«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 24 de noviembre de 2013

El PCCh, la Komintern y Iósif Stalin

En este documento que iremos dejando para vuestro análisis se hace una disección teórico-práctica de las diferencias existentes entre el marxismo-leninismo y el revisionismo maoísta. En primera parte se observará que las diferencias no son solo de principios sino que siempre existieron en todos los campos desde etapas muy tempranas, de hecho Mao siempre se mostró contrario a las leyes generales de la construcción del socialismo, es el caso de la explícita negación de la necesidad de la vanguardia proletaria, esto lo llevó a defender la unidad de clases antagónicas en el seno del PCCh más allá de la etapa de liberación nacional, aún cuando la burguesía y pequeña burguesía nacionalista habían mostrado haber agotado sus posibilidades revolucionarias... Este solo hecho es una muestra directa de que el líder 'idealizado' no comprendía el carácter de clase del socialismo. 

Permítasenos citar al acertadísimo camarada Bolchevk:

'(...) Nosotros no somos seguidores del marxismo-leninismo porque tengamos la necesidad de 'creer' sin más, por 'fe', en el materialismo dialéctico; o porque nos digan que esto o aquel pensamiento, análisis es una conclusión correcta de Marx, Engels, Lenin, Stalin, etc. Nosotros formamos parte de las fuerzas comunistas porque a través de la ciencia dialéctica hemos concluido en la veracidad científica de la teoría -también de su práctica- que nos proporcionaron los grandes pensadores; cualquiera que no haya comprendido, o que sencillamente se haya dedicado a 'creer' en nuestra ciencia, es susceptible de pasar a engrosar las filas de las fuerzas contrarrevolucionarias. He ahí la inmensa importancia de la necesaria formación político-ideológica del proletariado organizado (...)' 


El documento:



El XXº Congreso del PCUS ha construido el mito de que Mao y el PCCh abogaban por la aplicación teórica y práctica de Iósif Stalin. Aunque Mao tomó la defensa de Stalin contra Jruschov, lo hizo de una manera muy extraña. De hecho, si Mao se opuso a Jruschov, critica de éste sobre todo la "forma" del ataque contra Stalin. Ya que como veremos en el fondo concuerda en numerosos temas con Jruschov. En las posiciones de la Komintern (Internacional Comunista) sobre China o sobre la construcción del socialismo en la Unión Soviética, Mao lanza muchas calumnias burguesas contra el camarada Stalin sin sonrojarse.


1. Mao y las posiciones de Stalin y la Komintern sobre China


En el folleto Sobre la cuestión de Stalin descrito en 1963, el Partido Comunista Chino (PCCh) escribe:

«Defendemos a Stalin, pero no defendemos sus errores. Hace mucho tiempo que los comunistas chinos tuvieron la experiencia de primera mano de algunos de sus errores. Las líneas erróneas que salieron a la luz en el PCCh a veces eran de «izquierda» y otras de derecha. En cuanto a sus causas internacionales, algunas de ellas salieron a la luz bajo la influencia de ciertos errores de Stalin. A finales de los años 20, los años 30 y principios y mediados de los 40, los marxistas-leninistas chinos, representados por los camaradas Mao Zedong y Liu Shaoqi, se resistieron a la influencia de los errores de Stalin; gradualmente derrotaron a las líneas erróneas del oportunismo de «izquierda» y de derecha, y condujeron, al fin, a la Revolución China a la victoria». [1]

Los años 20, 30 y 40, esto junta indudablemente un gran lapso de tiempo, mucho. De hecho, Mao considera que la komintern y Stalin se equivocaron durante la duración completa de la revolución china. Los marxistas-leninistas estuvieron enfrascados de tal modo en la vil traición de Jruschov que no pararon a observar la importancia de este ataque, más sutil, a la obra de la Komintern.


a. Los años 20

La opresión imperialista levanta en China de principios del siglo una rebelión creciente. Las aspiraciones nacionales no dejan de desarrollarse. Sin embargo China carece en aquella época de formas organizativas y de análisis teóricos que permitan a esta rebelión transformarse en movimiento revolucionario. La victoria de la Revolución de Octubre en Rusia tendrá una influencia decisiva en el fermento revolucionario. En primer lugar, se acelera la transformación del Kuomintang que pasa de organización conspiratoria a un movimiento de liberación nacional. Las formas de organización del movimiento comunista son adoptadas por el Kuomintang y toma la dirección de las aspiraciones antiimperialistas. En segundo lugar, muchos de los miembros del Kuomintang se sienten atraídos por el comunismo por el eco de la Revolución Rusa. Sin embargo llega a ese punto y no siempre se supo percibir la diferencia entre el nacionalismo radical y el marxismo-leninismo. El Iº Congreso del PCCh incluye muy diferentes ideologías. He aquí cómo la Komintern describe el congreso:

«En julio de 1921, se cogió en Shanghái el primer congreso del Partido Comunista de China. Reúne a trece delegados. Éstos no eran totalmente comunistas. Había entre ellos adeptos del anarquismo, el marxismo legal, el socialismo bíblico y compañeros fortuitos de camino del movimiento comunista». [2]

Durante los años que siguieron, el proletariado de las ciudades compromete luchas de grandes amplitudes. La burguesía nacional y la pequeña burguesía de Kuomintang se radicalizan. El PCCh no dispone sin embargo de un análisis científico de la situación que le permita a él utilizar las potencialidades revolucionarias de la situación. Así en el IIº Congreso del PCCh de julio de 1922 que decide la adhesión a la Komintern, es analizado de la manera siguiente por la Komintern:

«Este plan de acción, así como otras decisiones del Segundo Congreso del Partido Comunista de China, revelan una debilidad del Partido: la falta de participación en la lucha de liberación nacional, la subestimación de la cuestión campesina y la subestimación de la lucha para ganar y dirigir a las masas campesinas nacional e internacional». [3]

