«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 2 de noviembre de 2015

El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado; Friedrich Engels, 1884

«Por tanto, la monogamia no aparece de ninguna manera en la historia como una reconciliación entre el hombre y la mujer, y menos aún como la forma más elevada de matrimonio. Por el contrario, entra en escena bajo la forma del esclavizamiento de un sexo por el otro, como la proclamación de un conflicto entre los sexos, desconocido hasta entonces en la prehistoria. En un viejo manuscrito inédito, redactado en 1846 por Marx y por mí [16], encuentro esta frase: «La primera división del trabajo es la que se hizo entre el hombre y la mujer para la procreación de hijos». Y hoy puedo añadir: el primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino. La monogamia fue un gran progreso histórico, pero al mismo tiempo inaugura, juntamente con la esclavitud y con las riquezas privadas, aquella época que dura hasta nuestros días y en la cual cada progreso es al mismo tiempo un regreso relativo y el bienestar y el desarrollo de unos se verifican a expensas del dolor y de la represión de otros. La monogamia es la forma celular de la sociedad civilizada, en la cual podemos estudiar ya la naturaleza de las contradicciones y de los antagonismos que alcanzan su pleno desarrollo en esta sociedad». (Friedrich Engels; El origen de la familia, la propiedad privada y del Estado, 1884)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

En esta ocasión les traemos una de las obras fundamentales del marxismo-leninismo, se trata de un tratado sobre el desarrollo histórico de las relaciones sociales en el cual descansan –junto a otras obras de los clásicos– los fundamentos de la ciencia dialéctica materialista.

Se ha de comprender que en esta obra se entiende que la realidad es producto de los procesos históricos, diferenciándose esencialmente de las teorías de carácter burgués y revisionista –especialmente en lo concerniente al estructuralismo y el neoestructuralismo– que inspirándose en Lacan sobredimensionan lo que han denominado la «psiques» colectiva que no es más que la condensación de la individualidad según sus propias tesis idealistas; de un hondo contenido metafísico.

Es preciso aclarar y declarar que una de las diferencias insalvable entre el materialismo dialéctico –diferenciar del simple materialismo filosófico, y por supuesto de la «actitud materialista»– y el idealismo filosófico, es que mientras el idealismo defiende que la realidad, en consecuencia el desarrollo histórico, está determinada por el sujeto; el materialismo dialéctico comprende que el sujeto es el resultado del momento histórico, y que el momento histórico resulta de las relaciones sociales determinadas por los procesos productivos. De la incomprensión de este axioma resultan afirmaciones disparatadas como que el cristianismo puede dar lugar al socialismo, o la consideración de que el «mítico» Jesús es una figura socialista; en el sentido contrario el materialismo dialéctico comprende que el proletariado, en tanto el socialismo, son el resultado del proceso histórico, en consecuencia solo pudo aparecer en la historia cuando el proceso productivo «burgués» dio lugar a la industrialización y al trabajo asalariado. Dicho de otro modo, para el materialismo dialéctico la relación de los seres humanos con la historia no solo es existencial sino y sobre todo cognoscente, para el idealismo solo es existencial.

Engels expresa:

«El factor decisivo en la historia es, en última instancia, la producción y la reproducción de la vida inmediata». (Friedrich Engels; «El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado», 1884)

***

Aclarar que en esta obra los calificativos de «salvajismo» y «barbarie» tiene un fin meramente didáctico y carecen de la carga peyorativas que el lenguaje común les atribuye.

Notas

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[3] Todos los documentos editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

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