«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 24 de abril de 2013

Gastos militares de las potencias imperialistas en 2012

Este documento debe de ser comprendido dentro de la realidad inobjetable, de que las superpotencias imperialistas de la dictadura de la burguesía global tienen diferencias en cuanto a su lugar dentro del capitalismo global, a saber: EEUU, Rusia y China. Todos los demás imperialismos reptan bajo estos tres actores.


El 15 de abril pasado, el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) emitió una nota de prensa adelantando información de su estudio sobre el gasto militar en el mundo. El título de la nota dice: “El gasto militar mundial disminuye pero aumenta en China y Rusia”.

Según los datos de dicho Instituto el gasto militar mundial alcanzó la cantidad de 1.75 billones de dólares en 2012, equivalentes al 2,5 % del PIB mundial. Este monto representa una reducción de 0,5 % con respecto al año pasado. Estados Unidos sigue siendo de lejos el país con mayor gasto militar en el mundo, y supera a la suma de los gastos militares de los doce países que siguen en la lista. Por primera vez, desde la desintegración de la URSS, el gasto militar norteamericano es inferior a 40 % del total mundial.


Estos quince países de esta lista representan el 82 % del gasto militar mundial.

Pese a la ligera baja del 2012, el gasto militar mundial se encuentra todavía en niveles históricamente altos. El gasto militar mundial sufrió una notable reducción a fines de la década de 1980, reducción que se acentuó luego de la desintegración de la URSS. A principios del presente siglo, se inició una tendencia ascendente que tuvo su principal impulso en el mayor gasto militar como consecuencia de los sucesos del 11 de setiembre de 2001 y la agresión imperialista de Estados Unidos y sus aliados contra Afganistán e Irak. El gasto militar mundial llegó a su punto máximo en los años 2010 y 2011, recuperando los niveles previos a la desintegración del campo soviético.

La disminución del gasto militar mundial en 2012 y los que se prevén para los próximos dos-tres años, es y será consecuencia, principalmente, de los recortes presupuestarios norteamericanos y europeo-occidentales y del retiro de las tropas imperialistas “aliadas” de Afganistán. Estados Unidos presentó la mayor caída (-6.0 %) del gasto militar en 2012, mientras que Rusia (16.0 %), China (7.8 %) y Arabia Saudita (12.0 %) fueron los países que más aumentaron sus presupuestos militares en el mismo año. Sin embargo, si se toma un periodo más amplio, 2001-2012 por ejemplo, se puede constatar que el imperialismo norteamericano aumentó su gasto militar en 69 %. Ciertamente, China también lo hizo, tanto que en el periodo 2003-2012, es el país con el mayor crecimiento en el gasto militar, con 175 % en términos reales.

Pero, vistos estos gastos en función del PIB de los respectivos países, Estados Unidos y Rusia son las potencias imperialistas con el mayor peso de sus gastos militares en el PIB, ambas con 4.4 %. Por su parte, China destina a gastos militares el equivalente al 2.0 % de su PIB, por debajo del promedio mundial de 2.5% y del resto de los principales países imperialistas (exceptuando Alemania y Japón). Visto desde ese punto de vista, China tiene aún mucho por recorrer para ponerse al día con el promedio mundial y con las otras potencias imperialistas. Mientras eso sucede, el imperialismo chino todavía puede vender la idea de que los incrementos por venir de su gasto militar corresponden a incrementos a tono con su poderío económico y que no persigue sino fines “defensivos” o “disuasorios”.

Rusia y China tienen planes de expansión de sus presupuestos militares pese a la tendencia al estancamiento económico de la primera y a la disminución del ritmo de crecimiento del segundo. Rusia está embarcada en el cumplimiento de su plan de armamento, al que destinará más de 700 mil millones de dólares, que incluye la renovación del 70 % por ciento de su armamento y equipo militar, con el objetivo de modernizar y ampliar su capacidad militar para 2020.

Por su parte China ha desplazado a Inglaterra del quinto lugar entre los países exportadores de armas convencionales, impulsado por sus ventas Paquistán. Y según informa Pravda.ru, en su artículo sobre la nota de prensa de SIPRI: “La industria de defensa de China para el año 2025 se convertirá en la más grande del mundo, de acuerdo con la previsión del Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos de 2008… El presupuesto militar de China, según IHS Global Insight, se duplicará de 2011 a 2015, superando el gasto militar combinado de todos los demás países de la región Asia-Pacífico.”



Es importante destacar que sin reconocerse como aliadas, China y Rusia imperialistas han establecido acuerdos de “coordinación” en política exterior y entre sus fuerzas armadas. Sus relaciones comerciales han crecido de manera significativa en un espíritu de estrechar más sus vínculos. Los intereses de ambas potencias imperialistas están coincidiendo progresivamente, aunque cada una tiene su propia agenda. El imperialismo norteamericano es el principal rival común, y ambas buscan alejar la injerencia de Estados Unidos en las regiones y países cercanos a sus fronteras y esferas de influencia. China ha puesto a un lado sus reclamos territoriales a Rusia, con el fin de despejar la desconfianza de este potencial aliado. El notable crecimiento y poder económico alcanzado por China, la consecuente ampliación de sus intereses a nivel mundial, y sus aspiraciones de superpotencia no están en correspondencia con su débil poderío y capacidad militar. China ha hecho avances en ese sentido y lo hará en el futuro inmediato, haciendo uso de las ingentes ganancias obtenidas. Pero necesita a Rusia, una potencia que ha logrado restablecerse de la conmoción generada por la desintegración de la URSS. Rusia logró capear el temporal, se ha reordenado básicamente, y ha logrado mantener mercados importantes y los vínculos con algunos países-clientes de la URSS revisionista. Su poder militar, incluyendo el nuclear, es sólo inferior al norteamericano; tiene mejor acceso que China a recursos naturales esenciales en otros países, principalmente petroleros; su estructura económica está mejor equilibrada y su capacidad de conversión en economía de guerra fue demostrada en la Segunda Guerra Mundial. Ambas potencias se necesitan y se pueden complementar, y no es improbable que formen un futuro bloque imperialista.

