«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 21 de noviembre de 2015

Los revisionistas modernos en el camino de la degeneración socialdemócrata y su fusión con la socialdemocracia; Enver Hoxha, 1964

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«Como nos enseñan los clásicos del marxismo-leninismo y toda la experiencia del movimiento comunista, el único camino justo es responder al desafío de los revisionistas con la unidad de las fuerzas de los marxistas-leninistas, con una resuelta e intransigente lucha contra los renegados revisionistas. A los golpes y a las presiones de los revisionistas, internos y externos, no se les pueden hacer frente siguiendo una línea centrista, vacilante, ni tampoco preocupándose solamente por conservar una unidad falsa y formal. Al partido no se le puede salvar, con lamentaciones ni se le debe sacrificar para salvaguardar el «prestigio» de alguien, en un momento en que este «prestigio» se está explotando sin escrúpulos para enterrar la gran causa de la clase obrera y del socialismo». (Enver Hoxha; Los revisionistas modernos en el camino de la degeneración socialdemócrata y su fusión con la socialdemocracia, 1964)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

Esta obra de Enver Hoxha es un gran repaso a la trayectoria del revisionismo moderno y su degeneración. En especial, se puede decir que el texto está centrado en la corriente más degenerada que por entonces ostentaba el Partido Comunista Italiano, y su líder: Palmiro Togliatti, verdadero padre del eurocomunismo, que después fundarían Enrico Berlinguer, Santiago Carrillo y Georges Marchais, aunque también tiene gran peso en su origen la figura de Nikita Jruschov y el revisionismo soviético. Pese a ello, las lecciones que aquí se extraen pueden ser aplicadas a todas las ramas del revisionismo moderno, ya que los rasgos desviacionistas son idénticos entre ellas.

La conquista de los diversos partidos comunistas por la ideología no proletaria, es decir, de la revisión del marxismo-leninismo, no podía llevar a otro camino que no fuera el reformismo de la socialdemocracia, pero primero requerían como primer paso que el revisionismo «rectifique los errores del pasado» que es como los revisionistas se refieren a su traición, a través de esta consigna consiguen hacer más leve y gradual la transición hasta convertir al partido en un partido socialdemócrata –reformista–, sin que los cuadros sanos del partido se levanten en protesta. Es por ello que resulta necesaria una adecuada preparación teórica del marxismo-leninismo para detectar cuando estas revisiones de línea se hacen para realmente enmendar un error del partido o para desmontar de arriba a abajo el carácter proletario del partido proletario marxista-leninista.

Lo que se pretendía demostrar con esta obra, es que los revisionistas habían puesto a sus partidos en el camino de la degeneración socialdemócrata, y para ello necesitaban del arsenal teórico de ella y de la alianza directa con sus agrupaciones, lo que finalmente derivaría como veríamos años después, en la conversión de viejos partidos comunistas en revisionistas, en la disolución directa en los partidos socialdemócratas, o sino simplemente en el paso de muchos partido revisionistas hacía partidos socialdemócratas oficiales. Por ejemplo: el Partido Comunista de España se unió en la coalición de partidos reformistas que fundaron el partido conocido como Izquierda Unida. Por otro lado el Partido Comunista Italiano se disolvió y su Secretario General Achille Occhetto fundó el partido reformista y socialdemócrata denominado Partido Democrático de la Izquierda. En muchos países revisionistas de Europa del Este y África, cuando el régimen capitalista-revisionista se derrumbó, el partido revisionista gobernante generalmente se transformó oficialmente en un partido socialdemócrata y en muchos lugares siguió gobernando o teniendo una gran influencia en el panorama político, en la Hungría revisionista de János Kádár, el revisionista Partido Socialista Obrero Húngaro se transformó en el socialdemócrata Partido Socialista Húngaro que gobernaría el país tras la caída oficial del revisionismo y su régimen.

Volviendo al tema, se podrá observar que una de las táctica para convencer a la militancia de la alianza a cualquier precio con la socialdemocracia era decir que los dirigentes derechistas socialdemócratas han cambiado de carácter, que han virado hacía la izquierda. Esto se decía pese a que los partidos socialdemócratas salidos de la Segunda Guerra Mundial hubieran llegado incluso a gobernar con unas políticas abiertamente imperialistas, chovinistas, y antiobreras. La única realidad es que la socialdemocracia viraba hacía la derecha, y los revisionistas hacía la socialdemocracia. Hay que recordar que para mediados de los años sesentas, dentro del revisionismo se estaba renunciando abiertamente al legado de Stalin, incluso al de Lenin, en sus estatutos, y también se estaba formando dentro del revisionismo ramas como las del futuro eurocomunismo; la cual era la expresión más clara de que el revisionismo iba camino de la socialdemocracia, por otro lado la socialdemocracia iba camino directo del liberalismo y derechismo más rancio, renunciando en sus estatutos oficialmente al marxismo.

Si bien los socialdemócratas habían renunciado a los últimos vestigios teóricos del marxismo, los revisionistas empezaban a renunciar sobre el papel todo lo que estaban negando desde hace tiempo en la práctica: adoptaron la democracia burguesa como máxima expresión de democracia, el tránsito pacífico al socialismo, la aceptación de la propiedad privada como un tipo de propiedad más en el socialismo, y ha considerar a la clase obrera como diferente a la de los tiempos de Marx y Lenin por lo que no era necesario su papel histórico hegemónico, y por tanto se oficializaron como caducos todos los conceptos del partido marxista-leninista. Todo esto haría que los revisionistas cosecharan aplausos entre la prensa y los ideólogos del imperialismo, y por supuesto del balcón de otras ramas del revisionismo, algo que sólo era normal, para alguien que en efecto había traicionado los principios del comunismo.

Uno de los puntos más interesantes a analizar que comenta Enver Hoxha. Es que si bien el proletariado necesita un sólo partido único en cada país, y por tanto tienen el deber de unificar a todos los obreros disgregados en un sólo partidos, los revisionistas se aprovechaban de tal situación: primero por oportunismo y para tener una excusa siempre presente para su alianza con la socialdemocracia en las elecciones parlamentarias burguesas; y segundo, para tenerla como excusa cuando finalmente quisieran oficializar la unificación entre revisionistas y socialdemócratas en un sólo partido. Estas tendencias liquidacionistas, que entregaban al partido de la clase obrera a los reformistas sin una sola exigencia ideológica u organizativa –como revisionistas tampoco estaban capacitados– hacía que en estos nuevos partidos los revisionistas no tuvieran el poder organizativo ni ideológico, sino que quedaba en manos de los socialdemócratas, claro está que este procedimiento no tiene nada de marxismo-leninismo.

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Como siempre hemos agregado unas anotaciones para aclarar algunos puntos que entendemos requieren una explicación con alguna profundidad; para que entre tanta maraña de teorías antimarxistas el lector pueda desbrozar la posición correcta de estas cuestiones.

Notas

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