Estos aspectos esenciales fueron corregidos gracias a la experta ayuda de la Komintern conforme a su misión y conforme a sus estatutos, la Komintern estudia la cuestión china y propone un cambio radical de análisis y de estrategia. Una decisión especial del Comité Ejecutivo de la Komintern para la fecha del 12 de enero de 1923 es tomada. Declara:

«En China, el agrupamiento único nacional revolucionario importante es el partido de Kuomintang, que se apoya en parte en la burguesía liberal democrática y la pequeña burguesía y, en parte, sobre los intelectuales y los obreros. Visto que el movimiento obrero independiente es todavía débil en el país, y visto que el problema cardinal, para China, es la revolución nacional contra los imperialistas y sus agentes feudales en el interior; visto en este fin la clase obrera, directamente interesada por la solución de este problema nacional-revolucionario, no se diferenciada todavía bastante como fuerza especial completamente independiente, el C. E. de la Komintern considera necesario coordinar la acción del partido de Kuomintang y del joven Partido Comunista Chino. (...). Se debe sustentar al Kuomintang en todas las campañas que lleve sobre el frente nacional-revolucionaria con el fin de que este partido lleve una política objetivamente justa, el Partido Comunista chino sin embargo no debe fusionarse con este partido y no debe, en el curso de estas campañas, replegar su propia bandera». [4]

El análisis de la Komintern fue adoptado por el IIIº Congreso del PCCh del 7 de febrero de 1923 encontrando sin embargo oposiciones de «izquierda» y de derecha. La oposición de «izquierda» negaba la adhesión en el Kuomintang mientras que la derecha concebía esta adhesión como el fin del trabajo independiente del Partido. Esta nueva línea política permitió al PCCh desarrollarse e implantarse tanto en el seno del movimiento antiimperialista como en el seno de la clase obrera. Sin embargo, el tercer congreso no tuvo en cuenta otro aspecto de la directiva del C. E. de la Komintern:

«Además, el tercer congreso adoptó el nuevo programa del Partido, que se distinguía ventajosamente de programas precedentes en lo que detallaba más las reivindicaciones que apuntaban a la liquidación de la dominación imperialista y la abolición del avasallamiento feudal y militarista. Pero este programa, lo mismo que los programas precedentes, no tenían en cuenta de ninguna manera reivindicaciones fundamentales de las masas campesinas. Esta laguna debe ser levantada, ya que la directiva especial del C. E. de la Komintern en el tercer congreso del PCCh insistió con vehemencia en la importancia primordial de una justa solución de la cuestión campesina, e indicaba las palabras fundamentales de orden para la revolución agraria, cuyo principal lema era la «confiscación sin indemnización de tierras a los grandes propietarios de tierras en provecho de los campesinos» (...). Las decisiones del tercer congreso del PCCh no tuvieron en cuenta estas directivas del C. E. de la Komintern». [5]

Las desviaciones oportunistas de derecha y de «izquierda» se expresan entonces en China a la vez sobre la cuestión del frente con el Kuomintang como dijimos más arriba, pero del mismo modo ocurría sobre la cuestión campesina. Para los izquierdistas (entonces dominantes en el PCCh) la cuestión de la acción de los comunistas con destino al campesinado es secundaria, incluso les parecía algo inútil a tratar. Para los derechistas, la acción con destino al campesinado la consideraban como la primera y conducían esta idea mientras intentaban ocultar la merecida y necesaria dirección del proletariado. El PCCh jamás resolvería correctamente la cuestión campesina y no dejaría constantemente de efectuar un movimiento de báscula entre los oportunismos de derecha y de «izquierda».

«El cuarto congreso del PCCh cometió un error fundamental no exponiendo de modo detallado estas reivindicaciones parciales del campesinado y no relacionándolos con la palabra de orden cardinal «la confiscación sin indemnización de la gran hacienda en provecho del campesinado». Este error provenía de un diseño falso de las etapas de la revolución china. Así en las tesis del cuarto congreso sobre el «movimiento nacional-revolucionario», se afirmaba que la etapa del frente único de liberación nacional inmediatamente sería seguida por la etapa de la revolución socialista proletaria. La etapa de la revolución agraria, que debía constituir la continuación de la revolución antiimperialista y consolidarlo, fue pues, saltada». [6]

La fuerte alianza de Sun Yat-sen del Kuomintang y los comunistas, el desarrollo del movimiento obrero en las ciudades, la organización de los campesinos en dichas campañas, las victorias militares de los ejércitos de Kuomintang en las cuales se encontraban numerosos comunistas, etc., acaban en una aceleración del proceso revolucionario. He aquí cómo la Komintern analiza este período:

«La revolución en China y varias insurrecciones en las colonias se convirtió en el mayor factor que socava la estabilización temporal del capitalismo. La huelga general del 30 de mayo de 1925 en Shanghái, la heroica lucha del proletariado en Hong Kong y Cantón en 1925 y 1926, la Expedición al Norte del ejército cantones y la ocupación por el mismo de la parte del sur y centro de China hasta el valle Yangtzé (invierno 1926-1927) llamó la atención del mundo». [7]

El desarrollo de las luchas de masas y el fortalecimiento de los comunistas en el seno del movimiento de liberación nacional asustaron a la burguesía nacional y echaron a esta en brazos del campo de la contrarrevolución. El golpe de Estado contrarrevolucionario de Chang Kai-shek del 11 y 12 de abril de 1927 marca el paso de la burguesía nacional a la contrarrevolución. La represión contra los obreros y los comunistas fue sangrienta. La revolución cambió así de etapa. Las divergencias con la Komintern de las que habla Mao para finales de la década 20 conciernen a estos acontecimientos. Para Mao, estamos ante una «traición de la camarilla reaccionaria del Kuomintang» mientras que para Stalin y la Komintern asistiríamos al paso a una nueva etapa de la revolución caracterizada por el paso de la burguesía nacional a la contrarrevolución. Escuchemos a Stalin y Mao sobre estos mismos eventos:

Stalin: «El golpe de Chang Kai-shek indica que la burguesía nacional ha abandonado la revolución, que ha nacido un centro de la contrarrevolución nacional y se ha cerrado el trato de los kuomintanistas de derecha con el imperialismo, contra la revolución china». [8]

