«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 8 de abril de 2017

Comprender las divergencias sino-albanesas; Vincent Gouysse, 2004

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«He dicho que las concepciones de Mao Zedong no deben ser estudiadas partiendo únicamente de las frases arregladas que se encuentran en sus cuatro tomos publicados, sino que deben ser estudiadas en su aplicación en la práctica. Y estas concepciones han sido aplicadas en un período distinto del de la Revolución democrático-burguesa francesa, en que la burguesía era una clase progresista en aquel tiempo. Actualmente, las ideas de Mao Zedong se desarrollan en la época de la putrefacción del imperialismo, que es el estadio superior del capitalismo, por consiguiente en la época en que las revoluciones proletarias están en el orden del día y cuando el ejemplo y las grandes enseñanzas de la Gran Revolución Socialista de Octubre, las enseñanzas de Marx y Lenin son para nosotros la brújula infalible. La teoría de Mao Zedong, el «pensamiento Mao Zedong», que apareció en estas nuevas condiciones, intentaría disfrazarse con el hábito de la teoría más revolucionaria y más científica del momento, con el hábito del marxismo-leninismo, pero en esencia siguió siendo una teoría antimarxista, porque se opone a las revoluciones proletarias y acude en ayuda del imperialismo en putrefacción. Por eso encontraremos reflejados en la ideología de Mao Zedong todos los aspectos de las ideas concebidas por el capitalismo y el imperialismo en el curso de este largo período de su decadencia y putrefacción. El «pensamiento Mao Zedong» es una amalgama de ideologías, desde el anarquismo, el trotskismo, el revisionismo moderno a lo titoista, a lo jruschovista, el «eurocomunismo» a lo Marchais-Berlinguer-Carrillo, hasta la utilización de fórmulas marxista-leninistas. En toda esta amalgama también debemos distinguir las viejas ideas de Confucio, de Mencio y de otros filósofos chinos, los cuales han influido considerablemente en la formación de las ideas de Mao Zedong, en su desarrollo cultural y teórico. Así pues, es difícil definir una sola línea o, por decirlo de alguna forma, una línea clara de la ideología china». (Enver Hoxha; ¿Puede calificarse la revolución china de revolución proletaria?; Reflexiones sobre China, Tomo II, 26 de diciembre de 1977)


Introducción de Bitácora «(M-L)»

Este documento en una traducción de la obra original en francés del marxista-leninista Vincent Gouysse. Y como en otras ocasiones hemos encontrado necesario añadir algunas anotaciones, pues el objetivo de la traducción no es facilitar un texto formativo sin más, sino hacer que el lector reúna el máximo de conocimientos posibles para que comprenda de forma clara las diferencias entre el marxismo-leninismo y el revisionismo chino.

Podríamos decir que la obra está dividida en dos; la primera parte explica en líneas generales –tocando una serie de temas importantes– las divergencias surgidas entre el Partido Comunista de China (PCCh) y el Partido del Trabajo de Albania (PTA).

Dichas divergencias nos mostraran de qué lado de la barricada estuvo cada uno en cuestiones fundamentales como: la lucha contra el titoismo, la subida al poder de Jruschov, los procesos contrarrevolucionarios de Hungría y Polonia sucedidos en 1956, el cambio de Jruschov por Brézhnev en la Secretaria General del PCUS, la posición frente a los imperialismos, la cuestión de la Comunidad Económica Europea, la OTAN, etc. También se incluye un esbozo de las políticas a nivel local en China, algo que el lector encontrará sumamente didáctico para entender no sólo las divergencias de los revisionistas chinos con los marxista-leninistas en el plano de la política exterior, sino también de la política interna que es igualmente revisionista y todo lo voluble que se pueda imaginar. También, en la primera parte se encuentra un pequeño inciso dedicado al vano intento de diferentes organizaciones maoístas de justificar la deriva del revisionismo chino en los infames actos que ya se habrán explicado en capítulos anteriores, así como sus sofismas para calumniar a figuras y partidos realmente marxista-leninistas. Recomendamos suma atención al último capítulo del bloque donde se nos explica la importancia de construir el partido comunista, en el se nos insta a conocer la diferencia entre marxista-leninistas y pretendidos marxista-leninistas, sabiendo por ello, identificar el origen de cada revisionismo, entendiendo y explicando el porqué a de combatirse al revisionismo de una forma especial según su estrategia y disfraz.

