«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 24 de octubre de 2013

Sobre aquellos «marxistas» cristianos y su «librepensamiento»

La siguiente cita la hemos extraído de la obra maestra «El Estrado y la revolución», de Lenin, aunque breve, nos vale como resumen para entender a esas personas que de una forma u otra, acabaron o acabaran tiempo después alejándose del marxismo; siendo quizás el tema religioso su primera huella reconocible de su no compresión total del marxismo. Hay que fijarse como han evolucionado en su degeneración la socialdemocracia y otras tendencias igual de reaccionarias, ya que actualmente en los ideólogos del nuevo reformismo y revisionismo; como los socialistas del siglo XXI, esta postura hacia el Estado aconfesional, apenas se puede detectar, decimos esto observando que desde el minuto uno, dicha corriente no aboga ya ni siquiera por un Estado de ese tipo, sino que lucha e impone un Estado que aplique medidas en pro del cristianismo en sus instituciones, e impone el mismo material ideológico idealista y reaccionario de la iglesia sin debate alguno para su propio Partido, declarándolo a éste abiertamente cristiano pese a llenarse la boca de que es un partido «de todos» –multiclasista– y «democrático» –poca es la existente como vemos–, muchas veces incluso relacionándolo con su «herencia nacional o histórica», pero ni siquiera pregunta a sus militantes si desean heredar dicha «herencia».  Esto puede verse en las ya publicadas conclusiones sobre el Socialismo del Siglo XXI.




"(...) Otra de las observaciones incidentales de Engels, relacionada también con la cuestión del Estado, se refiere a la religión. Es sabido que la socialdemocracia alemana, a medida que se hundía en la charca, haciéndose más y más oportunista, derivaba cada vez con mayor frecuencia a una torcida interpretación filistea de la célebre fórmula que declara la religión «asunto de incumbencia privada». En efecto, esta fórmula se interpretaba como si la cuestión de la religión fuese un asunto de incumbencia privada ¡también para el Partido del proletariado revolucionario! Contra esta traición completa al programa revolucionario del proletariado se levantó Engels, que en 1891 sólo podía observar los gérmenes más tenues de oportunismo en su Partido, y que, por tanto, se expresaba con la mayor cautela:

«Como los miembros de la Comuna eran todos, casi sin excepción, obreros o representantes reconocidos de los obreros, sus decisiones se distinguían por un carácter marcadamente proletario. Estas, o bien decretaban reformas que la burguesía republicana sólo había renunciado a implantar por cobardía pero que constituían una base indispensable para la libre acción de la clase obrera, como, por ejemplo, la implantación del principio de que, con respecto al Estado, la religión es un asunto puramente privado; o bien la Comuna promulgaba decisiones que iban directamente en interés de la clase obrera, y en parte abrían profundas brechas en el viejo orden social». (17) (Marx, La guerra civil en Francia, 1871 –introducción de Engels de 1891–) 

Engels subraya intencionadamente las palabras «con respecto al Estado», asestando con ello un golpe certero al oportunismo alemán, que declaraba la religión un asunto de incumbencia privada con respecto al Partido y con ello rebajaba el Partido del proletariado revolucionario al nivel del más vulgar filisteísmo «librepensador», dispuesto a tolerar el aconfesionalismo, pero que renuncia a la tarea del Partido de luchar contra el opio religioso que embrutece al pueblo (...)"

Lenin
El Estado y la revolución, 1917

1 comentario:

  1. Hoy Pedro quiero hacer una puntualización.
    No metas en el mismo paquete al catolicismo con el cristianismo ¡ahí si que no!.
    Te sorprenderías la cantidad de aspectos paralelos que concurren en las primeras comunas anarquistas y las comunidades cristianas de base o las comunidades budistas o las comunidades sufis originarias.
    El que algunos poderosos se hayan querido apropiar del bien común generado por filosofías humanistas-sean éstas las que fueren-, es lo que ha pervertido el origen de la intención primera, y en este caso también hablo del comunismo y sus diferentes vertientes.

    Lo siento hermano pero ya está demostrado que las revoluciones no se viven matando ni utilizando la violencia en ninguna de sus formas. Aunque parezca utópico la verdadera revolución está dentro de ti y dentro de mi, dentro de cada uno de nosotros. No es adoctrinamiento de corrientes de nueva era, no.
    Mientras el ser humano no cambie su forma de mirar al mundo como algo común a todos no habrá una verdadera revolución.
    ¿Qué sentido tiene lo que pasa en Siria?¿en Somalia? ¿en Eritrea? ¿en...?

    Un saludo con mucha profundidad para mi,Patria Libre ( de libertad originaria- no estoy sometida a nadie ni a nada-) O Morir, porque vivir esclavo de una creencia donde se tenga que oprimir o matar, no me merece la pena.

    Un abrazo

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