«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 6 de diciembre de 2013

Aldo Díaz destaca significado de CELAC para AL

El documento a continuación merece ser diseccionado al tratarse de las afirmaciones de un historiador, pues entendemos que muchos de su contenido es erróneo; así, les ofrecemos algunas anotaciones previas que han de ser consideradas para su lectura:

1. La unidad regional no se logra ni se logrará a instancias institucionales, pues en ella –la CELAC convergen múltiples expresiones del poder, y aunque en su conjunto son emanaciones de la dictadura de la burguesía, salvo Cuba, presentan contradicciones no antagónicas que muestran ser un obstáculo considerable. Obsérvese que buena parte de estos gobiernos se encuentra directamente bajo la influencia del imperialismo estadounidense, lo que en la práctica significa que la administración de los Estados Unidos tiene una influencia directa; en ese sentido se ha de considerar que otros Estado pretendiendo independencia económica de los Estados Unidos se han visto empujados a ponerse bajo la órbita del imperialismo chino o ruso.

2. Varios de los Estado miembros de la CELAC han cedido territorio para ser utilizados como bases militares estadounidenses en la región; incluso muchos de los mismos forman parte de la «Alianza del Pacífico». Esto nos muestra que en realidad no hay objetivos comunes, sino que simplemente se trata de un club de gobernantes con intereses dispares. Por otro lado, Brasil está interesado en una alianza militar regional pero para salvaguardar sus propios interese protoimperialistas.

3. Sobre la cohesión que refiere del territorio latinoamericano es preciso un apunte histórico, pues lo que manifiesta al respecto es erróneo: los pueblos originarios tenían territorios más o menos delimitados dependiendo del grado de desarrollo de los mismo que podríamos considerar barreras nacionales, el Tahuantinsuyo o el Anáhuac son ejemplo concretos; incluso al interior de los territorios, por ejemplo en la región de Mesoamérica en el Anáhuac había subdivisiones muy aproximadas a territorios subordinados a «ciudades estados». Cuando se dio la colonización, esta rompió por la violencia ese mosaico más o menos «pacífico» -en realidad la relación entre pueblos no era exactamente pacífica sino que había una actividad «militar» menor por el infradesarrollo de la técnica bélica, además de la mayor disponibilidad de recursos-, y se encaminó a homogeneizarlo, transculturizarlo, para poder mantener el control de los pueblos sometidos; para lograrlo y dado lo extenso del territorio la corona española se apoyó en la subdivisión de la región en áreas administrativas que luego sirvieron de base para las fronteras que hoy dividen la región. Claro que esto no quiere decir que no debamos trabajar por la unidad regional unidad desde el socialismo, pero viendo en perspectiva esa unidad nunca ha existido, y de hecho lo más parecido a una unidad objetiva fue el trágico periodo colonial que costó 90 millones de vidas.

3. Al respecto de Bolívar, su pensamiento político merece ser atendido, nos ocuparemos en el futuro próximo.

El documento:


Por María Julia Mayoral

Más de 200 años de lucha están sintetizados en la joven Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como expresión institucional de la unidad regional, estima el exdiplomático e historiador nicaragüense Aldo Díaz Lacayo.

"Lo afirmo con pleno conocimiento de que nada se nos ha dado fácil, hemos tenido que salir a conquistar nuestros derechos", respondió a Prensa Latina en el contexto del segundo aniversario de la cumbre fundacional del bloque.

A juicio del investigador, la CELAC rescata la cohesión original de América Latina que nació como una sola; "ni a los conquistadores españoles ni a los pobladores originarios se les ocurrió pensar que esta sería una región fragmentada", acotó.

Esas raíces consustanciales a la identidad es lo que estamos tratando de reivindicar e institucionalizar en el transcurso de un extenso y conflictivo proceso histórico, bajo el concepto de Nuestra América, sentenció.

En precursores de la emancipación americana como Francisco de Miranda (Caracas, 28 de marzo de 1750 - San Fernando, Cádiz, 14 de julio de 1816), encontramos las primeras conceptualizaciones del tema, al defender lo nuestro americano como un conjunto inseparable, recordó.

A Miranda, agregó, le debemos la difusión de un documento redactado por el jesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán hacia 1791, en el que exhortaba a los criollos hispanoamericanos a conseguir su independencia de España.

Aquel texto -la "Carta a los españoles americanos"-, podemos considerarlo como la primera llamada pública hecha por un criollo (descendiente de español) en aras de la emancipación, y fue Miranda, en su gesta libertaria por tierras venezolanas, quien dio a conocer el escrito a la población.

Para Díaz Lacayo, el análisis de hechos traza hilos conductores a la hora justipreciar las visiones comunes de Miranda, Simón Bolívar, Augusto César Sandino, José Martí, San Martín y otros tantos hijos de Nuestra América, síntesis y guías de afanes semejantes por lograr la Patria Grande de los pueblos del continente.

Visto el asunto en perspectiva latinoamericanista, han sido las revoluciones en distintos países del continente las impulsoras de la unidad, evaluó el analista, quien distinguió la naturaleza política del actual proceso de concertación e integración con sus manifestaciones económicas y sociales.

No careció Nuestra América a lo largo de siglos de nexos que fijaran mecanismos de integración económica; pero diseñados para la subordinación y la dependencia de potencias extraterritoriales; en ese sentido la CELAC plantea una visión contrapuesta, distinguió.

Al decir del exdiplomático, evidencias históricas señalan incluso la manipulación del ideario de Simón Bolívar en torno a su visión global sobre el continente expuesta en 1826 durante el Congreso Anfictiónico de Panamá.

Hasta sucedió la barbaridad de usar el pensamiento bolivariano para sustentar años más tarde, en 1948, la creación de la Organización de Estados Americanos (OEA), opinó.

La OEA representó una falsificación del pensamiento de Bolívar al sustentar una unidad política regional en función de la dependencia al Norte, expresó.

Difícil ha sido el camino hasta llegar a la CELAC, pero celebramos el reencuentro para la unidad política y la integración económica propias; sin subordinación, con respeto a la soberanía y el necesario equilibrio entre unidad y diversidad de nuestros pueblos, sintetizó.


Radio La Primerísima

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