En la segunda parte de la obra, observaremos que el tema común son la teoría y praxis del revisionismo maoísta en cuanto a: economía política, filosofía, etc., estos tres últimos capítulos constituyen un material extra redactado en 2005 para nada es despreciable. De hecho, el último capítulo –que es un texto que Vincent Gouysse rescata del albanés Vasillaq Kureta– referente a la filosofía premarxista del maoísmo, serviría como prueba irrefutable para demostrar la incompatibilidad del revisionismo maoísta con el materialismo dialéctico del marxismo-leninismo.

Ahora a modo de poner en contexto al lector diremos unas palabras.

¿Por qué se dio la fractura con el revisionismo chino tan tarde comparado con otras ramas del revisionismo?

A mediados de los 60, el revisionismo chino no estaba desenmascarado tan abiertamente como se haría años después. Eso se debe a varios factores. El primero de ellos, es que en aquella época el marxista-leninista solamente se podía dar cuenta de la esencia del revisionismo chino agudizando sus sentidos a la hora de analizar la posición china en los acontecimientos mundiales y sin dejarse llevar por la masiva propaganda china de la época, algo de lo que era difícilmente posible de escapar, cuando algunos ni siquiera realizaban esos análisis, sino que confiaban ciegamente. Segundo, para estudiar la historia y desarrollo de China, los marxista-leninistas debían realizar un trabajo de investigación autodidacta que chocaba con una escasez de material de los chinos, y que cuando era hallado no pocas veces eran ediciones cuidadosamente manipuladas con cesura, párrafos amputados o capítulos totalmente suprimidos.

Para entender la visión del maoísmo fuera de China, hay que tener en cuenta que las obras de Mao Zedong apenas fueron publicadas en la Unión Soviética salvo contados artículos, y que de hecho no fue hasta los años 50 cuando Stalin habló de traducirlas al ruso para poder estudiarlas, Mao Zedong reconocía que él ya hacía tiempo que las había estado revisando, y que necesitaría ayuda para reeditarlas. En 1951 fue publicado su tomo I de las Obras Escogidas de Mao Zedong en la Unión Soviética. Las obras llevaban siendo revisadas durante años por Mao Zedong previamente, y valiéndose del filósofo soviético Yudin, le asistió para corregir sus errores antimarxistas y darle un toque más académico. En 1953 se publicaron el tomo III y IV respectivamente, que ocupan los escritos del 1941-1945 y 1945-1949 respectivamente. Fue entonces cuando los jruschovistas dieron mucha publicidad a sus textos.

Muchos revolucionarios, decepcionados con el viraje revisionista que reinaba en el mundo del movimiento obrero, buscaban donde apoyarse para desarrollar su lucha antirevisionista, y en ese trayecto cayeron influenciados por la demagogia del revisionismo chino, quién ora si ora no se posicionaba a favor o en contra del revisionismo soviético y yugoslavo, pero que gracias a su potente propaganda y su lenguaje pseudomarxista podía pasar a veces entre los revolucionarios como la corriente verdaderamente marxista-leninista. Mucha de esta gente que buscaba escapar de la órbita de partidos sumisos a la traición de Jruschov y los revisionistas soviéticos, fueron los que fundaron nuevos partidos marxista-leninistas a principios y mediados de los 60, pero muchos de ellos tampoco escapaban a la influencia del maoísmo y su mito como supuesta tendencia antirevisionista, con lo que las direcciones de estos partidos muchas veces en mayor o menor medida aplicaban en lo sucesivo diferentes conceptos y métodos ajenos al marxismo-leninismo lo que dificultaba notablemente su consolidación. Estos partidos marxista-leninistas eran vistos por los revolucionarios de aquel entonces como la forma de dar pie a las luchas antifascistas, antiimperialistas, antirevisionistas, socialistas, como las únicas organizaciones que tenían el valor de dar una herramienta a la clase obrera, donde poder agrupar a su destacamento más avanzado y donde poder dar combate al revisionismo moderno como el revisionismo soviético, que por entonces había desarticulado al movimiento marxista-leninista. Y realmente muchos partidos así lo hacían, pero para cumplir tal fin de forma correcta, cualquier partido marxista-leninista de aquel entonces debía excluir o expulsar en caso de encontrárselos a los elementos sin ningún tipo espíritu científico, a aquellos bañados en un apego sentimental hacia las figuras históricas o las acciones de la dirigencia china, estos elementos eran vectores de las viejas costumbres que hicieron fracasar a las organizaciones de la clase obrera en el pasado, una cuestión que no debía de tomarse a la ligera, de otra forma ningún partido que los mantenga entre sus filas puede cumplir los objetivos antirevisionistas.