Mao: «Esta revolución acabó en derrota porque en 1927 la camarilla de reaccionarios del Kuomintang, que era entonces nuestro aliado, traicionó la revolución; porque por entonces las fuerzas combinadas por los imperialistas y la camarilla reaccionaria del Kuomintang entonces eran demasiado poderosas». [9]

La divergencia no es secundaria, se refiere al análisis de clase de la revolución china. Para Stalin, la burguesía nacional agotó sus potencialidades revolucionarias y se sitúa en lo sucesivo en el campo de la contrarrevolución. Para Mao, tenemos la traición de una «camarilla reaccionaria». Para Mao, estamos en presencia de una derrota mientras que para Stalin, estamos en presencia de una progresión del proceso revolucionario. De hecho, Mao considera que la burguesía nacional no traicionó el proceso. Analiza el período como que está constituido sólo por una sola etapa, la de la «nueva democracia». El análisis de clase es reemplazado por una explicación en términos de «camarilla traidora». La explicación de la situación a partir de los intereses de las clases sociales en presencia es reemplazada por una explicación en términos «morales». La burguesía nacional no es analizada como una clase social inestable y estratégicamente «traidora» a la revolución nacional antiimperialista.

En la misma época (a principios de 1927), Mao redacta el conocido: «Informe sobre una investigación del movimiento campesino en Junan» [10]. Allí desarrolla un análisis que hace a los campesinos pobres la clase dirigente de la revolución. Mao visiblemente estaba impresionado por una «revolución rural de una amplitud todavía desconocida». Considera que este movimiento de rebelión debe hacerse el eje estratégico central de «el campo debe cercar a las ciudades». Proponía así abandonar las ciudades y al proletariado para concentrar todas las fuerzas sólo en el movimiento campesino.

La divergencia con la Komintern y Stalin se concentra también en la importancia de la cuestión campesina. Tenemos como anteriormente hemos citado las numerosas críticas de la Komintern al PCCh en lo que se refiere a la subestimación de la cuestión campesina. Para combatir esta deriva izquierdista, Mao zozobra en una idealización del movimiento campesino que olvida al paso una de las bases del marxismo: la dirección por el proletariado, hasta siendo débil numéricamente, en la alianza entre obreros y campesinos.

La Komintern por entonces criticó severamente el informe de Mao y éste fue excluido del Buró Político del PCCh. Volverá a ese puesto sólo en 1935. He aquí cómo el maoísta Jean Baby asocia las calumnias contra Stalin (repitiendo los ataques de los trotskistas) y toca la presentación de este informe:

«Mao Zedong vanamente había insistido en la necesidad de sostener el movimiento revolucionario de las ciudades por el del campo. Pero para Stalin trataba de no hacer nada que pudiera inquietar a la burguesía de Kuomintang con la que quería costara lo que costara mantener el contacto. Aunque Mao Zedong tuviera la razón completa, fue excluido del Buró Político. Las directivas dadas por Stalin habían costado la vida a los cuatro quintos de comunistas (...) Mao Zedong había redactado, a principios de 1927 un «Informe sobre una investigación del movimiento campesino en Junan». Este informe, es, sin contestación posible un modelo de lo que debe ser un análisis marxista de una situación concreta examinada bajo todos sus aspectos. Sin embargo este informe, que es una contribución importante a la ciencia marxista-leninista, fue rechazado por el secretario de la Komintern y más especialmente por Stalin. Este propio informe le valió a Mao Zedong el ser excluido del Buró Político al cual sólo volverá en 1935». [11]

El enfoque de la Komintern y de Mao sobre la cuestión campesina es fundamentalmente contradictorio. Para Stalin, los comunistas debían ir a la vanguardia de la revolución agraria pero el campesinado no podía, por sus características socioeconómicas, ser la clase dirigente. Para Mao, impresionado por la amplitud y la radicalización del movimiento campesino, únicamente basándose en el argumento cuantitativo de un campesinado ampliamente mayoritario y en la pobreza de la masa de los campesinos, el campesinado pobre se hacía la clase revolucionaria por excelencia. Así como para la burguesía nacional, tenemos aquí un enfoque subjetivo de las clases sociales. 


b. La Conferencia de Zunyi (enero de 1935)

El golpe de Estado de Chang Kai-shek tuvo como el resultado la creación de dos gobiernos, uno reaccionario en Nankín y el otro que le reagrupaba a la izquierda del Kuomintang y los comunistas en Wuhan, en China central. El Vº Congreso del PCCh se levantó en plena legalidad en el gobierno de Wuhan el 27 de abril de 1927. Los comunistas se presentaban a eso con numerosos éxitos. El PCCh se había hecho un partido de masas que agrupaba a 60.000 miembros entre los que el 53,8 % eran obreros. Sin embargo la dirección que dirigía estaba dominada por el oportunismo de derecha. Para no molestar a los jefes del Kuomintang de izquierda, los dirigentes del PCCh (alrededor de Chen Duxiu) frenaban el movimiento campesino. Por ello la Komintern intervino repetidas veces para corregir sus errores. Así la resolución de la VIIIº asamblea plenaria del C. E. de la Komintern declara en mayo de 1927:

«Lo esencial hoy, es que las decenas y las centenas de millones de campesinos resuelvan ellos mismos desde abajo, de manera revolucionaria y «plebeya» el problema agrario. Hay que aplicar rápidamente, atrevidamente y resueltamente una política de armamento de clase de los obreros y campesinos». [12]

Stalin en ese tiempo envía un telegrama el 1 de junio con una claridad ejemplar:

«Resueltamente estamos listos para la toma efectiva de la tierra desde abajo. Lo que nos hace falta, no es desprenderse del movimiento obrero y campesino, sino contribuir a ello por todos los medios (...) Hay que atraer hacia el C.C. del Kuomintang nuevos líderes campesinos y obreros de la base. Su voz intrépida los pondrá en contacto y los conducirá a mejor puerto (...) Hay que organizar, mientras que no sea demasiado tarde, nuestro propio ejército. Si no, no está en absoluto garantizado el no fracasar». [13].

