«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 22 de enero de 2014

Sobre la «dictadura revolucionaria del proletariado»


«El «marxista» Kautsky [1] ha dicho un absurdo monstruoso y una falsedad, porque «se ha olvidado» de la lucha de las clases… (...) La dictadura revolucionaria del proletariado [2] es un poder conquistado y mantenido mediante la violencia ejercida por el proletariado sobre la burguesía, un poder no coartado por ley alguna. (…) Cuando Kautsky «interpreta» el concepto de «dictadura revolucionaria del proletariado» de tal modo que desaparece la violencia revolucionaria por parte de la clase oprimida, contra los opresores, bate el récord mundial de desvirtuación liberal de Marx. (…) No puede haber igualdad real, efectiva, mientras no se haya hecho totalmente imposible la explotación de una clase por otra. (…) Lo que es un rasgo indispensable, una condición imprescindible de la dictadura [3], es el requisito de reprimir por la fuerza a los explotadores como clase». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La revolución proletaria y el renegado Kautsky, 1918)

Notas de Bitácora

[1] Con él todos los revisionistas viejos y «nuevos», contrarrevolucionarios al fin, que envilecen al marxismo-leninismo con sus predicas de unidad entre clases con intereses enfrentados, entre explotados y explotadores. Toda teoría que se encamina a pregonar «unidad» entre clases antagónicas es esencialmente antimarxista-leninista, antisocialista, anticomunista y contrarrevolucionaria.

[2] Es la agudización de la «lucha de clases» a su máxima expresión, mediante la misma el proletariado —que tiene en sus manos el poder del Estado— combate a la burguesía, destruyéndola «objetivamente» —sigue existiendo como clase «subjetiva» y reproduciéndose en base a los reductos culturales capitalistas, sobre todo entre las capas de la intelectualidad y la burocracia; también el campesinado que no se ha proletarizado es una fuente de reproducción burguesa— al expropiar sus medios de producción, con lo que se le hará imposible explotar al proletariado. La dictadura revolucionaria del proletariado, que es el antagónico de la dictadura de la burguesía, es el tipo de Estado que permitirá la construcción del socialismo y del comunismo, sin ella sencillamente no puede haber socialismo y por extensión comunismo.

[3] Se refiere al dictadura del proletariado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»