«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 22 de noviembre de 2013

Sobre la esencia burguesa del revisionismo


«Partiendo de los fundamentos teórico-prácticos, de las contradicciones antagónicas inevitables que surgen entre la «ciencia dialéctica» del marxismo-leninismo y el «idealismo-metafísico» del revisionismo, este último expresión del pensamiento burgués-pequeñoburgués independientemente de que se llame jruschovismo, maoísmo, titoismo, eurocomunismo, socialismo del siglo XXI, socialismo inteligente, etc. Podemos afirmar que los revisionismos guardan en común ya no solo la concesión nepótica-clientelar, oportunista y hasta servil, de los puesto (cargos) del Estado como expresión del poder de la clase —burguesa— que lo tiene en sus manos, sino incluso dentro de la organización que se pretende socialista, revolucionaria; con ello, la dirigencia que ya no pretende el socialismo desactiva toda pretensión emancipadora de los pueblos; sin lugar a duda, cuando eso ocurre, es debido a que el germen burgués que dormía en las filas, especialmente en la dirigencia, se ha desarrollado hasta la hegemonía del poder económico-político. Con frecuencia, la propaganda lo justifica en el supuesto acierto de la conducción de las dirigencias que ha usurpado el poder a la clase obrera y que encuentra un paralelismo repugnante con el concepto de «fe» en la práctica religiosa. En esencia se trata de la explotación de la subjetividad de cada sujeto —idealismo— individualmente hasta llegar al colectivo, alejando de este modo a la militancia y a las masas del pensamiento científico del socialismo y por extensión de la revolución socialista. Compréndase que esto ocurre bajo una densa niebla creada por la fraseología revolucionaria reiterativa, además de la cosificación del pensamiento revolucionario cuyo primer síntoma inequívoco es la nula preparación político-ideológica de la militancia por la organización, el abandono de la lucha de clases, la incorporación de tesis que defienden la propiedad privada de los medios de producción, la unidad entre las clases antagónicas allá donde actúa la organización, la convivencia con «los imperialismo» especialmente en lo concerniente a los campos económicos y políticos». (Nikolái BOLCHEVK; PML(c)N.KBML-1917.MK3; «Encuentro para la Reorganización Internacional del Movimiento Comunista Marxista-Leninista», «La Izquierda Latinoamericana y su Desempeño Revisionista»; 2013)

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