«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 4 de junio de 2013

La Meseta Lisiada de Carazo

Como les he venido comentado, la ‘intelligentsia’ sandinista se esfuerza demasiado en maquillar las políticas del gobierno, que pueden o no ser erróneas, pero que sin lugar a dudas requieren de un análisis en profundidad, ya no solo para tomar la mejor decisión posible, sino y sobre todo, para poder permitir al pueblo en general alcanzar una comprensión objetiva de cada proyecto, sus fundamentos, su lógica; pero en ese intento de maquillaje se pierde objetividad crítica, en consecuencia ya no se puede dar una opinión certera sino solo hacer una defensa de una lógica de desarrollo determinada en las esferas de poder…

En ese sentido, en el documento de Sánchez a continuación se puede leer entre líneas una suerte de justificación, de esa justificación perpetua. Y es que el autor pierde la oportunidad de analizar en profundidad el asunto, entiéndase que y aunque el capital privado haya generado históricamente un enorme impacto medioambiental en la biodiversidad nicaragüense –es una de las características elementales del capitalismo- especialmente en el pacífico, no es menos cierto que todos y cada uno de esos casos son responsabilidad del estado, de su legislaciones permisivas, o de la carencia de los mecanismos necesarios para darles cumplimiento… Y aunque podemos asumir que la mayor parte de esas prácticas lesivas se han dado bajo otros gobiernos; ello no exime al actual de atender esos déficit con el debido rigor; de lo contrario solo hará que agudizarse el problema existente, máxime si se carece de un proyecto medioambiental nacional adecuado...

No podemos permitirnos el argumento demagógico de que como otros ya lo han hecho –incluso los chorotegas-, nosotros podemos hacerlo. En realidad todo proyecto de desarrollo tiene una carga ecológica, una huella ecológica, en consecuencia, es deber de todo gobierno, en especial de uno que se autodefine como revolucionario, de reducir al máximo ese impacto… Y esa debe de ser la lógica ante cada proyecto que se ponga en marcha… y no quedarse en la mera consigna del desarrollo sostenible…

Obsérvese que al momento no se ha esclarecido la mortandad de peces en el Xolotlán

El documento:


Por Edwin Sánchez

1) No hace mucho el Ministro del Transporte e Infraestructura, Pablo Martínez, dio a conocer el plan de abrir una pista de circunvalación para descongestionar las ciudades de Diriamba y Jinotepe del pesado tránsito internacional sobre la Carretera Panamericana.

La vía iniciaría en Las Esquinas y se introduciría en los campos, cafetales y zonas de recarga acuífera para pasar luego al Este de Jinotepe, fuera de la ciudad y saldría por El Rosario.

El plan es magnífico. Además de evitar accidentes, las familias que viven a la orilla de la Panamericana ya no serían víctimas del ruido de altos decibeles de los furgones y rastras. Pero avanzaría en lo que se conoce como el "Triángulo de Oro", conocido así por su potencial, sus bosques, sus aguas subterráneas. Son zonas de recarga, la principal para las tres ciudades más importantes de Carazo. Se informa que el manto acuífero se extiende por 3 mil 491 manzanas.

Esto es así, pero debe también recordarse lo que se ha hecho en esta parte del mapa.

2) ¿Por qué no un tramo carretero aéreo Las Esquinas - El Rosario?

¿Y por qué no hacen tramos carreteros elevados? Así me preguntó el joven licenciado en Biología y Psicología Hosmel Cruz. Porque el Triángulo, pese a todo, es un corredor biológico. Los animalitos, la vida, se mueven aprovechando estos espacios. De hecho, han sufrido con los despales y algunas obras de construcción que se ven desde las carreteras.

En otros países es común ver estas autopistas digamos aéreas, que pasan sobre las carreteras tradicionales. En la Nicaragua bendita, como la escritora Rosario Murillo bien dice cada día, podía ser la hora de este tipo de construcciones, que, literalmente, sería la imagen de un salto más al país que todos anhelamos. Claro, el asunto es la disponibilidad de recursos.

Sin embargo, es posible. Sobre todo cuando los énfasis de una obra de infraestructura es amortiguar el impacto ambiental. Siempre hay planes para aminorar los costos ambientales. El Gobierno Sandinista se ha propuesto ponerle su sello ecológico a toda obra de desarrollo para el bien común de lo/as nicaragüenses. Eso es formidable. La vida toda podría continuar pasando entre las columnas de la estructura ingenieril, quizá dándole al área perfil de parque nacional, atractivo para el turismo.

Porque , como decía la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, "cada vez tomamos más Conciencia de la importancia de frenar el deterioro; de la importancia de contribuir a la remediación, a la restauración cuando hay daños, para recuperar Equilibrios, o para crear Nuevos Equilibrios en los que podamos vivir armoniosamente con nuestra Madre Tierra...".

