«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 14 de junio de 2013

Esas cosas del «socialismo» específico…


«Para el que desee comprender por qué un marxista-leninista, un auténtico revolucionario, debe de estar en contra de un proyecto canalero y satelital nicaraüense tal como ha sido planteado, recomiendo la lectura de los plan económicos desarrollados en la antigua Yugoslavia y en China: En el caso de Yugoslavia veréis como el Estado se endeudó con occidente —especialmente con EEUU— bajo mega-proyectos de industrialización e inversión extranjera, lo que tuvo como efecto que buena parte de la masa obrera estuvieran bajo explotación privada nacional-transnacional con la consecuente externación de beneficios y su efecto en la deuda externa, además del despojo de derechos bajo condiciones legislativas similares a la que se han aprobado en la Asamblea Nacional de Nicaragua. Tan grande fue el endeudamiento de Yugoslavia que esta llegó a posicionarse entre los países más endeudados del planeta... —muy a pesar de que el Dr. Núñez, consejero presidencial y de convicciones anarquistas, diga en una pocas líneas que ese era la mayor expresión del socialista aplicado en su libro «La Revolución Rojinegra»—; incluso, ni siquiera cumplió con su promesa de pleno empleo, tan es así que 2.000.000 de obrero yugoslavos se vieron obligados a migrar por trabajo. Verán además que China hizo lo mismo, pero esta resistió un poco mejor por dos razones: primero por su inmensa mano de obra, segundo porque al aplicar capitalismo de estado se quitó definitivamente la careta de socialista (…) También tendréis la oportunidad de observar que todos los revisionismos, en nombre de la especificidad nacional mal comprendida, siempre se reclaman superiores al marxismo-leninismo bajo la repetitiva consigna del ya tristemente célebre «socialismo» específico, inteligente, del siglo XXI o como quieran llamarlo, todos entendido en unidad con la burguesía. Vamos, una suerte de neo-bujarinismo (…) Puede que alguno intente crear o ver paralelismo con el planteamiento opositor, pero es porque no comprende que la lucha que estos plantean se basa en una lucha de dos expresiones de la burguesía nacional enquistada en el poder por poder, en este caso económico, y que si hubiese voluntad socialista, bastaría con expropiar sus medios de producción para reducir su capacidad de acción y reacción hasta hacerlos desaparecer como clase y como obstáculo; pero claro, el problema está en que los otros burgueses, los que se disfrazaron de revolucionarios, también tendrían que ser expropiados; salvo claro, que vuelvan sobre la receta socialdemócrata de la economía mixta (…) empecemos a plantearnos este problema desde la objetividad que resulta de lo contenido en la ley y el acuerdo con la empresa y dejemos de plantearnos defensa en base a subjetividades. Es el momento de responsabilidad revolucionaria (…) Lucha de Clases señores». (P.M.; KBML-1917.MK9, 2013)

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