El maoísmo supuso un grave problema para estos nuevos partidos, ya que los partidos que no fueron capaces de librarse de este lastre y adoptaron los conceptos y teorías del maoísmo como la «nueva democracia» en lo político-económico, la «lucha de dos líneas» en el partido o la «guerra popular prolongada» en lo militar, no fueron capaces de tomar una forma organizativa eficiente ni una línea ideológica de pensamiento y acción fuerte. Tampoco llegaban a comprender y refutar a las expresiones del revisionismo moderno de forma correcta y completa, ya que al seguir las directrices de la doctrina revisionista china o seguir a ciegas directamente cada orden del momento de Pekín, perdían toda estabilidad en su línea política, toda credibilidad, y confundían a la militancia. Y es que recordemos: al basarse fundamentalmente en otro revisionismo no se está en condiciones de tener un cuerpo teórico sólido y científico para refutar a ninguna otra corriente revisionista, para organizar un partido ni para asegurar su unidad ideológica. Algo que todavía no han aprendido muchos: criticar a un revisionismo desde una posición teórica y práctica alejada de los principios marxista-leninista, conduce a que puedas cometer esos mismos errores, basar tu partido en métodos organizativos revisionistas, no garantiza su unión, y basarse en una doctrina ecléctica, no garantiza la existencia de una sola línea de pensamiento.

Hubo por tanto varias teorías y actos que pusieron de sobre aviso a los marxista-leninistas sobre el verdadero carácter de China y sus dirigentes, e hizo revisar el origen de los viejos defectos y desviaciones vistas en el proceso:

«El desarrollo caótico de la «Revolución Cultural» y sus resultados reforzaron aún más nuestra opinión, todavía no bien cristalizada, de que en China el marxismo-leninismo no era conocido ni aplicado, de que, en el fondo, el Partido Comunista de China y Mao Zedong no sostenían puntos de vista marxista-leninistas, independientemente de su fachada y de los eslóganes que solían emplear. (...) A la luz de estos acontecimientos nuestro partido empezó a ver más profundamente las causas de las vacilaciones que se habían observado en la actitud de la dirección china hacia el revisionismo jruschovista, como por ejemplo en 1962 cuando buscaba la reconciliación y la unión con los revisionistas soviéticos en nombre de un pretendido frente común contra el imperialismo estadounidense. (...) O en 1964 cuando Chou En-lai, reanudando sus esfuerzos por reconciliarse con los soviéticos, fue a Moscú para saludar la llegada al poder del grupo de Brézhnev. (...) Estas fluctuaciones no eran casuales, reflejaban la ausencia de los principios y de la consecuencia revolucionaria. Cuando Richard Nixon fue invitado a China y la dirección china, con Mao Zedong a la cabeza, proclamó la política de aproximarse y unirse al imperialismo estadounidense, quedó patente que la línea y la política chinas estaban en completa oposición al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario. Después, comenzaron a ser más evidentes los objetivos chovinistas y hegemonistas de China. La dirección china empezó a oponerse más abiertamente a las luchas revolucionarias y de liberación de los pueblos, al proletariado mundial y al auténtico movimiento marxista-leninista. Desplegó la llamada teoría de los «tres mundos», que estaba esforzándose por imponer a todo el movimiento marxista-leninista como línea general. (...) Los actos antimarxistas de la dirección china, tanto en el interior como en el exterior, pasaron a ser más abiertos y evidentes. Todo esto obligó a nuestro partido, así como a todos los demás marxista-leninistas, a reconsiderar la línea del Partido Comunista de China, las concepciones políticas e ideológicas por las que se ha guiado, la actividad concreta y sus consecuencias. Debido a ello, vimos que el «Pensamiento Mao Zedong», que es el que ha guiado y guía al Partido Comunista de China, representa una peligrosa variante del revisionismo moderno, contra la cual es preciso desarrollar una lucha multilateral en el plano teórico y político». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Para inicios de los 70, este tipo de cosas ya habían hecho que las relaciones entre China y Albania eran nulas, apenas manteniéndose relaciones diplomáticas y pocos formalismos más. Incluso los círculos reaccionarios registraron para la posteridad las grandes divergencias sino-albanesas en temas como el acercamiento sino-estadounidense, la Comunidad Económica Europea (CCE), las relaciones con el revisionismo yugoslavo o eurocomunista, el trato con los nuevos partidos marxista-leninistas, y otros temas candentes. Enver Hoxha escribía ya en 1971 que la línea de los chinos era opuesta a la de los albaneses, que las relaciones eran puramente formales, diplomáticas. A estas divergencias sino-albanesas, unas de ellas de la línea de la política interior, se le sumaban muchas otras divergencias que partían en que los marxista-leninistas albaneses no aceptaban varias de las teorías y prácticas de los revisionistas chinos concernientes a la política exterior. Poco a poco los albaneses se convencieron que estas desviaciones no eran ocasionales como hemos visto. Lo que ponía a los verdaderos marxista-leninistas en la tesitura de tener que hacer una evaluación de todos estos temas y de muchos de los anteriores: donde a la fuerza tenían que ir dándose cuenta de las aberraciones del revisionismo chino como ya empezaban a analizar el Partido del Trabajo de Albania (PTA) y otros partidos marxista-leninistas. He aquí un repaso histórico para los maoístas y filomaoístas quienes niegan tal evidencia histórica:

