«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 13 de junio de 2013

Habemus canal


«Y en un golpe burocrático —como en los mejores momento de la democracia burguesa bajo la dictadura de la burguesía los poderes del Estado usurparon los derechos del soberano para entregar soberanía ¿Traidores?, en realidad no, solo están defendiendo sus interese de clase, que paradójicamente son los mismos de la oposición derechista anquen esta no se dé por enterada (…) mis convicciones políticas me impiden faltar a mis principios ideológicos y apoyar semejante tropelía… Esperemos que lo patético se les pase pronto, y que los medios de (in)comunicación de derecha y de supuesta izquierda por un momento reflexionen en su responsabilidad directa e histórica en toda esta barbarie… La historia los ha de juzgar y no los habrá de absolver. Luego el nepotismo, el tráfico de influencio, el clientelismo, y la palabrería verborreico de invocación revolucionaria sin ápice de práctica. ¿Saben cual es lo peor? ¿Por qué me siento tan traicionado? porque se me dijo, casi como una promesa, que el frente tras las elecciones presidenciales, se dedicaría a eliminar de sus filas a oportunistas, y toda suerte de desviación… para volver sobre el socialismo (…) He de decir que me perturba sobremanera que un día en el futuro mis hijos, y puede que los hijos de ellos, tendrán que combatir a un ocupante traído por un pandilla de traidores, de oportunistas, de capitalistas-neoliberales disfrazados de revolucionarios a los que no supimos combatir desde nuestro SANDINISMO, desde nuestro MARXISMO-LENINISMO (…) Escuché hace casi dos década —siendo apenas un niño— del legendario Francisco Rivera Quintero: «la revolución nunca necesitó a nueve comandantes, sólo necesitaba a uno, pero cayó»; tal parece que el viejo ZORRO no se equivocaba (…) Comandante en Jefe, vuelve, vuelve y termina tu revolución pues somos indignos de tu legado en ausencia de una verdadera vanguardia obrera (…) Es el momento de que las fuerzas marxistas-leninistas nos reagrupemos, la guerra ya nos ha sido declarada». (P.M.; KBML-1917.MK9, 2013)

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