«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 29 de septiembre de 2013

Carta abierta a Pepe Mujica

A José Mujica, como los actuales dirigentes de Nicaragua, le da por el discurso facilón, el incendiario, el «revolucionario», pero se queda en eso ya que no hay más contenido, en un mero discurso pronunciado para la «plebe» por una pandilla de hipócritas, de mentirosos, de mitómanos compulsivos que arrastran a las masas gracias a la ignorancia que en ella procuran, y que las masas desgraciadamente no están capacitadas para responder y condenar. Pensándolo mejor, solo defienden sus intereses de clases, pues son agentes de la burguesía o burgueses propiamente que intentan pasar por pueblo. Y no señor Germán –el autor–, no sufren de ningún síndrome, son simples TRAIDORES porque se dicen parte de un proceso liberador que como siempre no acaba de liberar, sino de perpetuar el orden establecido burgués y capitalista.

Vale decir que Mujica ha llegado a tal degradación que ha declarado como un logro la legalización de la marihuana, pero lo que no dice es que esa marihuana será transgénica y producida por una corporación agroindustrial internacional, así de patético es todo eso.

El documento:


Por Germán Parula Ferrando

Bellas palabras que arrancan el aplauso fácil de la comunidad internacional.

Mientras las expresás, vemos al estado uruguayo corriendo excitado detrás del modelo insustentable que denunciás, ávido de dinero para su caja chica, temeroso de represalias o de "quedar fuera" del mercado mundial. Mientras hablás, grandes transnacionales devoran nuestra tierra y ensucian nuestra agua, envenenando a nuestros niños con agroquímicos y otras pestes, convirtiendo nuestras praderas en desiertos. Mientras te escuchamos, miles de familias ignoradas son expulsadas del campo.

De “entrecasa” nos hablás de diversificar la matriz productiva, confundiendo actividades productivas con otras que convierten nuestra tierra y nuestra agua en papel para el primer mundo, en ración para ganado criado al norte del planeta, en minerales para el desarrollo de las industrias de las potencias emergentes. Esto no configura producción ni industrialización, sino el más puro extractivismo, el más duro saqueo.

Subestimás nuestra inteligencia cuando afirmás que estas actividades se justifican en nuestro propio consumo. Consumo de qué? De salsa de soja? De PH? De motos chinas? La soja, la pasta de celulosa, los metales que se extraen de las entrañas de nuestro suelo, son para alimentar mercados que consumen per cápita diez veces más que el nuestro. Si el mundo consumiera racional y sosteniblemente, no serían necesarios emprendimientos de la escala que se están instalando en nuestra pequeña y rica tierra.

Pretendés justificar el saqueo mostrándonos como propio el despilfarro ajeno.

Hablás de generar empleo. Se está expulsando a miles de trabajadores del campo. Tanto a pequeños productores como a peones, esos mal pagos que durante décadas fueron explotados por sus patrones, tanto como ninguneados por el sistema político.

La soja y los eucaliptos ocupan 2 ó 3 trabajadores cada mil hectáreas. La megaminería ocupa gente para la construcción de infraestructura, pero un número incierto de trabajadores durante el desarrollo de la actividad. Nos sobran motivos para no creer en las expectativas de puestos de trabajo que prometen. Botnia nos quitó la inocencia en este aspecto. Estas empresas evitan a toda costa la generación de empleo que aumente sus costos fijos. Son garantía de desocupación y miseria para el futuro.

Las transnacionales vienen aquí a desarrollar actividades que son resistidas en el primer mundo. Los países centrales no quieren seguir sacrificando su agua ni sus bosques –lo hicieron en exceso durante décadas-, para eso impulsan tratados bilaterales y estimulan a las empresas a que se instalen en los países periféricos. No trasladan a aquí industrias de alta tecnología, sino actividades extractivas que implican gran sacrificio de gente, tierra y agua, y mínimo valor agregado.