«En los años 60 a la llamada «Revolución Cultural» china, se le dedicaron fuertes críticas como muestra el informe de Enver Hoxha: «Algunas opiniones previas sobre la «revolución cultural proletaria» china», del Tomo IV de sus Obras Escogidas; esta obra consta precisamente de un informe de Enver Hoxha presentado ante el XVIIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania el 14 de octubre de 1966 para estudiar y poner de preaviso al partido de los errores en la línea china y tomar precauciones para no cometer los mismos errores que los revisionistas chinos. (...) El «Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1971 –donde se atacaba la visión china sobre el imperialismo estadounidense–; el «Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1976 –donde se oponían a la visión china de la teoría de los «tres mundos» y la desviación de tomar a los países del «tercer mundo» como «fuerza motriz de la época» y otros conceptos pequeño burgueses–. Pese a la poca información que los albaneses podían obtener sobre la situación interna china –ya que los revisionistas chinos tenían su mejor baza en el desconocimiento para el resto de marxista-leninistas de sus congresos, documentos, obras de sus figuras y demás–, existen varias críticas de los albaneses no sólo a las posturas chinas en el ámbito internacional, sino también de cara al ámbito interno de China. (...) Finalmente la publicación en 1977 del Tomo V de obras de Mao Zedong, ayudaría en gran medida a clarificar para los albaneses el porqué de las posiciones de los chinos durante los últimos años, y entender que estos errores no eran coyunturales, producto del difícil contexto, de un proceso de aprendizaje o de simple desconocimiento, sino que eran posiciones arraigadas en un pensamiento que claramente revisaba todos y cada uno de los axiomas del marxismo-leninismo y tenía unas raíces claramente incompatibles con el marxismo-leninismo. Precisamente gran parte de la evolución de las críticas de los marxista-leninistas albaneses a los revisionistas chinos, quedaría registrado en la obra de Enver Hoxha: «El imperialismo y la revolución» de 1978 donde tiene un capítulo entero para exponer al teoría de los «tres mundos». Por otro lado la obra: «Reflexiones sobre China», publicada en 1979, obra de dos Tomos que contienen reflexiones del albanés: el primero sobre 1962-1972 y el segundo sobre 1972-1977 expondría toda la evolución de la política interna y externa china, incluida también la teoría de los «tres mundos». Estas reflexiones respecto a China, incluían tanto posiciones de la dirigencia china de cara al interior como al exterior, y aunque se nota el carácter casual, en caliente e «informal» de muchos de los análisis, debe ser considerado como una de las mayores fuentes para estudiar el revisionismo chino durante esos años. (...) Los marxistas-leninistas albaneses así pues, estaban extrayendo las últimas conclusiones respecto al revisionismo chino y su naturaleza real. El Comité Central del Partido del Trabajo de Albania enviaría sucesivas cartas al Comité Central del Partido Comunista de China: como la de 1962 –sobre el concepto oportunista de formar un frente antiimperialista con el revisionismo soviético–, la de 1964 –advirtiendo el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviético–, la de 1971 –sobre la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense– o la de 1978 –haciendo un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y exponiendo los sabotajes económicos chinos desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china–. En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y la continuación de políticas oportunistas, los marxista-leninistas fueron sacando conclusiones». (Introducción de Bitácora (M-L) al documento de Enver Hoxha; La teoría y la práctica de la revolución de 1977, 9 de mayo de 2014)

Aunque algunos marxista-leninistas cayeron presos de las trampas de los revisionistas chinos bajo su charlatanería y demagogia, llegó el momento en que despertaron. El tiempo, como siempre, hizo que los revisionistas se mostrasen tal y como son cuando el desarrollo político interno y externo les puso a prueba sucesivas veces, y así la palabrería de los chinos quedó evidenciada con su propia práctica antimarxista multitud de veces. Esto provocó primero los recelos de los marxista-leninistas del mundo sobre las teorías y prácticas chinas, y seguidamente cuando las voces de denuncias eran clamorosas y la actitud china de arrogancia y provocación, en vez de aclaración y autocrítica, se tipificó que estas desviaciones, junto al estudio de otras precedentes, constituían una desviación además consciente del marxismo-leninismo. Esto demuestra que los revisionistas no se pueden camuflar eternamente, tarde o temprano salen a la luz con una práctica cada vez más evidente, y sus palabras de fidelidad a los principios marxista-leninistas quedan en papel mojado.