La superioridad económica y militar norteamericana sigue siendo grande, pese a los efectos de la crisis. Pero se ve amenazado por el creciente poderío económico de China, que lo ha sustituido en algunos mercados y amenaza con desplazarlo de otros, y que entrará con mayor fuerza en la competencia por más mercados y fuentes de materias primas, es decir, a competir con mayor fuerza por la dominación de los países dependientes y semicoloniales que hoy están bajo la dominación norteamericana y europeo-occidental. En el plano de la política internacional, en el momento actual, se está perfilando un pulseo de fuerzas entre las potencias imperialistas en Asia. A la tensión creada por la disputa sobre las islas Diaoyu/Senkaku, que enfrenta directamente a China con Japón, aliado de EEUU, se le viene a sumar el problema de Corea del Norte, que involucra directamente al imperialismo norteamericano y su amenaza de agresión al país asiático. En las disputas interimperialistas, se tiene por lo general la imagen, sacada de la historia, de una potencia emergente, abriéndose paso a como dé lugar, creando focos de tensión y siendo la fuente principal de una guerra, mientras que las potencias bien “establecidas” tratan de frenar esos bríos, llamando a la moderación a la impetuosa potencia en ascenso. Sin embargo, después de terminada la Segunda Guerra Mundial y estableciendo su dominio incluso sobre sus propios aliados, el imperialismo norteamericano ha sido y es la principal fuente del peligro de guerra. Y lo ha demostrado varias veces en guerras de agresión que ha encabezado (guerra de Corea en los 1950, guerra de Vietnam y el sudeste asiático, guerra del Golfo, agresión contra Afganistán e Irak).

Esta oportunidad, hace unos días, el Secretario de Estado Kerry ha llegado a proferir abiertamente una amenaza nada sutil, claramente imperialista y belicista: que Estados Unidos no permitirá una Corea del Norte con armas nucleares. Y lo hace sabiendo que Corea del Norte forma parte de la esfera de influencia de China. En la prensa china se habla de forma poco comprometida sobre el tema de Corea del Norte y casi nada sobre la visita de Kerry a China para tratar el tema de la amenaza de agresión norteamericana. De forma extraoficial, se dice que en círculos del PCCh existen voces que llaman por dejar a Corea del Norte a su suerte y llegar a compromisos con Estados Unidos sobre este problema. Esto va de conformidad con las necesidades de China de tener más años de desarrollo pacífico para fortalecer su economía y mejorar y ampliar su capacidad militar, mientras gana mercados y fuentes de materias primas sin tener que involucrarse por el momento en aventuras militares.

En lo inmediato a China parece no favorecerle un enfrentamiento directo con Estados Unidos en el plano militar, por lo que es probable que no se comprometa demasiado ante una eventual agresión a Corea del Norte, aunque no rehuiría un enfrentamiento militar focalizado si las circunstancias la obligan. Es mucho más probable que esté trate que su “aliado” coreano no incurra en ningún acto desesperado, aventurerista o “provocador”, que le proporcione al imperialismo norteamericano y sus aliados el pretexto que necesitan para justificar ante la opinión pública mundial una agresión imperialista en la península coreana.

Sin embargo, el imperialismo chino no está inactivo y menos dormido. A su disputa territorial con Japón, le suma las que tiene con Filipinas y Vietnam. Y sólo espera el mejor momento para desempolvar la vieja consigna “¡Liberemos Taiwán!”, esta vez con espíritu imperialista. Los países del Sudeste de Asia y Oceanía han incrementado sus gastos militares de manera notable: Vietnam, Corea del Norte, Indonesia, Filipinas, Singapur, etc. A la vez que China incrementa su poderío militar, los países de la región que se sienten amenazados o tienen disputas territoriales con China, también incrementan sus gastos de defensa. Estos países a su vez, están reforzando vínculos entre sí y tienen o están estableciendo vínculos con Estados Unidos y Japón, ante un eventual conflicto con China.

Las contradicciones interimperialistas se están agudizando, abonando el terreno para el enfrentamiento creciente entre bloques imperialistas, buscando una nueva repartición del mundo. Pero se están agudizando más las contradicciones entre el imperialismo y las naciones oprimidas y entre la burguesía y el proletariado. Sólo cuando el imperialismo sea derrotado por la revolución proletaria mundial se podrá poner fin a las amenazas de guerra y a las guerras. El proletariado y el pueblo de cada país, dirigidos por su partido marxista-leninista, tienen el deber de derrocar a su burguesía como la forma principal de su contribución a la derrota del imperialismo, al derrocamiento de la burguesía y a la instauración de la dictadura del proletariado, para reiniciar la construcción del socialismo en el mundo.


Crítica marxista-leninista

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