3) Aprovechar lo natural

El hecho de que la carretera de circunvalación atravesaría sitios frágiles para la floresta y la fauna, y el agua, podría presentarse de otra manera a organismos internacionales, para no afectar más el área. Debemos aprovechar la conciencia ambiental con que razonan muchos de sus programas los organismos internacionales.

Si los costos aumentarán por una autopista aérea, a la larga, serán modestos en comparación con la ganancia medioambiental hacia el futuro, además que sería una obra patente del compromiso del Gobierno Cristiano, Socialista y Solidario con la naturaleza. Se sabe que en este siglo se paga el oxígeno, las capacidades de una finca para capturar carbono, el valor agregado de que todo sea al natural.
Cuando el Ministro habló del proyecto y luego se dieron reuniones con finqueros, saltaron algunos por el daño que significaría al ecosistema el paso de una carretera alterna. Hay preocupaciones justas, pero deben ponerse en perspectiva.

4) Como que si los Chorotegas no tocaron ni una sola flor

Es curioso, por otra parte, que cuando el Gobierno del FSLN se dispone a hacer una obra o adelanta un plan que se ejecutará, se oyen voces oponiéndose, enarbolando la bandera ecológica. No obstante, cuando se trata de obras privadas no hay ruido, ni siquiera contaminación acústica mediática.

En estas áreas hay casas, vecindarios, beneficios de café, granjas avícolas, parque turístico, quintas, maquiladoras, corte de madera para nuevas edificaciones, residenciales, pero se presenta como si fuera una tupida selva virgen donde ni siquiera los pioneros chorotegas y nahuas se atrevieron a inaugurar el paso de la humanidad con la primera trocha en América.

Sí hay que proteger el medioambiente, los zorros pelones o zarigüeyas, chocoyos, garrobos, chicharras, mariposas, zorrillos, guardabarrancos, mapaches, tucanes, urracas, chichiltotes, palomas... pero tampoco hacer creer que estos animalitos y las fuentes subterráneas tienen la "mala costumbre" de estar exclusivamente donde habrá una obra de progreso del Gobierno para la población en general y conductores en particular.

5) Conarca, una cicatriz que no ha dejado de cerrarse

Cuando se habla de un programa de ampliación de la red vial no es lo mismo que se haga en otro departamento que en Carazo, por muy bueno que sea.

Individuos sin escrúpulos se aprovecharon del primer programa del Gobierno Revolucionario que se instauró en 1979: la roya estaba en lo fino. La primera acción fue impulsar el Programa Nacional de Renovación de Cafetales, Conarca. Eliminar el café de sombra, sin pensar lo que se vendría después: un cambio climático salvaje.

Las ciudades de Carazo que gozaban de un ambiente muy fresco todo el año y más en diciembre, por su altura relativa, unos 526 metros sobre el nivel del mar, y su espesa cobertura boscosa, ya no volvieron a contar con su temperatura de cielo, donde, entre las sombras, estaban los cafetos que movían la economía caraceña. El tren pasaba entre cafetales ¡ojo!, sin causar daño al ambiente.

El recuerdo que tienen los caraceños hasta hoy, que no es recuerdo, porque el calor es lo que quedó de todo eso, es que no se alcanzaron los objetivos nacionales, pero sí muchos particulares. Todavía se habla de los "nuevos ricos" que dejó ese traumático periodo en que árboles centenarios, guanacaste, cedro, madero, caoba, mamey, follajes fabulosos que coronaban espléndidos fustes como el ceibo, pasaban a los aserraderos...

6) Meseta lisiada

Todos esos desmanes contra la naturaleza por lo general, y por razones políticas, se generalizan y se termina culpando, en este caso, a la Revolución. No al fulano que participó, ni el que permitió. Sabemos que esto no fue política de la Revolución, sino de los aprovechados de siempre. Eran tiempos cuando se preparaba a la Contra y nuestro país entraba en un periodo difícil. Y se daba prioridad a la seguridad nacional y la justicia social postergada durante siglos.

Por eso, con ese triste episodio de Conarca, aunque el proyecto carretero sea estupendo, pasaría sobre área "lisiada", y eso demanda un trabajo de filigrana. Se trata de saldar una vieja deuda que si bien no fue responsabilidad del Comandante Daniel Ortega, entonces acompañado todavía por Violeta Chamorro, Alfonso Robelo, Sergio Ramírez y Moisés Hassan -los políticos solo se fijan en un solo nombre-, tampoco los interesados "recuerdan" quién fue el director local de aquella barbarie contra el medioambiente. Ni falta que les hace.

La derecha en coro siempre sabe a qué o quién culpar: "la Revolución Sandinista o Daniel Ortega". Y peor, con los índices acusatorios de algunos responsables y corresponsables de las decisiones de los años 80.

Así funciona el Alzheimer en la política.


RLP


No hay comentarios:

Publicar un comentario

«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»