Las intenciones de Stalin suenan como una profecía respecto a los acontecimientos que sucederían después. De hecho, se trata de un análisis marxista y científico de un proceso revolucionario y de una dinámica de las alianzas que contenían. De la misma manera que el golpe de Estado de Chang Kai-shek era previsible en la medida que se desarrolló el movimiento de masa y el Partido Comunista, la de la izquierda del Kuomintang era previsible por las mismas razones. Sobrevino en julio de 1927 y abrió un período de reacción brutal y de matanza de los comunistas.

A petición de la Komintern, el PCCh reúne el 7 de agosto de 1927 una conferencia extraordinaria que dislocó la dirección oportunista de derecha.

Para la Komintern, estos acontecimientos significaban el paso a la contrarrevolución de las capas medias y de numerosos elementos de la pequeña burguesía urbana. El PCCh, en esta fase de reacción, defendió con las armas en la mano las conquistas de la revolución en particular en el momento de la insurrección de Nanchang (agosto de 1927) y del municipio de Cantón (diciembre de 1927). Para el Vº congreso de la Komintern, el municipio de Cantón representaba el paso a una nueva etapa de la revolución china:

«La revolución en China y varias insurrecciones en las colonias las hicieron convertirse en el factor más grande de desestabilización del capitalismo (...) La insurrección de Cantón (diciembre de 1927) marco el punto de demarcación entre la etapa de Kuomintang y la etapa soviética». [14]

Después de los errores cometidos por la dirección oportunista de derecha hasta agosto de 1927, el PCCh pagó también un alto precio a la política izquierdista y golpista de la dirección de Li Lisan:

«Hasta verano de 1930, el Partido Comunista de China, llevando una línea en general justa [15], había llevado éxitos considerables en todos los dominios de su actividad. Pero en verano de 1930, en las condiciones del auge de la lucha revolucionaria, la línea de Li Lisan, contrario a la posición y contrario a la línea de la Komintern, comenzó a aventajar a la dirección del partido. Toda la política de Li Lisan contaba con el desarrollo rápido de la revolución china y mundial. Considerando que la situación revolucionaria había llegado a su madurez sobre todo el territorio de China, comprometía al Partido organizar por todas partes levantamientos, particularmente en los principales centros del país. Estos levantamientos se transformaban en verdaderos actos golpistas». [16]

Es en este período vuelven de Moscú los que serán llamados por Mao el grupo de los «veintiocho bolcheviques». Estos comunistas acceden a la dirección del partido a la sesión de enero de 1931. Es este grupo de comunistas formados en Moscú y en particular Wang Ming fueron quienes llevaron la lucha contra la línea izquierdista de Li Lisan y se opusieron luego a Mao. Veamos cómo la Komintern habla de estos militantes y cómo Mao también habla de ellos:

«La lucha contra la línea semitrotskista de Li Lisan comenzó en la organización de Shanghái, bajo la dirección del compañero Tchen Chao Oui (Wang Ming). Y tuvo los resultados excelentes. El compañero Wang Ming, uno de los jefes más eminentes del movimiento comunista en China, y otros dirigentes notables del partido, los compañeros Tchen Bang Sian, Van Tsia Sian, Ho Vei Chou, Chen Tsé Min y Tchen Youan Dao defendieron luchando sobre dos frentes, la línea leninista-stalinista viene siendo la única justa en las cuestiones de la revolución china». [17].

En cuanto a la versión oficial del PCCh, he aquí cómo presenta la historia de la lucha contra Li Lisan:

«En la tercera lucha el presidente Mao se opuso a la de Li Lisan (...)».

Decididamente la versión de la Komintern de 1936 es para Mao y el PCCh una mentira. Hablando de los «compañeros notables» que la Komintern comenta, el PCCh escribe:

«La quinta lucha fue llevada contra la línea predicada principalmente por Wang Ming, seudónimo de Tchen Chao Oui (1907-1974), línea conocida como la tercera línea de izquierda. Wang Ming se había adherido al Partido en Moscú en 1925 y había formado allí una facción organizada, la de los «veintiocho bolcheviques». Al volver a China, tomaron él y su grupo el poder en el partido en 1931 y lo conservaron durante cuatro años». [18].

Los «compañeros notables» para la Komintern se convirtieron en «fraccionalistas de izquierdista» para Mao y el PCCh. En realidad cuando la Komintern habla del combate sobre dos frentes que tuvieron que llevar Wang Ming y sus compañeros, el caso es que tuvieron, no sólo que desenmascarar el izquierdismo de Li Lisan, sino que también les toco tumbar la línea derechista de Mao que conducía a subestimar el trabajo en el proletariado.

Durante todos estos años, el Ejército Rojo conoció un desarrollo importante. Chang Kai-shek intentó seis campañas para destruirle pero fue derrotado siempre. Los territorios regidos por el poder soviético se extendieron considerablemente. Mao Zedong contribuyó eficazmente a los éxitos del Ejército Rojo. Fue elegido en la cabeza del gobierno soviético central. Sin embargo las divergencias con la Komintern se desarrollaron siempre sobre la misma cuestión: la urgencia de una acción de envergadura para implantarse más profundamente en el proletariado urbano.

En el momento de la sexta campaña, Chang Kai-shek concentró contra las fuerzas del Ejército Rojo un ejército de 700.000 hombres. El grueso de las fuerzas del Ejército Rojo fue cercado en Jiangxi. La marcha larga permitió quebrantar este cerco. Sacando provecho de dificultades de la lucha y los reveses del ejército rojo, Mao Zedong iba a imponer en enero de 1935 su poder a la cabeza del PCCh en el momento de la conferencia de Zunyi. Una divergencia de táctica militar fue utilizada para imponer en el poder a Mao.