Pero seamos autocríticos, tampoco podemos pasar por alto que hecho de que muchos partidos marxista-leninistas incluido el Partido del Trabajo de Albania tuvieron demasiada paciencia e hicieron demasiadas concesiones durante el proceso cuando ya conocían varios de estos hechos. En el caso de los marxista-leninistas soviéticos y albaneses, el hecho de haber detectado algunas desviaciones –aunque no todas– desde un inicio tan temprano, tendrían que haberles puesto en alerta y ser más cautos y duros –como luego fueron los albaneses en su etapa final cuando eran conscientes de muchas más cosas–. En general muchas figuras y partidos marxista-leninistas pecaron claramente de regalar en sus cartas y declaraciones de felicitaciones de cumpleaños y aniversarios hacia los revisionistas chinos epítetos de un carácter exaltado, exagerado y formal donde se daba una idea distorsionada del partido y la dirección china, lo que ayudaba a los revisionistas chinos en sus fines propagandísticos de país socialista e internacionalista, de partido marxista-leninista, y de Mao Zedong y sus actos como una gran figura marxista-leninista, cuando lo cierto era que muchas veces se colaboraba en esto por apariencia pública y formalismo, y en gran parte de las veces sin conocer –o al menos muy poco– la realidad que se decía exaltar. Los marxista-leninistas no se deben precipitar nunca y dejarse llevar regalando este tipo de epítetos, sobre todo al conocer ya ciertas desviaciones en una figura o partido, o al no tener la seguridad de elevar por los cielos lo que no se conoce, la propaganda y la historiografía ya ha tipificado dentro del comunismo a suficientes figuras, países y partidos históricos antimarxistas, los marxista-leninistas no debemos engordar la lista de falsos mitos, sino sopesar las cosas sabiendo donde se pisa. Los marxista-leninistas de la época deberían haber investigado más a fondo la historia del Partido Comunista de China (PCCh), sus actos recientes, y deberían haber valorado a sus figuras y a su país en su justa medida, jamás por encima, para luego arrepentirse de lo escrito o dicho. Estos errores –mezcla de seguidismo, formalismo, sentimentalismo, cobardía, etc.– fueron unos errores colectivos de todos los individuos y partidos marxista-leninista que costó muy caro a todo el movimiento marxista-leninista internacional, ya que dio alas y tiempo al revisionismo chino a consolidar su influencia e influenció gravemente a los partidos marxista-leninistas, e incluso como ya sabemos, su tardía exposición hizo que muchos partidos e muchos no pudieran superar esta herencia, y acabaran naufragando. ¡¡Que grandes beneficios hubiera tenido el movimiento marxista-leninista si el revisionismo chino hubiera sido investigado y expuesto desde los epítetos mencheviques, browderistas y proestadounidenses de Mao Zedong en los años 30!!

Si bien los primeros textos de los marxista-leninistas soviéticos o de la Komintern pueden servirnos para entender los inicios del revisionismo chino, pero en esta época el revisionismo chino no salió abiertamente con sus eslóganes ni sus actos más antimarxistas, digamos que era la época en que más se camuflaba, por su miedo a ser denunciado como el titoismo, como Mao Zedong confesaría en 1956 ante la delegación yugoslava en el VIIº Congreso del PCCh de 1956. Cuando el revisionismo chino empezó a mostrarse más abiertamente fue tras la muerte de Stalin en marzo del 1953, ahí los chinos se mostraron sin pudor tanto en su teoría como en sus actos.