No vienen a facilitarnos riqueza ni desarrollo. Los principales beneficiarios con estas actividades siguen siendo las transnacionales que alimentan el crecimiento económico del primer mundo, y las potencias que reciben nuestras materias primas a módico precio. Así se perpetúa la brecha entre los países desarrollados y nosotros, y con ella, la dependencia.

La primarización de las exportaciones ha sido sinónimo de subdesarrollo entre los países del sur, desde 1492 en América. La teoría del crecimiento a partir de los “desbordes” de capital, repetida por dictadores y presidentes desde hace décadas, representa una vil mentira, y una perversa justificación para el creciente saqueo de bienes naturales.

Tus palabras dichas en Río+20 son una infame contradicción en boca del presidente de un país respetuoso del modelo imperante de saqueo y contaminación, de oprimidos y opresores. Un presidente que, paradójicamente, vio morir compañeras y compañeros que lucharon por un mundo distinto.

Perpetuar el saqueo y la dominación fue la razón de ser de las dictaduras, y vos, facilitando la entrega de nuestros bienes comunes, no hacés más que reconferir sentido a aquel macabro proceso, y asegurar el éxito final de los viejos represores siervos de los poderosos, que hoy cosechan riqueza e impunidad del terror que ayer sembraron.

No te veo como a un traidor, te veo como a una víctima del síndrome de Estocolmo: Trabajás complacido para el imperio y sus emisarios, o sea, para quienes te tuvieron enterrado en un pozo durante más de una década.

Nos has tratado muy mal. Nos ninguneás alevosamente. No somos ecologistas roñosos ni un bolsón de ambientalistas. Somos gente común preocupada por las futuras generaciones y los bienes naturales. No somos mandaderos de la oposición. En mi caso, solía ser invitado –y concurría entusiasmado- a las cenas de recaudación de fondos para las campañas preelectorales de tu sector político, aquel sector que prometía construir una nueva sociedad, sin tanto consumismo, sin ricos tan ricos, sin pobres tan pobres.

Tenemos pocas expectativas de que cambies el rumbo elegido. No estamos educando para la creación de una nueva sociedad. No estamos invirtiendo en escuelas ni reformando la educación. Has sido capaz de decir a los maestros que si quieren ganar más deberían conseguirse otro empleo para el tiempo libre. Esa patraña no es más que otra prueba de tu visión inmediatista y tu desinterés por el futuro. Se diría que gobernás condicionado no sólo por los poderosos de siempre, sino también por tu caduca biología y, probablemente, por no haber dejado descendencia.

Seguiremos resistiendo a este modelo que vos y el resto del acomodado sistema político partidario promueven y avalan. No nos detendremos. Y creéme: Cada vez, somos más.


Tercera Información





1 comentario:

  1. MIL GRACIAS por escribir esto. Yo me la paso denunciando las contradicciones en las que incurre este "señor". Lo alaban desde fuera, pero yo estoy viendo, bien desde dentro de Uruguay, cuántas cosas se están derrumbando sin que al presidente parezca importarle demasiado. Estoy cansada, sobre todo, de que me digan que la pobreza ha disminuido, cuando yo veo, con mis propios ojos y sin influencia alguna de los partidos de oposición, que cada vez hay MÁS personas hurgando en la basura, a menudo llevando a dos o tres niños incluso en días de lluvia. También se ven más indigentes. Y los datos de la educación... lamentables. Mujica prometía "educación, educación y educación", pero Uruguay sigue cayendo puestos en las pruebas PISA y Mujica mismo admitió que no puede con los sindicatos (o más bien no le da la gana de pagar el costo político, dado que los sindicatos son "amiguitos" del gobierno, como un quinto poder). Encima, ha insultado a varias ramas de profesionales, quizás porque han hecho lo que él no quiso hacer: matarse estudiando para hacer algo realmente útil con sus vidas (sin recurrir a las armas como hizo Mujica en el pasado). Un abrazo enorme desde Montevideo (una muy sucia Montevideo, tras casi 25 años de lamentable y cara gestión frenteamplista).

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«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»