Escuchemos también sobre este aspecto las versiones de la Komintern, de Mao y los maoístas:

«La sexta campaña duró más de un año. El grueso de las fuerzas del Ejército rojo fue obligado a abandonar Jiangxi y se dirigió hacia Guizhou y Sichuan pasando por Guangxi. Llegado al destino, el Ejército rojo desplegó operaciones eficaces. El plan establecido por Chang Kai-shek para cercar y atropellar al Ejército rojo chino fue suspendido completamente a pesar de las fuerzas y los recursos enormes que dedicó a eso». [19] Tal es la versión de la Komintern.

La versión oficial del PCCh es muy diferente. Critica las posiciones tomadas por la dirección del PCCh de acuerdo con la Komintern. Los reveses momentáneos del Ejército Rojo no son explicados más por la gran amplitud de la ofensiva enemiga y por las desigualdades de las fuerzas sino por los errores militares de línea:

«A finales de 1932, el presidente Mao perdía el mando del Ejército Rojo, y Wang Ming podía aplicar su línea militar: la guerra de posiciones y la ocupación «hasta el fin» posiciones claves. El presidente Mao y otros miembros del partido tenían éxito después de una oposición larga, a obtener la convocatoria de una Conferencia ensanchada por el Buró Político del C.C. (Comité Central) del Partido en enero de 1935 en Zunyi, en la provincia de Guizhou. Esta Conferencia apartaba la línea oportunista «de izquierda» y establecía la posición dirigente del presidente Mao». [20].

Los hechos desmienten esta versión oficial. En efecto, a la fecha de la conferencia, la «gran marcha» ya había comenzado. Lo mismo se puede decir sobre que ésta era una «guerra de posiciones». Es la antigua dirección que decidió la «gran marcha» para quebrantar el cerco, y no Mao como si se afana por hacérnoslo creer los escritos oficiales chinos. Es lo que defiende Wang Ming en un libro publicado en 1975:

«Wang Ming refuta la tesis de la propaganda maoísta, por otra parte repetida por ciertos historiadores burgueses de Occidente, como que esta conferencia «habría salvado» la revolución china y su supuesta encrucijada de callejón sin salida en las que presuntamente había conducido las directivas erróneas de Komintern. En realidad, como lo prueba abundantemente el autor de la obra, las pérdidas sufridas a la primera etapa de la Gran Marcha, es decir antes de Zunyi, eran menores que las de la segunda después de Zunyi». [21].

Una versión convergente es propuesta por el Partido del Trabajo de Vietnam:

«El cruce que se produjo en el seno del PCCh en estos años de 1927 dividió pues a los que quedaban fieles a un marxismo «ortodoxo» que, sin negar el papel importante de los campesinos, le negaban el papel de clase dirigente de la revolución a los que predicaban una revolución fundamentalmente campesina. Era normal que los que guardaban contactos estrechos con la Komintern se inclinaban para la ortodoxia, mientras que los dirigentes y los marcos de origen rural tendían más bien a volver hacia los diseños tradicionales. Dos líneas políticas fundamentalmente diferentes se oponían mediante dos grupos dirigentes, uno atado a la persona de Mao, la otra a la Komintern. El corte casi total con las ciudades durante largos años ponía a los «ortodoxos» en posición de clara inferioridad; la matanza de los militantes en los primeros años, así como las pérdidas graves incurridas en el curso de la Larga Marcha terminaban de eliminar a los combatientes de las zonas urbanas. (...) En enero de 1935, en el curso de la Larga Marca, por la tarde de una batalla, Mao convocaba una reunión extraordinaria de la oficina Política, de hecho una reunión ensanchada a numerosos jefes políticos y militares, y se hizo confiar la dirección militar (es decir ensayo general, siendo dado el contexto) haciéndose el «presidente» de este partido más o menos confundido con un ejército en marcha». [22].

En cuanto a ciertos maoístas de otros países, sólo repiten la versión oficial china sin embargo con un antistalinismo más franco:

«Antes, el ejército popular, cuyos efectivos habían subido hasta cerca de ciento ochenta y mil hombres, había sido comprometido, a pesar de la oposición de Mao Zedong y de Zhu De, por un enviado militar de la Komintern, en grandes batallas de posición que habían costado al Ejército Popular pérdidas considerables. La mayoría del Buró Político del PCCh, que no imaginaba poder oponerse a las directivas de Moscú, todavía no había comprendido el valor de los principios de estrategia y de táctica elaborados por Mao Zedong. Todavía hay que recordar el costo en vidas humanas que resultó del balance de los errores cometidos por Stalin en este período». [23].

Una vez más el maoísmo conduce al antistalinismo. Estas son las divergencias que hablan los chinos cuando evocan los «errores de Stalin de los años 30».


c. Los años 40

El 18 de septiembre de 1931, los fascistas imperialistas japoneses comienzan su guerra de bandolerismo en China: ocupan militarmente Manchuria. Un movimiento vasto de resistencia al invasor se desarrolla en la clase obrera y entre los estudiantes. El gobierno de Nankín de Chang Kai-shek reprime este movimiento de resistencia nacional:

«Aunque el gobierno de Nankín frenó por todos los medios el movimiento antijaponés, este último continuó desarrollándose irresistiblemente. La pequeña burguesía urbana empezó de nuevo a participar en la lucha antiimperialista. Los estudiantes de Pekín, Shanghái, Nankín y otras ciudades organizaron manifestaciones imponentes contra Japón y contra el Kuomintang». [24].

Progresivamente los japoneses extienden sus conquistas y hacen reinar en las regiones ocupadas una dictadura de tipo fascista. La resistencia se desarrolla por todas partes bajo la forma de destacamentos guerrilleros, de huelgas en las ciudades, de manifestaciones contra el ocupante. En el seno del ejército de Kuomintang, el descontento reina. Varias unidades del ejército de Chang Kai-shek se niegan a marchar contra el Ejército Rojo. El XXVIº cuerpo armado de Kuomintang con todos sus miembros se pasa al Ejército Rojo. Cada vez más miembros del Kuomintang se oponen a la guerra contra el Ejército Rojo y toman posición por una alianza con PCCh contra los invasores.

