se sacudirá del yugo norteamericano. (...) Obviamente, esto, de ninguna manera, significa que estoy a favor de la repetición de una agresión del imperialismo japonés. Sin embargo, no creo que el capital monopolista japonés permita que Estados Unidos lo tenga agarrado por el cuello para siempre. ¿No sería mejor para Japón ser completamente independiente, establecer relaciones y entrar en cooperación con las fuerzas que luchan por la independencia nacional en Asia?». (Mao, Entrevista con los socialistas japoneses, 8 de agosto de 1964)

Como vemos el frente antiimperialista a nublado el juicio de Mao Zedong que llega a decir que De Gaulle es que es un luchador frente al imperialismo norteamericano, lo mismo dice de Japón, y cree que si Japón lograra sacudirse de la dominación económica americana apoyaría a los movimientos de liberación nacional en Asia, Mao Zedong como vemos cae en la ilusión de que la Francia imperialista o el Japón imperialista puedan prestar alguna ayuda ya no solo en la lucha contra Estados Unidos –que es normal que como potencias busquen su lugar– sino en la emancipación de los pueblos. En ese documento, donde por cierto Mao Zedong reclama a la Unión Soviética territorios y dice que la Unión Soviética de Stalin ocupo demasiados territorios –en alusión a otros de Europa del Este y Asia–, está la clara evidencia de que en la mente de Mao Zedong dominaba el nacionalismo, y el pragmatismo, pero jamás el marxismo. Añadimos también a la teorización de Mao sobre la teoría de los tres mundos, los extractos de la entrevista de Mao Zedong con el presidente de Zambia, Kenneth Kaunda, realizada en Beijing, el 22 de febrero de 1974, donde empieza a tomar forma teóricamente esta idea de los tres mundos:

«Mao: «¿Quién pertenece al primer mundo?» ¿Kaunda: Creo que debe ser el mundo de los explotadores e imperialistas». Mao: «¿Y el segundo mundo?» Kaunda: «Los que se hicieron revisionistas». Mao: «A mi juicio, los Estados Unidos y la Unión Soviética constituyen el primer mundo; fuerzas intermedias como Japón, Europa, Australia y Canadá, integran el segundo mundo; y nosotros formamos parte del tercer mundo». Kaunda: «Estoy de acuerdo con su análisis, señor Presidente». (...) Mao: «Toda Asia, excepto Japón, pertenece al tercer mundo; África entera pertenece también a éste, e igualmente América Latina». (Mao Zedong, Extractos de la entrevista de Mao Zedong con el presidente de Zambia, Kenneth Kaunda, realizada en Beijing, el 22 de febrero de 1974)

Comparemos esa declaración de Mao Zedong con el discurso clavado de Deng Xiaping en la ONU el 10 de abril 1974:

«A juzgar por los cambios en las relaciones internacionales, el mundo de hoy en realidad se compone de tres partes, tres o mundos, que son a la vez interconectadas y en contradicción entre sí. Los Estados Unidos y la Unión Soviética constituyen el primer mundo. Los países en desarrollo de Asia, África, América Latina y otras regiones constituyen el Tercer Mundo. Los países desarrollados entre los dos componen el Mundial». (Discurso de Deng Xiaoping en la ONU, 10 de abril de 1974)

Si fuera cierto lo que muchos sentimentalistas ponen como última defensa de Mao: que éste no invento dicha teoría, lo más normal hubiera sido que Deng Xiaoping no hubiera pronunciado ese discurso en vida de Mao, y mucho menos sin que Mao no le corrigiera cuando de nuevo fue purgado poco antes de su muerte, pero eso no sucedió porque efectivamente Mao y toda la cúpula del Partido Comunista de China aceptaban dichas teorizaciones, de hecho fue Mao Zedong quién eligió a Deng Xiaoping para dar ese discurso. Contestando a Jiang Qing  que estaba en desacuerdo, dijo en una carta:

«La elección de Deng Xiaoping es mi idea, lo mejor es que tú no se te opongas». (Mao Zedong, Carta a Jiang Qing, 27 de marzo de 1974)

La «teoría de los tres mundos» también serían utilizadas a la muerte de Mao Zedong. Pero por si alguien dudaba si los ultrarevisionistas de Hua Kuo-feng y Deng Xiaoping no utilizarían los «aportes» y «desarrollos» –y en especial, los análisis internacionales– que Mao Zedong les dejaría como guía para orientarse internacionalmente, aportaremos más pruebas que confirman como se valieron del «Pensamiento Mao Zedong» para realizar sus planes revisionistas a escala internacional sin ningún remordimiento: 

«El presidente Mao planteó la teoría de la diferenciación de los tres mundos en un momento en que las dos superpotencias, la Unión Soviética y los Estados Unidos, se enfrascaban en una lucha feroz por la hegemonía mundial y se preparaban activamente para una nueva guerra. Esta teoría proporciona al proletariado internacional, a los países socialistas y a las naciones oprimidas una poderosa arma ideológica para forjar la unidad y construir el más amplio frente unido contralas dos potencias hegemónicas y sus políticas de guerra y para impulsar la revolución mundial. (…) La teoría del presidente Mao sobre los tres mundos, síntesis científica de la realidad objetiva de la actual lucha de clases a escala mundial, es continuación, defensa y desarrollo de las tesis fundamentales del marxismo-leninismo». (La teoría del Presidente Mao sobre los tres mundos constituye una gran contribución al marxismo-leninismo, Renmin Ribao, 1 de noviembre de 1977)

Recomendamos igualmente el artículo: «Reflexiones sobre el maoísmo» escrito en el año 2000, de la página marxista-leninista francesa en honor a Henri Barbusse, allí se realizó un excelente análisis que ayudar a esclarecer este hecho. Algunas organizaciones se esfuerzan desesperadamente a la idea de que Mao Zedong no es el creador de esta teoría. Hay revisionistas maoístas que critican esta teoría, en estos casos la crítica de los tres mundos va acompañada de actos de fe maoístas para no denunciar al propio Mao Zedong como creador de la teoría. Sobre todo ya que «olvidan» que bajo otros nombres bajo el mismo enfoque ha sido desarrollada la teoría a lo largo de muchas décadas como hemos comentado. Con un análisis basado más en la geografía o en el nivel de desarrollo de los países en vez del carácter de clase de los sistemas sociales, Mao Zedong llega rápidamente a proponer alianzas contra natura. Esto llevó al gobierno chino a apoyar dictaduras reaccionarias en los países del llamado «tercer mundo» bajo el pretexto de que se llevaba una política de «independencia de las grandes potencias». En los países del «segundo mundo», el gobierno chino ha venido apoyando la construcción de la Europa imperialista bajo el mismo pretexto. Su concepto de «superpotencia» es completamente revisionista. Esto lleva inevitablemente a la conclusión de que las contradicciones de clase dentro de los países del «segundo mundo» y «tercer mundo» son secundarias a la necesaria oposición a «superpotencia». También conduce a la conclusión de que las contradicciones entre el del «segundo mundo» y «tercer mundo» son secundarias por las mismas razones».

Vincent Gouysse
Comprender las divergencias sino-albanesas, 2004

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