«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 26 de abril de 2013

¿La ley integral contra la violencia hacia la mujer destruye la familia?

En líneas generales de acuerdo con la autora, no obstante se ha de precisar que las leyes de discriminación positivas –objetivamente hablando, es creadora de desigualdad ante la ley- no deben de ser entendidas como axiomas sociales fundamentales, que la única vía posible para revertir el patriarcado imperante, y enquistado por siglos, es la educación como elemento formador de un nueva cultura alternativa –digamos la socialista-, ello implica necesariamente superar el elemento ‘moral’ y justificador del patriarcado, que no es otro que la religión… De allí que es un contrasentido que mientras el estado nicaragüense impulsa la discriminación positiva como elemento transformador social, paralelamente procure un discurso de reafirmación religiosa, en consecuencia patriarcal…

Esto no significa que no estemos de acuerdo con la medida, sino que debe de haber coherencia, además de ser entendida como un instrumento inmediato y circunstancial… Recordemos que la discriminación de la mujer también es consecuencia de las relaciones de producción capitalistas, en tanto, solo cuando estas sean superadas, el problema estará en vías de su resolución.

El documento:


Por Yerling Aguilera

Recientemente ha acontecido un pronunciamiento público de un grupo de pastores pertenecientes a las iglesias evangélicas de Nicaragua donde manifestaban que la Ley integral contra la violencia hacia la mujer destruye la familia por lo que gestionaban para que se realizaran reformas parciales a dicha ley y se permitiera la mediación.

Me llama poderosamente la atención que estos señores sean tan ajenos al hecho de que lo que desintegra o separa a una comunidad o colectividad social no es una ley ,sino la violencia que es ejercida principalmente contra la mujer como manifestación de una sociedad que ha otorgado al hombre poder y facultad de dominar, mientras la mujer es situada como posesión del hombre, como un objeto que debe permitir y sobrellevar dócilmente las manifestaciones de agresiones, violaciones y exabruptos que son ejercidas sobre ellas, solo con la finalidad de preservar la institución de la familia, el compromiso de la mujer con el matrimonio la obliga a estar en silencio, es entonces sobre la mujer que recae la reproducción pragmática de la sostenibilidad de la familia.

Bajo el paradigma funcionalista de la familia, este grupo social cumple propósitos básicos como la protección, amor y otros ideales románticos, pero esta perspectiva soslaya las situaciones en que las formas familiares tradicionales contribuyen a sostener patrones de dominio, sostenimiento de la desigualdad social ,control ,oprimen a las mujeres, niñas y niños, asimismo engendran notables proporciones de violencia lo que origina perdida de auto confianza, conflictos psicológicos y reducen la tranquilidad y la salud en las victimas.

Federico Engels (filosofo, revolucionario y dirigente socialista alemán) sostenía que la familia incentiva y se inclina a reforzar el patriarcado porque las mujeres se convierten en propiedad de los hombres, esto es un hecho que podemos corroborarlo en la realidad, basta con volver la mirada hacia nuestro entorno y darnos cuenta que la mayoría de las mujeres asesinadas mueren a manos de sus parejas o ex parejas.

El sociólogo Richard J. Gelles subraya una objetividad que nos arroja la verdad misma y que para muchos y muchas puede resultar escandaloso-aunque por eso no deja de ser real-es que "la familia constituye uno de los grupos sociales más violentos en la sociedad, si exceptuamos a la policía o el estamento militar. La posibilidad que seamos asesinados, heridos o atacados físicamente por alguien conocido en nuestro hogar es más alta que en cualquier otro contexto social."(Citado en Roesch, 1984:75)

Es entonces frente a estos hechos estremecedores que cualquier persona democrática debe de estar consciente de la necesidad de una protección judicial hacia la mujer.

Considero que en lugar de buscar como introducir figuras de mediación en casos de violencia o deslegitimar la ley recién aprobada y de ignorar la situación que padecen miles de mujeres que sufren violencia, deberíamos de apuntar todas y todos a trabajar en la extinción de este flagelo que necesita de soluciones estructurales, que puedan desterrar este mal desde la raíz. Ojalá que podamos ver a estos mismos pastores pronunciándose con la misma pasión, cuando tengan conocimiento de alguna mujer que cruel e injustamente es asesinada en el seno de su familia.


RLP

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