Quienes mejor aprovecharon esto y realizaron un análisis completo y exacto del origen y evolución del revisionismo chino fueron los marxista-leninistas albaneses. Tanto en el inicio como en el final de la exposición del revisionismo chino a nivel mundial, los marxista-leninistas albaneses fueron los que más méritos cosecharon tanto por número de materiales como por su calidad. En especial hay que decir que las obras de Enver Hoxha fueron de una relevancia especial, fundamental, para desmontar al revisionismo chino a escala mundial:

«La publicación del libro: «El imperialismo y la revolución» de 1978, así como otras como: «Reflexiones sobre China» de 1979, estuvieron determinadas por la directa aparición en escena de una peligrosa variante de revisionismo, el revisionismo chino. (...) La publicación del libro: «El imperialismo y la revolución» tuvo un gran eco en la opinión pública mundial. Dicho libro se convirtió en objeto de cientos de comentarios y conoció de numerosas publicaciones en diversos países y variadas lenguas del mundo. Fue altamente apreciado por los auténticos marxista-leninistas de todos los continentes, por varias organizaciones y movimientos revolucionarios, especialmente en América Latina, África y Asia. Junto algunas otras obras del camarada Enver Hoxha y otros documentos de nuestro partido, el libro: «El imperialismo y la revolución» jugó un rol primordial, en tanto que base ideológica y teórica de la nueva diferenciación que se operó entre las filas del comunismo mundial y revolucionario tras la aparición abierta del revisionismo chino y su denuncia. Esta diferenciación condujo a la creación de nuevos partidos marxista-leninistas y a la purificación de las influencias negativas del maoísmo entre los ya existentes. A este respecto, el libro del camarada Enver Hoxha fue especialmente importante para disipar las ilusiones difundidas por los revisionistas chinos en torno al «pensamiento Mao Zedong», al que supuestamente denominaron el marxismo-leninismo de nuestro tiempo y la fase superior de su desarrollo». (Agim Popa; Obra de gran valor todavía actual para la causa de la clase obrera y de los pueblos amantes de la libertad; A ocasión del décimo aniversario de la publicación del libro del camarada Enver Hoxha «El imperialismo y la revolución», 1985)

Como a estas alturas conocerá cualquiera que haya estudiado algo la obra teórica y sobre todo práctica de Mao Zedong, una de las características del revisionismo chino fue su eclecticismo teórico-práctico, de ahí que como el mismo autor dijese sus palabras pueden ser utilizados en su partido por los de derecha e izquierda, que lo que Mao Zedong decía en una época, es su contrario en otro tiempo y de ahí, que el maoísmo sea como el trotskismo, una fuerte de discordia constante y garantía de autoliquidación.

A nosotros nos interesan más bien los intentos que todavía realizan ciertos apologistas del maoísmo de hacer pasar su doctrina como marxismo-leninismo a fin de neutralizar este último:

«Las citas de Mao estarán al orden del día, porque son pensamientos de un dirigente oportunista, pseudocomunista, pragmático, soñador e idealista. Los puntos de vista de Mao han sido bautizados «pensamiento Mao Zedong», y la propaganda china, de forma intencionada, creó la fórmula «marxismo-leninismo igual a pensamiento Mao Zedong». Estamos ante una fórmula antimarxista, tanto en lo teórico como en lo práctico, porque el «pensamiento Mao Zedong» no sólo no es el marxismo- leninismo, sino que además está en oposición a él en muchas cuestiones teóricas fundamentales y en su aplicación práctica. ¿Por qué se hacía esto? Se hacía para combatir el marxismo-leninismo como teoría y práctica revolucionaria, para conservarlo como una fórmula muerta, a imagen y semejanza de lo que hacen los revisionistas modernos. En su lugar, los chinos sacaron el «pensamiento Mao Zedong», que es una teoría y una práctica no revolucionaria. Esta forma de actuar es antimarxista, contrarrevolucionaria y revisionista. (...) La derecha conservará el «pensamiento Mao Zedong» para propagar el anticomunismo por el mundo». (Enver Hoxha; Una dirección inestable; Reflexiones sobre China, Tomo II, 6 de diciembre de 1976)

¿En especial, que supuso la corriente del revisionismo chino, una corriente tan camaleónica y ecléctica para la unidad de los marxista-leninistas? Un duro trabajo, por ser una doctrina que lo mismo utilizaba unas frases disfrazadas de marxismo que unas frases que sonaban a anarquismo, lo que le viniera bien:

«El «Pensamiento Mao Zedong» es contrarrevolucionario, esquirol, ha asumido la tarea de escindir el movimiento revolucionario marxista-leninista que apareció y se consolidó en la lucha contra el moderno revisionismo jruschovista y los otros partidos revisionistas, y trabaja activamente por conseguirlo. Las divergencias entre los jruschovistas y los maoístas no son de principios; ambas corrientes son antimarxistas, revisionistas. Las divergencias que tienen su raíz en estos puntos de vista, se basan en las rivalidades entre dos grandes potencias imperialistas, una formada y la otra en ascenso. De la misma forma que desenmascaramos a los revisionistas jruschovistas, debemos desenmascarar a los maoístas». (Enver Hoxha; La teoría del «tercer mundo» ignora la lucha de clases; Reflexiones sobre China, Tomo II, 26 de enero de 1976)