Apoyándose en la táctica del VIIº Congreso de la Komintern, el PCCh toma entonces una serie de iniciativas para alcanzar un acuerdo con Chang Kai-shek con el fin de organizar la lucha contra los ocupantes japoneses. He aquí cómo Wang Ming, delegado chino en el VIIº Congreso de la Komintern describe este período:

«En noviembre de 1935, el C.C. del PCCh guiándose de la nueva orientación táctica del VIIº congreso de la Komintern y sobre el informe histórico de Dimitrov en este congreso, se dirigió una vez más a todos los partidos políticos agrupados y a las tropas militares de China pidiéndoles convocar una conferencia pan-china de «salvación nacional» para la discusión y la realización de la propuesta del PCCh de formar un frente nacional antijaponés (...) El 23 de septiembre de 1937, todos los periódicos importantes chinos publicaron la declaración del C.C. del PCCh, enviando al pueblo chino el acuerdo alcanzado entre el PCCh y el Kuomintang». [25].

El PCCh aceptaba por este acuerdo no combatir más para la caída de Kuomintang, el parar la política de confiscación de las tierras a los grandes propietarios de tierras, el suprimir el gobierno soviético y juntar el Ejército Rojo al del Kuomintang. En cambio:

«El C.C. del PCCh exige al Kuomintang: 1) El cese de la guerra civil y la unión de todas las fuerzas nacionales para resistir al enemigo exterior; 2) Para el pueblo, la libertad de palabra, de prensa, de organización, etc. y la liberación de todos los detenidos políticos; 3) La convocatoria de un congreso nacional de salvación con la participación de los representantes de todos los partidos políticos, de todos grupos, de todas tropas militares y asociaciones públicas antijaponesas; 4) La preparación rápida de la lucha armada contra el imperialismo japonés; 5) El mejoramiento de la situación de las masas populares». [26]

Esta posición justa del PCCh conforme con los análisis del VIIº congreso de la Komintern permitió a la lucha antiimperialista conocer éxitos crecientes. Sin embargo, otra vez, las divergencias entre Mao (en lo sucesivo a la cabeza del PCCh desde la conferencia de 1935) y la Komintern iban a hacerse rápidamente más profundas.

El 22 de junio de 1941, los nazis ocupan una parte de Unión Soviética. A pesar de la defensa heroica de las tropas rusas, amenazan Moscú cuatro meses más tarde. Los pueblos de Unión Soviética sostienen a partir de este momento el peso esencial de la guerra. Los «aliados» ingleses y americanos retrasan sin cesar la apertura de un segundo frente que habría podido aliviar el precio pagado por los soviéticos. El primer país socialista pagará con más de veinte millones de muertos en esta guerra para la liberación de la humanidad de la barbarie nazi. El deber de todos los partidos comunistas era poner todas sus fuerzas en el combate antinazi, reforzar los frentes antifascistas de liberación nacional y aliviar así la presión militar sobre Unión Soviética.

El PCCh tenía además una responsabilidad particular teniendo en cuenta el peligro de un ataque japonés contra el Lejano Oriente soviético. El peligro de tal ataque duró del 1941 al 1943. Habría tenido consecuencias dramáticas el abrir un segundo frente fascista contra los soviéticos. Mao Zedong se negó a lanzar el conjunto de sus tropas contra los invasores japoneses. De hecho, Mao estaba en desacuerdo con la Komintern y Stalin sobre la prioridad que había que conceder al combate antifascista. No quería debilitar sus fuerzas en la perspectiva de un combate contra Chang Kai-shek para la toma del poder después de la guerra. He aquí cómo el antistalinista Fernando Claudin presenta el período:

«Mientras que Mao reservaba fuerzas y las preparaba en la perspectiva de la revolución china, Stalin quería que Mao y Chang lanzaran inmediatamente todos sus contingentes militares contra japoneses». [27]

Wang Ming, defensor internacionalista de la línea de la Komintern habla también de esta divergencia de fondo en cuanto al combate antifascista durante la duración de la guerra:

«Después de la conferencia de Zunyi, Mao Zedong saboteaba desde hacía tiempo la creación de una frente único que debía oponer la resistencia a la agresión nipona. Sólo los consejos del Komintern, que insistían en una política de frente nacional y unido antinipón pudo salvar la situación. Desde 1938, las regiones liberadas cubrían de nuevo un territorio vasto de China». [28]

Mao Zedong utilizó las decisiones del VIIº Congreso de la Komintern que concedía una autonomía más grande a las secciones nacionales, para tomar el poder en el seno del PCCh en 1935. También utilizó la disolución de la Komintern en 1943 para oponerse todavía más al análisis marxista del fascismo y del combate antifascista. He aquí cómo se alegra por la disolución del Komintern:

«Desde la decisión, tomada en agosto de 1935 en el momento del VIIº congreso de la Komintern, de suprimir toda injerencia en los asuntos que concernían a las organizaciones comunistas de los diferentes países, el Comité ejecutivo de la Komintern y su presídium, respetando esta decisión, no intervinieron más en los asuntos que concernían a la organización comunista china (...) En estas condiciones, la disolución de la Komintern podrá sólo reforzar la confianza del Partido Comunista Chino en sí mismo y en su espíritu de creatividad, consolidando así los lazos que unen el Partido con el pueblo chino y llevando a un nivel superior la combatividad del Partido». [29].

Si las decisiones del VIIº Congreso y la disolución de la Komintern son unas decisiones justas que permitieron a los comunistas desarrollar eficazmente el combate [30] antifascista, pero que también han sido utilizadas por los oportunistas de varios países. Son estas divergencias de las que habla el PCCh cuando habla de sus desacuerdos con Stalin «al inicio y mediados de los años 40».

