«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Sobre la consulta por el derecho a decidir en Catalunya

En la cuestión de la opción soberanista de Catalunya hay que consideras muchos y variados elementos que hacen de la misma algo muy complejo; así pues, estas son algunas de nuestras consideraciones:

1. Se trata de la lucha de dos formas de nacionalismo, ambos expresiones del nacionalismo burgués. O lo que es lo mismo, se debe a contradicciones no antagónicas; obsérvese que mientras mantienen diferencias sobre la idea de una Catalunya independendiente, mantienen una estrecha colaboración en el vaciamiento de contenido de los derechos laborales, sociales, políticos, etc.

2. La intención soberanista liderada por CIU extrema derecha nacionalista catalananace en un momento de crisis económica en que la burguesía-oligarquía catalana asume que ya no tienen nada que capitalizar de su pertenencia al Estado español, así asume que ha de incorporarse al capitalismo global desde su propia independencia. Obsérvese que cuenta con el apoyo de la «izquierda» institucional e incluso de organizaciones de base afines.

3. El nacionalismo español por el contrario, es más básico, este observa el conjunto social desde el «axioma» franquista de la integridad territorial que tan bien le ha venido para mantener alienadas a buena parte de las masas y de paso sus intereses de clase y el poder.

4. En ambos casos se apela al amarillismo político para manipular la conciencia colectiva, e incluso se hace una lectura interesada y sesgada de la historia, por ejemplo el simbolismo de la «guerra monárquica de sucesión» del siglo XVIII cuyo resultado a favor de los Borbones instala a dicha dinastia en el trono español hasta nuestros días se toma como un símbolo soberanista y hasta republicano. De igual modo la persecución desarrollada por el régimen franquista hacia la nación catalana, luego dirigida por los actores posteriores al nacionalcatolicismo en los que tomó parte CIU, la condicionalidad cultural a que dio lugar esa práctica también son hechos incontestables.

5. No queremos decir que Catalunya no tenga derecho a presentar una opción soberanista, sino que la opción soberanista como se plantea carece de bases histórico-científicas; incluso, una nación, con todas sus características nacionales, no significa o justifica por si la existencia de un Estado nacional. Salvo claro, el Estado sionista, y ya sabemos que supuso su construcción.

6. La opción soberanista catalana carece absolutamente de importancia para las masas obreras si es para construir un Estado burgués exactamente igual al español. Recuérdese que la oligarquía-burguesía catalana se ha mostrado idénticamente represora y ha usado los mismos métodos fascistas que la que dirige el Estado Español, e incluso es directamente responsable de la crisis económica estructural que sufre Catalunya.

7. Hay otro elemento que no se considera: la histórica relación de Catalunya como parte de la Corona de Aragón y luego de la de España, ha supuesto el establecimiento de una serie de relaciones sociales profundas, cuya ruptura tendrá consecuencias socio-antropológicas al exterior y al interior de Catalunya, y que no están siendo estimadas en su conjunto o que se esconden para que sobresalgan otros interés más suculentos, en el caso de la burguesía la obtención de superganancias en muchos campos «sin la tutela española».

8. La izquierda nos referimos a la que se pretende marxista carece de un proyecto distinto al burgués, y si lo tiene a este momento desconocido, no tienen ninguna dimensión social, es decir, esa izquierda trabaja directamente para hacer realidad las pretensiones soberanistas de la burguesía y no las del proletariado.

9. En este asunto, como en todos, la inmigración ha sido colocado completamente al margen e incluso cuando es tomada en cuenta, es manipulada por ambos bandos con lo citado anteriormente.

Respondemos a este vació ideológico y a la nula perspectivas de clase por los partidos actuales sobre la cuestion, con esta cita del marxista-leninista catalán Joan Comonera:

«La separación por la separación es una idea reaccionaria, ya que en nuestro caso concreto, Cataluña, constituyéndose en un Estado independiente, saldría de una órbita de explotación nacional para caer dentro de otra igual o peor. (…) La separación por la separación no resuelve el problema nacional, porqué la continuidad del imperialismo comporta la opresión nacional, progresiva, incluso de aquellas naciones que un día fueron independientes y soberanas». (Joan Comorera, Carta abierta  a Reyes Bertal, 1948)

El documento:


De nuevo, como venimos señalando, el debate en torno a las premisas nacionalistas de la burguesía se impone tanto en Cataluña como en el resto del Estado español, siguiendo el guión marcado por la clase dominante. De nuevo, la terrible situación de millones de trabajadores, jóvenes, pensionistas o autónomos agredidos sin pausa por el capitalismo monopolista, es enterrada bajo la mascarada “patriótica” de unos y otros sectores burgueses, ya sea a base de procesos “hacia la independencia”, ya sea a base de proclamas entorno a la “indivisible unidad de la nación”. Se precisa que la ofensiva clasista desatada por la oligarquía financiera y ejecutada por sus lacayos políticos –Rajoy y Mas a la cabeza-, sea silenciada, se precisa que el régimen capitalista que nos explota, empobrece y reprime cotidianamente no sea “noticia”. Se precisa que el estéril y alienante debate se centre en la superficie, en las meras formas: Cataluña o España, Estado propio o unidad indivisible, autonomismo o federalismo, monarquía o república.