Los marxista-leninistas registraron que se enfrentaron con varios casos de personas que en base al subjetivismo o el sentimentalismo les costaba enormemente deshacerse de los mitos creados por el revisionismo chino y su propaganda:

«Llegamos a la conclusión de que entre algunos partidos comunistas, marxista-leninistas, de los países latinoamericanos, existen algunos problemas actuales sobre el comunismo internacional, en particular respecto a la desviación de los revisionistas chinos. (...) Condenan toda la actividad política, económica y militar de la China actual y sobre todo la teoría de los «tres mundos». Respecto a esta teoría, así como otros problemas, pero especialmente en esto, estos partidos están de acuerdo totalmente con nuestro partido. (...) Así que podemos decir que la lucha en contra de esta teoría hasta cierto punto ha sido bien comprendida y se está luchando contra esta teoría. Sin embargo, estos partidos no profundizan, o no tienen suficientes datos para profundizar más y para encontrar el verdadero origen de esta desviación antimarxista del Partido Comunista de China, por lo tanto, creen que la traición del periodo actual ha caído como un rayo, que nació de repente un día y no deriva de ninguna fuente anterior». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)

a) Por ejemplo los que condenan los encuentros con Nixon y Kissinger, pero no entienden las razones que llevaron a ellos, ni las declaraciones, comunicados y consecuencias prácticas de ellos:

«Los líderes de varios partidos de América Latina reconocen algunos errores de Mao Zedong, pero de forma superficial y no profundizan en el origen de ellos. Por ejemplo dicen que Mao Zedong cometió un error al recibir a Nixon de un modo cortés, pero no encuentran en este encuentro el hecho de que se profundizó el cambio de estrategia de Nixon o que impulsó con mayor fuerza la estrategia de Mao y el Partido Comunista de China de acercamiento al imperialismo estadounidense». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)

b) Los que condenan el tercermundismo y el apoyo a organismos del «segundo mundo» como la Comunidad Económica Europea (CEE) o la OTAN, pero no entienden que esa fue la teoría y política practicada en vida por Mao:

«Con respecto al tercer mundo» y la alianza con este mundo con el «segundo mundo», los líderes de varios partidos de América Latina no tienen la suficiente perspicacia para ver que ha sido Mao quién ha predicado esta teoría, y dicen que fue Deng Xiaoping. Si admitimos que Mao cometió un error al acoger a Nixon pero no reflexionamos sobre las razones por las que le recibió, ni de los eventos y resultados que trajeron esos encuentros, entonces podemos decir que la teoría de los «tres mundos» corresponde a otros y no a Mao. Pero de hecho, esta teoría es de Mao, no sólo porque ha predicado esta teoría y esta alianza, sino porque la expectativa de Nixon y el acuerdo alcanzado con los Estados Unidos son la evidencia de que esta era la teoría de Mao Zedong». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)

c) Los que condenan la constante lucha fraccional en el partido revisionista chino, pero no entiende las teorías de Mao que permitieron y dieron pie no solamente a ese liberalismo y pluralismo dentro del partido, sino también la cuestión cultural o la cuestión de le negación del rol del partido comunista en la sociedad:

«Otra cuestión: los dirigentes de estos partidos condenan la existencia de las «dos líneas» en el Partido Comunista de China. Pero antes de que se condene la existencia de estas dos líneas en el partido entonces deberían, analizar a fondo esta cuestión y rastrear las raíces de lo que significa dejar dos líneas en el partido. Pero la cuestión aquí no es sólo las llamadas «dos líneas». Aquí hay muchos interrogantes, las «muchas flores», y «muchas escuelas» que Mao Zedong predicó que tenían que florecer. Es el tema del pluralismo de partidos y la igualdad de derechos de los partidos burgueses respecto al partido comunista en el poder, después de la liberación China, etc». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)

d) Los que reconocen los errores de Mao en cuanto a la construcción del partido, en cuanto a nombrar a los sucesores, pero eso no les hace reflexionar:

