«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 17 de enero de 2014

¿La revolución en repliegue?

Cada vez son más las voces que se suman a la crítica y autocrítica —tibia crítica pero al menos ya empieza a traspasar las barreras hasta ahora infranqueables de la censura interna de las organizaciones multiclasista en el poder. En parte debido al sentimentalismo militante que empequeñece la crítica que debe de hacerse desde la objetividad científica de la dialéctica materialista— a eso que llaman «socialismo del siglo XXI». Sobre ese socialismo reiteramos su imposibilidad elemental de conducir al socialismo por sus «propias», y no tan propias, contradicciones ideológicas que desde este espacio analizamos en el documento «El revisionismo del socialismo del siglo XXI».

Vale expresar que Chávez fue y destacó como una figura nacionalista, pero desde el punto de vista de la teoría del socialismo científico era un «revisionista», y en la práctica nunca mostró ser más que un reformista.

El documento:


No es necesario ser un oráculo para percibir las grandes y definitivas dificultades que atraviesa la Revolución. Por sobre los malabarismos matemáticos, los pactos en las cumbres, por sobre cegueras y sorderas, la realidad emerge impertérrita, rebelde a los deseos de los humanos.

Se puede resumir la condición de la Revolución con esta reflexión: tanto dinero repartido y, a pesar de las Misiones, de las recompensas materiales, a pesar de todo, no nos acercamos al Socialismo, la Tierra Prometida no aparece en el horizonte, al contrario, nos alejamos de la esperanza.

La clase media, tan adulada por nosotros, no se mueve de su odio, lo intensifica, parece que crece abonada por nuestras buenas intenciones. Los humildes, los que debían ser pilares del cambio, transfunden a las filas fascistas, y cada día su apoyo es más precario y su individualismo más marcado.

Pero lo que es peor, hemos perdido la iniciativa política, bajado el objetivo, nos guía el permanecer, no el construir ni el avanzar hacia el Socialismo. Si ganamos por un pelín nos alegramos, no importa que para la causa socialista se pierdan millones. Por permanecer en el gobierno nos desdibujamos, nos desteñimos a tal punto que el rojo se transforma en azul y el discurso de estridencia socialista ya no se sostiene en una realidad capitalista. No tenemos iniciativa más allá de las contorsiones tácticas, del día a día, porque no sabemos hacia dónde vamos, vendimos la estrategia al diablo.

Nos quedamos sin enemigo, sin rumbo, todos podemos cantar el Himno acompañando al Comandante, incluso Ledezma y Cocciola. Los oligarcas, agentes del imperio, son buenos para el coro. ¿Cómo han cambiado los tiempos? En horas se transformaron de ladrones vende patria, en contertulios de palacio. Una Revolución sin enemigos creíbles, aplaudida por todas las clases y los partidos que a estas clases representan, será en el mejor de los casos un remedo, un sarcasmo, una opereta, pero no una Revolución. Ésta se mide por la magnitud de sus enemigos.

Ahora tenemos una masa confundida, con organizaciones castradas, incapaces de defenderse y defender al Socialismo, y a unos voceros de la Revolución que chapoteando en su ignorancia no saben defender al Socialismo. Repiten los valores y los argumentos de la democracia burguesa, se preparan para flotar en ella.

Estamos en pleno reacomodo de la sociedad, son días de turbulencia: el capitalismo rentista, agotado en su ciclo de proveedor abundante, reclama una dictadura para monitorear la restauración. Los diferentes sectores de la derecha, a ambos lados de la talanquera, pugnan por permanecer, por servir a la nueva situación, inflan sus salvavidas aun dentro del avión. Los revolucionarios pugnan por no perder el rumbo trazado por el Comandante, porque su sueño no termine en retórica.

Son días de tomar posición, de decisiones que nos marcarán toda la vida, después de estos días todo cambiará, y las decisiones individuales y de los pueblos sellarán el resto de los tiempos.

¡Viva Chávez y su legado original: el Socialismo!


Antonio Aponte
Venezuela Bolivariana
La Haine

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»