Mao es opuesto, como vemos a Stalin y a la Komintern a lo largo de la historia del PCCh. Concerniendo a la historia no podemos pues, ser a la vez stalinistas y maoístas. Por una vez, estaremos de acuerdo con un defensor de Mao:

«El PCCh bajo la dirección de Mao Zedong, jamás fue «stalinista» y, según toda verosimilitud, jamás lo será él. Pues es perfectamente absurdo de acusar a los comunistas chinos de ser unos "neostalinistas y de querer perpetuar el culto de Stalin». [31]


2. Mao crítica a Stalin


Las críticas de Mao sobre Stalin no se limitan a la historia de China. Pretendiendo tomar partido por Stalin contra los ataques de Jruschov, el PCCh repite bajo su manto todas las calumnias que la burguesía vertió en su día contra el URSS y su dirigente Iósif Stalin. Escuchemos:

«Stalin, un gran engreído»: «Los líderes de los partidos comunistas y los estados socialistas en diversos campos tienen el deber de hacer todo lo posible para reducir errores, (...) Para ello, cada líder debe ser más prudente y modesto, debe mantenerse cerca de las masas, consultarles sobre todas las cosas, investigar y estudiar la situación actual y otra vez y constantemente participar en la crítica y la autocrítica apropiada a la situación. Fue precisamente a causa de su incapacidad para hacer esto que Stalin, como el principal dirigente del Partido y del Estado, realizó algunos errores serios en los últimos años de su trabajo. Llegó a ser vanidoso e imprudente. El subjetivismo y la unilateralidad se desarrollaron en su pensamiento y le hicieron tomar las decisiones erróneas sobre cuestiones importantes que dieron lugar a graves consecuencias». [32]

«Stalin acusó a inocentes»: «Estos errores se destacaron más visiblemente en la represión de la contrarrevolución, (...) injustamente condenó a muchos comunistas leales y ciudadanos honestos, y esto ocasionó pérdidas serias»... [33]

«El chovinismo de gran nación»: «(...) pero para hacer frente a algunas cuestiones concretas, mostró una tendencia al chovinismo de gran nación y él mismo carecía de un espíritu de igualdad, por no hablar de la educación de las masas de los cuadros que descuidaba. A veces incluso intervino erróneamente en los asuntos internos de algunos países hermanos y partidos produciendo muchas consecuencias graves». [34]

«Stalin se desvía del materialismo dialéctico»: «En su forma de pensar, Stalin se alejó del materialismo dialéctico en determinadas cuestiones, cayendo en la metafísica y el subjetivismo; en consecuencia, a veces, estuvo divorciado de la realidad y de las masas». [35]

«Stalin y la represión en masa»: «En algunas luchas tanto dentro como fuera del Partido, en determinadas ocasiones y sobre determinadas cuestiones, confundió dos tipos de contradicciones que son de diferente naturaleza: las contradicciones entre nosotros y el enemigo, y las contradicciones en el seno del pueblo; también confundió los diferentes métodos necesarios para resolverlas. En el trabajo dirigido por Stalin para eliminar la contrarrevolución, muchos contrarrevolucionarios merecedores de castigo lo fueron debidamente, pero al mismo tiempo hubo personas inocentes que fueron injustamente condenadas; en 1937 y 1938 se cometió el error de ampliar el alcance de la represión de los contrarrevolucionarios». [36]

«Stalin dificultó centralismo democrático»: «En materia de organización del Partido y el Gobierno, no aplicó en toda su amplitud el centralismo proletario democrático y, en cierta medida, lo infringió. En el tratamiento de las relaciones con los Partidos y países hermanos cometió algunos errores. También dio algunas orientaciones equivocadas en el seno del movimiento comunista internacional. Estos errores causaron algunas pérdidas a la Unión Soviética y al movimiento comunista internacional.». [37]

Paremos con las citaciones del PCCh. Estas son suficientes para probar que este partido repite en coro el conjunto de las críticas burguesas con respecto a uno de los dirigentes más grandes del movimiento comunista. Sobre estos aspectos tampoco podemos ser a la vez stalinistas y maoístas. ¡Hay que escoger!


CONCLUSIÓN


Las diferencias entre la Komintern y Stalin, por una parte, y Mao Zedong de otro lado no han parado desde que el PCCh inició una revuelta contra la opresión nacional y estas divergencias de hecho vienen de los primeros líderes del PCCh que no tenían una educación marxista. Muchos de ellos se adhirieron al bolchevismo por el eco internacional de la Revolución de Octubre. La bolchevización del nuevo partido era necesaria para evitar que se mantuviera la tendencia de un «Sun Yatsénismo» vestido de discurso marxista.

La crítica y el asesoramiento de la Komintern y Stalin permitió al partido corregir sus errores. En general hasta 1935, la dirección de la Komintern permite superar las desviaciones de izquierda y de derecha y por lo tanto poner en práctica a un partido profundamente conectado con la clase obrera y el campesinado pobre. Las principales críticas de la Komintern se centraron en el tema de las etapas de la revolución, por un lado, y la clase que sería vanguardia para dirigir la revolución. Para la Komintern, el PCCh tenía un análisis erróneo de las etapas de la revolución y por lo tanto tiende a forjar alianzas de clases inadecuados para el momento actual de entonces. Asimismo, la Komintern creía que el PCCh se equivocó al elegir depender principalmente de los campesinos.

A partir de 1927 y en modo de reacción a la masacre de miles de comunistas por Chang Kai-shek, el PCCh tiende a abandonar su trabajo en las ciudades y en el proletariado a favor de la acción del Ejército Rojo en las zonas liberadas. Después de haber perdido la mayoría de sus cuadros en las masacres de las zonas urbanas, las nuevas tácticas llevarían a cortar el contacto con el proletariado. Aún así la Komintern siguió criticando esta tendencia y continuó insistiendo en la necesidad de la dirección proletaria de la revolución y por tanto de una gran presencia del PCCh en las ciudades.