«Algunos camaradas de partidos de América Latina dicen que Mao Zedong hizo mal al nombrar a Lin Piao como su sucesor y tipificarlo en los estatutos del partido. Es decir, saben que esto fue un error teórico y organizativo, que no cumple la democracia proletaria de un partido comunista. (...) Precisamente esto debe hacer profundizar a algunos partidos marxista-leninistas de América Latina y no sólo contentarse con decir que fue un error». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)

Entonces visto lo visto. ¿Qué decían los marxista-leninistas entonces sobre el maoísmo? ¿Era una cuestión baladí?:

«Hoy en día, la cuestión de la lucha contra el Pensamiento Mao Zedong es una labor de primer orden para nuestro partido en la lucha por la defensa del marxismo-leninismo contra el revisionismo moderno en nuestro partido, y en nuestra opinión para todo el movimiento comunista mundial. (...) Sin la lucha decidida contra el Pensamiento Mao Zedong en realidad no puede haber una lucha victoriosa contra el revisionismo moderno, la unidad del movimiento comunista internacional sobre la base del marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario no puede forjarse si se renuncia a una lucha contra el Pensamiento Mao Zedong, no puede ser una unidad sólida e indestructible como requiere la lucha común contra el imperialismo, las dos superpotencias, el capitalismo, la reacción y el revisionismo». (Ernst Aust; Informe en el IVº Congreso del Partido Comunista Alemán/Marxista-Leninista, diciembre de 1978)

Por ello debemos persistir en tener paciencia con los que aún tienen reminiscencias con esta corriente, sin que ello suponga relajar la lucha contra el mismo, fustigando cualquier defensa infantil y sentimental del maoísmo:

«Sabemos que todavía hoy muchos camaradas, por ejemplo Kabd –que condenó la teoría de los tres mundos como revisionista, y la actual política de China como socialchovinista– que les es difícil quitarse de encima las ideas de Mao Zedong. Y debemos reconocer que hemos ayudado más o menos a bastante gente que todavía hoy día sigue a Mao Zedong como los adoradores del nuevo Buda. (...) Estamos seguros que, las personas que tienen dudas hoy considerando a Mao Zedong como «marxista-leninista», llegará bajo un análisis minucioso de los hechos –no sólo sus escritos, sino también de la realidad China– a los mismos resultados que nosotros. El único argumento de los defensores de Mao Zedong sigue siendo prácticamente: él no conocía nada, él estaba prácticamente prisionero, él siempre estaba con sus puntos de vista en minoría, el desarrollo de China se ha llevado a cabo en contra de su voluntad etc., y así sucesivamente. Esta argumentación es infantil y frívola». (Ernst Aust; Informe en el IVº Congreso del Partido Comunista Alemán/Marxista-Leninista, diciembre de 1978)

Pero en cambio con los revisionistas recalcitrantes no podemos darle el mismo trato, ya que pese a las mil pruebas documentadas de sus errores y política oportunista se niegan a reconocer nada, rechazan contraargumentar, prefiriendo el insulto, la calumnia o la desviación del debate por derroteros que nada tiene que ver con la cuestión inicial para no contestar. Con estos elementos en cambio, con gente de ese tipo que demuestran que no les interesa la verdad de la cuestión, no hay que perder el tiempo en intentar persuadirlos de sus errores, ni debemos tener miramientos a la hora de exponerlos y atacarlos como lo que son, revisionistas sin remedio debido a sus desviaciones personales morales que les hacen faltos de un espíritu crítico para afrontar los problemas.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos del autor en este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

2 comentarios:

  1. Camaradas

    Quiero felicitar a los administradores del blog por el excelente trabajo de divulgación que están haciendo, además de las lecturas científicas del momento histórico que vivimos, son ustedes un aliciente incluso para viejos cansados como yo.

    Este trabajo es verdaderamente una joya, yo he podido leerlo en francés.

    Y quiero hacerles una petición, si están en posibilidad de conseguirlo, que nos publiquen el documento: «La esencia antimarxista de las concepciones filosóficas del pensamiento Mao Zedong», sé que es difícil de encontrar, yo solo he podido leer fragmentos traducidos como el que contiene este mismo documento.

    Gracias y
    Adelante camaradas.
    La rueda de la historia sigue rodando.
    Jorge Gurdián; PCM (ML)

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  2. Hola camarada Jorge, gracias a ti por el comentario y por el aprecio de nuestro trabajo. Hemos buscado, quizás no demasiado a fondo dicho texto, pero en francés no lo hemos visto, tampoco en inglés. Quizás en algún PDF de Albania Today del 1984 esté, pero no lo he encontrado. Si nos lo traes al blog el texto completo podríamos traducirlo en tiempo considerablemente breve.

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«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»