Así pues, el pasado miércoles 11 de diciembre vivimos un nuevo capítulo en este serial nacionalista dirigido por las fuerzas burguesas y oportunistas, sostenedoras de este régimen capitalista en su fase putrefacta. Tras dos días de “negociación”, sectores de la burguesía y la pequeña burguesía en Cataluña, gestores políticos de esta Generalitat antiobrera y antipopular (CiU y ERC), así como sus pares oportunistas (ICV y las CUP), hacían pública la fecha y contenido de lo que denominan “consulta por el derecho a decidir”. Será el 9 de noviembre de 2014. A fin de llegar a un consenso entre formaciones tan aparentemente diversas, la pregunta estará impregnada por grandes dosis de metafísica, estructurada en dos partes para que los catalanes no nos equivoquemos a la hora de “votar”. La primera parte dice así: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado?”. Con este primer filtro se contenta a los sectores federalistas y confederales de Convergéncia, Unió, e ICV. Seguidamente y sólo en caso de que se responda afirmativamente, se plantea la segunda parte: “¿Quiere que este Estado sea independiente?”. Segunda cuestión que permite que los sectores independentistas del “pacto”, incluyendo las CUP y las plataformas interclasistas financiadas por el Gobierno de la Generalitat como ANC u OC, queden satisfechos.


He aquí toda la esencia democrática a la que nos quieren someter los alumnos aventajados de la troika, los que no nos dejan ni siquiera votar si queremos o no una reforma laboral esclavista, los que aprueban vía rápida la prioridad en el pago a la banca usurera sobre las necesidades del pueblo, los que mantienen a cerca de 1 millón de desempleados y centenares de miles de pobres en Cataluña.

Una pregunta “doble” que como no podía ser de otra forma, prescinde por completo de la existencia de clases sociales en un régimen capitalista, que obvia la caracterización de cualquier Estado como órgano de opresión de una clase dominante sobre otra dominada. Una pregunta que, bajo el contexto de una nueva crisis de sobreproducción capitalista, deja intactas las relaciones de producción basadas en la propiedad privada de los medios de producción y el trabajo asalariado, causa de la miseria de millones de trabajadores. La segunda parte de la consulta, dentro del contexto de la UE, simplemente es un ejercicio de cinismo sin límite.

Sería necesario que los señores Mas y Junqueras, y quizá aún con mayor razón los señores Herrera y Fernández, tan entusiasmados por hacernos votar, nos plantearan la formulación de la consulta de una forma más clara. Quizá algo similar a; “¿Quiere que Cataluña sea otro Estado capitalista y burgués dentro del marco de la UE?”. Incluso se podría añadir una segunda parte en caso afirmativo; “¿Quiere que este Estado independiente se parezca a Israel (CiU), Kosovo (ERC) o Estonia (CUP)?”.

Evidentemente la simple formulación de esta “consulta” que nos deja elegir entre un Estado capitalista español o un Estado capitalista catalán, ha encontrado la automática y previsible respuesta de la “democrática” burguesía española. Así el señor Rajoy, ya ha dejado claro que esta pregunta, por más metafísica que sea, “no se hará”. Blandiendo el espantajo de la Constitución del 78, y a modo de pequeño caudillo nacional-católico, ha asegurado que “la soberanía del pueblo español no es negociable”. Este lacayo de la oligarquía, sin complejos, aún hoy tiene la poca vergüenza de hablar de “soberanía del pueblo”, mientras mantiene al Estado español al servicio del capital monopolista, la UE, el BCE y el FMI, desde donde les dictan las políticas económicas, y a su ejército encuadrado en las estructuras imperialistas de la OTAN. Por si no fuera suficiente, la cohorte de pequeñoburgueses y burgueses de raíz anticatalana (PPC o C´s), así como la devastada burguesía socialdemócrata han salido raudos y veloces a defender los principios inmutables heredados del régimen fascista; la “indisoluble unidad de la nación española, patria indivisible de todos los españoles”.