Fue Mao Zedong quien teorizó el abandono del proletariado por su tesis de cercar las ciudades desde el campo. Desde su llegada al poder al PCCh en 1935, la desviación «campesina» no hará más que aumentar. Las decisiones del VIIº Congreso de la Komintern a otorgar mayor autonomía a las secciones nacionales fueron utilizados por Mao para establecer definitivamente su línea política. Del mismo modo, la disolución de la Komintern se tradujo en un aumento de esta desviación. A partir de este periodo, el PCCh continuará discutiendo y justificándose con la excusa de la «especificidad» de China para enmascarar estas decisiones contrarias al marxismo-leninismo a la vez que acusa de «dogmáticos» a los miembros del partido que se oponen a estas posiciones erróneas.

Las diferencias con la Komintern y Stalin no se limitan a la historia. El énfasis en las «características nacionales» conduciría gradualmente a una posición nacionalista Mao tipo Sultan-Galiev en la Unión Soviética. Al igual que con el desarrollo de esta desviación, Mao fue alejándose gradualmente de todo vestigio cercano al marxismo-leninismo. Por ello no es sorprendente ver a Mao hacerse cargo de la cuenta de mentiras esenciales burguesas hacia la URSS y Stalin. Las razones de la no percepción de numerosos marxistas-leninistas de este revisionismo maoísta son históricas: el revisionismo maoísta se desplegó totalmente bajo la máscara de un combate contra el revisionismo de Jruschov. Ampliamente ha sido animado también por la burguesía ya que su ideología protege sus propiedades. La pequeña burguesía por su parte invistió esta desviación hostil como «antistalinismo» adornado con colores de «revolución».


NOTAS


[1] «Sobre la cuestión de Stalin de la carta abierta del Comité Central del PCUS (II),» La escritura del Renmin Ribao y la escritura Hongqi, 13 de septiembre de 1963, en la colección de textos, Debate sobre la línea general del movimiento comunista internacional, ediciones de lenguas extranjeras, Pekín, 1965. p.132.

[2] Folleto de la Komintern, Para una libre y fuerte China, las ediciones de Office, París, 1936, p. 14.

[3] Idem, p. 19.

[4] Idem, p. 22.

[5] Idem, p24.

[6] Idem, p. 24-25.

[7] Folleto, El Camino de la Internacional Comunista, reeditado por Correspondencia Internacional, Quebec, p. 29.

[8] Stalin, «Cuestiones de la Revolución China», en Obras escogidas, Edición 8 Nëntori, Tirana, 1980, p. 271.

[9] Mao Zedong, Obras Escogidas, Tomo I, Ediciones en Lenguas Extranjeras, p.p. 326-327.

[10] Mao Zedong, Informe una investigación del Movimiento Campesino en Junan, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Beijing, 1968.

[11] Jean Baby, El gran disputa chino-soviética (1956-1966), ed. Grasset, París, 1966, p. 252.

[12] Para una libre y fuerte China, op. cit., p. 54.

[13] Telegrama de Stalin a Hankow 01 de junio 1927, citada en el trotskismo, Kostas Mavrakis, ed. Maspero, París, 1971, p. 161-162.

[14] Folleto, El Camino de la Internacional Comunista, op. cit., p. 29.

[15] Esta afirmación no menciona la línea política izquierdista del PCCh, bajo la dirección de Qu Qiubai en los primeros meses de 1928.

[16] Folleto para una China libre y fuerte, op.cit., p. 75.

[17] Idem, p. 76.

[18] Conocimientos básicos del Partido Comunista de China, Shanghái, 1974, p. 247.

[19] Para una libre y fuerte de China, op. cit., p. 89.

[20] Conocimientos básicos del Partido Comunista de China, op. cit., p. 248.

[21] Actas del libro de Wang Ming, «A medio siglo de la CCP y la traición de Mao Zedong» en el diario El socialismo, teoría y práctica, Moscú, 1976, p. 62.

[22] Kien Nguyen Minh, «Entendimiento de China» Edición Correo Vietnam, Hanoi, 1981, p. 72-73.

[23] Jean Baby, op. cit., p. 252-253.

[24] Folleto Para un país libre y China fuerte, op. cit., p. 79.

[25] Wang Ming, «La gran revolución socialista en la URSS y la lucha del pueblo chino contra la agresión japonesa» en el XX º aniversario de la Revolución de Octubre, la revisión de la Internacional Comunista, No. 10-11-12 octubre-noviembre-diciembre de 1937, París, Oficina de Publicaciones, p. Desde 1095 a 1096.

[26] Idem p. 1097.

[27] Fernando Claudín, La crisis del movimiento comunista, Volumen 2, París, Maspero, 1972, p. 636-637.

[28] Wang Ming, op.cit., p. 62-63.

[29] Resolución del PCCh sobre la disolución de la Komintern, 26 de mayo 1943 en los estudios y documentos marxista-leninista de la lucha teórica, No. 3, junio de 1980, p. 34-35.

[30] Véase el folleto del Círculo Henri Barbusse La disolución de la Komintern..

[31] Jean Baby, op. cit., p. 258.

[32] Folleto de la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, Ediciones Beijing, 1956.

[33] Folleto Una vez más acerca de la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, Beijing Edition.

[34] Idem.

[35] Folleto Sobre la cuestión de Stalin, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1963, p. 6.

[36] Idem, p. 6.

[37] Idem.


Continuará...


3 comentarios:

  1. mas perlas de los maos:

    http://revolucionobarbarie.wordpress.com/2013/10/17/intervencion-de-mao-tse-tung-en-la-conferencia-de-chengtu/

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  2. Yo quisiera felicitarlos por la enorme labor que realizan y, si se me permite, en animaros en dejar de lado discusiones con círculos que no tienen la suficiente honestidad intelectual para asumir la desviación ideológica que padecen. Para mí, viendo la enorme documentación que han presentado me parece una chiquillada pero el mundo virtual tiene mucho de esto.

    Hay que ser muy humano para después de todo esto revuelo saber rectificar. Nunca se sabe.

    Les felicito.

    Enrique Santos Discépolo.

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  3. Camarada me gustaría que me facilitases tu correo electrónico para hablar contigo, si no quieres ponerlo por aquí por favor escríbeme al siguiente correo: tucallapikachu@gmail.com

    Un saludo revolucionario y muchas gracias.

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