«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 11 de octubre de 2013

El inquietante avance de la extrema derecha en Francia

Que el fascismo a emergido de las cloacas a donde fue enviado por el heroico Ejército Rojo ya no es ningún secreto, tampoco cabe duda de que este resistió agazapado y agasajado en la institucionalidad con un barniz democrático-burgués, al fin ambos sistemas son expresiones de la dictadura de la burguesía. Varias cosas:

1. En este momento en que las condiciones objetivas están dadas para un proceso revolucionario amplio, global incluso; la izquierda está perdida en un laberinto reformista, de unidad con los explotadores, de legitimación del sistema capitalista; incluso son ese engranaje que ha permitido que el mismo haya podido prolongarse artificialmente...

2. Dada esa condicionalidad intrínseca a esa izquierda vacilante, oportunista, reformista y revisionista, no se han desarrollado las condiciones subjetivas necesarias... Y esas solo pueden ser construida desde la formación ideológica oportuna y necesaria de la militancia y de las masas, que es precisamente lo que se ha evitado a la luz de "neoteorías".

3. La izquierda reformista está desarrollando un efecto quintacolumnista que dinamita cualquier proceso desde dentro..., esto amplía el margen de la burguesía para dar lugar a un proceso fascistoide como al que estamos asistiendo...

4. El fascismo se proyecta hacia el poder y amenaza con provocar un desastre bélico que sin duda hará palidecer lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, y esta vez, los proletarios no contamos con un dirigente con la estatura suficiente como para llegarle a la suela de los zapatos al camarada Stalin...; y es erróneo, incluso trágico, que nos encomendemos al concurso de un puñado de burgueses, de "poseurs", que buscan intereses propios de su clase en el escenario global...

El documento:


Por Carmen Esquivel Sarría

La ultraderecha francesa, representada por el Frente Nacional (FN), registra durante los últimos años un auge peligroso que algunos analistas atribuyen a la crisis económica y otros a un cambio de imagen del partido.

El FN, calificado como de ideología neofascista, fue fundado en 1972 por Jean-Marie Le Pen, veterano de las guerras de Indochina y Argelia.

Le Pen logró llegar con su partido en 2002 hasta la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, aunque fue derrotado estrepitosamente por Jacques Chirac, por 82 por ciento de votos frente a 17.

Este tipo de formaciones políticas, que durante la última década han tenido un avance en Europa, se caracterizan por su discurso nacionalista, xenófobo y sobre todo contra los migrantes, a quienes responsabilizan con el desempleo y la inseguridad.

El polémico fundador del FN fue condenado en 2008 por el tribunal correccional de París a tres meses de prisión condicional y una multa de 10 mil euros por apología de crímenes de guerra.

Jean-Marie Le Pen dijo que "la ocupación nazi en Francia no fue particularmente inhumana, pese a que hubo algunos atropellos, inevitables en un país de 550 mil kilómetros cuadrados".

Le Pen había sido sancionado en otras tres ocasiones por atacar a los migrantes, defender la desigualdad de razas y por declarar que las cámaras de gas solo fueron "un detalle en la historia" durante la II Guerra Mundial.

En enero de 2011 el creador del FN fue sustituido por su hija, Marine Le Pen, joven y divorciada, quien ha tratado de cambiar la estrategia con el abandono de las ideas más polémicas para "desdemonizar" la organización y convertirla en un partido que aspira a gobernar.

El maquillaje del discurso, unido a la contratación de expertos y profesionales y a otros factores sociales, permitió que la organización se posicionara en el tercer lugar en la primera vuelta de los comicios presidenciales de 2012.

En junio de este año la elección parcial en la comuna de Villeneuve-sur-Lot para designar al alcalde hizo saltar las alarmas, cuando el candidato del Frente Nacional ocupó el segundo lugar y disputó la ronda decisiva.

Para impedir el triunfo del FN la izquierda llamó a votar por la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), que se impuso a la postre, aunque el representante de la ultraderecha obtuvo 46 por ciento de votos.

Ahora, en los comicios cantonales en Brignoles, el aspirante del FN quedó por delante del de la UMP y ambos deberán disputar la segunda vuelta el domingo próximo.

Una encuesta recién publicada aquí señala que el Frente Nacional se encuentra a la cabeza en la intención de voto para las elecciones al Parlamento Europeo, que tendrán lugar en mayo próximo.

El sondeo otorga al FN 24 por ciento de los votos, por encima de la UMP, con 22, y del gubernamental Partido Socialista, con 19.

Marine Le Pen y el FN han llegado hasta tan elevadas posiciones cabalgando sobre la crisis económica, el desempleo, la inseguridad ciudadana y otros problemas que causan malestar en la sociedad.

Desde el inicio de las turbulencias económicas, en 2008, el paro mantiene una curva ascendente y ya afecta a más de tres millones 200 mil personas. Si a ellos se suman quienes tienen trabajo a tiempo parcial, la cifra se eleva a cuatro millones 800 mil.

El constante cierre de fábricas, la continuación de las políticas de austeridad y el aumento de los impuestos son otros de los problemas que no han sido solucionados durante la administración de Francois Hollande, del Partido Socialista.

"La historia de Europa nos muestra cómo en el pasado las crisis se han resuelto con la guerra y con el fascismo", declaró recientemente el dirigente del Frente de Izquierda François Delapierre.

Es en estos momentos que el Frente Nacional ha encontrado terreno fértil para su discurso con propuestas como salir del euro y volver a la moneda nacional, frenar la inmigración y aplicar la tolerancia cero contra la delincuencia.

Interrogado hoy sobre las causas del incremento de la ultraderecha, el ministro francés de Agricultura, Stéphane Le Foll, se lo atribuyó a la crisis económica.

Para el Frente de Izquierda y el Partido Comunista, sin embargo, el origen del fenómeno está en el fracaso de las políticas seguidas por los últimos gobiernos.


Prensa Latina


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