Es en este bochornoso espectáculo dónde vemos en todo su esplendor el fraude al que nos llevan unos y otros sectores de la clase dominante; unos hablando de “derechos a decidir e independencias” que acaban y comienzan en el actual régimen capitalista bajo la bota de la UE, otros hablando de “soberanía del pueblo” mientras ejecutan las órdenes del IBEX-35 y la troika. Y mientras juegan a las banderas, las consultas y la constitución, los trabajadores seguimos sin soberanía, sin independencia, y sin nada qué decidir. Sometidos, explotados, alienados y derrotados en todos los frentes.

Bajo todo este estruendo monopolizado por el nacionalismo, se esconde una nueva pugna interburguesa entre sectores de la oligarquía financiera, que instrumentalizan los sentimientos nacionales de los pueblos a fin de conseguir mayores cuotas de mercado y posicionarse en mejores condiciones en el mercado internacional. Resulta tan ilusorio pensar que el Gobierno de la Generalitat quiera y pueda frenar la ofensiva frente a la clase obrera y clases populares catalanas con un hipotético “Estado propio”, como que el Estado imperialista español acepte el derecho a la autodeterminación de Cataluña, cuando ni siquiera puede tolerar este fraude mal llamado “consulta por el derecho a decidir”.

Como decía Lenin cuando le preguntaban por la libertad, “bajo la libertad de trabajo se ha esclavizado a los trabajadores, bajo la libertad de empresa se han hecho las guerras más rapaces, ¿libertad para qué?, ¿libertad para quién?”. Cabría decir al señor Mas; ¿Independencia para quién y para qué?, cabría decir al señor Rajoy; ¿Unidad para quién y para qué? A nosotros, como comunistas y proletarios catalanes, sólo nos interesa la unidad indestructible con nuestros hermanos de clase y la independencia absoluta de la burguesía apátrida y parasitaria, que ni es española, ni catalana, ni vasca o gallega.

El PCOC hace un llamamiento a la clase obrera y clases populares, tanto en Cataluña como en el resto del Estado, a que no se dejen llevar por la asfixiante propaganda nacionalista proveniente de las cloacas burguesas. Este nuevo movimiento en forma de consulta, juntamente a la histérica reacción neofranquista del Gobierno español, sólo puede conducir a dos escenarios intolerables para el pueblo trabajador: bien que se negocie la consulta con el Gobierno español y se convierta ésta en un fin en sí misma, bien que se prohíba y se celebren unas hipotéticas elecciones plebiscitarias en 2016. En cualquiera de las dos opciones, el derecho a la autodeterminación se habrá convertido en un fraude, y mientras tanto la burguesía seguirá intensificando su ofensiva, apretando aún con mayor fuerza los grilletes sobre millones de trabajadores, desempleados, jóvenes, jubilados y autónomos tanto en España como en Cataluña.

El PCOC refuerza su posicionamiento proletario e internacionalista, afirmando que no hay ni puede haber más salida para superar este régimen capitalista – para romper de raíz la ideología dominante burguesa y nacionalista desplegada por los parásitos explotadores y apátridas, para hacer efectivo el derecho inalienable a la autodeterminación en pie de igualdad – que organizar el poder popular desde nuestros centros de trabajo, desde nuestros barrios, universidades, institutos. El derecho a la autodeterminación de Cataluña –a su separación política-, en plena etapa imperialista, sólo podrá ser una realidad práctica cuando se ligue indisolublemente a la conquista del socialismo, a la victoria de las fuerzas proletarias y populares de las diferentes naciones del Estado. Sólo la fraterna unidad de acción entre el proletariado catalán y el del resto de nacionalidades, podrá liquidar por siempre más al Estado burgués, liberando social y nacionalmente a millones de trabajadores.

El PCOC hace una llamamiento al proletariado español a fin que, bajo el contexto de esta nueva pugna interburguesa en plena crisis capitalista, defienda sin condiciones y con contundencia el inalienable derecho de todas las naciones a la autodeterminación. Asimismo, alienta a los trabajadores catalanes a fundir sus luchas con las del conjunto del proletariado del Estado, uniéndolas en un solo puño, levantando las sólidas estructuras del Frente Único del Pueblo. Los capitalistas nos quieren divididos y enfrentados, nosotros afirmamos con rotundidad que sin unidad, organización y solidaridad de clase, será imposible abatir a nuestro enemigo común; el capitalismo monopolista y su Estado represor, férreamente asentado en el bloque imperialista de la Unión Europea. Para alcanzar una España libre y una Cataluña libre, es indispensable organizar la revolución, construyendo los pilares maestros del socialismo bajo la dirección de un proletariado plenamente consciente de su papel histórico como sujeto revolucionario.


¡Por la construcción del Frente Único del Pueblo!

¡Viva el internacionalismo proletario!

¡Socialismo o barbarie!


P.C.O.C.

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